{"id":36329,"date":"2025-05-11T10:22:03","date_gmt":"2025-05-11T10:22:03","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=36329"},"modified":"2025-05-11T10:24:13","modified_gmt":"2025-05-11T10:24:13","slug":"por-fin-en-la-patagonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/misiones\/por-fin-en-la-patagonia\/","title":{"rendered":"Por fin en la Patagonia"},"content":{"rendered":"\n<p><em><em>Entre 1877 y 1880 se produce el giro misionero salesiano hacia la Patagonia. Tras la oferta del 12 de mayo de 1877 de la parroquia de Carhu\u00e9, don Bosco sue\u00f1a con la evangelizaci\u00f3n de las tierras australes, pero don Cagliero lo invita a la prudencia ante las dificultades culturales. Los intentos iniciales sufren retrasos, mientras que la \u201ccampa\u00f1a del desierto\u201d del general Roca (1879) redefine los equilibrios con los ind\u00edgenas. El 15 de agosto de 1879 el arzobispo Aneiros encomienda a los salesianos la misi\u00f3n patag\u00f3nica: \u00abFinalmente ha llegado el momento en que puedo ofreceros la Misi\u00f3n de la Patagonia, hacia la cual vuestro coraz\u00f3n ha suspirado tanto\u00bb. El 15 de enero de 1880 parte el primer grupo liderado por don Giuseppe Fagnano, inaugurando la epopeya salesiana en el sur argentino.<\/em><\/em><br><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que hizo que Don Bosco y don Cagliero suspendieran, al menos temporalmente, cualquier proyecto misionero en Asia fue la noticia del 12 de mayo de 1877: el arzobispo de Buenos Aires hab\u00eda ofrecido a los salesianos la misi\u00f3n de Caruh\u00e9 (al sudeste de la provincia de Buenos Aires), lugar de guarnici\u00f3n y frontera entre numerosas tribus de ind\u00edgenas del vasto desierto de la Pampa y la provincia de Buenos Aires.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se abr\u00edan as\u00ed por primera vez las puertas de la Patagonia a los Salesianos: Don Bosco estaba entusiasmado, pero Don Cagliero enfri\u00f3 enseguida su entusiasmo: \u201cRepito, sin embargo, que con respecto a la Patagonia no debemos correr con velocidad el\u00e9ctrica, ni ir all\u00ed a vapor, porque los Salesianos no est\u00e1n todav\u00eda preparados para esta empresa [&#8230;] se ha publicado demasiado y hemos podido hacer demasiado poco con respecto a los Indios. Es f\u00e1cil de concebir, dif\u00edcil de realizar, y es demasiado poco el tiempo que llevamos aqu\u00ed, y debemos trabajar con celo y actividad para este fin, pero sin hacer alboroto, para no despertar la admiraci\u00f3n de estas gentes de aqu\u00ed, de querer aspirar, habiendo llegado ayer, a la conquista de un pa\u00eds que a\u00fan no conocemos y cuya lengua ni siquiera sabemos\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya sin la opci\u00f3n de Carmen de Patagones, con la parroquia confiada por el arzobispo a un sacerdote lazarista, a los salesianos les quedaban la parroquia m\u00e1s septentrional de Carhu\u00e9 y la m\u00e1s meridional de Santa Cruz, para la que don Cagliero consigui\u00f3 un pasaje por mar en primavera, lo que habr\u00eda retrasado seis meses su previsto regreso a Italia.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La decisi\u00f3n de qui\u00e9n deb\u00eda \u201centrar primero en la Patagonia\u201d qued\u00f3 as\u00ed en manos de Don Bosco, que pretend\u00eda ofrecerle ese honor. Pero antes de que se diera cuenta, el don Cagliero decidi\u00f3 volver: \u201cLa Patagonia me espera, los de Dolores, Carhu\u00e9, Chaco nos lo piden, \u00a1y yo los complacer\u00e9 a todos corriendo!\u201d (8 de julio de 1877). Regres\u00f3 para asistir al I Cap\u00edtulo General de la Sociedad Salesiana que se celebrar\u00eda en Lanzo Torinese en septiembre. Entre otras cosas, siempre fue miembro del Cap\u00edtulo Superior de la congregaci\u00f3n, donde ocup\u00f3 el importante cargo de Catequista General (era el n\u00famero tres de la congregaci\u00f3n, despu\u00e9s de Don Bosco y Don Rua).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El a\u00f1o 1877 se cerr\u00f3 con la tercera expedici\u00f3n de 26 misioneros dirigida por el don Santiago Costamagna y con la nueva petici\u00f3n de Don Bosco a la Santa Sede de una Prefectura en Carhu\u00e9 y un Vicariato en Santa Cruz. Pero, a decir verdad, en todo ese a\u00f1o la evangelizaci\u00f3n directa de los salesianos fuera de la ciudad se hab\u00eda limitado a la breve experiencia de don Cagliero y del cl\u00e9rigo Evasio Rabagliati en la colonia italiana de Villa Libertad en Entre R\u00edos (abril de 1877) en los l\u00edmites de la di\u00f3cesis de Paran\u00e1 y a algunas excursiones al campamento salesiano pampeano en San Nicol\u00e1s de los Arroyos.<br><br><br><strong>El sue\u00f1o se realiza (1880)<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En mayo de 1878 el primer intento de llegar a Carhu\u00e9 por parte de don Costamagna y del cl\u00e9rigo Rabagliati fracas\u00f3 a causa de una tempestad marina. Pero mientras tanto Don Bosco ya hab\u00eda vuelto a la carga con el nuevo Prefecto de Propaganda Fide, el Cardenal Giovanni Simeoni, proponiendo un Vicariato o Prefectura con sede en Carmen, como el mismo don Fagnano hab\u00eda sugerido, que ve\u00eda como un punto estrat\u00e9gico para llegar a los nativos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al a\u00f1o siguiente (1879), justo cuando el proyecto de entrada de los salesianos en Paraguay tocaba a su fin, se les abrieron por fin las puertas de la Patagonia. En abril, en efecto, el general Julio A. Roca inici\u00f3 la famosa \u00abcampa\u00f1a del desierto\u00bb con el objetivo de someter a los indios y obtener seguridad interna, haci\u00e9ndolos retroceder m\u00e1s all\u00e1 de los r\u00edos Negro y Neuqu\u00e9n. Fue el \u00abtiro de gracia\u00bb a su exterminio, tras las numerosas matanzas del a\u00f1o anterior.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El vicario general de Buenos Aires, monse\u00f1or Espinosa, como capell\u00e1n de un ej\u00e9rcito de seis mil hombres, fue acompa\u00f1ado por el cl\u00e9rigo argentino Luigi Botta y don Costamagna. El futuro obispo se dio cuenta enseguida de la ambig\u00fcedad de su posici\u00f3n, escribi\u00f3 inmediatamente a Don Bosco, pero no vio otra manera de abrir el camino de la Patagonia a los misioneros salesianos. Y en efecto, en cuanto el gobierno pidi\u00f3 al arzobispo que estableciera algunas misiones a orillas del R\u00edo Negro y en la Patagonia, se pens\u00f3 inmediatamente en los salesianos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los salesianos, por su parte, ten\u00edan la intenci\u00f3n de solicitar al gobierno la concesi\u00f3n por diez a\u00f1os de un territorio administrado por ellos para construir, con materiales pagados por el gobierno y con mano de obra de los indios, los edificios necesarios para una especie de reducci\u00f3n en ese territorio: los pobres evitar\u00edan la contaminaci\u00f3n de los \u201ccorruptos y viciosos\u201d colonos cristianos y los misioneros plantar\u00edan all\u00ed la cruz de Cristo y la bandera argentina. Pero el inspector salesiano P. Francisco Bodrato no se sent\u00eda para decidir por su cuenta, y el P. Lasagna lo desaconsej\u00f3 en mayo aduciendo que el gobierno de Avellaneda estaba al final de su mandato y no le interesaba el problema religioso. Por tanto, era mejor preservar la independencia y la libertad de acci\u00f3n salesiana.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El 15 de agosto de 1879 Monse\u00f1or Aneiros ofreci\u00f3 formalmente a Don Bosco la misi\u00f3n patag\u00f3nica: \u201cHa llegado por fin el momento en que puedo ofrecerle la Misi\u00f3n de la Patagonia, hacia la que tanto ha anhelado su coraz\u00f3n, como cura de almas entre los patagones, que pueden servir de centro a la misi\u00f3n\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco lo acept\u00f3 de inmediato y de buen grado, aunque todav\u00eda no era el ansiado consentimiento para la erecci\u00f3n de circunscripciones eclesi\u00e1sticas aut\u00f3nomas de la Archidi\u00f3cesis de Buenos Aires, realidad a la que se opon\u00eda constantemente el Ordinario diocesano.<br><br><strong>La partida<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El grupo de misioneros parti\u00f3 hacia la anhelada Patagonia el 15 de enero de 1880: estaba integrado por el padre Jos\u00e9 Fagnano, director de la Misi\u00f3n y p\u00e1rroco en Carmen de Patagones (el padre lazarista se hab\u00eda retirado), dos sacerdotes, uno de los cuales estaba a cargo de la parroquia de Viedma, en la otra orilla del R\u00edo Negro, un laico salesiano (coadjutor) y cuatro religiosas. En diciembre lleg\u00f3 el P. Domingo Milanesio para ayudar, y unos meses m\u00e1s tarde el P. Jos\u00e9 Beauvoir con otro novicio coadjutor. Comenzaba la epopeya misionera salesiana en la Patagonia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre 1877 y 1880 se produce el giro misionero salesiano hacia la Patagonia. 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