{"id":44918,"date":"2025-08-09T12:53:49","date_gmt":"2025-08-09T12:53:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?p=44918"},"modified":"2025-09-10T14:08:24","modified_gmt":"2025-09-10T14:08:24","slug":"nadie-asusto-a-las-gallinas-1876","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/nadie-asusto-a-las-gallinas-1876\/","title":{"rendered":"Nadie asust\u00f3 a las gallinas (1876)"},"content":{"rendered":"<p><em>Ambientada en enero de 1876, la pieza presenta uno de los \u00absue\u00f1os\u00bb m\u00e1s evocadores de Don Bosco, un instrumento predilecto con el que el santo turin\u00e9s sacud\u00eda y guiaba a los j\u00f3venes del Oratorio. La visi\u00f3n se abre en una llanura inmensa donde los sembradores trabajan afanosamente: el trigo, s\u00edmbolo de la Palabra de Dios, germinar\u00e1 solo si est\u00e1 protegido. Pero gallinas voraces caen sobre la semilla y, mientras los campesinos cantan vers\u00edculos evang\u00e9licos, los cl\u00e9rigos encargados de la custodia permanecen mudos o distra\u00eddos, dejando que todo se pierda. La escena, animada por di\u00e1logos ingeniosos y citas b\u00edblicas, se convierte en par\u00e1bola de la murmuraci\u00f3n que apaga el fruto de la predicaci\u00f3n y advertencia a la vigilancia activa. Con tonos a la vez paternos y severos, Don Bosco transforma el elemento fant\u00e1stico en una lecci\u00f3n moral incisiva.<\/em><\/p>\n<p>En la segunda quincena de enero tuvo el Siervo de Dios un sue\u00f1o simb\u00f3lico del que dio cuenta a algunos Salesianos. Don Julio Barberis le pidi\u00f3 que lo contara en p\u00fablico, porque sus sue\u00f1os gustaban mucho a los muchachos, les hac\u00edan mucho bien y con ellos cobraban gran cari\u00f1o al Oratorio.<br \/>\n\u2013 S\u00ed, es verdad, contest\u00f3 el Beato, hacen mucho bien y se oyen con inter\u00e9s; el \u00fanico perjudicado soy yo, que necesitar\u00eda tener pulmones de hierro. Se puede decir que no hay uno s\u00f3lo en el Oratorio, que no se sienta movido al o\u00edr estas narraciones; porque de ordinario estos sue\u00f1os se refieren a todos, y cada uno quiere saber en qu\u00e9 estado lo he visto, qu\u00e9 debe hacer, qu\u00e9 significa esto o aquello y as\u00ed me atormentan d\u00eda y noche, y si quiero despertar el deseo de confesiones generales, no tengo m\u00e1s que contar un sue\u00f1o\u2026 Escucha, hagamos una cosa. El domingo ir\u00e9 a hablar a los muchachos y t\u00fa preg\u00fantame en p\u00fablico. Entonces yo contar\u00e9 el sue\u00f1o.<br \/>\nEl 23 de enero, despu\u00e9s de rezar las oraciones de la noche, subi\u00f3 a la c\u00e1tedra. Su rostro radiante de alegr\u00eda manifestaba como siempre su satisfacci\u00f3n por encontrarse con sus hijos. Cuando el juvenil auditorio se fue sosegando y callando, don Julio Barberis pidi\u00f3 la palabra y pregunt\u00f3:<br \/>\n\u2013 Perdone, don Bosco, \u00bfme permite hacerle una pregunta? -Habla, habla, replic\u00f3 el siervo de Dios.<br \/>\n\u2013 He o\u00eddo decir que en estas noches pasadas ha tenido un sue\u00f1o sobre sementera, sembrador, gallinas\u2026 y que se lo ha contado ya al cl\u00e9rigo Calvi. \u00bfSer\u00eda tan amable que nos lo quisiera contar tambi\u00e9n a nosotros? Crea que nos proporcionar\u00eda un gran placer.<br \/>\n\u2013 \u00a1Qu\u00e9 curioso!, dijo Don Bosco en tono de reproche. Y la risa fue general.<br \/>\n\u2013 No me importa que me llame curioso, con tal de que nos cuente el sue\u00f1o. Y con estas palabras creo interpretar la voluntad de todos, que ciertamente le escuchar\u00e1n con sumo gusto.<br \/>\n\u2013 Si es as\u00ed os lo contar\u00e9. No quer\u00eda decir nada, porque hay cosas que se refieren a algunos de vosotros en particular, y algunas otras que te interesan tambi\u00e9n a ti, y que no gusta o\u00edrlas; pero como me lo has pedido, las contar\u00e9.<br \/>\n\u2013 Pero, don Bosco, por favor, si hay alg\u00fan palo para m\u00ed, no me lo vaya a dar aqu\u00ed en p\u00fablico.<br \/>\n\u2013 Yo contar\u00e9 las cosas como las so\u00f1\u00e9; que cada uno tome lo que le corresponde. Pero antes es necesario que cada uno recuerde bien, que los sue\u00f1os se tienen durmiendo y durmiendo no se razona; por eso, si en lo que os voy a contar hay alguna cosa buena, alguna amonestaci\u00f3n provechosa, ac\u00e9ptese. Por lo dem\u00e1s que nadie pierda la serenidad. Ya os he dicho que al so\u00f1ar por la noche yo estaba durmiendo, pues hay algunos que sue\u00f1an tambi\u00e9n de d\u00eda y algunas veces estando despiertos, con lo que causan verdaderos disgustos a sus profesores convirti\u00e9ndose en alumnos un tanto fastidiosos.<\/p>\n<p>Me pareci\u00f3 encontrarme lejos de aqu\u00ed, cerca de Castelnuovo de Asti, mi pueblo. Ten\u00eda ante m\u00ed una gran extensi\u00f3n de terreno, situada en una amplia y bella llanura; pero aquellas tierras no eran nuestras, ni yo sab\u00eda de qui\u00e9n fuesen.<br \/>\nEn aquel campo vi a muchos trabajando con azadas, palas, rastrillos y otras herramientas. Uno araba, otro sembraba, \u00e9ste allanaba la tierra, aqu\u00e9l hac\u00eda otra cosa. Se ve\u00edan ac\u00e1 y all\u00e1 los capataces dirigiendo los trabajos y entre estos \u00faltimos me pareci\u00f3 encontrarme tambi\u00e9n yo. Diversos coros de labradores estaban en otra parte cantando. Yo lo observaba todo maravillado y no sab\u00eda identificar aquel lugar para m\u00ed desconocido, mientras me dec\u00eda a m\u00ed mismo. -Pero \u00bfpor qu\u00e9 trabajan \u00e9stos tanto: Y me contestaba: -Para proporcionar el pan a mis muchachos. Y era verdaderamente admirable el ver c\u00f3mo aquellos buenos agricultores no interrump\u00edan ni por un instante su labor, aplicados constantemente a sus tareas con un ardor creciente y con una diligencia similar. S\u00f3lo algunos re\u00edan y bromeaban entre s\u00ed.<br \/>\nMientras contemplaba tan hermoso espect\u00e1culo, dirig\u00ed la vista a mi alrededor y comprob\u00e9 que me rodeaban algunos sacerdotes y muchos de mis cl\u00e9rigos, unos muy pr\u00f3ximos a m\u00ed y otros un poco m\u00e1s distantes.<br \/>\nMe dec\u00eda a m\u00ed mismo:<br \/>\n\u2013 Debo de estar so\u00f1ando; mis cl\u00e9rigos est\u00e1n en Tur\u00edn; aqu\u00ed, en cambio, estamos en Castelnuovo. Adem\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo puede ser esto? Estoy vestido de invierno de los pies a la cabeza; ayer mismo sent\u00ed un fr\u00edo intens\u00edsimo y, en cambio, aqu\u00ed est\u00e1n sembrando el trigo.<br \/>\nY me tocaba las manos y continuaba caminando, mientras me dec\u00eda:<br \/>\n\u2013 Pero no, no debe ser un sue\u00f1o, porque lo que estoy viendo es un campo; este cl\u00e9rigo es el cl\u00e9rigo A\u2026 en persona, y aquel otro el cl\u00e9rigo B\u2026 adem\u00e1s, en el sue\u00f1o \u00bbc\u00f3mo iba a poder ver esto y lo otro?<br \/>\nEntretanto vi all\u00ed cerca, aunque aparte, a un anciano que, por su aspecto, parec\u00eda muy ben\u00e9volo y sensato, entretenido en observarme a m\u00ed y a los dem\u00e1s. Me acerqu\u00e9 a \u00e9l y le pregunt\u00e9:<br \/>\n\u2013 D\u00edgame, buen hombre, \u00bfqu\u00e9 es lo que estoy viendo?, porque no entiendo nada. \u00bfD\u00f3nde estamos? \u00bfQui\u00e9nes son esos trabajadores? \u00bfDe qui\u00e9n es este campo?<br \/>\n\u2013 \u00a1Oh!, me respondi\u00f3 el desconocido; \u00a1vaya unas preguntas que me ha hecho! \u00bfUsted es sacerdote y desconoce estas cosas?<br \/>\n\u2013 Pero, vamos, d\u00edgame, le repliqu\u00e9. \u00bfA usted le parece que estoy so\u00f1ando o despierto? Porque a m\u00ed me parece que estoy so\u00f1ando y no creo posibles las cosas que estoy viendo.<br \/>\n\u2013 Muy posible, mejor dicho, reales, y a m\u00ed me parece que usted est\u00e1 completamente despierto. \u00bfNo se da cuenta? Habla, r\u00ede, bromea.<br \/>\n\u2013 S\u00ed, pero hay algunos, a\u00f1ad\u00ed, a quienes les parece que en el sue\u00f1o hablan, oyen, trabajan, como si estuviesen despiertos.<br \/>\n\u2013 No, no, deseche esa idea; usted est\u00e1 aqu\u00ed en cuerpo y alma.<br \/>\n\u2013 Bien, sea como dice; y, puesto que estoy despierto, d\u00edgame de qui\u00e9n es este campo.<br \/>\n\u2013 Usted ha estudiado lat\u00edn, continu\u00f3 el anciano; \u00bfcu\u00e1l es el primer nombre de la segunda declinaci\u00f3n que ha estudiado en el Donato?<br \/>\n\u00bfSe acuerda a\u00fan?<br \/>\n\u2013 S\u00ed que lo recuerdo, pero \u00bfqu\u00e9 tiene que ver esto con lo que le he preguntado?<br \/>\n\u2013 \u00a1Much\u00edsimo!, replic\u00f3 el desconocido. Diga, pues, el primer nombre que se estudia en la segunda declinaci\u00f3n.<br \/>\n\u2013 Es\u00a0<em>Dominus<\/em>.<br \/>\n\u2013 \u00bfY c\u00f3mo hace el genitivo?<br \/>\n\u2013\u00a0<em>Domini<\/em>.<br \/>\n\u2013 Bien, muy bien, Domini; este campo, pues, es\u00a0<em>Domini<\/em>, del Se\u00f1or.<br \/>\n\u2013 Ya comienzo a entender algo, exclam\u00e9.<br \/>\nEstaba maravillado de la manera de proceder de aquel anciano. Entretando vi a varias personas que llegaban con sacos de trigo para sembrarlo y a un grupo de campesinos que cantaban:\u00a0<em>Exit, qui seminat, seminare semen suum<\/em>. (Sali\u00f3 el sembrador a sembrar su simiente).<br \/>\nA m\u00ed me parec\u00eda un crimen arrojar aquella simiente y hacerla pudrir bajo tierra. \u00a1Era un trigo tan magn\u00edfico!<br \/>\n\u2013 \u00bfNo ser\u00eda mejor, dec\u00eda para m\u00ed, molerlo y hacer con \u00e9l pan o pastas?<br \/>\nPero despu\u00e9s pens\u00e9:<br \/>\n\u2013 Quien no siembra, no recoge. Si no se arroja a la tierra la semilla y \u00e9sta no se pudre \u00bfqu\u00e9 se recoger\u00e1 despu\u00e9s?<br \/>\nMientras tanto vi salir de todas partes una cantidad extraordinaria de gallinas que se met\u00edan en el sembrado para comerse el trigo que los otros hab\u00edan arrojado como simiente.<br \/>\nY el grupo de los cantores prosigui\u00f3 cantando:\u00a0<em>Venerunt aves caeli, sustulerunt frumentum et reliquerunt zizaniam<\/em>. (Vinieron las aves del cielo, se llevaron el trigo y dejaron la ciza\u00f1a).<br \/>\nYo di una mirada a mi alrededor y observ\u00e9 a los cl\u00e9rigos que estaban conmigo. Uno, con los brazos cruzados, miraba a los dem\u00e1s con fr\u00eda indiferencia; otro charlaba con los compa\u00f1eros; algunos se encog\u00edan de hombros, \u00e9ste miraba al cielo, aqu\u00e9l re\u00eda al contemplar el espect\u00e1culo, otros prosegu\u00edan tranquilamente sus recreos y sus juegos, los otros desempe\u00f1aban alguna de sus ocupaciones; pero ninguno hac\u00eda por espantar las gallinas y echarlas fuera. Yo me volv\u00ed entonces a ellos muy disgustado y, llamando a cada uno por su nombre, les dije:<br \/>\n\u2013 Pero, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is? \u00bfNo veis que las gallinas se est\u00e1n comiendo el trigo? \u00bfNo veis que est\u00e1n destruyendo la buena simiente, haciendo desvanecerse todas las buenas esperanzas de estos agricultores? \u00bfQu\u00e9 recogeremos despu\u00e9s? \u00bfPor qu\u00e9 permanec\u00e9is ah\u00ed mudos? \u00bfPor qu\u00e9 no grit\u00e1is? \u00bfPor qu\u00e9 no las espant\u00e1is?<br \/>\nPero los cl\u00e9rigos se encog\u00edan de hombros, me miraban y no dec\u00edan nada.<br \/>\nAlgunos ni se volvieron a escucharme; ni se hab\u00edan fijado en el campo, ni se preocuparon de hacerlo despu\u00e9s que yo les hube reprendido.<br \/>\n\u2013 \u00a1Qu\u00e9 necios sois!, continu\u00e9. Las gallinas tienen ya el buche lleno. \u00bfNo pod\u00e9is dar unas palmadas, as\u00ed?<br \/>\nY, al decir esto, comenc\u00e9 a palmotear, encontr\u00e1ndome verdaderamente embrollado, pues mis palabras no serv\u00edan para nada. Entonces algunos comenzaron a espantar a las gallinas, pero yo me dec\u00eda para m\u00ed:<br \/>\n\u2013 \u00a1S\u00ed, s\u00ed! Ahora que se han comido el trigo van a echar a las gallinas.<br \/>\nY, mientras tanto, lleg\u00f3 hasta m\u00ed el canto del grupo de los campesinos, cuya letra dec\u00eda:\u00a0<em>Canes muti nescientes latrare<\/em>. (Perros mudos que no saben ladrar).<br \/>\nEntonces me dirig\u00ed a aquel buen anciano y, entre estupefacto e indignado, le dije:<br \/>\n\u2013 \u00a1Vamos! Deme una explicaci\u00f3n de lo que estoy viendo; que no entiendo nada. \u00bfQu\u00e9 representa esa semilla arrojada a la tierra?<br \/>\n\u2013 \u00a1Esta es buena!, replic\u00f3 en anciano.\u00a0<em>Semen est verbum Dei<\/em>. (La simiente es la palabra de Dios).<br \/>\n\u2013 \u00bfY qu\u00e9 quiere decir el hecho de que las gallinas se lo coman como acabo de ver?<br \/>\nEl viejo, cambiando de tono de voz, prosigui\u00f3:<br \/>\n\u2013 \u00a1Oh! Si quiere una explicaci\u00f3n m\u00e1s completa se la dar\u00e9. El campo es la vi\u00f1a del Se\u00f1or, de que nos habla el Evangelio, y puede tambi\u00e9n representar el coraz\u00f3n del hombre. Los agricultores son los obreros evang\u00e9licos, que siembran la palabra de Dios especialmente con la predicaci\u00f3n. Esta palabra podr\u00eda producir mucho fruto en el coraz\u00f3n que fuese terreno bien preparado. Pero \u00bfqu\u00e9 sucede? Que vienen las aves del cielo y se llevan la semilla.<br \/>\n\u2013 \u00bfQu\u00e9 representan estos animales?<br \/>\n\u2013 \u00bfQuiere que se lo diga? Simbolizan las murmuraciones. Despu\u00e9s de o\u00edr una pl\u00e1tica que podr\u00eda producir su efecto, comienzan los comentarios con los compa\u00f1eros. Uno ridiculiza un gesto, otro la voz, otro la palabra del predicador y he aqu\u00ed que el fruto del serm\u00f3n desaparece. Otro acusa al predicador de un defecto f\u00edsico o intelectual; un tercero se r\u00ede de su forma de expresi\u00f3n y el fruto de la pl\u00e1tica cae por tierra. Lo mismo habr\u00eda que decir de una buena lectura, cuyo bien queda obstaculizado por la murmuraci\u00f3n. Las murmuraciones son tanto m\u00e1s malas en cuanto que generalmente son secretas, escondidas y viven y crecen donde menos sospechamos. El trigo, aunque caiga en un terreno no muy bien cultivado, nace, crece, alcanza una altura bastante considerable y produce fruto. Cuando sobre un campo reci\u00e9n sembrado se abate la tempestad, el campo queda asolado y no produce mucho fruto, pero algo produce. La mies no ser\u00e1 muy vistosa, pero las plantas crecer\u00e1n; dar\u00e1n poco fruto, pero algunos dar\u00e1n\u2026 En cambio, cuando las gallinas o los p\u00e1jaros picotean la simiente, ya no hay nada que hacer: el campo no producir\u00e1 ni poco ni mucho; no producir\u00e1 fruto de ninguna clase. De la misma manera, si las pl\u00e1ticas, si las exhortaciones, si los buenos prop\u00f3sitos son seguidos de una distracci\u00f3n, de una tentaci\u00f3n, etc. dar\u00e1 menos frutos; pero cuando hay murmuraciones, hablar mal o cosas parecidas, aqu\u00ed no es poco lo que importa, sino que hay todo lo que inmediatamente se quita \u00bfA qui\u00e9n le corresponde vencer, insistir, gritar, vigilar, para que estas murmuraciones, para que estas malas conversaciones no se produzcan? \u00a1Usted lo sabe!<br \/>\n\u2013 Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que hac\u00edan aquellos cl\u00e9rigos?, le pregunt\u00e9. \u00bfAcaso no pod\u00edan ellos impedir tan gran mal?<br \/>\n\u2013 Nada impidieron, prosigui\u00f3 el anciano. Unos estaban observando como estatuas mudas; otros no se fijaban, no pensaban, no ve\u00edan o estaban con los brazos cruzados; otros no ten\u00edan valor para impedir tal mal; algunos, aunque pocos, se un\u00edan a los murmuradores, tomando parte en sus maledicencias y haciendo el oficio de destructores de la palabra de Dios. T\u00fa que eres sacerdote, insiste sobre esto: predica, exhorta, habla, no tengas nunca miedo de decir demasiado; todos saben que el poner en rid\u00edculo a quien predica, a quien exhorta, a quien da buenos consejos es una de las cosas que pueden ocasionar mayor mal. Y el permanecer mudo cuando se ve alg\u00fan desorden y el no impedirlo, especialmente si se puede y se debe, es hacerse c\u00f3mplice del mal de los dem\u00e1s.<br \/>\nYo, impresionado al o\u00edr estas palabras, quer\u00eda seguir mirando, observando esto y aquello, amonestar a los cl\u00e9rigos y animarlos a cumplir con sus deberes. Pero vi que se aprestaban ya a poner en fuga a las gallinas. Al avanzar unos pasos, tropec\u00e9 con un rastrillo de los de extender la tierra, que hab\u00eda sido dejado all\u00ed, y me despert\u00e9.<br \/>\nAhora dej\u00e9moslo todo a un lado y saquemos alguna moraleja. Veamos qu\u00e9 le parece este sue\u00f1o a Don Julio Barberis.<br \/>\n\u2013 Que es un garrotazo con todas las de la ley y que al que le da de lleno no lo deja bien parado.<br \/>\n\u2013 Cierto, replic\u00f3 Don Bosco; es una lecci\u00f3n de la que hemos de sacar provecho. No lo olvid\u00e9is, queridos j\u00f3venes; evitad entre vosotros toda suerte de murmuraci\u00f3n, consider\u00e1ndola como el mayor de los males; huid de ella como se huye de la peste y procurad no s\u00f3lo evitarla, sino haced que los dem\u00e1s tambi\u00e9n la eviten. Algunas veces, unos consejos santos, unas obras extraordinariamente buenas, no hacen tanto bien como el que consigue impedir una murmuraci\u00f3n o una palabra que pueda da\u00f1ar a los dem\u00e1s. Arm\u00e9monos de valor y combat\u00e1mosla valientemente. No hay peor desgracia que hacer perder su eficacia a la palabra de Dios. Y a veces basta una palabra, basta una broma.<br \/>\nOs he contado un sue\u00f1o que tuve hace varias noches, pero la noche pasada so\u00f1\u00e9 algo que deseo tambi\u00e9n narraros. No es a\u00fan muy tarde, son apenas las nueve y, por tanto, tengo tiempo de expon\u00e9roslo. Por lo dem\u00e1s, procurar\u00e9 no ser muy largo.<br \/>\nMe pareci\u00f3, pues, encontrarme en un lugar que ahora no sabr\u00eda decir qu\u00e9 lugar fuese; ciertamente no era Castelnuevo y tampoco el Oratorio. Y lleg\u00f3 uno a toda prisa a \u00a0 llamarme:<br \/>\n\u2013 \u00a1Don Bosco, venga! \u00a1Don Bosco, venga!<br \/>\n\u2013 \u00bfPor qu\u00e9 tanta prisa?, pregunt\u00e9.<br \/>\n\u2013 \u00bfNo sabe lo que ha sucedido?<br \/>\n\u2013 No s\u00e9 lo que quieres decirme; expl\u00edcate mejor, repliqu\u00e9 con cierta inquietud.<br \/>\n\u2013 \u00bfNo sabe que fulano, tan bueno, tan lleno de br\u00edo est\u00e1 gravemente enfermo; mejor dicho, moribundo?<br \/>\n\u2013 No creo que quieras burlarte de m\u00ed, le dije, porque precisamente esta ma\u00f1ana he estado hablando y paseando con ese muchacho que me dices est\u00e1 moribundo.<br \/>\n\u2013 \u00a1Ah! Don Bosco, no quiero enga\u00f1arle y me creo en la obligaci\u00f3n de decirle toda la verdad. El joven en cuesti\u00f3n necesita urgentemente de su presencia y desea verle \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y hablarle por \u00faltima vez. Venga, venga pronto, porque de otra manera ya no tendr\u00e1 tiempo.<br \/>\nYo, sin saber ad\u00f3nde, march\u00e9 a toda prisa detr\u00e1s de aqu\u00e9l. Llego a cierto lugar y veo a gente triste y llorosa que me dice:<br \/>\n\u2013 Pronto, pronto, que est\u00e1 en las \u00faltimas.<br \/>\n\u2013 Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que ha sucedido?, pregunt\u00e9.<br \/>\nY me introdujeron en una habitaci\u00f3n, en la que vi a un joven acostado, con el rostro descompuesto, color cadav\u00e9rico y una tos, una respiraci\u00f3n y un ronquido que lo ahogaba y apenas le permit\u00eda hablar.<br \/>\n\u2013 Pero no eres fulano?, le dije.<br \/>\n\u2013 S\u00ed, soy yo.<br \/>\n\u2013 \u00bfC\u00f3mo te encuentras?<br \/>\n\u2013 Muy mal.<br \/>\n\u2013 \u00bfY c\u00f3mo te veo en tal estado? \u00bfAyer y esta misma ma\u00f1ana, no paseabas tranquilamente bajo los p\u00f3rticos?<br \/>\n\u2013 S\u00ed, replic\u00f3 el joven, ayer y esta ma\u00f1ana pase\u00e1bamos bajo los p\u00f3rticos; pero, ahora, dese prisa que necesito confesarme; me queda muy poco tiempo.<br \/>\n\u2013 Calma, calma; hace pocos d\u00edas que te has confesado.<br \/>\n\u2013 Es cierto, y no creo tener culpa grave en mi coraz\u00f3n; pero, a pesar de ello quiero recibir por \u00faltima vez la santa absoluci\u00f3n, antes de presentarme al Divino Juez.<br \/>\nYo escuch\u00e9 su confesi\u00f3n. Y entretanto observ\u00e9 que iba empeorando visiblemente y que la tos estaba a punto de ahogarlo. -Aqu\u00ed es necesario proceder a toda prisa, dije para m\u00ed, si quiero que reciba a\u00fan el Santo Vi\u00e1tico y la Extremaunci\u00f3n. El Vi\u00e1tico no lo podr\u00e1 recibir porque necesitar\u00eda m\u00e1s tiempo para prepararse o porque no podr\u00eda tragar la forma. \u00a1Pronto, los Santos Oleos!<br \/>\nY, diciendo esto, sal\u00ed de la habitaci\u00f3n y mand\u00e9 inmediatamente a un individuo por la bolsa de los Santos Oleos. Los j\u00f3venes que se hallaban presentes me preguntaron:<br \/>\n\u2013 Pero \u00bfest\u00e1 realmente en peligro? \u00bfEst\u00e1 en las \u00faltimas como dicen?<br \/>\n\u2013 Seguro, respond\u00ed, \u00bfno veis que tiene la respiraci\u00f3n cada vez m\u00e1s dif\u00edcil y que la tos le sofoca?<br \/>\n\u2013 Pero ser\u00eda mejor traerle el Vi\u00e1tico, y, as\u00ed fortalecido, enviarlo a los brazos de Mar\u00eda.<br \/>\nY mientras yo me afanaba preparando lo necesario, o\u00ed una voz que dijo:<br \/>\n\u2013 \u00a1Ya expir\u00f3!<br \/>\nVolv\u00ed a entrar en la habitaci\u00f3n y me encontr\u00e9 al enfermo con los ojos extraviados, sin respiraci\u00f3n, muerto.<br \/>\n\u2013 \u00bfHa muerto?, pregunt\u00e9 a los que lo asist\u00edan.<br \/>\n\u2013 \u00a1Ha muerto, me respondieron, ha muerto!<br \/>\n\u2013 \u00bfEn tan poco tiempo? Decidme: \u00bfno es \u00e9ste fulano?<br \/>\n\u2013 S\u00ed, es fulano.<br \/>\n\u2013 No puedo dar cr\u00e9dito a mis ojos. Ayer mismo estaba paseando conmigo bajo los p\u00f3rticos.<br \/>\n\u2013 Ayer paseaba y hoy est\u00e1 muerto, me replicaron.<br \/>\n\u2013 Por suerte era un joven bueno, exclam\u00e9.<br \/>\nY prosegu\u00ed diciendo a los que estaban a mi alrededor:<br \/>\n\u2013 \u00bfVeis, veis? Este no ha podido ni siquiera recibir el Vi\u00e1tico, ni la Extremaunci\u00f3n. Demos con todo gracias al Se\u00f1or que le concedi\u00f3 tiempo para confesarse. Era un muchacho muy bueno, se acercaba a menudo a los Santos Sacramentos y esperamos que est\u00e9 gozando ya de la felicidad de la gloria, o al menos, que est\u00e9 en el Purgatorio. Pero, si les hubiese sucedido a otros lo mismo, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda ahora de ellos?<br \/>\nDicho esto nos pusimos todos de rodillas y rezamos el\u00a0<em>De profundis<\/em>\u00a0por el alma del pobre difunto.<br \/>\nEntretanto, iba yo a mi habitaci\u00f3n, cuando vi llegar a Ferraris de la librer\u00eda, el cual me dijo acongojado:<br \/>\n\u2013 Don Bosco, \u00bfsabe lo que ha sucedido?<br \/>\n\u2013 Claro que lo s\u00e9. Que ha muerto fulano.<br \/>\n\u2013 No es lo que quiero decirle; hay otros dos muertos.<br \/>\n\u2013 \u00bfC\u00f3mo? \u00bfQu\u00e9?<br \/>\n\u2013 Tal y tal.<br \/>\n\u2013 Pero \u00bfcu\u00e1ndo han muerto? No te entiendo.<br \/>\n\u2013 S\u00ed, otros dos, que han muerto antes de que usted llegase.<br \/>\n\u2013 \u00bfY por qu\u00e9 no me hab\u00e9is llamado?<br \/>\n\u2013 No hubo tiempo. \u00bfUsted sabe decirme cu\u00e1ndo ha muerto \u00e9ste de aqu\u00ed?<br \/>\n\u2013 Ahora mismo, le respond\u00ed.<br \/>\n\u2013 \u00bfUsted sabe en qu\u00e9 d\u00eda y en qu\u00e9 mes estamos?, prosigui\u00f3 Ferraris.<br \/>\n\u2013 S\u00ed que lo s\u00e9; estamos a 22 de enero, segundo d\u00eda de la novena de San Francisco de Sales.<br \/>\n\u2013 No, dijo Ferraris, usted se equivoca, don Bosco; f\u00edjese bien. Levant\u00e9 los ojos al calendario y le\u00ed: 26 de mayo.<br \/>\n\u2013 \u00a1Esto s\u00ed que es grande!, exclam\u00e9. Estamos en enero y me lo dice la ropa que llevo puesta; nadie se viste en mayo de esta manera; en mayo no estar\u00eda encendida la calefacci\u00f3n.<br \/>\n\u2013 Yo no s\u00e9 qu\u00e9 decirle, ni qu\u00e9 raz\u00f3n darle, pero estamos a 26 de mayo.<br \/>\n\u2013 Pero si ayer mismo muri\u00f3 este nuestro compa\u00f1ero y est\u00e1bamos en enero.<br \/>\n\u2013 Se equivoca, insisti\u00f3 Ferraris, est\u00e1bamos en tiempo de Pascua.<br \/>\n\u2013 Esta es m\u00e1s gorda que la anterior.<br \/>\n\u2013 S\u00ed, se\u00f1or, seguro, en tiempo de Pascua; est\u00e1bamos en tiempo de Pascua y fue m\u00e1s dichoso por morir en tiempo de Pascua que los otros dos que murieron en el mes de Mar\u00eda.<br \/>\n\u2013 T\u00fa te burlas, le dije, expl\u00edcate mejor, porque de otra manera no comprendo nada.<br \/>\nAbri\u00f3 los brazos, golpe\u00f3 las manos una contra otra, fuerte, muy fuerte. Y yo me despert\u00e9. Entonces exclam\u00e9:<br \/>\n\u2013 Oh, afortunadamente se trata de un sue\u00f1o y no de una realidad. \u00a1Qu\u00e9 miedo he tenido!<br \/>\nTal es el sue\u00f1o que tuve la noche pasada. Vosotros dadle la importancia que quer\u00e1is. Yo mismo no quiero prestarle enteramente fe. Con todo, hoy he querido comprobar, si los que vi muertos en el sue\u00f1o estaban a\u00fan vivos, y he constatado que est\u00e1n sanos y robustos. Ciertamente que no es conveniente que manifieste, y no lo dir\u00e9, qui\u00e9nes son. Con todo los vigilare y, si fuese necesario, les dar\u00e9 alg\u00fan \u00a0\u00a0\u00a0 consejo para que vivan bien y los preparar\u00e9 de forma que no se den cuenta; para que, si en realidad tuviesen que morir, la muerte no les sorprenda sin estar preparados. Pero que nadie comience a decir: \u00bfSer\u00e1 \u00e9ste, ser\u00e1 el otro? Cada uno piense en s\u00ed mismo.<br \/>\nFerraris, era el coadjutor Juan Antonio Ferraris, librero. Que nada de esto os intranquilice. El efecto que este relato debe causar en vosotros es sencillamente el que nos sugiri\u00f3 el Divino Salvador en el Evangelio:\u00a0<em>Estote parati, quia, qua hora non putatis, filius hominis veniet<\/em>. Es \u00e9sta una gran advertencia, queridos j\u00f3venes, que nos hace el Se\u00f1or. Estemos siempre preparados, porque en la hora en que menos lo pensemos puede llegar la muerte y el que no est\u00e1 preparado para morir bien, corre grave peligro de morir mal. Yo me preparar\u00e9 lo mejor que pueda. y vosotros deb\u00e9is hacer lo mismo, a fin de que a cualquier hora que al Se\u00f1or le plazca llamarnos, podamos estar dispuestos a pasar a la eternidad feliz. Buenas noches.<\/p>\n<p>Las palabras de don Bosco se escuchaban siempre en medio de un religioso silencio; pero cuando contaba cosas extraordinarias, entre los centenares de j\u00f3venes que le escuchaban, no se o\u00eda un carraspeo ni el m\u00e1s leve ruido con los pies. La impresi\u00f3n causada duraba semanas y meses y, tras la impresi\u00f3n, se produc\u00edan los cambios radicales de conducta en algunos d\u00edscolos. Despu\u00e9s aumentaba la clientela alrededor del confesonario del siervo de Dios. El suponer que \u00e9l inventaba aquellos relatos para asustar y hacer cambiar la vida a los j\u00f3venes, a nadie se le ocurr\u00eda, pues los vaticinios de muertes pr\u00f3ximas se cumpl\u00edan siempre y ciertos estados de conciencia, vistos en los sue\u00f1os, respond\u00edan a la realidad.<br \/>\n\u00bfPero el temor producido por tan l\u00fagubres predicciones no era una pesadilla opresora? No es cre\u00edble. Numerosas eran las posibilidades y suposiciones que se ofrec\u00edan ante una multitud de m\u00e1s de ochocientos muchachos, para que cada uno de ellos se sintiese preocupado. Por otra parte, la creencia generalmente admitida de que quien mor\u00eda en el Oratorio iba al Para\u00edso y el hecho de que don Bosco preparaba a los designados sin que se diesen cuenta, contribu\u00eda a desterrar de los \u00e1nimos todo temor. Adem\u00e1s, sabemos cu\u00e1n grande es la volubilidad juvenil; de momento la fantas\u00eda se siente herida e impresionada, pero el recuerdo que tal efecto produce se borra pronto. As\u00ed nos lo aseguran numerosos testigos de aquellos tiempos.<br \/>\nUna vez que los j\u00f3venes marcharon a dormir, algunos hermanos que ((49)) rodeaban al siervo de Dios, lo abrumaron a preguntas para saber si algunos de ellos eran los que deb\u00edan morir. Don Bosco, sonriendo seg\u00fan su costumbre y moviendo la cabeza, les dec\u00eda:<br \/>\n\u2013 \u00a1Ya! \u00a1Ya! \u00bfQuer\u00e9is que os diga qui\u00e9n es, para hacer morir a alguno antes de tiempo?<br \/>\nViendo que no consegu\u00edan nada, le preguntaron si en el primer sue\u00f1o vio tambi\u00e9n a alg\u00fan cl\u00e9rigo haciendo el oficio de las gallinas, esto es, entregado a la murmuraci\u00f3n.<br \/>\nDon Bosco, que estaba caminando, se detuvo, observ\u00f3 a sus interlocutores y con una sonrisa muy significativa a flor de labios, a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n\u2013 Alguno, alguno hab\u00eda; eran pocos, pero no digo m\u00e1s.<br \/>\nEntonces le preguntaron que les dijese si estaban ellos entre los perros mudos.<br \/>\nEl siervo de Dios respondi\u00f3 de una manera muy gen\u00e9rica, haciendo observar que era necesario estar sobre aviso para evitar las murmuraciones y, en general, todos los des\u00f3rdenes, y sobre todo las malas conversaciones.<br \/>\n\u2013 \u00a1Ay del sacerdote y del cl\u00e9rigo, dijo, que estando encargado de la vigilancia ve los des\u00f3rdenes y no los impide! Deseo que todos sepan y entiendan que con la palabra \u00abmurmuraciones\u00bb yo no entiendo indicar solamente a los que cortan trajes, sino que me refiero a toda palabra, a todo mote, toda conversaci\u00f3n que pueda hacer frustrar en un compa\u00f1ero el fruto de la palabra de Dios. Adem\u00e1s, quiero hacer constar que es un gran mal el permanecer mano sobre mano cuando se conoce alg\u00fan desorden, sin hacer nada para impedirlo o no procurar que lo ataje quien debe y puede hacerlo.<br \/>\nUno de los m\u00e1s inquietos dirigi\u00f3 al siervo de Dios una pregunta bastante atrevida:<br \/>\n\u2013 \u00bfY por qu\u00e9 don Julio Barberis entra en el sue\u00f1o? Usted dijo que hab\u00eda algo para \u00e9l y \u00e9l mismo parece que se esperaba un buen estacazo\u2026<br \/>\nEl propio don Julio Barbaris estaba presente y, al principio, parec\u00eda que don Bosco se resist\u00eda a contestar. Pero despu\u00e9s, habiendo quedado con el Beato algunos sacerdotes nada m\u00e1s; y como por otra parte el interesado mostrase su conformidad, el Beato dijo:<br \/>\n\u2013 Es que Don Julio Barberis no predica bastante sobre este punto, no insiste sobre esto cuanto fuera de desear.<br \/>\nDon Julio Barberis manifest\u00f3 que ni en el a\u00f1o pasado, ni durante el a\u00f1o en curso hab\u00eda tratado con detenci\u00f3n estas materias en sus conferencias a los novicios; se sinti\u00f3, pues, complacido al recibir esta observaci\u00f3n y la tuvo presente para el porvenir.<br \/>\nDicho esto, subieron todos las escaleras y, despu\u00e9s de besar la mano a don Bosco, cada uno se retir\u00f3 a descansar. Todos, menos Barberis que, seg\u00fan lo acostumbrado, acompa\u00f1\u00f3 al siervo de Dios hasta la puerta de su habitaci\u00f3n. Don Bosco, al comprobar que estaba a\u00fan preocupado y que no habr\u00eda podido dormir por la impresi\u00f3n recibida por las cosas expuestas, le hizo entrar en su despacho, cosa desacostumbrada en \u00e9l, dici\u00e9ndole:<br \/>\n\u2013 Ya que tenemos todav\u00eda tiempo, demos algunos paseos por la habitaci\u00f3n.<br \/>\nY as\u00ed continu\u00f3 hablando con \u00e9l por espacio de media hora. Entre otras cosas le dijo:<br \/>\n\u2013 En el sue\u00f1o los he visto todos y en el estado en que cada uno se encontraba: si hac\u00eda las veces de gallina, de perro mudo, si estaba en el n\u00famero de los que despu\u00e9s de ser avisados comenzaron a trabajar o entre los que no se movieron. De todos estos datos yo me sirvo en las confesiones, para exhortar en p\u00fablico y en privado, siempre que veo que mis palabras pueden hacer alg\u00fan bien. Al principio no hac\u00eda gran caso de estos sue\u00f1os, pero despu\u00e9s me di cuenta de que causan m\u00e1s efecto que muchos sermones, incluso para algunos son m\u00e1s eficaces que una tanda de ejercicios espirituales; por eso me sirvo de ellos. \u00bfY por qu\u00e9 no? En la Sagrada Escritura se lee:\u00a0<em>Omnia autem probate: quod bonum est tenete<\/em>. Veo que ayudan a hacer el bien, veo que agradan, \u00bfpor qu\u00e9 mantenerlos secretos? Incluso he podido observar que contribuyen a aficionar a muchos a la Congregaci\u00f3n.<br \/>\n\u2013 Yo mismo he comprobado, le interrumpi\u00f3 Barberis, de cu\u00e1nta utilidad han sido estos sue\u00f1os y cu\u00e1n saludables son. Incluso narrados en otra parte, hacen mucho bien. Donde don Bosco es conocido se puede decir que son sue\u00f1os suyos; donde no es conocido se pueden presentar como una especie de par\u00e1bolas. \u00a1Oh, si se pudiese hacer una recopilaci\u00f3n exponi\u00e9ndolos en forma de par\u00e1bolas! Ser\u00edan le\u00eddos \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 por grandes y peque\u00f1os, en beneficio de sus almas.<br \/>\n\u2013 S\u00ed, s\u00ed; har\u00edan mucho bien, estoy convencido de ello.<br \/>\n\u2013 Pero, tal vez, se lament\u00f3 don Julio Barberis, ninguno lo ha consignado por escrito.<br \/>\n\u2013 Yo, replic\u00f3 el siervo de Dios, no tengo tiempo para ello y de muchos, ya no me acuerdo.<br \/>\n\u2013 Los que yo recuerdo continu\u00f3 don Julio Barberis, son los que se refieren al progreso de la Congregaci\u00f3n y a la dilataci\u00f3n del manto de la Virgen\u2026<br \/>\n\u2013 \u00a1Ah, s\u00ed!, exclam\u00f3 don Bosco.<br \/>\nE hizo referencia a varias visiones de esta clase. Adoptando despu\u00e9s un aire grave y como turbado, prosigui\u00f3:<br \/>\n\u2013 Cuando pienso en la responsabilidad que pesa sobre m\u00ed en la posici\u00f3n en que me encuentro, tiemblo de pies a cabeza\u2026 \u00a1Qu\u00e9 cuenta tan tremenda tendr\u00e9 que dar a Dios de todas las gracias que nos ha concedido para la buena marcha de nuestra Congregaci\u00f3n!<br \/>\n<em>(MB IT XII, 40-51 \/ MB ES XII 44-53)<\/em><\/p>\n<p><em>Foto: shutterstock.com<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ambientada en enero de 1876, la pieza presenta uno de los \u00absue\u00f1os\u00bb m\u00e1s evocadores de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":44907,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":35,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[2566,1720,2636,2558,1768,2198,1816,1960,1966,1972,1984,2038],"class_list":["post-44918","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-jovenes","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos","tag-vicio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44918"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44918\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44919,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44918\/revisions\/44919"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44907"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}