{"id":36374,"date":"2025-05-14T10:28:16","date_gmt":"2025-05-14T10:28:16","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=36374"},"modified":"2025-05-14T10:34:06","modified_gmt":"2025-05-14T10:34:06","slug":"novena-de-maria-auxiliadora-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/novena-de-maria-auxiliadora-2025\/","title":{"rendered":"Novena de Mar\u00eda Auxiliadora 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Esta novena a Mar\u00eda Auxiliadora 2025 nos invita a redescubrirnos como hijos bajo la mirada materna de Mar\u00eda. Cada d\u00eda, a trav\u00e9s de las grandes apariciones \u2013desde Lourdes a F\u00e1tima, de Guadalupe a Banneaux \u2013 contemplamos un rasgo de su amor: humildad, esperanza, obediencia, asombro, confianza, consuelo, justicia, dulzura, sue\u00f1o. Las meditaciones del Rector Mayor y las oraciones de los \u201chijos\u201d nos acompa\u00f1an en un camino de nueve d\u00edas que abre el coraz\u00f3n a la fe sencilla de los peque\u00f1os, alimenta la oraci\u00f3n y anima a construir, con Mar\u00eda, un mundo sanado y lleno de luz, para nosotros y para todos aquellos que buscan esperanza y paz.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 1<br>Ser Hijos \u2013 Humildad y fe<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes<br>La peque\u00f1a Bernadette Soubirous<br><\/strong><em>11 de febrero de 1858. Acababa de cumplir 14 a\u00f1os. Era una ma\u00f1ana como las dem\u00e1s, un d\u00eda de invierno. Ten\u00edamos hambre, como siempre. Estaba esa gruta, con la boca oscura. En el silencio sent\u00ed como un gran soplo. El arbusto se movi\u00f3, una fuerza lo sacud\u00eda. Y entonces vi a una joven, vestida de blanco, no m\u00e1s alta que yo, que me salud\u00f3 con una leve inclinaci\u00f3n de cabeza; al mismo tiempo, separ\u00f3 ligeramente del cuerpo sus brazos extendidos, abriendo las manos, como las estatuas de la Virgen. Sent\u00ed miedo. Luego pens\u00e9 en rezar: tom\u00e9 el rosario que siempre llevo conmigo y comenc\u00e9 a recitarlo.<br><\/em><br>Mar\u00eda se muestra a su hija Bernadette Soubirous. A ella, que no sab\u00eda leer ni escribir, que hablaba en dialecto y no asist\u00eda al catecismo. Una ni\u00f1a pobre, marginada por todos en el pueblo, y sin embargo dispuesta a confiar y a entregarse, como quien no tiene nada. Y nada que perder.<br>Mar\u00eda le conf\u00eda sus secretos y lo hace porque conf\u00eda en ella. La trata con ternura, se dirige a ella con amabilidad, le dice \u201cpor favor\u201d.<br>Y Bernadette se abandona y le cree, como hace un ni\u00f1o con su madre. <strong>Cree en su promesa: que la Virgen no la har\u00e1 feliz en este mundo, sino en el otro.<\/strong> Y recuerda esa promesa toda su vida.<br>Una promesa que le permitir\u00e1 afrontar todas las dificultades con la frente en alto, con fuerza y determinaci\u00f3n, haciendo lo que la Virgen le pidi\u00f3: rezar, rezar siempre por todos nosotros, pecadores.<br>Tambi\u00e9n ella promete: custodia los secretos de Mar\u00eda y da voz a su pedido de un Santuario en el lugar de la aparici\u00f3n.<br>Y al morir, Bernadette sonr\u00ede, recordando el rostro de Mar\u00eda, su mirada amorosa, sus silencios, sus pocas pero intensas palabras, y sobre todo aquella promesa.<br>Y se siente a\u00fan hija, hija de una Madre que cumple sus promesas.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que promete<br><\/strong>T\u00fa, que prometiste convertirte en madre de la humanidad, has permanecido al lado de tus hijos, empezando por los m\u00e1s peque\u00f1os y los m\u00e1s pobres. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>Ten fe: Mar\u00eda tambi\u00e9n se muestra a nosotros si sabemos despojarnos de todo.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, humildad y fe<br><\/em><br>Podemos decir que Mar\u00eda es como un faro de humildad y fe que ha acompa\u00f1ado a la humanidad a lo largo de los siglos. Tambi\u00e9n acompa\u00f1a nuestra vida, nuestra historia personal, la de cada uno de nosotros.<br>Ahora bien, no hay que pensar que la humildad de Mar\u00eda es simplemente una apariencia exterior o una actitud discreta. No es algo superficial. Su humildad viene de una profunda conciencia de su peque\u00f1ez frente a la grandeza de Dios.<br>Su \u201cs\u00ed\u201d, ese Aqu\u00ed estoy, la servidora del Se\u00f1or que pronuncia ante el \u00e1ngel, es un acto de humildad, no de presunci\u00f3n; es un abandono confiado de quien se reconoce instrumento en las manos de Dios.<br>Mar\u00eda no busca reconocimientos; simplemente desea ser servidora, coloc\u00e1ndose en el \u00faltimo lugar, con silencio, humildad y una sencillez que nos desarma.<br>Esta humildad \u2014una humildad radical\u2014 es la llave que abri\u00f3 el coraz\u00f3n de Mar\u00eda a la gracia divina, permitiendo que el Verbo de Dios, con toda su grandeza e inmensidad, se encarnara en su vientre humano.<br>Mar\u00eda nos ense\u00f1a a presentarnos tal como somos, con nuestra humildad, sin orgullo. No hace falta apoyarnos en nuestra autoridad o autosuficiencia. Basta con colocarnos libremente ante Dios para poder acoger plenamente, con libertad y disponibilidad, su voluntad, como hizo Mar\u00eda, y vivirla con amor.<br>Este es el segundo punto: la fe de Mar\u00eda.<br>La humildad de la servidora la sit\u00faa en un camino constante de adhesi\u00f3n incondicional al proyecto de Dios, incluso en los momentos m\u00e1s oscuros e incomprensibles. Esto significa afrontar con valent\u00eda la pobreza de su experiencia en la gruta de Bel\u00e9n, la huida a Egipto, la vida oculta en Nazaret, pero sobre todo, estar al pie de la cruz, donde la fe de Mar\u00eda alcanza su punto m\u00e1s alto.<br>All\u00ed, al pie de la cruz, con el coraz\u00f3n traspasado por el dolor, Mar\u00eda no vacila, no cae: cree en la promesa.<br>Su fe no es un sentimiento pasajero, sino una roca firme sobre la que se funda la esperanza de la humanidad, nuestra esperanza.<br>Humildad y fe en Mar\u00eda est\u00e1n unidas de forma indisoluble.<br>Dejemos que esta humildad de Mar\u00eda ilumine nuestra humanidad, para que tambi\u00e9n en nosotros pueda germinar la fe. Que al reconocer nuestra peque\u00f1ez ante Dios, no nos dejemos abatir por ello ni caigamos en la autosuficiencia, sino que, como Mar\u00eda, nos presentemos con una gran libertad interior, con una plena disponibilidad, reconociendo nuestra dependencia de Dios.<br>Vivamos con \u00c9l en la sencillez, pero tambi\u00e9n en la grandeza.<br>Mar\u00eda nos exhorta a cultivar una fe serena, firme, capaz de superar las pruebas y confiar en la promesa de Dios.<br>Contemplemos la figura de Mar\u00eda, humilde y creyente, para que tambi\u00e9n nosotros podamos decir generosamente nuestro \u201cs\u00ed\u201d, como hizo ella.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, somos capaces de captar sus promesas de amor con los ojos de un ni\u00f1o?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo infiel<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz puro mi coraz\u00f3n.<br>Hazme humilde, peque\u00f1o, capaz de perderme en tu abrazo de madre.<br>Ay\u00fadame a redescubrir cu\u00e1n importante es el rol de ser hijo y gu\u00eda mis pasos.<br>T\u00fa prometes, yo prometo en un pacto que solo madre e hijo pueden hacer.<br>Caer\u00e9, madre, t\u00fa lo sabes.<br>No siempre cumplir\u00e9 mis promesas.<br>No siempre confiar\u00e9.<br>No siempre podr\u00e9 verte.<br>Pero t\u00fa qu\u00e9date all\u00ed, en silencio, con una sonrisa, los brazos extendidos y las manos abiertas.<br>Y yo tomar\u00e9 el rosario y rezar\u00e9 contigo por todos los hijos como yo.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 2<br>Ser Hijos \u2013 Sencillez y esperanza<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Nuestra Se\u00f1ora de F\u00e1tima<br><em>Los peque\u00f1os pastorcitos en Cova de Iria<br><\/em><\/strong><em>En Cova de Iria, hacia las 13 horas, el cielo se abre y aparece el sol. De repente, alrededor de las 13:30, ocurre lo improbable: ante una multitud at\u00f3nita se produce el milagro m\u00e1s espectacular, grandioso e incre\u00edble desde los tiempos b\u00edblicos. El sol comienza una danza fren\u00e9tica y aterradora que dura m\u00e1s de diez minutos. Un tiempo largu\u00edsimo.<br><\/em><br>Tres peque\u00f1os pastorcitos, simples y felices, presencian y difunden el milagro que conmueve a millones de personas. Nadie puede explicarlo, ni cient\u00edficos ni hombres de fe. Y, sin embargo, tres ni\u00f1os vieron a Mar\u00eda, escucharon su mensaje. Y ellos creen, creen en las palabras de aquella mujer que se les apareci\u00f3 y les pidi\u00f3 regresar a Cova de Ir\u00eda cada d\u00eda 13 del mes.<br>No necesitan explicaciones porque en las palabras repetidas de Mar\u00eda depositan toda su esperanza.<br>Una esperanza dif\u00edcil de mantener viva, que habr\u00eda asustado a cualquier ni\u00f1o: la Virgen revela a Luc\u00eda, Jacinta y Francisco sufrimientos y conflictos mundiales. Y, sin embargo, ellos no dudan: quien conf\u00eda en la protecci\u00f3n de Mar\u00eda, madre que protege, puede afrontarlo todo.<br>Y lo saben bien, lo vivieron en carne propia arriesgando sus vidas para no traicionar la palabra dada a su Madre celestial.<br>Los tres pastorcitos estaban dispuestos al martirio, encarcelados y amenazados ante un caldero de aceite hirviendo.<br>Ten\u00edan miedo:<br><em>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tenemos que morir sin abrazar a nuestros padres? Yo quisiera ver a mam\u00e1.\u00bb<br><\/em>Y, sin embargo, decidieron seguir esperando, creyendo en un amor m\u00e1s grande que ellos:<br><em>\u00abNo tengas miedo. Ofrezcamos este sacrificio por la conversi\u00f3n de los pecadores. Ser\u00eda peor si la Virgen ya no volviera.\u00bb<br>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no rezamos el Rosario?\u00bb<br><\/em><strong>Una madre nunca es sorda al grito de sus hijos. Y en ella los hijos depositan su esperanza.<br>Mar\u00eda, Madre que protege, permaneci\u00f3 junto a sus tres hijos de F\u00e1tima y los salv\u00f3, permiti\u00e9ndoles seguir con vida.<br><\/strong>Y hoy sigue protegiendo a todos sus hijos en el mundo que peregrinan al Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de F\u00e1tima.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que protege<br><\/strong>T\u00fa, que cuidas de la humanidad desde el momento de la Anunciaci\u00f3n, permaneciste junto a tus hijos m\u00e1s sencillos y llenos de esperanza. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>Pon tu esperanza en Mar\u00eda: ella sabr\u00e1 protegerte.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, esperanza y renovaci\u00f3n<br><\/em><br>Mar\u00eda Sant\u00edsima es aurora de esperanza, fuente inagotable de renovaci\u00f3n.<br>Contemplar la figura de Mar\u00eda es como dirigir la mirada hacia un horizonte luminoso, una invitaci\u00f3n constante a creer en un futuro lleno de gracia.<br>Y esa gracia transforma. Mar\u00eda es la personificaci\u00f3n de la esperanza cristiana en acci\u00f3n. Su fe inquebrantable ante las pruebas, su perseverancia al seguir a Jes\u00fas hasta la cruz, su espera confiada en la resurrecci\u00f3n: para m\u00ed, esas son las cosas m\u00e1s importantes. Para todos nosotros, son un faro de esperanza para la humanidad entera.<br>En Mar\u00eda vemos la certeza, podr\u00edamos decir, como la confirmaci\u00f3n de la promesa de un Dios que nunca falla a su palabra. Que el dolor, el sufrimiento y la oscuridad no tienen la \u00faltima palabra. Que la muerte es vencida por la vida.<br>Mar\u00eda, entonces, es esperanza. Es la estrella de la ma\u00f1ana que anuncia la llegada del sol de justicia. Volvernos hacia ella es confiar nuestras esperas y aspiraciones a un coraz\u00f3n materno que las presenta con amor a su Hijo resucitado. De alg\u00fan modo, nuestra esperanza se sostiene en la esperanza de Mar\u00eda. Y si hay esperanza, entonces las cosas no permanecen igual. Hay renovaci\u00f3n. Renovaci\u00f3n de la vida.<br>Al acoger al Verbo encarnado, Mar\u00eda hizo posible creer en la esperanza y en la promesa de Dios. Hizo posible una nueva creaci\u00f3n, un nuevo comienzo.<br>La maternidad espiritual de Mar\u00eda contin\u00faa gener\u00e1ndonos en la fe, acompa\u00f1\u00e1ndonos en nuestro camino de crecimiento y transformaci\u00f3n interior.<br>Pidamos a Mar\u00eda Sant\u00edsima la gracia necesaria para que esta esperanza, que vemos cumplida en ella, pueda renovar nuestro coraz\u00f3n, sanar nuestras heridas, y llevarnos m\u00e1s all\u00e1 del velo de la negatividad, para emprender un camino de santidad, un camino de cercan\u00eda a Dios.<br>Pidamos a Mar\u00eda, la mujer que permanece en oraci\u00f3n con los ap\u00f3stoles, que nos ayude hoy a nosotros, creyentes y comunidades cristianas, para que seamos sostenidos en la fe y abiertos a los dones del Esp\u00edritu, y para que se renueve la faz de la tierra.<br>Mar\u00eda nos exhorta a no resignarnos nunca al pecado ni a la mediocridad. Llenos de la esperanza cumplida en ella, deseamos con ardor una vida nueva en Cristo. Que Mar\u00eda siga siendo para nosotros modelo y sost\u00e9n para seguir creyendo siempre en la posibilidad de un nuevo comienzo, de un renacimiento interior que nos conforme cada vez m\u00e1s a la imagen de su Hijo Jes\u00fas.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, somos capaces de esperar en ella y dejarnos proteger con los ojos de un ni\u00f1o?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo desanimado<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz mi coraz\u00f3n sencillo y lleno de esperanza.<br>Yo conf\u00edo en ti: prot\u00e9geme en toda circunstancia.<br>Yo me entrego a ti: prot\u00e9geme en toda circunstancia.<br>Yo escucho tu palabra: prot\u00e9geme en toda circunstancia.<br>Dame la capacidad de creer en lo imposible y de hacer todo lo que est\u00e9 a mi alcance<br>para llevar tu amor, tu mensaje de esperanza y tu protecci\u00f3n al mundo entero.<br>Y te ruego, Madre m\u00eda, protege a toda la humanidad, incluso a aquella que a\u00fan no te reconoce.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 3<br>Ser Hijos \u2013 Obediencia y dedicaci\u00f3n<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe<br>El joven Juan Diego<br><\/strong><em>\u2014\u00abJuan Diego\u00bb, dijo la Se\u00f1ora, \u00abpeque\u00f1o y predilecto entre mis hijos&#8230;\u00bb. Juan se levant\u00f3 de un salto.<br>\u2014\u00ab\u00bfAd\u00f3nde vas, Juanito?\u00bb, pregunt\u00f3 la Se\u00f1ora.<br>Juan Diego respondi\u00f3 con la mayor cortes\u00eda posible. Le dijo que se dirig\u00eda a la iglesia de Santiago para escuchar la misa en honor a la Madre de Dios.<br>\u2014\u00abHijo m\u00edo amado\u00bb, dijo la Se\u00f1ora, \u00abyo soy la Madre de Dios, y quiero que me escuches con atenci\u00f3n. Tengo un mensaje muy importante para ti. Deseo que me construyan una iglesia en este lugar, desde donde podr\u00e9 mostrar mi amor a tu pueblo.\u00bb<br><\/em><br>Un di\u00e1logo dulce, simple y tierno como el de una madre con su hijo. Y Juan Diego obedeci\u00f3: fue al obispo a contarle lo que hab\u00eda visto, pero \u00e9l no le crey\u00f3. Entonces el joven volvi\u00f3 con Mar\u00eda y le explic\u00f3 lo ocurrido.<br>La Virgen le dio otro mensaje y lo anim\u00f3 a intentarlo de nuevo, y as\u00ed una y otra vez.<br>Juan Diego obedec\u00eda, no se daba por vencido: cumplir\u00eda con la tarea que la Madre celestial le hab\u00eda confiado.<br>Pero un d\u00eda, abrumado por los problemas de la vida, estuvo a punto de faltar a su cita con la Virgen: su t\u00edo estaba muriendo.<br><strong><em>\u2014\u00ab\u00bfDe verdad crees que podr\u00eda olvidar a quien tanto amo?\u00bb<br>Mar\u00eda cur\u00f3 a su t\u00edo, mientras Juan Diego obedec\u00eda una vez m\u00e1s:<br><\/em><\/strong><em>\u2014\u00abHijo m\u00edo amado\u00bb, dijo la Se\u00f1ora, \u00absube a la cima del cerro donde nos vimos por primera vez. Corta y recoge las rosas que encontrar\u00e1s all\u00ed. Ponlas en tu tilma y tr\u00e1emelas. Yo te dir\u00e9 qu\u00e9 hacer y qu\u00e9 decir.<br>A pesar de saber que en ese cerro no crec\u00edan rosas \u2014y mucho menos en invierno\u2014, Juan corri\u00f3 hasta la cima. Y all\u00ed encontr\u00f3 el jard\u00edn m\u00e1s hermoso que hab\u00eda visto jam\u00e1s.<br>Rosas de Castilla, a\u00fan brillantes por el roc\u00edo, se extend\u00edan hasta donde alcanzaba la vista. Cort\u00f3 con cuidado los capullos m\u00e1s bellos con su cuchillo de piedra, llen\u00f3 su manto y volvi\u00f3 deprisa donde lo esperaba la Se\u00f1ora.<br>La Virgen tom\u00f3 las rosas y las volvi\u00f3 a colocar en el manto de Juan. Luego se lo at\u00f3 al cuello y le dijo:<br>\u00abEste es el signo que el obispo necesita. Ve con \u00e9l y no te detengas en el camino.\u00bb<br><\/em><br>En el manto hab\u00eda aparecido la imagen de la Virgen. Al ver tal milagro, el obispo crey\u00f3.<br>Y hoy, el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe conserva todav\u00eda aquella imagen milagrosa.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que no olvida<br><\/strong>T\u00fa, que no olvidas a ninguno de tus hijos, que no dejas a nadie atr\u00e1s, miraste a los j\u00f3venes que pusieron en ti sus esperanzas. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>Obedece incluso cuando no comprendes: una madre no olvida, una madre no deja solos.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, maternidad y compasi\u00f3n<br><\/em><br>La maternidad de Mar\u00eda no se agota en su \u201cs\u00ed\u201d, que hizo posible la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios.<br>Ciertamente, ese momento es el fundamento de todo, pero su maternidad es una actitud constante, una forma de ser para nosotros, una manera de relacionarse con toda la humanidad.<br>Jes\u00fas, desde la cruz, le conf\u00eda a Juan con las palabras: \u201cMujer, ah\u00ed tienes a tu hijo\u201d, extendiendo simb\u00f3licamente su maternidad a todos los creyentes de todos los tiempos.<br>Mar\u00eda se convierte as\u00ed en madre de la Iglesia, madre espiritual de cada uno de nosotros.<br>Vemos entonces c\u00f3mo esta maternidad se manifiesta en un cuidado tierno y sol\u00edcito, en una atenci\u00f3n constante a las necesidades de sus hijos, y en un profundo deseo por su bien.<br>Mar\u00eda nos acoge, nos alimenta con su fidelidad, nos protege bajo su manto.<br>La maternidad de Mar\u00eda es un don inmenso; al acercarnos a ella, sentimos una presencia amorosa que nos acompa\u00f1a en cada momento.<br>Y as\u00ed, la compasi\u00f3n de Mar\u00eda es la consecuencia natural de su maternidad.<br>Una compasi\u00f3n que no es simplemente un sentimiento superficial de l\u00e1stima, sino una participaci\u00f3n profunda en el dolor del otro, un verdadero \u201csufrir con\u201d.<br>La vemos manifestarse de manera conmovedora durante la pasi\u00f3n de su Hijo.<br>Y del mismo modo, Mar\u00eda no permanece indiferente ante nuestro dolor: intercede por nosotros, nos consuela, nos brinda su ayuda materna.<br>El coraz\u00f3n de Mar\u00eda se convierte entonces en un refugio seguro donde podemos depositar nuestras fatigas, encontrar consuelo y esperanza.<br>Maternidad y compasi\u00f3n en Mar\u00eda son, por as\u00ed decirlo, dos rostros de una misma experiencia humana puesta a nuestro favor, dos expresiones de su amor infinito por Dios y por la humanidad.<br>Su compasi\u00f3n es la manifestaci\u00f3n concreta de su ser madre: compasi\u00f3n como fruto de su maternidad. Contemplar a Mar\u00eda como madre nos abre el coraz\u00f3n a una esperanza que en ella encuentra su plenitud. Madre celestial que nos ama.<br>Pidamos a Mar\u00eda que podamos verla como modelo de una humanidad aut\u00e9ntica, de una maternidad capaz de \u201csentir con\u201d, de amar, de sufrir con los dem\u00e1s, siguiendo el ejemplo de su Hijo Jes\u00fas, que por amor a nosotros padeci\u00f3 y muri\u00f3 en la cruz.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, estamos tan seguros como los ni\u00f1os de que una madre no olvida?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo perdido<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz mi coraz\u00f3n obediente.<br>Cuando no te escuche, por favor, insiste.<br>Cuando no regrese, por favor, ven a buscarme.<br>Cuando no me perdone, por favor, ens\u00e9\u00f1ame la indulgencia.<br>Porque nosotros, los hombres, nos perdemos y siempre nos perderemos,<br>pero t\u00fa no te olvides de nosotros, hijos errantes.<br>Ven a buscarnos,<br>ven a tomarnos de la mano.<br>No queremos ni podemos quedarnos solos aqu\u00ed.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 4<br>Ser Hijos \u2013 Asombro y reflexi\u00f3n<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Nuestra Se\u00f1ora de la Salette<br>Los peque\u00f1os M\u00e9lanie y Maximin de La Salette<br><\/strong><em>El s\u00e1bado 19 de septiembre de 1846, los dos ni\u00f1os subieron temprano por las laderas del monte Planeau, por encima del pueblo de La Salette, guiando cada uno cuatro vacas a pastar. A medio camino, cerca de un peque\u00f1o manantial, M\u00e9lanie fue la primera en ver sobre un mont\u00f3n de piedras una esfera de fuego \u00abcomo si el sol hubiese ca\u00eddo all\u00ed\u00bb, y se la se\u00f1al\u00f3 a Maximin.<br>De aquella esfera luminosa comenz\u00f3 a aparecer una mujer, sentada con la cabeza entre las manos, los codos sobre las rodillas, profundamente triste.<br>Ante su asombro, la Se\u00f1ora se levant\u00f3 y con voz dulce, aunque en franc\u00e9s, les dijo:<br>\u00abAc\u00e9rquense, hijos m\u00edos, no tengan miedo, estoy aqu\u00ed para anunciarles una gran noticia.\u00bb<br>Reanimados, los ni\u00f1os se acercaron y vieron que aquella figura estaba llorando.<br><\/em><br>Una madre anuncia una importante noticia a sus hijos\u2026 y lo hace llorando.<br>Y sin embargo, los ni\u00f1os no se sorprenden por su llanto. Escuchan, en uno de los momentos m\u00e1s tiernos entre una madre y sus hijos.<br>Porque tambi\u00e9n las madres, a veces, est\u00e1n preocupadas. Porque tambi\u00e9n las madres conf\u00edan a sus hijos sus sensaciones, sus pensamientos y reflexiones.<br>Y Mar\u00eda conf\u00eda a estos dos pastorcitos, pobres y poco amados, un mensaje grande:<br>\u00abEstoy preocupada por la humanidad, estoy preocupada por ustedes, hijos m\u00edos, que se est\u00e1n alejando de Dios. Y la vida lejos de Dios es una vida complicada, dif\u00edcil, llena de sufrimientos.\u00bb<br>Por eso llora. Llora como cualquier madre y transmite a sus hijos m\u00e1s peque\u00f1os y puros un mensaje tan asombroso como profundo.<br>Un mensaje para anunciar a todos, para llevar al mundo.<br><strong>Y ellos lo har\u00e1n, porque no pueden guardar para s\u00ed un momento tan hermoso: la expresi\u00f3n del amor de una madre por sus hijos debe ser anunciada a todos.<br><\/strong>El Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de La Salette, que se levanta en el lugar de las apariciones, se fundamenta en la revelaci\u00f3n del dolor de Mar\u00eda ante el extrav\u00edo de sus hijos pecadores.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que anuncia, que cuenta<br><\/strong>T\u00fa, que te entregas por completo a tus hijos al punto de no temer contarles de ti, tocaste el coraz\u00f3n de los m\u00e1s peque\u00f1os, capaces de reflexionar sobre tus palabras y acogerlas con asombro. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>D\u00e9jate asombrar por las palabras de una madre: siempre ser\u00e1n las m\u00e1s aut\u00e9nticas.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, amor y misericordia<br><\/em><br>\u00bfSentimos esta dimensi\u00f3n de Mar\u00eda, estas dos dimensiones?<br>Mar\u00eda es la mujer de un coraz\u00f3n desbordante de amor, de atenci\u00f3n y tambi\u00e9n de misericordia. La percibimos como un puerto, un refugio seguro cuando atravesamos momentos de dificultad o de prueba.<br>Contemplar a Mar\u00eda es como sumergirse en un oc\u00e9ano de ternura y compasi\u00f3n.<br>Nos sentimos rodeados por un ambiente, por toda una atm\u00f3sfera inagotable de consuelo y esperanza. El amor de Mar\u00eda es un amor materno que abraza a toda la humanidad, porque es un amor enraizado en su \u201cs\u00ed\u201d incondicional al proyecto de Dios.<br>Al acoger a su Hijo en el seno, Mar\u00eda acogi\u00f3 el amor de Dios.<br>Por eso, su amor no tiene l\u00edmites ni hace distinciones; se inclina ante las fragilidades, ante las miserias humanas, con una delicadeza infinita.<br>Lo vemos manifestarse en su cuidado por Isabel, en su intercesi\u00f3n en las bodas de Can\u00e1, en su presencia silenciosa y extraordinaria al pie de la cruz.<br>El amor de Mar\u00eda, ese amor materno, es un reflejo del mismo amor de Dios: un amor que se hace cercano, que consuela, que perdona, que nunca se cansa, que nunca se termina. Mar\u00eda nos ense\u00f1a que amar es donarse por completo, hacerse pr\u00f3jimo de quien sufre, compartir las alegr\u00edas y los dolores de los hermanos con la misma generosidad y dedicaci\u00f3n que animaron su coraz\u00f3n. Amor y misericordia.<br>La misericordia se vuelve as\u00ed la consecuencia natural del amor de Mar\u00eda: una compasi\u00f3n que podr\u00edamos llamar visceral frente al sufrimiento del mundo y de la humanidad.<br>Contemplamos a Mar\u00eda, la encontramos con su mirada maternal que se posa sobre nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestra vulnerabilidad, no con juicio ni reproche, sino con infinita dulzura. Es un coraz\u00f3n inmaculado, sensible al clamor del dolor.<br>Mar\u00eda es una madre que no juzga, no condena, sino que acoge, consuela y perdona.<br>La misericordia de Mar\u00eda la sentimos como un b\u00e1lsamo para las heridas del alma, como una caricia que reconforta el coraz\u00f3n. Mar\u00eda nos recuerda que Dios es rico en misericordia y que nunca se cansa de perdonar a quien se vuelve hacia \u00c9l con un coraz\u00f3n contrito, sereno, abierto y disponible.<br>Amor y misericordia en Mar\u00eda Sant\u00edsima se funden en un abrazo que envuelve a toda la humanidad. Pidamos a Mar\u00eda que nos ayude a abrir de par en par nuestro coraz\u00f3n al amor de Dios, como lo hizo ella; que dejemos que ese amor inunde nuestro coraz\u00f3n, especialmente cuando m\u00e1s lo necesitamos, cuando m\u00e1s nos pesa la dificultad y la prueba.<br>En Mar\u00eda encontramos una madre tiern\u00edsima y poderosa, siempre dispuesta a acogernos en su amor e interceder por nuestra salvaci\u00f3n.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, somos capaces todav\u00eda de asombrarnos como un ni\u00f1o ante el amor de su madre?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo lejano<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz mi coraz\u00f3n capaz de compasi\u00f3n y conversi\u00f3n.<br>En el silencio, te encuentro.<br>En la oraci\u00f3n, te escucho.<br>En la reflexi\u00f3n, te descubro.<br>Y ante tus palabras de amor, Madre, me asombro<br>y descubro la fuerza de tu v\u00ednculo con la humanidad.<br>Lejos de ti, \u00bfqui\u00e9n me sostiene la mano en los momentos dif\u00edciles?<br>Lejos de ti, \u00bfqui\u00e9n me consuela en mi llanto?<br>Lejos de ti, \u00bfqui\u00e9n me orienta cuando estoy tomando el camino equivocado?<br>Yo regreso a ti, en unidad.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 5<br>Ser Hijos \u2013 Confianza y oraci\u00f3n<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Medalla de Catalina<br>La peque\u00f1a Catalina Labour\u00e9<br><\/strong><em>La noche del 18 de julio de 1830, hacia las 11:30, oy\u00f3 que la llamaban por su nombre. Era un ni\u00f1o que le dijo: \u00abLev\u00e1ntate y ven conmigo.\u00bb Catalina lo sigui\u00f3. Todas las luces estaban encendidas. La puerta de la capilla se abri\u00f3 apenas el ni\u00f1o la toc\u00f3 con la punta de los dedos. Catalina se arrodill\u00f3.<br>A medianoche lleg\u00f3 la Virgen, se sent\u00f3 en el sill\u00f3n que hab\u00eda junto al altar. \u00abEntonces salt\u00e9 junto a ella, a sus pies, sobre los escalones del altar, y puse las manos sobre sus rodillas\u00bb, relat\u00f3 Catalina. \u00abPermanec\u00ed as\u00ed no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo. Me pareci\u00f3 el momento m\u00e1s dulce de mi vida&#8230;\u00bb<br>\u00abDios quiere confiarte una misi\u00f3n\u00bb, le dijo la Virgen a Catalina.<br><\/em><br>Catalina, hu\u00e9rfana desde los 9 a\u00f1os, no se resigna a vivir sin su madre. Y se acerca a la Madre del Cielo.<br>La Virgen, que ya la observaba desde lejos, jam\u00e1s la habr\u00eda abandonado.<br>Es m\u00e1s, ten\u00eda grandes planes para ella.<br>Ella, su hija atenta y amorosa, recibir\u00eda una gran misi\u00f3n: vivir una vida cristiana aut\u00e9ntica, con una relaci\u00f3n personal con Dios fuerte y firme.<br>Mar\u00eda cree en el potencial de su ni\u00f1a y a ella le encomienda la Medalla Milagrosa, capaz de interceder y obrar gracias y milagros.<br>Una misi\u00f3n importante, un mensaje dif\u00edcil. Y sin embargo, <strong>Catalina no se desalienta, conf\u00eda en su Madre del Cielo y sabe que ella jam\u00e1s la abandonar\u00e1.<\/strong><br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que conf\u00eda<br><\/strong>T\u00fa, que conf\u00edas y encomiendas misiones y mensajes a cada uno de tus hijos, los acompa\u00f1as en su camino con presencia discreta, permaneciendo junto a todos, pero especialmente a quienes han sufrido grandes dolores. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>Conf\u00eda: una madre solo te encomendar\u00e1 tareas que puedes llevar a cabo, y estar\u00e1 a tu lado en todo el camino.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, confianza y oraci\u00f3n<br><\/em><br>Mar\u00eda Sant\u00edsima se nos presenta como la mujer de una confianza inquebrantable, una poderosa intercesora a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n.<br>Contemplar estos dos aspectos \u2014la confianza y la oraci\u00f3n\u2014 nos permite ver dos dimensiones fundamentales de la relaci\u00f3n de Mar\u00eda con Dios.<br>La confianza de Mar\u00eda en Dios podemos decir que es un hilo de oro que recorre toda su existencia, desde el principio hasta el final.<br>Ese \u201cs\u00ed\u201d pronunciado con plena conciencia de sus consecuencias es un acto de entrega total a la voluntad divina.<br>Mar\u00eda se conf\u00eda, vive esa confianza en Dios con un coraz\u00f3n firme en la providencia divina, sabiendo que Dios nunca la abandonar\u00eda.<br>Para nosotros, en la vida cotidiana, mirar a Mar\u00eda y a esta entrega \u2014que no es pasiva, sino activa y confiada\u2014 es una invitaci\u00f3n:<br>no a olvidar nuestras angustias o miedos, sino a mirarlos desde la luz del amor de Dios, un amor que nunca falt\u00f3 en la vida de Mar\u00eda, y que tampoco falta en la nuestra.<br>Esta confianza conduce a la oraci\u00f3n, que podr\u00edamos decir es casi el aliento del alma de Mar\u00eda, el canal privilegiado de su \u00edntima comuni\u00f3n con Dios.<br>La confianza lleva a la comuni\u00f3n. Su vida entregada fue un continuo di\u00e1logo de amor con el Padre, una ofrenda constante de s\u00ed misma, de sus preocupaciones, pero tambi\u00e9n de sus decisiones.<br>La visitaci\u00f3n a Isabel es un ejemplo de oraci\u00f3n que se convierte en servicio.<br>Vemos a Mar\u00eda acompa\u00f1ando a Jes\u00fas hasta la cruz, y luego de la Ascensi\u00f3n la encontramos en el cen\u00e1culo, unida a los ap\u00f3stoles en ferviente espera.<br>Mar\u00eda nos ense\u00f1a el valor de la oraci\u00f3n constante como fruto de una confianza total, como camino para encontrarse con Dios y vivir con \u00c9l.<br>Confianza y oraci\u00f3n est\u00e1n profundamente unidas en Mar\u00eda Sant\u00edsima.<br>Una confianza profunda en Dios hace brotar una oraci\u00f3n perseverante.<br>Pidamos a Mar\u00eda que, con su ejemplo, nos anime a hacer de la oraci\u00f3n un h\u00e1bito diario, porque queremos vivir continuamente confiados en las manos misericordiosas de Dios.<br>Volv\u00e1monos a ella con amor filial y confianza, para que, imitando su fe y su perseverancia en la oraci\u00f3n, podamos experimentar la paz que s\u00f3lo se recibe cuando uno se abandona en Dios, y obtener as\u00ed las gracias necesarias para nuestro camino de fe.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, somos capaces de confiar incondicionalmente como los ni\u00f1os?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo sin confianza<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz que mi coraz\u00f3n sea capaz de orar.<br>No s\u00e9 escucharte, abre mis o\u00eddos.<br>No s\u00e9 seguirte, gu\u00eda mis pasos.<br>No s\u00e9 ser fiel a lo que quieras confiarme, fortalece mi alma.<br>Las tentaciones son muchas, haz que no caiga.<br>Las dificultades parecen insuperables, haz que no tropiece.<br>Las contradicciones del mundo gritan fuerte, haz que no las siga.<br>Yo, tu hijo fr\u00e1gil y fallido, estoy aqu\u00ed para que t\u00fa te sirvas de m\u00ed,<br>y me conviertas en un hijo obediente.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 6<br>Ser Hijos \u2013 Sufrimiento y sanaci\u00f3n<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores de Kibeho<br>La peque\u00f1a Alphonsine Mumureke y sus compa\u00f1eros<br><\/strong><em>La historia comenz\u00f3 a las 12:35 de un s\u00e1bado, el 28 de noviembre de 1981, en un colegio dirigido por religiosas locales, al que asist\u00edan poco m\u00e1s de un centenar de chicas de la regi\u00f3n.<br>Un colegio rural y pobre, donde se formaban futuras maestras o secretarias. No ten\u00eda capilla y, por tanto, no reinaba un ambiente especialmente religioso.<br>Ese d\u00eda, todas las chicas estaban en el comedor. La primera en \u201cver\u201d fue Alphonsine Mumureke, de 16 a\u00f1os.<br>Seg\u00fan lo que ella misma escribi\u00f3 en su diario, estaba sirviendo la mesa a sus compa\u00f1eras cuando oy\u00f3 una voz femenina que la llamaba: \u00abHija m\u00eda, ven aqu\u00ed\u00bb.<br>Se dirigi\u00f3 hacia el pasillo, junto al comedor, y all\u00ed se le apareci\u00f3 una mujer de incomparable belleza.<br>Vest\u00eda de blanco, con un velo blanco que le cubr\u00eda la cabeza y se un\u00eda al resto del vestido, sin costuras.<br>Iba descalza y ten\u00eda las manos juntas sobre el pecho, con los dedos apuntando al cielo.<br><\/em><br>Posteriormente, la Virgen se apareci\u00f3 tambi\u00e9n a otras compa\u00f1eras de Alphonsine, quienes al principio eran esc\u00e9pticas, pero luego, ante la presencia de Mar\u00eda, se convencieron.<br>La Virgen, hablando con Alphonsine, se presenta como la Se\u00f1ora de los Dolores de Kibeho y revela a los j\u00f3venes los terribles y sangrientos acontecimientos que pronto sobrevendr\u00edan con la guerra en Ruanda.<br><strong>El dolor ser\u00eda inmenso, pero tambi\u00e9n habr\u00eda consuelo y sanaci\u00f3n, porque ella, la Se\u00f1ora de los Dolores, nunca abandonar\u00eda a sus hijos de \u00c1frica.<br><\/strong>Los j\u00f3venes permanecen all\u00ed, at\u00f3nitos ante las visiones, pero creen en esta Madre que les tiende los brazos y los llama \u00abhijos m\u00edos\u00bb.<br>Saben que solo en ella hallar\u00e1n consuelo.<br>Y para poder rezar para que la Madre que consuela aliviara el sufrimiento de sus hijos, se erige el Santuario dedicado a Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores de Kibeho, hoy lugar marcado por masacres y genocidios.<br>Y la Virgen sigue all\u00ed, abrazando a todos sus hijos.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que consuela<br><\/strong>T\u00fa, que consolaste a tus hijos como a Juan al pie de la cruz, has mirado con ternura a quienes viven en el sufrimiento. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>No tengas miedo de atravesar el sufrimiento: la madre que consuela enjugar\u00e1 tus l\u00e1grimas.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, sufrimiento e invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n<br><\/em><br>Mar\u00eda es una figura emblem\u00e1tica del sufrimiento, transfigurada y a la vez un poderoso llamado a la conversi\u00f3n.<br>Cuando contemplamos su camino doloroso, es una advertencia silenciosa y a la vez elocuente, un llamado profundo a revisar nuestras vidas, nuestras decisiones, a volver al coraz\u00f3n del Evangelio.<br>El sufrimiento que atraviesa la vida de Mar\u00eda \u2014como una espada afilada, profetizada por el anciano Sime\u00f3n, marcado por la desaparici\u00f3n del Ni\u00f1o Jes\u00fas y el dolor indescriptible al pie de la cruz.<br>Mar\u00eda lo vive por completo: el peso de la fragilidad humana y el misterio del dolor inocente, de un modo \u00fanico.<br>Pero el sufrimiento de Mar\u00eda no fue est\u00e9ril ni una resignaci\u00f3n pasiva.<br>De alg\u00fan modo, percibimos en ella una actitud activa: una ofrenda silenciosa y valiente, unida al sacrificio redentor de su Hijo Jes\u00fas.<br>Cuando miramos a Mar\u00eda, la mujer que sufre, con los ojos de la fe, ese sufrimiento \u2014en lugar de hundirnos\u2014 nos revela la profundidad del amor de Dios por nosotros, visible en su vida.<br>Mar\u00eda nos ense\u00f1a que, incluso en el dolor m\u00e1s agudo, puede haber un sentido, una posibilidad de crecimiento espiritual que nace de la uni\u00f3n con el misterio pascual.<br>Desde esta experiencia de dolor transfigurado surge un poderoso llamado a la conversi\u00f3n.<br>Al contemplar a Mar\u00eda, que soport\u00f3 tanto por amor a nosotros y por nuestra salvaci\u00f3n, tambi\u00e9n nosotros somos interpelados: no podemos permanecer indiferentes ante el misterio de la redenci\u00f3n.<br>Mar\u00eda, la mujer dulce y maternal, nos exhorta a dejar los caminos del mal para abrazar el camino de la fe.<br>Su c\u00e9lebre frase en las bodas de Can\u00e1 \u2014\u00abHagan todo lo que \u00c9l les diga\u00bb\u2014 resuena hoy como una invitaci\u00f3n urgente a escuchar la voz de Jes\u00fas, especialmente en los momentos de dificultad, de prueba, en situaciones inesperadas e inciertas.<br>El sufrimiento de Mar\u00eda, claramente, no es un fin en s\u00ed mismo, sino que est\u00e1 \u00edntimamente ligado a la redenci\u00f3n obrada por Cristo.<br>Su ejemplo de fe inquebrantable en medio del dolor sea para nosotros luz y gu\u00eda para transformar nuestras propias heridas en oportunidades de crecimiento espiritual, y para responder con generosidad al llamado urgente a la conversi\u00f3n.<br>Que esa voz de Dios \u2014que a\u00fan resuena en lo profundo del coraz\u00f3n humano\u2014 encuentre, por la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, sentido, salida y crecimiento incluso en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles y dolorosos.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, nos dejamos consolar como los ni\u00f1os?<br><\/strong><br>La oraci\u00f3n de un hijo que sufre<br>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz que mi coraz\u00f3n sea capaz de sanar.<br>Cuando estoy en el suelo, ti\u00e9ndeme la mano, madre.<br>Cuando me siento destruido, vuelve a unir mis pedazos, madre.<br>Cuando el dolor me supera, \u00e1breme a la esperanza, madre.<br>Para que no busque solo la sanaci\u00f3n del cuerpo, sino que comprenda cu\u00e1nto mi coraz\u00f3n<br>necesita paz.<br>Y desde el polvo lev\u00e1ntame, madre.<br>Lev\u00e1ntame a m\u00ed y a todos tus hijos que est\u00e1n en la prueba:<br>los que est\u00e1n bajo las bombas,<br>los perseguidos,<br>los encarcelados injustamente,<br>los heridos en sus derechos y en su dignidad,<br>los que ven su vida truncada demasiado pronto.<br>Lev\u00e1ntalos y consu\u00e9lalos,<br>porque son tus hijos.<br>Porque somos tus hijos.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<br><\/em><br><br><strong>D\u00eda 7<br>Ser Hijos \u2013 Justicia y dignidad<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><strong><br>Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida<br>Los peque\u00f1os pescadores Domingos, Felipe y Jo\u00e3o<br><\/strong><em>Al amanecer del 12 de octubre de 1717, Domingos Garc\u00eda, Felipe Pedroso y Jo\u00e3o Alves empujaron su barca al r\u00edo Para\u00edba, cerca de su aldea. Aquella ma\u00f1ana no parec\u00eda traerles suerte: durante horas lanzaron las redes sin pescar nada.<br>Ya estaban por rendirse, cuando Jo\u00e3o Alves, el m\u00e1s joven, quiso hacer un \u00faltimo intento.<br>Lanz\u00f3 de nuevo la red al agua y la recogi\u00f3 lentamente. Hab\u00eda algo, pero no era un pez\u2026 parec\u00eda m\u00e1s bien un trozo de madera.<br>Cuando lo liber\u00f3 de las redes, el pedazo de madera result\u00f3 ser una estatua de la Virgen Mar\u00eda, aunque sin cabeza.<br>Jo\u00e3o volvi\u00f3 a lanzar la red al agua, y esta vez extrajo un trozo redondeado que parec\u00eda justamente la cabeza de esa misma estatua.<br>Intent\u00f3 unir los dos fragmentos y vio que encajaban perfectamente.<br>Movido por un impulso, Jo\u00e3o Alves lanz\u00f3 nuevamente la red al r\u00edo y, al intentar recogerla, no pudo: estaba llena de peces.<br>Sus compa\u00f1eros tambi\u00e9n lanzaron sus redes, y la pesca de ese d\u00eda fue incre\u00edblemente abundante.<br><\/em><br><strong>Una madre ve las necesidades de sus hijos<br>Mar\u00eda vio las necesidades de aquellos tres pescadores y fue en su ayuda<br><\/strong>Y los hijos le dieron todo el amor y la dignidad que puede darse a una madre: unieron los dos fragmentos de la estatua, la colocaron en una choza y all\u00ed levantaron un santuario.<br>Desde lo alto de esa humilde capilla, la Virgen Aparecida \u2014que significa Aparecida\u2014 salv\u00f3 a un hijo suyo esclavizado que hu\u00eda de sus amos: vio su sufrimiento y le devolvi\u00f3 la dignidad.<br>Hoy, esa capilla se ha transformado en el santuario mariano m\u00e1s grande del mundo: la Bas\u00edlica de Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que ve<br><\/strong>T\u00fa, que has visto el sufrimiento de tus hijos maltratados, comenzando por los disc\u00edpulos, te pones al lado de tus hijos m\u00e1s pobres y perseguidos. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>No te escondas de la mirada de una madre: ella ve incluso tus deseos y necesidades m\u00e1s ocultas.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, dignidad y justicia social<br><\/em><br>Mar\u00eda Sant\u00edsima es un espejo de dignidad humana plenamente realizada; silenciosa, pero poderosa e inspiradora para un justo sentido de la vida social.<br>Reflexionar sobre la figura de Mar\u00eda en relaci\u00f3n con estos temas nos revela una perspectiva profunda y sorprendentemente actual.<br>Miremos a Mar\u00eda, la mujer llena de dignidad, como un don que hoy nos ayuda a contemplar esa pureza originaria suya.<br>Una pureza que no la coloca en un pedestal inalcanzable, sino que nos la muestra en la plenitud de esa dignidad a la que todos, en cierto modo, nos sentimos atra\u00eddos, llamados.<br>Contemplando a Mar\u00eda, vemos brillar la belleza y nobleza \u2014es decir, la dignidad\u2014 del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, libre del yugo del pecado, plenamente abierto al amor divino: una humanidad que no se pierde en detalles o superficialidades.<br>Podemos decir que el \u201cs\u00ed\u201d libre y consciente de Mar\u00eda es un gesto de autodeterminaci\u00f3n que la eleva a estar en plena sinton\u00eda con la voluntad de Dios; entra, de alg\u00fan modo, en la l\u00f3gica divina.<br>Su humildad, lejos de restarle valor, la hace a\u00fan m\u00e1s libre. La humildad de Mar\u00eda es la conciencia de la verdadera grandeza que proviene de Dios.<br>Esta dignidad que contemplamos en Mar\u00eda nos invita a preguntarnos c\u00f3mo la estamos viviendo en nuestra vida cotidiana.<br>El tema de la justicia social, aunque menos expl\u00edcito, se hace evidente cuando leemos el Evangelio con atenci\u00f3n contemplativa, especialmente el Magn\u00edficat: all\u00ed captamos y sentimos ese esp\u00edritu revolucionario que proclama el derribo de los poderosos de sus tronos y la exaltaci\u00f3n de los humildes.<br>Es el vuelco de las l\u00f3gicas mundanas, la atenci\u00f3n privilegiada de Dios hacia los pobres, hacia los hambrientos.<br>Palabras que brotan de un coraz\u00f3n humilde, lleno del Esp\u00edritu Santo.<br>Podemos decir que son un manifiesto de justicia social \u201cante litteram\u201d, una anticipaci\u00f3n del Reino de Dios, donde los \u00faltimos ser\u00e1n los primeros.<br>Contemplemos a Mar\u00eda para que nos sintamos atra\u00eddos por esta dignidad que no se encierra en s\u00ed misma, sino que, como expresa el Magn\u00edficat, nos desaf\u00eda a no quedarnos atrapados en nuestras propias l\u00f3gicas.<br>Que nos impulse a abrirnos, a alabar a Dios y a vivir el don recibido para el bien de la humanidad, por la dignidad de los pobres, de aquellos que son descartados por la sociedad.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, nos escondemos o le contamos todo como hacen los ni\u00f1os?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo que tiene miedo<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz que mi coraz\u00f3n sea capaz de devolver dignidad.<br>En la hora de la prueba, mira mis carencias y compl\u00e9talas.<br>En la hora del cansancio, mira mis debilidades y s\u00e1name.<br>En la hora de la espera, mira mis impaciencias y c\u00faralas.<br>As\u00ed, al mirar a mis hermanos, pueda ver tambi\u00e9n sus carencias y completarlas,<br>ver sus debilidades y sanarlas, sentir sus impaciencias y curarlas.<br>Porque nada sana tanto como el amor, y nadie es tan fuerte como una madre que busca justicia para sus hijos.<br>Y entonces yo tambi\u00e9n, Madre, me detengo a los pies de la choza, miro con ojos confiados tu imagen y rezo por la dignidad de todos tus hijos.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 8<br>Ser Hijos \u2013 Dulzura y cotidianidad<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Virgen de Banneaux<br>La peque\u00f1a Marietta de Banneaux<br><\/strong><em>El 18 de enero, Marietta est\u00e1 en el jard\u00edn, rezando el rosario. Mar\u00eda se le aparece y la conduce a un peque\u00f1o manantial al borde del bosque, donde le dice: \u00abEste manantial es para m\u00ed\u00bb, e invita a la ni\u00f1a a sumergir en \u00e9l su mano y el rosario.<br>Su padre y otras dos personas han seguido, con indescriptible asombro, todos los gestos y palabras de Marietta.<br>Esa misma tarde, el primero en ser tocado por la gracia de Banneaux es justamente su padre, quien corre a confesarse y a recibir la Eucarist\u00eda: desde su Primera Comuni\u00f3n no se hab\u00eda vuelto a confesar.<br>El 19 de enero, Marietta pregunta: \u00abSe\u00f1ora, \u00bfqui\u00e9n es usted?\u00bb<br>\u00abSoy la Virgen de los pobres.\u00bb<br>Y en el manantial a\u00f1ade: \u00abEste manantial es para m\u00ed, para todas las naciones, para los enfermos. \u00a1He venido a consolarlos!\u00bb<br><\/em><br>Marietta es una ni\u00f1a normal, que vive sus d\u00edas como todos nosotros, como nuestros hijos o nietos.<br>Un pueblo peque\u00f1o y desconocido es su hogar. Reza para permanecer cerca de Dios.<br>Reza a su madre del cielo para mantener vivo ese v\u00ednculo con ella.<br><strong>Y Mar\u00eda le habla con dulzura, en un lugar familiar.<\/strong> Se le aparecer\u00e1 varias veces, le confiar\u00e1 secretos y le pedir\u00e1 que rece por la conversi\u00f3n del mundo: para Marietta, esto es un gran mensaje de esperanza.<br>Todos los hijos son abrazados y consolados por la Madre, toda la dulzura que Marietta encuentra en la \u201cSe\u00f1ora amable\u201d la transmite al mundo.<br>Y de ese encuentro nace una gran cadena de amor y espiritualidad, que culmina en el santuario dedicado a la Virgen de Banneaux.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que permanece cerca<br><\/strong>T\u00fa, que te has quedado junto a tus hijos sin perder a ninguno, has iluminado el camino cotidiano de los m\u00e1s sencillos. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>D\u00e9jate abrazar por Mar\u00eda: no temas, ella te consolar\u00e1.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, educaci\u00f3n y amor<br><\/em><br>Mar\u00eda Sant\u00edsima es una maestra incomparable de educaci\u00f3n, porque es fuente inagotable de amor, y quien ama, educa; educa de verdad quien ama.<br>Reflexionar sobre la figura de Mar\u00eda en relaci\u00f3n con estos dos pilares del crecimiento humano y espiritual es contemplar un ejemplo que debemos tomar en serio y asumir en nuestras decisiones cotidianas.<br>La educaci\u00f3n que emana de Mar\u00eda no est\u00e1 hecha de normas ni de ense\u00f1anzas formales, sino que se manifiesta a trav\u00e9s de su ejemplo de vida:<br>un silencio contemplativo que habla, su obediencia a la voluntad de Dios, humilde y grande al mismo tiempo, su profunda humanidad.<br>El primer aspecto educativo que Mar\u00eda nos transmite es el del escucha:<br>la escucha de la Palabra de Dios, la escucha de ese Dios que est\u00e1 siempre all\u00ed para ayudarnos, para acompa\u00f1arnos.<br>Mar\u00eda guarda en su coraz\u00f3n, medita con cuidado, favorece una escucha atenta a la Palabra de Dios y, con la misma actitud, a las necesidades de los dem\u00e1s.<br>Mar\u00eda nos educa en una humildad que no se queda en la pasividad ni en el distanciamiento, sino en esa humildad que, al reconocer nuestra peque\u00f1ez frente a la grandeza de Dios, nos impulsa a ponernos en acci\u00f3n al servicio de su voluntad.<br>Un coraz\u00f3n abierto para acompa\u00f1ar y vivir verdaderamente el proyecto que Dios tiene para nosotros. Mar\u00eda es un ejemplo que nos ayuda a dejarnos educar por la fe; nos educa en la perseverancia, permaneciendo firmes en el amor a Jes\u00fas, incluso al pie de la cruz.<br>Educaci\u00f3n y amor. El amor de Mar\u00eda es el coraz\u00f3n palpitante de su existencia.<br>Cada vez que nos acercamos a ella, sentimos ese amor materno que se extiende sobre todos nosotros.<br>Es un amor a Jes\u00fas que se transforma en amor por toda la humanidad.<br>El coraz\u00f3n de Mar\u00eda se abre con la ternura infinita que ha recibido de Dios y que comunica a Jes\u00fas y a sus hijos espirituales.<br>Pidamos al Se\u00f1or que, contemplando el amor de Mar\u00eda \u2014un amor que educa\u2014, nos dejemos mover a superar nuestros ego\u00edsmos, nuestras cerrazones, y nos abramos a los dem\u00e1s.<br>En Mar\u00eda vemos a una mujer que educa con amor y que ama con un amor que educa.<br>Pidamos al Se\u00f1or que nos conceda el don de un amor verdadero, que es el don de su amor,<br>un amor que nos purifica, que nos sostiene, que nos hace crecer, para que nuestro ejemplo pueda ser verdaderamente un ejemplo que comunique amor.<br>Y al comunicar amor, podamos dejarnos educar por ella, y permitamos que ella nos ayude para que nuestro ejemplo tambi\u00e9n eduque a los dem\u00e1s.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, somos capaces de abandonarnos como hacen los ni\u00f1os?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo de nuestros d\u00edas<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz mi coraz\u00f3n manso y d\u00f3cil.<br>\u00bfQui\u00e9n volver\u00e1 a unir mis pedazos, despu\u00e9s de haberme roto bajo el peso de mis cruces?<br>\u00bfQui\u00e9n devolver\u00e1 la luz a mis ojos, despu\u00e9s de haber visto los escombros de la crueldad humana?<br>\u00bfQui\u00e9n aliviar\u00e1 los sufrimientos de mi alma, tras los errores cometidos en el camino?<br>Madre m\u00eda, solo t\u00fa puedes consolarme.<br>Abr\u00e1zame y no me sueltes, para que no me haga pedazos.<br>Mi alma descansa en ti y halla paz, como un ni\u00f1o en los brazos de su madre.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><br><strong>D\u00eda 9<br>Ser Hijos \u2013 Construcci\u00f3n y sue\u00f1o<br><\/strong><br>Los hijos conf\u00edan, los hijos se entregan. Y una madre est\u00e1 cerca, siempre. La ves incluso si no est\u00e1.<br>\u00bfY nosotros, somos capaces de verla?<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><br><br><strong>Mar\u00eda Auxiliadora<br>El peque\u00f1o Juanito Bosco<br><\/strong><em>A los 9 a\u00f1os tuve un sue\u00f1o que qued\u00f3 profundamente grabado en mi mente durante toda la vida.<br>En el sue\u00f1o me parec\u00eda estar cerca de casa, en un patio muy amplio, donde se encontraba reunida una multitud de muchachos que jugaban. Algunos re\u00edan, otros jugaban, no pocos blasfemaban. Al o\u00edr aquellas blasfemias, me lanc\u00e9 en medio de ellos usando los pu\u00f1os y las palabras para hacerlos callar.<br>En ese momento apareci\u00f3 un hombre venerable, de aspecto noble y vestido con dignidad.<br>\u2014No con golpes, sino con mansedumbre y caridad ganar\u00e1s a estos tus amigos.<br>\u2014\u00bfQui\u00e9n es usted, que me manda algo imposible?, pregunt\u00e9.<br>\u2014Precisamente porque te parece imposible, debes hacerlo posible con obediencia y con el conocimiento.<br>\u2014\u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo podr\u00e9 adquirir ese conocimiento?<br>\u2014Yo te dar\u00e9 la Maestra bajo cuya gu\u00eda podr\u00e1s hacerte sabio, y sin la cual toda sabidur\u00eda se vuelve necedad.<br>En ese momento vi junto a \u00e9l a una mujer de majestuoso aspecto, vestida con un manto que resplandec\u00eda por todos lados, como si cada punto fuera una estrella brillante.<br>\u2014Este es tu campo, aqu\u00ed deber\u00e1s trabajar. Hazte humilde, fuerte y vigoroso: y lo que ahora ves que sucede con estos animales, deber\u00e1s hacerlo por mis hijos.<br>Volv\u00ed la mirada y vi que en lugar de animales salvajes, aparecieron corderos mansos, que saltaban y corr\u00edan alrededor, balando como si hicieran fiesta a aquel hombre y a aquella se\u00f1ora. Entonces, a\u00fan en sue\u00f1os, romp\u00ed a llorar y rogu\u00e9 que me hablaran de modo que pudiera entender, porque no sab\u00eda lo que todo eso significaba.<br>Entonces ella me puso la mano en la cabeza y me dijo:<br>\u2014A su debido tiempo lo comprender\u00e1s todo.<br><\/em><br>Mar\u00eda guio y acompa\u00f1\u00f3 a Juanito Bosco durante toda su vida y su misi\u00f3n.<br>\u00c9l, siendo un ni\u00f1o, descubre en un sue\u00f1o su vocaci\u00f3n. No comprender\u00e1, pero se dejar\u00e1 guiar.<br>Pasar\u00e1n muchos a\u00f1os sin entender, pero al final reconocer\u00e1 que \u00abella lo ha hecho todo\u00bb.<br>Y la madre \u2014tanto la terrenal como la celestial\u2014 ser\u00e1 la figura central en la vida de este hijo que se har\u00e1 pan para sus hijos.<br>Y tras haber encontrado a Mar\u00eda en sus sue\u00f1os, ya siendo sacerdote, Juan Bosco construir\u00e1 un santuario para que todos sus hijos puedan confiarse a ella.<br>Lo dedicar\u00e1 a Mar\u00eda Auxiliadora, porque ella fue su puerto seguro, su ayuda constante.<br>As\u00ed, todos los que entran en la Bas\u00edlica de Mar\u00eda Auxiliadora en Tur\u00edn, son acogidos bajo el manto protector de Mar\u00eda, que se convierte en su gu\u00eda.<br><br><strong>Mar\u00eda, Madre que acompa\u00f1a, que gu\u00eda<br><\/strong>T\u00fa, que acompa\u00f1aste a tu hijo Jes\u00fas en todo su camino, te ofreciste como gu\u00eda para quienes supieron escucharte con el entusiasmo que solo los ni\u00f1os saben tener. A ellos te acercaste, a ellos te manifestaste.<br><strong>D\u00e9jate acompa\u00f1ar: la Madre siempre estar\u00e1 a tu lado para indicarte el camino.<br><\/strong><br><strong>Intervenci\u00f3n del Rector Mayor<br><\/strong><em>Mar\u00eda Sant\u00edsima, ayuda en la conversi\u00f3n<br><\/em><br>Mar\u00eda Sant\u00edsima es una ayuda poderosa y silenciosa en nuestro camino de crecimiento.<br>Es un camino que necesita liberarse constantemente de aquello que lo bloquea, que impide avanzar.<br>Es un camino que debe renovarse sin cesar, sin volver atr\u00e1s ni detenerse en rincones oscuros de nuestra existencia. Eso es la conversi\u00f3n.<br>La presencia de Mar\u00eda es un faro de esperanza, una invitaci\u00f3n constante a seguir caminando hacia Dios, ayudando a nuestro coraz\u00f3n a mantenerse enfocado en \u00c9l, en su amor.<br>Reflexionar sobre Mar\u00eda, sobre su papel, significa descubrir a una mujer que no impone, que no juzga, sino que sostiene, alienta, acompa\u00f1a con humildad y con amor materno.<br>Ayuda a nuestro coraz\u00f3n a permanecer cerca del suyo, para acercarnos cada vez m\u00e1s a su Hijo Jes\u00fas, que es el camino, la verdad y la vida.<br>Tambi\u00e9n para nosotros sigue teniendo valor aquel \u201cs\u00ed\u201d de Mar\u00eda en la Anunciaci\u00f3n, que abri\u00f3 a la humanidad el acceso a la historia de la salvaci\u00f3n.<br>Su intercesi\u00f3n en las bodas de Can\u00e1 sigue sosteniendo a quienes se encuentran en situaciones inesperadas, inciertas.<br>Mar\u00eda es un modelo de conversi\u00f3n continua. Su vida, una vida inmaculada fue, sin embargo, un progresivo adherirse a la voluntad de Dios, un camino de fe atravesado por alegr\u00edas y dolores, que culmin\u00f3 en el sacrificio del Calvario.<br>La perseverancia de Mar\u00eda en seguir a Jes\u00fas se convierte para nosotros en una invitaci\u00f3n a vivir tambi\u00e9n nosotros esa cercan\u00eda constante, esa transformaci\u00f3n interior que, lo sabemos bien, es un proceso gradual, pero que requiere constancia, humildad y confianza en la gracia de Dios.<br>Mar\u00eda nos ayuda en el camino de conversi\u00f3n mediante una escucha atenta y centrada en la Palabra de Dios.<br>Una escucha que nos da fuerza para abandonar los caminos del pecado, porque descubrimos la belleza y la fuerza de caminar hacia Dios.<br>Volv\u00e1monos a Mar\u00eda con confianza filial, porque eso significa que, al reconocer nuestras fragilidades, nuestros pecados y defectos, queremos favorecer el deseo de cambiar. El deseo de un coraz\u00f3n que se deja acompa\u00f1ar por el coraz\u00f3n materno de Mar\u00eda.<br>En Mar\u00eda encontramos esa ayuda preciosa para discernir las falsas promesas del mundo y redescubrir la belleza y la verdad del Evangelio.<br>Que Mar\u00eda, Auxilio de los Cristianos, sea para todos nosotros una ayuda constante para descubrir la belleza del Evangelio, y para aceptar caminar hacia la bondad y la grandeza de la Palabra de Dios, viva en el coraz\u00f3n, para poder comunicarla a los dem\u00e1s.<br><br><strong>\u00bfY nosotros, somos capaces de dejarnos tomar de la mano como lo hacen los ni\u00f1os?<br><\/strong><br><strong>La oraci\u00f3n de un hijo inm\u00f3vil<br><\/strong>Mar\u00eda, t\u00fa que te muestras a quien sabe ver\u2026<br>haz que mi coraz\u00f3n sea capaz de so\u00f1ar y de construir.<br>Yo, que no dejo que nadie me ayude.<br>Yo, que me desanimo, pierdo la paciencia y nunca creo haber construido nada.<br>Yo, que siempre me siento un fracaso.<br>Hoy quiero ser hijo, ese hijo capaz de darte la mano, Madre m\u00eda,<br>para dejarme acompa\u00f1ar por ti por los caminos de la vida.<br>Mu\u00e9strame mi campo,<br>mu\u00e9strame mi sue\u00f1o,<br>y haz que al final tambi\u00e9n yo pueda comprender todo<br>y reconocer tu paso en mi vida.<br><br>Dios te salve, Mar\u00eda\u2026<br><em>Dichoso quien ve con el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta novena a Mar\u00eda Auxiliadora 2025 nos invita a redescubrirnos como hijos bajo la mirada&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":36366,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":6480,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[1720,2582,2593,1822,2633,1816,1690,1972],"class_list":["post-36374","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santisima-virgen-maria","tag-carisma-salesiano","tag-eventos","tag-familia-salesiana","tag-gracia","tag-iglesia","tag-jovenes","tag-maria","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36374","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36374"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36374\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36366"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36374"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36374"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36374"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}