{"id":43985,"date":"2025-06-21T16:41:17","date_gmt":"2025-06-21T16:41:17","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=43985"},"modified":"2025-07-28T09:50:41","modified_gmt":"2025-07-28T09:50:41","slug":"don-bosco-asiste-a-una-reunion-de-demonios-1884","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/don-bosco-asiste-a-una-reunion-de-demonios-1884\/","title":{"rendered":"Don Bosco asiste a una reuni\u00f3n de demonios (1884)"},"content":{"rendered":"\r\n<p><em>Las p\u00e1ginas que siguen nos adentran en el coraz\u00f3n de la experiencia m\u00edstica de San Juan Bosco, a trav\u00e9s de dos v\u00edvidos sue\u00f1os que tuvo entre septiembre y diciembre de 1884. En el primero, el Santo atraviesa la llanura hacia Castelnuovo con un personaje misterioso y reflexiona sobre la escasez de curas, advirtiendo que solo el trabajo incansable, la humildad y la moralidad pueden hacer florecer aut\u00e9nticas vocaciones. En el segundo ciclo on\u00edrico, Bosco asiste a un concilio infernal: monstruosos demonios conspiran para aniquilar la naciente Congregaci\u00f3n Salesiana, difundiendo la gula, la codicia de riquezas, la libertad sin obediencia y el orgullo intelectual. Entre presagios de muerte, amenazas internas y signos de la Providencia, estos sue\u00f1os se convierten en un espejo dram\u00e1tico de las luchas espirituales que esperan a cada educador y a la Iglesia entera, ofreciendo a la vez advertencias severas y esperanzas luminosas.<\/em><br \/><br \/><br \/>Ricos en ense\u00f1anzas son dos sue\u00f1os que tuvo el Siervo de Dios en los meses de septiembre y diciembre respectivamente.<br \/><br \/>El primero, en la noche del veintinueve al treinta de aquel mes. Es una lecci\u00f3n para los sacerdotes. Le pareci\u00f3 dirigirse hacia Castelnuovo a trav\u00e9s de una llanura; junto a \u00e9l iba un venerando sacerdote, cuyo nombre dijo que no recordaba. Comenzaron a hablar sobre los sacerdotes: \u2013 \u00a1Trabajo, trabajo, trabajo! dec\u00edan, \u00e9ste debe ser el objetivo y la gloria de los sacerdotes. No cejar jam\u00e1s en el trabajo. De esta manera \u00a1cu\u00e1ntas almas se salvar\u00edan! \u00a1Cu\u00e1ntas cosas se har\u00edan para gloria de Dios! \u00a1Oh, si el misionero cumpliese en verdad con su papel de misionero, si el p\u00e1rroco cumpliese con su misi\u00f3n de p\u00e1rroco, cu\u00e1ntos prodigios de santidad resplandecer\u00edan por todas partes! Pero, desgraciadamente, muchos tienen miedo al trabajo y prefieren las propias comodidades.<br \/>Razonando de esta manera entre s\u00ed, llegaron a un lugar llamado Filippelli. Entonces, don Bosco comenz\u00f3 a lamentarse de la falta de sacerdotes.<br \/>\u2013 Es cierto, asinti\u00f3 el otro, los sacerdotes escasean, pero si todos los sacerdotes cumpliesen con su oficio de sacerdote, habr\u00eda bastantes. \u00a1Cu\u00e1ntos sacerdotes hay que no hacen nada por el ministerio! Algunos no son m\u00e1s que el sacerdote de la familia; otros, por timidez, permanecen ociosos; mientras que si, por el contrario, se dedicasen al ministerio, si se examinasen de confesi\u00f3n, llenar\u00edan un gran vac\u00edo en las filas de la Iglesia\u2026 Dios proporciona las vocaciones seg\u00fan las necesidades. Cuando se impuso el servicio militar a los cl\u00e9rigos, todos estaban asustados, como si ya nadie pudiese llegar a ser sacerdote; pero cuando los \u00e1nimos se serenaron se comprob\u00f3 que las vocaciones, en lugar de disminuir, aumentaron.<br \/>\u2013 Y ahora, pregunt\u00f3 don Bosco, \u00bfqu\u00e9 es lo que hay que hacer para promover las vocaciones en medio de la juventud?<br \/>\u2013 Ninguna otra cosa, respondi\u00f3 el compa\u00f1ero de viaje, m\u00e1s que cultivar celosamente entre ellos la moralidad. La moralidad es el semillero de las vocaciones.<br \/>\u2013 \u00bfY qu\u00e9 es lo que deben hacer especialmente los sacerdotes para obtener que la propia vocaci\u00f3n produzca frutos?<br \/>\u2013\u00a0<em>Presbyter discat domum suam regere et sanctificare<\/em>. (El presb\u00edtero aprenda a gobernar y santificar su casa). Que cada uno sea ejemplo de santidad en la propia familia y en la propia parroquia. Que no se entregue a los des\u00f3rdenes de la gula, que no se engolfe en las cosas temporales\u2026 Que sea, ante todo, modelo en su propia casa y despu\u00e9s lo ser\u00e1 fuera de ella.<br \/>A cierto punto, aquel sacerdote pregunt\u00f3 a don Bosco ad\u00f3nde se dirig\u00eda y don Bosco le indic\u00f3 Castelnuovo. El compa\u00f1ero, entonces,<br \/>dej\u00e1ndole proseguir, se qued\u00f3 con un grupo de personas que le preced\u00edan. Despu\u00e9s de dar algunos pasos, el siervo de Dios se despert\u00f3. En este sue\u00f1o podemos ver como un recuerdo de los antiguos paseos que sol\u00eda organizar Don Bosco con sus j\u00f3venes por aquellos lugares.<br \/><br \/><strong>Predicci\u00f3n de la muerte de Salesianos<\/strong><br \/>El segundo sue\u00f1o se refiere a la Congregaci\u00f3n y pone en guardia contra los peligros que podr\u00edan amenazar su existencia. En realidad, m\u00e1s que un sue\u00f1o es un argumento que se va desenvolviendo en sue\u00f1os sucesivos.<br \/>En la noche del d\u00eda primero de diciembre, el cl\u00e9rigo Viglietti se despert\u00f3 sobresaltado al o\u00edr los gritos desgarradores que part\u00edan de la habitaci\u00f3n de don Bosco. Se arroj\u00f3 del lecho y se puso a escuchar.<br \/>El Siervo de Dios, con voz sofocada por lo sollozos, gritaba:<br \/>\u2013 \u00a1Ay de m\u00ed! \u00a1Ay de m\u00ed! \u00a1Auxilio! \u00a1Auxilio!<br \/>Viglietti, sin m\u00e1s, entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n y pregunt\u00f3:<br \/>\u2013 \u00a1Don Bosco! \u00a1Se siente mal?<br \/>\u2013 \u00a1Oh, Viglietti!, respondi\u00f3 el siervo de Dios despert\u00e1ndose. No, no me siento mal, pero no pod\u00eda respirar, sabes. Mas ya pas\u00f3; vuelve tranquilo a la cama y duerme.<br \/>Por la ma\u00f1ana, cuando Viglietti, seg\u00fan lo acostumbrado, le llev\u00f3 el caf\u00e9 despu\u00e9s de misa, don Bosco comenz\u00f3 a decir: \u2013 \u00a1Viglietti, no puedo m\u00e1s, tengo los pulmones deshechos por los gritos de esta noche! Son cuatro noches consecutivas en las que sue\u00f1o cosas que me obligan a gritar y me fatigan demasiado. Hace cuatro noches que veo una larga fila de Salesianos, unos detr\u00e1s de otros, llevando cada uno una lanza en cuya parte superior hab\u00eda un cartel y en el cartel un n\u00famero estampado. En uno se le\u00eda setenta y tres, en otro treinta, en un tercero sesenta y dos y as\u00ed sucesivamente. Despu\u00e9s que desfilaron numerosos carteles, apareci\u00f3 la luna en el cielo, en la cual, a medida que iban apareciendo los Salesianos, se ve\u00eda una cifra no superior a doce y detr\u00e1s numerosos puntos negros. Todos los Salesianos que yo ve\u00eda iban a sentarse, cada uno sobre una tumba preparada.<br \/>He aqu\u00ed la explicaci\u00f3n dada a aquel espect\u00e1culo. El n\u00famero que aparec\u00eda sobre los carteles era el tiempo de vida asignado a cada uno; la aparici\u00f3n de la luna en distintas formas y fases, representaba el \u00faltimo mes de vida; los puntos negros significaban los d\u00edas del mes en los cuales morir\u00edan. A algunos los ve\u00eda reunidos en grupos: eran los que hab\u00edan de morir juntos, en un mismo d\u00eda. Si hubiese querido narrar minuciosamente todas las cosas y las circunstancias accesorias, asegur\u00f3 que habr\u00eda necesitado emplear al menos diez d\u00edas completos.<br \/><br \/><strong>Es testigo de un concili\u00e1bulo de demonios<\/strong><br \/>Hace tres noches, sigui\u00f3, so\u00f1\u00e9 de nuevo. Te contar\u00e9 lo que vi en pocas palabras. Me pareci\u00f3 estar en una gran sala, donde muchos diablos celebraban un congreso tratando el modo de exterminar a la Congregaci\u00f3n Salesiana. Parec\u00edan leones, tigres, serpientes y otras diversas clases de animales; pero ten\u00edan una forma indeterminada, m\u00e1s bien semejante a la figura humana. Semejaban sombras, que unas veces crec\u00edan y otras menguaban, que se estilizaban o se ensanchaban como suceder\u00eda con los cuerpos que tuviesen detr\u00e1s de s\u00ed una luz que fuese llevada de una parte a otra, colocada a ras del suelo o levantada.<br \/>Y he aqu\u00ed que uno de los demonios se adelant\u00f3 y abri\u00f3 la sesi\u00f3n. Para destruir a la Sociedad Salesiana propuso un \u00fanico medio:\u00a0<em>la gula<\/em>. Hizo ver las consecuencias de este vicio: inercia para el bien, corrupci\u00f3n de costumbres, esc\u00e1ndalo, falta de esp\u00edritu de sacrificio, descuido de los j\u00f3venes\u2026 Pero otro diablo replic\u00f3:<br \/>\u2013 El medio que propones no es general ni eficaz, ni se puede asaltar con \u00e9l a todos los miembros en conjunto, pues la mesa de los religiosos ser\u00e1 siempre parca y el vino se servir\u00e1 en medida discreta; las reglas se\u00f1alan su comida ordinaria; los Superiores vigilan para que no entren des\u00f3rdenes. Quien se excediese en la comida o en la bebida, en vez de escandalizar causar\u00eda desprecio. No es \u00e9sta el arma que se ha de emplear para combatir a los Salesianos; yo propondr\u00eda otro medio, que ser\u00e1 m\u00e1s eficaz y con el que se podr\u00e1 lograr mejor nuestro intento: el amor a las riquezas. En una Congregaci\u00f3n religiosa, cuando entra\u00a0<em>el amor a las riquezas<\/em>, penetra tambi\u00e9n en ella el amor a las comodidades, se busca la manera de disponer de peculio, se rompe el v\u00ednculo de la caridad, no pensando cada uno m\u00e1s que en s\u00ed mismo; se echan en olvido los pobres para atender \u00fanicamente a los que tienen bienes de fortuna, se roba a la Congregaci\u00f3n\u2026<br \/>Aqu\u00e9l quiso continuar, pero surgi\u00f3 un tercero que exclam\u00f3:<br \/>\u2013 Pero, \u00a1qu\u00e9 gula, ni qu\u00e9 riquezas! Entre los Salesianos el amor a las riquezas puede subyugar a pocos. Los Salesianos son todos pobres, tienen pocas ocasiones de procurarse un peculio. Adem\u00e1s, en general, est\u00e1n constituidos de tal forma y son tantas sus necesidades por los muchos j\u00f3venes que atienden y las casas que tienen que abastecer, que cualquier cantidad, por gruesa que fuese, ser\u00eda inmediatamente empleada. No es posible que atesoren dinero. Pero yo tengo un medio infalible para ganar a nuestra causa a la Sociedad Salesiana, y \u00e9ste es la libertad. Inducir, pues, a los Salesianos a despreciar las Reglas, a rechazar ciertas ocupaciones por pesadas y poco honor\u00edficas, a producir cismas entre los Superiores con opiniones diversas, a ir a visitar a los parientes, so pretexto de invitaciones, y cosas semejantes.<br \/>Mientras los demonios parlamentaban, don Bosco pensaba:<br \/>\u2013 Ya, ya me percato de todo cuanto est\u00e1is diciendo. Hablad, hablad, pues as\u00ed podr\u00e9 frustrar vuestras tramas.<br \/>Entretanto se adelant\u00f3 un cuarto demonio que dijo:<br \/>\u2013 Pero qu\u00e9, esas armas que propon\u00e9is son in\u00fatiles. Los Superiores sabr\u00e1n poner freno a esa libertad, despidiendo de casa a los que se muestren rebeldes contra las Reglas. Alguno ser\u00e1 tal vez deslumbrado por el deseo de la libertad, pero la gran mayor\u00eda se mantendr\u00e1 en el cumplimiento de su deber. Yo tengo un medio para poder arruinarlo todo desde sus cimientos; un medio tal que a duras penas los Salesianos podr\u00e1n precaverse de \u00e9l. Escuchadme con atenci\u00f3n.\u00a0<em>Persuadirlos de que la ciencia debe ser su gloria principal<\/em>. Por tanto, inducirlos a estudiar mucho para s\u00ed, para adquirir fama, y no para practicar lo que aprenden, no para usufructuar la ciencia en ventaja del pr\u00f3jimo. As\u00ed, procurar que traten con desprecio a los pobres e ignorantes y que no atiendan en absoluto el sagrado ministerio. Nada de oratorios festivos, ni de catecismo a los ni\u00f1os; nada de clases primarias para instruir a los pobres ni\u00f1os abandonados; nada de largas horas de confesonario. Atender\u00e1n s\u00f3lo a la predicaci\u00f3n, pero raras veces y de una forma medida y est\u00e9ril, pues en ella buscar\u00e1n solamente un desahogo de la soberbia con el fin de alcanzar las alabanzas de los hombres y no la salvaci\u00f3n de las almas.<br \/>Esta propuesta fue recibida con aplausos generales. Entonces don Bosco entrevi\u00f3 el d\u00eda en el que los Salesianos podr\u00edan llegar a creer que el bien de la Congregaci\u00f3n y su honra ten\u00eda que consistir en el saber y se sinti\u00f3 lleno de espanto s\u00f3lo al pensar que sus hijos llegasen a proceder seg\u00fan esta idea, proclamando a voz en cuello que \u00e9ste deber\u00eda ser el programa a seguir.<br \/>Tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n el Siervo de Dios permanec\u00eda en un rinc\u00f3n de la sala escuch\u00e1ndolo y observ\u00e1ndolo todo; cuando uno de los demonios lo descubri\u00f3 y gritando lo se\u00f1al\u00f3 a los dem\u00e1s. Al o\u00edr aquel grito, todos se arrojaron contra \u00e9l vociferando:<br \/>\u2013 \u00a1Acabemos de una vez! Era una danza infernal de espectros que lo empujaban, lo agarraban por los brazos y por la persona, mientras el Siervo de Dios dec\u00eda a gritos:<br \/>\u2013 \u00a1Dejadme! \u00a1Auxilio! Finalmente se despert\u00f3, con los pulmones deshechos de tanto gritar.<br \/><br \/><strong>Leones, tigres y monstruos disfrazados de corderos<\/strong><br \/>La noche siguiente se dio cuenta de que el demonio hab\u00eda atacado a los Salesianos en la parte m\u00e1s esencial, induci\u00e9ndoles a las trasgresiones de las Reglas. Entre ellos, se le presentaba delante distintamente qui\u00e9n las observaba y qui\u00e9n las quebrantaba.<br \/>En la noche \u00faltima el sue\u00f1o hab\u00eda sido espantoso. Don Bosco vio un gran reba\u00f1o de corderos y de ovejas que representaban a otros tantos Salesianos. El Siervo de Dios se acerc\u00f3 para acariciar a los corderos, pero se dio cuenta de que su piel, en vez de ser lana de cordero, era solamente una especie de cobertura que escond\u00eda u ocultaba a otros tantos tigres, leones, perros rabiosos, cerdos, panteras, osos y que cada uno ten\u00eda a su lado a un monstruo horrible y feroz. En medio del reba\u00f1o, hab\u00eda algunos reunidos en consejo. Don Bosco, sin ser visto, se acerc\u00f3 a \u00e9stos para o\u00edr lo que dec\u00edan; estaban concertando la manera de destruir la Congregaci\u00f3n Salesiana. Uno dec\u00eda:<br \/>\u2013 \u00a1Hay que desollar a los Salesianos!<br \/>Y otro gui\u00f1ando siniestramente, a\u00f1ad\u00eda:<br \/>\u2013 \u00a1Hay que estrangularlos!<br \/><br \/>Pero, cuando menos se esperaba, uno de ellos vio al Siervo de Dios que estaba all\u00ed cerca escuchando. Dio la voz de alarma y todos a una comenzaron a gritar que hab\u00eda que comenzar por don Bosco. Dicho esto, se dirigieron hacia \u00e9l como para destrozarlo. Entonces fue cuando lanz\u00f3 el grito que despert\u00f3 a Viglietti. Adem\u00e1s de las violencias diab\u00f3licas, hab\u00eda otra cosa que oprim\u00eda el esp\u00edritu del buen Padre: hab\u00eda visto desplegada sobre aquel reba\u00f1o una gran ense\u00f1a que llevaba escritas estas palabras:\u00a0<em>Bestiis comparati sunt<\/em>. (Fueron comparados a las bestias). Al contar esto, inclin\u00f3 la cabeza y llor\u00f3.<br \/><br \/>Viglietti le tom\u00f3 la mano y estrech\u00e1ndosela contra el coraz\u00f3n:<br \/>\u2013 \u00a1Ah!, don Bosco, le dijo, nosotros con el auxilio de Dios le seremos siempre fieles y nos comportaremos como buenos hijos, \u00bfno es cierto?<br \/>\u2013 Querido Viglietti, respondi\u00f3 el siervo de Dios, s\u00e9 bueno y prep\u00e1rate a ver grandes acontecimientos. Apenas si te he esbozado estos sue\u00f1os; pues si hubiese tenido que contar todos los detalles tendr\u00eda a\u00fan para mucho tiempo. \u00a1Cu\u00e1ntas cosas vi! Hay algunos en nuestras casas que no llegar\u00e1n a celebrar la Novena de Navidad \u00a1Oh!, si pudiese hablar a los j\u00f3venes, si dispusiese de fuerzas suficientes para poderme entretener con ellos, si pudiese dar vueltas por las casas como lo hac\u00eda en otro tiempo y revelar a algunos el estado de su conciencia, como lo vi en sue\u00f1os, y decir a otros: Rompe el hielo, haz de una vez una buena confesi\u00f3n. Los tales me contestar\u00edan: Pero si me he confesado bien. En cambio, yo les podr\u00eda replicar dici\u00e9ndoles que han callado y lo que han callado, de forma que no se atrever\u00edan a neg\u00e1rmelo. Tambi\u00e9n algunos Salesianos, si pudiese hacer llegar hasta ellos una palabra m\u00eda, ver\u00edan la necesidad que tienen de ajustar las propias cuentas repitiendo sus confesiones. Vi a los que observan las Reglas y a los que no las observan. Vi a muchos j\u00f3venes que ir\u00e1n a San Benigno y se har\u00e1n Salesianos y despu\u00e9s desertar\u00e1n de nuestras filas. Tambi\u00e9n nos abandonar\u00e1n algunos que al presente son Salesianos. Habr\u00e1 otros que desear\u00e1n solamente la ciencia que hincha, que les proporciona las alabanzas de los hombres y que les hace despreciar los consejos de aqu\u00e9llos a los que consideran menos que ellos en el saber.<br \/><br \/>Con estos desconsoladores pensamientos, se entrelazaban providenciales consuelos que alegraban su coraz\u00f3n. La tarde del d\u00eda tres de diciembre llegaba al Oratorio el Obispo de Par\u00e1, es decir del pa\u00eds central en el sue\u00f1o de las misiones. Al d\u00eda siguiente dec\u00eda a Viglietti:<br \/><br \/>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 grande es la Providencia! Escucha y dime despu\u00e9s si no somos protegidos por Dios. Me escrib\u00eda don Pablo Albera que no En el Oratorio el d\u00eda dieciocho de diciembre muri\u00f3 el aprendiz Antonio Garino y, el d\u00eda veinticinco, el aprendiz Esteban Pisano. pod\u00eda ir adelante porque necesitaba en seguida mil francos; aquel mismo d\u00eda una se\u00f1ora de Marsella, que anhelaba volver a ver a un hermano suyo religioso en Par\u00eds, satisfecha por haber obtenido la gracia de la Virgen, llev\u00f3 mil francos a don Pablo Albera. Don Jos\u00e9 Ronchail se encuentra en graves estrecheces y necesita absolutamente cuatro mil francos; una se\u00f1ora escribe hoy mismo a don Bosco y pone a su disposici\u00f3n cuatro mil francos. Don Francisco Dalmazzo no sabe a qu\u00e9 santo acudir para tener dinero; hoy una se\u00f1ora regala para la iglesia del Sagrado Coraz\u00f3n una cantidad muy considerable. Y despu\u00e9s, el d\u00eda siete de diciembre, hubo la gran fiesta de la consagraci\u00f3n de Monse\u00f1or Cagliero. Todos estos acontecimientos eran muy alentadores, porque eran visibles se\u00f1ales de la mano de Dios en la Obra de su Siervo.<em>(MB IT XVII 383-389 \/ MB ES XVII 331-337)<\/em><\/p>\r\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las p\u00e1ginas que siguen nos adentran en el coraz\u00f3n de la experiencia m\u00edstica de San&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":43960,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":213,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,2636,2558,1768,1828,1960,1966,1972,2038],"class_list":["post-43985","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-gracias-recibidas","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-vicio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43985","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43985"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43985\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44435,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43985\/revisions\/44435"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43960"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43985"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43985"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43985"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}