{"id":45637,"date":"2025-09-30T06:44:04","date_gmt":"2025-09-30T06:44:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=45637"},"modified":"2025-09-30T07:11:18","modified_gmt":"2025-09-30T07:11:18","slug":"la-divina-locura-del-sembrador-que-siembra-en-la-oscuridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/comunicaciones-del-rector-mayor\/la-divina-locura-del-sembrador-que-siembra-en-la-oscuridad\/","title":{"rendered":"La Divina Locura del Sembrador que \u201csiembra en la oscuridad\u201d"},"content":{"rendered":"<p>La par\u00e1bola del sembrador, narrada en los Evangelios sin\u00f3pticos, es una imagen potente y fundacional del mensaje cristiano. A primera vista, podr\u00eda parecer una simple alegor\u00eda sobre la diferente acogida de la Palabra de Dios. Sin embargo, al mirarla m\u00e1s de cerca, revela una verdad radical, especialmente si se aplica a los procesos educativos y pastorales.<\/p>\n<p>\tEsta verdad est\u00e1 encerrada en el propio gesto del sembrador, un gesto que podr\u00edamos definir como un \u00absembrar en la oscuridad\u00bb: un acto de generosidad desmedida, aparentemente ineficiente, que desaf\u00eda la l\u00f3gica humana del resultado y del control.<br \/>\n\tEl coraz\u00f3n de la reflexi\u00f3n no reside tanto en los cuatro tipos de terreno, sino en la figura del sembrador y en su acci\u00f3n. \u00c9l sale y esparce la semilla con un gesto amplio, casi desconsiderado. No hace un mapeo preliminar del campo, no selecciona los lotes m\u00e1s prometedores, no evita con cuidado las piedras o las espinas. Siembra por todas partes. Esta no es la t\u00e9cnica de un agricultor moderno, que busca maximizar la cosecha optimizando los recursos. Es, m\u00e1s bien, la representaci\u00f3n de una l\u00f3gica divina, una l\u00f3gica de abundancia y de don incondicional.<br \/>\n\tTrasladado al \u00e1mbito educativo y pastoral, este gesto desenmascara una de nuestras mayores tentaciones: la de la eficiencia y el resultado medible e inmediato. El educador, el catequista, el sacerdote, el padre de familia, est\u00e1n a menudo obsesionados con el \u00abs\u00edndrome del campesino calculador\u00bb. Se tiende a invertir tiempo y energ\u00edas donde se vislumbra una promesa de retorno: el estudiante brillante, el feligr\u00e9s devoto, el grupo juvenil m\u00e1s receptivo. Inconscientemente, se corre el riesgo de descuidar el \u00abcamino\u00bb de los corazones endurecidos, el \u00abterreno pedregoso\u00bb de los entusiasmos ef\u00edmeros o las \u00abespinas\u00bb de las vidas complicadas y sofocantes. La par\u00e1bola nos dice, en cambio, que la semilla de la Palabra, del cuidado, del conocimiento, del testimonio, debe ser sembrada por todas partes, sin c\u00e1lculo y sin prejuicio. \u00abSembrar en la oscuridad\u00bb significa ante todo esto: actuar por pura gratuidad, impulsados no por la probabilidad de \u00e9xito, sino por la fe inquebrantable en el valor de la semilla misma. Es el amor que no hace diferencias, que se ofrece a todos porque no es una inversi\u00f3n, sino un don que desborda.<br \/>\n\tEn segundo lugar, \u00absembrar en la oscuridad\u00bb revela una profunda verdad sobre la humildad de nuestro papel. La oscuridad no es solo la indiferencia del sembrador hacia la calidad del terreno, sino tambi\u00e9n el misterio impenetrable que es el coraz\u00f3n humano. El educador y el pastor no pueden \u00abver\u00bb dentro del alma del otro. No conocen plenamente las heridas pasadas, los miedos ocultos, las resistencias inconscientes que hacen que un coraz\u00f3n sea duro como un camino, o superficial como una fina capa de tierra. No pueden prever qu\u00e9 preocupaci\u00f3n mundana o qu\u00e9 nueva pasi\u00f3n sofocar\u00e1 un buen prop\u00f3sito.<br \/>\n\tActuar en esta \u00aboscuridad\u00bb significa aceptar no tener el control sobre el proceso de crecimiento. Nuestra tarea es sembrar, no hacer germinar. El crecimiento pertenece a una din\u00e1mica misteriosa que involucra la libertad de la persona (el terreno), la potencia intr\u00ednseca de la semilla (la Palabra, el amor) y la acci\u00f3n de la Gracia (el sol y la lluvia que no dependen del sembrador). Esta conciencia nos libera de dos pesos opuestos pero igualmente da\u00f1inos: la arrogancia de quien se siente el art\u00edfice del \u00e9xito ajeno y la frustraci\u00f3n de quien se siente responsable del fracaso. El educador que siembra en la oscuridad sabe que su trabajo es esencial pero no omnipotente. \u00c9l ofrece, propone, acompa\u00f1a, pero al final se retira con respeto ante el sagrado recinto de la libertad del otro, donde ocurre el verdadero encuentro entre la semilla y la tierra.<br \/>\n\tFinalmente, el \u00absembrar en la oscuridad\u00bb es un acto de esperanza radical. \u00bfPor qu\u00e9 el sembrador sigue esparciendo la semilla con tanta generosidad, aun sabiendo que gran parte de ella se perder\u00e1? Porque su confianza no est\u00e1 puesta en la eficiencia de su gesto, sino en la vitalidad inagotable de la semilla. \u00c9l sabe que, a pesar de los caminos, las piedras y las espinas, la semilla tiene en s\u00ed una potencia de vida capaz de producir fruto \u00abel treinta, el sesenta, el ciento por uno\u00bb donde encuentre aunque sea un peque\u00f1o rinc\u00f3n de tierra buena.<br \/>\n\tEsta es una lecci\u00f3n fundamental contra el cinismo y el cansancio que pueden asaltar a quienes operan en el campo educativo y pastoral. Frente a la apat\u00eda, la indiferencia o la hostilidad, la tentaci\u00f3n es la de dejar de sembrar, de concluir que \u00abno vale la pena\u00bb. La par\u00e1bola nos invita, en cambio, a desplazar el foco de la respuesta del terreno a la calidad de la semilla. Nuestra tarea no es preocuparnos obsesivamente por la cosecha, sino asegurarnos de sembrar una buena semilla: una palabra aut\u00e9ntica, un testimonio cre\u00edble, un amor paciente, una cultura s\u00f3lida.<\/p>\n<p>\tLa esperanza del sembrador no es un optimismo vago, sino la certeza de que la Verdad, la Belleza y el Bien, si se ofrecen con generosidad, poseen una fuerza propia que, tarde o temprano, de una manera que no podemos prever, encontrar\u00e1 la manera de germinar.<br \/>\n\tEn conclusi\u00f3n, la par\u00e1bola del sembrador nos libera de la tiran\u00eda del resultado inmediato y nos introduce a una espiritualidad de la acci\u00f3n fundada en la gratuidad, la humildad y la esperanza. \u00abSembrar en la oscuridad\u00bb no es una acci\u00f3n ciega o ingenua, sino el acto m\u00e1s realista y fecundo posible, porque se basa en la realidad de un Dios que da sin medida y en el misterio de la libertad humana. Para el educador y el pastor, esto significa amar sin esperar recompensas, ense\u00f1ar sin pretender moldear, testificar con fidelidad sin la ansiedad de ver los frutos. Quiz\u00e1s, el primer y m\u00e1s importante fruto de esta siembra generosa no es lo que crece en el campo, sino la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n del sembrador mismo, que aprende a actuar y a amar con la misma \u00ablocura\u00bb divina, generosa y llena de esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La par\u00e1bola del sembrador, narrada en los Evangelios sin\u00f3pticos, es una imagen potente y fundacional&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":45629,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":25,"footnotes":""},"categories":[184],"tags":[1708,1666,2636,2558,2198,2612],"class_list":["post-45637","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comunicaciones-del-rector-mayor","tag-benefactores","tag-biblia","tag-consejos","tag-dios","tag-educacion","tag-nuestros-guias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45637"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45637\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45640,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45637\/revisions\/45640"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45629"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}