{"id":46099,"date":"2025-10-24T15:23:49","date_gmt":"2025-10-24T15:23:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=46099"},"modified":"2025-10-24T15:28:25","modified_gmt":"2025-10-24T15:28:25","slug":"discurso-del-rector-mayor-en-catania-llamados-a-ser-signos-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/comunicaciones-del-rector-mayor\/discurso-del-rector-mayor-en-catania-llamados-a-ser-signos-de-esperanza\/","title":{"rendered":"Discurso del Rector Mayor en Catania. Llamados a ser signos de esperanza"},"content":{"rendered":"<p><em>El 27 de septiembre de 2025, Don Fabio Attard, Rector Mayor de los Salesianos, recibi\u00f3 la ciudadan\u00eda honoraria de Catania de manos del alcalde de Catania, el abogado Enrico Trantino, pronunciando un discurso sobre la emergencia educativa contempor\u00e1nea. Partiendo del an\u00e1lisis de la \u00absociedad l\u00edquida\u00bb de Bauman, Don Attard denuncia una cultura que transforma a los j\u00f3venes de educandos en clientes a seducir, dej\u00e1ndolos sin puntos de referencia en un desierto existencial. Recordando el legado de Don Bosco, subraya c\u00f3mo los j\u00f3venes buscan desesperadamente adultos aut\u00e9nticos y propuestas de valores integrales. El discurso lanza un llamamiento urgente para construir alianzas educativas entre instituciones civiles y religiosas, invirtiendo en la formaci\u00f3n de educadores cualificados. Concluye invocando el coraje de la esperanza para ofrecer a las nuevas generaciones caminos dignos hacia el futuro, definiendo esta misi\u00f3n como una responsabilidad colectiva ineludible.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong>1. La emergencia educativa como buena noticia<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estoy convencido de que aquellos de nosotros que estamos comprometidos en la frontera educativa, en diversos ambientes y caminos, nos damos cuenta de que los tiempos han cambiado. Hacemos bien en afrontar este cambio y comentarlo porque este cambio trae consigo repercusiones en el d\u00eda a d\u00eda educativo que son muy significativas. Uno de los observadores m\u00e1s atentos de la sociedad actual, el fil\u00f3sofo Zygmunt Bauman, comentando el traspaso cultural y social del que somos testigos, escribe as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La cultura l\u00edquida moderna, a diferencia de la de la \u00e9poca de la construcci\u00f3n de las naciones, no tiene gente a la que educar sino m\u00e1s bien clientes a los que seducir. Y, a diferencia de la \u00abs\u00f3lida-moderna\u00bb que la precedi\u00f3, ya no desea retirarse del juego poco a poco, sino lo antes posible. Su objetivo ahora es hacer permanente su supervivencia, temporalizando todos los aspectos de la vida de sus antiguos pupilos, ahora transformados en sus clientes.<br \/>\n<\/em><br \/>\nQuisiera empezar con esta reflexi\u00f3n como punto de partida porque en la necesidad y la urgencia de comentar las situaciones sociales actuales en su conjunto, necesitamos sobre todo aquellas luces que nos ayuden a reconocer de manera m\u00e1s n\u00edtida el estado actual de la realidad. Cuando se trata de acercarse a la vida de nuestros j\u00f3venes, esta elecci\u00f3n de conocer su historia y su h\u00e1bitat se convierte en un imperativo categ\u00f3rico.<br \/>\nNosotros, salesianos de Don Bosco, en nuestro ADN, tenemos esta tensi\u00f3n natural, es decir, la de salir al encuentro de los j\u00f3venes all\u00ed donde se encuentran. Por su propia naturaleza, el nuestro es un tipo de encuentro con los j\u00f3venes que no presupone condiciones previas. Simplemente buscamos estar cerca, vivir un encuentro sin prejuicios, sin preconceptos. Todo esto, sin embargo, no significa que no debamos estar equipados con una visi\u00f3n muy clara y una formaci\u00f3n adecuada. Al contrario, hoy no podemos encontrarnos con los j\u00f3venes de manera sana y sanadora si no estamos equipados con un conocimiento s\u00f3lido y amplio de los diversos elementos que condicionan la vida social, familiar y cultural de nuestros j\u00f3venes. Solo la buena voluntad de encontrarlos no basta.<br \/>\nA todos nosotros, adultos y peregrinos de los j\u00f3venes, se nos pide que seamos personas equipadas con una formaci\u00f3n integral. Quienquiera que quiera ser verdaderamente siervo de los j\u00f3venes, en primer lugar, necesita interrogarse sobre sus propias motivaciones, las m\u00e1s profundas, las que habitan el coraz\u00f3n y que lo impulsan a estar presente con ellos, a actuar a su favor. En palabras claras, las razones de nuestro ser educadores deben ser reforzadas.<br \/>\nEste primer paso pide un segundo, el de interrogarse cu\u00e1les son las fuentes y las ra\u00edces que alimentan tales motivaciones.<br \/>\nNos preguntamos si es realmente querer a los j\u00f3venes permiti\u00e9ndoles todas las posibilidades sin l\u00edmites y sin una visi\u00f3n de ad\u00f3nde queremos que lleguen. Nos preguntamos si el \u00fanico objetivo, el de que los j\u00f3venes solo lleguen a disfrutar el tiempo y que se sientan emocionalmente gratificados, es realmente buscar su verdadero bien. Nos preguntamos si ofrecer a los j\u00f3venes esas ocasiones y esos espacios donde el deseo superficial de lo inmediato pueda ser gratificado sin &#8216;peros&#8217; ni &#8216;condiciones&#8217;, es el camino correcto. Una sociedad donde los adultos miran a los j\u00f3venes como clientes, es una sociedad que ha perdido la br\u00fajula hacia el futuro, encontrando el atajo de la utilidad y el beneficio inmediato. Un beneficio pagado con la moneda del fracaso educativo.<br \/>\nElecciones educativas y pol\u00edticas que consciente o inconscientemente toman este camino, de manera indirecta y sutil, terminan por proponer a los j\u00f3venes solamente la oportunidad de consumir el tiempo de la juventud. Pero todos somos conscientes de que la juventud, como tiempo, ciertamente no es eterna. La belleza de la juventud, en cambio, reside precisamente en ser una fase de la vida que, anticipada por la ni\u00f1ez y la adolescencia, se convierte en el vientre que da a luz la edad adulta.<br \/>\nUna sociedad que se limita simplemente a ofrecer a los j\u00f3venes espacios y experiencias donde el deseo simplemente se satisface, sin la capacidad de ser educado y madurado, es una sociedad que termina por consumir la juventud haci\u00e9ndola perder la capacidad de ser generadora de un futuro prometedor y digno. Todos nosotros, responsables de diferentes maneras, protagonistas de la vida social, directa o indirectamente ligada al planeta educativo, tenemos esta responsabilidad de cuidar esta fase, viendo en ella precisamente un vientre que hoy tiene la clave del porvenir. En cada camino educativo, el futuro est\u00e1 presente, el futuro est\u00e1 en el presente.<br \/>\nJustamente entonces el mismo fil\u00f3sofo Bauman se pregunta c\u00f3mo llamar a la cultura actual. Responde pidi\u00e9ndonos que escuchemos la advertencia si tambi\u00e9n nosotros somos c\u00f3mplices en hacer de esta fase actual de la historia: \u00abL\u00edquida como un gran almac\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2. Reconocer la b\u00fasqueda de sentido<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como primera llamada, urge que nosotros, educadores y educadoras, protagonistas de la vida social a todos los niveles, nos demos cuenta de que esta es una generaci\u00f3n que est\u00e1 buscando. El cambio de paradigma en estas \u00faltimas d\u00e9cadas ha sido tan fuerte que ha causado un verdadero y profundo terremoto en la memoria colectiva social. De una sociedad monol\u00edtica, con el mismo vocabulario, con las instituciones tradicionales bien s\u00f3lidas, como la Iglesia, la familia y la escuela, hemos pasado a una sociedad marcada por la fragmentaci\u00f3n y el individualismo. La imagen que a menudo caracteriza a la juventud es la de una generaci\u00f3n de j\u00f3venes buenos y sinceros, pero que, en nombre de una falsa concepci\u00f3n de la libertad y con la excusa de que no hay que condicionarlos, los hemos dejado sin mapas, sin comida y sin agua, en medio del desierto de nuestras ciudades.<br \/>\nEs una verdadera y real tragedia ver c\u00f3mo de las palabras de los llamados profetas de la secularizaci\u00f3n, mientras anunciaban una nueva era de libertad de la pesada carga de la religi\u00f3n, hemos llegado a una situaci\u00f3n de vac\u00edo y sin sentido. Proclamar que ahora somos libres de las supersticiones y modelos culturales tradicionales anticuados, de una visi\u00f3n institucionalizada que no nos ha permitido crecer como quer\u00edamos, nos damos cuenta de que lo que est\u00e1 emergiendo es un escenario marcado por la desorientaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de puntos de referencia que los mismos j\u00f3venes hoy est\u00e1n buscando desesperadamente.<br \/>\nImpactaba de manera inmediata, quiz\u00e1s incluso apasionante, la imagen de una libertad sin frenos y sin l\u00edmites. Pero la realidad que ha entregado esta ilusi\u00f3n la conocemos todos. Cuando nuestros j\u00f3venes hoy nos miran a los adultos, no est\u00e1n para nada impresionados. Sienten que falta la generaci\u00f3n de adultos significativos que enciendan la energ\u00eda del sue\u00f1o, la potencia y el entusiasmo de entregarse a causas v\u00e1lidas, justas y humanamente enriquecedoras.<br \/>\nHay que partir de esta llamada urgente, m\u00e1s bien de este grito fuerte pero silencioso al mismo tiempo. El Papa Francisco primero y el Papa Le\u00f3n ahora se posicionan en un espacio que est\u00e1 sincronizado con la voz oculta y profunda de los j\u00f3venes. A esta voz que busca, estos pastores responden con un lenguaje que los j\u00f3venes sienten propios. No prometen ilusiones, no ofrecen soluciones emocionalmente gratificantes, sino una llamada sana y sanadora, una cercan\u00eda que comunica un testimonio coherente y un mensaje cre\u00edble. Su voz habla al coraz\u00f3n inquieto de los j\u00f3venes que est\u00e1 cansado de las falsas promesas y del vac\u00edo elocuente.<\/p>\n<p><strong>3. Don Bosco \u2013 un proyecto integral<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este sentido, Don Bosco, en un contexto hist\u00f3rico lejano a nosotros a nivel cronol\u00f3gico, nos comunica una experiencia que est\u00e1 realmente cerca de nosotros a nivel afectivo. \u00c9l capt\u00f3 este movimiento del coraz\u00f3n. Es un movimiento del coraz\u00f3n que no conoce barreras temporales, culturales o continentales. Don Bosco nos ense\u00f1a que el coraz\u00f3n de los j\u00f3venes tiene en su base un sustrato divino, se nutre de ra\u00edces m\u00edsticas. Es el coraz\u00f3n de cada joven y de cada tiempo. Un coraz\u00f3n que habita de manera singular todos los contextos y todas las culturas y al mismo tiempo se eleva por encima de ellos. El de los j\u00f3venes, de ayer como los de hoy, es un coraz\u00f3n que en el presente siempre sue\u00f1a el futuro. Hoy, la diferencia radica en que este coraz\u00f3n est\u00e1 gritando con la mirada interrogante y la b\u00fasqueda marcada por una silenciosa resiliencia. En un contexto descuidado y plano, hoy es m\u00e1s que nunca palpable que los j\u00f3venes, que nacieron para mirar hacia adelante y hacia arriba, cuando miran a su alrededor, cuando piden ayuda, apoyo, amor, sienten que el suyo es un grito en el desierto. A su grito, responde de manera fuerte el vac\u00edo y el silencio.<br \/>\nDon Bosco en su tiempo lo entendi\u00f3 y lo primero que hace es ponerse a su lado en las calles de Tur\u00edn. Una cercan\u00eda que testimoniaba su elecci\u00f3n de ser peregrino y siervo. Fruto de una escucha sana y prof\u00e9tica, del movimiento de salida, encarn\u00e1ndose en su historia, sigui\u00f3 una propuesta variada y m\u00faltiple: un espacio humano donde encontrarse como amigos, una casa donde se puede experimentar la belleza del esp\u00edritu de familia, propuestas educativas que los preparaban para un futuro digno, experiencias de valores que no ocultan y no tienen verg\u00fcenza de ofrecer una propuesta espiritual, arraigada en una visi\u00f3n de un Dios que ama gratuitamente y perdona abundantemente. Con pleno respeto por los j\u00f3venes, sus ritmos y sus historias, Don Bosco capt\u00f3 c\u00f3mo el presente es precisamente un vientre que genera vida y como tal debe tomarse en serio a todos los niveles, con respeto y con amor, de manera integral.<br \/>\nAyer como hoy, los j\u00f3venes buscan adultos con el rostro limpio y el coraz\u00f3n sano. Buscan adultos que sean peregrinos marcados por motivaciones sanas. No quieren ser tratados como clientes, consumidores consumidos en la mesa del beneficio. Para confirmar todo esto est\u00e1 el testimonio que vemos tambi\u00e9n hoy: experiencias v\u00e1lidas que nos demuestran que cuando se encuentran en ambientes sanos, con personas aut\u00e9nticas y propuestas de valores, los j\u00f3venes aprenden gradualmente a confiar y a abrirse.<\/p>\n<p><strong>4. Alianzas educativas<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Grande es la responsabilidad de todos nosotros en esta fase hist\u00f3rica. Ahora es el tiempo en el que estamos llamados a favorecer y promover las bases para verdaderas alianzas educativas y pastorales. No podemos permitirnos mirar hacia otro lado, permanecer cerrados y obstinados en elecciones que descartan compromisos e inversiones, de recursos y de personas, en el campo educativo. Mucho menos es tiempo de interpretar y condicionar los desaf\u00edos educativos en l\u00edneas ideol\u00f3gicas, ya superadas porque han fracasado.<br \/>\nEn una cultura geopol\u00edtica global, donde invertir en la econom\u00eda de la guerra se est\u00e1 volviendo m\u00e1s importante que invertir y dar de comer a los pobres y hambrientos, es urgente e imperativo construir y sostener procesos educativos que preparen para el mundo del trabajo, formar j\u00f3venes para asumir el bien de la sociedad a nivel social, pol\u00edtico y religioso. Grande es la responsabilidad que tenemos ante nosotros.<br \/>\nEstamos llamados a educar a las j\u00f3venes generaciones en una \u00e9poca caracterizada por una profunda b\u00fasqueda de significado. Esto representa uno de los desaf\u00edos m\u00e1s complejos de nuestro tiempo. Estamos llamados a reconocer que estamos viviendo en un mundo marcado por la indiferencia y el \u00abdesencanto\u00bb, donde los sistemas tradicionales de significado han sido cuestionados por la racionalizaci\u00f3n moderna, donde el modelo econ\u00f3mico liberal est\u00e1 desviando la atenci\u00f3n de la persona y de su bien integral, hacia una carrera fren\u00e9tica hacia el beneficio.<br \/>\nComo responsables del bien com\u00fan, lo que nos debe hacer pensar de manera inmediata es el hecho de que no solo corremos el riesgo de olvidar las respuestas a las principales preguntas sobre la vida, sino que peor a\u00fan, corremos el riesgo de olvidar tambi\u00e9n las preguntas que nos impulsan al recto actuar. Si tambi\u00e9n nosotros, adultos y responsables del bien com\u00fan en sus diversas formas, educativa, espiritual, cultural y otras, perdemos tambi\u00e9n la capacidad de captar las preguntas, especialmente las de los j\u00f3venes, corremos el riesgo de comunicar una visi\u00f3n derrotista, un futuro sin esperanza.<br \/>\nDon Bosco en este punto nos deja una lecci\u00f3n que a\u00fan hoy nos estimula y nos anima. Todo punto de partida, incluso el marcado por la pobreza y la miseria, no puede tener la \u00faltima palabra. El rostro de los j\u00f3venes, sobre todo el marcado por el l\u00edmite y la miseria, es una invitaci\u00f3n a crear alianzas. Es necesario que quien tiene en el coraz\u00f3n el bien de la humanidad, vea en el rostro de los j\u00f3venes un recurso humano que pide ser ayudado para que pueda convertirse en protagonista.<\/p>\n<p>Si no es correcto mirar a los j\u00f3venes como un problema, tampoco es sabio mirarlos como pobres mendigos. Ellos viven en un espacio definido por preguntas profundas. Partiendo de estas preguntas se construyen caminos y recorridos juntos para su bien. Hoy nos interpela esta base de bondad que ya Don Bosco recordaba.<br \/>\nLos j\u00f3venes tienen una tensi\u00f3n fundamental hacia la bondad. Los j\u00f3venes conservan una apertura natural a los valores m\u00e1s profundos, incluso cuando no saben articularla conceptualmente. Aqu\u00ed es donde surge la urgencia de educadores y formadores que, sabiendo captar el bien que habita el coraz\u00f3n de los j\u00f3venes, logren favorecer espacios y experiencias donde esta bondad emerja. A trav\u00e9s de proyectos, propuestas, ambientes y experiencias sistem\u00e1ticas, el bien encuentre un ambiente sist\u00e9mico que favorezca su crecimiento.<\/p>\n<p><strong>5. Formaci\u00f3n de protagonistas en el campo educativo<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esta perspectiva, uno de los desaf\u00edos que tenemos en la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes es el de ofrecer caminos que formen y preparen agentes en el campo educativo y pastoral. El futuro de las j\u00f3venes generaciones pasa por elecciones pol\u00edticas y propuestas formativas que, ante todo, preparen a educadores y formadores en todos los campos de naturaleza educativa. Este es un desaf\u00edo transversal. Formar docentes, operadores sociales, educadores y animadores para j\u00f3venes, adolescentes y ni\u00f1os, tanto para el estado como para la Iglesia, es un desaf\u00edo que mira a los j\u00f3venes con una visi\u00f3n de gran alcance. Invertir en la formaci\u00f3n de protagonistas en el campo educativo es un gesto de previsi\u00f3n que asegura en el futuro ciudadanos honestos y personas marcadas por valores trascendentales y espirituales.<br \/>\nFavorecer alianzas en el territorio, buscar trabajar juntos por el bien de los j\u00f3venes, especialmente los m\u00e1s vulnerables, no es un juego de bandos, sino un deber humano colectivo. Estudiar juntos los desaf\u00edos para poder trazar los pasos a seguir es un camino iluminado por la dignidad y la compasi\u00f3n. En esta l\u00f3gica compartida por todos, una l\u00f3gica que pone el bien de nuestros j\u00f3venes como prioridad, se supera definitivamente esa lectura ideol\u00f3gica que ha marcado una buena parte del \u00faltimo siglo en Europa. La post-secular como la post-moderna, \u00e9pocas sin nombre nacidas de la secularizaci\u00f3n y la modernidad, nos encuentran a todos hu\u00e9rfanos, haci\u00e9ndonos creer que hemos evolucionado. Al ser barridos esos puntos de referencia que serv\u00edan como br\u00fajula, ahora se busca con tanto esfuerzo recuperar en medio de la desertificaci\u00f3n existencial lo que hab\u00edamos tirado a la papelera de la historia.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quisiera concluir esta relaci\u00f3n con una reflexi\u00f3n hecha por el Papa Benedicto XVI cuando en 2008 comenta la llamada de la emergencia educativa. Al final de su discurso \u00e9l escribe \u00abc\u00f3mo en la educaci\u00f3n es decisivo el sentido de responsabilidad\u00bb. El Papa Benedicto comenta la llamada a la responsabilidad en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>La responsabilidad es en primer lugar personal, pero tambi\u00e9n hay una responsabilidad que compartimos juntos, como ciudadanos de una misma ciudad y de una naci\u00f3n, como miembros de la familia humana y, si somos creyentes, como hijos de un \u00fanico Dios y miembros de la Iglesia. De hecho, las ideas, los estilos de vida, las leyes, las orientaciones generales de la sociedad en la que vivimos, y la imagen que esta da de s\u00ed misma a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n, ejercen una gran influencia en la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones, para bien pero a menudo tambi\u00e9n para mal. La sociedad, sin embargo, no es una abstracci\u00f3n; al final somos nosotros mismos, todos juntos, con las orientaciones, las reglas y los representantes que nos damos, aunque sean diferentes los roles y las responsabilidades de cada uno. Es necesario, por lo tanto, la contribuci\u00f3n de cada uno de nosotros, de cada persona, familia o grupo social, para que la sociedad&#8230; se convierta en un ambiente m\u00e1s favorable a la educaci\u00f3n. (Carta del Santo Padre Benedicto XVI a la di\u00f3cesis y a la ciudad de Roma sobre la tarea urgente de la educaci\u00f3n, 21 de enero de 2008)<br \/>\n<\/em><br \/>\nLa llamada que tenemos no podemos permitirnos tomarla a la ligera. Los j\u00f3venes de diversas maneras y con diferentes gritos nos piden \u00abhoy\u00bb que los ayudemos a construir el \u00abma\u00f1ana\u00bb. Ponernos como peregrinos con ellos y para ellos es la misi\u00f3n m\u00e1s urgente, la elecci\u00f3n m\u00e1s noble, que como ciudad, todos juntos, podemos y debemos asumir, por los j\u00f3venes a quienes Don Bosco llamaba \u00abesta porci\u00f3n la m\u00e1s delicada y la m\u00e1s preciosa de la sociedad humana\u00bb.<br \/>\nDeseo a esta ciudad, a sus instituciones civiles y religiosas, a las diversas ONG que tengan el coraje de la esperanza, para que juntos puedan ofrecer a los j\u00f3venes propuestas de futuro, caminos que les den signos de un futuro digno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 27 de septiembre de 2025, Don Fabio Attard, Rector Mayor de los Salesianos, recibi\u00f3&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":46092,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":18,"footnotes":""},"categories":[184],"tags":[1720,2636,2558,2198,2233,2593,1816,2612,1960,2020],"class_list":["post-46099","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comunicaciones-del-rector-mayor","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-educacion","tag-esperanza","tag-familia-salesiana","tag-jovenes","tag-nuestros-guias","tag-salesianos","tag-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46099"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46099\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46102,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46099\/revisions\/46102"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46092"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}