{"id":45167,"date":"2025-09-05T07:32:16","date_gmt":"2025-09-05T07:32:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=45167"},"modified":"2025-09-10T16:13:41","modified_gmt":"2025-09-10T16:13:41","slug":"la-pastora-las-ovejas-y-los-corderos-1867","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/la-pastora-las-ovejas-y-los-corderos-1867\/","title":{"rendered":"La pastora, las ovejas y los corderos (1867)"},"content":{"rendered":"<p>En el siguiente pasaje, Don Bosco, fundador del Oratorio de Valdocco, relata a sus j\u00f3venes un sue\u00f1o que tuvo entre el 29 y el 30 de mayo de 1867 y que narr\u00f3 la noche del Domingo de la Sant\u00edsima Trinidad. En una llanura infinita, reba\u00f1os y corderos se convierten en alegor\u00eda del mundo y de los muchachos: prados exuberantes o desiertos \u00e1ridos figuran la gracia y el pecado; cuernos y heridas denuncian esc\u00e1ndalo y deshonor; la cifra \u00ab3\u00bb preanuncia tres carest\u00edas \u2013espiritual, moral, material\u2013 que amenazan a quien se aleja de Dios. Del relato brota el apremiante llamado del santo: custodiar la inocencia, volver a la gracia con la penitencia, para que cada joven pueda revestirse de las flores de la pureza y participar de la alegr\u00eda prometida por el buen Pastor.<\/p>\n<p>            El domingo de la Sant\u00edsima Trinidad, 16 de junio, en cuya festividad, hac\u00eda veintis\u00e9is a\u00f1os, hab\u00eda celebrado don Bosco su primera misa, los j\u00f3venes esperaban con impaciencia que les contara un sue\u00f1o, seg\u00fan les hab\u00eda prometido el d\u00eda 13 del mismo mes. Su ardiente deseo era buscar el bien espiritual de su reba\u00f1o, y su norma, las amonestaciones y promesas del cap\u00edtulo XXVII, vers\u00edculos 23 \u2013 25 del libro de los Proverbios: Diligenter agnosce vultum pecoris tui, tuosque greges considera: non enim habebis jugiter potestatem; sed corona tribuetur in generationem et generationem. Aperta sunt prata, et apparuerunt herbas virentes, et collecta sunt foena de montibus\u2026 (Conoce a fondo el estado de tu ganado, aplica tu coraz\u00f3n a tu reba\u00f1o; porque no es eterna la riqueza; no se transmiten los tesoros de edad en edad. Cortada la hierba, aparecido el reto\u00f1o, y apilado el heno de los montes\u2026). En sus oraciones ped\u00eda al cielo el conocimiento exacto de sus ovejas; la gracia de vigilar atentamente; de asegurar la custodia del redil aun despu\u00e9s de su muerte y de proveerle de f\u00e1cil alimento material y espiritual. Don Bosco, pues, despu\u00e9s de las oraciones de la noche, habl\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n<p>            En una de las \u00faltimas noches del mes de Mar\u00eda, el 29 o el 30 de mayo, estando en la cama y no pudiendo dormir, pensaba en mis queridos j\u00f3venes y me dec\u00eda a m\u00ed mismo:<br \/>\n            \u2013 \u00a1Oh si pudiese so\u00f1ar algo que les sirviese de provecho!<br \/>\n            Despu\u00e9s de reflexionar durante un rato a\u00f1ad\u00ed:<br \/>\n            \u2013 \u00a1S\u00ed! Ahora quiero so\u00f1ar algo para contarlo a mis j\u00f3venes.<br \/>\n            Y he aqu\u00ed que me qued\u00e9 dormido. Apenas el sue\u00f1o se apoder\u00f3 de m\u00ed, me pareci\u00f3 encontrarme en una inmensa llanura cubierta de un n\u00famero extraordinario de ovejas de gran tama\u00f1o, las cuales, divididas en reba\u00f1os, pac\u00edan en los extensos prados que se ofrec\u00edan ante mi vista. Quise acercarme a ellas y se me ocurri\u00f3 buscar al pastor, caus\u00e1ndome gran maravilla que pudiese haber en el mundo quien pudiera poseer tan crecido n\u00famero de animales de aquella especie. Despu\u00e9s de breves indagaciones me encontr\u00e9 ante un pastor apoyado en su cayado. Inmediatamente comenc\u00e9 a preguntarle:<br \/>\n            \u2013 \u00bfDe qui\u00e9n es este reba\u00f1o tan numeroso?<br \/>\n            El pastor no me contest\u00f3. Volv\u00ed a repetir la pregunta y entonces me dijo:<br \/>\n            \u2013 \u00bfY a ti qu\u00e9 te interesa?<br \/>\n            \u2013 \u00bfPor qu\u00e9, repliqu\u00e9, me contesta de esa manera?<br \/>\n            \u2013 Pues bien, dijo el pastor, este reba\u00f1o es de su due\u00f1o.<br \/>\n            \u2013 \u00bfDe su due\u00f1o? Eso ya me lo supon\u00eda, dije para m\u00ed. Y continu\u00e9 en alta voz:<br \/>\n            \u2013 \u00bfY qui\u00e9n es el due\u00f1o?<br \/>\n            \u2013 No te preocupes, me dijo, ya lo sabr\u00e1s.<br \/>\n            Despu\u00e9s, recorriendo en su compa\u00f1\u00eda aquel valle, comenc\u00e9 a observar el reba\u00f1o y la regi\u00f3n en que nos encontr\u00e1bamos. Algunas zonas estaban cubiertas de rica vegetaci\u00f3n; numerosos \u00e1rboles extend\u00edan sus ramas proporcionando agradable sombra, y una hierba fresqu\u00edsima que serv\u00eda de alimento a gran n\u00famero de ovejas de hermosa y lucida presencia. En otros parajes la llanura era est\u00e9ril, arenosa, llena de piedras, recubierta de espinos, desprovistos de hojas, y de grama amarillenta; no hab\u00eda en toda ella ni un tallo de hierba fresca; a pesar de ello, tambi\u00e9n all\u00ed hab\u00eda numerosas ovejas paciendo, pero su aspecto era miserable.<br \/>\n            Hice algunas preguntas a mi gu\u00eda referentes a este reba\u00f1o, pero \u00e9l, sin contestarme a ninguna, dijo:<br \/>\n            \u2013 T\u00fa no est\u00e1s destinado a cuidarlas. En \u00e9stas no debes pensar. Te voy a llevar a que veas el reba\u00f1o que te ha sido reservado.<br \/>\n            \u2013 Pero \u00bft\u00fa qui\u00e9n eres?<br \/>\n            \u2013 Soy el due\u00f1o; ven conmigo; vamos hacia aquella parte y ver\u00e1s.<br \/>\n            Y me condujo a otro lugar de la llanura donde hab\u00eda millares y millares de corderillos. Tan numerosos eran, que no se pod\u00edan contar y estaban tan flacos que apenas si se pod\u00edan tener en pie. El prado en que estaban era seco, \u00e1rido y arenoso, no descubri\u00e9ndose en \u00e9l ni un tallo de hierba fresca, ni un arroyuelo, sino nada m\u00e1s que algunos gamones secos y matas escu\u00e1lidas. Todo el pasto hab\u00eda sido totalmente destruido por los mismos corderos.<br \/>\n            A primera vista se pod\u00eda deducir que aquellos pobres animales, que estaban adem\u00e1s cubiertos de llagas, hab\u00edan sufrido mucho y continuaban sufriendo. \u00a1Cosa extra\u00f1a! Cada uno ten\u00eda dos cuernos largos y gruesos que le sal\u00edan de la frente, como si fuesen carneros viejos, y en la punta de cada cuerno ten\u00edan un ap\u00e9ndice en forma de ese. Contempl\u00e9 maravillado aquella rara particularidad, caus\u00e1ndome gran inquietud el no saberme explicar por qu\u00e9 aquellos corderillos ten\u00edan los cuernos tan largos y tan gruesos y la causa de que hubiesen destruido tan pronto la hierba del prado.<br \/>\n            \u2013 Pero \u00bfc\u00f3mo puede ser esto?, dije al pastor. \u00bfUnos corderos tan peque\u00f1os y ya tienen unos cuernos tan grandes:<br \/>\n            \u2013 Mira bien, me dijo, observa atentamente.<br \/>\n            Y al hacerlo pude comprobar que aquellos animales ten\u00edan grabado el n\u00famero 3 en todas las partes del cuerpo: en el lomo, en la cabeza, en el hocico, en las orejas, en las narices, en las patas, en las pezu\u00f1as.<br \/>\n            \u2013 \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto?, pregunt\u00e9 a mi gu\u00eda. A la verdad que no entiendo nada.<br \/>\n            \u2013 \u00bfC\u00f3mo? \u00bfQue no comprendes nada?, me replic\u00f3 el pastor. Escucha, pues, y todo lo comprender\u00e1s. Esta extensa llanura es figura del mundo. Los lugares cubiertos de hierba significan la palabra de Dios y la gracia. Los parajes est\u00e9riles y \u00e1ridos, aquellos sitios en los cuales no se escucha la palabra divina, en los que s\u00f3lo se procura agradar al mundo. Las ovejas son los hombres hechos y derechos; los corderos, los jovencitos, para atender a los cuales ha mandado Dios a don Bosco. Este rinc\u00f3n de la llanura que contemplas, representa el Oratorio y los corderos en \u00e9l reunidos, tus hijos. Este lugar tan \u00e1rido es s\u00edmbolo del estado de pecado. Los cuernos son imagen de la deshonra. La letra S quiere decir Scandalum (esc\u00e1ndalo). Los escandalosos, por la fuerza del mal ejemplo, marchan a su perdici\u00f3n. Entre los corderos observar\u00e1s algunos que tienen los cuernos rotos; fueron escandalosos, pero ahora cesaron en sus esc\u00e1ndalos. El n\u00famero 3 quiere decir que soportan la pena de su culpa; esto es, que tendr\u00e1n que sufrir tres grandes carest\u00edas: una carest\u00eda espiritual, otra moral y otra material. 1.\u00b0 La carest\u00eda de los auxilios espirituales; pedir\u00e1n estos auxilios y no los tendr\u00e1n. 2.\u00b0 La carest\u00eda de la palabra de Dios. 3.\u00b0 La carest\u00eda del pan material. El que los corderos hayan agotado toda la hierba quiere decir que no les queda m\u00e1s que el deshonor y el n\u00famero 3, o sea, las carest\u00edas. Este espect\u00e1culo significa tambi\u00e9n los sufrimientos que padecen actualmente muchos j\u00f3venes en medio del mundo. En el Oratorio, en cambio, incluso los que son indignos de ello, no carecen del pan material.<br \/>\n            Mientras yo escuchaba y observaba todas aquellas cosas como desmemoriado, he aqu\u00ed una nueva maravilla. Todos aquellos corderos cambiaban de aspecto.<br \/>\n            Levant\u00e1ndose sobre las patas posteriores adquir\u00edan una estatura elevada y la forma de otros tantos j\u00f3venes. Yo me acerqu\u00e9 para comprobar si conoc\u00eda alguno. Eran todos muchachos del Oratorio. A much\u00edsimos no los hab\u00eda visto nunca, pero todos aseguraban que pertenec\u00edan a nuestro Oratorio. Y entre los que eran desconocidos para m\u00ed hab\u00eda unos pocos que est\u00e1n actualmente aqu\u00ed. Son los que no se presentan nunca a don Bosco; los que no acuden jam\u00e1s a pedirle un consejo; los que, por el contrario, huyen de \u00e9l; en una palabra: los j\u00f3venes a los cuales don Bosco a\u00fan no conoce\u2026 Pero la inmensa mayor\u00eda de los desconocidos estaba integrada por los que no est\u00e1n ni han estado en el Oratorio.<br \/>\n            Mientras observaba con pena aquella multitud, el que me acompa\u00f1aba me tom\u00f3 de la mano y me dijo:<br \/>\n            \u2013 Ven conmigo y ver\u00e1s otras cosas. Y as\u00ed diciendo me condujo a un extremo apartado del valle rodeado de peque\u00f1as colinas y cercado de un vallado de plantas esbeltas, en el cual hab\u00eda un gran prado cubierto de verdor, lo m\u00e1s riente que imaginarse puede y embalsamado por multitud de plantas arom\u00e1ticas, esmaltado de flores silvestres y en el que, adem\u00e1s, se descubr\u00edan frescos bosquecillos y corrientes de agua l\u00edmpida. En \u00e9l me encontr\u00e9 con una gran multitud de chicos, todos alegres, dedicados a formar un hermos\u00edsimo vestido con flores del prado.<br \/>\n            \u2013 Al menos, tienes a \u00e9stos que te proporcionan grandes consuelos.<br \/>\n            \u2013 \u00bfQui\u00e9nes son?, pregunt\u00e9.<br \/>\n            \u2013 Son los que est\u00e1n en gracia de Dios.<br \/>\n            \u00a1Ah! Os puedo asegurar que jam\u00e1s vi criaturas tan bellas y resplandecientes y que nunca habr\u00eda podido imaginar tanta hermosura. Ser\u00eda imposible que me pusiese a describirlo, pues ser\u00eda echar a perder lo que no se puede imaginar si no se ve. Pero me estaba reservado un espect\u00e1culo a\u00fan m\u00e1s sorprendente. Mientras estaba yo contemplando con inmenso placer a aquellos j\u00f3venes, entre los que hab\u00eda muchos a los cuales no conoc\u00eda, el gu\u00eda me dijo:<br \/>\n            \u2013 Ven, ven conmigo y te har\u00e9 ver algo que te proporcionar\u00e1 una alegr\u00eda y un consuelo a\u00fan mayor. Y me condujo a otro prado todo esmaltado de flores m\u00e1s bellas y olorosas que las que hab\u00eda visto anteriormente. Parec\u00eda un jard\u00edn regio. En \u00e9l pude ver un n\u00famero menor de j\u00f3venes que en el prado anterior, pero de una tan extraordinaria belleza y de un esplendor tal que anulaban por completo a los que hab\u00eda admirado poco antes. Algunos de \u00e9stos est\u00e1n en el Oratorio, otros lo estar\u00e1n con el tiempo.<br \/>\n             Entonces el pastor me dijo:<br \/>\n            \u2013 Estos son los que conservan la bella azucena de la pureza. Estos est\u00e1n revestidos a\u00fan con la estola de la inocencia.<br \/>\n            Yo contemplaba ext\u00e1tico aquel espect\u00e1culo. Casi todos llevaban en la cabeza una corona de flores de belleza indescriptible. Dichas flores estaban compuestas por otras florecillas de sorprendente gallard\u00eda y de colores tan vivos y variados que encantaban al que las miraba. Hab\u00eda m\u00e1s de mil colores en una sola flor y en cada flor se ve\u00edan m\u00e1s de mil flores. Hasta los pies de aquellos j\u00f3venes descend\u00eda una vestidura de fascinante blancura, entretejida de guirnaldas de flores, semejantes a las que formaban la corona. La luz encantadora que part\u00eda de las flores iluminaba toda la persona haciendo reflejar en ella la propia belleza. Las flores se espejaban unas en otras y las de las coronas en las que formaban las guirnaldas, reverberando cada una los rayos emitidos por las otras. Un rayo de un color al encontrarse con otro de distinto color daba origen a nuevos rayos, diversos entre s\u00ed y, por consiguiente, cada nuevo rayo produc\u00eda otros distintos, de manera que yo jam\u00e1s habr\u00eda cre\u00eddo que en el para\u00edso hubiese un espect\u00e1culo tan m\u00faltiple y encantador. Pero esto no es todo. Los rayos de las flores y de las coronas de unos j\u00f3venes se reflejaban en las flores y en los de las coronas de todos los dem\u00e1s; lo mismo suced\u00eda con las guirnaldas y con las vestiduras de cada uno. Adem\u00e1s, el resplandor del rostro de un joven al expandirse, se fund\u00eda con el resplandor del rostro de los compa\u00f1eros y al reverberar sobre aquellas facciones inocentes y redondas, produc\u00edan tanta luz que deslumbraban la vista e imped\u00edan fijar los ojos en ellas.<br \/>\n            Y as\u00ed, en uno solo, se concentraban las bellezas de todos los compa\u00f1eros con una armon\u00eda de luz inefable. Era la gloria accidental de los santos. No hay imagen humana capaz de dar una idea, aunque p\u00e1lida, de la belleza que adquir\u00eda cada uno de aquellos j\u00f3venes, en medio de un oc\u00e9ano de esplendor tan grande. Entre ellos pude ver a algunos que se encuentran actualmente en el Oratorio y estoy seguro de que, si pudiesen apreciar, aunque s\u00f3lo fuese la d\u00e9cima parte de la hermosura de que los vi revestidos, estar\u00edan dispuestos a sufrir el tormento del fuego, a dejarse descuartizar, a afrontar el m\u00e1s cruel de los martirios, antes que perderla.<br \/>\n            Apenas pude reaccionar un poco, despu\u00e9s de haber contemplado semejante espect\u00e1culo, me volv\u00ed a mi gu\u00eda y le dije:<br \/>\n            \u2013 Pero \u00bfen tan crecido n\u00famero de mis j\u00f3venes, son tan pocos los inocentes? \u00bfTan contados son los que nunca han perdido la gracia de Dios?<br \/>\n            El pastor respondi\u00f3:<br \/>\n            \u2013 \u00bfC\u00f3mo? \u00bfTe parece peque\u00f1o su n\u00famero? Por otra parte, ten presente que los que han tenido la desgracia de perder el hermoso lirio de la pureza, y, por tanto, la inocencia, pueden seguir a sus compa\u00f1eros por el camino de la penitencia. \u00bfVes all\u00e1? En aquel prado hay muchas flores; con ellas pueden tejer una corona y una vestidura hermos\u00edsima y seguir tambi\u00e9n a los inocentes en la gloria.<br \/>\n            \u2013 Dime algo m\u00e1s que yo pueda comunicar a mis j\u00f3venes, a\u00f1ad\u00ed entonces.<br \/>\n            \u2013 Rep\u00edteles que si supiesen cu\u00e1n bella y preciosa es a los ojos de Dios la inocencia y la pureza, estar\u00edan dispuestos a hacer cualquier sacrificio para conservarla. Diles que se animen a cultivar esta bella virtud, la cual supera a las dem\u00e1s en hermosura y esplendor. Por algo los castos son los que crescunt tanquam lilia in conspectu Domini. (Crecen como lirios a los ojos del Se\u00f1or).<br \/>\n            Yo quise entonces introducirme en medio de aquellos mis queridos hijos tan bellamente coronados, pero tropec\u00e9 al andar y me despert\u00e9 encontr\u00e1ndome en la cama.<br \/>\n            Hijos m\u00edos: \u00bfsois todos inocentes? Tal vez entre vosotros hay algunos que lo son y a ellos van dirigidas estas mis palabras. Por caridad: no perd\u00e1is un tesoro de tan inestimable valor. \u00a1La inocencia es algo que vale tanto como el Para\u00edso, como el mismo Dios! \u00a1Si hubieseis podido admirar la belleza de aquellos jovencitos recubiertos de flores! El conjunto de aquel espect\u00e1culo era tal, que yo habr\u00eda dado cualquier cosa por seguir gozando de \u00e9l, y si fuese pintor, considerar\u00eda como una gracia grande el poder plasmar en el lienzo, de alguna manera, lo que vi. Si conocieseis la belleza de un inocente, os someter\u00edais a las pruebas m\u00e1s penosas, incluso a la misma muerte, con tal de conservar el tesoro de la inocencia.<br \/>\n            El n\u00famero de los que hab\u00edan recuperado la gracia, aunque me produjo un gran consuelo, cre\u00ed, con todo, que ser\u00eda mayor. Tambi\u00e9n me maravill\u00e9 de ver a alguno que aqu\u00ed parece bueno y en el sue\u00f1o ten\u00eda unos cuernos muy grandes y muy gruesos\u2026<br \/>\n            Don Bosco termin\u00f3 haciendo una c\u00e1lida exhortaci\u00f3n a los que hab\u00edan perdido la inocencia para que se empe\u00f1asen voluntariosamente en<br \/>\n            recuperar la gracia por medio de la penitencia.<br \/>\n            Dos d\u00edas despu\u00e9s, el 18 de junio, el siervo de Dios sub\u00eda a su tribuna y daba algunas nuevas explicaciones del sue\u00f1o.<br \/>\n            No ser\u00eda necesaria explicaci\u00f3n alguna respecto al sue\u00f1o, pero volver\u00e9 a repetir lo que ya os dije. La gran llanura es el mundo, y los distintos parajes y el estado al que fueron llamados aqu\u00ed todos nuestros j\u00f3venes. El rinc\u00f3n donde estaban los corderos es el Oratorio. Los corderos son todos los j\u00f3venes que estuvieron, est\u00e1n y estar\u00e1n en el Oratorio. Los tres prados de esta zona, el \u00e1rido, el verde y el florido, indican los estados de pecado, de gracia y de inocencia. Los cuernos de los corderos son los esc\u00e1ndalos dados en el pasado. Hab\u00eda, adem\u00e1s, quienes ten\u00edan los cuernos rotos, o sea los que fueron escandalosos y despu\u00e9s se enmendaron por completo. Todas aquellas cifras que representaban el n\u00famero 3, y que se ve\u00edan grabadas en las distintas partes del cuerpo de cada cordero, simbolizan, seg\u00fan me dijo el pastor, tres castigos que Dios enviar\u00e1 a los j\u00f3venes: 1.\u00b0 Carest\u00eda de auxilios espirituales. 2.\u00b0 Carest\u00eda moral, o sea, falta de instrucci\u00f3n religiosa y de la palabra de Dios. 3.\u00b0 Carest\u00eda material, o sea, carencia incluso del alimento. Los j\u00f3venes resplandecientes son los que se encuentran en gracia de Dios y, sobre todo, los que conservan la inocencia bautismal y la bella virtud de la pureza. \u00edQu\u00e9 gloria tan grande les espera a los tales!<br \/>\n            Entregu\u00e9monos, pues, queridos j\u00f3venes, con el mayor entusiasmo a la pr\u00e1ctica de la virtud. El que no est\u00e9 en gracia de Dios, que la adquiera y despu\u00e9s emplee todos los medios necesarios y la ayuda de Dios para conservarse en ella hasta la muerte; pues, si es cierto que no todos podemos estar en compa\u00f1\u00eda de los inocentes y formar corona a Jes\u00fas, Cordero Inmaculado, al menos podemos seguir detr\u00e1s de ellos.<br \/>\n            Uno de vosotros me pregunt\u00f3 si estaba entre los inocentes y yo le dije que no, que ten\u00eda los cuernos rotos. Me pregunt\u00f3 tambi\u00e9n si ten\u00eda llagas y le dije que s\u00ed.<br \/>\n            \u2013 \u00bfY qu\u00e9 significan esas llagas?, me pregunt\u00f3.<br \/>\n            Yo le respond\u00ed:<br \/>\n            \u2013 No temas. Tus llagas est\u00e1n ya casi cicatrizadas y desaparecer\u00e1n con el tiempo; tales llagas no son deshonrosas, como no lo son las cicatrices de un combatiente, el cual, a pesar de las heridas y de los ataques del enemigo, supo vencer y conseguir la victoria. \u00a1Por tanto, son cicatrices gloriosas! Pero a\u00fan es m\u00e1s honroso combatir en medio del enemigo sin ser herido. La incolumidad del que lo consigue es causa de admiraci\u00f3n para todos.<br \/>\n            Explicando este sue\u00f1o, don Bosco dijo tambi\u00e9n que no pasar\u00eda mucho tiempo sin que se dejasen sentir estos tres males; \u2013 Peste, hambre y tambi\u00e9n falta de medios para hacer bien a las almas.<br \/>\n            A\u00f1adi\u00f3 que no pasar\u00edan tres meses sin que sucediese algo de particular.<br \/>\n            Este sue\u00f1o produjo en los j\u00f3venes la impresi\u00f3n y los frutos que hab\u00eda conseguido otras muchas veces con relatos semejantes.<br \/>\n(MB IT VIII 839- 845 \/ MB ES 713-718)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el siguiente pasaje, Don Bosco, fundador del Oratorio de Valdocco, relata a sus j\u00f3venes&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":44817,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":107,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[2566,1720,2636,2558,1768,1828,1690,1948,1966,1972,1984,2026],"class_list":["post-45167","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-gracias-recibidas","tag-maria","tag-ninos","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45167","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45167"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45167\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45168,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45167\/revisions\/45168"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44817"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45167"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45167"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45167"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}