{"id":44186,"date":"2025-07-09T08:14:10","date_gmt":"2025-07-09T08:14:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/sin-categoria\/gli-agnellini-e-la-tempesta-estiva-1878\/"},"modified":"2025-07-25T10:01:38","modified_gmt":"2025-07-25T10:01:38","slug":"los-corderitos-y-la-tormenta-de-verano-1878","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/los-corderitos-y-la-tormenta-de-verano-1878\/","title":{"rendered":"Los corderitos y la tormenta de verano (1878)"},"content":{"rendered":"\r\n<p><em>El relato on\u00edrico que sigue, narrado por Don Bosco la tarde del 24 de octubre de 1878, es mucho m\u00e1s que un simple entretenimiento vespertino para los j\u00f3venes del Oratorio. A trav\u00e9s de la delicada imagen de los corderitos sorprendidos por una violenta tormenta de verano, el santo educador dibuja una v\u00edvida alegor\u00eda de las vacaciones escolares: un tiempo aparentemente despreocupado, pero cargado de peligros espirituales. El prado acogedor representa el mundo exterior, el granizo simboliza las tentaciones, mientras que el jard\u00edn protegido alude a la seguridad que ofrece la vida de gracia, los sacramentos y la comunidad educativa. En este sue\u00f1o, que se convierte en catequesis, Don Bosco recuerda a sus muchachos \u2014y a nosotros\u2014 la urgencia de vigilar, recurrir a la ayuda divina y apoyarse mutuamente para regresar \u00edntegros a la vida cotidiana.<\/em><br \/><br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sobre la salida de los j\u00f3venes para las vacaciones de este a\u00f1o y sobre el regreso, no qued\u00f3 consignada noticia alguna, a excepci\u00f3n de un sue\u00f1o relacionado con los efectos que este tiempo de asueto suele acarrear. Don Bosco lo cont\u00f3 en la noche del 24 de octubre. Apenas anunci\u00f3 que iba a proceder a su narraci\u00f3n, las manifestaciones de satisfacci\u00f3n fueron grandes.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estoy muy contento de volver a ver al ej\u00e9rcito de mis hijos armados contra\u00a0<em>diabolum<\/em>. Esta expresi\u00f3n, aunque latina, la comprende hasta el mismo Cottino.<br \/>Tendr\u00eda que deciros muchas cosas, porque es la primera vez que os hablo despu\u00e9s de las vacaciones; pero ahora os quiero contar un sue\u00f1o. Vosotros sab\u00e9is que los sue\u00f1os se tienen durmiendo y que no hay que hacerles mucho caso, pero si no hay mal ninguno en no creer en ellos, tal vez tampoco lo hay en creer en ellos, pudi\u00e9ndonos servir a veces de lecci\u00f3n, como, por ejemplo, \u00e9ste.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me encontraba en Lanzo durante la primera tanda de ejercicios y estaba durmiendo, cuando, como os he dicho, tuve un sue\u00f1o. Pareci\u00f3me estar en un lugar que no sabr\u00eda identificar, pero se hallaba pr\u00f3ximo a un pueblo en el que se ve\u00eda un jard\u00edn y junto a \u00e9ste un ampl\u00edsimo prado. Estaba en compa\u00f1\u00eda de algunos amigos que me invitaron a entrar en el jard\u00edn. Penetr\u00e9 en \u00e9l y vi una multitud de corderillos que saltaban, corr\u00edan y hac\u00edan mil cabriolas seg\u00fan su costumbre. Cuando he aqu\u00ed que se abri\u00f3 una puerta que pon\u00eda en comunicaci\u00f3n con el prado, y los corderillos corrieron a \u00e9l para pastar.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Muchos, sin embargo, no se preocuparon en salir, sino que se quedaron en el jard\u00edn, e iban de un lado para otro despuntando algunas hierbecillas aliment\u00e1ndose de esta manera, puesto que no hab\u00eda hierba en tanta abundancia como en el prado, al que hab\u00eda salido el mayor n\u00famero de aquellos animales. -Voy a ver qu\u00e9 es lo que hacen estos animales ah\u00ed fuera, me dije. Fuimos al prado y los vi paciendo tranquilamente. Mas he aqu\u00ed que de pronto se oscurece el cielo, brillan los rel\u00e1mpagos, retumba el trueno y se aproxima una tempestad.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Qu\u00e9 ser\u00e1 de estos animales si los pilla la tormenta?, me dec\u00eda yo. Vamos a ponerlos a salvo. Y comenc\u00e9 a llamarlos. Despu\u00e9s, yo por una parte y mis compa\u00f1eros por otras, procur\u00e1bamos llevarlos hacia la entrada del jard\u00edn. Pero ellos no quer\u00edan entrar; uno corr\u00eda por aqu\u00ed, otro escapaba por all\u00e1, nosotros intent\u00e1bamos perseguirlos, \u00a1pero que si quieres!, ellos eran m\u00e1s veloces que nuestras piernas. Entretanto comenzaron a caer densas gotas, despu\u00e9s a llover intensamente y yo no consegu\u00eda reunir el ganado. Una o dos ovejas entraron afortunadamente en el jard\u00edn, pero las dem\u00e1s, y eran much\u00edsimas, continuaron en el prado. -Bien, si no quieren entrar en el jard\u00edn, peor para ellas, dije yo. Vamos a retirarnos nosotros. Y as\u00ed lo hicimos.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el jard\u00edn hab\u00eda una fuente sobre la cual se ve\u00eda escrito con caracteres cubitales:\u00a0<em>Fons signatus<\/em>, fuente sellada. Estaba cerrada, pero de pronto se abri\u00f3, el agua subi\u00f3 hacia la altura y se dividi\u00f3 formando un arco iris, semejante a una b\u00f3veda, como la de este p\u00f3rtico.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto menudeaban cada vez m\u00e1s los rel\u00e1mpagos, seguidos de fragorosos truenos, y comenz\u00f3 a granizar. Nosotros, con todos los corderillos que estaban en el jard\u00edn, nos amparamos y cobijamos bajo aquella b\u00f3veda maravillosa donde no penetraba el agua ni el granizo.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Pero \u00bfqu\u00e9 es esto?, preguntaba yo a los amigos. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de los pobrecillos que han quedado fuera?<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Ya ver\u00e1s, me dijeron. Mira la frente de estos corderos, \u00bfqu\u00e9 observas?<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me fij\u00e9 y vi que sobre la frente de cada uno estaba escrito el nombre de un muchacho del Oratorio.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 \u00bfQu\u00e9 es esto?, pregunt\u00e9.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 \u00a1Ver\u00e1s, ver\u00e1s!<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto, yo no pod\u00eda detenerme m\u00e1s y quise salir para ver qu\u00e9 les hab\u00eda sucedido a los pobres corderillos que estaban en el prado. -Recoger\u00e9 a los que hayan muerto y los enviar\u00e9 al Oratorio, pensaba entre m\u00ed. Pero, al salir de debajo de aquel arco, la lluvia ca\u00eda sobre m\u00ed y vi a aquellas pobres bestezuelas tendidas en tierra, moviendo las patas intentando levantarse para dirigirse hacia el jard\u00edn; pero no pod\u00edan andar. Abr\u00ed la puerta, levant\u00e9 la voz, m\u00e1s sus esfuerzos eran in\u00fatiles. La lluvia y el granizo continuaban azot\u00e1ndolas de tal manera que infund\u00edan lastima; una era herida en la cabeza, otra en la quijada, \u00e9sta en un ojo, aqu\u00e9lla en una pata, otras en diversas partes del cuerpo.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo, la tempestad ces\u00f3 por completo.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Observa, me dijo el que estaba a mi lado, la frente de estos corderos.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y vi escrito en el lugar indicado el nombre de cada uno de los muchachos del Oratorio.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Conozco al muchacho que lleva este nombre, me dije; y no me parece precisamente un corderillo.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Ver\u00e1s, ver\u00e1s, me fue respondido.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seguidamente me presentaron un vaso de oro con tapadera de plata y al mismo tiempo escuch\u00e9 estas palabras:<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Toca con tu mano untada en este b\u00e1lsamo las heridas de estos animales y curar\u00e1n inmediatamente.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo, entonces, comenc\u00e9 a llamarlos:<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 \u00a1Brrr, brrr! No se mov\u00edan. Repet\u00ed la llamada y nada; intent\u00e9 acercarme a uno y se apart\u00f3 arrastr\u00e1ndose. Yo les segu\u00eda, pero el juego volv\u00eda a repetirse. \u2013 \u00bfNo quiere? \u00a1Peor para \u00e9l!, exclam\u00e9. Ir\u00e9 en busca de otro.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y as\u00ed lo hice, pero tambi\u00e9n \u00e9ste escap\u00f3. A cuantos me aproximaba para ungirlos y curarlos, emprend\u00edan la fuga. Yo los persegu\u00eda, pero in\u00fatilmente. Al fin alcanc\u00e9 a uno: \u00a1pobrecillo!, ten\u00eda los ojos fuera de las \u00f3rbitas y en tan mal estado que daba compasi\u00f3n, Se los toqu\u00e9 con la mano, cur\u00f3 y, saltando, corri\u00f3 al jard\u00edn.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces, otras muchas ovejas, al ver esto, no manifestaron repugnancia, se dejaron tocar y curar y entraron en el jard\u00edn. Pero eran muchas las que quedaban fuera, especialmente las m\u00e1s llagadas, a las cuales no me fue posible acercarme.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 \u00a1Si no se quieren curar, peor para ellas! Pero no s\u00e9 c\u00f3mo podr\u00e9 hacer para que entren en el jard\u00edn.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 D\u00e9jalo de mi cuenta, me dijo uno de los amigos que estaban conmigo. Ya vendr\u00e1n, ya vendr\u00e1n. \u2013 \u00a1Ya veremos!, dije. Coloqu\u00e9 el vaso donde hab\u00eda estado primeramente y volv\u00ed al jard\u00edn. Este hab\u00eda cambiado de aspecto por completo, y pude leer a su entrada: Oratorio. Apenas penetr\u00e9 en \u00e9l, he aqu\u00ed que los corderitos que no hab\u00edan querido venir, se acercaron, entraron apresuradamente y corrieron a echarse por un lado y por otro; pero tampoco entonces pude acercarme a ellos. Hubo varios que, no queriendo recibir el ung\u00fcento, consiguieron que \u00e9ste se convirtiese para ellos en veneno que en lugar de curarles las llagas se las irritaba a\u00fan m\u00e1s.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 \u00a1Mira!, me dijo un amigo. \u00bfVes aquel estandarte?<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me volv\u00ed y vi tremolar al viento un gran estandarte en el que se le\u00eda escrito en grandes caracteres: \u00abVacaciones\u00bb.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 S\u00ed, lo veo, repliqu\u00e9.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Ah\u00ed tienes el efecto de las vacaciones, a\u00f1adi\u00f3 uno de los que me acompa\u00f1aban, mientras yo me sent\u00eda abrumado de dolor al contemplar aquel espect\u00e1culo. -Tus j\u00f3venes, continu\u00f3 el tal, salen del Oratorio para ir a pasar las vacaciones, decididos a alimentarse con la palabra de Dios y a conservarse buenos: pero despu\u00e9s sobreviene el temporal, esto es las tentaciones; seguidamente la lluvia, o asaltos del demonio; despu\u00e9s cae el granizo, que representa las ca\u00eddas en el pecado. Algunos recobran la salud con la confesi\u00f3n, pero otros no usan bien este Sacramento, o no se acercan a \u00e9l en absoluto. No lo olvides y no te canses jam\u00e1s de repetirlo a tus j\u00f3venes: las vacaciones son como una gran tempestad para sus almas.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Observaba yo a aquellos corderos descubriendo en algunos de ellos heridas mortales; estaba buscando la manera de curarlos, cuando don Jos\u00e9 Scappini, que hab\u00eda hecho ruido en la habitaci\u00f3n pr\u00f3xima, me despert\u00f3.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este es el sue\u00f1o, y aunque es un sue\u00f1o tiene un significado que no har\u00e1 ning\u00fan mal al que le preste fe. Puedo deciros que anot\u00e9 algunos nombres de los muchos que vi en la frente de los corderos y confront\u00e1ndolos con los j\u00f3venes, comprob\u00e9 que se conduc\u00edan como indicaba el sue\u00f1o. Sea como fuere, debemos, en esta Novena de los Santos, corresponder a la bondad de Dios, que quiere usar de misericordia con nosotros, y, mediante una buena confesi\u00f3n, curar las heridas de nuestra conciencia. Debemos, adem\u00e1s, ponernos todos de acuerdo para combatir al demonio y, con el auxilio del cielo, saldremos victoriosos de esta lucha y conseguiremos recibir el premio de la victoria en el Para\u00edso.<br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este sue\u00f1o hubo de influir grandemente en la buena marcha del nuevo curso escolar; en efecto, en la Novena de la Inmaculada, las cosas proced\u00edan tan bien, que don Bosco manifest\u00f3 su satisfacci\u00f3n diciendo:<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013 Los j\u00f3venes se encuentran actualmente en un punto, tanto por aplicaci\u00f3n como por conducta, al que, en a\u00f1os anteriores, apenas hab\u00edan llegado en el mes de febrero. En la fiesta de la Inmaculada vieron \u00e9stos repetirse la bonita funci\u00f3n de despedida de la cuarta expedici\u00f3n de misioneros.<br \/><em>(MB IT XIII 647-649 \/ MB ES 553-554)<\/em><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El relato on\u00edrico que sigue, narrado por Don Bosco la tarde del 24 de octubre&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":43539,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":21,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,2636,2558,1768,2198,1822,1816,2612,1972,1984],"class_list":["post-44186","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-gracia","tag-jovenes","tag-nuestros-guias","tag-santos","tag-suenos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44186","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44186"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44186\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44206,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44186\/revisions\/44206"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43539"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44186"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44186"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}