{"id":46029,"date":"2025-10-20T06:47:32","date_gmt":"2025-10-20T06:47:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=46029"},"modified":"2025-10-20T06:49:55","modified_gmt":"2025-10-20T06:49:55","slug":"las-manos-de-sor-maria-troncatti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/las-manos-de-sor-maria-troncatti\/","title":{"rendered":"Las manos de Sor Mar\u00eda Troncatti"},"content":{"rendered":"<p><em>Sor Mar\u00eda Troncatti, Hija de Mar\u00eda Auxiliadora, declarada santa el 19 de octubre de 2025, vivi\u00f3 su vida extendiendo las manos hacia el Se\u00f1or con s\u00faplica y abandono, y extendi\u00e9ndolas hacia el pr\u00f3jimo en se\u00f1al de ayuda, consuelo y curaci\u00f3n. Fue misionera del Evangelio, anunci\u00f3 el Reino de Dios, san\u00f3 a los enfermos, recorri\u00f3 de pueblo en pueblo y obr\u00f3 curaciones del cuerpo y del alma. Las manos de Sor Mar\u00eda fueron manos que acogieron, brindaron ayuda, cuidaron y bendijeron.<\/em><\/p>\n<p><strong>Manos que cuidan y sanan<br \/>\n<\/strong>De hecho, \u00a1qu\u00e9 fiesta y a la vez qu\u00e9 gran susto es el primer encuentro con los indios Shuar en el camino hacia Macas, en plena selva amaz\u00f3nica de Ecuador, hace cien a\u00f1os, despu\u00e9s de un viaje de m\u00e1s de un mes entre mil peligros y dificultades! La bienvenida est\u00e1 condicionada por un salvoconducto, a falta del cual no se prev\u00e9 ning\u00fan aplazamiento ni repatriaci\u00f3n obligatoria, sino solo una ejecuci\u00f3n sumaria. Una hija adolescente del cacique, jefe de la tribu, unos d\u00edas antes hab\u00eda sido alcanzada accidentalmente por una bala de fusil debido a una rivalidad entre familias adversas. La herida ya est\u00e1 supurada. El brujo consultado se ha negado a proceder y el caso es grave. Sabiendo que entre los misioneros hay una \u00abdoctora\u00bb, sin demasiados pre\u00e1mbulos se plantea la alternativa: \u00abSi la curas, te acogemos; si muere, te matamos\u00bb. Un gesto significativo indica que la misma suerte est\u00e1 reservada a los dem\u00e1s del grupo. Mientras tanto, algunos guerreros, como \u00abestatuas vengadoras\u00bb, custodian la peque\u00f1a misi\u00f3n. Todos miran a Sor Mar\u00eda con ojos suplicantes. El jefe abre la puerta, traen a la muchacha y la depositan sobre una mesa. \u00abSor Mar\u00eda, op\u00e9rela\u00bb, dice Mons. Domenico Comin, vicario apost\u00f3lico. \u00abNo soy m\u00e9dico, monse\u00f1or; y adem\u00e1s, \u00bfcon qu\u00e9, con qu\u00e9 instrumentos?\u00bb \u00abTodos nosotros rezaremos mientras usted opera\u00bb, insiste la inspectora madre Mioletti. Tambi\u00e9n la muchacha la mira. Sor Mar\u00eda le pone una mano en la frente: arde. La misionera pide que hiervan agua, se cubre con una tela blanca y, con la ayuda de tintura de yodo y una navaja de bolsillo cuidadosamente esterilizada a la llama, procede a un corte decidido, invocando mentalmente a la Auxiliadora, mientras los misioneros est\u00e1n en la capilla rezando. Como impulsada por una mano ignota, la bala salta y cae al suelo, entre las risas descompuestas de los Kivari que expresan su satisfacci\u00f3n. \u00abLa Virgen me ayud\u00f3\u00bb, escribi\u00f3 Sor Mar\u00eda; \u00abvi un milagro: pude extraer la bala y la ni\u00f1a se cur\u00f3, gracias a Mar\u00eda Auxiliadora y a Madre Mazzarello\u00bb. As\u00ed, atribuyendo el inicio de su obra a la intercesi\u00f3n materna de la Auxiliadora, se le abre el vasto campo de la misi\u00f3n: curando a una ni\u00f1a como primicia y signo de toda la atenci\u00f3n que Sor Mar\u00eda y las hermanas salesianas pondr\u00e1n en defender y promover la vida y el crecimiento de las ni\u00f1as y adolescentes de manera particular. Una ni\u00f1a herida a causa de un odio tribal y vengativo contra el cual Sor Mar\u00eda, con todos los misioneros, combatir\u00e1 la buena batalla del Evangelio, anunciando la fuerza redentora del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Manos orantes<br \/>\n<\/strong>Ella acompa\u00f1aba la direcci\u00f3n de las almas con el rosario en la mano, ofreciendo los misterios del dolor de Cristo, de sus gozos y de sus triunfos por aquellos que se acercaban a ella. Su solicitud sab\u00eda captar, junto al problema m\u00e9dico, el contexto vital y familiar, ya que \u00abno pod\u00eda ver a nadie sufrir. Hac\u00eda todos los esfuerzos para dar soluci\u00f3n a cada dificultad y dejar a cada uno en paz\u00bb. El fin \u00faltimo es bien claro: llevar o acercar a todos a Dios. \u00abCon el rosario en la mano resolv\u00eda casos dif\u00edciles, tanto materiales, como la curaci\u00f3n de enfermos, como situaciones econ\u00f3micas dif\u00edciles, como las espirituales: recomposici\u00f3n de familias divididas, regreso a la amistad con Dios de aquellos que estaban por a\u00f1os lejos de \u00e9l\u00bb. Su botiqu\u00edn se convierte as\u00ed en ambulatorio para las almas. \u00abCuando curaba a los enfermos, Sor Mar\u00eda se interesaba vivamente por su vida religioso-moral y por los problemas de cada uno y de los de la familia. Sab\u00eda orientar y animar, sab\u00eda guiar y corregir con claridad\u00bb. Su amor por los enfermos era verdaderamente heroico: lo dejaba todo y, a cualquier hora del d\u00eda y de la noche, con buen o mal tiempo, iba donde la llamaban con un bast\u00f3n en una mano y un rosario en la otra, y no ten\u00eda paz hasta que no hab\u00eda logrado mejorar el estado de salud del enfermo o ayudarlo a morir bien.<\/p>\n<p><strong>Manos milagrosas<br \/>\n<\/strong>Un hombre terriblemente quemado y enloquecido por el dolor es curado as\u00ed por Sor Mar\u00eda: durante dos d\u00edas y dos noches comienza la cura con el rosario y lo medica durante algunas semanas. Despu\u00e9s de treinta d\u00edas, este hombre, con su esposa, va a cumplir el voto hecho a la Virgen Pur\u00edsima de Macas: est\u00e1 completamente sano, sin ning\u00fan signo o cicatriz en la piel. Nadie habr\u00eda cre\u00eddo que pudiera sobrevivir a esa prueba. Dios lo cur\u00f3 a trav\u00e9s de las manos milagrosas, las oraciones diarias y el coraz\u00f3n materno de Sor Mar\u00eda. Su celo est\u00e1 bien fotografiado por este juicio: \u00abheroica en la pr\u00e1ctica de la caridad. No miraba sacrificios ni peligros ni contagios; menos a\u00fan se deten\u00eda ante los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos que pod\u00edan ser adversos&#8230; bastaba saber que alguien estaba sufriendo para volar en su ayuda, llevando en el coraz\u00f3n la esperanza de poder hacer el bien, tambi\u00e9n a sus almas\u00bb. Emprendi\u00f3 con otras hermanas una inmensa actividad evangelizadora y de promoci\u00f3n humana en medio de los numeros\u00edsimos riesgos, no excluidos los causados por los animales feroces de la selva. Las localidades de Macas, Sevilla Don Bosco y Suc\u00faa son todav\u00eda algunos de los \u00abmilagros\u00bb florecientes de su actividad como enfermera, cirujana y ortopedista, dentista y anestesista. Pero ante todo fue catequista y testigo del Se\u00f1or, anunciadora de la Buena Nueva.<\/p>\n<p><strong>Manos que apagan el fuego del odio y la venganza<br \/>\n<\/strong>Alrededor de los siete u ocho a\u00f1os, Mar\u00eda se encuentra, durante el verano, en el Col d&#8217;Aprica (Sondrio) con otros pastorcillos que, reunidos sus reba\u00f1os, juegan junto al arroyo. Los ni\u00f1os, para secarse despu\u00e9s de un chaparr\u00f3n, deciden encender una peque\u00f1a hoguera, pero un repentino golpe de viento empuja la llama hacia Mar\u00eda y una llamarada lame su vestidito y sus medias. Asustada, intenta apagar las llamas con las manos; mientras las medias parecen fre\u00edrse en sus piernas, sus manos, quemadas, se ennegrecen y quedan como selladas. Providencialmente, un hombre que pasaba por el cercano sendero corre, apaga el fuego y, mientras intenta curarla con aceite, exclama: \u00ab\u00a1Pobre ni\u00f1a, nunca m\u00e1s podr\u00e1 usar las manos!\u00bb. Sin embargo, pocas horas despu\u00e9s, las manos y los brazos vuelven a estar sanos y hermosos, sin ninguna huella de quemadura, mientras que las cicatrices en las piernas permanecer\u00e1n toda la vida. Habr\u00e1 otro fuego que lamer\u00e1 la vida de Mar\u00eda Troncatti: el del odio y la venganza, que a menudo ver\u00e1 estallar en su aventura misionera entre los Shuar y entre los colonos. Un fuego que ella intentar\u00e1 apagar con el aceite de la bondad y, al final de su vida, con el de su propia vida ofrecida en sacrificio. Y esas manos que el fuego parec\u00eda no permitirle usar m\u00e1s ser\u00e1n instrumentos para el fuego de caridad que dar\u00e1n alivio, cuidado y consuelo a tantas personas.<\/p>\n<p><strong>Manos que se abandonan en Dios<br \/>\n<\/strong>A las hermanas que le manifiestan su angustia y temor por la situaci\u00f3n creada en Suc\u00faa, Ecuador, despu\u00e9s del incendio que destruy\u00f3 la misi\u00f3n salesiana en julio de 1969, con decisi\u00f3n y firmeza responde: \u00ab\u00a1Hijitas, no tem\u00e1is y no teng\u00e1is miedo por todo lo que ha sucedido; abandon\u00e9monos en las manos de Dios y oremos por la conversi\u00f3n de los malvados! \u00a1Que descansen en paz! \u00a1Conf\u00eden en la Virgen Auxiliadora y ver\u00e1n que esta angustia no durar\u00e1 mucho tiempo: muy pronto llegar\u00e1 la tranquilidad y la calma! \u00a1Yo se lo aseguro!\u00bb. Son palabras de despedida, en la paz de una existencia totalmente entregada. Muy pronto, despu\u00e9s de la tr\u00e1gica muerte ocurrida el 25 de agosto de 1969, la fama de santidad se convirti\u00f3 en vox populi. As\u00ed la gente iba repitiendo: \u00abhab\u00eda muerto como una santa\u00bb. Y todos quer\u00edan tocar una vez m\u00e1s esas manos laboriosas y prodigiosas. La gente del lugar se sent\u00eda hu\u00e9rfana, pero estaba convencida de tener en Sor Mar\u00eda \u00abuna protectora en el cielo porque ella era una santa\u00bb.<br \/>\nEsta confiada e inquebrantable esperanza la hac\u00eda vivir siempre abandonada en las manos de Dios y la impulsaba tambi\u00e9n a infundir en aquellos a quienes asist\u00eda con su caridad materna el pensamiento de la futura felicidad prometida por el Padre a quien lo busca con amor y confianza en esta vida. Era una esperanza que se manifestaba visiblemente tambi\u00e9n y solo en su ingenua filial confianza en la asistencia divina: de hecho, la inquebrantable aspiraci\u00f3n al Cielo no solo la sosten\u00eda en las ineludibles y no pocas dificultades encontradas en el cumplimiento de su misi\u00f3n y, a pesar de todo, la hac\u00eda confiar incondicionalmente en la ayuda divina para resolver tantos problemas de orden pr\u00e1ctico y para mantener vivas las actividades caritativas de la misi\u00f3n, sino que, adem\u00e1s y sobre todo, infund\u00eda en su coraz\u00f3n esa paz y esa tranquilidad que ella comunicaba tambi\u00e9n a los dem\u00e1s. \u00ab\u00a1Cu\u00e1l era su fe, as\u00ed era su esperanza! Se puede decir de ella que esperaba contra toda esperanza. Nada la asustaba, nada la turbaba: su esperanza era ilimitada. Para Sor Mar\u00eda, todo era motivo para esperar en Dios y en la recompensa que \u00c9l da a quienes viven dedicados a su causa. Ni tem\u00eda la muerte repentina; al contrario, la ped\u00eda a Dios y la consideraba una recompensa, porque para ella Dios era un Padre de inmensa bondad y misericordia, y en \u00c9l confiaba totalmente\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sor Mar\u00eda Troncatti, Hija de Mar\u00eda Auxiliadora, declarada santa el 19 de octubre de 2025,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":46022,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":83,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1708,2566,1720,2593,1828,2184,1894,1912,1972,2620,2020],"class_list":["post-46029","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-benefactores","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-familia-salesiana","tag-gracias-recibidas","tag-hijas-de-maria-auxiliadora","tag-misiones","tag-noticias-religiosas","tag-santos","tag-testigos","tag-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46029"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46029\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46032,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46029\/revisions\/46032"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46022"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}