{"id":44541,"date":"2025-07-23T07:25:00","date_gmt":"2025-07-23T07:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/sin-categoria\/leducazione-al-femminile-con-san-francesco-di-sales\/"},"modified":"2025-07-28T13:43:28","modified_gmt":"2025-07-28T13:43:28","slug":"la-educacion-femenina-con-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/la-educacion-femenina-con-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n femenina con San Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"\r\n<p><em>El pensamiento educativo de San Francisco de Sales revela una visi\u00f3n profunda e innovadora del papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo. Convencido de que la formaci\u00f3n de las mujeres era fundamental para el crecimiento moral y espiritual de toda la comunidad, el santo obispo de Ginebra promovi\u00f3 una educaci\u00f3n equilibrada, respetuosa de la dignidad femenina, pero tambi\u00e9n atenta a las fragilidades.<\/em>\u00a0<em>Con una mirada paternal y realista, supo apreciar y valorar las cualidades de las mujeres, anim\u00e1ndolas a cultivar la virtud, la cultura y la devoci\u00f3n. Fundador de la Congregaci\u00f3n de la Visitaci\u00f3n con Juana de Chantal, defendi\u00f3 con vigor la vocaci\u00f3n femenina incluso frente a las cr\u00edticas y los prejuicios. Su ense\u00f1anza sigue ofreciendo ideas actuales sobre la educaci\u00f3n, el amor y la libertad en la elecci\u00f3n de la propia vida.<\/em><br \/><br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con motivo de su viaje a Par\u00eds en 1619, Francisco de Sales conoci\u00f3 a Adrien Bourdoise, un sacerdote reformador del clero, que le reproch\u00f3 que se ocupara demasiado de las mujeres. El obispo le respondi\u00f3 con calma que las mujeres eran la mitad del g\u00e9nero humano y que, formando buenas cristianas, se tendr\u00edan buenos j\u00f3venes, y con buenos j\u00f3venes, buenos sacerdotes. Por otra parte, \u00bfno les dedic\u00f3 San Jer\u00f3nimo mucho tiempo y varios escritos? Francisco de Sales recomienda la lectura de sus cartas a la se\u00f1ora de Chantal, quien encontrar\u00e1 en ellas, entre otras cosas, numerosas indicaciones \u00abpara educar a sus hijas\u00bb. De ello se deduce que, a sus ojos, el papel de las mujeres en el \u00e1mbito educativo justificaba el tiempo y la atenci\u00f3n que les dedicaba.<br \/><br \/><strong>Francisco de Sales y las mujeres de su tiempo<\/strong><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abHay que ayudar al sexo femenino, despreciado\u00bb, dijo un d\u00eda el obispo de Ginebra a Jean-Fran\u00e7ois de Blonay. Para comprender las preocupaciones y el pensamiento de Francisco de Sales, conviene situarlo en su \u00e9poca. Hay que decir que algunas de sus afirmaciones parecen a\u00fan muy ligadas a la mentalidad corriente. En las mujeres de su \u00e9poca lamentaba \u00abesa ternura femenina consigo mismas\u00bb, la facilidad \u00abpara compadecerse y desear ser compadecidas\u00bb, una mayor propensi\u00f3n que los hombres \u00aba dar cr\u00e9dito a los sue\u00f1os, a temer a los esp\u00edritus y a ser cr\u00e9dulas y supersticiosas\u00bb y, sobre todo, los \u00abretorcimientos de sus vanidosos pensamientos\u00bb. Entre los consejos que daba a la se\u00f1ora de Chantal sobre la educaci\u00f3n de sus hijas, escrib\u00eda sin dudar: \u00abQu\u00edteles la vanidad del alma: nace casi al mismo tiempo que el sexo\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin embargo, las mujeres est\u00e1n dotadas de grandes cualidades. Escrib\u00eda a prop\u00f3sito de la se\u00f1ora de La Fl\u00e9ch\u00e8re, que acababa de perder a su marido: \u00abSi solo tuviera esta oveja perfecta en mi reba\u00f1o, no me angustiar\u00eda ser pastor de esta afligida di\u00f3cesis. Despu\u00e9s de la se\u00f1ora de Chantal, no s\u00e9 si he conocido un alma m\u00e1s fuerte en un cuerpo femenino, un esp\u00edritu m\u00e1s razonable y una humildad m\u00e1s sincera\u00bb. Las mujeres no son en absoluto las \u00faltimas en la pr\u00e1ctica de las virtudes: \u00ab\u00bfAcaso no hemos visto a muchos grandes te\u00f3logos que han dicho cosas maravillosas sobre las virtudes, pero no para practicarlas, mientras que, por el contrario, hay tantas mujeres santas que no saben hablar de virtudes, pero que sin embargo saben muy bien c\u00f3mo practicarlas?\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las mujeres casadas son las m\u00e1s dignas de admiraci\u00f3n: \u00ab\u00a1Oh, Dios m\u00edo! \u00a1Cu\u00e1nto agradan a Dios las virtudes de una mujer casada! \u00a1En efecto, deben ser fuertes y excelentes para poder perseverar en tal vocaci\u00f3n!\u00bb. En la lucha por conservar la castidad, consideraba que \u00ablas mujeres a menudo han luchado con m\u00e1s valent\u00eda que los hombres\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fundador de una congregaci\u00f3n de mujeres junto con Juana de Chantal, mantuvo una relaci\u00f3n constante con las primeras religiosas. Junto a los elogios, comenzaron a llover las cr\u00edticas. Empujado a estas trincheras, el fundador tuvo que defenderse y defenderlas, no solo como religiosas, sino tambi\u00e9n como mujeres. En un documento que deb\u00eda servir de prefacio a las Constituciones de las Visitandinas, encontramos la vena pol\u00e9mica de la que era capaz, dirigi\u00e9ndose ya no contra los \u00abherejes\u00bb, sino contra los \u00abcensores\u00bb maliciosos e ignorantes:<br \/><br \/><em>La presunci\u00f3n y la inoportuna arrogancia de muchos hijos de este siglo, que critican ostentosamente todo lo que no es conforme a su esp\u00edritu [\u2026], me ofrece la ocasi\u00f3n, mejor dicho, me obliga a redactar esta Prefacio, queridas hermanas, para armar y defender vuestra santa vocaci\u00f3n contra las puntas de sus lenguas pestilentes; para que las almas buenas y piadosas,<\/em>\u00a0<em>que sin duda est\u00e1n unidas a vuestro amable y honorable Instituto, encuentren aqu\u00ed c\u00f3mo rechazar las flechas lanzadas por la temeridad de estos censores extravagantes e insolentes.<br \/><\/em><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Previendo quiz\u00e1s que tal pre\u00e1mbulo pod\u00eda perjudicar la causa, el fundador de la Visitaci\u00f3n escribi\u00f3 una segunda edici\u00f3n suavizada, con el fin de poner de relieve la igualdad fundamental entre los sexos. Despu\u00e9s de citar el G\u00e9nesis, esta vez hac\u00eda el siguiente comentario: \u00abLa mujer, pues, no menos que el hombre, tiene la gracia de haber sido hecha a imagen de Dios; igual honor en ambos sexos; sus virtudes son iguales\u00bb.<br \/><br \/><strong>La educaci\u00f3n de las hijas<\/strong><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El enemigo del amor verdadero es la \u00abvanidad\u00bb. Este era el defecto que Francisco de Sales, al igual que los moralistas y pedagogos de su \u00e9poca, m\u00e1s tem\u00eda en la educaci\u00f3n de las j\u00f3venes. Se\u00f1ala varias manifestaciones. Mirad \u00abestas se\u00f1oritas de la alta sociedad, que, habi\u00e9ndose bien colocado, van por ah\u00ed hinchadas de orgullo y vanidad, con la cabeza alta, los ojos abiertos, ansiosas de ser notadas por los mundanos\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El obispo de Ginebra se divierte un poco burl\u00e1ndose de estas \u00abchicas de sociedad\u00bb, que \u00abllevan sombreros esparcidos y empolvados\u00bb, con la cabeza \u00abherrada como se herran las pezu\u00f1as de los caballos\u00bb, todas \u00abempolladas y adornadas con flores como no se puede decir\u00bb y \u00abcargadas de adornos\u00bb. Hay quienes \u00abllevan vestidos que les aprietan y les molestan mucho, y esto para que se vea que son delgadas\u00bb; he aqu\u00ed una verdadera \u00ablocura que las incapacita para hacer nada\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 pensar entonces de ciertas bellezas artificiales convertidas en \u00ab<em>boutiques<\/em>\u00a0de vanidad\u00bb? Francisco de Sales prefiere un \u00abrostro limpio y claro\u00bb, desea \u00abque no haya nada afectado, porque todo lo que est\u00e1 embellecido desagrada\u00bb. \u00bfHay que condenar entonces todo \u00abartificio\u00bb? Admite de buen grado que \u00aben caso de alg\u00fan defecto de la naturaleza, hay que corregirlo de manera que se vea la correcci\u00f3n, pero despojado de todo artificio\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfY el perfume? Se preguntaba el predicador hablando de Magdalena. \u00abEs algo excelente \u2014responde\u2014; incluso quien lo lleva percibe algo excelente\u00bb; y a\u00f1ade, como buen conocedor, que \u00abel almizcle de Espa\u00f1a goza de gran estima en el mundo\u00bb. En el cap\u00edtulo sobre la \u00abdecencia en el vestido\u00bb, permite que las j\u00f3venes tengan vestidos con adornos variados, \u00abporque pueden desear libremente ser agradables a muchos, pero con el \u00fanico fin de ganarse a un joven con vistas a un santo matrimonio\u00bb. Conclu\u00eda con esta indulgente observaci\u00f3n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is? Es conveniente que las se\u00f1oritas sean un poco guapas\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cabe a\u00f1adir que la lectura de la Biblia le hab\u00eda preparado para no ponerse duro ante la belleza femenina. En el amante del\u00a0<em>Cantar de los Cantares<\/em>, admiraba \u00abla notable belleza de su rostro, semejante a un\u00a0<em>ramo<\/em>\u00a0de flores\u00bb. Describe a Jacob, que al encontrar a Raquel junto al pozo, \u00abderram\u00f3 l\u00e1grimas de alegr\u00eda al ver a una virgen que le gustaba y le encantaba por la gracia de su rostro\u00bb. Tambi\u00e9n le gustaba contar la historia de santa Br\u00edgida, nacida en Escocia, un pa\u00eds donde se admiran \u00ablas criaturas m\u00e1s bellas que se pueden ver\u00bb; era \u00abuna joven sumamente atractiva\u00bb, pero su belleza era \u00abnatural\u00bb, precisa nuestro autor.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ideal de belleza salesiana se llama \u00abbuena gracia\u00bb, que designa no solo \u00abla perfecta armon\u00eda de las partes que hace que algo sea bello\u00bb, sino tambi\u00e9n la \u00abgracia de los movimientos, los gestos y las acciones, que es como el alma de la vida y de la belleza\u00bb, es decir, la bondad de coraz\u00f3n. La gracia exige \u00absencillez y modestia\u00bb. Ahora bien, la gracia es una perfecci\u00f3n que proviene del interior de la persona. Es la belleza unida a la gracia lo que hace de Rebeca el ideal femenino de la Biblia: era \u00abtan hermosa y graciosa junto al pozo donde sacaba agua para dar de beber al reba\u00f1o\u00bb, y su \u00abbondad familiar\u00bb la inspir\u00f3, adem\u00e1s, a dar de beber no solo a los siervos de Abraham, sino tambi\u00e9n a sus camellos.<br \/><br \/><strong>Educaci\u00f3n y preparaci\u00f3n para la vida<\/strong><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la \u00e9poca de San Francisco de Sales, las mujeres ten\u00edan pocas posibilidades de acceder a los estudios superiores. Las ni\u00f1as aprend\u00edan lo que o\u00edan de sus hermanos y, cuando la familia ten\u00eda la posibilidad, asist\u00edan a un convento. La lectura era sin duda m\u00e1s frecuente que la escritura. Los colegios estaban reservados a los ni\u00f1os, por lo que aprender lat\u00edn, la lengua de la cultura, estaba pr\u00e1cticamente prohibido a las ni\u00f1as.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay que creer que Francisco de Sales no se opon\u00eda a que las mujeres se convirtieran en personas cultas, pero con la condici\u00f3n de que no cayeran en la pedanter\u00eda y la vanidad. Admiraba a santa Catalina, que era \u00abmuy erudita, pero humilde en tanta ciencia\u00bb. Entre las interlocutoras del obispo de Ginebra, la se\u00f1ora de La Fl\u00e9ch\u00e8re hab\u00eda estudiado lat\u00edn, italiano, espa\u00f1ol y bellas artes, pero era una excepci\u00f3n.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para encontrar un lugar en la vida, tanto en el \u00e1mbito social como en el religioso, las j\u00f3venes a menudo necesitaban una ayuda especial en un momento dado. Georges Rolland relata que el obispo se ocup\u00f3 personalmente de varios casos dif\u00edciles. Una mujer de Ginebra, con tres hijas, fue generosamente ayudada por el obispo, \u00abcon dinero y cr\u00e9ditos\u00bb; \u00abcoloc\u00f3 a una de sus hijas como aprendiz en casa de una honorable se\u00f1ora de la ciudad, pag\u00e1ndole la pensi\u00f3n durante seis a\u00f1os, en grano y en dinero\u00bb. Tambi\u00e9n don\u00f3 500 florines para la boda de la hija de un impresor de Ginebra.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La intolerancia religiosa de la \u00e9poca provocaba a veces dramas, a los que Francisco de Sales trataba de poner remedio. Marie-Judith Gilbert, educada en Par\u00eds por sus padres en los \u00aberrores de Calvino\u00bb, descubri\u00f3 a los diecinueve a\u00f1os el libro de la\u00a0<em>Filotea<\/em>, que solo se atrev\u00eda a leer en secreto. Sinti\u00f3 simpat\u00eda por el autor, del que hab\u00eda o\u00eddo hablar. Vigilada de cerca por su padre y su madre, consigui\u00f3 que la sacaran en carruaje, se instruy\u00f3 en la religi\u00f3n cat\u00f3lica y entr\u00f3 en las hermanas de la Visitaci\u00f3n.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El papel social de las mujeres segu\u00eda siendo bastante limitado. Francisco de Sales no era del todo contrario a la intervenci\u00f3n de las mujeres en la vida p\u00fablica. Escrib\u00eda en estos t\u00e9rminos, por ejemplo, a una mujer que interven\u00eda en la vida p\u00fablica, a prop\u00f3sito y fuera de lugar:<br \/><br \/><em>Vuestro sexo y vuestra vocaci\u00f3n os permiten reprimir el mal externo, pero solo si est\u00e1 inspirado por el bien y se lleva a cabo con reprimendas sencillas, humildes y caritativas hacia los transgresores, advirtiendo a los superiores en la medida de lo posible.<br \/><\/em><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por otra parte, es significativo que una contempor\u00e1nea de Francisco de Sales, la se\u00f1orita de Gournay, una feminista\u00a0<em>ante litteram<\/em>, intelectual y autora de textos pol\u00e9micos como su tratado\u00a0<em>La igualdad de los hombres y las mujeres<\/em>\u00a0y\u00a0<em>La queja de las mujeres<\/em>, le manifestara una gran admiraci\u00f3n. Esta se empe\u00f1\u00f3 durante toda su vida en demostrar esta igualdad, recopilando todos los testimonios posibles al respecto, sin olvidar el del \u00abbuen y santo obispo de Ginebra\u00bb.<br \/><br \/><strong>Educaci\u00f3n para el amor<\/strong><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Francisco de Sales habl\u00f3 mucho del amor de Dios, pero tambi\u00e9n prest\u00f3 mucha atenci\u00f3n a las manifestaciones del amor humano. Para \u00e9l, de hecho, el amor es uno, aunque su \u00abobjeto\u00bb sea diferente y desigual. Para explicar el amor de Dios, no supo hacerlo mejor que partiendo del amor humano.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El amor nace de la contemplaci\u00f3n de la belleza, y la belleza se percibe con los sentidos, sobre todo con los ojos. Se establece un fen\u00f3meno interactivo entre la mirada y la belleza: \u00abContemplar la belleza nos hace amarla, y el amor nos hace contemplarla\u00bb. El olfato reacciona de la misma manera; de hecho, \u00ablos perfumes ejercen su \u00fanico poder de atracci\u00f3n con su dulzura\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras la intervenci\u00f3n de los sentidos externos, intervienen los sentidos internos, la fantas\u00eda y la imaginaci\u00f3n, que exaltan y transfiguran la realidad: \u00abEn virtud de este movimiento rec\u00edproco del amor hacia la vista y de la vista hacia el amor, del mismo modo que el amor hace m\u00e1s resplandeciente la belleza de la cosa amada, as\u00ed la vista de la cosa amada hace que el amor sea m\u00e1s enamorado y placentero\u00bb. Se comprende entonces por qu\u00e9 \u00ablos que han pintado a Cupido le han vendado los ojos, afirmando que el amor es ciego\u00bb. En este punto surge el amor-pasi\u00f3n: este hace \u00abbuscar el di\u00e1logo, y el di\u00e1logo a menudo alimenta y aumenta el amor\u00bb; adem\u00e1s, \u00abdesea el secreto, y cuando los enamorados no tienen ning\u00fan secreto que decirse, a veces se complacen en dec\u00edrselo en secreto\u00bb; y, por \u00faltimo, induce a \u00abpronunciar palabras que, sin duda, ser\u00edan rid\u00edculas si no brotaran de un coraz\u00f3n apasionado\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora bien, este amor-pasi\u00f3n, que tal vez se reduzca solo a \u00abamorcitos\u00bb, a \u00abgalanter\u00edas\u00bb, est\u00e1 expuesto a diversas vicisitudes, hasta tal punto que induce al autor de la\u00a0<em>Filotea<\/em>\u00a0a intervenir con una serie de consideraciones y advertencias sobre \u00ablas amistades fr\u00edvolas que se establecen entre personas de distinto sexo y sin intenci\u00f3n de casarse\u00bb. A menudo no son m\u00e1s que \u00ababortos o, mejor dicho, apariencias de amistad\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Francisco de Sales tambi\u00e9n se pronunci\u00f3 sobre el tema de los besos, pregunt\u00e1ndose, por ejemplo, junto con los antiguos comentaristas, por qu\u00e9 Raquel hab\u00eda permitido que Jacob la abrazara. Explica que hay dos tipos de besos: uno malo y otro bueno. Los besos que se intercambian f\u00e1cilmente los j\u00f3venes y que al principio no son malos, pueden llegar a serlo m\u00e1s adelante debido a la fragilidad humana. Pero el beso tambi\u00e9n puede ser bueno. En determinados lugares, es lo que dicta la costumbre. \u00abNuestro Jacobo abraza muy inocentemente a su Raquel; Raquel acepta este beso de cortes\u00eda por parte de este hombre de buen car\u00e1cter y rostro limpio\u00bb. \u00ab\u00a1Oh! \u2014conclu\u00eda Francisco de Sales\u2014, dadme personas que tengan la inocencia de Jacob y Raquel y les permitir\u00e9 besarse\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la cuesti\u00f3n del baile, tambi\u00e9n muy actual, el obispo de Ginebra evitaba las \u00f3rdenes absolutas, como hac\u00edan los rigoristas de la \u00e9poca, tanto cat\u00f3licos como protestantes, mostr\u00e1ndose, sin embargo, muy prudente. Se le reproch\u00f3 incluso con dureza haber escrito que \u00ablas danzas y los bailes en s\u00ed mismos son cosas indiferentes\u00bb. Al igual que ciertos juegos, tambi\u00e9n se vuelven peligrosos cuando se adquiere tal afici\u00f3n por ellos que ya no se puede prescindir de ellos: el baile \u00abdebe hacerse por diversi\u00f3n y no por pasi\u00f3n; durante poco tiempo y sin cansarse ni aturdirse\u00bb. Lo m\u00e1s peligroso es que estos pasatiempos se convierten a menudo en ocasiones que provocan \u00abdisputas, envidias, burlas, amor\u00edos\u00bb.<br \/><br \/><strong>La elecci\u00f3n de la forma de vida<\/strong><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando la hija crece, llega \u00abel d\u00eda en que hay que hablar con ella, me refiero a una palabra decisiva, aquella en la que se dice a las j\u00f3venes que se quiere casarlas\u00bb. Hombre de su tiempo, Francisco de Sales compart\u00eda en gran medida la idea de que los padres ten\u00edan una importante tarea en la determinaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n de los hijos, tanto para el matrimonio como para la vida religiosa. \u00abPor lo general, uno no elige a su pr\u00edncipe o a su obispo, a su padre o a su madre, y a menudo tampoco a su marido\u00bb, constataba el autor de la\u00a0<em>Filotea<\/em>. Sin embargo, afirma claramente que \u00ablas hijas no pueden ser entregadas en matrimonio mientras ellas digan que no\u00bb.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La pr\u00e1ctica habitual se explica bien en este pasaje de la Filotea: \u00abPara que un matrimonio sea verdadero, son necesarias tres cosas con respecto a la joven que se quiere entregar en matrimonio: en primer lugar, que se le haga la propuesta; en segundo lugar, que ella la acepte; en tercer lugar, que ella d\u00e9 su consentimiento\u00bb. Dado que las chicas se casaban muy j\u00f3venes, no es de extra\u00f1ar su inmadurez afectiva. \u00abLas chicas que se casan muy j\u00f3venes aman realmente a sus maridos, si los tienen, pero no dejan de amar tambi\u00e9n los anillos, las joyas y las amigas con las que se divierten mucho jugando, bailando y haciendo locuras\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El problema de la libertad de elecci\u00f3n se planteaba igualmente para los ni\u00f1os que se destinaban a la vida religiosa. Franceschetta, hija de la baronesa de Chantal, deb\u00eda ser ingresada en un convento por su madre, que deseaba verla religiosa, pero el obispo intervino: \u00abSi Franceschetta quiere ser religiosa de buen grado, bien; en caso contrario, no apruebo que se anticipe su voluntad con decisiones que no son suyas\u00bb. Por otra parte, no ser\u00eda conveniente que la lectura de las cartas de san Jer\u00f3nimo orientara demasiado a la madre hacia la severidad y la coacci\u00f3n. Por lo tanto, le aconseja \u00abmoderaci\u00f3n\u00bb y proceder con \u00abinspiraciones suaves\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunas j\u00f3venes dudan ante la vida religiosa y el matrimonio, sin llegar nunca a decidirse. Francisco de Sales anim\u00f3 a la futura se\u00f1ora de Longecombe a dar el paso del matrimonio, que \u00e9l mismo quiso celebrar. Hizo esta buena obra, dir\u00e1 m\u00e1s tarde el marido, a la pregunta de su esposa \u00abque deseaba casarse por las manos del obispo y que, sin su presencia, nunca habr\u00eda podido dar este paso, debido a la gran aversi\u00f3n que sent\u00eda hacia el matrimonio\u00bb.<br \/><br \/><strong>Las mujeres y la \u00abdevoci\u00f3n\u00bb<\/strong><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alejado de todo feminismo\u00a0<em>ante litteram<\/em>, Francisco de Sales era consciente de la excepcional aportaci\u00f3n de la feminidad en el plano espiritual. Se ha se\u00f1alado que, al favorecer la devoci\u00f3n en las mujeres, el autor de la\u00a0<em>Filotea<\/em>\u00a0favoreci\u00f3, al mismo tiempo, la posibilidad de una mayor autonom\u00eda, una \u00abvida privada femenina\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No es de extra\u00f1ar que las mujeres tengan una disposici\u00f3n especial para la \u00abdevoci\u00f3n\u00bb. Tras enumerar a varios doctores y expertos, pod\u00eda escribir en el prefacio de\u00a0<em>Teotimo<\/em>: \u00abPero para que se sepa que este tipo de escritos se redactan mejor con la devoci\u00f3n de los enamorados que con la doctrina de los sabios, el Esp\u00edritu Santo ha hecho que numerosas mujeres hayan realizado maravillas al respecto. \u00bfQui\u00e9n ha manifestado mejor las celestiales pasiones del amor divino que santa Catalina de G\u00e9nova, santa \u00c1ngela de Foligno, santa Catalina de Siena, santa Matilde?\u00bb. Es conocida la influencia de la madre de Chantal en la redacci\u00f3n del\u00a0<em>Teotimo<\/em>, y en particular del libro noveno, \u00abvuestro libro noveno del\u00a0<em>Amor de Dios<\/em>\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n del autor.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfPod\u00edan las mujeres inmiscuirse en cuestiones religiosas? \u00abHe aqu\u00ed, pues, esta mujer que hace de te\u00f3loga\u00bb, dice Francisco de Sales hablando de la samaritana del Evangelio. \u00bfHay que ver necesariamente en ello una desaprobaci\u00f3n hacia las te\u00f3logas? No es seguro. Tanto m\u00e1s cuanto que afirma con fuerza: \u00abOs digo que una mujer sencilla y pobre puede amar a Dios tanto como un doctor en teolog\u00eda\u00bb. La superioridad no siempre reside donde uno cree.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay mujeres superiores a los hombres, empezando por la Sant\u00edsima Virgen. Francisco de Sales respeta siempre el principio del orden establecido por las leyes religiosas y civiles de su tiempo, a las que predica la obediencia, pero su pr\u00e1ctica da testimonio de una gran libertad de esp\u00edritu. As\u00ed, para el gobierno de los monasterios femeninos, consideraba que era mejor para ellas estar bajo la jurisdicci\u00f3n del obispo que depender de sus hermanos religiosos, que corr\u00edan el riesgo de ejercer una influencia excesiva sobre ellas.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las visitandinas, por su parte, no depender\u00e1n de ninguna orden masculina y no tendr\u00e1n ning\u00fan gobierno central, ya que cada monasterio estar\u00e1 bajo la jurisdicci\u00f3n del obispo del lugar. Se atrevi\u00f3 a calificar con el inesperado t\u00edtulo de \u00abap\u00f3stoles\u00bb a las hermanas de la Visitaci\u00f3n que part\u00edan para una nueva fundaci\u00f3n.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si interpretamos correctamente el pensamiento del obispo de Ginebra, la misi\u00f3n eclesial de las mujeres consiste en anunciar no la palabra de Dios, sino \u00abla gloria de Dios\u00bb con la belleza de su testimonio. Los cielos, reza el salmista, narran la gloria de Dios solo con su esplendor. \u00abLa belleza del cielo y del firmamento invita a los hombres a admirar la grandeza del Creador y a anunciar sus maravillas\u00bb; y \u00ab\u00bfno es acaso una maravilla mayor ver un alma adornada con muchas virtudes que un cielo cubierto de estrellas?\u00bb.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pensamiento educativo de San Francisco de Sales revela una visi\u00f3n profunda e innovadora del&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":44548,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":30,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2636,2198,2633,1972,2026],"class_list":["post-44541","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-educacion","tag-iglesia","tag-santos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44541"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44541\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44555,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44541\/revisions\/44555"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}