{"id":45657,"date":"2025-05-28T10:54:05","date_gmt":"2025-05-28T10:54:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=45657"},"modified":"2025-10-01T12:10:25","modified_gmt":"2025-10-01T12:10:25","slug":"de-la-cgs20-a-la-cg29-el-camino-interior-de-los-salesianos-entre-la-fidelidad-a-dios-y-la-respuesta-a-los-jovenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/reflexiones\/de-la-cgs20-a-la-cg29-el-camino-interior-de-los-salesianos-entre-la-fidelidad-a-dios-y-la-respuesta-a-los-jovenes\/","title":{"rendered":"De la CGS20 a la CG29. El camino \u00abinterior\u00bb de los Salesianos: entre la fidelidad a Dios y la respuesta a los j\u00f3venes"},"content":{"rendered":"\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Al concluir el 29\u00ba Cap\u00edtulo General de los Salesianos, invitamos a Don Pascual Ch\u00e1vez, Rector Mayor Em\u00e9rito y \u00fanico salesiano que ha participado en los \u00faltimos nueve Cap\u00edtulos Generales, a esbozar una s\u00edntesis del camino de la Congregaci\u00f3n. Con gran disponibilidad acept\u00f3 la invitaci\u00f3n, ofreciendo una reflexi\u00f3n que parte del Concilio Vaticano II, un momento decisivo de nuestra historia reciente. Ciertamente, no todos estar\u00e1n de acuerdo con esta visi\u00f3n, pero su punto de vista representa una luz preciosa: ilumina el camino recorrido y, al mismo tiempo, orienta los pasos que tenemos por delante.<br \/><\/em><br \/><br \/>Este art\u00edculo pretende ilustrar, por una parte, los sesenta a\u00f1os de reflexi\u00f3n y autoconocimiento que la Congregaci\u00f3n ha emprendido en el contexto social, cultural y eclesial, esforz\u00e1ndose por descubrir los retos de los j\u00f3venes y del mundo a los que ha intentado responder, y, por otra, ofrecer una evaluaci\u00f3n de los resultados obtenidos y de los retos a\u00fan no resueltos o emergentes.<br \/>Dos afirmaciones de Don Vecchi resumen eficazmente la necesidad de este cambio y la evoluci\u00f3n que se ha producido: \u00abLo que ocurre en el seno de la Congregaci\u00f3n est\u00e1 ligado a las transformaciones que tienen lugar en la Iglesia y en la cultura\u00bb. Y m\u00e1s adelante, comparando la imagen de los Salesianos antes de esta evoluci\u00f3n con la que tienen despu\u00e9s de veinte a\u00f1os: \u00abSe ha producido, pues, y se sigue produciendo, una evoluci\u00f3n en la forma pr\u00e1ctica de entender la tarea educativa\u00bb<em>.<a id=\"_ftnref1\" href=\"#_ftn1\"><sup><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><br \/><\/em><br \/><br \/><strong>1. Una nueva era en la vida de la Iglesia<br \/><\/strong>El Concilio Vaticano II, descrito por el P. Vigan\u00f2 como \u00abel acontecimiento eclesial del siglo, una visitaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo a la Iglesia, la gran profec\u00eda para el tercer milenio de la Cristiandad\u00bb<a id=\"_ftnref2\" href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> , inici\u00f3 una reforma de la Iglesia a la que fueron llamadas todas las Congregaciones y que los Salesianos abrazaron.<br \/><br \/>El Vaticano II hab\u00eda lanzado un reto y una llamada a todos los Institutos Religiosos para que redise\u00f1aran fiel y audazmente la identidad carism\u00e1tica espec\u00edfica del Fundador.<br \/>Las razones que llevaron a la Iglesia a reclamar una profunda renovaci\u00f3n de la Vida Religiosa pueden resumirse en tres \u00e1reas:<br \/><br \/><strong><em>1.1 La referencia a la persona de Jes\u00fas<br \/><\/em><\/strong>La consagraci\u00f3n a Dios en el seguimiento de Jes\u00fas s\u00f3lo puede entenderse como una respuesta a una llamada personal, que desemboca en un encuentro especial con Jes\u00fas a trav\u00e9s de la profesi\u00f3n de los tres votos (obediencia, pobreza, castidad), y que hace de Jes\u00fas y de su Evangelio \u00abla Regla viva y suprema\u00bb.<br \/><br \/><strong><em>1.2 Nuestro lugar en la Iglesia<br \/><\/em><\/strong>El hecho de que la Vida Religiosa no sea una alternativa a la Iglesia, sino una forma de vida evang\u00e9lica dentro de ella tiene consecuencias te\u00f3ricas y, sobre todo, pr\u00e1cticas:<br \/>&#8211; El car\u00e1cter distintivo de la Vida Religiosa no implica ninguna superioridad sobre los dem\u00e1s cristianos;<br \/>&#8211; La posici\u00f3n de la Vida Religiosa dentro de la comunidad eclesial la sit\u00faa en una relaci\u00f3n de complementariedad con las dem\u00e1s vocaciones de la vida cristiana: laicos y sacerdotes;<br \/>&#8211; La especificidad de la Vida Religiosa consiste en ser esencialmente y siempre una forma de vida evang\u00e9lica. Esto significa que el Evangelio constituye la norma \u00faltima, por lo que el superior nunca puede sustituir a Cristo, ni la Regla ser superior al Evangelio, ni el ritmo de vida puede estar marcado por otra cosa que no sean los ciclos lit\u00fargicos del a\u00f1o.<br \/><br \/><strong><em>1.3 La relaci\u00f3n con el mundo<br \/><\/em><\/strong>Aunque durante mucho tiempo el cristianismo y la vida religiosa se presentaron como una negaci\u00f3n del mundo o una huida de \u00e9l, el Concilio Vaticano II proclam\u00f3 la bondad de la creaci\u00f3n y del mundo \u00abque Dios tanto am\u00f3 y por el que ofreci\u00f3 a su Hijo \u00fanico\u00bb (cf. Jn 3,16), y su relativa autonom\u00eda. Por tanto, no se puede concebir la vida religiosa como una huida del mundo, sino m\u00e1s bien como una llamada a comprometerse activamente en la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Jes\u00fas.<a id=\"_ftnref3\" href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><br \/>Tanto las profundas transformaciones que tuvieron lugar en el mundo a partir de los a\u00f1os sesenta como esta renovada conciencia de la Iglesia de estar al servicio del mundo y de la humanidad dieron un impulso considerable a la dimensi\u00f3n pastoral.<br \/><br \/>De hecho, \u00abesta emergencia de lo \u00abpastoral\u00bb como categor\u00eda de orientaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de las diversas intervenciones de la Iglesia es consecuencia del Concilio Vaticano II, llamado (por el propio Juan XXIII) \u00abConcilio pastoral\u00bb precisamente por el sesgo y el enfoque de toda su reflexi\u00f3n\u00bb.<a id=\"_ftnref4\" href=\"#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a><br \/><br \/>Este compromiso supon\u00eda \u00abmover a la Congregaci\u00f3n hacia una reflexi\u00f3n atenta sobre el momento hist\u00f3rico, solidaria con las urgencias del mundo y las necesidades de los peque\u00f1os y los pobres, en un crecimiento homog\u00e9neo con la identidad del proyecto inicial y sus valores originales, suscitado por el Esp\u00edritu y destinado a un desarrollo vital m\u00e1s all\u00e1 de las coberturas pasajeras\u00bb.<a id=\"_ftnref5\" href=\"#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><br \/>Por tanto, no se trataba simplemente de renovar nuestra praxis salesiana, sino m\u00e1s bien la vida salesiana y salesiana. \u00abLa profec\u00eda que el mundo juvenil espera hoy de nosotros, los salesianos, es ante todo la novedad del coraz\u00f3n inflamado por el ardor de aquella caridad pastoral definida por Don Bosco en su \u00ab<em>da mihi animas cetera tolle<\/em>\u00ab.<a id=\"_ftnref6\" href=\"#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><br \/><br \/><br \/><strong>2. Las grandes etapas del viaje<br \/><\/strong>En el delicado proceso deseado por la Iglesia, tres Cap\u00edtulos Generales \u00abextraordinarios\u00bb permitieron a la Congregaci\u00f3n situarse en la \u00f3rbita hist\u00f3rica del Vaticano II, precisando la identidad salesiana en la Iglesia y en el mundo contempor\u00e1neo. Mientras que el CG19, celebrado durante el Concilio, \u00abtom\u00f3 conciencia y se prepar\u00f3\u00bb, el CG20 \u00abpuso en \u00f3rbita\u00bb, el CG21 \u00abrevis\u00f3, rectific\u00f3, confirm\u00f3 y profundiz\u00f3\u00bb; el CG22 fue llamado a \u00abreexaminar, precisar, completar, perfeccionar y concluir\u00bb.<a id=\"_ftnref7\" href=\"#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><br \/><br \/>Siguieron otros tres Cap\u00edtulos Generales \u00abordinarios\u00bb, centrados en temas espec\u00edficos de car\u00e1cter operativo, considerados particularmente urgentes para toda la Congregaci\u00f3n, pero en cierto sentido sectoriales, ya que no concern\u00edan a la totalidad de la vida salesiana: la educaci\u00f3n a la fe de los j\u00f3venes, la implicaci\u00f3n de los laicos en la vida y la misi\u00f3n salesianas, y la comunidad salesiana contempor\u00e1nea.<br \/><br \/><br \/><strong>2.1 El Cap\u00edtulo General Especial 20<a id=\"_ftnref8\" href=\"#_ftn8\"><sup><strong><sup>[8]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> (1971).<br \/><em>Contexto eclesial y social<br \/><\/em><\/strong>La CG19 (1965), celebrada cuando el Concilio Vaticano II estaba casi a punto de concluir (aunque entre los documentos ya promulgados, los capitulares utilizaron principalmente la constituci\u00f3n <em>Sacrosanctum Concilium <\/em>sobre la Liturgia, el decreto <em>Inter Mirifica <\/em>sobre los medios de comunicaci\u00f3n social y la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium <\/em>sobre la Iglesia, faltaba a\u00fan la \u00faltima sesi\u00f3n con la promulgaci\u00f3n de importantes documentos) recogieron los primeros impulsos del gran acontecimiento conciliar sobre el sentido renovado de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo, sobre el dinamismo de la Vida Religiosa y su dimensi\u00f3n comunitaria y eclesial, sobre la revisi\u00f3n de la Pastoral y sus necesidades de pluralismo y descentralizaci\u00f3n, constituyendo as\u00ed la mejor preparaci\u00f3n para la CGS20.<br \/><br \/>De hecho, se trat\u00f3 de un Cap\u00edtulo General Especial, con car\u00e1cter particular y extraordinario, destinado a satisfacer las exigencias de la Sagrada Congregaci\u00f3n para los Religiosos y los Institutos Seculares (<em>Motu Proprio Ecclesiae Sanctae<\/em>) de proceder a la revisi\u00f3n y \u00abadecuada renovaci\u00f3n\u00bb de la Congregaci\u00f3n seg\u00fan los amplios, esenciales y exigentes objetivos indicados por la Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium <\/em>y el Decreto <em>Perfectae Caritatis<\/em>, en armon\u00eda con el esp\u00edritu del Fundador.<br \/><br \/>Otros factores relevantes, a nivel contextual, fueron tres fen\u00f3menos decisivos que configuraron el mundo en el que se realizaba la misi\u00f3n de la Iglesia y de la Congregaci\u00f3n en aquel momento, y que pod\u00edan influir en todos ellos al tratarse de procesos a\u00fan en evoluci\u00f3n:<br \/>&#8211; Un mundo en proceso de secularizaci\u00f3n que llev\u00f3 a la Iglesia a reposicionarse y a redefinir un nuevo tipo de presencia y de acci\u00f3n.<br \/>&#8211; Un mundo caracterizado por situaciones de injusticia, consecuencia de las estructuras socioecon\u00f3micas, que coloc\u00f3 a la Iglesia ante el imperativo de adoptar una actitud decididamente evang\u00e9lica en favor de los pobres.<br \/>&#8211; Un mundo en busca de la unidad en el pluralismo, que exig\u00eda a la Iglesia vivir su \u00abcatolicidad\u00bb de forma m\u00e1s actual y din\u00e1mica.<br \/>Como suele ocurrir en este tipo de transformaciones, los m\u00e1s vulnerables fueron los j\u00f3venes que, por un lado, emergieron como fen\u00f3meno social y, por otro, manifestaron comportamientos perturbadores como la marginaci\u00f3n voluntaria, el cambio de costumbres, la drogadicci\u00f3n y la delincuencia.<br \/><br \/>Sin embargo, el Cap\u00edtulo no se limit\u00f3 a cumplir las exigencias del Concilio Vaticano II como una mera formalidad, sino que aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para responder mejor a Dios y a los j\u00f3venes. De hecho, el CGS fue precedido de una preparaci\u00f3n muy minuciosa mediante una consulta dirigida a todas las Provincias con una \u00abradiograf\u00eda\u00bb del estado de la Congregaci\u00f3n. De este modo, tomaron conciencia de los problemas y cuestiones m\u00e1s urgentes que ocupaban el inter\u00e9s y la preocupaci\u00f3n de los Salesianos de todo el mundo, y que requer\u00edan iluminaci\u00f3n, discernimiento y decisiones.<br \/><br \/><strong><em>Retos a superar: Reformular un proyecto total<br \/><\/em><\/strong>La cuesti\u00f3n fundamental era c\u00f3mo hacer visible y relevante en la Iglesia el testimonio particular de la vida religiosa (LG 44).<br \/><br \/>Para que la vida religiosa pudiera responder a esta misi\u00f3n (\u00abpertenecer a la vida y a la santidad de la Iglesia\u00bb), <em>Perfectae Caritatis <\/em>exig\u00eda un compromiso de renovaci\u00f3n por parte de todas las familias religiosas:<br \/>a) Hacer de la <em>&#8216;sequela Christi<\/em>&#8216; la regla suprema de la vida;<br \/>b) Garantizar su identidad y su misi\u00f3n, en fidelidad al Fundador;<br \/>c) Implicarse m\u00e1s decididamente en la vida de la Iglesia;<br \/>d) Ayudar a los miembros de la Congregaci\u00f3n a saber interpretar los signos de los tiempos, en su contexto y como interlocutores en la misi\u00f3n;<br \/>e) Promover sobre todo la renovaci\u00f3n espiritual \u00aba la que corresponde el primer lugar tambi\u00e9n en las obras externas del apostolado\u00bb (PC 2).<br \/><br \/>El P. Luis Ricceri lo expresaba as\u00ed en su carta de convocatoria de la CGS: \u00abContribuci\u00f3n y corresponsabilidad son ante todo indispensables para promover en nosotros y en nuestras comunidades esa renovaci\u00f3n interior, espiritual, apost\u00f3lica, basada en nuestra conformidad con Cristo, en la fidelidad al carisma esencial de Don Bosco y a los signos de los tiempos. Sin esto, toda obra de renovaci\u00f3n y de adaptaci\u00f3n se reducir\u00eda al formalismo, al tecnicismo, al cuerpo sin alma, a la ilusi\u00f3n de resolver los problemas vivos con f\u00f3rmulas y art\u00edculos.\u00bb<a id=\"_ftnref9\" href=\"#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><br \/><br \/>CGS 20 (1971) articul\u00f3 toda la cuesti\u00f3n en torno a cuatro temas fundamentales:<br \/>1. Naturaleza y finalidad de la Congregaci\u00f3n.<br \/>2. La consagraci\u00f3n religiosa y su relaci\u00f3n con la misi\u00f3n.<br \/>3. Formaci\u00f3n del salesiano.<br \/>4. Estructuras de gobernanza a todos los niveles.<br \/>El objetivo era elaborar un texto renovado de las Constituciones y Reglamentos en armon\u00eda con las orientaciones conciliares. En esencia, se trataba de refundar la identidad de la Congregaci\u00f3n.<br \/><br \/><strong><em>Decisiones tomadas<br \/><\/em><\/strong>Siete meses de trabajo capitular produjeron 22 documentos con directrices doctrinales y operativas, divididos en cinco secciones que m\u00e1s tarde dar\u00edan forma al texto constitucional:<br \/>&#8211; La primera secci\u00f3n reflejaba la principal preocupaci\u00f3n de los capitulares: \u00abla misi\u00f3n de los salesianos en la Iglesia\u00bb, identificando el oratorio como el paradigma para la renovaci\u00f3n de todas las obras.<br \/>&#8211; La segunda secci\u00f3n se centr\u00f3 en la \u00abdimensi\u00f3n comunitaria de la vida religiosa\u00bb.<br \/>&#8211; En la tercera, bajo el t\u00e9rmino \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb, los votos se presentaron en la perspectiva conciliar.<br \/>&#8211; El cuarto esbozaba los \u00abprincipales criterios para la formaci\u00f3n y algunas directrices pr\u00e1cticas\u00bb.<br \/>&#8211; El \u00faltimo formul\u00f3 la unidad y la descentralizaci\u00f3n, la subsidiariedad, la participaci\u00f3n y la corresponsabilidad como \u00abcriterios para la organizaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n\u00bb.<a id=\"_ftnref10\" href=\"#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a><br \/><br \/>Se redact\u00f3 una reformulaci\u00f3n m\u00e1s carism\u00e1tica y menos legalista del \u00abTexto Constitucional\u00bb, adaptando el lenguaje y el enfoque a las orientaciones del Concilio, y unificando en un solo texto las riquezas espirituales de la vocaci\u00f3n salesiana y las normas fundamentales que rigen la vida: misi\u00f3n, comuni\u00f3n, consagraci\u00f3n, formaci\u00f3n y organizaci\u00f3n.<br \/><br \/>El \u00abReglamento\u00bb codific\u00f3 la forma pr\u00e1ctica universal de vivir las Constituciones, delegando en las Inspector\u00edas la responsabilidad de establecer y regular los aspectos locales o las necesidades de situaciones particulares, a trav\u00e9s de los Directores Inspectoriales.<br \/>Para evaluar los efectos de la <em>renovatio accomodata<\/em>, es significativo observar su influencia en tres de los \u00e1mbitos m\u00e1s sensibles de la vida salesiana:<br \/><br \/>&#8211; En cuanto a <strong>la formaci\u00f3n<\/strong>, el P. Ricceri, en su <em>Informe General sobre el estado de la Congregaci\u00f3n<\/em>, se\u00f1al\u00f3 que algunas casas de formaci\u00f3n, noviciados y estudiantados hab\u00edan tenido que cerrar por falta de vocaciones o por dificultades y tensiones internas. Lament\u00f3 especialmente el olvido y el debilitamiento del carisma salesiano en la formaci\u00f3n, las desviaciones doctrinales, la actitud contestataria hacia las instituciones y la falta de responsabilidad de algunos formadores.<a id=\"_ftnref11\" href=\"#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a><br \/><br \/>&#8211; En lo que respecta a <strong>la comunidad<\/strong>, el cambio m\u00e1s profundo tuvo que ver con la naturaleza de las relaciones entre superiores y hermanos, que se simplificaron, acerc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s la funci\u00f3n de gobierno a la de animaci\u00f3n. Al mismo tiempo, se produjo un crecimiento de la participaci\u00f3n y la corresponsabilidad.<br \/><br \/><strong>&#8211; Las obras<\/strong>, por su parte, no lograron la \u00abreducci\u00f3n\u00bb deseada por la CG19 para una eficacia apost\u00f3lica m\u00e1s incisiva. La disminuci\u00f3n del n\u00famero de salesianos (de unos 22.000 en 1965 a 17.000 en 1977) se vio equilibrada por el aumento de colaboradores laicos, cuya formaci\u00f3n requer\u00eda una atenci\u00f3n especial. Al mismo tiempo, se creaban centros provinciales de pastoral juvenil y algunos salesianos experimentaban formas de inserci\u00f3n en barrios dif\u00edciles o de trabajo con ni\u00f1os de la calle y j\u00f3venes drogadictos, as\u00ed como nuevas formas de colaboraci\u00f3n con las instituciones civiles.<a id=\"_ftnref12\" href=\"#_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a><br \/><br \/><br \/><strong>2.2 El Cap\u00edtulo General 21<a id=\"_ftnref13\" href=\"#_ftn13\"><sup><strong><sup>[13]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> (1978)<br \/><em>Contexto eclesial y social<br \/><\/em><\/strong>La profundidad y la rapidez de los cambios, consecuencia del Concilio Vaticano II, generaron una situaci\u00f3n de agitaci\u00f3n y confusi\u00f3n en la Iglesia y en la Congregaci\u00f3n que exig\u00eda claridad de planteamientos y sabidur\u00eda en las soluciones.<br \/><br \/>La acci\u00f3n profundamente renovadora llevada a cabo en la Congregaci\u00f3n por la CGS (patente en las Constituciones y Reglamentos radicalmente renovados, permaneciendo fieles al esp\u00edritu de Don Bosco, y en las ideas y orientaciones operativas contenidas en las Actas de este Cap\u00edtulo) necesitaba revisi\u00f3n, rectificaci\u00f3n, profundizaci\u00f3n y reconfirmaci\u00f3n.<br \/><br \/>El contexto sociocultural tambi\u00e9n estaba experimentando r\u00e1pidas y profundas transformaciones en muchas naciones, aumentando la confrontaci\u00f3n entre las generaciones j\u00f3venes y adultas. Seg\u00fan el an\u00e1lisis de Don Vecchi, la segunda mitad de los a\u00f1os setenta represent\u00f3 para algunos el final de la era del 68 y el universo de la protesta juvenil, mientras que para otros marc\u00f3 el agravamiento de la crisis a nivel econ\u00f3mico, social, pol\u00edtico y cultural.<a id=\"_ftnref14\" href=\"#_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a><br \/>Entre los aspectos m\u00e1s significativos de este periodo, examinados a contraluz, surgieron paradojas y contradicciones:<br \/>&#8211; La exaltaci\u00f3n de la persona y, al mismo tiempo, su instrumentalizaci\u00f3n.<br \/>&#8211; La aspiraci\u00f3n a la libertad coexiste con la opresi\u00f3n de muchas libertades.<br \/>&#8211; La b\u00fasqueda de valores superiores frente a la repugnancia de todos los valores.<br \/>&#8211; El deseo de solidaridad contrastaba con una crisis de participaci\u00f3n.<br \/>&#8211; La rapidez de los intercambios y de la informaci\u00f3n frente a la lentitud de las reformas culturales y sociales.<br \/>&#8211; El anhelo de unidad y paz universales junto con la persistencia de conflictos pol\u00edticos, sociales, raciales, religiosos y econ\u00f3micos.<br \/>&#8211; La exaltaci\u00f3n de la juventud es paralela a la frecuente marginaci\u00f3n de los j\u00f3venes del trabajo, la toma de decisiones y la responsabilidad.<br \/><br \/><strong><em>Retos a afrontar: verificar la renovaci\u00f3n<br \/><\/em><\/strong>Era necesario determinar con precisi\u00f3n <em>si <\/em>se hab\u00eda logrado la renovaci\u00f3n deseada en la aceptaci\u00f3n y la vivencia de las Constituciones<em>, c\u00f3mo y en qu\u00e9 medida<\/em>. Era necesario identificar las lagunas en el proyecto de renovaci\u00f3n deseado por la CGS. M\u00e1s concretamente, \u00bfc\u00f3mo mantener a la Congregaci\u00f3n vitalmente joven y, aunque renovada, siempre fiel a la visi\u00f3n claramente esbozada por Don Bosco?<br \/><br \/>Era necesario corregir posibles desviaciones o interpretaciones falsas y perjudiciales, superando el riesgo de motivaciones, visiones y juicios \u00abdiferentes\u00bb o, peor a\u00fan, opuestos, que podr\u00edan vaciar el alma de la Congregaci\u00f3n y su propia raz\u00f3n de ser en la Iglesia.<br \/><br \/>Era necesario profundizar en algunos temas esenciales para la Congregaci\u00f3n: el Sistema Preventivo, la Formaci\u00f3n para la Vida Salesiana, el Coadjutor Salesiano y la reestructuraci\u00f3n de la Universidad Pontificia Salesiana.<br \/>Este proceso de clarificaci\u00f3n de la identidad, reforzado por la influencia del IV S\u00ednodo de los Obispos que culmin\u00f3 con la enc\u00edclica magisterial <em>Evangelii Nuntiandi <\/em>de Pablo VI, contribuy\u00f3 progresivamente a profundizar en la misi\u00f3n espec\u00edfica salesiana, traduci\u00e9ndose en una de las grandes opciones de este Cap\u00edtulo: transformar a los salesianos en aut\u00e9nticos evangelizadores de los j\u00f3venes.<br \/><br \/>Por un lado, la CG21 observ\u00f3 atentamente a los j\u00f3venes y descubri\u00f3 &#8211; sostenida quiz\u00e1s por un optimismo t\u00edpicamente salesiano &#8211; una feliz convergencia entre sus aspiraciones, su voz dirigida a los Salesianos y nuestra misi\u00f3n. Por otro lado, consider\u00f3 el renovado compromiso de la Iglesia con la evangelizaci\u00f3n y redescubri\u00f3 el rasgo fundamental de nuestra identidad en esta misi\u00f3n evangelizadora hacia los j\u00f3venes, que presupon\u00eda la evangelizaci\u00f3n previa de los propios Salesianos.<br \/><br \/><strong><em>Decisiones tomadas: Misioneros en la educaci\u00f3n<br \/><\/em><\/strong>En su discurso de clausura, el P. Vigan\u00f2, reci\u00e9n elegido Rector Mayor, resumi\u00f3 los tres objetivos que surgieron durante los trabajos capitulares:<br \/>1. La tarea prioritaria de llevar el Evangelio a los j\u00f3venes, lo que implica un proyecto educativo-pastoral;<br \/>2. El esp\u00edritu religioso que debe animar la vida de los Salesianos;<br \/>3. El nuevo papel de la comunidad salesiana como animadora de la comunidad educativa pastoral (CEP), consecuencia de la toma de conciencia de que los religiosos no son los \u00fanicos agentes del Evangelio y est\u00e1n llamados a convertirse en formadores y animadores de los laicos.<br \/>Esto concret\u00f3 el tema principal del Cap\u00edtulo: \u00abSer testigos y anunciar el Evangelio: dos exigencias de la vida salesiana entre los j\u00f3venes\u00bb. Al mismo tiempo, se tomaron otras decisiones fundamentales:<br \/>&#8211; Hacer de la catequesis el terreno natural y m\u00e1s f\u00e9rtil para la renovaci\u00f3n de toda la comunidad eclesial.<br \/><br \/>&#8211; Conceder a la Congregaci\u00f3n otros seis a\u00f1os para conocer, asimilar y experimentar en la pr\u00e1ctica el texto constitucional, al que se aportaron mejoras sugeridas por la experiencia vivida, especialmente en lo relativo a la corresponsabilidad de los laicos, la funci\u00f3n del superior y las comunidades de formaci\u00f3n.<br \/><br \/>Sin duda, la CG21 represent\u00f3 una renovaci\u00f3n pastoral radical. La Congregaci\u00f3n se sinti\u00f3 interpelada por la Iglesia y la sociedad y, en la conclusi\u00f3n del primer cap\u00edtulo del Documento \u00abLos Salesianos como Evangelizadores de la Juventud\u00bb, asumi\u00f3 el compromiso de comprender mejor la nueva realidad juvenil y afrontar los nuevos retos que \u00e9sta presentaba (los fen\u00f3menos derivados de la creciente secularizaci\u00f3n de la sociedad, como la indiferencia religiosa, el ate\u00edsmo pr\u00e1ctico o las sectas, el desempleo, la marginaci\u00f3n, la desintegraci\u00f3n de la familia, la difusi\u00f3n del erotismo y de la droga), elaborando el Proyecto Educativo Pastoral para no perder de vista lo esencial, no invertir la jerarqu\u00eda de los objetivos y garantizar la calidad de los programas educativos de las obras.<a id=\"_ftnref15\" href=\"#_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a><br \/><br \/><br \/><strong>2.3 El Cap\u00edtulo General 22<a id=\"_ftnref16\" href=\"#_ftn16\"><sup><strong><sup>[16]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> (1984)<br \/><em>Contexto eclesial y social<br \/><\/em><\/strong>El Cap\u00edtulo General 22 tuvo lugar casi veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n del Concilio Vaticano II y doce a\u00f1os despu\u00e9s de la CGS, periodos que hab\u00edan generado una intensa fase de experimentaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de la identidad salesiana en el nuevo horizonte conciliar.<br \/><br \/>El paso del tiempo hab\u00eda ayudado a calmar las mentes y a abordar la acuciante necesidad de renovaci\u00f3n con mayor claridad y menos impulsividad.<br \/><br \/>Podemos afirmar -aunque con la conciencia de que cuanto m\u00e1s nos acercamos al presente, mayor es el riesgo de interpretaciones subjetivas- que en aquellos a\u00f1os se produjo una transformaci\u00f3n cualitativa en la experiencia de los religiosos, tanto a nivel individual como institucional. La situaci\u00f3n inestable y ca\u00f3tica de las d\u00e9cadas anteriores dio paso a una determinaci\u00f3n m\u00e1s serena, pero no menos incisiva, de perseverar en el compromiso con una Iglesia renovada y un mundo m\u00e1s justo, a sabiendas de que estos cambios no se producir\u00edan r\u00e1pidamente. As\u00ed comenz\u00f3 una segunda fase de renovaci\u00f3n para la Congregaci\u00f3n. El importante flujo de salidas ya estaba disminuyendo. Se abandonaron algunas experiencias apost\u00f3licas particulares, ciertos estilos de vida y modos de organizaci\u00f3n personales, mientras se consolidaba lo que funcionaba y se reorientaban las energ\u00edas.<br \/><br \/>Es dif\u00edcil se\u00f1alar un acontecimiento espec\u00edfico que acelerara este cambio casi imperceptible. La realidad es que de repente surgi\u00f3 un nuevo \u00abliderazgo\u00bb, en algunos casos con personalidades extraordinarias. Los cap\u00edtulos y las asambleas provinciales empezaron a ser m\u00e1s proactivos, el entusiasmo volvi\u00f3 a muchos hermanos y la vida religiosa volvi\u00f3 a percibirse como una alternativa viable y con sentido.<br \/><br \/><strong><em>Retos pendientes: Concluir el proyecto de renovaci\u00f3n.<br \/><\/em><\/strong>&#8211; Definir las directrices que guiar\u00edan el futuro de la Congregaci\u00f3n en la \u00f3rbita conciliar.<br \/>&#8211; Elaborar un proyecto vocacional claro, actual y exigente, capaz de salvaguardar la identidad salesiana frente a los complejos desaf\u00edos de los tiempos. De ah\u00ed la importancia de que las Nuevas Constituciones expresen la experiencia de santidad apost\u00f3lica ya vivida en Valdocco, mediante una continuidad sustancial y una fidelidad din\u00e1mica entre el texto querido por Don Bosco y el fruto de la CG22.<br \/><br \/><strong><em>Decisiones tomadas: Aprobaci\u00f3n final de la nueva Regla de Vida.<br \/><\/em><\/strong>El resultado final del trabajo capitular represent\u00f3 -en palabras del Rector Mayor- \u00abun texto org\u00e1nico, profundo, mejorado, impregnado de Evangelio, rico en la autenticidad de los or\u00edgenes, abierto a la universalidad e inclinado hacia el futuro, sobrio y digno, denso de realismo equilibrado y asimilaci\u00f3n de los principios conciliares. Es un texto repensado comunitariamente en fidelidad a Don Bosco y en respuesta a los desaf\u00edos de los tiempos\u00bb.<a id=\"_ftnref17\" href=\"#_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a><br \/><br \/>De hecho, el nuevo texto constitucional coloc\u00f3 en la primera parte, dedicada a la identidad y al papel de los salesianos en la Iglesia, dos cap\u00edtulos fundamentales sobre el esp\u00edritu salesiano y la profesi\u00f3n religiosa. La segunda parte articulaba los tres elementos inseparables de la vocaci\u00f3n salesiana: la misi\u00f3n, la vida de comuni\u00f3n y la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos. Se superaba as\u00ed definitivamente la tendencia a subrayar la primac\u00eda de uno de los tres aspectos en detrimento de los dem\u00e1s. Esta parte concluy\u00f3 con el cap\u00edtulo sobre la vida de oraci\u00f3n. La tercera parte, dedicada a la formaci\u00f3n, y la cuarta, sobre el servicio de la autoridad, conservaron su estructura original.<a id=\"_ftnref18\" href=\"#_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a><br \/><br \/>De este modo hemos podido esbozar fielmente un tipo concreto de vida, la experiencia de Don Bosco y de los primeros salesianos, capaz de inspirar y guiar nuestro proyecto de \u00ab<em>sequela Christi<\/em>\u00bb para los j\u00f3venes. Este renovado texto constitucional condensa la doctrina espiritual, los criterios pastorales, las tradiciones originales y las normas de vida, es decir, nuestro car\u00e1cter propio y nuestro itinerario espec\u00edfico de santidad. Como se\u00f1al\u00f3 el P. Vigan\u00f2 en la Introducci\u00f3n a las Orientaciones Operativas, \u00ablos verdaderos documentos del XXII Cap\u00edtulo General son los textos de las <strong>Constituciones <\/strong>y de los <strong>Reglamentos Generales<\/strong>\u00ab.<br \/><br \/>La redacci\u00f3n final de la Regla de Vida supuso, entre otras cosas, la renovaci\u00f3n de la <strong>Ratio<\/strong>, que deb\u00eda integrar el nuevo C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico y las nuevas Constituciones, incorporando al mismo tiempo la aportaci\u00f3n de las ciencias humanas. La idea central era que toda la formaci\u00f3n de los salesianos deb\u00eda ser coherente con la naturaleza de su vocaci\u00f3n y su misi\u00f3n espec\u00edfica como educadores y pastores de los j\u00f3venes.<br \/>La Congregaci\u00f3n pudo inaugurar as\u00ed una nueva fase de su historia: hacer la transici\u00f3n \u00abdel papel a la vida\u00bb.<br \/><br \/><br \/><strong>2.4 El Cap\u00edtulo General 23<a id=\"_ftnref19\" href=\"#_ftn19\"><sup><strong><sup>[19]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> (1990)<br \/><em>Contexto eclesial y social<br \/><\/em><\/strong>Al final del largo y fruct\u00edfero per\u00edodo postconciliar, dedicado a la amplia redefinici\u00f3n de la identidad salesiana en la Iglesia y a su consiguiente aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica, la Congregaci\u00f3n fue llamada a verificar la eficacia de la educaci\u00f3n salesiana en la formaci\u00f3n en la fe de los j\u00f3venes con los que trabajaba y a actualizar los proyectos educativo-pastorales de las Inspector\u00edas y casas.<br \/>En la escena mundial, la humanidad asist\u00eda al hundimiento del comunismo y a la configuraci\u00f3n de un nuevo orden pol\u00edtico caracterizado por la aparici\u00f3n de una \u00fanica superpotencia que elevar\u00eda la econom\u00eda a valor absoluto. Con la desaparici\u00f3n de la bipolaridad pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social, tambi\u00e9n comenz\u00f3 a surgir una nueva sensibilidad cultural. Sin embargo, durante el Cap\u00edtulo General, el an\u00e1lisis de la realidad social tuvo una relevancia limitada, emergiendo principalmente a trav\u00e9s de su impacto en los j\u00f3venes.<br \/><br \/>\u00abEn los \u00faltimos a\u00f1os se ha producido una crisis de las ideolog\u00edas y de las ideas fuertes y conductoras. En su lugar apareci\u00f3 el pensamiento d\u00e9bil de la posmodernidad, caracterizado tanto por el respeto y la apertura a todas las corrientes de las culturas, como por el relativismo \u00e9tico, el subjetivismo y la fragmentaci\u00f3n social&#8230; Para los j\u00f3venes, el desempleo, la desintegraci\u00f3n de muchas familias, el fen\u00f3meno generalizado del secularismo, la indiferencia religiosa, as\u00ed como el de una nueva religiosidad a la moda de la <em>nueva era <\/em>se volvieron m\u00e1s preocupantes.\u00bb<a id=\"_ftnref20\" href=\"#_ftn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a><br \/><br \/>La realidad de la juventud era, por tanto, muy compleja, variada y desafiante. Surgi\u00f3 entonces la necesidad de conocer y comprender en profundidad los contextos en los que los j\u00f3venes viv\u00edan -o luchaban por vivir- y en los que estaban llamados a realizar su crecimiento humano y religioso, contextos en los que los Salesianos deb\u00edan acompa\u00f1arlos:<br \/>&#8211; Contextos caracterizados por la abundancia de bienes materiales.<br \/>&#8211; Contextos marcados por el empobrecimiento econ\u00f3mico, pol\u00edtico y cultural.<br \/>&#8211; Contextos influenciados por la presencia de antiguas y grandes religiones.<br \/>&#8211; Contextos en los que estaba en marcha un proceso irreversible de independencia del colonialismo.<br \/>&#8211; Contextos en el \u00e9xodo de reg\u00edmenes autoritarios a diferentes sistemas de vida social y pol\u00edtica.<br \/>&#8211; Contextos de comunidades ind\u00edgenas y minor\u00edas \u00e9tnicas.<br \/><br \/><strong><em>Retos a superar: educar a los j\u00f3venes en la fe<br \/><\/em><\/strong>El tema surgi\u00f3 de la experiencia de los a\u00f1os anteriores, de las dificultades encontradas tanto por los j\u00f3venes como por la comunidad salesiana, pero tambi\u00e9n de la promesa de fidelidad a Don Bosco, renovada el 14 de mayo de 1988 en la celebraci\u00f3n del centenario de su muerte.<br \/><br \/>Se tom\u00f3 conciencia de que educar a los j\u00f3venes en la fe se estaba convirtiendo en una misi\u00f3n cada vez m\u00e1s compleja en todos los \u00e1mbitos de la presencia salesiana, consecuencia de una cultura emergente que exig\u00eda un replanteamiento tanto de la metodolog\u00eda como del contenido de la educaci\u00f3n en la fe.<br \/><br \/>Este compromiso exig\u00eda no perder nunca de vista la funci\u00f3n \u00abunificadora e iluminadora\u00bb de la fe y, por tanto, recuperarla, proponerla y saber hacerla significativa para los j\u00f3venes como elemento vital para la maduraci\u00f3n integral de la persona.<br \/><br \/>Significaba asumir la tarea de educar a los j\u00f3venes en los valores de la dignidad humana, de la superaci\u00f3n del ego\u00edsmo, de la reconciliaci\u00f3n, de la grandeza cristiana de poder perdonar y sentirse perdonado.<br \/>Se trataba de hacer crecer el amor formando las mentes y los corazones de los j\u00f3venes para que pudieran percibir claramente la centralidad suprema de la Eucarist\u00eda en la vida cristiana.<br \/><br \/>Por \u00faltimo, se trataba de saber interpretar y presentar el sentido de la vida como vocaci\u00f3n, con la conciencia de que cada joven representa un proyecto humano que hay que descubrir y construir a la luz de la conciencia de ser \u00abimagen de Dios\u00bb.<br \/><br \/><strong><em>Decisiones tomadas: Propuesta de espiritualidad juvenil<br \/><\/em><\/strong>Partiendo de los retos que plantea la realidad juvenil en sus diversos contextos, los capitulares esbozaron un camino de educaci\u00f3n en la fe para los j\u00f3venes, ofreci\u00e9ndoles una propuesta de vida cristiana significativa y de espiritualidad juvenil salesiana.<br \/><br \/>El CG23 opt\u00f3 por considerar al destinatario de la misi\u00f3n salesiana como el fruto maduro de su compromiso educativo, present\u00e1ndolo como un joven educado en la fe, que opta por la vida, que sale al encuentro de Jes\u00fas, que participa activamente en la comunidad eclesial y que descubre su lugar en el Reino, con especial atenci\u00f3n a la \u00abformaci\u00f3n de la conciencia, la educaci\u00f3n al amor y la dimensi\u00f3n social de la fe\u00bb (CG23, 182-214).<br \/><br \/>No se trataba, pues, de reducir las obras (aunque era una tarea importante), sino de repensar y renovar la misi\u00f3n, es decir, la calidad de la propuesta educativo-pastoral. El objetivo era menos crear nuevas presencias y m\u00e1s crear <em>una nueva presencia, una forma innovadora de estar presente <\/em>all\u00ed donde ya se estaba trabajando.<br \/><br \/>Una vez m\u00e1s, la Congregaci\u00f3n se sinti\u00f3 llamada a relanzar con toda su energ\u00eda la actitud \u00ab<em>da mihi animas<\/em>\u00ab, testimoniada por Don Bosco con originalidad pastoral, transformando las comunidades en \u00absigno de fe, escuela de fe y centro de comuni\u00f3n\u00bb (CG23, 215-218).<br \/><br \/><br \/><strong>2.5 El Cap\u00edtulo General 24<a id=\"_ftnref21\" href=\"#_ftn21\"><sup><strong><sup>[21]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> (1996)<br \/><em>Contexto eclesial y social<br \/><\/em><\/strong>El Cap\u00edtulo General 24 tuvo lugar en el contexto de tres acontecimientos eclesiales significativos que influyeron profundamente en su desarrollo: en primer lugar, el desaf\u00edo de la <em>Nueva Evangelizaci\u00f3n<\/em>, iniciado por el Concilio Vaticano II y asumido posteriormente por Juan Pablo II como programa pastoral; en segundo lugar, el S\u00ednodo para los Laicos, que les exhort\u00f3 a vivir con mayor compromiso su vocaci\u00f3n bautismal tanto en el \u00e1mbito eclesial como en el social, principios codificados posteriormente en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Christifideles Laici<\/em>; por \u00faltimo, el S\u00ednodo sobre \u00abLa vida consagrada y su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo\u00bb, que actualiz\u00f3 la doctrina conciliar sobre la vida religiosa adapt\u00e1ndola a las nuevas exigencias culturales, todo ello expresado en el esclarecedor documento <em>Vita consecrata<\/em>, lleno de consecuencias positivas.<br \/><br \/>A nivel mundial, la historia asist\u00eda al surgimiento de un nuevo escenario econ\u00f3mico, pol\u00edtico, social y cultural, tras los acontecimientos que marcaron el final del conflicto Este-Oeste. Varias tendencias ejerc\u00edan ya una influencia considerable en la vida y la acci\u00f3n salesianas:<br \/>&#8211; La primac\u00eda de la econom\u00eda, apoyada por el neoliberalismo, que ha provocado el empobrecimiento de gran parte del mundo.<br \/>&#8211; La ambivalencia de la comunicaci\u00f3n que, por un lado, foment\u00f3 la integraci\u00f3n entre pa\u00edses y, por otro, provoc\u00f3 profundos cambios culturales.<br \/>&#8211; La p\u00e9rdida del papel privilegiado de la familia y la educaci\u00f3n en la formaci\u00f3n de la persona, frente al creciente poder de otros agentes educativos y otros modos de organizaci\u00f3n familiar.<br \/>&#8211; La creciente importancia de la mujer en la sociedad y la necesidad de prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a la especificidad femenina.<br \/>&#8211; El resurgimiento de una cara m\u00faltiple del fen\u00f3meno religioso exig\u00eda una espiritualidad m\u00e1s profunda y centrarse en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico e interreligioso.<br \/><br \/><strong><em>Desaf\u00edos a superar: crear sinergia entre la SDB y los colaboradores<br \/><\/em><\/strong>Aspiraban a multiplicar el n\u00famero de personas dispuestas a vivir su bautismo en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n y la cultura, revalorizando la propia realidad secular como un aut\u00e9ntico lugar teol\u00f3gico.<br \/><br \/>Era necesario verificar y relanzar el \u00abproyecto laico\u00bb seg\u00fan las exigencias de <em>Lumen Gentium <\/em>(cap\u00edtulo IV), <em>Gaudium et Spes<\/em>, el decreto <em>Apostolicam Actuositatem <\/em>y la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Christifideles Laici<\/em>, en sinton\u00eda con Don Bosco, que hab\u00eda comprendido la importancia fundamental de compartir su juventud y su misi\u00f3n popular con un vasto movimiento de personas.<br \/>La intenci\u00f3n era reunir a salesianos y laicos en un nuevo paradigma de relaciones, dentro de una eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n, no tanto para compensar la disminuci\u00f3n del n\u00famero de salesianos como para lograr una mayor complementariedad en la misi\u00f3n com\u00fan.<br \/><br \/>Era esencial orientar a los salesianos hacia su tarea prioritaria: dar prioridad a la animaci\u00f3n pastoral y pedag\u00f3gica, y dedicarse con mayor empe\u00f1o a la formaci\u00f3n de los colaboradores y corresponsables, por encima de cualquier otro compromiso.<br \/>La intenci\u00f3n era iniciar un camino de formaci\u00f3n com\u00fan entre salesianos y laicos centrado en el esp\u00edritu y la misi\u00f3n de Don Bosco, para fomentar un aut\u00e9ntico intercambio de dones.<br \/><br \/>Era esencial revalorizar la dimensi\u00f3n laica de la Congregaci\u00f3n, expresada en la opci\u00f3n por el campo de la cultura, la educaci\u00f3n y la promoci\u00f3n humana de la juventud necesitada, con una especial sensibilidad cultural por las clases trabajadoras. Era vital y prometedor poder compartir compromisos en el campo de la cultura y la educaci\u00f3n con personas que cultivaban los valores laicos \u00abdesde dentro\u00bb.<br \/><br \/><strong><em>Decisiones tomadas: Implicar y formar a colaboradores no profesionales<br \/><\/em><\/strong>Un rasgo distintivo del Cap\u00edtulo General 24 fue la presencia activa, por primera vez en un acontecimiento de esta naturaleza, de 21 laicos. Cada vez arraigaba m\u00e1s la convicci\u00f3n de que la nueva evangelizaci\u00f3n y la educaci\u00f3n no podr\u00edan realizarse sin la colaboraci\u00f3n org\u00e1nica y cualificada de los laicos. Las comunidades salesianas deb\u00edan ahora equiparse para convertirse en el \u00abn\u00facleo animador\u00bb de una comunidad educativo-pastoral y en el centro dinamizador de la Familia Salesiana, donde salesianos, laicos y miembros de la Familia Salesiana pudieran compartir plenamente el esp\u00edritu y la misi\u00f3n de Don Bosco. Esto tuvo importantes consecuencias:<br \/><br \/>&#8211; Cualificar la formaci\u00f3n de los laicos, ayud\u00e1ndoles a crecer en la gracia de la unidad, elemento central del esp\u00edritu de Don Bosco, que mantiene una tensi\u00f3n armoniosa entre la fe y el mundo, Dios y el hombre, el misterio y la historia. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00edan superarse el horizontalismo y el verticalismo, el secularismo y el espiritualismo (Cf. <em>Christifideles laici <\/em>59).<br \/>&#8211; Ampliar la implicaci\u00f3n de los laicos en las obras, con una actitud personal y comunitaria que testimonie su fraternidad bautismal y su responsabilidad apost\u00f3lica com\u00fan, confiando en los compromisos que se les conf\u00edan.<br \/>&#8211; A nivel de Familia Salesiana, promover la corresponsabilidad, creando espacios de participaci\u00f3n y fortaleciendo la comunicaci\u00f3n.<br \/><br \/><br \/><strong>2.6 El Cap\u00edtulo General 25<a id=\"_ftnref22\" href=\"#_ftn22\"><sup><strong><sup>[22]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> (2002)<br \/><em>Contexto eclesial y social<br \/><\/em><\/strong>El fen\u00f3meno social y cultural m\u00e1s relevante de aquellos a\u00f1os fue, sin duda, el individualismo, que se manifest\u00f3 no s\u00f3lo en el plano econ\u00f3mico -en su vertiente neoliberal- o en el pol\u00edtico, sino sobre todo en la vida cotidiana: \u00abSer uno mismo, vivir libremente sin represi\u00f3n, elegir el propio modo de vida, son las aspiraciones y el derecho que nuestros contempor\u00e1neos consideran m\u00e1s leg\u00edtimos\u00bb.<a id=\"_ftnref23\" href=\"#_ftn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a><br \/>Esta cultura de la subjetividad, fuertemente centrada en la libertad y la responsabilidad personal, hizo m\u00e1s dif\u00edcil la transici\u00f3n a una cultura de comuni\u00f3n. Esto era tan cierto para la esfera eclesial, donde muchos fieles entend\u00edan la fe como un hecho privado, como para la vida religiosa, en la que exist\u00eda una dicotom\u00eda creciente entre el deseo de comuni\u00f3n -entendida como aceptaci\u00f3n de la persona y relaciones interpersonales profundas- y la \u00absaciedad\u00bb de la vida comunitaria, que relativizaba las pr\u00e1cticas comunes.<br \/><br \/>Hab\u00eda, al mismo tiempo, un sentimiento generalizado de soledad y una fuerte necesidad de encuentro y de compartir, especialmente evidente en el mundo de la juventud y de la Iglesia; en este contexto, la fraternidad pod\u00eda erigirse en signo de esperanza y profec\u00eda.<br \/><br \/><strong><em>Retos a superar: crear un modelo de comunidad que sea humanamente significativo, pastoralmente prof\u00e9tico, vocacionalmente atractivo y con prop\u00f3sito.<br \/><\/em><\/strong><br \/>El nuevo modelo pastoral, que ve\u00eda una presencia cada vez mayor de los laicos en las tareas de animaci\u00f3n y gobierno de las obras, exig\u00eda un estilo comunitario capaz de plantear interrogantes: \u00bfc\u00f3mo deb\u00eda estructurarse la comunidad para que fuera visiblemente evang\u00e9lica, aut\u00e9nticamente fraternal, animadora y vocacionalmente convocadora?<br \/><br \/>De ah\u00ed la necesidad de reavivar en cada uno la conciencia de estar llamados a vivir la fraternidad en Cristo con mayor sentido, alegr\u00eda y transparencia, como respuesta a las aspiraciones profundas de nuestro coraz\u00f3n, para que, en medio de los j\u00f3venes, demos verdaderamente testimonio del amor de Dios y nos convirtamos en centros de animaci\u00f3n espiritual para la CEP y la Familia Salesiana.<br \/><br \/>Al mismo tiempo, surgi\u00f3 un desequilibrio entre la cantidad -y la complejidad- de las obras y los recursos de personal: la disminuci\u00f3n y el envejecimiento de los salesianos contrastaban con el crecimiento de las obras y la multiplicaci\u00f3n de las estructuras. El resultado fue el cansancio f\u00edsico, el estr\u00e9s psicol\u00f3gico y la superficialidad espiritual a nivel personal, as\u00ed como la divisi\u00f3n y fragmentaci\u00f3n del proyecto comunitario, que hizo est\u00e9riles muchos esfuerzos educativo-pastorales.<br \/>La Congregaci\u00f3n se encontr\u00f3, pues, discerniendo nuevas formas de vida comunitaria capaces de responder a las exigencias de la <em>sequela Christi <\/em>y de la misi\u00f3n. El objetivo era determinar las condiciones concretas que permitieran vivir con dinamismo y eficacia la fraternidad apost\u00f3lica consagrada.<br \/><br \/><strong><em>Decisiones tomadas<br \/><\/em><\/strong>Las decisiones tomadas estaban encaminadas a lograr lo que el padre Vecchi se\u00f1al\u00f3 como el \u00abobjetivo principal y terminal\u00bb de la CG 25: \u00abencontrar formas eficaces de volver a motivar a las comunidades para que manifiesten su identidad religiosa con sencillez y claridad en situaciones nuevas; determinar las condiciones o criterios esenciales que permitan, o m\u00e1s bien estimulen, a nuestra fraternidad profesa a vivir de forma gozosa y humanamente significativa, siguiendo a Cristo\u00bb.<a id=\"_ftnref24\" href=\"#_ftn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a><br \/><br \/><br \/><strong>2.7 Cap\u00edtulo general 26 (2008)<br \/><\/strong>La CG 26 se centr\u00f3 en el tema <em>\u00abDa mihi animas, coetera tolle<\/em>\u00ab: Identidad carism\u00e1tica y pasi\u00f3n apost\u00f3lica.<br \/><br \/>El objetivo fundamental del Cap\u00edtulo General 26 era reforzar nuestra identidad carism\u00e1tica a trav\u00e9s de un retorno a Don Bosco, despertando de nuevo en el coraz\u00f3n de cada hermano la pasi\u00f3n de \u00ab<em>Da mihi animas, cetera tolle<\/em>\u00ab.<br \/><br \/>La determinaci\u00f3n y el compromiso de empezar de nuevo desde el fundador no son un signo de crisis, sino m\u00e1s bien un criterio de autenticidad y fidelidad, arraigado en la convicci\u00f3n de que en su carisma y en su vida no residen s\u00f3lo los elementos que inspiraron el pasado, sino tambi\u00e9n aquellos que se revelan como profec\u00eda para el futuro.<br \/><br \/>Para alcanzar tal objetivo, era necesario ante todo un conocimiento m\u00e1s profundo de Don Bosco. Exist\u00eda un grave riesgo de romper los v\u00ednculos vitales que nos manten\u00edan unidos a \u00e9l: hab\u00eda transcurrido ya m\u00e1s de un siglo desde su muerte y los salesianos de las primeras generaciones que le hab\u00edan conocido en persona se hab\u00edan extinguido. La distancia cronol\u00f3gica, geogr\u00e1fica y cultural con el fundador se ensanchaba, priv\u00e1ndonos de ese clima espiritual y de esa cercan\u00eda psicol\u00f3gica que permit\u00edan una referencia espont\u00e1nea a Don Bosco y a su esp\u00edritu. Si no hubi\u00e9ramos revivido nuestras ra\u00edces, habr\u00edamos corrido el riesgo de no tener futuro ni derecho a la ciudadan\u00eda. Por eso era necesario estudiarle, amarle, imitarle e invocarle: conocerle como maestro de vida, a cuya espiritualidad nos acercamos como hijos y disc\u00edpulos; como fundador, que nos mostr\u00f3 el camino de la fidelidad vocacional; como educador, que nos dej\u00f3 como preciosa herencia el \u00absistema preventivo\u00bb; y como legislador, porque las Constituciones, que \u00e9l elabor\u00f3 directamente y luego la historia salesiana, nos ofrecieron una lectura carism\u00e1tica del Evangelio y del seguimiento de Cristo.<br \/><br \/>La llamada a volver a los j\u00f3venes -nuestra misi\u00f3n, nuestra raz\u00f3n, nuestra patria- sigui\u00f3 siendo siempre urgente, para que pudi\u00e9ramos ser m\u00e1s competentes entre ellos. Es cierto que, incluso entonces, luch\u00e1bamos por estar a la altura de los j\u00f3venes, por comprender su cultura y amar su mundo; sin embargo, el verdadero salesiano no abandonaba el campo de la juventud. Un salesiano era aquel que pose\u00eda un conocimiento vital de los j\u00f3venes: su coraz\u00f3n lat\u00eda donde lat\u00eda el coraz\u00f3n de los j\u00f3venes. Viv\u00eda para ellos, exist\u00eda para sus problemas, sus expectativas, sus sue\u00f1os.<br \/><br \/><strong><em>Los retos a los que quer\u00edan responder<br \/><\/em><\/strong>En el plano de las tendencias fundamentales, era necesario reconocer la existencia de dos \u00abdin\u00e1micas transversales\u00bb que caracterizan el cambio de \u00e9poca que vivimos actualmente: por un lado, una tendencia a la homogeneidad cultural, que pretende reproducir el modelo occidental eliminando las diferencias; por otro, contrastes culturales de motivaci\u00f3n religiosa que conducen a una diferenciaci\u00f3n creciente, por ejemplo, entre el islam y Occidente, entre la sociedad secularizada y el cristianismo.<br \/><br \/>Desde el punto de vista econ\u00f3mico, se est\u00e1 produciendo la difusi\u00f3n universal del modelo neoliberal, basado en el sistema de mercado, que tiende a prevalecer sobre los dem\u00e1s valores humanos de las personas y los pueblos. Desde el punto de vista cultural, se impone un proceso de homologaci\u00f3n de las culturas hacia el modelo occidental, con la disoluci\u00f3n progresiva de las peculiaridades culturales y pol\u00edticas de los pueblos.<br \/><br \/>El impacto de los medios de comunicaci\u00f3n y la revoluci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n generan profundos cambios en las costumbres, la distribuci\u00f3n de la riqueza, la organizaci\u00f3n del trabajo, a trav\u00e9s de una cultura medi\u00e1tica y una sociedad de la informaci\u00f3n.<br \/><br \/>En el plano social y cultural, surge una fuerte tendencia a la \u00abmovilidad humana\u00bb, manifestada por las masas que emigran a pa\u00edses ricos y pr\u00f3speros. El \u00abdesaf\u00edo de la pobreza\u00bb, el hambre, las enfermedades y el subdesarrollo persiste, junto con los problemas derivados de la explotaci\u00f3n de ni\u00f1os y menores en las tr\u00e1gicas formas de la marginaci\u00f3n, el trabajo infantil, el turismo sexual, la mendicidad, los ni\u00f1os de la calle, la delincuencia juvenil, los ni\u00f1os soldados y la mortalidad infantil. La \u00abmentalidad consumista\u00bb se extiende por todas partes, tanto en los pa\u00edses ricos como en los pa\u00edses en desarrollo.<br \/><br \/>Por supuesto, tambi\u00e9n surgen retos dentro de la propia Congregaci\u00f3n, y son de distinta naturaleza: el envejecimiento de los cohermanos en algunas zonas, la disparidad de las condiciones de vida de los Salesianos frente a contextos de pobreza y miseria. Tambi\u00e9n hay un impacto diferente de la cultura juvenil, con sus actitudes y modelos de vida, en la vida personal y comunitaria de los miembros; la dificultad de tratar con un mundo juvenil extremadamente variado en cuanto a ideas y comportamientos; los diferentes \u00e9nfasis en la relaci\u00f3n entre educaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n; las diferentes sensibilidades en cuanto al impacto social de nuestra misi\u00f3n de promoci\u00f3n humana. En algunos lugares persisten la superficialidad espiritual, el genericismo pastoral, el alejamiento del mundo juvenil, los problemas relativos a la inculturaci\u00f3n del carisma, el escaso conocimiento de Don Bosco y de su obra.<br \/><br \/><strong><em>Decisiones tomadas<br \/><\/em><\/strong>&#8211; Urgencia de evangelizar, provocar y llamar a los j\u00f3venes a seguir a Cristo tras las huellas de Don Bosco.<br \/>&#8211; Orientaci\u00f3n decidida hacia nuevas fronteras: compromiso con la \u00abjuventud pobre\u00bb, la \u00abfamilia\u00bb y la presencia como interlocutores cr\u00edticos en la comunicaci\u00f3n social.<br \/>&#8211; Iniciar \u00abnuevos modelos\u00bb de gesti\u00f3n capaces de apoyar la misi\u00f3n salesiana con flexibilidad y agilidad.<br \/>&#8211; Por \u00faltimo, una atenci\u00f3n cuidadosa y diligente a la revitalizaci\u00f3n de la \u00abpresencia salesiana en Europa\u00bb.<br \/><br \/><br \/><strong>2.8 Cap\u00edtulo general 27 (2014)<br \/><\/strong>La CG 27 adopt\u00f3 como tema \u201cTestigos de la radicalidad evang\u00e9lica\u201d.<br \/>Pretend\u00eda guiarnos hacia una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de nuestra identidad carism\u00e1tica, haci\u00e9ndonos conscientes de nuestra vocaci\u00f3n a vivir fielmente el proyecto apost\u00f3lico de Don Bosco. <em>La radicalidad de vida era el nervio interior de Don Bosco<\/em>; aliment\u00f3 su incansable dedicaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n de los j\u00f3venes y permiti\u00f3 el florecimiento de la Congregaci\u00f3n.<a id=\"_ftnref25\" href=\"#_ftn25\"><sup>[25]<\/sup><\/a><br \/><br \/>Radical es aquel disc\u00edpulo que se deja fascinar por Cristo y, en consecuencia, est\u00e1 dispuesto a abandonarlo todo (cf. Mt 19,21-22) para identificarse con \u00c9l, \u00abasumiendo sus sentimientos y su forma de vida\u00bb. Radical es aquel ap\u00f3stol que, como Pablo, \u00abrenunci\u00f3 a todas estas cosas y las consider\u00f3 basura para ganar a Cristo\u00bb (Flp 3,8). En efecto, s\u00f3lo una conversi\u00f3n plena <em>en Cristo<\/em><a id=\"_ftnref26\" href=\"#_ftn26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> , es decir, <em>una identificaci\u00f3n completa con la persona y la misi\u00f3n de Jes\u00fas<\/em> garantiza \u00abla forma m\u00e1s radical de vivir el Evangelio en esta tierra\u00bb.<a id=\"_ftnref27\" href=\"#_ftn27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> Esto, a su vez, genera un impulso renovado para la evangelizaci\u00f3n: aquellos que, como Jes\u00fas, s\u00f3lo tienen a Dios y su reino como causa, lo representan (\u00abre-presentan\u00bb) de forma fiable y cre\u00edble.<a id=\"_ftnref28\" href=\"#_ftn28\"><sup>[28]<\/sup><\/a><br \/><br \/>Como Rector Mayor, hab\u00eda subrayado que para nosotros, los salesianos, \u00abel testimonio personal y comunitario de la radicalidad evang\u00e9lica no es simplemente un aspecto que se sit\u00faa junto a otros, sino m\u00e1s bien una dimensi\u00f3n fundamental de nuestra vida\u00bb. \u00abNo puede reducirse \u00fanicamente a la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos. Implica todo nuestro ser, abarcando sus componentes esenciales: el seguimiento de Cristo, la vida fraterna en comunidad, la misi\u00f3n\u00bb.<a id=\"_ftnref29\" href=\"#_ftn29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> Y concretamente, \u00abpara afrontar los desaf\u00edos presentes y futuros de la vida consagrada salesiana y de la misi\u00f3n en toda la Congregaci\u00f3n, surge la necesidad de delinear el <em>perfil del nuevo <\/em>salesiano\u00bb<a id=\"_ftnref30\" href=\"#_ftn30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> , llamado a ser: <em>m\u00edstico<\/em>, reconociendo la primac\u00eda absoluta de Dios; <em>profeta<\/em>, viviendo en y para la fraternidad evang\u00e9lica; <em>servidor<\/em>, dedic\u00e1ndose por entero a acompa\u00f1ar y cuidar a los j\u00f3venes m\u00e1s pobres y necesitados.<br \/>Estas son las <strong><em>opciones <\/em><\/strong>que estamos llamados a ser hoy:<br \/><em>&#8211; M\u00edsticos<\/em>: en un mundo que se siente cada vez m\u00e1s claramente desafiado por el secularismo, debemos \u00abencontrar una respuesta en el <em>reconocimiento de la primac\u00eda absoluta de Dios<\/em>\u00bb mediante \u00abla entrega total de uno mismo\u00bb y en \u00abla conversi\u00f3n permanente a una vida ofrecida como verdadero culto espiritual\u00bb.<a id=\"_ftnref31\" href=\"#_ftn31\"><sup>[31]<\/sup><\/a><br \/><br \/><em>&#8211; Profetas<\/em>: \u00abEn el contexto multicultural y multirreligioso, se impone un testimonio de <em>fraternidad evang\u00e9lica<\/em>\u00ab. Nuestras comunidades religiosas est\u00e1n llamadas a vivir con valent\u00eda el Evangelio como una forma alternativa de vida y \u00abun est\u00edmulo para purificar e integrar valores diferentes mediante la reconciliaci\u00f3n de las divisiones.\u00bb<a id=\"_ftnref32\" href=\"#_ftn32\"><sup>[32]<\/sup><\/a><br \/><br \/><em>&#8211; Siervos<\/em>: \u00abLa presencia de nuevas formas de pobreza y marginaci\u00f3n debe suscitar esa creatividad en la atenci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados\u00bb<a id=\"_ftnref33\" href=\"#_ftn33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> , que caracteriz\u00f3 el nacimiento de nuestra Congregaci\u00f3n y marcar\u00e1 tambi\u00e9n el renacimiento de nuestras Provincias, en beneficio de los j\u00f3venes m\u00e1s pobres y de los marginados por razones econ\u00f3micas, sexuales, raciales o religiosas.<br \/><br \/><br \/><strong>2.9 Cap\u00edtulo general 28 (2020)<br \/>La CG 28 tuvo como tema \u00ab\u00bfQu\u00e9 salesiano para la juventud de hoy?\u00bb.<br \/><\/strong><br \/>Sabemos muy bien c\u00f3mo Covid-19 afect\u00f3 profundamente a este Cap\u00edtulo General, que qued\u00f3, por primera vez en la historia, inacabado y sin documento capitular oficial, debido a la urgencia de concluir pronto los trabajos.<br \/><br \/>El Rector Mayor, P. \u00c0ngel Fern\u00e1ndez Artime, al presentar las <strong>Reflexiones Capitulares <\/strong>que se abren con las l\u00edneas program\u00e1ticas, escribi\u00f3 con intensidad: \u00abCreo que el documento que ahora ten\u00e9is en vuestras manos nos permitir\u00e1 profundizar en las motivaciones eclesiales, carism\u00e1ticas y de identidad que nos ayudar\u00e1n a continuar en el camino de fidelidad que, como Congregaci\u00f3n y de manera personal, deseamos continuar. Hoy, nuestro mundo, la Iglesia y los j\u00f3venes junto con sus familias, nos necesitan como ayer, para seguir viviendo un camino de fidelidad al Se\u00f1or Jes\u00fas. Nos necesitan como personas <em>significativas y valientemente prof\u00e9ticas<\/em>. Que el Se\u00f1or nos conceda este don. Con mediocridad y miedo, pocas cosas podemos ofrecer a los j\u00f3venes, que no puedan transformar sus vidas y llenarlas de sentido\u00bb (presentaci\u00f3n RM, p.10, \u00e9nfasis original).<br \/><br \/>Lo que hizo el Rector Mayor, junto con su Consejo, fue cotejar cuidadosamente lo que se hab\u00eda elaborado durante los d\u00edas del Cap\u00edtulo, integrando tanto el trabajo iniciado, pero no terminado, como lo preparado por la <em>Comisi\u00f3n de Redacci\u00f3n <\/em>y el valioso trabajo precapitular de las Inspector\u00edas.<br \/><br \/><strong>El objetivo<\/strong>, en palabras del propio Rector Mayor, era \u00abconvertirse <strong>en un programa de acci\u00f3n para los pr\u00f3ximos seis a\u00f1os<\/strong>, <em>en absoluta continuidad con el camino recorrido anteriormente por la Congregaci\u00f3n <\/em>y que, tambi\u00e9n por ello, nos da fuerza y coraje\u00bb (L\u00edneas program\u00e1ticas&#8230; p. 15, \u00e9nfasis personal).<br \/><br \/>A la luz de lo que el Rector Mayor nos presenta en sus \u00ab<em>Reflexiones Capitulares<\/em>\u00bb al concluir la CG28<strong>, el salesiano para los j\u00f3venes de hoy <\/strong>est\u00e1 llamado a:<br \/><br \/>1. Reafirmar <strong>la centralidad de la misi\u00f3n <\/strong>(C.3), que no consiste simplemente en obras o actividades, sino en ser aut\u00e9nticos \u00ab<em>testigos y portadores del amor de Dios a los j\u00f3venes, especialmente a los m\u00e1s pobres y abandonados<\/em>\u00bb (C.2). Esta vocaci\u00f3n debe manifestarse visiblemente, como ya indicaba <strong>la CG23<\/strong>, que hab\u00eda perfilado al salesiano como \u00abpastor-educador de los j\u00f3venes\u00bb.<br \/>2. Recuperar plenamente la conciencia de que <strong>la misi\u00f3n se vive en comunidad<\/strong>, verdadero sujeto de la misi\u00f3n (C.49), y por tanto debe vivirse con un profundo sentido de pertenencia y participaci\u00f3n, ya que es la propia comunidad la que env\u00eda a cada hermano y le conf\u00eda funciones y tareas espec\u00edficas, en l\u00ednea con lo solicitado por <strong>la CG 25<\/strong>, que pretend\u00eda renovar la Congregaci\u00f3n a trav\u00e9s de la renovaci\u00f3n de la Comunidad.<br \/><br \/>3. Reconocer que la misi\u00f3n hoy se realiza <strong>en corresponsabilidad con los laicos<\/strong>, dando lugar a un aut\u00e9ntico \u00ab<strong>nuevo sujeto pastoral\u00bb<\/strong>, como ya instaba <strong>la CG24<\/strong>, que ped\u00eda un cambio de mentalidad en el salesiano para que compartiera con los laicos no s\u00f3lo el trabajo, sino tambi\u00e9n el esp\u00edritu y la misi\u00f3n.<br \/><br \/>Todo ello exig\u00eda <strong>situarse en un \u00abestado de aprendizaje permanente\u00bb <\/strong>para:<br \/>a. Crecer en <strong>identidad carism\u00e1tica<\/strong>, como lo requiere <strong>la CG26;<br \/><\/strong>b. Asegurar <strong>la interioridad apost\u00f3lica;<br \/><\/strong>c. Alcanzar la <strong>gracia de la unidad<\/strong>, como esperaba el <strong>CG27<\/strong>, trazando un perfil del salesiano como &#8216;m\u00edstico en el esp\u00edritu&#8217;, &#8216;profeta de comuni\u00f3n&#8217;, &#8216;servidor de los j\u00f3venes&#8217;.<br \/>He aqu\u00ed las <strong>L\u00edneas Program\u00e1ticas <\/strong>que definen, a la manera de una \u00abverdadera hoja de ruta\u00bb, el camino de la Congregaci\u00f3n para los pr\u00f3ximos a\u00f1os:<br \/><br \/>1. <strong>Salesianos de Don Bosco para siempre<\/strong>. Un sexenio para crecer en la identidad salesiana (<em>volver a Cristo como consagrados: asumir el estilo de vida obediente, pobre y casto de Jes\u00fas &#8211; volver a Don Bosco como salesianos: identificaci\u00f3n con el proyecto apost\u00f3lico de Don Bosco, las Constituciones<\/em>).<br \/>2. En una Congregaci\u00f3n a la que nos invita el \u00ab<strong><em>da mihi animas, coetera tolle<\/em><\/strong>\u00bb (traducido en un compromiso renovado con la evangelizaci\u00f3n <em>&#8211; prioridad del primer anuncio en sinton\u00eda con la \u00abEvangelii Gaudium\u00bb<\/em>).<br \/><br \/>3. Vivir el \u00ab<strong>sacramento salesiano de la presencia<\/strong>\u00bb (<em>asistencia renovada caracterizada por la presencia &#8211; escucha &#8211; acompa\u00f1amiento [Carta de Roma y Christus Vivit]<\/em>).<br \/><br \/>4. Formaci\u00f3n para ser <strong>pastores salesianos hoy <\/strong>(<em>formaci\u00f3n para y en la misi\u00f3n: hacia una conciencia cada vez mayor de la formaci\u00f3n permanente y del hecho de que la comunidad es el lugar privilegiado, garant\u00eda de calidad de todo el proceso<\/em>).<br \/><br \/>5. <strong>Prioridad <\/strong>absoluta para los j\u00f3venes, los m\u00e1s pobres, los m\u00e1s abandonados e indefensos (un imperativo tanto m\u00e1s necesario en el contexto de la actual crisis econ\u00f3mica y social. Es una opci\u00f3n que no admite excepciones, porque <em>no es ideol\u00f3gica sino carism\u00e1tica<\/em>).<br \/><br \/>6. <strong>Junto con los laicos en la misi\u00f3n y la formaci\u00f3n<\/strong>. 7. La fuerza carism\u00e1tica que ofrecen los laicos y la Familia Salesiana (<em>comuni\u00f3n o sentido de pertenencia y participaci\u00f3n o sentido de corresponsabilidad en el carisma y la misi\u00f3n<\/em>).<br \/><br \/>7. Es el momento de <strong>una mayor generosidad en la congregaci\u00f3n<\/strong>. Una congregaci\u00f3n universal y misionera (<em>requiere concretamente una disponibilidad total para sus necesidades de servicio o misi\u00f3n<\/em>)<br \/>8. Acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes hacia un <strong>futuro sostenible <\/strong>(\u00ab<em>alianza verde\u00bb; <\/em>no se trata de una simple defensa de los \u00abecosistemas\u00bb, sino de la promoci\u00f3n de una \u00abecolog\u00eda integral\u00bb desde la perspectiva de <em>Laudato si<\/em>).<br \/><br \/>El elemento inspirador y unificador de toda esta articulaci\u00f3n fue <strong>el Mensaje del Papa Francisco a los miembros de la CG28 <\/strong>y su apremiante <em>invitaci\u00f3n a revivir el carisma de Don Bosco<\/em>.<br \/>En una palabra, se trata de <strong>volver a Valdocco<\/strong>:<br \/>&#8211; la \u00abopci\u00f3n Valdocco\u00bb y el don de la juventud;<br \/>&#8211; la \u00abopci\u00f3n Valdocco\u00bb y el carisma de la presencia;<br \/>&#8211; la \u00abopci\u00f3n Valdocco\u00bb en la pluralidad de lenguas (multiculturalismo);<br \/>&#8211; la \u00abopci\u00f3n Valdocco\u00bb y la capacidad de so\u00f1ar.<br \/><br \/><strong>En definitiva, se trata de revivir el carisma de Don Bosco, \u00abser otros Don Boscos hoy\u00bb, para poder responder con fidelidad creativa y din\u00e1mica a los nuevos retos de la misi\u00f3n y de los j\u00f3venes de nuestro tiempo.<br \/><\/strong><br \/><br \/><strong>2.10 Cap\u00edtulo general 29 (2025)<br \/><\/strong>La CG29 adopt\u00f3 como tema \u00abApasionados por Cristo &#8211; dedicados a la Juventud<em>\u00bb para una vivencia fiel y prof\u00e9tica de nuestra vocaci\u00f3n salesiana<\/em>.<br \/>En este Cap\u00edtulo influy\u00f3 en gran medida el nombramiento del Rector Mayor Don \u00c1ngel Fern\u00e1ndez Artime como Cardenal de la Santa Iglesia, que tuvo lugar a mediados del sexenio, con importantes consecuencias, entre ellas que la convocatoria del CG29 se adelantara un a\u00f1o.<br \/>Como exigen las Constituciones, el Cap\u00edtulo estuvo presidido inicialmente por el vicario P. Stefano Martoglio, hasta la elecci\u00f3n del nuevo Rector Mayor en la persona del P. Fabio Attard. Este \u00faltimo, aunque en un principio no era miembro del Cap\u00edtulo, guio sabiamente los trabajos hasta su conclusi\u00f3n.<br \/>A pesar de estas circunstancias especiales, el Cap\u00edtulo profundiz\u00f3 en los tres n\u00facleos tem\u00e1ticos considerados de importancia fundamental por el Rector Mayor:<br \/>&#8211; &#8216;Animar y cuidar la verdadera vida de cada salesiano&#8217;;<br \/>&#8211; &#8216;Juntos Salesianos, Familia Salesiana y Laicos &#8216;con&#8217; y &#8216;para&#8217; los j\u00f3venes&#8217;;<br \/>&#8211; \u00abUna valiente revisi\u00f3n y redise\u00f1o del gobierno de la congregaci\u00f3n a todos los niveles\u00bb.<br \/><br \/><em>El contexto <\/em>hist\u00f3rico en el que tuvo lugar el Cap\u00edtulo fue una p\u00e1gina dram\u00e1tica de la historia contempor\u00e1nea, caracterizada por una tensa situaci\u00f3n geopol\u00edtica, con numerosos conflictos en curso y el peligro creciente de una guerra nuclear. Al mismo tiempo, la Iglesia se encontraba tras el \u00abS\u00ednodo para un camino sinodal\u00bb y el Jubileo de la Esperanza. Para la congregaci\u00f3n, este periodo coincidi\u00f3 con la celebraci\u00f3n del 150 aniversario de la primera expedici\u00f3n misionera y con un profundo cambio en el rostro de la congregaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s multicultural.<br \/><em>Las deliberaciones <\/em>adoptadas por la Asamblea Capitular, en consonancia con el tema general y los tres n\u00facleos tem\u00e1ticos, se articularon en el documento final:<br \/><br \/><strong><em>Salesianos apasionados por Jesucristo y comprometidos con la Juventud<br \/><\/em><\/strong>El tema elegido por el Rector Mayor P. \u00c1ngel Fern\u00e1ndez para nuestro Cap\u00edtulo toca la esencia misma de la vida cristiana y religiosa: ser conquistados por el amor de Cristo hasta el punto de situar a Dios en el centro de nuestra existencia. La vida consagrada est\u00e1, en su totalidad, marcada por el amor y debe ser vivida bajo la bandera de este amor. No puede abrazarse aut\u00e9nticamente si no es con alegr\u00eda, incluso en tiempos de prueba y dificultad, con la convicci\u00f3n y el entusiasmo de quien tiene el amor como motor de su vida. De esta ra\u00edz brotan la serenidad, la luminosidad y la fecundidad de la vida consagrada, cualidades que la hacen fascinante y atractiva para los j\u00f3venes a los que somos enviados y a los que, por vocaci\u00f3n, estamos enteramente dedicados.<br \/><br \/>En su mensaje a los miembros de la CG29, el Papa Francisco coment\u00f3 sobre el tema: \u00abEs un hermoso programa: ser &#8216;apasionados&#8217; y &#8216;entregados&#8217;, dejarse implicar plenamente por el amor del Se\u00f1or y servir a los dem\u00e1s sin guardarse nada para uno mismo, como hizo vuestro Fundador en su tiempo. Aunque hoy, en comparaci\u00f3n con entonces, los retos hayan cambiado algo, la fe y el entusiasmo siguen siendo los mismos, enriquecidos con nuevos dones, como el de la interculturalidad.\u00bb<br \/><br \/>Esta reflexi\u00f3n nos lleva inevitablemente a la \u00ab<em>pasi\u00f3n de Dios\u00bb <\/em>manifestada en Cristo crucificado, una expresi\u00f3n que abarca tanto el amor infinito e inconmensurable de Cristo (\u00abpasi\u00f3n\u00bb <em>como expresi\u00f3n de un gran amor<\/em>), como su inmenso sufrimiento, resultado de la traici\u00f3n de uno de los suyos, el abandono de todos los disc\u00edpulos, la negaci\u00f3n del l\u00edder de los &#8216;doce&#8217;, el rechazo del pueblo, la condena de los l\u00edderes religiosos, la crucifixi\u00f3n a manos de los romanos y el aparente silencio de Dios (&#8216;pasi\u00f3n&#8217; <em>como expresi\u00f3n del sufrimiento por amor<\/em>). No es de extra\u00f1ar, pues, que no haya s\u00edmbolo m\u00e1s elocuente que la \u00abpasi\u00f3n\u00bb -entendida como amor y sufrimiento a la vez- de Cristo crucificado.<br \/><br \/>La raz\u00f3n es muy clara: s\u00f3lo reconociendo y sinti\u00e9ndonos infinitamente amados por el Padre en Cristo podemos ser conquistados por \u00c9l y llegar a ser capaces de amar aut\u00e9nticamente a los dem\u00e1s: a los hermanos, a los j\u00f3venes, a todas las personas que trabajan con nosotros en la misi\u00f3n.<br \/><br \/>Es precisamente este \u00abpathos\u00bb divino el que llev\u00f3 a Pablo a confesar: \u00abEstoy crucificado con Cristo. No soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed. Y la vida que vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que <strong>me am\u00f3 <\/strong>y <strong>se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por m\u00ed<\/strong>\u00ab. (Gal 2:19-20). S\u00f3lo cuando <strong>nos conquista la pasi\u00f3n <\/strong>(amor y sufrimiento) de Cristo podemos llegar a ser aut\u00e9nticamente <strong>apasionados<\/strong>, capaces de un amor y una entrega totales.<br \/><br \/><strong><em>Primer n\u00facleo: &#8216;Animaci\u00f3n y cuidado de la verdadera vida de cada salesiano&#8217;<br \/><\/em><\/strong>&#8211; Renueve decididamente la centralidad de Jesucristo, redescubriendo la gracia de la unidad y rehuyendo la superficialidad espiritual.<br \/>&#8211; Revitalizar la vida fraterna en las comunidades y reforzar el servicio a los j\u00f3venes m\u00e1s pobres como expresi\u00f3n aut\u00e9ntica del carisma salesiano.<br \/>&#8211; Renovar los procesos de formaci\u00f3n ocup\u00e1ndose del acompa\u00f1amiento y la formaci\u00f3n en la misi\u00f3n.<br \/><br \/><strong>Segundo n\u00facleo: &#8216;Juntos Salesianos, Familia Salesiana y laicos &#8216;con&#8217; y &#8216;para&#8217; los j\u00f3venes&#8217;<br \/><\/strong>&#8211; Compartir la espiritualidad, la misi\u00f3n y la formaci\u00f3n con los laicos y los miembros de la Familia Salesiana en cada comunidad educativa pastoral.<br \/>&#8211; Ofrecer itinerarios graduales y sistem\u00e1ticos de educaci\u00f3n en la fe y renovar la pr\u00e1ctica del Sistema Preventivo, garantizando entornos seguros en todas partes.<br \/>&#8211; Estar presente en las nuevas fronteras de la misi\u00f3n: el entorno digital, la ecolog\u00eda integral, las nuevas expresiones del carisma.<br \/><br \/><strong><em>El tercer n\u00facleo contiene las Resoluciones aprobadas por el Cap\u00edtulo<\/em><\/strong>. Algunas de ellas modifican art\u00edculos de las Constituciones o de los Reglamentos, otras exigen al Rector Mayor y a su Consejo que presten especial atenci\u00f3n a cuestiones de particular importancia. Estas resoluciones representan el fruto de una reflexi\u00f3n amplia y articulada, que abarc\u00f3 tambi\u00e9n cuestiones que el 28\u00ba Cap\u00edtulo General hab\u00eda dejado pendientes debido a su pronta conclusi\u00f3n. No todas las cuestiones examinadas se plasmaron en resoluciones ni obtuvieron el consenso necesario para generar cambios institucionales, pero contribuyeron no obstante a la \u00abvaliente verificaci\u00f3n y redise\u00f1o del gobierno de la Congregaci\u00f3n a todos los niveles\u00bb que se ped\u00eda en la carta de convocatoria.<br \/><br \/><br \/><strong>3. Evaluaci\u00f3n y perspectivas de futuro<br \/><\/strong><br \/><strong><em>3.1 Evaluaci\u00f3n<br \/><\/em><\/strong>El Concilio Vaticano II ha ejercido indudablemente una influencia en la vida y la misi\u00f3n salesianas. No es \u00e9ste el lugar para presentar un an\u00e1lisis exhaustivo de todas las transformaciones que han tenido lugar en la Congregaci\u00f3n durante estos sesenta a\u00f1os, ni estoy seguro de que ya se haya hecho un trabajo semejante. Por lo tanto, me limitar\u00e9 a destacar algunas transformaciones que considero particularmente significativas.<br \/><br \/><em>La misi\u00f3n ha experimentado un cambio notable<\/em>, descrito con particular eficacia por el P. Vecchi que, en sus a\u00f1os de Consejero para la Pastoral Juvenil, ha vivido este proceso en primera persona: \u00abLa imagen de los Salesianos al comienzo de esta evoluci\u00f3n es la de una Congregaci\u00f3n firmemente implantada en el campo juvenil con estructuras educativas bien definidas: escuelas, centros de formaci\u00f3n profesional, internados, oratorios; que desarrolla en el seno de estas estructuras diferentes \u00abl\u00edneas\u00bb pedag\u00f3gicas seg\u00fan una praxis segura: pedagog\u00eda religiosa, pedagog\u00eda escolar, pedagog\u00eda asociativa, pedagog\u00eda del trabajo, pedagog\u00eda del ocio. La preparaci\u00f3n del personal y las funciones de orientaci\u00f3n y gobierno correspond\u00edan a los \u00e1mbitos de trabajo. Tambi\u00e9n correspond\u00edan a los objetivos generales, a la organizaci\u00f3n de los contenidos, a la elecci\u00f3n de los grupos destinatarios e incluso a una interpretaci\u00f3n del contexto social y del papel que la tarea educativa deb\u00eda desempe\u00f1ar en \u00e9l. La imagen, tras veinte a\u00f1os de camino (1970-1990), es la de una Congregaci\u00f3n abierta a m\u00faltiples campos de trabajo, en entornos en los que aparecen constantemente nuevas exigencias educativas y pastorales bajo el lema de la \u00abcomplejidad\u00bb; que planifica intervenciones variadas y a veces in\u00e9ditas; que se enfrenta a la urgencia de adaptar, equilibrar y hacer interactuar las competencias de los miembros, de reformular sus programas y de dar consistencia a ciertas intuiciones.\u00bb<a id=\"_ftnref34\" href=\"#_ftn34\"><sup>[34]<\/sup><\/a><br \/>En consecuencia, <em>las estructuras <\/em>de<em> animaci\u00f3n y gobierno <\/em>tambi\u00e9n sufrieron cambios, no s\u00f3lo para responder mejor a las necesidades de la nueva pastoral, sino para garantizar la identidad del carisma y su inculturaci\u00f3n, la unidad y la descentralizaci\u00f3n, la autonom\u00eda y la subsidiariedad.<br \/><br \/><em>La vida de comuni\u00f3n <\/em>ha crecido en la dimensi\u00f3n de la fraternidad, el respeto a la persona, el ejercicio de la autoridad, la profundidad de las relaciones interpersonales y la corresponsabilidad en los procesos de toma de decisiones.<br \/><br \/>Impulsada por est\u00edmulos internos y externos<em>, la formaci\u00f3n <\/em>ha perfilado con mayor precisi\u00f3n el perfil del salesiano que pretende formar, las condiciones y la metodolog\u00eda que hacen posible su progresiva identificaci\u00f3n con Don Bosco, referencia \u00faltima de la formaci\u00f3n salesiana.<br \/><br \/>Desde esta perspectiva, puede decirse que la Congregaci\u00f3n ha sido fiel a las exigencias de la Iglesia, del mundo y de la cultura, as\u00ed como a las necesidades siempre cambiantes de los j\u00f3venes, tratando de responder con fidelidad y creatividad.<br \/><br \/>Sin embargo, para evitar caer en un optimismo f\u00e1cil y comprobar si la renovaci\u00f3n reclamada por el Concilio Vaticano II no se ha limitado a una mera \u00ab<em>renovatio accomodata<\/em>\u00bb formal, sino que ha calado realmente hondo en la mente y el coraz\u00f3n de las personas, considero oportuno proponer una evaluaci\u00f3n m\u00e1s amplia del fen\u00f3meno postconciliar en la vida religiosa. De este modo podremos completar el cuadro general, destacar las tareas a\u00fan incompletas y esbozar las perspectivas futuras.<br \/>Existe la creencia generalizada de que en el periodo anterior al Concilio Vaticano II era relativamente f\u00e1cil \u00abidentificar\u00bb a los religiosos, su forma de vida y su lugar en la Iglesia. La vida religiosa se caracterizaba por la profesi\u00f3n perpetua de los consejos evang\u00e9licos de pobreza, castidad y obediencia, seg\u00fan las Constituciones de una Congregaci\u00f3n aprobada por la autoridad eclesi\u00e1stica. Los religiosos resid\u00edan en casas religiosas, conventos o monasterios, y se distingu\u00edan, dentro y fuera de sus institutos, por el h\u00e1bito que vest\u00edan. Su estilo de vida y su claro reconocimiento los separaba concretamente del \u00abmundo\u00bb y los diferenciaba de los \u00ablaicos\u00bb dentro de la propia Iglesia.<a id=\"_ftnref35\" href=\"#_ftn35\"><sup>[35]<\/sup><\/a><br \/><br \/>Como ya hemos observado, el Concilio inici\u00f3 un cambio de proporciones copernicanas, implicando y modificando todas las instituciones, invitadas a reubicarse <em>dentro de la Iglesia \u00aben\u00bb el mundo (GS)<\/em>, seg\u00fan una nueva eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n (LG) en la que todos los bautizados constituyen un \u00fanico pueblo de Dios con diversidad de vocaciones, papeles y carismas.<br \/><br \/>Tras todo el proceso de renovaci\u00f3n, la vida religiosa ha sufrido transformaciones tan fuertes que hoy resulta dif\u00edcil \u00abidentificarla\u00bb e incluso justificarla como forma de vida. La dificultad no proviene principalmente del abandono del h\u00e1bito religioso en favor de una vestimenta m\u00e1s laica, sino de una serie de factores externos e internos que han difuminado los rasgos caracter\u00edsticos de su identidad. Esto explica la insistencia actual por recuperar su \u00abvisibilidad\u00bb y, en consecuencia, su sentido, credibilidad y atractivo.<br \/>Podemos decir que la vida religiosa se ha visto desafiada externamente por la secularizaci\u00f3n e internamente por la p\u00e9rdida de identidad.<br \/><br \/><strong><em>3.1.1 Crisis externa<br \/><\/em><\/strong>Es innegable que el signo m\u00e1s evidente de nuestro tiempo es la secularizaci\u00f3n de la sociedad, que ha alcanzado niveles de laicismo tan elevados como para generar una cultura de la no creencia, a-religiosa y esencialmente atea.<br \/><br \/>\u00abHasta ahora, muchas expresiones sociales y culturales estaban impregnadas de una dimensi\u00f3n religiosa. Por otra parte, la irrelevancia social de lo religioso ha ido creciendo, lo que hace m\u00e1s dif\u00edcil y largo el ritmo de maduraci\u00f3n de la fe, como conocimiento de sus contenidos y, m\u00e1s a\u00fan, como pr\u00e1ctica de vida. Y esto es cierto tanto para los j\u00f3venes de nuestras obras como para los j\u00f3venes salesianos en formaci\u00f3n.<br \/><br \/>Ser cristiano -es decir, vivir la opci\u00f3n bautismal- en una sociedad pluralista, se convierte en un modo social entre muchos otros, con el mismo derecho de ciudadan\u00eda. Puede surgir as\u00ed un clima de relativismo, de desdibujamiento de los ideales tradicionales, de p\u00e9rdida del sentido de la vida: muchos j\u00f3venes parecen flotar a la deriva en un barco sin br\u00fajula. Pierden la perspectiva de lo trascendente, que es la meta de la fe, y se encierran en peque\u00f1as respuestas sobre el sentido de la vida, totalmente insuficientes para las grandes angustias del coraz\u00f3n humano. Las mismas respuestas que la ciencia pretende ofrecerles resultan ser deficientes desde la perspectiva de la b\u00fasqueda de sentido, porque no se refieren a la finalidad \u00faltima de la vida y al sentido global de la historia.\u00bb<a id=\"_ftnref36\" href=\"#_ftn36\"><sup>[36]<\/sup><\/a><br \/>Esta secularizaci\u00f3n se manifiesta en la vida religiosa con una triple cara. En efecto, puede adoptar la forma de:<br \/><br \/>a) P\u00e9rdida de trascendencia: cuando la fe como horizonte de vida y vocaci\u00f3n se reduce a un mero proyecto humano, y la consagraci\u00f3n del hombre centrado en Dios se desvanece.<a id=\"_ftnref37\" href=\"#_ftn37\"><sup>[37]<\/sup><\/a><br \/>b) Antropocentrismo: cuestiona las formas de comunidad interhumana, los tipos de amor, la existencia de una amistad fruct\u00edfera que no est\u00e9 en funci\u00f3n del sexo y de la vida humana.<br \/>c) La praxis socioecon\u00f3mica: que lleva a vivir con pasi\u00f3n la idea de que el hombre se realiza en el trabajo creador destinado a dominar el mundo y a producir los bienes necesarios para la vida, reduciendo la misi\u00f3n a un simple compromiso social.<br \/>En mi opini\u00f3n, esta visi\u00f3n secularizada de la vida religiosa tambi\u00e9n se ha visto influida por una lectura teol\u00f3gica bastante reductora del principio de la Encarnaci\u00f3n, que ha hecho hincapi\u00e9 en el primer t\u00e9rmino, el del \u00ab<em>quod non assumptum<\/em>\u00bb de Ireneo, hasta el punto de relegar a un segundo plano o descuidar por completo la novedad que nos viene de Dios a trav\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n.<br \/><br \/><strong><em>3.1.2 Crisis interna<br \/><\/em><\/strong>Por supuesto, la crisis de la vida religiosa no surge exclusivamente de factores externos, aunque debemos reconocer que \u00e9stos la condicionan significativamente, sino que emerge de su interior, planteando las siguientes cuestiones:<br \/>a) El problema del fundamento b\u00edblico: parecer\u00eda que la vida religiosa no tiene fundamento directo en el Evangelio, ya que lo que Jes\u00fas exigi\u00f3 es v\u00e1lido para todos los que creen en \u00c9l.<br \/>b) La revalorizaci\u00f3n del matrimonio: el valor santificador que se reconoce cada vez m\u00e1s al amor humano podr\u00eda llevar a pensar que la vida religiosa ha perdido su sentido, teniendo en cuenta que toda persona est\u00e1 llamada a la santidad, no s\u00f3lo los religiosos.<br \/>c) Superar las viejas estructuras: la vida religiosa ha corrido el riesgo de encerrar a sus miembros en una red de preceptos y normas absolutas que no siempre favorecen la madurez y una vida inspirada en la libertad de los hijos de Dios.<a id=\"_ftnref38\" href=\"#_ftn38\"><sup>[38]<\/sup><\/a><br \/><br \/><strong><em>3.1.3 Identidad de la vida religiosa<br \/><\/em><\/strong>Ante la situaci\u00f3n actual, debemos preguntarnos sinceramente cu\u00e1l es nuestra tarea. En lugar de proclamar el fin o el sinsentido de la vida religiosa en todo el mundo contempor\u00e1neo, es hora de crear o recrear aquellas estructuras que mejor respondan al Evangelio, que nos permitan profundizar en las exigencias del amor fraterno, el testimonio apost\u00f3lico, la sencillez y la entrega de Jes\u00fas. En resumen, es hora de recuperar la especificidad de la vida religiosa, aquello que puede hacerla cre\u00edble, eficaz y significativa: la <em>sequela Christi<\/em>.<br \/><br \/>Por tanto, es indispensable redefinir <em>la identidad de la vida religiosa<\/em>, que no se basa en los votos, ni en las Constituciones, ni en el h\u00e1bito, ni siquiera en la misi\u00f3n, sino en los propios <strong>religiosos y en su relaci\u00f3n especial con Cristo<\/strong>. Se trata de comprender qu\u00e9 es un religioso, porque los religiosos tienen \u00abalgo especial\u00bb que ofrecer al mundo y a la Iglesia, y es en ese \u00abalgo especial\u00bb donde reside su importancia.<a id=\"_ftnref39\" href=\"#_ftn39\"><sup>[39]<\/sup><\/a><br \/>Durante un tiempo consideramos que nuestra identidad se encontraba en los votos de pobreza, castidad y obediencia. Sin embargo, sabemos que \u00abla vida evang\u00e9lica\u00bb no es exclusiva de los religiosos.<br \/><br \/>La vestimenta y la observancia de ciertas normas de vida ofrec\u00edan un tipo de identidad reconocible en el pasado, y la p\u00e9rdida de estos elementos en los \u00faltimos a\u00f1os ha sido dolorosa para muchos. Sin embargo, independientemente de la postura personal de cada uno -liberal, conservadora o moderada- est\u00e1 claro que las personas religiosas no deben buscar su identidad en los signos externos.<br \/><br \/>Muchos creen que la identidad de la vida religiosa proviene del apostolado que una comunidad lleva a cabo en el mundo y en la Iglesia. Sin embargo, incluso en este caso debemos ser realistas: el trabajo que realizamos puede ser llevado a cabo por laicos. De hecho, los laicos son a menudo m\u00e1s profesionales que los religiosos, que encuentran incluso aqu\u00ed ese \u00abalgo especial\u00bb que la vida religiosa est\u00e1 llamada a ofrecer a la Iglesia y a la sociedad.<br \/><br \/>Para definir la identidad de la vida religiosa tenemos que dirigirnos al Dios que nos ha llamado: el Dios de Jes\u00fas, el Dios del Nuevo Testamento, el <strong>Dios-Amor<\/strong>. La Palabra (<em>Logos<\/em>) de Jes\u00fas, es decir, toda su vida, y sus palabras constituyen la revelaci\u00f3n de Dios y el fundamento de la vida religiosa. En lugar de buscar en las Escrituras textos que justifiquen la vida religiosa, es necesario mirar y contemplar a Jes\u00fas, que inaugur\u00f3 una nueva forma de ser humano. El Evangelio de Juan lo expresa magistralmente con una serie de textos que forman un \u00ab<em>continuo<\/em>\u00ab:<br \/>&#8211; Hemos conocido el amor del <em>Padre <\/em>en el env\u00edo de su Hijo, precisamente porque ama al mundo y no quiere su muerte, sino su vida (cf. Jn 3,16).<br \/><em>&#8211; Jes\u00fas de Nazaret <\/em>es el hijo que am\u00f3 a los suyos hasta el extremo (cf. Jn 13,1) y se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo en el mayor acto de amor por ellos: dar su propia vida para que la tuvieran en abundancia (cf. Jn 15,13).<br \/><em>&#8211; Los disc\u00edpulos <\/em>de Jes\u00fas deben amarse unos a otros para mostrar al mundo que son sus disc\u00edpulos (cf. Jn 13,35).<br \/><em>&#8211; Los cristianos<\/em>, a su vez, que oyen hablar de este Dios-Amor a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n de los disc\u00edpulos, deben ser <strong>uno <\/strong>en el amor \u00abpara que el mundo sepa que t\u00fa me has enviado y que los has amado como me has amado a m\u00ed\u00bb (cf. Jn 17,27).<br \/><br \/>&#8211; En resumen, la <em>vida cristiana <\/em>debe distinguirse necesariamente por la cualidad del amor, para manifestar y ser testimonio del Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 7-12).<br \/>La perfecci\u00f3n en el amor es, por tanto, la vocaci\u00f3n de todo cristiano y de todo ser humano. Y es tambi\u00e9n la misi\u00f3n de los religiosos en el contexto de la llamada universal a la santidad.<br \/>La tarea de la comunidad religiosa, en el coraz\u00f3n de la Iglesia, no es adquirir un <em>excedente <\/em>de santidad o perfecci\u00f3n sobre los no religiosos, sino <em>garantizar que esta buena nueva del Dios-Amor predicado se convierta en una realidad <\/em>concreta<em>.<\/em> A ello se comprometen p\u00fablicamente por voto, y esta misi\u00f3n -con la responsabilidad de encarnarla en sus vidas- es aceptada por la comunidad cristiana.<br \/><br \/>Por tanto, s\u00f3lo una vida caracterizada por el amor tendr\u00e1 la fuerza de revelarse y hacerse cre\u00edble, como muestran los res\u00famenes de la vida de la comunidad de Jerusal\u00e9n (Hch 2,42-48; 4,32-35; 5,12-16), y provocar\u00e1 en los dem\u00e1s la pregunta de por qu\u00e9 vivimos. Entonces la \u00fanica respuesta posible y v\u00e1lida ser\u00e1: \u00abpor el Dios en quien creemos\u00bb.<a id=\"_ftnref40\" href=\"#_ftn40\"><sup>[40]<\/sup><\/a><br \/><br \/><strong><em>3.2 Perspectivas de futuro<br \/><\/em><\/strong>Al repasar la trayectoria de la Congregaci\u00f3n, ya hemos observado que el cambio no siempre ha sido lineal ni pac\u00edfico, sino sujeto, como es natural, a la verificaci\u00f3n, la correcci\u00f3n y el perfeccionamiento. La resistencia m\u00e1s fuerte nunca ha sido hacia la renovaci\u00f3n de las Constituciones o de las estructuras de gobierno, ni siquiera de las pr\u00e1cticas pastorales, sino hacia una renovaci\u00f3n espiritual que implicaba, y sigue implicando hoy m\u00e1s que ayer, una profunda conversi\u00f3n.<br \/><br \/>Los sesenta a\u00f1os de transformaciones han dado forma a una nueva forma de vida religiosa salesiana y ya tenemos <em>odres nuevos <\/em>(tenemos una nueva evangelizaci\u00f3n, una nueva escuela, una nueva educaci\u00f3n, un nuevo modelo pastoral, una nueva formaci\u00f3n). Poco a poco se ha ido produciendo tambi\u00e9n <em>el vino nuevo <\/em>(el nuevo evangelizador, el nuevo educador, el nuevo agente de pastoral, el nuevo salesiano).<br \/><br \/>Puede que a veces nos sintamos inc\u00f3modos con el uso del adjetivo \u00abnuevo\u00bb para calificar realidades que cre\u00edamos conocer, sobre todo por las consecuencias pr\u00e1cticas que ello conlleva: la necesidad de renovarnos espiritualmente, actualizarnos profesionalmente y cualificarnos pedag\u00f3gicamente. Sin embargo, la novedad no es, al menos en este caso, una b\u00fasqueda de esnobismo, sino m\u00e1s bien un respeto por la novedad de los contextos, las realidades y los seres humanos. Es evidente que hoy nos enfrentamos a un hombre culturalmente nuevo. Esto significa que la novedad se nos impone desde fuera y nos interpela.<br \/>Hoy, la preocupaci\u00f3n de la vida religiosa en general, y de la Congregaci\u00f3n en particular, no puede ser sobrevivir, sino crear una presencia significativa y eficaz. Por lo tanto, no es una cuesti\u00f3n de supervivencia, sino de profec\u00eda. Debemos ser <em>signos de <\/em>un Dios que no es el enemigo sino el promotor del hombre, que es el origen de <em>una nueva humanidad <\/em>fundada en el amor (cf. C.62). \u00abEsto implica dar vida a una presencia que plantee interrogantes, d\u00e9 razones para la esperanza, convoque, suscite la colaboraci\u00f3n, active una comuni\u00f3n cada vez m\u00e1s fecunda, para realizar juntos un proyecto de vida y de acci\u00f3n seg\u00fan el Evangelio\u00bb.<a id=\"_ftnref41\" href=\"#_ftn41\"><sup>[41]<\/sup><\/a><br \/>En resumen, lo que se desea es una forma de vida que d\u00e9 prioridad a la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica, que privilegie a las personas m\u00e1s que a las estructuras, que sea fascinante y atractiva.<br \/>Parafraseando al P. Karl Rahner en su testamento espiritual, podemos decir que el futuro de la vida religiosa pasa por su fuerza m\u00edstica, su aguda y firme experiencia y testimonio de Dios, superando todas las formas de aburrimiento, apat\u00eda y mediocridad. La vida religiosa surgi\u00f3 y s\u00f3lo tiene sentido como signo de la b\u00fasqueda de Dios y como testimonio de haberlo encontrado. De lo contrario, se pervierte y, en lugar de ser un proyecto de vida, se reduce a un estado de vida, carente de dinamismo y relevancia.<br \/>Su misi\u00f3n es ser met\u00e1fora y s\u00edmbolo (<strong>signos y portadores del amor de Dios<\/strong>, especialmente en favor de los m\u00e1s necesitados de experimentar que Dios existe, que les ama y que Dios es Amor), combinando la apertura a todo lo que es bueno, amable, noble y libre, con la contemplaci\u00f3n y el compromiso de acercarse a los excluidos y a los que luchan por la dignidad de la persona humana.<br \/>Cuando las superioras generales decidieron abordar el tema de la <em>refundaci\u00f3n de la vida religiosa<a id=\"_ftnref42\" href=\"#_ftn42\"><sup><strong><sup>[42]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em> , se sintieron movidas por la conciencia de que hace falta \u00abvino nuevo\u00bb para \u00abodres nuevos\u00bb. Casi parecer\u00eda un eco del llamamiento lanzado por el Concilio Vaticano II, con la diferencia de que ahora la petici\u00f3n es m\u00e1s apremiante y resuena desde dentro como una llamada urgente a volver a los or\u00edgenes de la Congregaci\u00f3n y a recuperar su \u00aboriginalidad\u00bb; a ir hacia lo esencial, donde la \u00abmisi\u00f3n\u00bb no se reduzca a obras ni se identifique con una actividad que, a veces, en lugar de revelar, vela y oculta significados y motivaciones profundas.<br \/>Las im\u00e1genes de la &#8216;luz&#8217;, la &#8216;sal&#8217; y la &#8216;levadura&#8217;, utilizadas por Jes\u00fas en el Evangelio para definir la naturaleza y la misi\u00f3n de los disc\u00edpulos, son reveladoras y desafiantes. Uno simplemente tiene que &#8216;ser&#8217; para tener sentido y relevancia. Pero si la sal pierde su sabor, o si la luz se pone bajo el celem\u00edn, o si la levadura no tiene fuerza para fermentar, no sirven de nada. Han perdido su raz\u00f3n de ser.<br \/><br \/>La fuerza de la vida religiosa radica en su car\u00e1cter contracultural, subversivo con respecto al aburguesamiento y al desarrollo ilimitado pero carente de trascendencia. Una vez m\u00e1s, se trata de un problema de <em>identidad e identificaci\u00f3n<\/em>, que ya no depende del vestido ni de las estructuras, sino de una fuerte experiencia de Dios que transforma y revoluciona profundamente nuestras vidas, y de una comunidad en la que empezamos a vivir con novedad y con modelos alternativos a la cultura dominante.<br \/>\u00abNo os conform\u00e9is a la mentalidad de este siglo\u00bb, escribi\u00f3 Pablo a los romanos, \u00absino transformaos mediante la renovaci\u00f3n de vuestra mente, para que pod\u00e1is discernir la voluntad de Dios, lo que es bueno, aceptable y perfecto para \u00e9l\u00bb (12:2).<br \/>En esta misma l\u00ednea, quisiera concluir esbozando <em>cinco perspectivas de futuro<\/em>, que ya han sido objeto de profunda reflexi\u00f3n y estudio por parte de los \u00faltimos Rectores Mayores en sus cartas. Estos \u00e1mbitos siguen necesitando una renovaci\u00f3n para poder emprender esta nueva etapa hist\u00f3rica, llena de importantes retos, pero tambi\u00e9n de extraordinarias oportunidades, con renovada energ\u00eda y claridad de planificaci\u00f3n:<br \/>1. <em>La renovaci\u00f3n espiritual de cada salesiano<\/em>: implica un retorno a la esencia de nuestra vocaci\u00f3n: Dios y su Reino. Dios debe ser nuestra principal \u00abocupaci\u00f3n\u00bb. Es \u00c9l quien nos env\u00eda y nos conf\u00eda a los j\u00f3venes para que les ayudemos a madurar hasta alcanzar la estatura de Cristo, el hombre perfecto. Para nosotros, la recuperaci\u00f3n de la espiritualidad no puede separarse de la misi\u00f3n, si queremos evitar el riesgo de evasi\u00f3n. Dios nos espera en los j\u00f3venes para darnos la gracia del encuentro con \u00c9l (cf. C.95; CG23). Por tanto, es inconcebible e injustificable que la \u00abmisi\u00f3n\u00bb pueda ser un obst\u00e1culo para el encuentro con Dios y el cultivo de la intimidad con \u00c9l.<br \/>2. <em>La coherencia <\/em>de las comunidades: la calidad de la vida comunitaria y de la acci\u00f3n educativo-pastoral requiere una s\u00f3lida coherencia cuantitativa y cualitativa de la comunidad salesiana. Todas las propuestas encaminadas a hacer formativa la vida cotidiana y a mejorar las metodolog\u00edas, las actividades o los contenidos chocan inevitablemente con las posibilidades reales de la comunidad. Para nosotros, la comunidad representa un elemento fundamental de la profesi\u00f3n, junto con los votos y la misi\u00f3n. M\u00e1s profundamente, constituye el \u00e1mbito en el que debemos vivir la espiritualidad, la misi\u00f3n y los votos. Por tanto, no podemos empe\u00f1arnos en pretender resolver todos los problemas a expensas del carisma.<br \/><br \/>3. <em>Resignificaci\u00f3n de la presencia<\/em>: es una exigencia tanto de la comunidad como de la misi\u00f3n, que apunta a la calidad de ambas. En el pasado, cuando se hablaba de \u00abredimensionamiento\u00bb, se hac\u00eda hincapi\u00e9 en cerrar obras o confiarlas a otros miembros de la Familia Salesiana. Hoy, sin embargo, mientras se reitera que \u00abredise\u00f1ar\u00bb es una tarea inevitable si no queremos debilitar las comunidades y sobrecargar a los cohermanos, el \u00e9nfasis recae en la \u00absignificatividad\u00bb y el redise\u00f1o de la presencia salesiana en el territorio. Esto no se limita al trabajo, sino que representa una <em>forma de ser, de trabajar y de organizarse <\/em>que busca no s\u00f3lo la eficacia (responder a las necesidades de los destinatarios), sino tambi\u00e9n generar sentido, abrir perspectivas, implicar a las personas y promover respuestas innovadoras. En otras palabras, como Jes\u00fas, crear \u00absignos\u00bb que provoquen la participaci\u00f3n &#8211; y no hay nada m\u00e1s poderoso que ser salesianos apasionados por Jesucristo y dedicados a los j\u00f3venes. Es una invitaci\u00f3n a trasladar la Inspector\u00eda all\u00ed donde las necesidades de los j\u00f3venes son m\u00e1s urgentes y donde nuestra presencia es m\u00e1s fruct\u00edfera. Por tanto, debemos ser conscientes de que nuestra vida consagrada no ser\u00e1 omnipresente, y en muchos contextos ni siquiera socialmente relevante, pero seguir\u00e1 siendo necesaria para la comunidad cristiana en la medida en que sea un aut\u00e9ntico signo del Reino que viene.<br \/><br \/>4. <em>La calidad de la propuesta educativo-pastoral<\/em>: el camino recorrido hasta ahora se ha caracterizado, al menos en muchas realidades, por la expansi\u00f3n y multiplicaci\u00f3n de obras, comprometiendo a veces la calidad de nuestra actividad, pues hemos acabado privilegiando el aspecto administrativo sobre el pastoral, o el mantenimiento y construcci\u00f3n de estructuras m\u00e1s que la claridad y seriedad del proyecto educativo-pastoral. Hoy estamos llamados a desarrollar formas m\u00e1s intensas de evangelizaci\u00f3n, a centrarnos en la maduraci\u00f3n humana y la educaci\u00f3n en la fe, a formar adecuadamente a nuestros colaboradores, a integrar la comunidad educativo-pastoral y, junto con ella, a desarrollar y poner en pr\u00e1ctica un proyecto compartido. Esta es una parte esencial de la significatividad.<br \/><br \/>5. <em>La formaci\u00f3n del salesiano<\/em>: la complejidad de las situaciones contempor\u00e1neas, los desaf\u00edos planteados por los j\u00f3venes, la necesidad de la nueva evangelizaci\u00f3n y la tarea de la inculturaci\u00f3n requieren naturalmente una formaci\u00f3n adecuada a esta vida renovada, capaz de capacitar al salesiano para vivir su vocaci\u00f3n con dinamismo y solidez, para realizar la misi\u00f3n con profesionalidad y competencia, para asimilar personalmente la identidad carism\u00e1tica, que no es otra cosa que apropiarse del don recibido de Dios en la llamada. El documento sobre la Formaci\u00f3n en la Vida Consagrada afirma claramente: \u00abLa renovaci\u00f3n de los institutos religiosos depende en primer lugar de la formaci\u00f3n de sus miembros\u00bb.<a id=\"_ftnref43\" href=\"#_ftn43\"><sup>[43]<\/sup><\/a> Esto representa, en mi opini\u00f3n, el mayor desaf\u00edo al que se enfrenta hoy la Congregaci\u00f3n, al que ha querido responder con la elaboraci\u00f3n de la nueva Ratio.<a id=\"_ftnref44\" href=\"#_ftn44\"><sup>[44]<\/sup><\/a><br \/><br \/>No creo que deba plantearse de nuevo la pregunta de los a\u00f1os 70, que surgi\u00f3 tras el Concilio: \u00ab\u00bfSigue habiendo vida religiosa?\u00bb. Tal pregunta, incluso desde un punto de vista antropol\u00f3gico, parece carecer de sentido. La Iglesia y el mundo necesitan personas que hagan profesi\u00f3n de encarnar el inter\u00e9s por lo Absoluto, por lo esencial, y que constituyan una reserva de humanismo, un signo poderoso, elocuente y radical de la <em>\u00absequela Christi<\/em>\u00ab. Esto es lo que el Concilio Vaticano II deseaba y esperaba de la vida religiosa. Este ha sido el objetivo de la Congregaci\u00f3n durante estos \u00faltimos 60 a\u00f1os: ser fieles a Cristo y a Don Bosco con una fidelidad din\u00e1mica y vital.<br \/><br \/>Roma, mayo de 2025<br \/><strong>Pascual Ch\u00e1vez V., SDB<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> VECCHI J. E., &#8216;Pastoral, Educaci\u00f3n, Pedagog\u00eda en la Praxis Salesiana&#8217;, en <em>Il Cammino e la Prospettiva 2000<\/em>, del Dicastero per la Pastorale Giovanile &#8211; SDB. Roma, 1991, p. 8.9. El art\u00edculo es muy interesante, aunque s\u00f3lo toma en consideraci\u00f3n la evoluci\u00f3n postconciliar en la realizaci\u00f3n de la misi\u00f3n salesiana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a><em> ACG <\/em>319 (1986), p. 4.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn3\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Cf. SCHNEIDERS Sandra M., <em>Encontrar el tesoro<\/em>. La vida religiosa en un nuevo milenio. Mahwa, N.J. 2000. Pp. 13-17.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn4\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> VECCHI, &#8216;Pastoral&#8230;&#8217;, 9.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn5\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> VIGAN\u00d2 Egidio, <em>El XXII Cap\u00edtulo General<\/em>, <em>ACS <\/em>305 p. 7.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn6\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a><em> Ibid<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn7\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> VIGAN\u00d2 Egidio, <em>ACS <\/em>305 p. 9.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn8\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Cf. RICCERI Luigi, <em>Carta del Rector Mayor <\/em>(<em>ACS<\/em>, 25. Pp. 3-9); <em>Informe general sobre el estado de la Congregaci\u00f3n<\/em>. Cap\u00edtulo General Extraordinario. Roma, 1971. <em>Documentos de la CGS<\/em>. Vol. I <em>Orientaciones<\/em>. Roma, 1971.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn9\" href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> RICCERI Luigi, <em>Carta del Rector Mayor, ACS <\/em>254 p. 6.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn10\" href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Cf. WIRTH Morand, <em>De Don Bosco a nuestros d\u00edas. <\/em><em>Tra storia e nuove sfide (1815-2000)<\/em>. Roma, 2000. P. 452.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn11\" href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Cf. <em>Informe<\/em>, pp. 5-6, 19-21, 33-42.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn12\" href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Cf. WIRTH, <em>De Don Bosco<\/em>, 452-454.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn13\" href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Cf. RICCERI Luigi, <em>Convocatoria del Cap\u00edtulo General 21 <\/em>(<em>AEC<\/em>, 283 pp. 3-11); <em>Informe general sobre el estado de la Congregaci\u00f3n al CG21<\/em>. Roma, 1977; <em>Documentos del Cap\u00edtulo<\/em>. Roma, 1978.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn14\" href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> VECCHI Juan E., \u00abHacia una nueva etapa de la pastoral juvenil salesiana\u00bb en <em>Il Cammino e la Prospettiva 2000<\/em>. Editado por el Dicastero per la Pastorale Giovanile &#8211; SDB. Roma, 1991 pp. 46-47.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn15\" href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> VECCHI, \u00abHacia&#8230;\u00bb, pp. 70-71,82; WIRTH, <em>De Don Bosco<\/em>, 471.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn16\" href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> Cf. VIGAN\u00d2 E., <em>Il Capitolo Generale XXII <\/em>(<em>ACS<\/em>, 305 pp. 5-20); <em>La Societ\u00e0 di San Francesco di Sales nel sessennio 1978-1983<\/em>. Informe del Rector Mayor al CG22. Roma, 1983; <em>Documentos del CG22 <\/em>(Orientaciones operativas). Roma, 1984.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn17\" href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a><em> Cap\u00edtulo General 22 de la Sociedad de San Francisco de Sales<\/em>. Documentos. Roma, 1984 p. 19.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn18\" href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Cf. WIRTH, <em>De Don Bosco<\/em>, 468.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn19\" href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Cf. VIGANO Egidio, <em>Convocatoria del Cap\u00edtulo General 23 (ACG, <\/em>327 pp. 3-25); <em>La Sociedad de San Francisco de Sales en el sexenio 1984-1990<\/em>. Informe del Rector Mayor. Roma, 1990. <em>Educar a los J\u00f3venes en la Fe<\/em>. Documentos Capitulares. Roma, 1990.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn20\" href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> WIRTH<em>, De Don Bosco<\/em>, 483-484.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn21\" href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Cf. VIGAN\u00d2 Egidio<em>, Convocatoria del Cap\u00edtulo General 24 (ACG<\/em>, 350 pp. 3-33). VECCHI Juan E., <em>La Sociedad de San Francisco de Sales en el sexenio 1990-95<\/em>. Informe del Vicario del Rector Mayor. Roma, 1996. <em>Salesianos y Laicos: comuni\u00f3n y participaci\u00f3n en el esp\u00edritu y la misi\u00f3n de Don Bosco<\/em>. Documento Capitular. Roma, 1996.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn22\" href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Cf. VECCHI Juan E., <em>Hacia el cap\u00edtulo general 25 (ACG<\/em>, 372 pp. 3-39).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn23\" href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> LIPOVETSKY G., <em>La era del vac\u00edo<\/em>, Barcelona, 41990, citado por Albuquerque E., <em>Cuadernos de Formaci\u00f3n Permanente<\/em>, CCS. Madrid, 2001 p. 97.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn24\" href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a> VECCHI, <em>Verso&#8230;<\/em>, 14.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn25\" href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> P. Ch\u00e1vez, \u00abTestigos de la radicalidad evang\u00e9lica. Llamados a vivir con fidelidad el proyecto apost\u00f3lico de Don Bosco. \u00abTrabajo y templanza\u00bb, <em>ACG <\/em>413 (2012) 5. La cursiva es m\u00eda<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn26\" href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> \u00abS\u00f3lo a trav\u00e9s de la conversi\u00f3n se llega a ser cristiano; esto es tan v\u00e1lido para toda la existencia del individuo como para la vida de la Iglesia\u00bb (Benedicto XVI, \u00abWarum ich noch in der Kirche bin\u00bb, en Id., <em>Grundsatzreden aus f\u00fcnf Jahrzehten<\/em>, Ratisbona 2005, 105-107).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn27\" href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> Juan Pablo II,<em>Vita Consecrata<\/em>, 18.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn28\" href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> \u00abEn nuestro tiempo, cuando en vastas zonas de la tierra la fe corre el peligro de apagarse como una llama que ya no encuentra alimento, la prioridad por encima de todo es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a cualquier dios, sino a ese Dios que habl\u00f3 en el Sina\u00ed; a ese Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. <em>Jn <\/em>13,1) &#8211; en Jesucristo crucificado y resucitado. El verdadero problema en este momento de nuestra historia es que Dios est\u00e1 desapareciendo del horizonte de la humanidad, y que con la extinci\u00f3n de la luz que viene de Dios, la humanidad est\u00e1 siendo presa de una falta de orientaci\u00f3n, cuyos efectos destructivos se nos hacen cada vez m\u00e1s evidentes\u00bb. (Benedicto XVI,\u00a0 <em>Carta a los obispos de la Iglesia cat\u00f3lica sobre la remisi\u00f3n de la excomuni\u00f3n de los cuatro obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre<\/em>, Vaticano, 20 de marzo de 2009. Cf. http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/letters\/2009\/documents\/hf_ben-xvi_let_20090310_remissione-scomunica_it.html<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn29\" href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> Ch\u00e1vez, \u00abTestigos\u00bb, 8.22.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn30\" href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a> Ch\u00e1vez, \u00abTestigos\u00bb, 19.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn31\" href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a> Juan Pablo II, Ecclesia in Europa, n\u00ba 38<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn32\" href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a> Ibid.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn33\" href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a> Ibid.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn34\" href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a> VECCHI, &#8216;Pastoral&#8217;, 8.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn35\" href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a> SCHNEIDERS, <em>Hallazgo.<\/em> xxiii.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn36\" href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a> VIGAN\u00d2 E., <em>ACG <\/em>339 pp. 12-13.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn37\" href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a> Cf. BARTOLOM\u00c9 Juan Jos\u00e9, \u00abMalestar de la fe, \u00bfen la vida consagrada? Una cuesti\u00f3n previa a la evangelizaci\u00f3n\u00bb, <em>Salesianum <\/em>62 (2000), 147-164.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn38\" href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a> Cf. PIKAZA X., <em>Esquema teol\u00f3gico de la Vida Religiosa<\/em>. Ediciones S\u00edgueme, Salamanca 1978, pp. 29-44.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn39\" href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a> Cf. CENCINI A., \u00abIdentidad y Misi\u00f3n de la Vida Consagrada\u00bb, <em>Confer <\/em>154 (2001), 251-268.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn40\" href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a> Cf. MOLONEY Francis J., <em>Disc\u00edpulos y profetas: un modelo b\u00edblico para la vida religiosa<\/em>. Editado por Darton, Longman y Todd en Londres, 1980.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn41\" href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a> VECCHI Juan E., <em>Peritos, testigos y constructores de comuni\u00f3n. ACG <\/em>363, 21. No es casualidad que el propio P. Vecchi cite este texto en su carta de convocatoria de la CG25, <em>ACG <\/em>372, 30.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn42\" href=\"#_ftnref42\">[42]<\/a> Cf. AA.VV., <em>Por una fidelidad creativa<\/em>. Refundar: reubicar los carismas, redise\u00f1ar la presencia. El C\u00e1lamo. Roma, 1999, que recoge el 54\u00ba <em>Convenius Semestralis de la USG<\/em>, en Ariccia en noviembre de 1998.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn43\" href=\"#_ftnref43\">[43]<\/a><em> Potissimum Institutioni<\/em>, 1.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn44\" href=\"#_ftnref44\">[44]<\/a><em> La Formaci\u00f3n de los Salesianos por Don Bosco<\/em>. Principios y Normas. Ratio Institutionis et Studiorum. <em>Quinta Edici\u00f3n<\/em>. Roma, 13 de enero de 2025.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al concluir el 29\u00ba Cap\u00edtulo General de los Salesianos, invitamos a Don Pascual Ch\u00e1vez, Rector&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":45739,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":41,"footnotes":""},"categories":[468],"tags":[1720,2636,2558,1768,2582,2633,1960],"class_list":["post-45657","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-eventos","tag-iglesia","tag-salesianos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45657"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45657\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45743,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45657\/revisions\/45743"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45739"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}