{"id":44120,"date":"2025-06-28T07:54:50","date_gmt":"2025-06-28T07:54:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/sin-categoria\/intervista-al-rettor-maggiore-don-fabio-attard\/"},"modified":"2025-07-25T12:38:43","modified_gmt":"2025-07-25T12:38:43","slug":"entrevista-al-rector-mayor-don-fabio-attard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/el-invitado\/entrevista-al-rector-mayor-don-fabio-attard\/","title":{"rendered":"Entrevista al Rector Mayor, Don Fabio Attard"},"content":{"rendered":"\r\n<p><em>Hemos entrevistado en exclusiva al Rector Mayor de los Salesianos, Don Fabio Attard, repasando las etapas fundamentales de su vocaci\u00f3n y su trayectoria humana y espiritual. Su vocaci\u00f3n naci\u00f3 en el oratorio y se consolid\u00f3 a trav\u00e9s de un rico itinerario formativo que lo llev\u00f3 de Irlanda a T\u00fanez, de Malta a Roma. De 2008 a 2020 fue Consejero General para la Pastoral Juvenil, cargo que desempe\u00f1\u00f3 con una visi\u00f3n multicultural adquirida a trav\u00e9s de experiencias en diferentes contextos. Su mensaje central es\u00a0<strong>la santidad<\/strong>\u00a0como fundamento de la acci\u00f3n educativa salesiana: \u00abMe gustar\u00eda ver una Congregaci\u00f3n m\u00e1s santa\u00bb, afirma, subrayando que la eficiencia profesional debe arraigarse en la identidad consagrada.<\/em><br \/><br \/><br \/><strong>\u00bfCu\u00e1l es tu historia vocacional?<\/strong><br \/>Nac\u00ed en Gozo, Malta, el 23 de marzo de 1959, quinto de siete hijos. Cuando nac\u00ed, mi padre era farmac\u00e9utico en un hospital, mientras que mi madre hab\u00eda montado una peque\u00f1a tienda de telas y confecci\u00f3n, que con el tiempo creci\u00f3 hasta convertirse en una peque\u00f1a cadena de cinco tiendas. Era una mujer muy trabajadora, pero el negocio siempre fue familiar.<br \/><br \/>Fui a la escuela primaria y secundaria locales. Un aspecto muy bonito y particular de mi infancia es que mi padre era catequista laico en el oratorio, que hasta 1965 hab\u00eda sido dirigido por los salesianos. De joven, \u00e9l hab\u00eda frecuentado ese oratorio y luego se hab\u00eda quedado all\u00ed como \u00fanico catequista laico. Cuando yo empec\u00e9 a frecuentarlo, a los seis a\u00f1os, los salesianos acababan de abandonar la obra. Tom\u00f3 el relevo un joven sacerdote (que todav\u00eda vive) que continu\u00f3 las actividades del oratorio con el mismo esp\u00edritu salesiano, ya que \u00e9l mismo hab\u00eda vivido all\u00ed como seminarista.<br \/>Se segu\u00eda con el catecismo, la bendici\u00f3n eucar\u00edstica diaria, el f\u00fatbol, el teatro, el coro, las excursiones, las fiestas\u2026 todo lo que se vive normalmente en un oratorio. Hab\u00eda muchos ni\u00f1os y j\u00f3venes, y yo crec\u00ed en ese ambiente. En pr\u00e1ctica, mi vida transcurr\u00eda entre la familia y el oratorio. Tambi\u00e9n era monaguillo en mi parroquia. As\u00ed, al terminar la escuela secundaria, me orient\u00e9 hacia el sacerdocio, porque desde ni\u00f1o ten\u00eda este deseo en el coraz\u00f3n.<br \/><br \/>Hoy me doy cuenta de lo mucho que me influy\u00f3 aquel joven sacerdote, al que miraba con admiraci\u00f3n: siempre estaba con nosotros en el patio, en las actividades del oratorio. Sin embargo, en aquella \u00e9poca los salesianos ya no estaban all\u00ed. As\u00ed que ingres\u00e9 en el seminario, donde en aquel entonces se hac\u00edan dos a\u00f1os de preparaci\u00f3n como internos. Durante el tercer a\u00f1o, que correspond\u00eda al primer a\u00f1o de filosof\u00eda, conoc\u00ed a un amigo de la familia de unos 35 a\u00f1os, una vocaci\u00f3n adulta, que hab\u00eda ingresado como aspirante salesiano (hoy sigue vivo y es coadjutor). Cuando dio ese paso, se encendi\u00f3 una llama dentro de m\u00ed. Y con la ayuda de mi director espiritual, comenc\u00e9 un discernimiento vocacional.<br \/>Fue un camino importante, pero tambi\u00e9n exigente: ten\u00eda 19 a\u00f1os, pero ese gu\u00eda espiritual me ayud\u00f3 a buscar la voluntad de Dios, y no simplemente la m\u00eda. As\u00ed, el \u00faltimo a\u00f1o, el cuarto de filosof\u00eda, en lugar de seguirlo al seminario, lo viv\u00ed como aspirante salesiano, completando los dos a\u00f1os de filosof\u00eda requeridos.<br \/><br \/>En mi familia, el ambiente estaba muy marcado por la fe. Asist\u00edamos todos los d\u00edas a misa, rez\u00e1bamos el rosario en casa, est\u00e1bamos muy unidos. Incluso hoy, aunque nuestros padres est\u00e1n en el cielo, mantenemos esa misma unidad entre hermanos y hermanas.<br \/><br \/>Otra experiencia familiar que me marc\u00f3 profundamente, aunque solo me di cuenta con el tiempo. Mi hermano, el segundo de la familia, muri\u00f3 a los 25 a\u00f1os por insuficiencia renal. Hoy, con los avances de la medicina, seguir\u00eda vivo gracias a la di\u00e1lisis y los trasplantes, pero entonces no hab\u00eda tantas posibilidades. Estuve a su lado durante los \u00faltimos tres a\u00f1os de su vida: compart\u00edamos la misma habitaci\u00f3n y a menudo le ayudaba por la noche. Era un joven sereno, alegre, que vivi\u00f3 su fragilidad con una alegr\u00eda extraordinaria.<br \/>Ten\u00eda 16 a\u00f1os cuando muri\u00f3. Han pasado cincuenta a\u00f1os, pero cuando pienso en aquella \u00e9poca, en aquella experiencia cotidiana de cercan\u00eda, hecha de peque\u00f1os gestos, reconozco lo mucho que marc\u00f3 mi vida.<br \/><br \/>Nac\u00ed en una familia donde hab\u00eda fe, sentido del trabajo y responsabilidad compartida. Mis padres son para m\u00ed dos ejemplos extraordinarios: vivieron con gran fe y serenidad la cruz, sin hacer pesar nunca nada a nadie, y al mismo tiempo supieron transmitir la alegr\u00eda de la vida familiar. Puedo decir que tuve una infancia muy bonita. No \u00e9ramos ricos ni pobres, pero siempre sobrios y discretos. Nos ense\u00f1aron a trabajar, a administrar bien los recursos, a no malgastar, a vivir con dignidad, con elegancia y, sobre todo, con atenci\u00f3n a los pobres y a los enfermos.<br \/><br \/><strong>\u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 tu familia cuando tomaste la decisi\u00f3n de seguir la vocaci\u00f3n consagrada?<\/strong><br \/>Hab\u00eda llegado el momento en que, junto con mi director espiritual, hab\u00edamos aclarado que mi camino era el de los salesianos. Tambi\u00e9n ten\u00eda que comunic\u00e1rselo a mis padres. Recuerdo que era una tarde tranquila, est\u00e1bamos cenando juntos, solo nosotros tres. En un momento dado, dije: \u00abQuiero decirles algo: he discernido y he decidido entrar en los salesianos\u00bb.<br \/><br \/>Mi padre se puso muy contento. Me respondi\u00f3 enseguida: \u00abQue el Se\u00f1or te bendiga\u00bb. Mi madre, en cambio, se ech\u00f3 a llorar, como suelen hacer todas las madres. Me pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfEntonces te vas?\u00bb. Pero mi padre intervino con dulzura y firmeza: \u00abSe vaya o no, este es su camino\u00bb.<br \/>Me bendijeron y me animaron. Son momentos que quedan grabados para siempre.<br \/>Recuerdo especialmente lo que ocurri\u00f3 al final de la vida de mis padres. Mi padre muri\u00f3 en 1997 y, seis meses despu\u00e9s, a mi madre le diagnosticaron un tumor incurable.<br \/><br \/>En aquella \u00e9poca, mis superiores me hab\u00edan pedido que fuera profesor a la Universidad Pontificia Salesiana (UPS), pero no sab\u00eda qu\u00e9 decisi\u00f3n tomar. Mi madre no estaba bien, estaba a punto de morir. Hablando con mis hermanos, me dijeron: \u00abHaz lo que te piden tus superiores\u00bb.<br \/>Estaba en casa y se lo coment\u00e9: \u00abMam\u00e1, mis superiores me piden que me vaya a Roma\u00bb.<br \/>Ella, con la lucidez de una verdadera madre, me respondi\u00f3: \u00abEscucha, hijo m\u00edo, si dependiera de m\u00ed, te pedir\u00eda que te quedaras aqu\u00ed, porque no tengo a nadie m\u00e1s y no querr\u00eda ser una carga para tus hermanos. Pero\u2026\u00bb, y aqu\u00ed dijo una frase que llevo en mi coraz\u00f3n, \u00abt\u00fa no eres m\u00edo, t\u00fa perteneces a Dios. Haz lo que te digan tus superiores\u00bb.<br \/><br \/>Esa frase, pronunciada un a\u00f1o antes de su muerte, es para m\u00ed un tesoro, una herencia preciosa. Mi madre era una mujer inteligente, sabia, perspicaz: sab\u00eda que la enfermedad la llevar\u00eda al final, pero en ese momento supo ser libre interiormente. Libre para decir palabras que confirmaban una vez m\u00e1s el don que ella misma hab\u00eda hecho a Dios: ofrecer un hijo a la vida consagrada.<br \/>La reacci\u00f3n de mi familia, desde el principio hasta el final, estuvo siempre marcada por un profundo respeto y un gran apoyo. Y a\u00fan hoy, mis hermanos y hermanas siguen manteniendo este esp\u00edritu.<br \/><br \/><strong>\u00bfCu\u00e1l ha sido tu trayectoria formativa desde el noviciado hasta hoy?<\/strong><br \/>Ha sido un camino muy rico y variado. Empec\u00e9 el prenoviciado en Malta y luego hice el noviciado en Dubl\u00edn, Irlanda. Una experiencia realmente bonita.<br \/>Despu\u00e9s del noviciado, mis compa\u00f1eros se trasladaron a Maynooth para estudiar filosof\u00eda en la universidad, pero yo ya la hab\u00eda completado anteriormente. Por eso, los superiores me pidieron que me quedara un a\u00f1o m\u00e1s en el noviciado, donde ense\u00f1\u00e9 italiano y lat\u00edn. Posteriormente, volv\u00ed a Malta para realizar dos a\u00f1os de pr\u00e1cticas, que fueron muy bonitos y enriquecedores.<br \/><br \/>Despu\u00e9s me enviaron a Roma para estudiar teolog\u00eda en la Universidad Pontificia Salesiana, donde pas\u00e9 tres a\u00f1os extraordinarios. Esos a\u00f1os me abrieron mucho la mente. Viv\u00edamos en la residencia con cuarenta hermanos procedentes de veinte pa\u00edses diferentes: Asia, Europa, Am\u00e9rica Latina\u2026 incluso el cuerpo docente era internacional. Era mediados de los a\u00f1os 80, unos veinte a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, y todav\u00eda se respiraba mucho entusiasmo: hab\u00eda animados debates teol\u00f3gicos, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, el inter\u00e9s por el m\u00e9todo y la praxis. Esos estudios me ense\u00f1aron a leer la fe no solo como contenido intelectual, sino como una opci\u00f3n de vida.<br \/><br \/>Despu\u00e9s de esos tres a\u00f1os, continu\u00e9 con otros dos de especializaci\u00f3n en teolog\u00eda moral en la Academia Alfonsiana, con los padres redentoristas. All\u00ed tambi\u00e9n conoc\u00ed a figuras importantes, como el famoso Bernhard H\u00e4ring, con quien entabl\u00e9 una amistad personal y al que visitaba regularmente cada mes para conversar con \u00e9l. Fueron cinco a\u00f1os en total, entre el bachillerato y la licenciatura, que me formaron profundamente desde el punto de vista teol\u00f3gico.<br \/><br \/>Posteriormente, me ofrec\u00ed para las misiones y mis superiores me enviaron a T\u00fanez, junto con otro salesiano, para restablecer la presencia salesiana en el pa\u00eds. Nos hicimos cargo de una escuela gestionada por una congregaci\u00f3n femenina que, al no tener m\u00e1s vocaciones, estaba a punto de cerrar. Era una escuela con 700 alumnos, por lo que tuvimos que aprender franc\u00e9s y tambi\u00e9n \u00e1rabe. Para prepararnos, pasamos unos meses en Lyon, Francia, y luego nos dedicamos al estudio del \u00e1rabe.<br \/>Me qued\u00e9 all\u00ed tres a\u00f1os. Fue otra gran experiencia, porque nos encontramos viviendo la fe y el carisma salesiano en un contexto en el que no se pod\u00eda hablar expl\u00edcitamente de Jes\u00fas. Sin embargo, era posible construir itinerarios educativos basados en valores humanos: respeto, disponibilidad, verdad. Nuestro testimonio era silencioso pero elocuente. En ese entorno aprend\u00ed a conocer y amar el mundo musulm\u00e1n. Todos \u2014estudiantes, profesores y familias\u2014 eran musulmanes y nos acogieron con gran calidez. Nos hicieron sentir parte de su familia. He vuelto varias veces a T\u00fanez y siempre he encontrado el mismo respeto y aprecio, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra pertenencia religiosa.<br \/><br \/>Despu\u00e9s de esa experiencia, regres\u00e9 a Malta y trabaj\u00e9 durante cinco a\u00f1os en el \u00e1mbito social. En concreto, en una casa salesiana que acoge a j\u00f3venes que necesitan un acompa\u00f1amiento educativo m\u00e1s atento, incluso en r\u00e9gimen residencial.<br \/><br \/>Tras estos ocho a\u00f1os en total de pastoral (entre T\u00fanez y Malta), se me ofreci\u00f3 la posibilidad de completar el doctorado. Decid\u00ed volver a Irlanda, porque el tema estaba relacionado con la conciencia seg\u00fan el pensamiento del cardenal John Henry Newman, hoy santo. Una vez terminado el doctorado, el Rector Mayor de entonces, don Juan Edmundo Vecchi, de feliz memoria, me pidi\u00f3 que entrara como profesor de teolog\u00eda moral en la Universidad Pontificia Salesiana.<br \/><br \/>Mirando todo mi camino, desde el aspirantado hasta el doctorado, puedo decir que ha sido un conjunto de experiencias no solo de contenidos, sino tambi\u00e9n de contextos culturales muy diferentes. Doy gracias al Se\u00f1or y a la Congregaci\u00f3n por haberme ofrecido la posibilidad de vivir una formaci\u00f3n tan variada y rica.<br \/><br \/><strong>Entonces, sabes malt\u00e9s porque es tu lengua materna, ingl\u00e9s porque es la segunda lengua en Malta, lat\u00edn porque lo has ense\u00f1ado, italiano porque has estudiado en Italia, franc\u00e9s y \u00e1rabe porque has estado en Manouba, en T\u00fanez\u2026 \u00bfCu\u00e1ntas lenguas sabes?<\/strong><br \/>Cinco, seis idiomas, m\u00e1s o menos. Pero cuando me preguntan por los idiomas, siempre digo que son coincidencias hist\u00f3ricas.<br \/><br \/>En Malta crecemos con dos idiomas: el malt\u00e9s y el ingl\u00e9s, y en la escuela se estudia un tercer idioma. En mi \u00e9poca tambi\u00e9n se ense\u00f1aba italiano. Adem\u00e1s, me daban bien los idiomas, as\u00ed que eleg\u00ed tambi\u00e9n el lat\u00edn. M\u00e1s tarde, al ir a T\u00fanez, fue necesario aprender franc\u00e9s y tambi\u00e9n \u00e1rabe.<br \/>En Roma, al vivir con muchos estudiantes de espa\u00f1ol, el o\u00eddo se acostumbra, y cuando fui elegido Consejero para la Pastoral Juvenil, profundic\u00e9 un poco en el espa\u00f1ol, que es un idioma muy bonito.<br \/>Todas las lenguas son hermosas. Por supuesto, aprenderlas requiere esfuerzo, estudio y pr\u00e1ctica. Hay quienes tienen m\u00e1s facilidad y quienes menos: es una cuesti\u00f3n de disposici\u00f3n personal. Pero no es un m\u00e9rito ni una culpa. Es simplemente un don, una predisposici\u00f3n natural.<br \/><br \/><strong>Desde 2008 hasta 2020 has sido Consejero General de Pastoral Juvenil durante dos mandatos. \u00bfC\u00f3mo te ha ayudado tu experiencia en esta misi\u00f3n?<\/strong><br \/>Cuando el Se\u00f1or nos conf\u00eda una misi\u00f3n, llevamos con nosotros todo el bagaje de experiencias que hemos acumulado a lo largo del tiempo.<br \/><br \/>Al haber vivido en diferentes contextos culturales, no corr\u00eda el riesgo de verlo todo a trav\u00e9s del filtro de una sola cultura. Soy europeo, vengo del Mediterr\u00e1neo, de un pa\u00eds que fue colonia inglesa, pero he tenido la gracia de vivir en comunidades internacionales y multiculturales.<br \/><br \/>Los a\u00f1os de estudio en la UPS tambi\u00e9n me han ayudado mucho. Ten\u00edamos profesores que no se limitaban a transmitir contenidos, sino que nos ense\u00f1aban a sintetizar, a construir un m\u00e9todo. Por ejemplo, si estudi\u00e1bamos historia de la Iglesia, comprend\u00edamos lo esencial que era para entender la patr\u00edstica. Si abord\u00e1bamos la teolog\u00eda b\u00edblica, aprend\u00edamos a relacionarla con la teolog\u00eda sacramental, con la moral, con la historia de la espiritualidad. En definitiva, nos ense\u00f1aban a pensar de forma org\u00e1nica.<br \/>Esta capacidad de s\u00edntesis, esta arquitectura del pensamiento, se convierte luego en parte de tu formaci\u00f3n personal. Cuando estudias teolog\u00eda, aprendes a identificar puntos fijos y a conectarlos. Y lo mismo ocurre con una propuesta pastoral, pedag\u00f3gica o filos\u00f3fica. Cuando te encuentras con personas de gran profundidad, absorbes no solo lo que dicen, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo lo dicen, y eso forma tu estilo.<br \/><br \/>Otro elemento importante es que, en el momento de mi elecci\u00f3n, ya hab\u00eda vivido experiencias en entornos misioneros, donde la religi\u00f3n cat\u00f3lica era pr\u00e1cticamente inexistente, y hab\u00eda trabajado con personas marginadas y vulnerables. Tambi\u00e9n hab\u00eda adquirido cierta experiencia en el mundo universitario y, paralelamente, me hab\u00eda dedicado mucho al acompa\u00f1amiento espiritual.<br \/><br \/>Adem\u00e1s, entre 2005 y 2008, justo despu\u00e9s de la experiencia en la UPS, la Arquidi\u00f3cesis de Malta me pidi\u00f3 que fundara un Instituto de Formaci\u00f3n Pastoral, a ra\u00edz de un S\u00ednodo diocesano que hab\u00eda reconocido su necesidad. El arzobispo me confi\u00f3 la tarea de ponerlo en marcha desde cero. Lo primero que hice fue formar un equipo con sacerdotes, religiosos y laicos, hombres y mujeres. Creamos un nuevo m\u00e9todo formativo, que todav\u00eda se utiliza hoy en d\u00eda. El instituto sigue funcionando muy bien y, en cierto modo, esa experiencia fue una preparaci\u00f3n muy valiosa para el trabajo que realic\u00e9 posteriormente en la pastoral juvenil.<br \/><br \/>Desde el principio siempre he cre\u00eddo en el trabajo en equipo y en la colaboraci\u00f3n con los laicos. Mi primera experiencia como director fue precisamente en este estilo: un equipo educativo estable, hoy dir\u00edamos una CEP (Comunidad Educativa Pastoral), con reuniones sistem\u00e1ticas, no ocasionales. Nos reun\u00edamos cada semana con los educadores y los profesionales. Y este enfoque, que con el tiempo se ha convertido en un m\u00e9todo, ha seguido siendo una referencia para m\u00ed.<br \/><br \/>A todo esto se suma la experiencia acad\u00e9mica: seis a\u00f1os como profesor en la Universidad Pontificia Salesiana, donde llegaban estudiantes de m\u00e1s de cien pa\u00edses, y luego como examinador y director de tesis doctorales en la Academia Alfonsiana.<br \/>Creo que todo ello me ha preparado para vivir esa responsabilidad con lucidez y visi\u00f3n.<br \/>As\u00ed, cuando la Congregaci\u00f3n, durante el Cap\u00edtulo General de 2008, me pidi\u00f3 que asumiera este cargo, ya llevaba conmigo una visi\u00f3n amplia y multicultural. Y esto me ayud\u00f3, porque reunir la diversidad no me resultaba dif\u00edcil: era parte de la normalidad. Por supuesto, no se trataba simplemente de hacer una \u00abmacedonia\u00bb de experiencias: hab\u00eda que encontrar los hilos conductores, dar coherencia y unidad.<br \/><br \/>Lo que he podido vivir como Consejero General no ha sido un m\u00e9rito personal. Creo que cualquier salesiano, si hubiera tenido las mismas oportunidades y el apoyo de la Congregaci\u00f3n, podr\u00eda haber vivido experiencias similares y haber aportado su contribuci\u00f3n con generosidad.<br \/><br \/><strong>\u00bfHay alguna oraci\u00f3n, una buena noche salesiana, una costumbre que nunca falta?<\/strong><br \/>La devoci\u00f3n a Mar\u00eda. En casa crecimos con el rosario diario, rezado en familia. No era una obligaci\u00f3n, era algo natural: lo hac\u00edamos antes de comer, porque siempre com\u00edamos juntos. Entonces era posible. Hoy quiz\u00e1 lo sea menos, pero entonces se viv\u00eda as\u00ed: la familia reunida, la oraci\u00f3n compartida, la mesa com\u00fan.<br \/>Al principio quiz\u00e1 no me daba cuenta de lo profunda que era esa devoci\u00f3n mariana. Pero con el paso de los a\u00f1os, cuando se empieza a distinguir lo esencial de lo secundario, comprend\u00ed cu\u00e1nto hab\u00eda acompa\u00f1ado esa presencia materna a mi vida.<br \/>La devoci\u00f3n a Mar\u00eda se expresa de diversas formas: el rosario diario, cuando es posible; un momento de recogimiento ante una imagen o una estatua de la Virgen; una oraci\u00f3n sencilla, pero hecha con el coraz\u00f3n. Son gestos que acompa\u00f1an el camino de la fe.<br \/><br \/>Naturalmente hay algunos puntos fijos: la Eucarist\u00eda diaria y la meditaci\u00f3n diaria. Son pilares que no se discuten, se viven. No solo porque somos consagrados, sino porque somos creyentes. Y la fe solo se vive aliment\u00e1ndola.<br \/>Cuando la alimentamos, crece en nosotros. Y solo si crece en nosotros, podemos ayudar a que crezca tambi\u00e9n en los dem\u00e1s. Para nosotros, que somos educadores, es evidente: si nuestra fe no se traduce en vida concreta, todo lo dem\u00e1s se convierte en fachada.<br \/>Estas pr\u00e1cticas \u2014la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n, la devoci\u00f3n\u2014 no est\u00e1n reservadas a los santos. Son expresi\u00f3n de honestidad. Si he tomado una decisi\u00f3n de fe, tambi\u00e9n tengo la responsabilidad de cultivarla. De lo contrario, todo se reduce a algo exterior, aparente. Y esto, con el tiempo, no se sostiene.<br \/><br \/><strong>Si pudieras volver atr\u00e1s, \u00bftomar\u00edas las mismas decisiones?<\/strong><br \/>Por supuesto que s\u00ed. En mi vida ha habido momentos muy dif\u00edciles, como le pasa a todo el mundo. No quiero pasar por la \u00abv\u00edctima de turno\u00bb. Creo que toda persona, para crecer, debe atravesar fases de oscuridad, momentos de desolaci\u00f3n, de soledad, de sentirse traicionada o acusada injustamente. Y yo he vivido esos momentos. Pero he tenido la gracia de tener a mi lado a un director espiritual.<br \/><br \/>Cuando se viven ciertas dificultades acompa\u00f1ados por alguien, se intuye que todo lo que Dios permite tiene un sentido, un prop\u00f3sito. Y cuando se sale de ese \u00abt\u00fanel\u00bb, se descubre que se es una persona diferente, m\u00e1s madura. Es como si, a trav\u00e9s de esa prueba, nos transform\u00e1ramos.<br \/>Si me hubiera quedado solo, habr\u00eda corrido el riesgo de tomar decisiones equivocadas, sin visi\u00f3n, cegado por la fatiga del momento. Cuando se est\u00e1 enfadado, cuando se siente uno solo, no es momento de decidir. Es momento de caminar, de pedir ayuda, de dejarse acompa\u00f1ar.<br \/>Vivir ciertos momentos con la ayuda de alguien es como ser una masa puesta en el horno: el fuego la cuece, la madura. Por eso, a la pregunta de si cambiar\u00eda algo, mi respuesta es: no. Porque incluso los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, incluso aquellos que no entend\u00eda, me han ayudado a convertirme en la persona que soy hoy.<br \/>\u00bfMe siento una persona perfecta? No. Pero siento que estoy en camino, cada d\u00eda, tratando de vivir ante la misericordia y la bondad de Dios.<br \/>Y hoy, mientras concedo esta entrevista, puedo decir con sinceridad que me siento feliz. Quiz\u00e1s a\u00fan no he comprendido plenamente lo que significa ser Rector Mayor \u2014se necesita tiempo\u2014, pero s\u00e9 que es una misi\u00f3n, no un paseo. Conlleva sus dificultades. Sin embargo, me siento amado y estimado por mis colaboradores y por toda la Congregaci\u00f3n.<br \/>Y todo lo que soy hoy, lo soy gracias a lo que he vivido, incluso en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles. No los cambiar\u00eda. Me han hecho ser quien soy.<br \/><br \/><strong>\u00bfTienes alg\u00fan proyecto que te importe especialmente?<\/strong><br \/>S\u00ed. Si cierro los ojos e imagino algo que realmente deseo, me gustar\u00eda ver una Congregaci\u00f3n m\u00e1s santa. M\u00e1s santa. M\u00e1s santa.<br \/>Me inspir\u00f3 profundamente la primera carta de don Pascual Ch\u00e1vez de 2002, titulada \u00abSed santos\u00bb. Esa carta me toc\u00f3 dentro, me dej\u00f3 huella.<br \/>Los proyectos son muchos, y todos v\u00e1lidos, bien estructurados, con visiones amplias y profundas. Pero \u00bfqu\u00e9 valor tienen si los llevan a cabo personas que no son santas? Podemos hacer un trabajo excelente, podemos incluso ser apreciados \u2014y esto, en s\u00ed mismo, no es negativo\u2014, pero no trabajamos para alcanzar el \u00e9xito. Nuestro punto de partida es una identidad: somos personas consagradas.<br \/>Lo que proponemos solo tiene sentido si nace de ah\u00ed. Est\u00e1 claro que deseamos que nuestros proyectos tengan \u00e9xito, pero a\u00fan m\u00e1s deseamos que aporten gracia, que toquen a las personas en lo m\u00e1s profundo. No basta con ser eficientes. Debemos ser eficaces, en el sentido m\u00e1s profundo: eficaces en el testimonio, en la identidad, en la fe.<br \/><br \/>La eficiencia puede existir incluso sin ninguna referencia religiosa. Podemos ser excelentes profesionales, pero eso no basta. Nuestra consagraci\u00f3n no es un detalle: es el fundamento. Si se vuelve marginal, si la dejamos de lado para dar espacio a la eficiencia, entonces perdemos nuestra identidad.<br \/>Y la gente nos observa. En las escuelas salesianas se reconoce que los resultados son buenos, y eso es bueno. Pero \u00bfnos reconocen tambi\u00e9n como hombres de Dios? Esa es la pregunta.<br \/>Si solo nos ven como buenos profesionales, entonces solo somos eficientes. Pero nuestra vida debe alimentarse de \u00c9l \u2014el Camino, la Verdad y la Vida\u2014 y no de lo que \u00abyo pienso\u00bb, \u00abyo quiero\u00bb o \u00abme parece\u00bb.<br \/><br \/>Por eso, m\u00e1s que hablar de un proyecto personal, prefiero hablar de un deseo profundo: llegar a ser santos. Y hablar de ello de manera concreta, no idealizada.<br \/>Cuando Don Bosco hablaba a sus chicos de\u00a0<em>estudio, salud y santidad<\/em>, no se refer\u00eda a una santidad hecha solo de oraci\u00f3n en la capilla. Pensaba en una santidad vivida en la relaci\u00f3n con Dios y alimentada por la relaci\u00f3n con Dios. La santidad cristiana es el reflejo de esta relaci\u00f3n viva y cotidiana.<br \/><br \/><strong>\u00bfQu\u00e9 consejo le dar\u00edas a un joven que se pregunta sobre su vocaci\u00f3n?<\/strong><br \/>Le dir\u00eda que descubra, paso a paso, cu\u00e1l es el proyecto de Dios para \u00e9l.<br \/>El camino vocacional no es una pregunta que se hace uno mismo y luego se espera una respuesta inmediata por parte de la Iglesia. Es una peregrinaci\u00f3n. Cuando un chico me dice:\u00a0<em>\u00abNo s\u00e9 si hacerme salesiano o no\u00bb<\/em>, trato de alejarlo de esa formulaci\u00f3n. Porque no se trata simplemente de decidir:\u00a0<em>\u00abMe hago salesiano\u00bb<\/em>. La vocaci\u00f3n no es una opci\u00f3n en relaci\u00f3n con una \u00abcosa\u00bb.<br \/>Tambi\u00e9n en mi propia experiencia, cuando le dije a mi director espiritual:\u00a0<em>\u00abQuiero ser salesiano, tengo que serlo\u00bb<\/em>, \u00e9l, con mucha calma, me hizo reflexionar:\u00a0<em>\u00ab\u00bfEs realmente la voluntad de Dios? \u00bfO es solo un deseo tuyo?\u00bb<\/em><br \/><br \/>Y es justo que un joven busque lo que desea, es algo sano. Pero quien lo acompa\u00f1a tiene la tarea de educar esa b\u00fasqueda, de transformarla de entusiasmo inicial en camino de maduraci\u00f3n interior.<br \/><em>\u00ab\u00bfQuieres hacer el bien? Bien. Entonces con\u00f3cete a ti mismo, reconoce que eres amado por Dios\u00bb.<\/em><br \/>Solo a partir de esa relaci\u00f3n profunda con Dios puede surgir la verdadera pregunta: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el proyecto de Dios para m\u00ed?\u00bb.<br \/>Porque lo que hoy deseo, ma\u00f1ana puede que ya no me baste. Si la vocaci\u00f3n se reduce a lo que \u00abme gusta\u00bb, entonces ser\u00e1 algo fr\u00e1gil. La vocaci\u00f3n es, en cambio, una voz interior que interpela, que pide entrar en di\u00e1logo con Dios y responder.<br \/>Cuando un joven llega a este punto, cuando es acompa\u00f1ado a descubrir ese espacio interior donde habita Dios, entonces comienza realmente a caminar.<br \/>Por eso, quien acompa\u00f1a debe ser muy atento, profundo, paciente. Nunca superficial.<br \/>El Evangelio de Ema\u00fas es una imagen perfecta: Jes\u00fas se acerca a los dos disc\u00edpulos, los escucha aunque sabe que est\u00e1n hablando con confusi\u00f3n. Luego, despu\u00e9s de escucharlos, comienza a hablar. Y ellos, al final, lo invitan: \u00abQu\u00e9date con nosotros, porque se hace tarde\u00bb.<br \/>Y lo reconocen en el gesto de partir el pan. Luego se dicen: \u00ab<em>\u00bfNo ard\u00eda nuestro coraz\u00f3n mientras \u00e9l nos hablaba por el camino?<\/em>\u00bb.<br \/><br \/>Hoy muchos j\u00f3venes est\u00e1n en b\u00fasqueda. Nuestra tarea, como educadores, es no ser precipitados. Sino ayudarles, con calma y gradualidad, a descubrir la grandeza que ya hay en su coraz\u00f3n. Porque all\u00ed, en esa profundidad, encuentran a Cristo. Como dice san Agust\u00edn: \u00abT\u00fa estabas dentro de m\u00ed, y yo fuera. Y all\u00ed te buscaba\u00bb.<br \/><br \/><strong>\u00bfTienes alg\u00fan mensaje que transmitir hoy a la Familia Salesiana?<\/strong><br \/>Es el mismo mensaje que he compartido estos d\u00edas, durante el encuentro de la Consulta de la Familia Salesiana:\u00a0<strong><em>La fe. Arraigarnos cada vez m\u00e1s en la persona de Cristo.<\/em><\/strong><br \/>De este arraigo nace un conocimiento aut\u00e9ntico de Don Bosco. Los primeros salesianos, cuando quisieron escribir un libro sobre el verdadero Don Bosco, no lo titularon \u00abDon Bosco ap\u00f3stol de los j\u00f3venes\u00bb, sino \u00abDon Bosco con Dios\u00bb, un texto escrito por Don Eugenio Ceria en 1929.<br \/>Y esto nos hace reflexionar. Porque ellos, que lo hab\u00edan visto en acci\u00f3n todos los d\u00edas, no eligieron destacar al Don Bosco incansable, organizador, educador. No, quisieron contar al Don Bosco profundamente unido a Dios.<br \/>Quienes lo conocieron bien no se detuvieron en las apariencias, sino que fueron a la ra\u00edz: Don Bosco era un hombre inmerso en Dios.<br \/>A la Familia Salesiana les digo: hemos recibido un tesoro. Un don inmenso. Pero todo don conlleva una responsabilidad.<br \/>En mi discurso final dije:\u00a0<strong><em>\u00abNo basta con amar a Don Bosco, hay que conocerlo\u00bb.<\/em><\/strong><br \/>Y solo podemos conocerlo verdaderamente si somos personas de fe.<br \/><br \/>Debemos mirarlo con los ojos de la fe. Solo as\u00ed podemos encontrar al creyente que fue Don Bosco, en quien actu\u00f3 con fuerza el Esp\u00edritu Santo: con\u00a0<em>d\u00fdnamis<\/em>, con\u00a0<em>ch\u00e1ris<\/em>, con carisma, con gracia.<br \/>No podemos limitarnos a repetir algunas de sus m\u00e1ximas o a contar sus milagros. Porque corremos el riesgo de quedarnos en las an\u00e9cdotas de Don Bosco, en lugar de quedarnos en la historia de Don Bosco, porque Don Bosco es m\u00e1s grande que Don Bosco.<br \/>Esto significa estudio, reflexi\u00f3n, profundidad. Significa evitar toda superficialidad.<br \/><br \/>Y entonces podremos decir con verdad:\u00a0<strong>\u00abEsta es mi fe, este es mi carisma: arraigados en Cristo, siguiendo los pasos de Don Bosco\u00bb.<\/strong><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos entrevistado en exclusiva al Rector Mayor de los Salesianos, Don Fabio Attard, repasando las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":44325,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":17,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[2636,1852,2582,2593,2612,1960,2032],"class_list":["post-44120","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-invitado","tag-consejos","tag-entrevistas","tag-eventos","tag-familia-salesiana","tag-nuestros-guias","tag-salesianos","tag-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44120"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44328,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44120\/revisions\/44328"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}