{"id":45379,"date":"2025-09-11T10:46:03","date_gmt":"2025-09-11T10:46:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=45379"},"modified":"2025-09-19T15:36:30","modified_gmt":"2025-09-19T15:36:30","slug":"santa-monica-madre-de-san-agustin-testigo-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/buena-prensa\/santa-monica-madre-de-san-agustin-testigo-de-esperanza\/","title":{"rendered":"Santa M\u00f3nica, madre de San Agust\u00edn, testigo de esperanza"},"content":{"rendered":"<p><em>Una mujer de fe inquebrantable, de l\u00e1grimas fecundas, escuchada por Dios despu\u00e9s de diecisiete largos a\u00f1os. Un modelo de cristiana, esposa y madre para toda la Iglesia. Una testigo de esperanza que se ha transformado en una poderosa intercesora en el Cielo. El mismo Don Bosco recomendaba a las madres, afligidas por la vida poco cristiana de sus hijos, que se encomendaran a ella en sus oraciones.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>En la gran galer\u00eda de santos y santas que han marcado la historia de la Iglesia, Santa M\u00f3nica (331-387) ocupa un lugar singular. No por milagros espectaculares, no por la fundaci\u00f3n de comunidades religiosas, no por empresas sociales o pol\u00edticas relevantes. M\u00f3nica es recordada y venerada ante todo como madre, la madre de Agust\u00edn, el joven inquieto que gracias a sus oraciones, a sus l\u00e1grimas y a su testimonio de fe se convirti\u00f3 en uno de los m\u00e1s grandes Padres de la Iglesia y Doctores de la fe cat\u00f3lica.<br \/>\nPero limitar su figura al papel materno ser\u00eda injusto y empobrecedor. M\u00f3nica es una mujer que supo vivir su vida ordinaria \u2014esposa, madre, creyente\u2014 de manera extraordinaria, transfigurando la cotidianidad a trav\u00e9s de la fuerza de la fe. Es un ejemplo de perseverancia en la oraci\u00f3n, de paciencia en el matrimonio, de esperanza inquebrantable frente a las desviaciones de su hijo.<br \/>\nLas noticias sobre su vida nos llegan casi exclusivamente de las Confesiones de Agust\u00edn, un texto que no es una cr\u00f3nica, sino una lectura teol\u00f3gica y espiritual de la existencia. Sin embargo, en esas p\u00e1ginas Agust\u00edn traza un retrato inolvidable de su madre: no solo una mujer buena y piadosa, sino un aut\u00e9ntico modelo de fe cristiana, una \u201cmadre de las l\u00e1grimas\u201d que se convierten en fuente de gracia.<\/p>\n<p><strong>Los or\u00edgenes en Tagaste<br \/>\n<\/strong>M\u00f3nica naci\u00f3 en el a\u00f1o 331 en Tagaste, ciudad de Numidia,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/Souk+Ahras,+Algeria\/@36.2827198,7.8743761,16910m\/data=!3m2!1e3!4b1!4m12!1m5!3m4!2zMzbCsDE3JzExLjAiTiA3wrA1NycwNC4wIkU!8m2!3d36.286389!4d7.951111!3m5!1s0x12fa6335c5b58163:0x87115317fb476b8d!8m2!3d36.2799517!4d7.9382788!16s%2Fm%2F03gqd4g?hl=it&amp;entry=ttu&amp;g_ep=EgoyMDI1MDgyNS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Souk Ahras<\/a>\u00a0en la actual Argelia. Era un centro din\u00e1mico, marcado por la presencia romana y por una comunidad cristiana ya arraigada. Proven\u00eda de una familia cristiana acomodada: la fe ya era parte de su horizonte cultural y espiritual.<br \/>\nSu formaci\u00f3n estuvo marcada por la influencia de una nodriza austera, que la educ\u00f3 en la sobriedad y la templanza. San Agust\u00edn escribir\u00e1 de ella: \u201c<em>No hablar\u00e9 por esto de sus dones, sino de tus dones a ella, que no se hab\u00eda hecho a s\u00ed misma, ni se hab\u00eda educado a s\u00ed misma. T\u00fa la creaste sin que ni siquiera el padre y la madre supieran qu\u00e9 hija tendr\u00edan; y la vara de tu Cristo, es decir, la disciplina de tu Unig\u00e9nito, la instruy\u00f3 en tu temor, en una casa de creyentes, miembro sano de tu Iglesia<\/em>.\u201d (Confesiones IX, 8, 17).<\/p>\n<p>En las mismas Confesiones Agust\u00edn tambi\u00e9n relata un episodio significativo: la joven M\u00f3nica hab\u00eda adquirido la costumbre de beber peque\u00f1os sorbos de vino de la bodega, hasta que una sirvienta la reprendi\u00f3 llam\u00e1ndola \u201cborracha\u201d. Esa reprimenda le bast\u00f3 para corregirse definitivamente. Esta an\u00e9cdota, aparentemente menor, muestra su honestidad para reconocer sus propios pecados, dejarse corregir y crecer en virtud.<\/p>\n<p>A la edad de 23 a\u00f1os, M\u00f3nica fue dada en matrimonio a Patricio, un funcionario municipal pagano, conocido por su car\u00e1cter col\u00e9rico y su infidelidad conyugal. La vida matrimonial no fue f\u00e1cil: la convivencia con un hombre impulsivo y distante de la fe cristiana puso a prueba su paciencia.<br \/>\nSin embargo, M\u00f3nica nunca cay\u00f3 en el des\u00e1nimo. Con una actitud de mansedumbre y respeto, supo conquistar progresivamente el coraz\u00f3n de su marido. No respond\u00eda con dureza a los arrebatos de ira, no alimentaba conflictos in\u00fatiles. Con el tiempo, su constancia dio fruto: Patricio se convirti\u00f3 y recibi\u00f3 el bautismo poco antes de morir.<br \/>\nEl testimonio de M\u00f3nica muestra c\u00f3mo la santidad no se expresa necesariamente en gestos clamorosos, sino en la fidelidad cotidiana, en el amor que sabe transformar lentamente las situaciones dif\u00edciles. En este sentido, es un modelo para tantas esposas y madres que viven matrimonios marcados por tensiones o diferencias de fe.<\/p>\n<p><strong>M\u00f3nica madre<br \/>\n<\/strong>Del matrimonio nacieron tres hijos: Agust\u00edn, Navigio y una hija de la que no sabemos el nombre. M\u00f3nica derram\u00f3 sobre ellos todo su amor, pero sobre todo su fe. Navigio y la hija siguieron un camino cristiano lineal: Navigio se hizo sacerdote; la hija emprendi\u00f3 el camino de la virginidad consagrada. Agust\u00edn, en cambio, pronto se convirti\u00f3 en el centro de sus preocupaciones y de sus l\u00e1grimas.<br \/>\nYa de ni\u00f1o, Agust\u00edn mostraba una inteligencia extraordinaria. M\u00f3nica lo envi\u00f3 a estudiar ret\u00f3rica a\u00a0<a href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/Ruins+of+Ancient+Carthage\/@36.8558118,10.3228566,2967m\/data=!3m1!1e3!4m12!1m5!3m4!2zMzbCsDUxJzI4LjgiTiAxMMKwMTknNTEuMyJF!8m2!3d36.858008!4d10.330904!3m5!1s0x12e2b5ba6deeecbf:0x9a5d61c6a3c22afe!8m2!3d36.8551087!4d10.3320773!16s%2Fg%2F11bc580kds?hl=it&amp;entry=ttu&amp;g_ep=EgoyMDI1MDgyNS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Cartago<\/a>, deseosa de asegurarle un futuro brillante. Pero junto a los progresos intelectuales llegaron tambi\u00e9n las tentaciones: la sensualidad, la mundanidad, las malas compa\u00f1\u00edas. Agust\u00edn abraz\u00f3 la doctrina maniquea, convencido de encontrar en ella respuestas racionales al problema del mal. Adem\u00e1s, comenz\u00f3 a convivir sin casarse con una mujer de la que tuvo un hijo, Adeodato. Las desviaciones de su hijo llevaron a M\u00f3nica a negarle la acogida en su propia casa. Pero no por eso dej\u00f3 de orar por \u00e9l y de ofrecer sacrificios: \u201c<em>de mi madre, con el coraz\u00f3n sangrante, se te ofrec\u00eda por m\u00ed noche y d\u00eda el sacrificio de sus l\u00e1grimas<\/em>\u201d. (Confesiones V, 7,13) y \u201cderramaba m\u00e1s l\u00e1grimas de las que derraman las madres por la muerte f\u00edsica de sus hijos\u201d (Confesiones III, 11,19).<\/p>\n<p>Para M\u00f3nica fue una herida profunda: el hijo, que hab\u00eda consagrado a Cristo en el seno, se estaba perdiendo. El dolor era indecible, pero nunca dej\u00f3 de esperar. El propio Agust\u00edn escribir\u00e1: \u201c<em>El coraz\u00f3n de mi madre, herido por tal herida, nunca se habr\u00eda curado: porque no puedo expresar adecuadamente sus sentimientos hacia m\u00ed y cu\u00e1nto mayor fue su trabajo al parirme en esp\u00edritu que el que tuvo al parirme en la carne<\/em>.\u201d (Confesiones V, 9,16).<\/p>\n<p>Surge espont\u00e1nea la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 M\u00f3nica no bautiz\u00f3 a Agust\u00edn inmediatamente despu\u00e9s de nacer?<br \/>\nEn realidad, aunque el bautismo de ni\u00f1os ya era conocido y practicado, a\u00fan no era una pr\u00e1ctica universal. Muchos padres prefer\u00edan posponerlo hasta la edad adulta, consider\u00e1ndolo un \u201clavado definitivo\u201d: tem\u00edan que, si el bautizado pecaba gravemente, la salvaci\u00f3n se ver\u00eda comprometida. Adem\u00e1s, Patricio, a\u00fan pagano, no ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en educar a su hijo en la fe cristiana.<br \/>\nHoy vemos claramente que fue una elecci\u00f3n desafortunada, ya que el bautismo no solo nos hace hijos de Dios, sino que nos da la gracia de vencer las tentaciones y el pecado.<br \/>\nUna cosa, sin embargo, es cierta: si hubiera sido bautizado de ni\u00f1o, M\u00f3nica se habr\u00eda ahorrado a s\u00ed misma y a su hijo tantos sufrimientos.<\/p>\n<p>La imagen m\u00e1s fuerte de M\u00f3nica es la de una madre que reza y llora. Las Confesiones la describen como una mujer incansable en interceder ante Dios por su hijo.<br \/>\nUn d\u00eda, un obispo de Tagaste \u2014seg\u00fan algunos, el mismo Ambrosio\u2014 la tranquiliz\u00f3 con palabras que han quedado c\u00e9lebres: \u201c<em>Ve, no puede perderse el hijo de tantas l\u00e1grimas<\/em>\u201d. Esa frase se convirti\u00f3 en la estrella polar de M\u00f3nica, la confirmaci\u00f3n de que su dolor materno no era en vano, sino parte de un misterioso designio de gracia.<\/p>\n<p><strong>Tenacidad de una madre<br \/>\n<\/strong>La vida de M\u00f3nica fue tambi\u00e9n un peregrinaje tras los pasos de Agust\u00edn. Cuando su hijo decidi\u00f3 partir a escondidas hacia Roma, M\u00f3nica no escatim\u00f3 esfuerzos; no dio la causa por perdida, sino que lo sigui\u00f3 y lo busc\u00f3 hasta que lo encontr\u00f3. Lo alcanz\u00f3 en Mil\u00e1n, donde Agust\u00edn hab\u00eda obtenido una c\u00e1tedra de ret\u00f3rica. All\u00ed encontr\u00f3 una gu\u00eda espiritual en San Ambrosio, obispo de la ciudad. Entre M\u00f3nica y Ambrosio naci\u00f3 una profunda sinton\u00eda: ella reconoc\u00eda en \u00e9l al pastor capaz de guiar a su hijo, mientras que Ambrosio admiraba su fe inquebrantable.<br \/>\nEn Mil\u00e1n, la predicaci\u00f3n de Ambrosio abri\u00f3 nuevas perspectivas a Agust\u00edn. \u00c9l abandon\u00f3 progresivamente el manique\u00edsmo y comenz\u00f3 a mirar el cristianismo con nuevos ojos. M\u00f3nica acompa\u00f1aba silenciosamente este proceso: no forzaba los tiempos, no pretend\u00eda conversiones inmediatas, sino que oraba y lo sosten\u00eda y permanec\u00eda a su lado hasta su conversi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La conversi\u00f3n de Agust\u00edn<br \/>\n<\/strong>Dios parec\u00eda no escucharla, pero M\u00f3nica nunca dej\u00f3 de rezar y de ofrecer sacrificios por su hijo. Despu\u00e9s de diecisiete a\u00f1os, finalmente sus s\u00faplicas fueron escuchadas \u2014 \u00a1y de qu\u00e9 manera! Agust\u00edn no solo se hizo cristiano, sino que se convirti\u00f3 en sacerdote, obispo, doctor y padre de la Iglesia.<br \/>\n\u00c9l mismo lo reconoce: \u201c<em>T\u00fa, sin embargo, en la profundidad de tus designios, escuchaste el punto vital de su deseo, sin preocuparte por el objeto moment\u00e1neo de su petici\u00f3n, sino cuidando de hacer de m\u00ed lo que siempre te ped\u00eda que hicieras<\/em>.\u201d (Confesiones V, 8,15).<\/p>\n<p>El momento decisivo lleg\u00f3 en el a\u00f1o 386. Agust\u00edn, atormentado interiormente, luchaba contra las pasiones y las resistencias de su voluntad. En el c\u00e9lebre episodio del jard\u00edn de Mil\u00e1n, al escuchar la voz de un ni\u00f1o que dec\u00eda \u201c<em>Tolle, lege<\/em>\u201d (\u201cToma, lee\u201d), abri\u00f3 la Carta a los Romanos y ley\u00f3 las palabras que le cambiaron la vida: \u201c<em>Revest\u00edos del Se\u00f1or Jesucristo y no sig\u00e1is los deseos de la carne<\/em>\u201d (Rm 13,14).<br \/>\nFue el comienzo de su conversi\u00f3n. Junto a su hijo Adeodato y algunos amigos se retir\u00f3 a Cassiciaco para prepararse para el bautismo. M\u00f3nica estaba con ellos, part\u00edcipe de la alegr\u00eda de ver finalmente escuchadas las oraciones de tantos a\u00f1os.<br \/>\nLa noche de Pascua del 387, en la catedral de Mil\u00e1n, Ambrosio bautiz\u00f3 a Agust\u00edn, Adeodato y los dem\u00e1s catec\u00famenos. Las l\u00e1grimas de dolor de M\u00f3nica se transformaron en l\u00e1grimas de alegr\u00eda. Sigui\u00f3 a su servicio, tanto que en Cassiciaco Agust\u00edn dir\u00e1: \u201c<em>Cuid\u00f3 como si de todos hubiera sido madre y nos sirvi\u00f3 como si de todos hubiera sido hija<\/em>.\u201d<\/p>\n<p><strong>Ostia: el \u00e9xtasis y la muerte<br \/>\n<\/strong>Despu\u00e9s del bautismo, M\u00f3nica y Agust\u00edn se prepararon para regresar a \u00c1frica. Deteni\u00e9ndose en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/00119+Ostia+Antica+RM\/@41.7562658,12.2905632,1494m\/data=!3m1!1e3!4m15!1m8!3m7!1s0x1325f04cc8b39125:0xba9afde704ea384a!2s00119+Ostia+Antica+RM!3b1!8m2!3d41.7581358!4d12.2999278!16s%2Fm%2F027m23s!3m5!1s0x1325f04cc8b39125:0xba9afde704ea384a!8m2!3d41.7581358!4d12.2999278!16s%2Fm%2F027m23s?hl=it&amp;entry=ttu&amp;g_ep=EgoyMDI1MDgyNS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ostia<\/a>, a la espera del barco, vivieron un momento de intens\u00edsima espiritualidad. Las Confesiones narran el \u00e9xtasis de Ostia: madre e hijo, asomados a una ventana, contemplaron juntos la belleza de la creaci\u00f3n y se elevaron hacia Dios, saboreando la bienaventuranza del cielo.<br \/>\nM\u00f3nica dir\u00e1: \u201c<em>Hijo, en cuanto a m\u00ed, ya no encuentro ning\u00fan atractivo para esta vida. No s\u00e9 qu\u00e9 hago todav\u00eda aqu\u00ed abajo y por qu\u00e9 me encuentro aqu\u00ed. Este mundo ya no es objeto de deseos para m\u00ed. Hab\u00eda una sola raz\u00f3n por la que deseaba permanecer un poco m\u00e1s en esta vida: verte cristiano cat\u00f3lico, antes de morir. Dios me ha escuchado m\u00e1s all\u00e1 de todas mis expectativas, me ha concedido verte a su servicio y liberado de las aspiraciones de felicidad terrena. \u00bfQu\u00e9 hago aqu\u00ed?<\/em>\u201d (Confesiones IX, 10,11). Hab\u00eda alcanzado su meta terrenal.<br \/>\nAlgunos d\u00edas despu\u00e9s, M\u00f3nica se enferm\u00f3 gravemente. Sintiendo cercana su muerte, dijo a sus hijos: \u201c<em>Hijos m\u00edos, enterrar\u00e9is aqu\u00ed a vuestra madre: no os preocup\u00e9is de d\u00f3nde. Solo os pido esto: recordadme en el altar del Se\u00f1or, dondequiera que est\u00e9is<\/em>\u201d. Era la s\u00edntesis de su vida: no le importaba el lugar de la sepultura, sino el v\u00ednculo en la oraci\u00f3n y en la Eucarist\u00eda.<br \/>\nMuri\u00f3 a los 56 a\u00f1os, el 12 de noviembre del 387, y fue sepultada en Ostia. En el siglo VI, sus reliquias fueron trasladadas a una cripta oculta en la misma\u00a0<a href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/Cattedrale+di+Sant'Aurea\/@41.7595932,12.3013091,122m\/data=!3m1!1e3!4m15!1m8!3m7!1s0x1325f04cc8b39125:0xba9afde704ea384a!2s00119+Ostia+Antica+RM!3b1!8m2!3d41.7581358!4d12.2999278!16s%2Fm%2F027m23s!3m5!1s0x1325f1b2c80e2249:0x539a39731cf0a765!8m2!3d41.7593534!4d12.3017109!16s%2Fm%2F0gjbz1q?hl=it&amp;entry=ttu&amp;g_ep=EgoyMDI1MDgyNS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">iglesia de Santa Aurea<\/a>. En 1425, las reliquias fueron trasladadas a Roma, a la\u00a0<a href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/place\/Basilica+di+Sant%E2%80%99Agostino\/@41.900984,12.4741411,173m\/data=!3m1!1e3!4m14!1m7!3m6!1s0x132f605056bbbf59:0x57d6257c62df6f89!2sBasilica+di+Sant%E2%80%99Agostino!8m2!3d41.900957!4d12.4742881!16zL20vMDhjMHFq!3m5!1s0x132f605056bbbf59:0x57d6257c62df6f89!8m2!3d41.900957!4d12.4742881!16zL20vMDhjMHFq?hl=it&amp;entry=ttu&amp;g_ep=EgoyMDI1MDgyNS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">bas\u00edlica de San Agust\u00edn en Campo Marzio<\/a>, donde a\u00fan hoy son veneradas.<\/p>\n<p><strong>El perfil espiritual de M\u00f3nica<br \/>\n<\/strong>Agust\u00edn describe a su madre con palabras bien medidas:<br \/>\n<em>\u201c[\u2026] mujer en el aspecto, viril en la fe, anciana en la serenidad, maternal en el amor, cristiana en la piedad [\u2026]<\/em>\u201d. (Confesiones IX, 4, 8).<br \/>\nY tambi\u00e9n:<br \/>\n<em>\u201c[\u2026] viuda casta y sobria, asidua en la limosna, devota y sumisa a tus santos; que no dejaba pasar d\u00eda sin llevar la ofrenda a tu altar, que dos veces al d\u00eda, ma\u00f1ana y tarde, sin falta visitaba tu iglesia, y no para confabular vanamente y charlar como las otras viejas, sino para o\u00edr tus palabras y hacerte o\u00edr sus oraciones? Las l\u00e1grimas de tal mujer, con las que te ped\u00eda no oro ni plata, ni bienes perecederos o perecederos, sino la salvaci\u00f3n del alma de su hijo, \u00bfpodr\u00edas t\u00fa despreciarlas, t\u00fa que as\u00ed la hab\u00edas hecho con tu gracia, neg\u00e1ndole tu socorro? Ciertamente no, Se\u00f1or. T\u00fa, antes bien, estabas a su lado y la escuchabas, obrando seg\u00fan el orden con que hab\u00edas predestinado que deb\u00edas obrar<\/em>.\u201d (Confesiones V, 9,17).<\/p>\n<p>De este testimonio agustiniano, emerge una figura de sorprendente actualidad.<br \/>\nFue una mujer de oraci\u00f3n: nunca dej\u00f3 de invocar a Dios por la salvaci\u00f3n de sus seres queridos. Sus l\u00e1grimas se convierten en modelo de intercesi\u00f3n perseverante.<br \/>\nFue una esposa fiel: en un matrimonio dif\u00edcil, nunca respondi\u00f3 con resentimiento a la dureza de su marido. Su paciencia y su mansedumbre fueron instrumentos de evangelizaci\u00f3n.<br \/>\nFue una madre valiente: no abandon\u00f3 a su hijo en sus desviaciones, sino que lo acompa\u00f1\u00f3 con amor tenaz, capaz de confiar en los tiempos de Dios.<br \/>\nFue una testigo de esperanza: su vida muestra que ninguna situaci\u00f3n es desesperada, si se vive en la fe.<br \/>\nEl mensaje de M\u00f3nica no pertenece solo al siglo IV. Habla todav\u00eda hoy, en un contexto en el que muchas familias viven tensiones, los hijos se apartan de la fe, los padres experimentan la fatiga de la espera.<br \/>\nA los padres, ense\u00f1a a no rendirse, a creer que la gracia obra de maneras misteriosas.<br \/>\nA las mujeres cristianas, muestra c\u00f3mo la mansedumbre y la fidelidad pueden transformar relaciones dif\u00edciles.<br \/>\nA cualquiera que se sienta desanimado en la oraci\u00f3n, testifica que Dios escucha, aunque los tiempos no coincidan con los nuestros.<br \/>\nNo es casualidad que muchas asociaciones y movimientos hayan elegido a M\u00f3nica como patrona de las madres cristianas y de las mujeres que oran por los hijos alejados de la fe.<\/p>\n<p><strong>Una mujer sencilla y extraordinaria<br \/>\n<\/strong>La vida de Santa M\u00f3nica es la historia de una mujer sencilla y extraordinaria a la vez. Sencilla porque vivi\u00f3 el d\u00eda a d\u00eda de una familia, extraordinaria porque fue transfigurada por la fe. Sus l\u00e1grimas y sus oraciones moldearon a un santo y, a trav\u00e9s de \u00e9l, influyeron profundamente en la historia de la Iglesia.<br \/>\nSu memoria, celebrada el 27 de agosto, v\u00edspera de la fiesta de San Agust\u00edn, nos recuerda que la santidad a menudo pasa por la perseverancia oculta, el sacrificio silencioso, la esperanza que no defrauda.<br \/>\nEn las palabras de Agust\u00edn, dirigidas a Dios por su madre, encontramos la s\u00edntesis de su herencia espiritual: \u201c<em>No puedo decir lo suficiente de cu\u00e1nto mi alma te debe a ella, Dios m\u00edo; pero t\u00fa lo sabes todo. Recomp\u00e9nsala con tu misericordia lo que te pidi\u00f3 con tantas l\u00e1grimas por m\u00ed<\/em>\u201d (Conf., IX, 13).<\/p>\n<p>Santa M\u00f3nica, a trav\u00e9s de los acontecimientos de su vida, alcanz\u00f3 la felicidad eterna que ella misma defini\u00f3: \u201c<em>La felicidad consiste sin duda en el logro del fin y se debe tener confianza en que a \u00e9l podemos ser conducidos por una fe firme, una esperanza viva, una caridad ardiente<\/em>\u201d. (La Felicidad 4,35).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mujer de fe inquebrantable, de l\u00e1grimas fecundas, escuchada por Dios despu\u00e9s de diecisiete largos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":45369,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":315,"footnotes":""},"categories":[175],"tags":[2566,2558,2198,2233,1828,2633,1972,2620,2026],"class_list":["post-45379","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buena-prensa","tag-caridad","tag-dios","tag-educacion","tag-esperanza","tag-gracias-recibidas","tag-iglesia","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45379"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45379\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45380,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45379\/revisions\/45380"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45369"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}