{"id":45436,"date":"2025-09-24T09:01:59","date_gmt":"2025-09-24T09:01:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=45436"},"modified":"2025-09-24T09:04:24","modified_gmt":"2025-09-24T09:04:24","slug":"aparicion-de-la-beata-virgen-en-la-montana-de-la-salette","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/aparicion-de-la-beata-virgen-en-la-montana-de-la-salette\/","title":{"rendered":"Aparici\u00f3n de la Beata Virgen en la monta\u00f1a de La Salette"},"content":{"rendered":"<p><em>Don Bosco propone una narraci\u00f3n detallada de la \u201cAparici\u00f3n de la Beata Virgen en la monta\u00f1a de La Salette\u201d, ocurrida el 19 de septiembre de 1846, basada en documentos oficiales y en los testimonios de los videntes. Reconstruye el contexto hist\u00f3rico y geogr\u00e1fico \u2013 dos j\u00f3venes pastores, Massimino y Melania, en los Alpes \u2013 el encuentro prodigioso con la Virgen, su mensaje de advertencia contra el pecado y la promesa de gracias y providencias, as\u00ed como los signos sobrenaturales que acompa\u00f1aron sus manifestaciones. Presenta los acontecimientos de la difusi\u00f3n del culto, la influencia espiritual sobre los habitantes y el mundo entero, y el secreto revelado solo a P\u00edo IX para fortalecer la fe de los cristianos y testimoniar la presencia perpetua de los prodigios en la Iglesia.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong>Protesta del Autor<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para obedecer los decretos de Urbano VIII protesto que, en cuanto a lo que se dir\u00e1 en el libro sobre milagros, revelaciones u otros hechos, no pretendo atribuirles otra autoridad que la humana; y al dar alg\u00fan t\u00edtulo de Santo o Beato, no lo hago sino seg\u00fan la opini\u00f3n, excepto aquellas cosas y personas que ya han sido aprobadas por la Santa Sede Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p><strong>Al lector<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un hecho cierto y maravilloso, atestiguado por miles de personas y que todos pueden verificar a\u00fan hoy, es la aparici\u00f3n de la beata Virgen, ocurrida el 19 de septiembre de 1846 (sobre este hecho extraordinario se pueden consultar muchas peque\u00f1as obras y varios peri\u00f3dicos impresos contempor\u00e1neamente al hecho, especialmente: Noticia sobre la aparici\u00f3n de Mar\u00eda SS. Tur\u00edn, 1847; Santo oficial de la aparici\u00f3n, etc., 1848; El librito impreso por cuidado del sacerdote Giuseppe Gonfalonieri, Novara, en Enrico Grotti).<br \/>\nNuestra piadosa Madre apareci\u00f3 en forma y figura de gran Se\u00f1ora a dos pastores, un ni\u00f1o de 11 a\u00f1os y una joven campesina de 15 a\u00f1os, en una monta\u00f1a de la cadena de los Alpes situada en la parroquia de La Salette en Francia. Y ella apareci\u00f3 no solo para el bien de Francia, como dice el Obispo de Grenoble, sino para el bien de todo el mundo; y esto para advertirnos de la gran ira de su Divino Hijo, encendida especialmente por tres pecados: la blasfemia, <strong>la profanaci\u00f3n de las fiestas y comer abundante en d\u00edas prohibidos<\/strong>.<br \/>\nA esto siguen otros hechos prodigiosos recogidos tambi\u00e9n de documentos p\u00fablicos, o atestiguados por personas cuya fe excluye toda duda sobre lo que relatan.<br \/>\nEstos hechos deben servir para confirmar a los buenos en la religi\u00f3n, para refutar a aquellos que quiz\u00e1s por ignorancia quisieran poner un l\u00edmite al poder y a la misericordia del Se\u00f1or diciendo: Ya no es tiempo de milagros.<br \/>\nJes\u00fas dijo que en su Iglesia se realizar\u00edan milagros mayores que los que \u00c9l hizo: y no fij\u00f3 ni tiempo ni n\u00famero, por lo que mientras exista la Iglesia, siempre veremos la mano del Se\u00f1or manifestando su poder con acontecimientos prodigiosos, porque ayer, hoy y siempre Jesucristo ser\u00e1 quien gobierne y asista a su Iglesia hasta la consumaci\u00f3n de los siglos.<br \/>\nPero estos signos sensibles de la Omnipotencia Divina son siempre presagio de graves acontecimientos que manifiestan la misericordia y bondad del Se\u00f1or, o su justicia y su enojo, pero de modo que se obtenga su mayor gloria y el mayor beneficio para las almas.<br \/>\nHagamos que para nosotros sean fuente de gracias y bendiciones; que sirvan de est\u00edmulo a la fe viva, fe operante, fe que nos mueva a hacer el bien y a huir del mal para hacernos dignos de su infinita misericordia en el tiempo y en la eternidad.<\/p>\n<p><strong>Aparici\u00f3n de la B. Virgen en las monta\u00f1as de La Salette<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Massimino, hijo de Pietro Giraud, carpintero del pueblo de Corps, era un ni\u00f1o de 11 a\u00f1os; Francesca Melania, hija de parientes pobres, natural de Corps, era una joven de 15 a\u00f1os. No ten\u00edan nada de singular: ambos ignorantes y rudos, ambos dedicados a cuidar el ganado en las monta\u00f1as. Massimino no sab\u00eda m\u00e1s que el Padre Nuestro y el Ave Mar\u00eda; Melania sab\u00eda un poco m\u00e1s, tanto que por su ignorancia a\u00fan no hab\u00eda sido admitida a la sagrada Comuni\u00f3n.<br \/>\nMandados por sus padres a guiar el ganado a los pastos, no fue sino por puro accidente que el d\u00eda 18 de septiembre, v\u00edspera del gran acontecimiento, se encontraron en la monta\u00f1a mientras daban de beber a sus vacas en una fuente.<br \/>\nLa tarde de ese d\u00eda, al regresar a casa con el ganado, Melania le dijo a Massimino: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 ma\u00f1ana el primero en estar en la monta\u00f1a?\u00bb Y al d\u00eda siguiente, 19 de septiembre, que era s\u00e1bado, subieron juntos, llevando cada uno cuatro vacas y una cabra. El d\u00eda era hermoso y sereno, el sol brillante. Hacia el mediod\u00eda, al o\u00edr sonar la campana del \u00c1ngelus, hicieron una breve oraci\u00f3n con la se\u00f1al de la santa Cruz; luego tomaron sus provisiones y fueron a comer junto a un peque\u00f1o manantial, que estaba a la izquierda de un arroyo. Terminada la comida, cruzaron el arroyo, dejaron sus sacos junto a una fuente seca, bajaron unos pasos m\u00e1s y, contra lo habitual, se durmieron a cierta distancia uno del otro.<\/p>\n<p>Ahora escuchemos el relato de los mismos pastores tal como lo hicieron la noche del 19 a sus patrones y luego miles de veces a miles de personas.<br \/>\nNos hab\u00edamos dormido&#8230; cuenta Melania, yo me despert\u00e9 primero; y, al no ver mis vacas, despert\u00e9 a Massimino dici\u00e9ndole: Vamos a buscar nuestras vacas. Cruzamos el arroyo, subimos un poco y las vimos acostadas al otro lado. No estaban lejos. Entonces baj\u00e9; y a cinco o seis pasos antes de llegar al arroyo, vi un resplandor como el Sol, pero a\u00fan m\u00e1s brillante, aunque no del mismo color, y le dije a Massimino: Ven, ven r\u00e1pido a ver all\u00e1 abajo un resplandor (eran entre las dos y las tres de la tarde).<\/p>\n<p>Massimino baj\u00f3 inmediatamente dici\u00e9ndome: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ese resplandor? Y se lo se\u00f1al\u00e9 con el dedo hacia la peque\u00f1a fuente; y \u00e9l se detuvo cuando lo vio. Entonces vimos a una Se\u00f1ora en medio de la luz; ella estaba sentada sobre un mont\u00f3n de piedras, con el rostro entre las manos. Por el miedo dej\u00e9 caer mi bast\u00f3n. Massimino me dijo: gu\u00e1rdalo, si ella nos hace algo, le dar\u00e9 un buen bastonazo.<br \/>\nLuego esta Se\u00f1ora se levant\u00f3, cruz\u00f3 los brazos y nos dijo: \u00abAc\u00e9rquense, mis ni\u00f1os: No tengan miedo; estoy aqu\u00ed para darles una gran noticia.\u00bb Entonces cruzamos el arroyo, y ella avanz\u00f3 hasta el lugar donde antes nos hab\u00edamos dormido. Ella estaba en medio de nosotros dos, y nos dijo llorando todo el tiempo que nos habl\u00f3 (vi claramente sus l\u00e1grimas): \u00abSi mi pueblo no quiere someterse, estoy obligada a dejar libre la mano de mi Hijo. Es tan fuerte, tan pesada, que ya no puedo retenerla.\u00bb<br \/>\n\u00abHace mucho tiempo que sufro por ustedes. Si quiero que mi Hijo no los abandone, debo rogarle constantemente; y ustedes no le prestan atenci\u00f3n. Pueden orar y hacer bien, pero nunca podr\u00e1n compensar la solicitud que he tenido por ustedes.\u00bb<br \/>\n\u00abLes he dado seis d\u00edas para trabajar, me he reservado el s\u00e9ptimo, y no quieren conced\u00e9rmelo. Esto es lo que hace tan pesada la mano de mi Hijo.\u00bb<br \/>\n\u00abSi las patatas se echan a perder, es por culpa de ustedes. Se los mostr\u00e9 el a\u00f1o pasado (1845); y no quisieron hacer caso, y, al encontrar patatas podridas, blasfemaban poniendo en medio el nombre de mi Hijo.\u00bb<br \/>\n\u00abSeguir\u00e1n ech\u00e1ndose a perder, y este a\u00f1o para Navidad no tendr\u00e1n m\u00e1s (1846).\u00bb<br \/>\n\u00abSi tienen trigo no deben sembrarlo: todo lo que siembren ser\u00e1 comido por los gusanos; y lo que nazca se convertir\u00e1 en polvo cuando lo trillen.\u00bb<br \/>\n\u00abVendr\u00e1 una gran hambruna\u00bb (De hecho ocurri\u00f3 una gran hambruna en Francia, y en las calles se ve\u00edan grandes grupos de mendigos hambrientos que iban de mil en mil por las ciudades pidiendo limosna; y mientras en Italia sub\u00eda el precio del trigo a principios de la primavera de 1847, en Francia se sufri\u00f3 gran hambre durante todo el invierno 46-47. Pero la verdadera escasez de alimentos, el verdadero hambre se vivi\u00f3 en los desastres de la guerra de 1870-71. En Par\u00eds, un personaje importante ofreci\u00f3 a sus amigos un op\u00edparo almuerzo de grasa en Viernes Santo. Pocos meses despu\u00e9s, en esa misma ciudad, los ciudadanos m\u00e1s acomodados se vieron obligados a alimentarse con alimentos despreciables y carne de los animales m\u00e1s sucios. No pocos murieron de hambre.)<br \/>\n\u00abAntes de que llegue la hambruna, los ni\u00f1os menores de siete a\u00f1os ser\u00e1n tomados por un temblor y morir\u00e1n en manos de las personas que los cuiden; los dem\u00e1s har\u00e1n penitencia por la hambruna.\u00bb<br \/>\n\u00abLas nueces se echar\u00e1n a perder, y las uvas se pudrir\u00e1n&#8230;\u00bb (En 1849 las nueces se estropearon por todas partes; y en cuanto a las uvas, todos a\u00fan lamentan su da\u00f1o y p\u00e9rdida. Todos recuerdan el inmenso da\u00f1o que la criptogama caus\u00f3 a la uva en toda Europa durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, desde 1849 hasta 1869).<br \/>\n\u00abSi se convierten, las piedras y las rocas se convertir\u00e1n en montones de trigo, y las patatas brotar\u00e1n de la tierra misma.\u00bb<br \/>\nLuego nos dijo:<br \/>\n\u00ab\u00bfDicen bien sus oraciones, mis ni\u00f1os?\u00bb<br \/>\nAmbos respondimos: \u00abNo muy bien, Se\u00f1ora.\u00bb<br \/>\n\u00abAh, mis ni\u00f1os, deben decirlas bien por la ma\u00f1ana y por la noche. Cuando no tengan tiempo, digan al menos un Padre Nuestro y un Ave Mar\u00eda; y cuando tengan tiempo, digan m\u00e1s.\u00bb<br \/>\n\u00abA Misa solo van algunas mujeres viejas, y las dem\u00e1s trabajan los domingos todo el verano; y en invierno los j\u00f3venes, cuando no saben qu\u00e9 hacer, van a Misa para ridiculizar la religi\u00f3n. En Cuaresma van a la carnicer\u00eda como perros.\u00bb<br \/>\nLuego ella dijo: \u00ab\u00bfNo has visto, ni\u00f1o m\u00edo, trigo estropeado?\u00bb<br \/>\nMassimino respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Oh, no, Se\u00f1ora!\u00bb Yo, sin saber a qui\u00e9n dirig\u00eda esa pregunta, respond\u00ed en voz baja:<br \/>\n\u00abNo, Se\u00f1ora, a\u00fan no he visto.\u00bb<br \/>\n\u00abDebes haberlo visto, ni\u00f1o m\u00edo (dirigi\u00e9ndose a Massimino), una vez cerca del territorio de Coin con tu padre. El due\u00f1o del campo le dijo a tu padre que fuera a ver su trigo estropeado; ustedes fueron ambos. Tomaron algunas espigas en sus manos, y al frotarlas se convirtieron todas en polvo, y regresaron. Cuando a\u00fan estaban a media hora de Corps, tu padre te dio un trozo de pan y te dijo: Toma, hijo m\u00edo, come a\u00fan pan este a\u00f1o; no s\u00e9 qui\u00e9n comer\u00e1 el pr\u00f3ximo a\u00f1o si el trigo sigue estrope\u00e1ndose as\u00ed.\u00bb<br \/>\nMassimino respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Oh, s\u00ed, Se\u00f1ora, ahora lo recuerdo; hace un momento no lo recordaba.\u00bb<br \/>\nDespu\u00e9s esa Se\u00f1ora nos dijo: \u00abBien, mis ni\u00f1os, lo har\u00e1n saber a todo mi pueblo.\u00bb<\/p>\n<p>Luego cruz\u00f3 el arroyo, y a dos pasos de distancia, sin volverse hacia nosotros, nos dijo de nuevo: \u00abBien, mis ni\u00f1os, lo har\u00e1n saber a todo mi pueblo.\u00bb<\/p>\n<p>Subi\u00f3 luego unos quince pasos, hasta el lugar donde hab\u00edamos ido a buscar nuestras vacas; pero caminaba sobre la hierba; sus pies apenas tocaban la cima. La seguimos; yo pas\u00e9 delante de la Se\u00f1ora y Massimino un poco a un lado, a dos o tres pasos de distancia. Y la bella Se\u00f1ora se elev\u00f3 as\u00ed (Melania hace un gesto levantando la mano m\u00e1s de un metro); ella qued\u00f3 suspendida en el aire un momento. Luego dirigi\u00f3 una mirada al Cielo, luego a la tierra; despu\u00e9s ya no vimos la cabeza&#8230; ni los brazos&#8230; ni los pies&#8230; parec\u00eda que se disolv\u00eda; solo se vio un resplandor en el aire; y luego el resplandor desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>Le dije a Massimino: \u00ab\u00bfSer\u00e1 una gran santa?\u00bb Massimino me respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Oh, si hubi\u00e9ramos sabido que era una gran santa, le habr\u00edamos pedido que nos llevara con ella.\u00bb Y yo le dije: \u00ab\u00bfY si a\u00fan estuviera aqu\u00ed?\u00bb Entonces Massimino extendi\u00f3 la mano para alcanzar un poco del resplandor, pero todo hab\u00eda desaparecido. Observamos bien para ver si a\u00fan la ve\u00edamos.<br \/>\nY dije: Ella no quiere mostrarse para no hacernos saber a d\u00f3nde va. Despu\u00e9s de eso seguimos a nuestras vacas.\u00bb<br \/>\nEste es el relato de Melania; quien, interrogada sobre c\u00f3mo estaba vestida esa Se\u00f1ora, respondi\u00f3:<br \/>\n\u00abTen\u00eda zapatos blancos con rosas alrededor&#8230; hab\u00eda de todos los colores; ten\u00eda medias amarillas, un delantal amarillo, un vestido blanco todo cubierto de perlas, un pa\u00f1uelo blanco en el cuello bordeado de rosas, una cofia alta un poco ca\u00edda adelante con una corona de rosas alrededor. Ten\u00eda una cadenita, a la que colgaba una cruz con su Cristo: a la derecha unas tenazas, a la izquierda un martillo; en el extremo de la cruz colgaba otra gran cadena, como las rosas alrededor de su pa\u00f1uelo de cuello. Ten\u00eda el rostro blanco, alargado; no pod\u00eda mirarla mucho tiempo porque deslumbraba.\u00bb<br \/>\nInterrogado por separado, Massimino hace el mismo relato, sin ninguna variaci\u00f3n, ni en sustancia ni en forma; por lo que nos abstenemos de repetirlo aqu\u00ed.<br \/>\nFueron infinitas y extravagantes las preguntas insidiosas que les hicieron, especialmente durante dos a\u00f1os, y bajo interrogatorios de 5, 6, 7 horas seguidas con la intenci\u00f3n de incomodarlos, confundirlos, hacerlos contradecirse. Ciertamente, quiz\u00e1s ning\u00fan reo fue sometido por tribunales de justicia a tantas dificultades e interrogatorios sobre un delito que se le imputaba.<\/p>\n<p><strong>Secreto de los dos pastorcitos<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Justo despu\u00e9s de la aparici\u00f3n, Maximino y Melania, al regresar a casa, se preguntaron entre ellos por qu\u00e9 la gran Dama, despu\u00e9s de haber dicho \u00ablas uvas se pudrir\u00e1n\u00bb, tard\u00f3 un poco en hablar y solo mov\u00eda los labios sin que se entendiera lo que dec\u00eda.<br \/>\nAl interrogarse mutuamente sobre esto, Maximino le dijo a Melania: \u00abA m\u00ed me dijo algo, pero me prohibi\u00f3 dec\u00edrtelo.\u00bb Ambos se dieron cuenta de que hab\u00edan recibido de la Se\u00f1ora, cada uno por separado, un secreto con la prohibici\u00f3n de no contarlo a nadie. Ahora piensa t\u00fa, lector, si los ni\u00f1os pueden guardar silencio.<br \/>\nEs incre\u00edble decir cu\u00e1nto se ha hecho y se ha intentado para sacarles de alguna manera ese secreto. Sorprende leer los miles y miles de intentos realizados para este fin por cientos y cientos de personas durante veinte a\u00f1os. Oraciones, sorpresas, amenazas, insultos, regalos y seducciones de todo tipo, todo fue en vano; ellos son impenetrables.<br \/>\nEl obispo de Grenoble, un hombre octogenario, crey\u00f3 que deb\u00eda ordenar a los dos ni\u00f1os privilegiados que al menos hicieran llegar su secreto al santo Padre, P\u00edo IX. Al nombre del Vicario de Jesucristo, los dos pastorcitos obedecieron prontamente y se decidieron a revelar un secreto que hasta entonces nada hab\u00eda podido arrancarles de la boca. Lo escribieron ellos mismos (desde el d\u00eda de la aparici\u00f3n hab\u00edan sido instruidos, cada uno por separado); luego doblaron y sellaron su carta; y todo esto en presencia de personas respetables, elegidas por el mismo obispo para servirles de testigos. Luego el obispo envi\u00f3 a dos sacerdotes a llevar a Roma este misterioso mensaje.<br \/>\nEl 18 de julio de 1851 entregaron a Su Santidad P\u00edo IX tres cartas: una del Monse\u00f1or obispo de Grenoble, que acreditaba a estos dos enviados, y las otras dos conten\u00edan el secreto de los dos j\u00f3venes de La Salette; cada uno hab\u00eda escrito y sellado la carta que conten\u00eda su secreto en presencia de testigos que declararon la autenticidad de las mismas en el sobre.<br \/>\nSu Santidad abri\u00f3 las cartas y, al comenzar a leer la de Maximino, dijo: \u00abTiene realmente la candidez y la sencillez de un ni\u00f1o.\u00bb Durante esa lectura se manifest\u00f3 en el rostro del Santo Padre cierta emoci\u00f3n; se le contrajeron los labios, se le hincharon las mejillas. \u00abSe trata, dijo el Papa a los dos sacerdotes, de flagelos con los que Francia est\u00e1 amenazada. No solo ella es culpable, tambi\u00e9n lo son Alemania, Italia, toda Europa, y merecen castigos. Temo mucho la indiferencia religiosa y el respeto humano.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Concurso en La Salette<br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La fuente, junto a la cual se hab\u00eda descansado la Se\u00f1ora, es decir, la V. Mar\u00eda, estaba, como dijimos, seca; y, seg\u00fan todos los pastores y campesinos de esos alrededores, no daba agua sino despu\u00e9s de abundantes lluvias y del deshielo. Ahora bien, esta fuente, seca el mismo d\u00eda de la aparici\u00f3n, al d\u00eda siguiente comenz\u00f3 a brotar, y desde entonces el agua corre clara y limpia sin interrupci\u00f3n.<br \/>\nEsa monta\u00f1a desnuda, escarpada, desierta, habitada por pastores apenas cuatro meses al a\u00f1o, se ha convertido en el escenario de una inmensa concurrencia de gente. Poblaciones enteras acuden de todas partes a esa monta\u00f1a privilegiada; y llorando de ternura, y cantando himnos y c\u00e1nticos, se les ve inclinar la frente sobre esa tierra bendecida, donde reson\u00f3 la voz de Mar\u00eda: se les ve besar respetuosamente el lugar santificado por los pies de Mar\u00eda; y descienden llenos de alegr\u00eda, confianza y gratitud.<br \/>\nCada d\u00eda un n\u00famero inmenso de fieles va devotamente a visitar el lugar del prodigio. En el primer aniversario de la aparici\u00f3n (19 de septiembre de 1847), m\u00e1s de setenta mil peregrinos de todas las edades, sexos, condiciones e incluso de todas las naciones cubr\u00edan la superficie de ese terreno&#8230;<br \/>\nPero lo que hace sentir a\u00fan m\u00e1s el poder de esa voz venida del Cielo es que se produjo un cambio admirable de costumbres en los habitantes de Corps, de La Salette, de todo el cant\u00f3n y de todos los alrededores, y en lugares lejanos a\u00fan se difunde y propaga&#8230; Han dejado de trabajar los domingos: han abandonado la blasfemia&#8230; Asisten a la Iglesia, acuden a la voz de sus pastores, se acercan a los santos sacramentos, cumplen con edificaci\u00f3n el precepto de la Pascua, hasta entonces generalmente descuidado. Callo las muchas y resonantes conversiones, y las gracias extraordinarias en el orden espiritual.<br \/>\nEn el lugar de la aparici\u00f3n se alza ahora una majestuosa iglesia con un edificio vast\u00edsimo, donde los viajeros, despu\u00e9s de haber satisfecho su devoci\u00f3n, pueden descansar c\u00f3modamente e incluso pasar la noche a su gusto.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del hecho de La Salette, Melania fue enviada a la escuela con un progreso maravilloso en la ciencia y en la virtud. Pero siempre se sinti\u00f3 tan encendida de devoci\u00f3n hacia la B. V. Mar\u00eda, que decidi\u00f3 consagrarse totalmente a Ella. Entr\u00f3 de hecho en las carmelitas descalzas entre quienes, seg\u00fan el peri\u00f3dico Echo de Fourvi\u00e8re del 22 de octubre de 1870, habr\u00eda sido llamada al cielo por la santa Virgen. Poco antes de morir escribi\u00f3 la siguiente carta a su madre.<\/p>\n<p>11 de septiembre de 1870.<\/p>\n<p><em>Querid\u00edsima y amant\u00edsima madre,<br \/>\n<\/em><br \/>\nQue Jes\u00fas sea amado por todos los corazones. &#8211; Esta carta no es solo para usted, sino para todos los habitantes de mi querido pueblo de Corps. Un padre de familia, muy amoroso hacia sus hijos, al ver que olvidaban sus deberes, que despreciaban la ley impuesta por Dios, que se volv\u00edan ingratos, decidi\u00f3 castigarlos severamente. La esposa del padre de familia ped\u00eda gracia, y al mismo tiempo se dirig\u00eda a los dos hijos m\u00e1s j\u00f3venes del padre de familia, es decir, los dos m\u00e1s d\u00e9biles e ignorantes. La esposa que no puede llorar en la casa de su esposo (que es el Cielo) encuentra en los campos de estos miserables hijos l\u00e1grimas en abundancia: expone sus temores y amenazas si no se vuelven atr\u00e1s, si no observan la ley del amo de casa. Un n\u00famero muy peque\u00f1o de personas abraza la reforma del coraz\u00f3n y comienza a observar la santa ley del padre de familia; pero \u00a1ay! la mayor\u00eda permanece en el delito y se sumerge cada vez m\u00e1s en \u00e9l. Entonces el padre de familia env\u00eda castigos para castigarlos y sacarlos de ese estado de endurecimiento. Estos hijos desgraciados piensan que pueden escapar al castigo, agarran y rompen las varas que los golpean, en lugar de caer de rodillas, pedir gracia y misericordia, y especialmente prometer cambiar de vida. Finalmente, el padre de familia, a\u00fan m\u00e1s irritado, toma una vara a\u00fan m\u00e1s fuerte y golpea y seguir\u00e1 golpeando hasta que se reconozca, se humillen y pidan misericordia a Aquel que reina en la tierra y en los cielos.<br \/>\nUstedes me han entendido, querida madre y queridos habitantes de Corps: este padre de familia es Dios. Todos somos sus hijos; ni yo ni ustedes lo hemos amado como deber\u00edamos; no hemos cumplido, como conven\u00eda, sus mandamientos: ahora Dios nos castiga. Un gran n\u00famero de nuestros hermanos soldados mueren, familias y ciudades enteras est\u00e1n reducidas a la miseria; y si no nos volvemos a Dios, no terminar\u00e1. Par\u00eds es muy culpable porque ha premiado a un hombre malo que escribi\u00f3 contra la divinidad de Jesucristo. Los hombres tienen solo un tiempo para cometer pecados; pero Dios es eterno y castiga a los pecadores. Dios est\u00e1 irritado por la multitud de pecados y porque es casi desconocido y olvidado. Ahora, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 detener la guerra que hace tanto da\u00f1o en Francia y que pronto comenzar\u00e1 de nuevo en Italia? etc., etc. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 detener este flagelo?<br \/>\nEs necesario 1\u00ba que Francia reconozca que en esta guerra est\u00e1 \u00fanicamente la mano de Dios; 2\u00ba que se humille y pida con mente y coraz\u00f3n perd\u00f3n por sus pecados; que prometa sinceramente servir a Dios con mente y coraz\u00f3n, y obedecer sus mandamientos sin respeto humano. Algunos rezan, piden a Dios el triunfo de nosotros los franceses. No, no es eso lo que quiere el buen Dios: quiere la conversi\u00f3n de los franceses. La Sant\u00edsima Virgen ha venido a Francia, y esta no se ha convertido: por eso es m\u00e1s culpable que otras naciones; si no se humilla, ser\u00e1 grandemente humillada. Par\u00eds, ese hogar de la vanidad y el orgullo, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 salvarla si no se elevan fervientes oraciones al coraz\u00f3n del buen Maestro?<br \/>\nRecuerdo, querida madre y queridos habitantes, de mi querido pueblo, recuerdo aquellas devotas procesiones que hac\u00edan en el sagrado monte de La Salette, para que la ira de Dios no golpeara su pueblo. La Sant\u00edsima Virgen escuch\u00f3 sus fervientes oraciones, sus penitencias y todo lo que hicieron por amor a Dios. Pienso y espero que actualmente deben hacer a\u00fan m\u00e1s hermosas procesiones por la salvaci\u00f3n de Francia; es decir, para que Francia vuelva a Dios, porque Dios no espera m\u00e1s que eso para retirar la vara con la que castiga a su pueblo rebelde. Oremos mucho, s\u00ed, oremos; hagan sus procesiones, como las hicieron en 1846 y 47: crean que Dios siempre escucha las oraciones sinceras de los corazones humildes. Oremos mucho, oremos siempre. Nunca he amado a Napole\u00f3n, porque recuerdo toda su vida. \u00a1Que el divino Salvador le perdone todo el mal que hizo; y que a\u00fan hace!<br \/>\nRecordemos que fuimos creados para amar y servir a Dios, y que fuera de esto no hay verdadera felicidad. Las madres cr\u00eden cristianamente a sus hijos, porque el tiempo de las tribulaciones no ha terminado. Si les revelara el n\u00famero y la calidad de ellas, quedar\u00edan horrorizados. Pero no quiero asustarlos; tengan confianza en Dios, que nos ama infinitamente m\u00e1s de lo que nosotros podemos amarlo. Oremos, oremos, y la buena, divina y tierna Virgen Mar\u00eda siempre estar\u00e1 con nosotros: la oraci\u00f3n desarma la ira de Dios; la oraci\u00f3n es la llave del Para\u00edso.<br \/>\nOremos por nuestros pobres soldados, oremos por tantas madres desoladas por la p\u00e9rdida de sus hijos, consagremos nosotros mismos a nuestra buena Madre celestial: oremos por esos ciegos que no ven que es la mano de Dios la que ahora golpea a Francia. Oremos mucho y hagamos penitencia. Mant\u00e9nganse todos unidos a la santa Iglesia y a nuestro Santo Padre que es su Cabeza visible y el Vicario de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la tierra. En sus procesiones, en sus penitencias, oren mucho por \u00e9l. Finalmente mant\u00e9nganse en paz, \u00e1mense como hermanos, prometiendo a Dios observar sus mandamientos y cumplirlos de verdad. Y por la misericordia de Dios ser\u00e1n felices y tendr\u00e1n una buena y santa muerte, que deseo para todos poni\u00e9ndolos bajo la protecci\u00f3n de la august\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Abrazo de coraz\u00f3n (a los familiares). Mi salud est\u00e1 en la Cruz. El coraz\u00f3n de Jes\u00fas vela por m\u00ed.<\/p>\n<p>Mar\u00eda de la Cruz, v\u00edctima de Jes\u00fas<\/p>\n<p><em>Primera parte de la publicaci\u00f3n \u201cAparici\u00f3n de la Beata Virgen en la monta\u00f1a de La Salette con otros hechos prodigiosos, recogidos de documentos p\u00fablicos por el sacerdote Giovanni Bosco\u201d, Tur\u00edn, Imprenta del Oratorio de San Francisco de Sales, 1871<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Don Bosco propone una narraci\u00f3n detallada de la \u201cAparici\u00f3n de la Beata Virgen en la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":45429,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":36,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[2558,1828,2633,1690,1888,1702,1966],"class_list":["post-45436","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santisima-virgen-maria","tag-dios","tag-gracias-recibidas","tag-iglesia","tag-maria","tag-milagros","tag-providencia","tag-salvacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45436","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45436"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45436\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45439,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45436\/revisions\/45439"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45429"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45436"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45436"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45436"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}