{"id":44127,"date":"2025-07-14T13:14:07","date_gmt":"2025-07-14T13:14:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/sin-categoria\/venerabile-ottavio-ortiz-arrieta-coya-vescovo\/"},"modified":"2025-07-25T09:30:48","modified_gmt":"2025-07-25T09:30:48","slug":"venerable-ottavio-ortiz-arrieta-coya-obispo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/venerable-ottavio-ortiz-arrieta-coya-obispo\/","title":{"rendered":"Venerable Ottavio Ortiz Arrieta Coya, obispo"},"content":{"rendered":"\r\n<p><em>Octavio Ortiz Arrieta Coya, nacido en Lima, Per\u00fa, el 19 de abril de 1878, fue el primer salesiano peruano. De joven se form\u00f3 como carpintero, pero el Se\u00f1or lo llam\u00f3 a una misi\u00f3n m\u00e1s elevada. Emiti\u00f3 su primera profesi\u00f3n salesiana el 29 de enero de 1900 y fue ordenado sacerdote en 1908. En 1922 fue consagrado obispo de la di\u00f3cesis de Chachapoyas, cargo que mantuvo con dedicaci\u00f3n hasta su muerte, ocurrida el 1 de marzo de 1958. Rechaz\u00f3 dos veces el nombramiento para la sede m\u00e1s prestigiosa de Lima, prefiriendo quedarse cerca de su pueblo. Incansable pastor, recorri\u00f3 toda la di\u00f3cesis para conocer personalmente a los fieles y promovi\u00f3 numerosas iniciativas pastorales para la evangelizaci\u00f3n. El 12 de noviembre de 1990, bajo el pontificado de San Juan Pablo II, se abri\u00f3 su causa de canonizaci\u00f3n y se le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de Siervo de Dios. El 27 de febrero de 2017, el papa Francisco reconoci\u00f3 sus virtudes heroicas, declar\u00e1ndolo Venerable.<\/em><br \/><br \/><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Venerable Monse\u00f1or Octavio Ortiz Arrieta Coya pas\u00f3 la primera parte de su vida como oratoriano, estudiante y luego se hizo salesiano \u00e9l mismo, comprometido en las obras de los Hijos de Don Bosco en el Per\u00fa. Fue el primer salesiano formado en la primera casa salesiana de Per\u00fa, fundada en R\u00edmac, un barrio pobre, donde aprendi\u00f3 a vivir una vida austera y de sacrificio. Entre los primeros salesianos que llegaron a Per\u00fa en 1891, conoci\u00f3 el esp\u00edritu de Don Bosco y el Sistema Preventivo. Como salesiano de la primera generaci\u00f3n aprendi\u00f3 que el servicio y el don de s\u00ed mismo ser\u00edan el horizonte de su vida; por eso como joven salesiano asumi\u00f3 importantes responsabilidades, como la apertura de nuevas obras y la direcci\u00f3n de otras, con sencillez, sacrificio y entrega total a los pobres.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vivi\u00f3 la segunda parte de su vida, desde comienzos de los a\u00f1os veinte, como obispo de Chachapoyas, una di\u00f3cesis inmensa, vacante durante a\u00f1os, donde las condiciones prohibitivas del territorio se sumaban a una cierta cerraz\u00f3n, sobre todo en los pueblos m\u00e1s alejados. Aqu\u00ed el campo y los retos del apostolado eran inmensos. Ortiz Arrieta era de temperamento vivo, acostumbrado a la vida comunitaria; adem\u00e1s, era delicado de esp\u00edritu, hasta el punto de ser llamado \u201cpecadito\u201d en sus a\u00f1os mozos, por su exactitud para detectar los defectos y ayudarse a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s a enmendarse. Tambi\u00e9n pose\u00eda un sentido innato del rigor y del deber moral. Sin embargo, las condiciones en las que tuvo que desempe\u00f1ar su ministerio episcopal le eran diametralmente opuestas: la soledad y la imposibilidad sustancial de compartir una vida salesiana y sacerdotal, a pesar de las reiteradas y casi suplicantes peticiones a su propia Congregaci\u00f3n; la necesidad de conciliar su propio rigor moral con una firmeza cada vez m\u00e1s d\u00f3cil y casi desarmada; una fina conciencia moral continuamente puesta a prueba por la tosquedad de las opciones y la tibieza en el seguimiento, por parte de algunos colaboradores menos heroicos que \u00e9l, y de un pueblo de Dios que sab\u00eda oponerse al obispo cuando su palabra se convert\u00eda en denuncia de injusticias y diagn\u00f3stico de males espirituales. El camino del Venerable hacia la plenitud de la santidad, en el ejercicio de las virtudes, estuvo, pues, marcado por las penalidades, las dificultades y la continua necesidad de convertir su mirada y su coraz\u00f3n, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si ciertamente encontramos en su vida episodios que pueden definirse como heroicos en sentido estricto, debemos destacar tambi\u00e9n, y tal vez, sobre todo, aquellos momentos de su itinerario virtuoso en los que podr\u00eda haber actuado de otro modo, pero no lo hizo; cediendo a la desesperaci\u00f3n humana, mientras renovaba la esperanza; content\u00e1ndose con una gran caridad, pero sin estar plenamente dispuesto a ejercer esa caridad heroica que practic\u00f3 con fidelidad ejemplar durante varias d\u00e9cadas. Cuando, en dos ocasiones, le ofrecieron cambiar de sede, y en la segunda la sede primada de Lima, decidi\u00f3 permanecer entre sus pobres, aquellos a los que nadie quer\u00eda, verdaderamente en la periferia del mundo, permaneciendo en la di\u00f3cesis que siempre hab\u00eda abrazado y amado tal como era, comprometi\u00e9ndose de todo coraz\u00f3n a hacerla incluso un poco mejor. Fue un pastor \u201cmoderno\u201d en su estilo de presencia y en el uso de medios de acci\u00f3n como el asociacionismo y la prensa. Hombre de temperamento decidido y firmes convicciones de fe, Mons. Ortiz Arrieta hizo ciertamente uso de este \u00abdon de gobierno\u00bb en su liderazgo, siempre combinado, sin embargo, con el respeto y la caridad, expresados con extraordinaria coherencia.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque vivi\u00f3 antes del Concilio Vaticano II, el modo en que planific\u00f3 y llev\u00f3 a cabo las tareas pastorales que le fueron encomendadas sigue siendo actual: desde la pastoral vocacional hasta el apoyo concreto a sus seminaristas y sacerdotes; desde la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica y humana de los m\u00e1s j\u00f3venes hasta la pastoral familiar, a trav\u00e9s de la cual atendi\u00f3 a matrimonios en crisis o parejas de hecho reacias a regularizar su uni\u00f3n. Monse\u00f1or Ortiz Arrieta, por su parte, no s\u00f3lo educa por su acci\u00f3n pastoral concreta, sino por su mismo comportamiento: por su capacidad de discernir por s\u00ed mismo, en primer lugar, lo que significa y lo que supone renovar la fidelidad al camino emprendido. Persever\u00f3 verdaderamente en la pobreza heroica, en la fortaleza a trav\u00e9s de las m\u00faltiples pruebas de la vida y en la fidelidad radical a la di\u00f3cesis a la que hab\u00eda sido destinado. Humilde, sencillo, siempre sereno; entre lo serio y lo amable; la dulzura de su mirada dejaba traslucir toda la tranquilidad de su esp\u00edritu: \u00e9ste fue el camino de santidad que recorri\u00f3.<br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las bellas caracter\u00edsticas que sus superiores salesianos encontraron en \u00e9l antes de su ordenaci\u00f3n sacerdotal -cuando le calificaron de \u201cperla salesiana\u201d y alabaron su esp\u00edritu de sacrificio- volvieron a ser una constante en toda su vida, incluso como obispo. En efecto, puede decirse que Ortiz Arrieta \u201cse hizo todo a todos, para salvar a alguien a toda costa\u201d (1 Cor 9,22): autoritario con las autoridades, sencillo con los ni\u00f1os, pobre entre los pobres; manso con quienes le insultaban o trataban de deslegitimarle por resentimiento; siempre dispuesto a no devolver mal por mal, sino a vencer el mal con el bien (cf. Rom 12,21). Toda su vida estuvo dominada por la primac\u00eda de la salvaci\u00f3n de las almas: una salvaci\u00f3n a la que tambi\u00e9n querr\u00eda dedicar activamente a sus sacerdotes, contra cuya tentaci\u00f3n de refugiarse en f\u00e1ciles seguridades o atrincherarse detr\u00e1s de cargos m\u00e1s prestigiosos, para comprometerlos en cambio en el servicio pastoral, trat\u00f3 de luchar. Verdaderamente puede decirse que se situ\u00f3 en esa \u201calta\u201d medida de la vida cristiana, que hace de \u00e9l un pastor que encarn\u00f3 de modo original la caridad pastoral, buscando la comuni\u00f3n entre el pueblo de Dios, tendiendo la mano a los m\u00e1s necesitados y dando testimonio de una pobre vida evang\u00e9lica.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octavio Ortiz Arrieta Coya, nacido en Lima, Per\u00fa, el 19 de abril de 1878, fue&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":44141,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":20,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,1720,2633,1936,1960,1972,1990,2620],"class_list":["post-44127","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-iglesia","tag-pobres","tag-salesianos","tag-santos","tag-solidaridad","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44127"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44127\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44148,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44127\/revisions\/44148"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44141"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}