{"id":44366,"date":"2025-07-19T09:25:37","date_gmt":"2025-07-19T09:25:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/sin-categoria\/giuseppe-augusto-arribat-un-giusto-tra-le-nazioni\/"},"modified":"2025-07-25T13:30:20","modified_gmt":"2025-07-25T13:30:20","slug":"giuseppe-augusto-arribat-un-giusto-tra-le-nazioni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/giuseppe-augusto-arribat-un-giusto-tra-le-nazioni\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Augusto Arribat: un Justo entre las Naciones"},"content":{"rendered":"\r\n<p><strong>1. Perfil biogr\u00e1fic<\/strong>o<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Venerable Jos\u00e9 Augusto Arribat naci\u00f3 el 17 de diciembre de 1879 en Tr\u00e9dou (Rouergue \u2013 Francia). La pobreza de su familia oblig\u00f3 al joven Augusto a comenzar los estudios secundarios en el oratorio salesiano de Marsella reci\u00e9n a la edad de 18 a\u00f1os. Debido a la situaci\u00f3n pol\u00edtica del cambio de siglo, comenz\u00f3 la vida salesiana en Italia y recibi\u00f3 la sotana de manos del Beato Miguel Rua. De vuelta a Francia comenz\u00f3, como todos sus hermanos, la vida salesiana en un estado de semiclandestinidad, primero en Marsella y luego en La Navarre, fundada por Don Bosco en 1878.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ordenado sacerdote en 1912, fue llamado a filas durante la Primera Guerra Mundial y trabaj\u00f3 como enfermero camillero. Tras la guerra, el P. Arribat continu\u00f3 trabajando intensamente en La Navarre hasta 1926, tras lo cual se traslad\u00f3 a Niza, donde permaneci\u00f3 hasta 1931. Regres\u00f3 a La Navarre como director y al mismo tiempo encargado de la parroquia de San Isidro, en el valle de Sauvebonne. Sus feligreses le llamaban \u201cel santo del valle\u201d.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al final de su tercer a\u00f1o, fue enviado a Morges, en el cant\u00f3n de Vaud (Suiza). Despu\u00e9s recibi\u00f3 tres mandatos sucesivos de seis a\u00f1os cada uno, primero en Millau, luego en Villemur y finalmente en Thonon, en la di\u00f3cesis de Annecy. Su periodo m\u00e1s peligroso y lleno de gracia fue probablemente su destino en Villemur durante la Segunda Guerra Mundial. De regreso a La Navarr2 en 1953, el P. Arribat permaneci\u00f3 all\u00ed hasta su muerte, el 19 de marzo de 1963.<br \/><br \/><strong>2. Profundamente hombre de Dios<br \/><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hombre del deber cotidiano, nada era secundario para \u00e9l, y todos sab\u00edan que se levantaba muy temprano para limpiar los aseos de los alumnos y el patio. Habi\u00e9ndose convertido en director de la casa salesiana, y queriendo cumplir su deber hasta el final y a la perfecci\u00f3n, por respeto y amor a los dem\u00e1s, a menudo terminaba sus jornadas muy tarde, acortando sus horas de descanso. Por otra parte, estaba siempre disponible, acogedor con todos, sabiendo adaptarse a todos, ya fueran bienhechores y grandes propietarios, o empleados de la casa, manteniendo una preocupaci\u00f3n permanente por los novicios y hermanos, y especialmente por los j\u00f3venes que le hab\u00edan sido confiados.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este don total de s\u00ed mismo se manifest\u00f3 hasta el hero\u00edsmo. Durante la Segunda Guerra Mundial no dud\u00f3 en acoger a familias y j\u00f3venes jud\u00edos, exponi\u00e9ndose al grave riesgo de indiscreci\u00f3n o denuncia. Treinta y tres a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, quienes fueron testigos directos de su hero\u00edsmo reconocieron el valor de su valent\u00eda y el sacrificio de su vida. Su nombre est\u00e1 inscrito en Jerusal\u00e9n, donde fue reconocido oficialmente como \u201cJusto entre las Naciones\u201d.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue reconocido por todos como un verdadero hombre de Dios, que hizo \u201ctodo por amor, y nada por la fuerza\u201d, como sol\u00eda decir San Francisco de Sales. He aqu\u00ed el secreto de una irradiaci\u00f3n, de cuyo alcance tal vez \u00e9l mismo no se dio cuenta.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todos los testigos constataron la fe viva de este siervo de Dios, hombre de oraci\u00f3n, sin ostentaci\u00f3n. Su fe era la fe radiante de un hombre siempre unido a Dios, un verdadero hombre de Dios, y en particular un hombre de la Eucarist\u00eda.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando celebraba la Misa o cuando rezaba, emanaba de su persona una especie de fervor que no pod\u00eda pasar desapercibido. Un hermano declar\u00f3 que \u201cal verle hacer su gran se\u00f1al de la cruz, todos sent\u00edan un oportuno recuerdo de la presencia de Dios. Su recogimiento en el altar era impresionante\u201d. Otro salesiano recuerda que \u201chac\u00eda sus genuflexiones a la perfecci\u00f3n con una valent\u00eda, una expresi\u00f3n de adoraci\u00f3n que llevaba a la devoci\u00f3n\u201d. El mismo a\u00f1ade: \u201cFortaleci\u00f3 mi fe\u201d.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su visi\u00f3n de la fe brillaba en el confesionario y en las conversaciones espirituales. Comunicaba su fe. Hombre de esperanza, confiaba en Dios y en su Providencia en todo momento, manteniendo la calma en la tormenta y difundiendo una sensaci\u00f3n de paz por doquier.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta profunda fe se afin\u00f3 a\u00fan m\u00e1s en \u00e9l durante los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida. Ya no ten\u00eda responsabilidades ni pod\u00eda leer con facilidad. S\u00f3lo viv\u00eda de lo esencial y daba testimonio de ello con sencillez acogiendo a todos aquellos que sab\u00edan bien que su escasa visi\u00f3n no le imped\u00eda ver con claridad en sus corazones. Al fondo de la capilla, su confesionario era un lugar asediado por j\u00f3venes y vecinos del valle.<br \/><br \/><br \/><strong>3. \u201cNo he venido para que me sirvan\u2026\u201d<br \/><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La imagen que los testigos han conservado del padre Augusto es la del servidor del Evangelio, pero en el sentido m\u00e1s humilde. Barrer el patio, limpiar los aseos de los alumnos, lavar los platos, cuidar y velar por los enfermos, palear el jard\u00edn, rastrillar el parque, decorar la capilla, atar los zapatos de los ni\u00f1os, peinarlos, nada le repugnaba y era imposible apartarle de estos humildes ejercicios de caridad. El \u201cbuen padre\u201d Arribat, era m\u00e1s generoso con hechos concretos que con palabras: ced\u00eda de buen grado su habitaci\u00f3n al visitante ocasional, que se arriesgaba a ser alojado con menos comodidad que \u00e9l. Su disponibilidad era permanente, en todo momento. Su preocupaci\u00f3n por la limpieza y la pobreza digna no le dejaban tranquilo, pues la casa ten\u00eda que ser acogedora. Hombre de f\u00e1cil contacto, aprovechaba sus largas marchas para saludar a todo el mundo y dialogar, incluso con los \u201ctraga-sacerdotes\u201d.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El P. Arribat vivi\u00f3 m\u00e1s de treinta a\u00f1os en Navarre, en la casa que el propio Don Bosco quiso poner bajo la protecci\u00f3n de San Jos\u00e9, cabeza y servidor de la Sagrada Familia, modelo de fe en el ocultamiento y la discreci\u00f3n. En su solicitud por las necesidades materiales de la casa y por su cercan\u00eda a todas las personas dedicadas al trabajo manual, campesinos, jardineros, obreros, empleados, gente de cocina o lavander\u00eda, este sacerdote hac\u00eda pensar en San Jos\u00e9, cuyo nombre tambi\u00e9n llevaba. \u00bfAcaso no muri\u00f3 el 19 de marzo, fiesta de San Jos\u00e9?<br \/><br \/><strong>4. Un aut\u00e9ntico educador salesiano<br \/><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cLa Providencia me ha confiado de manera especial el cuidado de los ni\u00f1os\u201d, dec\u00eda para resumir su vocaci\u00f3n espec\u00edfica de salesiano, disc\u00edpulo de Don Bosco, al servicio de los j\u00f3venes, especialmente de los m\u00e1s necesitados.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El P. Arribat no ten\u00eda ninguna de las cualidades particulares que se imponen f\u00e1cilmente a los j\u00f3venes por fuera. No era un gran deportista, ni un intelectual brillante, ni un conferenciante que atrajera multitudes, ni un m\u00fasico, ni un hombre de teatro o de cine, \u00a1nada de eso! \u00bfC\u00f3mo explicar la influencia que ejerc\u00eda sobre los j\u00f3venes? Su secreto no era otro que lo que hab\u00eda aprendido de Don Bosco, que conquist\u00f3 su peque\u00f1o mundo con tres cosas consideradas fundamentales en la educaci\u00f3n de la juventud: la raz\u00f3n, la religi\u00f3n y la bondad. Como \u201cpadre y maestro de la juventud\u201d sab\u00eda hablar el lenguaje de la raz\u00f3n con los j\u00f3venes, motivar, explicar, persuadir, convencer a sus alumnos, evitando los impulsos de la pasi\u00f3n y la ira. Coloc\u00f3 la religi\u00f3n en el centro de su vida y de su acci\u00f3n, no en el sentido de imposici\u00f3n forzada, sino en el testimonio luminoso de su relaci\u00f3n con Dios, Jes\u00fas y Mar\u00eda. En cuanto a la bondad amorosa, con la que se ganaba el coraz\u00f3n de los j\u00f3venes, conviene recordar sobre el siervo de Dios lo que dec\u00eda San Francisco de Sales: \u201cSe cazan m\u00e1s moscas con una cucharada de miel que con un barril de vinagre\u201d.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Especialmente autorizado es el testimonio del P. Pietro Ricaldone, futuro sucesor de Don Bosco, que escribi\u00f3 tras su visita can\u00f3nica en 1923-1924: \u201c\u00a1El P. Arribat Augusto es catequista, confesor y lee los votos de conducta! Es un santo hermano. S\u00f3lo su bondad puede hacer menos incompatibles sus diferentes deberes\u201d. Luego repite sus elogios: \u201cEs un excelente hermano, sin demasiada salud. Por sus buenos modales goza de la confianza de los j\u00f3venes mayores, que casi todos acuden a \u00e9l\u201d.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una cosa que llamaba la atenci\u00f3n era el respeto casi ceremonioso que mostraba a todo el mundo, pero especialmente a los ni\u00f1os. A un peque\u00f1o de ocho a\u00f1os le llamaba \u201cMonse\u00f1or\u201d. Una se\u00f1ora declar\u00f3: \u201cRespetaba tanto al otro que \u00e9ste se ve\u00eda casi obligado a elevarse a la dignidad que le correspond\u00eda como hijo de Dios, y todo ello sin hablar siquiera de religi\u00f3n\u201d.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De rostro abierto y sonriente, este hijo de San Francisco de Sales y Don Bosco no molestaba a nadie. Si la delgadez de su persona y su ascetismo recordaban al santo Cura de Ars y a Don Rua, su sonrisa y su dulzura eran t\u00edpicamente salesianas. Como dijo un testigo: \u201cEra el hombre m\u00e1s natural del mundo, lleno de humor, espont\u00e1neo en sus reacciones, joven de coraz\u00f3n\u201d.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sus palabras, que no eran las de un gran orador, eran eficaces porque emanaban de la sencillez y el fervor de su alma.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de sus antiguos alumnos testimoniaba: \u201cEn nuestras cabezas de ni\u00f1os, en nuestras conversaciones de infancia, despu\u00e9s de o\u00edr los relatos de la vida de Juan Mar\u00eda Vianney, sol\u00edamos representarnos al P. Arribat como si fuera para nosotros el Santo Cura de Ars. Las horas de catecismo, presentadas en un lenguaje sencillo pero verdadero, eran seguidas con gran atenci\u00f3n. Durante la misa, los bancos del fondo de la capilla estaban siempre llenos. Ten\u00edamos la impresi\u00f3n de encontrarnos con Dios en su bondad y esto marc\u00f3 nuestra juventud\u201d.<br \/><br \/><strong>5. \u00bfDon Arribat ecologista?<br \/><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He aqu\u00ed un rasgo original para completar el cuadro de esta figura aparentemente ordinaria. Se le consideraba casi un ecologista antes de que este t\u00e9rmino se generalizara. Peque\u00f1o agricultor, hab\u00eda aprendido a amar y respetar profundamente la naturaleza. Sus composiciones juveniles est\u00e1n llenas de frescura y observaciones muy finas, con un toque de poes\u00eda. Comparti\u00f3 espont\u00e1neamente el trabajo de este mundo rural, donde vivi\u00f3 gran parte de su larga vida.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hablando de su amor por los animales, cu\u00e1ntas veces se le vio \u201cal buen padre, con una caja bajo el brazo, llena de migas de pan, haciendo laboriosamente el camino del refectorio a sus palomas con pasitos muy dolorosos\u201d. Hecho incre\u00edble para los que no vieron, dice la persona que presenci\u00f3 la escena, las palomas, en cuanto le vieron, se adelantaron hacia la reja como para darle la bienvenida. Abri\u00f3 la jaula e inmediatamente vinieron hacia \u00e9l, algunas de pie sobre sus hombros. \u201cLes hablaba con expresiones que no recuerdo, era como si las conociera a todas. Cuando un ni\u00f1o le trajo una cr\u00eda de gorri\u00f3n que hab\u00eda sacado del nido, le dijo: \u201cDebes darle la libertad\u201d. Tambi\u00e9n se cuenta la historia de un perro lobo bastante feroz, que s\u00f3lo \u00e9l fue capaz de domesticar, y que lleg\u00f3 a yacer junto a su ata\u00fad tras su muerte.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El r\u00e1pido perfil espiritual de Don Augusto Arribat nos ha dado algunos rasgos espirituales de los rostros de los santos a los que se sent\u00eda cercano: la bondad amorosa de Don Bosco, el ascetismo de Don Rua, la dulzura de San Francisco de Sales, la piedad sacerdotal del santo Cura de Ars, el amor a la naturaleza de San Francisco de As\u00eds y el trabajo constante y fiel de San Jos\u00e9.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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