{"id":45417,"date":"2025-09-15T15:56:28","date_gmt":"2025-09-15T15:56:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=45417"},"modified":"2025-09-19T15:48:53","modified_gmt":"2025-09-19T15:48:53","slug":"corona-de-los-siete-dolores-de-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/corona-de-los-siete-dolores-de-maria\/","title":{"rendered":"Corona de los siete dolores de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em>La publicaci\u00f3n \u201cCorona de los siete dolores de Mar\u00eda\u201d representa una devoci\u00f3n querida que san Juan Bosco inculcaba a sus j\u00f3venes. Siguiendo la estructura del \u201cV\u00eda Crucis\u201d, las siete escenas dolorosas se presentan con breves consideraciones y oraciones, para guiar a una participaci\u00f3n m\u00e1s viva en los sufrimientos de Mar\u00eda y de su Hijo. Rico en im\u00e1genes afectivas y espiritualidad contrita, el texto refleja el deseo de unirse a la Dolorosa en la compasi\u00f3n redentora. Las indulgencias concedidas por varios Pont\u00edfices atestiguan el alto valor pastoral del texto, que es un peque\u00f1o tesoro de oraci\u00f3n y reflexi\u00f3n para alimentar el amor hacia la Madre de los dolores.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong>Pr\u00f3logo<br \/>\n<\/strong>El fin principal de esta peque\u00f1a obra es facilitar el recuerdo y la meditaci\u00f3n de los m\u00e1s amargos Dolores del tierno Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, cosa que a Ella le agrada mucho, como ha revelado varias veces a sus devotos, y un medio muy eficaz para nosotros para obtener su patrocinio.<br \/>\nPara que sea m\u00e1s f\u00e1cil el ejercicio de tal meditaci\u00f3n, se practicar\u00e1 primero con un rosario en el que se mencionan los siete principales dolores de Mar\u00eda, que luego se podr\u00e1n meditar en siete breves consideraciones distintas, de la manera que se suele hacer en el\u00a0<em>V\u00eda Crucis<\/em>.<br \/>\nQue el Se\u00f1or nos acompa\u00f1e con su gracia celestial y bendici\u00f3n para que se logre el deseado prop\u00f3sito, de modo que el alma de cada uno quede vivamente penetrada por la frecuente memoria de los dolores de Mar\u00eda con beneficio espiritual para el alma, y todo para mayor gloria de Dios.<\/p>\n<p><strong>Corona de los siete dolores de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda con siete breves consideraciones sobre los mismos expuestas en forma del V\u00eda Crucis<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Preparaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo, hacemos nuestros ejercicios habituales meditando devotamente los m\u00e1s amargos dolores que la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda padeci\u00f3 en la vida y muerte de su amado Hijo y nuestro Divino Salvador. Imagin\u00e9monos presentes junto a Jes\u00fas colgado en la cruz, y que su afligida madre nos diga a cada uno: Venid y ved si hay dolor igual al m\u00edo.<br \/>\nPersuadidos de que esta Madre piadosa quiere concedernos especial protecci\u00f3n al meditar sus dolores, invoquemos la ayuda divina con las siguientes oraciones:<\/p>\n<p><em>Ant\u00edfona: Ven, Esp\u00edritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<em>Env\u00eda tu Esp\u00edritu y ser\u00e1n creados<br \/>\nY renovar\u00e1s la faz de la tierra.<br \/>\nAcu\u00e9rdate de tu congregaci\u00f3n,<br \/>\nQue pose\u00edste desde el principio.<br \/>\nSe\u00f1or, escucha mi oraci\u00f3n.<br \/>\nY llegue a ti mi clamor.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<em>Oremos.<br \/>\nIlumina, te rogamos, Se\u00f1or, nuestras mentes con la claridad de tu luz, para que podamos ver lo que debe hacerse y podamos actuar rectamente. Por Cristo nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong>Primer dolor. Profec\u00eda de Sime\u00f3n<br \/>\n<\/strong>El primer dolor fue cuando la Bienaventurada Virgen Madre de Dios, habiendo presentado a su \u00fanico Hijo en el Templo en brazos del santo anciano Sime\u00f3n, recibi\u00f3 de \u00e9l la palabra: esta ser\u00e1 una espada que atravesar\u00e1 tu alma, lo que indicaba la pasi\u00f3n y muerte de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<br \/>\n<em>Un Padre Nuestro y siete Ave Mar\u00edas.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong><em>Oraci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Oh, Virgen dolorosa, por aquella agud\u00edsima espada con la que el santo anciano Sime\u00f3n te predijo que ser\u00eda traspasada tu alma en la pasi\u00f3n y muerte de tu querido Jes\u00fas, te suplico me concedas la gracia de tener siempre presente la memoria de tu coraz\u00f3n traspasado y de los amargos sufrimientos padecidos por tu Hijo por mi salvaci\u00f3n. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>Segundo dolor. Huida a Egipto<br \/>\n<\/strong>El segundo dolor de la Bienaventurada Virgen fue cuando tuvo que huir a Egipto por la persecuci\u00f3n del cruel Herodes, que imp\u00edamente buscaba matar a su amado Hijo.<br \/>\n<em>Un Padre Nuestro y siete Ave Mar\u00edas.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong><em>Oraci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Oh, Mar\u00eda, mar amargu\u00edsimo de l\u00e1grimas, por aquel dolor que sentiste huyendo a Egipto para asegurar a tu Hijo de la b\u00e1rbara crueldad de Herodes, te suplico que quieras ser mi gu\u00eda, para que por medio tuyo quede libre de las persecuciones de los enemigos visibles e invisibles de mi alma. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>Tercer dolor. P\u00e9rdida de Jes\u00fas en el templo<br \/>\n<\/strong>El tercer dolor de la Bienaventurada Virgen fue cuando en tiempo de Pascua, despu\u00e9s de haber estado con su esposo Jos\u00e9 y con el amado hijo Jes\u00fas Salvador en Jerusal\u00e9n, al regresar a su pobre casa, lo perdi\u00f3 y durante tres d\u00edas continuos suspir\u00f3 por la p\u00e9rdida de su \u00fanico Amado.<br \/>\n<em>Un Padre Nuestro y siete Ave Mar\u00edas.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong><em>Oraci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Oh, Madre desconsolada, t\u00fa que en la p\u00e9rdida de la presencia corporal de tu Hijo lo buscaste ansiosamente durante tres d\u00edas continuos, \u00a1oh!, obt\u00e9n gracia para todos los pecadores para que tambi\u00e9n ellos lo busquen con actos de contrici\u00f3n y lo encuentren. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>Cuarto dolor. Encuentro de Jes\u00fas que lleva la cruz<br \/>\n<\/strong>El cuarto dolor de la Bienaventurada Virgen fue cuando se encontr\u00f3 con su dulc\u00edsimo Hijo que llevaba una pesada cruz sobre sus delicados hombros hacia el Monte Calvario para ser crucificado por nuestra salvaci\u00f3n.<br \/>\n<em>Un Padre Nuestro y siete Ave Mar\u00edas.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong><em>Oraci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Oh, Virgen m\u00e1s apasionada que ninguna otra, por aquel espasmo que sentiste en el coraz\u00f3n al encontrarte con tu Hijo mientras llevaba el madero de la Sant\u00edsima Cruz hacia el Monte Calvario, haz, te ruego, que yo lo acompa\u00f1e siempre con el pensamiento, llore mis culpas, causa manifiesta de sus y vuestros tormentos. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>Quinto dolor. Crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\n<\/strong>El quinto dolor de la Bienaventurada Virgen fue cuando vio a su Hijo levantado sobre el duro tronco de la Cruz, que de todas partes de su Sant\u00edsimo Cuerpo derramaba sangre.<br \/>\n<em>Un Padre Nuestro y siete Ave Mar\u00edas.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong><em>Oraci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Oh, Rosa entre las espinas, por aquellos amargos dolores que traspasaron tu pecho al contemplar con tus propios ojos a tu Hijo traspasado y levantado en la Cruz, obt\u00e9n para m\u00ed, te ruego, que con meditaciones asiduas solo busque a Jes\u00fas crucificado por mis pecados. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>Sexto dolor. Descendimiento de Jes\u00fas de la cruz<br \/>\n<\/strong>El sexto dolor de la Bienaventurada Virgen fue cuando su amado Hijo, herido en el costado despu\u00e9s de su muerte y bajado de la Cruz, as\u00ed cruelmente muerto, fue puesto entre sus Sant\u00edsimas brazos.<br \/>\n<em>Un Padre Nuestro y siete Ave Mar\u00edas.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong><em>Oraci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Oh, Virgen afligida, t\u00fa que, derrotado en la Cruz tu Hijo, lo recibiste muerto en tu regazo, y besando aquellas sant\u00edsimas llagas, derramaste sobre ellas un mar de l\u00e1grimas, \u00a1oh!, haz que tambi\u00e9n yo con l\u00e1grimas de verdadera compunci\u00f3n lave continuamente las heridas mortales que me causaron mis pecados. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>S\u00e9ptimo dolor. Sepultura de Jes\u00fas<br \/>\n<\/strong>El s\u00e9ptimo dolor de Mar\u00eda Virgen Se\u00f1ora y Abogada de nosotros sus siervos y miserables pecadores fue cuando acompa\u00f1\u00f3 el Sant\u00edsimo Cuerpo de su Hijo a la sepultura.<br \/>\n<em>Un Padre Nuestro y siete Ave Mar\u00edas.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong><em>Oraci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Oh, M\u00e1rtir de los M\u00e1rtires Mar\u00eda, por aquel acerbo tormento que sufriste cuando, sepultado tu Hijo, tuviste que alejarte de aquella tumba amada, obt\u00e9n gracia, te ruego, para todos los pecadores, para que conozcan cu\u00e1n grave da\u00f1o es para el alma estar lejos de su Dios. As\u00ed sea.<\/p>\n<p>Se rezar\u00e1n tres\u00a0<em>Ave Mar\u00edas<\/em>\u00a0en se\u00f1al de profundo respeto a las l\u00e1grimas que derram\u00f3 la Bienaventurada Virgen en todos sus Dolores para obtener por medio suyo un llanto semejante por nuestros pecados.<br \/>\n<em>Ave Mar\u00eda\u00a0<\/em>etc<em>.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Terminada la Corona se recita el llanto de la Bienaventurada Virgen, es decir, el himno\u00a0<em>Stabat Mater<\/em>\u00a0etc.<br \/>\n<strong>Himno \u2013 Llanto de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda<\/p>\n<p><\/strong><\/p>\n<figure class=\"wp-block-table\">\n<table class=\"has-fixed-layout\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>Stabat Mater dolorosa<br \/>\nIuxta crucem lacrymosa,<br \/>\nDum pendebat Filius.<\/p>\n<p>Cuius animam gementem<br \/>\nContristatam et dolentem<br \/>\nPertransivit gladius.<\/p>\n<p>O quam tristis et afflicta<br \/>\nFuit illa benedicta<br \/>\nMater unigeniti!<\/p>\n<p>Quae moerebat, et dolebat,<br \/>\nPia Mater dum videbat.<br \/>\nNati poenas inclyti.<\/p>\n<p>Quis est homo, qui non fleret,<br \/>\nMatrem Christi si videret<br \/>\nIn tanto supplicio?<\/p>\n<p>Quis non posset contristari,<br \/>\nChristi Matrem contemplari<br \/>\nDolentem cum filio?<\/p>\n<p>Pro peccatis suae gentis<br \/>\nVidit Iesum in tormentis<br \/>\nEt flagellis subditum.<\/p>\n<p>Vidit suum dulcem natura<br \/>\nMoriendo desolatum,<br \/>\nDum emisit spiritum.<\/p>\n<p>Eia mater fons amoris,<br \/>\nMe sentire vim doloris<br \/>\nFac, ut tecum lugeam.<\/p>\n<p>Fac ut ardeat cor meum<br \/>\nIn amando Christum Deum,<br \/>\nUt sibi complaceam.<\/p>\n<p>Sancta Mater istud agas,<br \/>\nCrucifixi fige plagas<br \/>\nCordi meo valide.<\/p>\n<p>Tui nati vulnerati<br \/>\nTam dignati pro me pati<br \/>\nPoenas mecum divide.<\/p>\n<p>Fac me tecum pie flere,<br \/>\nCrucifixo condolere,<br \/>\nDonec ego vixero.<\/p>\n<p>Iuxta Crucem tecum stare,<br \/>\nEt me tibi sociare<br \/>\nIn planctu desidero.<\/p>\n<p>Virgo virginum praeclara,<br \/>\nMihi iam non sia amara,<br \/>\nFac me tecum plangere.<\/p>\n<p>Fac ut portem Christi mortem,<br \/>\nPassionis fac consortem,<br \/>\nEt plagas recolere.<\/p>\n<p>Fac me plagis vulnerari,<br \/>\nFac me cruce inebriari,<br \/>\nEt cruore Filii.<\/p>\n<p>Flammis ne urar succensus,<br \/>\nPer te, Virgo, sim defensus<br \/>\nIn die Iudicii.<\/p>\n<p>Christe, cum sit hine exire,<br \/>\nDa per matrem me venire<br \/>\nAd palmam victoriae.<\/p>\n<p>Quando corpus morietur,<br \/>\nFac ut animae donetur<br \/>\nParadisi gloria. Amen.<\/td>\n<td>Estaba la Madre dolorosa,<br \/>\nllorando junto a la Cruz,<br \/>\nde la que penda su Hijo.<\/p>\n<p>Su alma quejumbrosa,<br \/>\napesadumbrada y gimiente,<br \/>\natravesada por una espalda.<\/p>\n<p>Que triste y afligida,<br \/>\nestaba la bendita Madre<br \/>\ndel Hijo Unig\u00e9nito!<\/p>\n<p>Se lamentaba y afligida<br \/>\ny temblaba viendo sufrir<br \/>\na su Divino Hijo.<\/p>\n<p>Qu hombre no llorara<br \/>\nviendo a la Madre de Cristo<br \/>\nen tan gran suplicio?<\/p>\n<p>Quien no se entristecer\u00e1,<br \/>\nal contemplar a la querida Madre,<br \/>\nsufriendo con su Hijo?<\/p>\n<p>Por los pecados de su pueblo,<br \/>\nvio a Jess en el tormento,<br \/>\ny sometido a azotes.<\/p>\n<p>Ella vio a su dulce Hijo<br \/>\nentregar el esp\u00edritu<br \/>\ny morir desamparado.<\/p>\n<p>Madre, fuente de amor,<br \/>\nhazme sentir todo tu dolor<br \/>\npara que llore contigo!<\/p>\n<p>Haz que arda mi coraz\u00f3n<br \/>\nen el amor a Cristo Se\u00f1or,<br \/>\npara que as le complazca.<\/p>\n<p>Santa Mara, hazlo as!,<br \/>\nGraba las heridas del Crucificado<br \/>\nprofundamente en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Comparte conmigo las penas<br \/>\nde tu Hijo querido, que se ha dignado<br \/>\na sufrir la pasi\u00f3n por m\u00ed.<\/p>\n<p>Haz que llore contigo,<br \/>\nque sufra con el Crucificado<br \/>\nmientras viva.<\/p>\n<p>Deseo permanecer contigo,<br \/>\ncerca de la Cruz,<br \/>\ny compartir tu dolor.<\/p>\n<p>Virgen excelsa entre las v\u00edrgenes,<br \/>\nno seas amarga conmigo,<br \/>\nhaz que contigo me lamente.<\/p>\n<p>Haz que soporte la muerte de Cristo,<br \/>\nhaz que comparta Su pasi\u00f3n<br \/>\ny contemple Sus heridas.<\/p>\n<p>Haz que sus heridas me hieran,<br \/>\nembriagadas por esta Cruz,<br \/>\ny por el amor de tu Hijo.<\/p>\n<p>Inflamado y ardiendo,<br \/>\nque sea por ti defendido, oh Virgen,<br \/>\nen el da del Juicio.<\/p>\n<p>Haz que sea protegido por la Cruz,<br \/>\nfortificado por la muerte de Cristo,<br \/>\nfortalecido por la gracia.<\/p>\n<p>Cuando muera mi cuerpo,<br \/>\nhaz que se conceda a mi alma<br \/>\nla gloria del para\u00edso.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/figure>\n<p>El Sumo Pont\u00edfice Inocencio XI concede la indulgencia de 100 d\u00edas cada vez que se reza el\u00a0<em>Stabat Mater<\/em>. Benedicto XIII otorg\u00f3 la indulgencia de siete a\u00f1os a quien recite la Corona de los siete dolores de Mar\u00eda. Much\u00edsimas otras indulgencias fueron concedidas por otros sumos Pont\u00edfices, especialmente a los Hermanos y Hermanas de la compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda Dolorosa.<\/p>\n<p><strong>Los siete dolores de Mar\u00eda meditados en forma del V\u00eda Crucis<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong><em>Se invoque la ayuda divina diciendo:<br \/>\n<\/em><\/strong><em>Actiones nostras, quaesumus Domine, aspirando praeveni, et adiuvando prosequere, ut cuncta nostra oratio et operatio a te semper incipiat, et per te coepta finiatur. Per Christum Dominum Nostrum. Amen.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong>Acto de Contrici\u00f3n<br \/>\n<\/strong>\u00a1Muy afligida Virgen! \u00a1Ay! \u00a1Cu\u00e1n ingrato he sido en el tiempo pasado hacia mi Dios, con cu\u00e1nta ingratitud he correspondido a sus innumerables beneficios! Ahora me arrepiento, y en la amargura de mi coraz\u00f3n y en el llanto de mi alma, le pido humildemente perd\u00f3n por haber ultrajado su infinita bondad, resolviendo en adelante, con la gracia celestial, no ofenderle jam\u00e1s m\u00e1s. \u00a1Oh! Por todos los dolores que soportaste en la b\u00e1rbara pasi\u00f3n de tu amado Jes\u00fas, te ruego con los suspiros m\u00e1s profundos que me obtengas de \u00c9l piedad y misericordia por mis pecados. Acepta este santo ejercicio que estoy por hacer y rec\u00edbelo en uni\u00f3n con aquellos padecimientos y dolores que sufriste por tu hijo Jes\u00fas. \u00a1Ah, conc\u00e9demelo! S\u00ed, conc\u00e9demelo para que esas mismas espadas que traspasaron tu esp\u00edritu, atraviesen tambi\u00e9n el m\u00edo, y que viva y muera en la amistad de mi Se\u00f1or, para participar eternamente de la gloria que \u00c9l me ha ganado con su precioso Sangre. As\u00ed sea.<\/p>\n<p><strong>Primer dolor<br \/>\n<\/strong>En este primer dolor imagin\u00e9monos encontrarnos en el templo de Jerusal\u00e9n, donde la Sant\u00edsima Virgen escuch\u00f3 la profec\u00eda del anciano Sime\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>Meditaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>\u00a1Ah! \u00bfQu\u00e9 angustias habr\u00e1 sentido el coraz\u00f3n de Mar\u00eda al escuchar las dolorosas palabras con que el santo anciano Sime\u00f3n le predijo la amarga pasi\u00f3n y la atroz muerte de su dulc\u00edsimo Jes\u00fas? Mientras en ese mismo instante se le presentaron en la mente los ultrajes, los tormentos y las matanzas que los imp\u00edos jud\u00edos har\u00edan al Redentor del mundo. Pero \u00bfsabes cu\u00e1l fue la espada m\u00e1s penetrante que en esta circunstancia la traspas\u00f3? Fue considerar la ingratitud con que su amado Hijo ser\u00eda correspondido por los hombres. Ahora, reflexionando que, por causa de tus pecados, miserablemente est\u00e1s entre esos tales, \u00a1ah! \u00e9chate a los pies de esta Madre Dolorosa y dile llorando as\u00ed (cada uno se arrodilla): \u00a1Oh! Virgen piados\u00edsima, que sufriste un tan acerbo espasmo en tu esp\u00edritu al ver el abuso que yo, criatura indigna, habr\u00eda hecho de la sangre de tu amado Hijo, haz, s\u00ed haz por tu muy afligido Coraz\u00f3n, que en adelante corresponda a las Divinas Misericordias, aproveche las gracias celestiales, no reciba en vano tantas luces y tantas inspiraciones que te dignar\u00e1s obtener para m\u00ed, para que tenga la suerte de estar entre aquellos por quienes la amarga pasi\u00f3n de Jes\u00fas sea de eterna salvaci\u00f3n. As\u00ed sea.\u00a0<em>Ave Mar\u00eda etc. Gloria Patri\u00a0<\/em>etc<em>.<\/em><\/p>\n<p>Mar\u00eda, dulce bien m\u00edo,<br \/>\nGraba en mi coraz\u00f3n tus penas.<\/p>\n<p><strong>Segundo dolor<br \/>\n<\/strong>En este segundo dolor consideremos el penos\u00edsimo viaje que la Virgen hizo hacia Egipto para liberar a Jes\u00fas de la cruel persecuci\u00f3n de Herodes.<\/p>\n<p><strong><em>Meditaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Considera el amargo dolor que habr\u00e1 sentido Mar\u00eda cuando de noche tuvo que ponerse en camino por orden del \u00c1ngel para preservar a su Hijo de la matanza ordenada por aquel fiero Pr\u00edncipe. \u00a1Ah! que a cada grito de animal, a cada soplo de viento, a cada movimiento de hoja que escuchaba por aquellas calles desiertas se llenaba de miedo por temor a alg\u00fan da\u00f1o al ni\u00f1o Jes\u00fas que llevaba consigo. Ahora se volv\u00eda de un lado, ahora del otro, a veces aceleraba el paso, ahora se escond\u00eda creyendo que la hab\u00edan alcanzado los soldados, que arranc\u00e1ndola de sus brazos a su amad\u00edsimo Hijo le har\u00edan bajo su mirada un trato b\u00e1rbaro, y fijando la mirada llorosa sobre su Jes\u00fas y apret\u00e1ndolo fuertemente al pecho, d\u00e1ndole mil besos, enviaba desde el coraz\u00f3n los suspiros m\u00e1s angustiosos. Y aqu\u00ed reflexiona cu\u00e1ntas veces has renovado este acerbo dolor a Mar\u00eda forzando a su Hijo con tus graves pecados a huir de tu alma. Ahora que conoces el gran mal cometido, vu\u00e9lvete arrepentido a esta piadosa Madre y dile as\u00ed:<br \/>\n\u00a1Ah, Madre dulc\u00edsima! Una vez Herodes os oblig\u00f3 a ti y a tu Jes\u00fas a huir por la inhumana persecuci\u00f3n ordenada por \u00e9l; pero yo, \u00a1oh!, cu\u00e1ntas veces obligu\u00e9 a mi Redentor y por consiguiente a ti tambi\u00e9n a salir r\u00e1pidamente de mi coraz\u00f3n, introduciendo en \u00e9l el maldito pecado, despiadado enemigo tuyo y de mi Dios. \u00a1Oh! todo doliente y contrito te pido humildemente perd\u00f3n.<br \/>\nS\u00ed, misericordia, oh querida Madre, misericordia, y te prometo en adelante, con la ayuda divina, mantener siempre a mi Salvador y a ti en el total dominio de mi alma. As\u00ed sea.\u00a0<em>Ave Mar\u00eda etc. Gloria Patri etc.<br \/>\n<\/em><br \/>\nMar\u00eda, dulce bien m\u00edo,<br \/>\nGraba en mi coraz\u00f3n tus penas.<\/p>\n<p><strong>Tercer dolor<br \/>\n<\/strong>En este tercer dolor consideremos a la muy afligida Virgen que, llorosa, va en busca de su perdido Jes\u00fas.<\/p>\n<p><strong><em>Meditaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>\u00a1Cu\u00e1n grande fue el dolor de Mar\u00eda cuando se dio cuenta de haber perdido a su amado Hijo! y c\u00f3mo aument\u00f3 su pena cuando, habi\u00e9ndolo buscado diligentemente entre amigos, parientes y vecinos, no pudo tener noticia alguna de \u00c9l. Ella, sin atender a las incomodidades, al cansancio, a los peligros, vag\u00f3 tres d\u00edas continuos por las comarcas de Judea, repitiendo aquellas palabras de desolaci\u00f3n: \u00bfacaso alguien ha visto a aquel que verdaderamente ama mi alma? \u00a1Ah! la gran ansiedad con que lo buscaba le hac\u00eda imaginar en cada momento verlo o escuchar su voz; pero luego, al darse cuenta de la decepci\u00f3n, \u00a1oh!, c\u00f3mo se horrorizaba y sent\u00eda m\u00e1s intensamente el pesar de tan deplorable p\u00e9rdida. Gran confusi\u00f3n para ti, pecador, que habiendo perdido tantas veces a tu Jes\u00fas con tus graves faltas, no te has preocupado en buscarlo, claro signo de que poco o nada valoras el precioso tesoro de la Divina amistad. Llora, pues, tu ceguera, y volvi\u00e9ndote a esta Madre Dolorosa, dile suspirando as\u00ed:<br \/>\n\u00a1Muy afligida Virgen! Haz que aprenda de ti el verdadero modo de buscar a Jes\u00fas que he perdido por seguir mis pasiones y las iniquidades del demonio, para que logre encontrarlo, y cuando lo haya recuperado, repita continuamente tus palabras: He encontrado a aquel que verdaderamente ama mi coraz\u00f3n; lo retendr\u00e9 siempre conmigo, y nunca m\u00e1s lo dejar\u00e9 partir. As\u00ed sea.\u00a0<em>Ave Mar\u00eda etc. Gloria Patri\u00a0<\/em>etc<em>.<br \/>\n<\/em><br \/>\nMar\u00eda, dulce bien m\u00edo,<br \/>\nGraba en mi coraz\u00f3n tus penas.<\/p>\n<p><strong>Cuarto dolor<br \/>\n<\/strong>En el cuarto dolor consideremos el encuentro que tuvo la Virgen Dolorosa con su apasionado Hijo.<\/p>\n<p><strong><em>Meditaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Venid, corazones endurecidos, y ved si pod\u00e9is soportar este espect\u00e1culo tan lloroso. Es una madre la m\u00e1s tierna, la m\u00e1s amorosa, que encuentra a su Hijo el m\u00e1s dulce, el m\u00e1s amable; \u00bfy c\u00f3mo lo encuentra? \u00a1Oh, Dios! en medio de la m\u00e1s imp\u00eda chusma que lo arrastra cruelmente a la muerte, cargado de heridas, goteando sangre, desgarrado por las heridas, con una corona de espinas en la cabeza y con un tronco pesado sobre los hombros, fatigado, jadeante, d\u00e9bil, que parece a cada paso querer exhalar el \u00faltimo suspiro.<\/p>\n<p>\u00a1Ah! considera, alma m\u00eda, la detenci\u00f3n mortal que hace la Sant\u00edsima Virgen al primer vistazo que fija sobre su atormentado Jes\u00fas; quisiera darle el \u00faltimo adi\u00f3s, pero \u00bfc\u00f3mo, si el dolor le impide pronunciar palabra? Quisiera arrojarse a su cuello, pero queda inm\u00f3vil y petrificada por la fuerza de la aflicci\u00f3n interna; quisiera desahogarse con el llanto, pero siente el coraz\u00f3n tan cerrado y oprimido que no logra derramar una l\u00e1grima. \u00a1Oh! \u00bfy qui\u00e9n puede contener las l\u00e1grimas al ver a una pobre Madre sumida en tan gran aflicci\u00f3n? Pero \u00bfqui\u00e9n es la causa de tan acerbo dolor? \u00a1Ah, soy yo, s\u00ed, soy yo con mis pecados que he hecho tan b\u00e1rbara herida a tu tierno coraz\u00f3n, oh Virgen Dolorosa! \u00bfQui\u00e9n lo creer\u00eda? Permanezco insensible sin conmoverme en absoluto. Pero si fui ingrato en el pasado, en adelante no lo ser\u00e9 m\u00e1s.<br \/>\nMientras tanto, postrado a tus pies, oh Virgen Sant\u00edsima, te pido humildemente perd\u00f3n por tanto pesar que te he causado. Lo s\u00e9 y lo confieso, que no merezco piedad, siendo yo la verdadera causa por la que ca\u00edste en dolor al encontrar a tu Jes\u00fas todo cubierto de heridas; pero recuerda, s\u00ed recuerda que eres madre de misericordia. \u00a1Ah, mu\u00e9strate tal hacia m\u00ed, que te prometo en adelante ser m\u00e1s fiel a mi Redentor, y as\u00ed compensar tantos disgustos que he dado a tu muy afligido esp\u00edritu! As\u00ed sea.\u00a0<em>Ave Mar\u00eda etc. Gloria Patri\u00a0<\/em>etc.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, dulce bien m\u00edo,<br \/>\nGraba en mi coraz\u00f3n tus penas.<\/p>\n<p><strong>Quinto dolor<br \/>\n<\/strong>En este quinto dolor imagin\u00e9monos encontrarnos en el Monte Calvario donde la muy afligida Virgen vio expirar en la Cruz a su amado Hijo.<\/p>\n<p><strong><em>Meditaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Aqu\u00ed estamos en el Calvario donde ya est\u00e1n levantados dos altares de sacrificio, uno en el cuerpo de Jes\u00fas, otro en el coraz\u00f3n de Mar\u00eda. \u00a1Oh espect\u00e1culo funesto! Contemplamos a la Madre ahogada en un mar de aflicciones al ver arrebatada por la muerte despiadada a la querida y amable criatura de sus entra\u00f1as. \u00a1Ay de m\u00ed! Cada martillazo, cada herida, cada desgarradura que recibe el Salvador sobre su carne, resuena profundamente en el coraz\u00f3n de la Virgen. Ella est\u00e1 a los pies de la Cruz tan penetrada por el dolor y traspasada por el duelo que no sabr\u00edas decidir qui\u00e9n ser\u00e1 el primero en expirar, si Jes\u00fas o Mar\u00eda. Fija la mirada en el rostro agonizante de su Hijo, contempla las pupilas languideciendo, el rostro p\u00e1lido, los labios l\u00edvidos, la respiraci\u00f3n dificultosa y finalmente sabe que ya no vive y que ha entregado el esp\u00edritu en el seno de su eterno Padre. \u00a1Ah, qu\u00e9 esfuerzo hace entonces su alma por separarse del cuerpo y unirse a la de Jes\u00fas! \u00bfY qui\u00e9n puede soportar tal vista?<br \/>\nOh Madre doloros\u00edsima, t\u00fa en lugar de retirarte del Calvario para no sentir tan vivamente las angustias, permaneces inm\u00f3vil para absorber hasta la \u00faltima gota el amargo c\u00e1liz de tus aflicciones. \u00a1Qu\u00e9 confusi\u00f3n debe ser esta para m\u00ed que busco todos los medios para evitar las cruces y esos peque\u00f1os sufrimientos que por mi bien el Se\u00f1or se digna enviarme! Virgen doloros\u00edsima, me humillo ante ti, \u00a1oh! haz que conozca una vez claramente el valor y el gran m\u00e9rito del padecer, para que me tome tanto apego que nunca me canse de exclamar con San Francisco Javier: Plus Domine, Plus Domine, m\u00e1s sufrir, Dios m\u00edo. \u00a1Ah s\u00ed, m\u00e1s sufrir, oh Dios m\u00edo! As\u00ed sea.\u00a0<em>Ave Mar\u00eda etc. Gloria Patri\u00a0<\/em>etc.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, dulce bien m\u00edo,<br \/>\nGraba en mi coraz\u00f3n tus penas.<\/p>\n<p><strong>Sexto dolor<br \/>\n<\/strong>En este sexto dolor imagin\u00e9monos ver a la Virgen desconsolada que recibe en sus brazos a su Hijo muerto bajado de la Cruz.<\/p>\n<p><strong><em>Meditaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Considera el amargo dolor que penetr\u00f3 el alma de Mar\u00eda cuando vio en su seno el cuerpo muerto de su amado Jes\u00fas. \u00a1Ah! Al fijar la mirada sobre sus heridas y llagas, al mirarlo te\u00f1ido de su propia sangre, fue tal el \u00edmpetu del dolor interior que su coraz\u00f3n fue mortalmente traspasado, y si no muri\u00f3 fue la omnipotencia divina la que la conserv\u00f3 con vida. \u00a1Oh pobre Madre, s\u00ed, pobre madre, que llevas a la tumba al querido objeto de tus m\u00e1s tiernas complacencias, y que de un ramo de rosas se ha convertido en un manojo de espinas por los malos tratos y desgarraduras hechas por los imp\u00edos malhechores! \u00bfY qui\u00e9n no te compadecer\u00e1? \u00bfQui\u00e9n no se sentir\u00e1 desgarrado por el dolor al verte en un estado de aflicci\u00f3n que conmueve hasta la piedra m\u00e1s dura? Contemplo a Juan inconsolable, a Magdalena con las otras Mar\u00edas que lloran amargamente, a Nicodemo que ya no puede soportar el dolor. \u00bfY yo? \u00a1yo solo no derramo una l\u00e1grima en medio de tanto duelo! \u00a1Ingrato e ingrato que soy!<br \/>\n\u00a1Oh, Madre piados\u00edsima, aqu\u00ed estoy a tus pies, rec\u00edbeme bajo tu poderosa protecci\u00f3n y haz que este mi coraz\u00f3n quede traspasado por esa misma espada que atraves\u00f3 de parte a parte tu muy afligido esp\u00edritu, para que se ablande una vez y llore de verdad mis graves pecados que te han causado tan cruel martirio! Y as\u00ed sea.\u00a0<em>Ave Mar\u00eda etc. Gloria Patri\u00a0<\/em>etc<em>.<br \/>\n<\/em><br \/>\nMar\u00eda, dulce bien m\u00edo,<br \/>\nGraba en mi coraz\u00f3n tus penas.<\/p>\n<p><strong>S\u00e9ptimo dolor<br \/>\n<\/strong>En este s\u00e9ptimo dolor consideremos a la Virgen doloros\u00edsima que ve cerrar en el sepulcro a su Hijo muerto.<\/p>\n<p><strong><em>Meditaci\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>Considera qu\u00e9 suspiro mortal lanz\u00f3 el afligido coraz\u00f3n de Mar\u00eda cuando vio puesto en la tumba a su amado Jes\u00fas. \u00a1Oh qu\u00e9 pena, qu\u00e9 duelo sinti\u00f3 su esp\u00edritu cuando se levant\u00f3 la piedra con que se deb\u00eda cerrar aquel sacrat\u00edsimo monumento! No era posible despegarla del borde del sepulcro, mientras el dolor era tal que la volv\u00eda insensible e inm\u00f3vil, sin cesar de contemplar aquellas llagas y aquellas crueles heridas. Cuando luego se cerr\u00f3 la tumba, entonces s\u00ed que fue tan fuerte la fuerza del dolor interior que sin duda habr\u00eda ca\u00eddo muerta si Dios no la hubiera conservado con vida. \u00a1Oh madre tan afligida! Ahora partir\u00e1s con el cuerpo de este lugar, pero aqu\u00ed seguramente quedar\u00e1 tu coraz\u00f3n, siendo aqu\u00ed tu verdadero tesoro. \u00a1Ah destino, que en compa\u00f1\u00eda de \u00e9l quede todo nuestro afecto, todo nuestro amor, all\u00ed c\u00f3mo podr\u00e1 ser que no nos consumamos de benevolencia hacia el Salvador que dio toda su sangre por nuestra salvaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 ser que no te amemos a ti que tanto sufriste por nuestra causa?<\/p>\n<p>Ahora nosotros, dolientes y arrepentidos de haber causado tantos dolores a tu Hijo y a ti tanta amargura, nos postramos a tus pies y por todos esos dolores que nos hiciste la gracia de meditar, conc\u00e9denos este favor: que la memoria de los mismos quede siempre vivamente impresa en nuestra mente, que se consuman nuestros corazones por amor a nuestro buen Dios y a ti, nuestra dulc\u00edsima Madre, y que el \u00faltimo suspiro de nuestra vida se una a los que derramaste desde lo m\u00e1s profundo de tu alma en la dolorosa pasi\u00f3n de Jes\u00fas, a quien sea honor, gloria y acci\u00f3n de gracias por todos los siglos de los siglos. As\u00ed sea.\u00a0<em>Ave Mar\u00eda etc. Gloria Patri\u00a0<\/em>etc<em>.<\/em><\/p>\n<p>Mar\u00eda, dulce bien m\u00edo,<br \/>\nGraba en mi coraz\u00f3n tus penas.<\/p>\n<p>Luego se dice el\u00a0<em>Stabat Mater<\/em>, como arriba.<\/p>\n<p><em>Ant\u00edfona. Tuam ipsius animam (ait ad Mariam Simeon) pertransiet gladius.<br \/>\nOra por nosotros, Virgen Doloros\u00edsima.<br \/>\nPara que seamos dignos de las promesas de Cristo.<\/p>\n<p>Oremos<br \/>\nDios, en cuya pasi\u00f3n seg\u00fan la profec\u00eda de Sime\u00f3n, la dulc\u00edsima alma de la Gloriosa Virgen y Madre Mar\u00eda Dolorosa fue traspasada por la espada, concede propicio que quienes recordamos la memoria de sus dolores, alcancemos felizmente el efecto de tu pasi\u00f3n. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<br \/>\n<\/em><br \/>\n<em>Alabado sea Dios y la Virgen Doloros\u00edsima<\/em>.<br \/>\nCon permiso de la Revisi\u00f3n Eclesi\u00e1stica<\/p>\n<p>La Fiesta de los Siete Dolores de Mar\u00eda Virgen Dolorosa que celebra la P\u00eda Uni\u00f3n y Sociedad, cae el tercer domingo de septiembre en la Iglesia de San Francisco de As\u00eds.<\/p>\n<p><em>Texto de la 3\u00aa edici\u00f3n, Tur\u00edn, Imprenta de Giulio Speirani e hijos, 1871<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La publicaci\u00f3n \u201cCorona de los siete dolores de Mar\u00eda\u201d representa una devoci\u00f3n querida que san&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":45407,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":63,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[1768,1822,2190,1690,1882,1966,1972,2032],"class_list":["post-45417","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santisima-virgen-maria","tag-don-bosco","tag-gracia","tag-jesus","tag-maria","tag-martires","tag-salvacion","tag-santos","tag-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45417"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45417\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45418,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45417\/revisions\/45418"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45407"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}