{"id":44944,"date":"2025-08-19T12:07:07","date_gmt":"2025-08-19T12:07:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=44944"},"modified":"2025-09-10T14:24:49","modified_gmt":"2025-09-10T14:24:49","slug":"el-oratorio-festivo-de-valdocco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/el-oratorio-festivo-de-valdocco\/","title":{"rendered":"El oratorio festivo de Valdocco"},"content":{"rendered":"<p>En 1935, tras la canonizaci\u00f3n de Don Bosco en 1934, los salesianos se ocuparon de recoger testimonios sobre \u00e9l. Un tal Pietro Pons, que de ni\u00f1o hab\u00eda asistido al oratorio festivo de Valdocco durante unos diez a\u00f1os (de 1871 a 1882), y que tambi\u00e9n hab\u00eda cursado dos a\u00f1os de escuela primaria (con las aulas bajo la Bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora) el 8 de noviembre dio un hermoso testimonio de aquellos a\u00f1os. Extractamos algunos pasajes del mismo, casi todos in\u00e9ditos.<\/p>\n<p>La figura de Don Bosco<br \/>\nEra el centro de atracci\u00f3n de todo el Oratorio. As\u00ed lo recuerda nuestro antiguo oratoriano Pietro Pons a finales de los a\u00f1os 70: \u201cYa no ten\u00eda vigor, pero siempre estaba tranquilo y sonriente. Ten\u00eda dos ojos que perforaban y penetraban la mente. Aparec\u00eda entre nosotros: era una alegr\u00eda para todos. D. Rua, D. Lazzero estaban a su lado como si tuvieran al Se\u00f1or en medio de ellos. D. Barberis y todos los muchachos corr\u00edan hacia \u00e9l, rode\u00e1ndolo, algunos caminando a los costados, otros detr\u00e1s de \u00e9l para tener el rostro vuelto hacia \u00e9l. Era una fortuna, un codiciado privilegio poder estar cerca de \u00e9l, hablar con \u00e9l. Se paseaba hablando y mirando a todo el mundo con esos dos ojos que giraban a todos los lados, electrizando los corazones de alegr\u00eda\u201d.<br \/>\nEntre los episodios que se le han quedado grabados 60 a\u00f1os despu\u00e9s, recuerda dos en particular: \u201cUn d\u00eda\u2026 apareci\u00f3 solo en la puerta principal del santuario. Entonces una bandada de muchachos se abalanz\u00f3 sobre \u00e9l como una r\u00e1faga de viento. Pero \u00e9l sostiene en la mano el paraguas, que tiene un mango y una asta tan gruesa como la de los campesinos. Lo levanta y, utiliz\u00e1ndolo como una espada, hace malabarismos para repeler aquel afectuoso asalto, ahora a la derecha, ahora a la izquierda, para abrirse paso. Toca a uno con la punta, a otro a un lado, pero mientras tanto los otros se acercan por el otro lado. As\u00ed contin\u00faa el juego, la broma, alegrando los corazones, deseosos de ver al buen Padre regresar de su viaje. Parec\u00eda un cura de pueblo, pero de los buenos\u201d.<\/p>\n<p>Los juegos y el peque\u00f1o teatro<br \/>\nUn oratorio salesiano sin juegos es impensable. El anciano antiguo alumno recuerda: \u201cel patio estaba ocupado por un edificio, la iglesia de Maria A. y al fondo un muro bajo\u2026 una especie de caseta descansaba en la esquina izquierda, donde siempre hab\u00eda alguien para vigilar a los que entraban\u2026 Nada m\u00e1s entrar a la derecha, hab\u00eda un columpio con un solo asiento, luego las barras paralelas y la barra fija para los ni\u00f1os mayores, que se divert\u00edan haciendo sus piruetas y saltos mortales, y tambi\u00e9n el trapecio, y el paso volador simple, que estaban, sin embargo, cerca de las sacrist\u00edas, m\u00e1s all\u00e1 de la capilla de San Jos\u00e9\u201d. Y de nuevo: \u201cEste patio ten\u00eda una hermosa longitud y se prestaba muy bien a las carreras de velocidad que part\u00edan del lado de la iglesia y volv\u00edan all\u00ed a la vuelta. Tambi\u00e9n se jugaba a los ata\u00fades rotos, a las carreras de sacos y a las pi\u00f1atas. Estos \u00faltimos juegos se anunciaban desde el domingo anterior. Tambi\u00e9n se jugaba a la cuca\u00f1a, pero el \u00e1rbol se plantaba con el extremo delgado en la parte inferior para que fuera m\u00e1s dif\u00edcil subir. Hab\u00eda loter\u00edas y el boleto se pagaba a uno o dos c\u00e9ntimos. Dentro de la casita hab\u00eda una peque\u00f1a biblioteca guardada en un armario\u201d.<\/p>\n<p>Al juego se un\u00eda el famoso \u201cpeque\u00f1o teatro\u201d en el que se representaban aut\u00e9nticos dramas como \u201cEl hijo del cruzado\u201d, se cantaban los romances de Don Cagliero y se presentaban \u201cmusicales\u201d como el del Zapatero personificado por el legendario Carlo Gastini [un brillante animador de los antiguos alumnos]. La obra, a la que asist\u00edan gratuitamente los padres, se celebraba en la sala situada bajo la nave de la iglesia de Mar\u00eda A., pero el antiguo oratorio recuerda tambi\u00e9n que \u201cuna vez se represent\u00f3 en la casa Moretta [la actual iglesia parroquial, cerca de la plaza]. All\u00ed viv\u00eda gente pobre en la m\u00e1s escu\u00e1lida miseria. En los s\u00f3tanos que se ven bajo el balc\u00f3n hab\u00eda una pobre madre, que al mediod\u00eda llevaba a su Carlos, con el cuerpo r\u00edgido por una enfermedad, sobre los hombros para que tomara el sol\u201d.<\/p>\n<p>Servicios religiosos y reuniones formativas<br \/>\nEn el oratorio festivo no faltaban los servicios religiosos de los domingos por la ma\u00f1ana: santa misa con comuni\u00f3n, oraciones del buen cristiano; seguidos por la tarde de recreo, catecismo y serm\u00f3n de don Giulio Barberis. Ya anciano, \u201cD. Bosco nunca ven\u00eda a decir misa ni a predicar, sino s\u00f3lo a visitar y a quedarse con los chicos durante el recreo\u2026 Los catequistas y los asistentes ten\u00edan a sus alumnos con ellos en la iglesia durante los oficios y les ense\u00f1aban el catecismo. A todos se les impart\u00eda una peque\u00f1a doctrina. Cada fiesta hab\u00eda que memorizar la lecci\u00f3n y tambi\u00e9n la explicaci\u00f3n\u201d. Las fiestas solemnes terminaban con una procesi\u00f3n y una merienda para todos: \u201cA la salida de la iglesia despu\u00e9s de la misa hab\u00eda un desayuno. Un joven a la derecha de la puerta daba la hogaza de pan, otro a la izquierda le pon\u00eda dos fetas de salami con un tenedor\u201d. Aquellos chicos se contentaban con poco, pero estaban encantados. Cuando los chicos internos se un\u00edan a los oratorianos para cantar las v\u00edsperas, \u00a1sus voces se o\u00edan en Via Milano y Via Corte d\u2019appello!<br \/>\nLas reuniones de los grupos de formaci\u00f3n tambi\u00e9n se celebraban en el oratorio festivo. En la casita cercana a la iglesia de San Francisco, hab\u00eda \u201cuna sala peque\u00f1a y baja con capacidad para unas veinte personas\u2026 En la sala hab\u00eda una peque\u00f1a mesa para el conferenciante, hab\u00eda bancos para las reuniones y conferencias de los mayores en general, y de la Compa\u00f1\u00eda de San Luis, casi todos los domingos\u201d.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9nes eran los oratorianos?<br \/>\nDe sus casi 200 compa\u00f1eros \u2013 aunque su n\u00famero disminu\u00eda en invierno debido al regreso de los temporeros con sus familias \u2013 nuestro vivaracho anciano recordaba que muchos eran de Biella \u201ccasi todos \u2018bic\u2019, es decir, que llevaban el cubo de madera lleno de cal y la cesta de mimbre llena de ladrillos a los alba\u00f1iles de los edificios\u201d. Otros eran \u201caprendices de alba\u00f1il, mec\u00e1nico, hojalatero\u201d. Pobres aprendices: trabajaban de la ma\u00f1ana a la noche todos los d\u00edas y s\u00f3lo los domingos pod\u00edan permitirse un poco de recreo \u201cen casa de Don Bosco\u201d (como se llamaba su oratorio): \u201cJug\u00e1bamos al burro que vuela, bajo la direcci\u00f3n del entonces se\u00f1or Milanesio [futuro sacerdote que fue un gran misionero en la Patagonia]. El Sr. Ponzano, m\u00e1s tarde sacerdote, era profesor de gimnasia. Nos hac\u00eda hacer ejercicios con el peso corporal, con palos, y otros aparatos\u201d.<br \/>\nLos recuerdos de Pietro Pons son mucho m\u00e1s amplios, tan ricos en sugerencias lejanas, como impregnados de una sombra de nostalgia; esperan ser conocidos en su totalidad. Esperamos hacerlo pronto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1935, tras la canonizaci\u00f3n de Don Bosco en 1934, los salesianos se ocuparon de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":44930,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":101,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2210,1720,1732,1768,2198,1822,1876,1918,2620],"class_list":["post-44944","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-antiguos-alumnos","tag-carisma-salesiano","tag-casas-salesianas","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-gracia","tag-lugares-salesianos","tag-oratorio","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44944","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44944"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44944\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44945,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44944\/revisions\/44945"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44930"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}