{"id":45483,"date":"2025-09-26T06:37:12","date_gmt":"2025-09-26T06:37:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=45483"},"modified":"2025-09-26T06:39:04","modified_gmt":"2025-09-26T06:39:04","slug":"la-educacion-familiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/la-educacion-familiar\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n familiar"},"content":{"rendered":"<p>Junto al \u00absentimiento por el ni\u00f1o\u00bb, el siglo XV vio el desarrollo de un sentimiento por la familia, que era poco evidente en la Edad Media, cuando se daba prioridad a las relaciones con la masa del pueblo, dejando poco espacio a la intimidad y la vida privada. Por otro lado, se asiste a una revalorizaci\u00f3n del matrimonio y la familia a expensas del celibato eclesi\u00e1stico y mon\u00e1stico. Para los humanistas y reformadores, estas realidades favorec\u00edan mucho la vida de la sociedad y de la Iglesia. Lutero y Calvino, no contentos con denunciar el celibato de monjes y sacerdotes como causa de inmoralidad e hipocres\u00eda, alentaron el matrimonio para todos.<br \/>\nSan Francisco de Sales, aun manteniendo la tradici\u00f3n del celibato religioso y su superioridad evang\u00e9lica, no dej\u00f3 de ir m\u00e1s all\u00e1 de las convenciones sociales de la \u00e9poca. La mayor\u00eda de sus cartas de direcci\u00f3n espiritual est\u00e1n dirigidas a hombres y mujeres casados. En su <em>Introducci\u00f3n a la vida devota<\/em>, escribi\u00f3 dos cap\u00edtulos de innegable originalidad respecto a toda la literatura espiritual del pasado. Uno contiene \u00abconsejos para las personas casadas\u00bb, el otro trata de la \u00abhonestidad del lecho matrimonial\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El matrimonio es una vocaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El matrimonio es un \u00abv\u00ednculo humano mediante el cual coraz\u00f3n, cuerpo y bienes se comunican el uno al otro\u00bb. Despu\u00e9s de afirmar con decisi\u00f3n que el matrimonio es \u00abhonorable a todos, en todos y para todos, es decir, en todas sus partes\u00bb, el autor de la <em>Filotea<\/em> explica: \u00abA todos, porque tambi\u00e9n los v\u00edrgenes deben honrarlo con humildad; en todos, porque es igualmente santo entre los pobres y los ricos; en todos, porque son santos su origen, su fin, sus usos, su forma y su materia\u00bb.<br \/>\nNo solo consideraba el matrimonio un gran sacramento de la Iglesia y el \u00absemillero del cristianismo\u00bb, sino que tambi\u00e9n declaraba que \u00abla conservaci\u00f3n del bien del matrimonio es extremadamente importante para la rep\u00fablica\u00bb. Destinado al matrimonio por su padre, Francisco de Sales lo hab\u00eda rechazado, seg\u00fan la madre de Chaugy, \u00abno por desprecio del matrimonio, que honraba perfectamente como sacramento, sino por un cierto ardor interior y espiritual que lo impulsaba a dedicarse totalmente al servicio de la Iglesia, y a ser todo para Dios sin tener un coraz\u00f3n dividido\u00bb.<br \/>\nLa dignidad del matrimonio requer\u00eda que el joven, y sobre todo la joven, fueran libres de elegir a su \u00abpartido\u00bb. En la \u00e9poca la cuesti\u00f3n no era tan clara y las pr\u00e1cticas variaban. Persist\u00edan antiguas tradiciones, sobre todo entre los nobles, donde las hijas eran a menudo prometidas en tierna edad y el marido, mucho mayor, ejerc\u00eda una autoridad indiscutible sobre la pareja. Esto no quiere decir que todo fuera mal, como podemos ver en el caso de los padres de Francisco de Sales. Tambi\u00e9n en otros lugares se asist\u00eda a una cierta evoluci\u00f3n de la moral: los j\u00f3venes se casaban a una edad m\u00e1s temprana y, en consecuencia, ejerc\u00edan una mayor libertad.<\/p>\n<p>Una de las contribuciones m\u00e1s significativas de Francisco de Sales fue la de ayudar a los c\u00f3nyuges a darse cuenta de que su condici\u00f3n de vida es una vocaci\u00f3n. \u00c9l mismo escribi\u00f3 a Filotea, que estaba casada, a prop\u00f3sito del matrimonio: \u00abSi todos lo deben honrar, h\u00f3nralo mucho sobre todo t\u00fa que por vocaci\u00f3n est\u00e1s en \u00e9l\u00bb. Puesto que el matrimonio es una vocaci\u00f3n, su prop\u00f3sito es la santidad de los c\u00f3nyuges. \u00abCaminar\u00e1s en esta vocaci\u00f3n\u00bb, escrib\u00eda a una joven que acababa de casarse, \u00abencontrar\u00e1s mucho consuelo en ella y te har\u00e1s muy santa al final\u00bb.<br \/>\nEl matrimonio es una vocaci\u00f3n porque implica ante todo un don y luego una llamada, una responsabilidad. Es esto lo que el autor de la Introducci\u00f3n quiere infundir a las personas casadas cuando les dice: \u00abHa sido Dios, amigos m\u00edos, quien con su mano invisible ha estrechado el sagrado nudo de vuestro matrimonio y os ha donado el uno al otro; \u00bfpor qu\u00e9 no os am\u00e1is con un amor todo santo, todo sagrado, todo divino?\u00bb. Tambi\u00e9n escribi\u00f3 a una joven que acababa de casarse: \u00abAma tiernamente a tu marido, como si te hubiera sido dado por la misma mano de Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El amor en el matrimonio<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Francisco de Sales era un defensor del matrimonio por amor en su tiempo. Rabelais y Montaigne, que exaltaban los sentimientos paternos, prestaban poca atenci\u00f3n al amor entre c\u00f3nyuges. El matrimonio era a menudo considerado incompatible con el amor, confundido con el amor-pasi\u00f3n, y la l\u00f3gica conclusi\u00f3n era que se trataba solo de una instituci\u00f3n necesaria para la sociedad. Para Francisco de Sales, el amor rec\u00edproco deb\u00eda ser la caracter\u00edstica principal, con sus dos corolarios de \u00abuni\u00f3n indisoluble\u00bb de los corazones y \u00abfidelidad inviolable del uno al otro\u00bb.<br \/>\nEn la Introducci\u00f3n, el autor exhorta a los c\u00f3nyuges a acrecentar cada vez m\u00e1s su \u00abamor rec\u00edproco\u00bb. Define enseguida el amor de los c\u00f3nyuges como una amistad rec\u00edproca en la que se practica \u00abla comunicaci\u00f3n de la vida, de los bienes, de los afectos y de la fidelidad indisoluble\u00bb. No deben faltar los gestos de afecto. El modelo es el gran San Luis, que \u00abera casi reprochado por ser abundante en estas caricias\u00bb.<br \/>\nSin embargo, las cualidades del amor son diferentes para hombres y mujeres. Los maridos deben amar a sus esposas \u00abtiernamente, constantemente y cordialmente\u00bb, mientras que las esposas deben amar a sus maridos \u00abtiernamente, cordialmente, pero con un amor respetuoso y reverente\u00bb. Francisco de Sales admiraba a las personas casadas que viv\u00edan \u00abtan dulcemente juntas con respeto mutuo, que no puede ser sin una gran caridad\u00bb.<br \/>\nEn cuanto al sacramento, es una poderosa ayuda contra la inconsistencia de nuestras resoluciones. \u00a1Cu\u00e1ntos matrimonios ver\u00edamos disolverse, exclam\u00f3, \u00absi no fueran reforzados por el sacramento que impide la variaci\u00f3n de este tipo de vida!\u00bb. Con sorprendente realismo dec\u00eda tambi\u00e9n: \u00abUn hombre que ha vivido en paz con su mujer toda su vida, si hubiera podido cambiarla lo habr\u00eda hecho una docena de veces\u00bb. De hecho, \u00abesta inconstancia del esp\u00edritu humano es extravagante, pero debe ser detenida con la fuerza de nuestras primeras resoluciones\u00bb.<br \/>\nAun apoyando la autoridad de los hombres dentro de la familia, el obispo de Ginebra era bien consciente de que pod\u00edan abusar de ella. Con una dulce iron\u00eda sobre las pretensiones masculinas, recomienda a la mujer comprensi\u00f3n e indulgencia: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 buen padre tenemos y qu\u00e9 buen marido ten\u00e9is! Ay, son un poco celosos de su imperio y de su dominio, que les parece un poco violado cuando se hace algo sin su autoridad y su mando. Qu\u00e9 quieres, deben permitir esta peque\u00f1a humanidad\u00bb.<br \/>\nHay que decir que esta \u00abpoca humanidad\u00bb era com\u00fan en las familias, de ah\u00ed esta observaci\u00f3n un poco desilusionada, pero buena para consolar a una viuda: \u00abEs cierto, sin duda, que es de gran ayuda tener un buen marido, pero hay pocos, y por muy bueno que lo tengas, recibes m\u00e1s sumisi\u00f3n que asistencia\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El matrimonio es una escuela<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abEntre espinas o entre flores\u00bb, escrib\u00eda a Juana de Chantal, que fue una mujer felizmente casada antes de sufrir la tragedia y la soledad, \u00abDios nos hace ganar en su escuela\u00bb. Todo comienza con un \u00abcambio de condici\u00f3n\u00bb y un nuevo comienzo que debe hacer nacer gratitud y confianza. El matrimonio es un don, pero un don que hay que cultivar: \u00abDebemos, pues, cultivar con mucho cuidado este coraz\u00f3n amado\u00bb, escrib\u00eda a una joven esposa, \u00aby no escatimar nada que pueda ser \u00fatil para su felicidad\u00bb. Para proteger y promover \u00abel progreso de su matrimonio\u00bb y \u00absantificarlo cada vez m\u00e1s con la amistad y la fidelidad rec\u00edproca\u00bb, daba a los c\u00f3nyuges consejos adaptados a su situaci\u00f3n.<br \/>\nEn primer lugar, Francisco de Sales ense\u00f1aba que las personas casadas deben amar su estado de vida: \u00abDebemos amar lo que Dios ama: \u00e9l ama nuestra vocaci\u00f3n; am\u00e9mosla bien tambi\u00e9n nosotros y no nos divirtamos pensando en la de los dem\u00e1s\u00bb. A menudo nos damos cuenta de que todos querr\u00edan cambiar su condici\u00f3n: \u00abquien est\u00e1 casado querr\u00eda no estarlo, y quien no lo est\u00e1 querr\u00eda estarlo\u00bb. Y el obispo de Ginebra se preguntaba: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde viene esta general inquietud de los \u00e1nimos, sino de un cierto descontento por las constricciones y de una malignidad de esp\u00edritu que nos hace pensar que todos son mejores que nosotros?\u00bb. Como siempre, me viene a la mente una comparaci\u00f3n: \u00abQuien tiene fiebre no logra encontrar un buen lugar; no ha pasado un cuarto de hora en una cama cuando querr\u00eda estar en otra: no es la cama lo que puede hacerlo, es la fiebre lo que lo atormenta por todas partes\u00bb. La conclusi\u00f3n es evidente: \u00abQuien no tiene la terquedad de su propia voluntad se contenta con todo; con tal de que se sirva a Dios, no le importa en qu\u00e9 vestidura Dios lo emplee. Con tal de que haga la voluntad de Dios, para \u00e9l es lo mismo\u00bb.<br \/>\nComo pocos escritores espirituales antes que \u00e9l, Francisco de Sales se atreve a hablar de \u00abcomercio nupcial\u00bb, \u00abplaceres carnales\u00bb y \u00ablecho nupcial\u00bb. Para ello, utiliza una comparaci\u00f3n tradicional, delicada pero transparente. Uno se sienta a la mesa, explica, no solo \u00abpara nutrir y conservar a la persona\u00bb, sino tambi\u00e9n \u00abpor el deber de rec\u00edproca conversaci\u00f3n y condescendencia que nos debemos\u00bb. Las dos cosas que hay que evitar son el exceso, que consiste \u00aben comer demasiado\u00bb, y el desequilibrio \u00aben el modo y la manera de comer\u00bb.<br \/>\nCuando la pareja estaba en crisis, apelaba no solo a la voluntad de Dios, sino tambi\u00e9n al deber y la raz\u00f3n. A una mujer disgustada por las acciones de un marido \u00abdisipador y despreocupado\u00bb, le dio consejos de sabidur\u00eda y prudencia: \u00abLe dije que pod\u00eda hablar con fuerza y resoluci\u00f3n, en las ocasiones en que fuera necesario, para mantener en el deber a la persona que conoc\u00eda, pero que la fuerza era m\u00e1s fuerte cuando estaba tranquila y cuando nac\u00eda de la raz\u00f3n, sin una mezcla de pasi\u00f3n\u00bb.<br \/>\nAconsejaba a los maridos y esposas que se ayudaran mutuamente en la vida espiritual, de lo contrario el hombre se convierte en \u00abun animal severo, \u00e1spero y duro\u00bb, y la mujer sin devoci\u00f3n \u00abes muy fr\u00e1gil e inclinada a decaer o a empa\u00f1arse en la virtud\u00bb. Por el contrario, \u00a1qu\u00e9 bendici\u00f3n es cuando el hombre y la mujer \u00abse santifican mutuamente en el verdadero temor del Se\u00f1or!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los padres son los \u00abcooperadores\u00bb de Dios<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La concepci\u00f3n y el nacimiento de un hijo son dones maravillosos que hacen a los c\u00f3nyuges \u00abcooperadores en una tarea tan digna\u00bb. Francisco de Sales compuso incluso una oraci\u00f3n especial -que se dec\u00eda que repet\u00eda a menudo- para aquellos que eran incapaces de \u00abconsumar\u00bb el matrimonio. Se trataba en realidad de un exorcismo, porque se pensaba que la impotencia y la esterilidad eran causadas por el diablo y por hechizos malignos.<br \/>\nEl amor de los padres deber\u00eda servir de modelo para todos aquellos que son responsables de los dem\u00e1s, a quienes deber\u00edamos desear \u00abel coraz\u00f3n de los padres, s\u00f3lido, firme y constante, sin olvidar la ternura de las madres que hacen desear a los hijos los dulces, seg\u00fan el orden divino que gobierna cada cosa con una fuerza toda dulce y una suavidad toda fuerte\u00bb.<br \/>\nExiste una especie de amor imitativo entre padres e hijos: \u00abLos padres aman bien a sus hijos, pero sobre todo cuando estos se parecen a ellos o a alg\u00fan predecesor suyo; los miran como en un espejo y se divierten al verlos retratar sus modos, sus rostros y sus caras\u00bb. El amor de las madres por sus hijos es sorprendente, sobre todo en momentos de peligro. El instinto juega ciertamente un papel importante. La gallina es un animal sin coraje ni generosidad hasta que se convierte en madre, pero cuando lo hace \u00abtiene un coraz\u00f3n de le\u00f3n, siempre con la cabeza erguida, siempre con los ojos somnolientos, siempre girando la vista por todas partes, hasta que hay una apariencia de peligro para sus peque\u00f1os\u00bb.<br \/>\nTambi\u00e9n Francisco de Sales sent\u00eda en s\u00ed \u00ablos impulsos del amor paterno\u00bb cuando se ocupaba de su \u00abhijo\u00bb, el duque de Bellegarde. Para demostrar su constante preocupaci\u00f3n por su hijo, una vez le escribi\u00f3 que \u00ablos buenos hijos piensan a menudo en sus padres; pero no es a menudo, es siempre que los padres tienen su esp\u00edritu en los hijos\u00bb. Si un padre se comporta de manera diferente con su hijo mayor, \u00abun hombre bien hecho, un soldado valiente y generoso\u00bb, y con el m\u00e1s joven, \u00abun peque\u00f1o y lindo que todav\u00eda es un ni\u00f1o, con buena gracia\u00bb, esto no significa que ame al primero menos que al segundo. Su amor se expresa de una manera que se adapta a cada persona.<br \/>\nEn cuanto a la responsabilidad de los padres en la educaci\u00f3n, para Francisco de Sales estaba claro que su fundamento era la religi\u00f3n, en t\u00e9rminos b\u00edblicos el temor de Dios. De ah\u00ed esta recomendaci\u00f3n urgente: \u00abCuando los ni\u00f1os vienen al mundo y comienzan a usar la raz\u00f3n, los padres y las madres deben tener mucho cuidado de inculcar en sus corazones el temor de Dios\u00bb.<br \/>\nLos padres tienen una gran responsabilidad en la educaci\u00f3n, hasta el punto de que su falta puede ser su propia ruina. En un serm\u00f3n severo, les advierte: \u00abPecan si se r\u00eden cuando ven a sus hijos abandonarse al mal lenguaje, a los peores inicios de la vanidad\u00bb. Hay padres que, por un malentendido amor hacia sus hijos, est\u00e1n dispuestos a gastar todo tipo de dinero en ellos, pero no tienen \u00abnada para educarlos en las letras y en las buenas costumbres\u00bb. Finalmente, el amor de los padres tambi\u00e9n puede convertirse en \u00abamor desordenado\u00bb cuando impiden a sus hijos hacerse sacerdotes o entrar en la vida religiosa.<\/p>\n<p><strong>El ni\u00f1o es la \u00abimagen viva\u00bb de los padres<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ni\u00f1o es la \u00abprenda preciosa\u00bb del matrimonio y la \u00abimagen viva\u00bb del padre y la madre. Aunque son herederos de los padres, no son ante todo herederos en sentido material. Hablando con la viuda del difunto duque de Merc\u0153ur, Francisco de Sales dijo de su hija que era \u00abla leg\u00edtima heredera de sus virtudes, que \u00e9l ha dejado a vuestro cuidado, se\u00f1ora, para que las cultiv\u00e9is a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n noble y cristiana que le hab\u00e9is reservado\u00bb.<br \/>\nLa primera virtud de los ni\u00f1os es la obediencia. Su obediencia es fuente de alegr\u00eda para los padres, porque \u00abtodos conocen la satisfacci\u00f3n que los padres reciben de la obediencia que los hijos les demuestran, y cuanto m\u00e1s los hijos se muestran sumisos y obedientes a sus deseos, tanto m\u00e1s ellos disfrutan am\u00e1ndolos\u00bb. Pero \u00abun hijo bien nacido no obedece a su padre por el poder que tiene de castigar su desobediencia, ni porque puede desheredarlo, sino simplemente porque es su padre\u00bb.<br \/>\nLa contrapartida de la obediencia es la confianza filial que los hijos tienen hacia los padres. Esto se ilustra con la alegor\u00eda de la hija del cirujano. Cuando estaba enferma, no pensaba en el tratamiento doloroso que le estaba dando, sino que se confiaba completamente a los cuidados de su padre, diciendo simplemente: \u00abMi padre me quiere, y yo soy toda suya\u00bb.<br \/>\nA medida que los ni\u00f1os se convert\u00edan en adolescentes y j\u00f3venes, las recomendaciones del obispo de Ginebra se hac\u00edan m\u00e1s insistentes y exigentes. A los j\u00f3venes, dijo en un serm\u00f3n sobre el tema de la cruz que cada uno de nosotros debe llevar, \u00ables conf\u00edo la cruz de la obediencia, de la castidad y de la moderaci\u00f3n en su comportamiento, una cruz saludable que crucifica los impulsos ardientes de una sangre joven que comienza a hervir y de un coraje que a\u00fan no tiene la prudencia como gu\u00eda\u00bb. A estas virtudes hay que a\u00f1adir la piedad filial, de la que las cig\u00fce\u00f1as son un modelo maravilloso, porque \u00abllevan consigo a sus viejos padres y a sus viejas madres, como cuando eran j\u00f3venes sus padres y sus madres los hab\u00edan llevado en la misma ocasi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La uni\u00f3n de la familia<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En su libro sobre <em>San Francisco de Sales y nuestro coraz\u00f3n de carne<\/em>, Henry Bordeaux escribi\u00f3 acertadamente: \u00abEs dif\u00edcil imaginar un San Francisco de Sales que no provenga de una familia numerosa y unida, que no haya experimentado la leg\u00edtima ternura del coraz\u00f3n. Ser\u00eda un santo diferente, no ser\u00eda el consolador inteligente, el padre dulcemente autoritario, el restaurador del esp\u00edritu familiar, el m\u00e9dico de las heridas ocultas\u00bb.<br \/>\nLa uni\u00f3n familiar se facilita mucho por los lazos naturales de sangre y de parentesco, pero esto no es suficiente. De hecho, \u00abcuando la uni\u00f3n es natural, produce amor, y el amor que produce nos lleva a una nueva uni\u00f3n voluntaria que perfecciona la natural\u00bb.<br \/>\nDurante una de sus estancias en Sales, Francisco qued\u00f3 tan impresionado por la armon\u00eda que reinaba en ese lugar que sinti\u00f3 el deseo de hablar de ello a su hija espiritual. En una carta a Juana de Chantal, escribi\u00f3: \u00abTe gustar\u00eda ver una armon\u00eda tan estrecha entre cosas que suelen ser tan discordantes: suegra, nuera, cu\u00f1ada, hermanos y cu\u00f1ados. Entre todos estos, mi verdadera hija, puedo asegurarte, para gloria de Dios, que aqu\u00ed hay un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb.<br \/>\nLos disensos en familia nac\u00edan a menudo por cuestiones de herencia. Cuando en 1608 la propiedad de Monsieur de Boisy fue dividida entre sus hijos, exist\u00eda el riesgo real de que el padre dejara la primera elecci\u00f3n al m\u00e1s joven Bernard y que los hijos mayores se sintieran defraudados. Francisco se sinti\u00f3 muy aliviado al ver que todo se desarroll\u00f3 de manera amistosa y en armon\u00eda.<br \/>\nEn caso de conflicto entre marido y mujer, \u00abel apoyo rec\u00edproco del uno al otro debe ser tan grande que los dos nunca se amarguen juntos\u00bb. Con tenacidad, Francisco de Sales ense\u00f1aba a superar las aversiones, a permanecer \u00aben la barca en la que nos encontramos\u00bb y a estar en ella \u00abcon dulzura y de buena gana\u00bb. Sus recomendaciones m\u00e1s insistentes se refieren al apoyo rec\u00edproco, la amistad fiel no interrumpida por \u00abamores extra\u00f1os\u00bb, la preocupaci\u00f3n por la educaci\u00f3n de los hijos, sin olvidar el buen ejemplo que hay que dar a toda la familia.<br \/>\nEn definitiva, es el amor lo que mejor resume todo lo que Francisco de Sales ha dicho sobre el matrimonio y la familia, pero un amor que es al mismo tiempo realista e ideal. La educaci\u00f3n en este \u00e1mbito consistir\u00e1, por tanto, en ayudar a los j\u00f3venes a comprender todas las dimensiones de lo que hace de la familia el coraz\u00f3n de la existencia humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junto al \u00absentimiento por el ni\u00f1o\u00bb, el siglo XV vio el desarrollo de un sentimiento&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":45476,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":3,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2636,2558,2198,2214,2633,1972,2032,2026],"class_list":["post-45483","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-consejos","tag-dios","tag-educacion","tag-familia","tag-iglesia","tag-santos","tag-vida","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45483"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45483\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45486,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45483\/revisions\/45486"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45476"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}