{"id":36065,"date":"2025-04-27T08:31:19","date_gmt":"2025-04-27T08:31:19","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=36065"},"modified":"2025-04-27T08:57:08","modified_gmt":"2025-04-27T08:57:08","slug":"don-bosco-promotor-de-la-misericordia-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/don-bosco-promotor-de-la-misericordia-divina\/","title":{"rendered":"Don Bosco promotor de la \u201cmisericordia divina\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>Siendo un sacerdote muy joven, Don Bosco public\u00f3 un volumen, en formato diminuto, titulado \u201cEjercicio de devoci\u00f3n a la misericordia de Dios\u201d.<br><\/em><\/em><br><br><strong>Todo comenz\u00f3 con la marquesa de Barolo<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La marquesa Giulia Colbert di Barolo (1785-1864), declarada Venerable por el Papa Francisco el 12 de mayo de 2015, cultivaba personalmente una especial devoci\u00f3n a la misericordia divina, por lo que hizo introducir la costumbre de una semana de meditaciones y oraciones sobre el tema en las comunidades religiosas y educativas que fund\u00f3 cerca de Valdocco. Pero no se contentaba. Quer\u00eda que esta pr\u00e1ctica se extendiera a otros lugares, especialmente en las parroquias, entre el pueblo. Pidi\u00f3 el consentimiento de la Santa Sede, que no s\u00f3lo se la otorg\u00f3, sino que tambi\u00e9n concedi\u00f3 varias indulgencias a esta pr\u00e1ctica devocional. Llegados a este punto, se trataba de hacer una publicaci\u00f3n adecuada a tal fin.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos encontramos en el verano de 1846, cuando Don Bosco, superada la grave crisis de agotamiento que le hab\u00eda llevado al borde de la tumba, se hab\u00eda retirado a casa de Mam\u00e1 Margarita en i Becchi para recuperarse y ahora se hab\u00eda \u201clicenciado\u201d a su apreciado servicio como capell\u00e1n de una de las obras de Barolo, para gran disgusto de la propia marquesa. Pero \u201csus j\u00f3venes\u201d lo llamaron a la reci\u00e9n alquilada casa Pinardi.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese momento intervino el famoso patriota Silvio Pellico, secretario-bibliotecario de la marquesa y admirador y amigo de Don Bosco, que hab\u00eda puesto m\u00fasica a algunos de sus poes\u00edas. Las memorias salesianas cuentan que Pellico, con cierto atrevimiento, propuso a la marquesa que encargara a Don Bosco la publicaci\u00f3n que le interesaba. \u00bfQu\u00e9 hizo la marquesa? Acept\u00f3, aunque no con demasiado entusiasmo. \u00bfQui\u00e9n sabe? Quiz\u00e1s quer\u00eda ponerlo a prueba. Y Don Bosco, tambi\u00e9n acept\u00f3.<br><br><strong>Un tema cercano a su coraz\u00f3n<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tema de la misericordia de Dios figuraba entre sus intereses espirituales, aquellos en los que se hab\u00eda formado en el seminario de Chieri y sobre todo en el Convitto de Tur\u00edn. S\u00f3lo dos a\u00f1os antes hab\u00eda terminado de asistir a las lecciones de su compatriota San Jos\u00e9 Cafasso, apenas cuatro a\u00f1os mayor que \u00e9l, pero su director espiritual, de quien segu\u00eda las predicaciones de los ejercicios espirituales para sacerdotes, aunque tambi\u00e9n formador de media docena de otros fundadores, algunos incluso santos. Pues bien, Cafasso, aunque hijo de la cultura religiosa de su \u00e9poca \u2013hecha de prescripciones y de la l\u00f3gica de \u201chacer el bien para escapar al castigo divino y merecer el Para\u00edso\u201d- no perd\u00eda ocasi\u00f3n, tanto en su ense\u00f1anza como en su predicaci\u00f3n, de hablar de la misericordia de Dios. \u00bfY c\u00f3mo no iba a hacerlo si se dedicaba constantemente al sacramento de la penitencia y a asistir a los condenados a muerte? Tanto m\u00e1s cuanto que tal devoci\u00f3n indulgente constitu\u00eda entonces una reacci\u00f3n pastoral contra el rigor del jansenismo que sosten\u00eda la predestinaci\u00f3n de los que se salvaban.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por tanto, Don Bosco, en cuanto regres\u00f3 del campo a principios de noviembre, se puso manos a la obra, siguiendo las pr\u00e1cticas piadosas aprobadas por Roma y difundidas por todo el Piamonte. Con la ayuda de algunos textos que pudo encontrar f\u00e1cilmente en la biblioteca del Convitto que conoc\u00eda bien, a finales de a\u00f1o public\u00f3 a sus expensas un librito de 111 p\u00e1ginas, formato diminuto, titulado \u201c<a href=\"https:\/\/www.donboscosanto.eu\/oe\/esercizio_di_divozione_alla_misericordia_di_dio.php\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Ejercicio de devoci\u00f3n a la Misericordia de Dios<\/em><\/a>\u201d. Inmediatamente hizo homenaje a las ni\u00f1as, mujeres y religiosas de las fundaciones de la Barolo. No est\u00e1 documentado, pero la l\u00f3gica y la gratitud dir\u00edan que tambi\u00e9n se lo regal\u00f3 a la marquesa Barolo, promotora del proyecto: pero la misma l\u00f3gica y gratitud dir\u00edan que la marquesa no se dej\u00f3 superar en generosidad, envi\u00e1ndole, quiz\u00e1 an\u00f3nimamente como en otras ocasiones, una contribuci\u00f3n propia a los gastos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay espacio aqu\u00ed para presentar el contenido \u201ccl\u00e1sico\u201d del libro de meditaciones y oraciones de Don Bosco; s\u00f3lo queremos se\u00f1alar que su principio b\u00e1sico es: \u201ccada uno debe invocar la Misericordia de Dios para s\u00ed mismo y para todos los hombres, porque \u2018todos somos pecadores\u2019 [&#8230;] todos necesitados de perd\u00f3n y de gracia [&#8230;] todos llamados a la salvaci\u00f3n eterna\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Significativo es entonces el hecho de que al final de cada d\u00eda de la semana Don Bosco, en la l\u00f3gica del t\u00edtulo \u201cejercicios devocionales\u201d, asigne una pr\u00e1ctica de piedad: invitar a otros a participar, perdonar a los que nos han ofendido, hacer una mortificaci\u00f3n inmediata para obtener de Dios misericordia para todos los pecadores, dar alguna limosna o sustituirla con la recitaci\u00f3n de oraciones o jaculatorias, etc. El \u00faltimo d\u00eda la pr\u00e1ctica se sustituye por una simp\u00e1tica invitaci\u00f3n, quiz\u00e1 incluso aludiendo a la marquesa de Barolo, a recitar \u201c\u00a1al menos un <em>Ave Mar\u00eda<\/em> por la persona que ha promovido esta devoci\u00f3n!\u201d.<br><br><strong>Pr\u00e1ctica educativa<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero m\u00e1s all\u00e1 de los escritos con fines edificantes y formativos, cabe preguntarse c\u00f3mo educaba concretamente Don Bosco a sus j\u00f3venes para confiar en la misericordia divina. La respuesta no es dif\u00edcil y podr\u00eda documentarse de muchas maneras. Nos limitaremos a tres experiencias vitales vividas en Valdocco: los sacramentos de la Confesi\u00f3n y Comuni\u00f3n y su figura de \u201cpadre lleno de bondad y amor\u201d.<br><br><br><strong>La Confesi\u00f3n<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco inici\u00f3 a la vida cristiana adulta a cientos de j\u00f3venes de Valdocco. \u00bfPero con qu\u00e9 medios? Dos en particular: la Confesi\u00f3n y la Comuni\u00f3n.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco, como sabemos, es uno de los grandes ap\u00f3stoles de la Confesi\u00f3n, y esto se debe en primer lugar a que ejerci\u00f3 plenamente este ministerio, al igual que, por lo dem\u00e1s, su maestro y director espiritual Cafasso, mencionado anteriormente, y la admirada figura de su casi contempor\u00e1neo el santo cura de Ars (1876-1859). Si la vida de este \u00faltimo, como se ha escrito, \u201ctranscurri\u00f3 en el confesionario\u201d y la del primero pudo ofrecer muchas horas del d\u00eda (\u201cel tiempo necesario\u201d) para escuchar en confesi\u00f3n a \u201cobispos, sacerdotes, religiosos, laicos eminentes y gente sencilla que acud\u00edan a \u00e9l\u201d, la de Don Bosco no pudo hacer lo mismo debido a las numerosas ocupaciones en las que estaba inmerso. Sin embargo, se pon\u00eda a disposici\u00f3n de los j\u00f3venes (y de los salesianos) en el confesionario cada d\u00eda que se celebraban servicios religiosos en Valdocco o en las casas salesianas, o en ocasiones especiales.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hab\u00eda empezado a hacerlo en cuanto termin\u00f3 de \u201caprender a ser sacerdote\u201d en el Convitto (1841-1844), cuando los domingos reun\u00eda a los j\u00f3venes en el oratorio itinerante del bienio, cuando iba a confesar al santuario de la Consolata o a las parroquias piamontesas a las que era invitado, cuando aprovechaba los viajes en carruaje o en tren para confesar a los cocheros o a los pasajeros. No dej\u00f3 de hacerlo hasta el \u00faltimo momento, cuando invitado a no cansarse con las confesiones, respond\u00eda que a esas alturas era lo \u00fanico que pod\u00eda hacer por sus j\u00f3venes. Y \u00a1cu\u00e1l fue su pena cuando, por razones burocr\u00e1ticas y malentendidos, su licencia para confesar no fue renovada por el arzobispo! Los testimonios sobre Don Bosco como confesor son innumerables y, de hecho, la famosa fotograf\u00eda que le representa en el acto de confesar a un joven rodeado de tantos otros que esperan hacerlo, debi\u00f3 de gustar al propio santo, que tal vez tuvo la idea de la misma, y que a\u00fan hoy sigue siendo un icono significativo e imborrable de su figura en el imaginario colectivo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero m\u00e1s all\u00e1 de su experiencia como confesor, Don Bosco fue un incansable promotor del sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, divulg\u00f3 su necesidad, su importancia, la utilidad de su frecuencia, se\u00f1al\u00f3 los peligros de una celebraci\u00f3n carente de las condiciones necesarias, ilustr\u00f3 las formas cl\u00e1sicas de abordarlo fruct\u00edferamente. Lo hizo a trav\u00e9s de conferencias, buenas noches, consignas ingeniosos y palabritas al o\u00eddo, circulares a los j\u00f3venes en los colegios, cartas personales y la narraci\u00f3n de numerosos sue\u00f1os que ten\u00edan por objeto la confesi\u00f3n, bien o mal hecha. De acuerdo con su inteligente pr\u00e1ctica catequ\u00e9tica, les contaba episodios de conversiones de grandes pecadores, y tambi\u00e9n sus propias experiencias personales al respecto.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco, profundo conocedor del alma juvenil, para inducir a todos los j\u00f3venes al arrepentimiento sincero, utilizaba el amor y la gratitud hacia Dios, presentado en su infinita bondad, generosidad y misericordia. En cambio, para sacudir los corazones m\u00e1s fr\u00edos y endurecidos, describe los posibles castigos del pecado e impresiona saludablemente sus mentes con v\u00edvidas descripciones del juicio divino y del Infierno. Pero incluso en estos casos, no satisfecho con llevar a los muchachos al dolor por sus pecados, intenta hacerles ver la necesidad de la misericordia divina, una disposici\u00f3n importante para anticipar su perd\u00f3n incluso antes de la confesi\u00f3n sacramental. Don Bosco, como de costumbre, no entra en disquisiciones doctrinales, s\u00f3lo le interesa una confesi\u00f3n sincera, que cure terap\u00e9uticamente la herida del pasado, recomponga el tejido espiritual del presente para un futuro de \u201cvida de gracia\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco cree en el pecado, cree en el pecado grave, cree en el infierno y de su existencia habla a lectores y oyentes. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 convencido de que Dios es misericordia en persona, por eso ha dado al hombre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. Pues, aqu\u00ed insiste en las condiciones para recibirlo bien, y sobre todo en el confesor como \u201cpadre\u201d y \u201cm\u00e9dico\u201d y no tanto como \u201cdoctor y juez\u201d: \u201cEl confesor sabe que sigue siendo m\u00e1s grande que tus faltas la misericordia de Dios que te concede el perd\u00f3n con su intervenci\u00f3n\u201d (<a href=\"https:\/\/www.donboscosanto.eu\/oe\/cenno_biografico_sul_giovanetto_magone_michele.php\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Referencia biogr\u00e1fica sobre el jovencito Magone Miguel<\/a>, pp. 24-25).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg\u00fan las memorias salesianas, a menudo suger\u00eda a sus j\u00f3venes que invocaran la misericordia divina, que no se desanimaran despu\u00e9s de pecar, sino que volvieran a confesarse sin miedo, confiando en la bondad del Se\u00f1or y tomando luego firmes resoluciones para el bien.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como \u201ceducador en el campo de la juventud\u201d, Don Bosco sent\u00eda la necesidad de insistir menos en el <em>ex opere operato<\/em> y m\u00e1s en el <em>ex opere operantis<\/em>, es decir, en las disposiciones del penitente. En Valdocco todos se sent\u00edan invitados a hacer una buena confesi\u00f3n, todos sent\u00edan el riesgo de las malas confesiones y la importancia de hacer una buena confesi\u00f3n; muchos de ellos sintieron entonces que viv\u00edan en una tierra bendecida por el Se\u00f1or. No en vano, la misericordia divina hab\u00eda hecho que un joven difunto se despertara despu\u00e9s de que se hubieran expuesto las cortinas del funeral para que pudiera confesar (a Don Bosco) sus pecados.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En resumen, el sacramento de la confesi\u00f3n, bien explicado en sus caracter\u00edsticas espec\u00edficas y celebrado con frecuencia, fue quiz\u00e1 el medio m\u00e1s\u0300 eficaz por el que el santo piamont\u00e9s llev\u00f3 a sus j\u00f3venes a confiar en la inmensa misericordia de Dios.<br><br><br><br><strong>La Comuni\u00f3n<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas tambi\u00e9n la Comuni\u00f3n, el segundo pilar de la pedagog\u00eda religiosa de Don Bosco, servir\u00e1 a este objetivo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco es ciertamente uno de los mayores promotores de la pr\u00e1ctica sacramental de la Comuni\u00f3n frecuente. Su doctrina, inspirada en el pensamiento de la contrarreforma, daba m\u00e1s importancia a la Comuni\u00f3n que a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la Eucarist\u00eda, aunque en su frecuencia all\u00ed hab\u00eda estado una evoluci\u00f3n. En los primeros veinte a\u00f1os de su vida sacerdotal, en la huella de San Alfonso, pero tambi\u00e9n en la del Concilio de Trento y antes a\u00fan en la de Tertuliano y San Agust\u00edn, propuso la Comuni\u00f3n semanal, o varias veces por semana o incluso diaria seg\u00fan la perfecci\u00f3n de las disposiciones correspondientes a las gracias del sacramento. Domingo Savio, en Valdocco hab\u00eda empezado a confesarse y comulgar a cada quince d\u00edas, pas\u00f3 luego a hacerlo cada semana, despu\u00e9s tres veces por semana y finalmente, tras un a\u00f1o de intenso crecimiento espiritual, todos los d\u00edas, obviamente siempre siguiendo el consejo de su confesor, el propio Don Bosco.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M\u00e1s tarde, en la segunda mitad de los a\u00f1os sesenta, Don Bosco, bas\u00e1ndose en sus experiencias pedag\u00f3gicas y en una fuerte corriente teol\u00f3gica a favor de la Comuni\u00f3n frecuente, que ten\u00eda como l\u00edderes al obispo franc\u00e9s de S\u00e9gur y al prior de G\u00e9nova Fr. Giuseppe Frassinetti, pas\u00f3 a invitar a sus j\u00f3venes a comulgar m\u00e1s a menudo, convencido de que permit\u00eda dar pasos decisivos en la vida espiritual y favorec\u00eda su crecimiento en el amor a Dios. Y en caso de imposibilidad de la Comuni\u00f3n sacramental diaria, suger\u00eda la Comuni\u00f3n espiritual, tal vez durante una visita al Sant\u00edsimo Sacramento, tan apreciada por san Alfonso. Sin embargo, lo importante era mantener la conciencia en estado de poder comulgar todos los d\u00edas: la decisi\u00f3n correspond\u00eda en cierto modo al confesor.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para Don Bosco, toda Comuni\u00f3n recibida dignamente \u2013ayuno prescrito, estado de gracia, voluntad de desprenderse del pecado, una hermosa acci\u00f3n de gracias posterior- anula las faltas cotidianas, fortalece el alma para evitarlas en el futuro, aumenta la confianza en Dios y en su infinita bondad y misericordia; adem\u00e1s es fuente de gracia para triunfar en la escuela y en la vida, es ayuda para soportar los sufrimientos y superar las tentaciones.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco cree que la Comuni\u00f3n es una necesidad para que los \u201cbuenos\u201d se mantengan como tales y para que los \u201cmalos\u201d se conviertan en \u201cbuenos\u201d. Es para los que quieren hacerse santos, no para los santos, como la medicina se da a los enfermos. Obviamente, sabe que la asistencia por s\u00ed sola no es un indicio seguro de bondad, ya que hay quienes la reciben muy tibiamente y por costumbre, sobre todo porque la propia superficialidad de los j\u00f3venes no les permite a menudo comprender toda la importancia de lo que hacen.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la Comuni\u00f3n, pues, se pueden implorar del Se\u00f1or gracias particulares para uno mismo y para los dem\u00e1s. Las cartas de Don Bosco est\u00e1n llenas de peticiones a sus j\u00f3venes para que recen y comulguen seg\u00fan su intenci\u00f3n, para que el Se\u00f1or le conceda buen \u00e9xito en los \u201casuntos\u201d de cada orden en los que se encuentra inmerso. Y lo mismo hac\u00eda con todos sus corresponsales, a los que invitaba a acercarse a este sacramento para obtener las gracias solicitadas, mientras que \u00e9l hac\u00eda lo propio en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco se preocupaba mucho de que sus muchachos crecieran alimentados por los sacramentos, pero tambi\u00e9n quer\u00eda el m\u00e1ximo respeto a su libertad. Y dej\u00f3 instrucciones precisas a sus educadores en su tratado sobre el Sistema Preventivo: \u201cNunca obligu\u00e9is a los j\u00f3venes a asistir a los santos sacramentos, sino s\u00f3lo animadles y dadles el consuelo de aprovecharlos\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al mismo tiempo, sin embargo, se mantuvo firme en su convicci\u00f3n de que los sacramentos son de suma importancia. Escribi\u00f3 perentoriamente: \u201cDigan lo que quieran sobre los diversos sistemas de educaci\u00f3n, pero no encuentro ninguna base segura salvo en la frecuencia de la Confesi\u00f3n y la Comuni\u00f3n\u201d (<a href=\"https:\/\/www.donboscosanto.eu\/oe\/il_pastorello_delle_alpi_ovvero_vita_del_giovane_besucco_francesco_d-argentera.php\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El pastorcito de los Alpes, o sea vida del joven Besucco Francisci d&#8217;Argentera<\/a>, 1864. p. 100).<br><br><br><strong>Una paternidad y una misericordia hecha persona<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La misericordia de Dios, actuante sobre todo en el momento de los sacramentos de la Confesi\u00f3n y la Comuni\u00f3n, encontraba entonces su expresi\u00f3n externa no s\u00f3lo en un Don Bosco \u201cpadre confesor\u201d, sino tambi\u00e9n \u201cpadre, hermano, amigo\u201d de los j\u00f3venes en la vida cotidiana ordinaria. Con cierta exageraci\u00f3n podr\u00eda decirse que su confianza con Don Bosco era tal que muchos de ellos apenas distingu\u00edan entre Don Bosco \u201cconfesor\u201d y Don Bosco \u201camigo\u201d y \u201chermano\u201d; otros pod\u00edan a veces intercambiar la acusaci\u00f3n sacramental con las efusiones sinceras de un hijo hacia su padre; por otra parte, el conocimiento que Don Bosco ten\u00eda de los j\u00f3venes era tal que con preguntas sobrias les inspiraba una confianza extrema y no pocas veces sab\u00eda hacer la acusaci\u00f3n en su lugar.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La figura de Dios padre, misericordioso y providente, que a lo largo de la historia ha mostrado su bondad desde Ad\u00e1n hacia los hombres, justos o pecadores, pero todos necesitados de ayuda y objeto de cuidados paternales, y en cualquier caso todos llamados a la salvaci\u00f3n en Jesucristo, se modula y refleja as\u00ed en la bondad de Don Bosco \u201cPadre de sus j\u00f3venes\u201d, que s\u00f3lo quiere su bien, que no los abandona, siempre dispuesto a comprenderlos, compadecerlos, perdonarlos. Para muchos de ellos, hu\u00e9rfanos, pobres y abandonados, acostumbrados desde muy peque\u00f1os al duro trabajo diario, objeto de modest\u00edsimas manifestaciones de ternura, hijos de una \u00e9poca en la que lo que imperaba era la sumisi\u00f3n decidida y la obediencia absoluta a cualquier autoridad constituida, Don Bosco fue quiz\u00e1s la caricia jam\u00e1s experimentada por un padre, la \u201cternura\u201d de la que habla el Papa Francisco.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conmueve todav\u00eda su carta a los j\u00f3venes de la casa de Mirabello a finales de 1864: \u201cAquellas voces, aquellos v\u00edtores, aquel besarse y darse la mano, aquella sonrisa cordial, aquel hablarse del alma, aquel animarse rec\u00edprocamente a hacer el bien, son cosas que embalsaman mi coraz\u00f3n, y por eso no puedo pensar sin conmoverme hasta las l\u00e1grimas. Les dir\u00e9 [&#8230;] que sois la pupila de mis ojos\u201d (Epistolario II editado por F. Motto II, car. n. 792).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A\u00fan m\u00e1s conmovedora es su carta a los j\u00f3venes de Lanzo del 3 de enero de 1876: \u201cPermitidme que os diga, y que nadie se ofenda, que sois todos unos ladrones; lo digo y lo repito, me lo hab\u00e9is quitado todo. Cuando estaba en Lanzo, me hechizasteis con vuestra benevolencia y cari\u00f1osa bondad, ligasteis las facultades de mi mente con vuestra piedad; a\u00fan me quedaba este pobre coraz\u00f3n, cuyos afectos ya me hab\u00edais robado por completo. Ahora vuestra carta marcada por 200 manos amistosas y querid\u00edsimas se ha apoderado de todo este coraz\u00f3n, al que no le queda m\u00e1s que un vivo deseo de amarlos en el Se\u00f1or, de hacerles el bien y de salvar las almas de todos\u201d (Epistolario III, car. n. 1389).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La bondad amorosa con la que trataba y quer\u00eda que los salesianos tratasen a los muchachos ten\u00eda un fundamento divino. Lo afirmaba citando una expresi\u00f3n de San Pablo: \u201cLa caridad es benigna y paciente; todo lo sufre, todo lo espera y todo lo soporta\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amabilidad era, por tanto, un signo de misericordia y de amor divino que escapaba al sentimentalismo y a las formas de sensualidad por la caridad teologal que era su fuente. Don Bosco comunicaba este amor a muchachos particulares y tambi\u00e9n a grupos de ellos: \u201cQue os tengo mucho afecto, no necesito dec\u00edroslo, os he dado pruebas claras de ello. Que vosotros tambi\u00e9n me am\u00e1is, no necesito decirlo, porque me lo hab\u00e9is demostrado constantemente. Pero, \u00bfen qu\u00e9 se fundamenta este afecto mutuo nuestro? [&#8230;] As\u00ed pues, el bien de nuestras almas es el fundamento de nuestro afecto\u201d (Epistolario II, car. n. 1148). El amor a Dios, el <em>primum<\/em> teol\u00f3gico, es, por tanto, el fundamento del <em>primum<\/em> pedag\u00f3gico.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amabilidad era tambi\u00e9n la traducci\u00f3n del amor divino en amor verdaderamente humano, hecho de sensibilidad correcta, cordialidad amable, afecto ben\u00e9volo y paciente tendente a la comuni\u00f3n profunda del coraz\u00f3n. En definitiva, ese amor efectivo y afectivo que se experimenta de forma privilegiada en la relaci\u00f3n entre el educando y el educador, cuando gestos de amistad y de perd\u00f3n por parte del educador inducen al joven, en virtud del amor que gu\u00eda al educador, a abrirse a la confianza, a sentirse apoyado en su esfuerzo por superarse y comprometerse, a dar su consentimiento y a adherirse en profundidad a los valores que el educador vive personalmente y le propone. El joven comprende que esta relaci\u00f3n le reconstruye y reestructura como hombre. La empresa m\u00e1s ardua del Sistema Preventivo es precisamente la de ganarse el coraz\u00f3n del joven, de gozar de su estima, de su confianza, de hacer de \u00e9l un amigo. Si el joven no ama al educador, \u00e9ste puede hacer muy poco del joven y por el joven.<br><br><strong>Las obras de misericordia<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Podr\u00edamos continuar ahora con las obras de misericordia, que el catecismo distingue entre obras corporales y espirituales, estableciendo dos grupos de siete. No ser\u00eda dif\u00edcil documentar c\u00f3mo Don Bosco vivi\u00f3, practic\u00f3 y alent\u00f3 la pr\u00e1ctica de estas obras de misericordia y c\u00f3mo con su \u201cser y obrar\u201d constituy\u00f3 de hecho un signo y un testimonio visible, con obras y palabras, del amor de Dios por los hombres. Por los l\u00edmites de espacio, nos limitamos a indicar las posibilidades de investigaci\u00f3n. Por cierto, se afirma que hoy parecen abandonadas tambi\u00e9n por la falsa oposici\u00f3n entre misericordia y justicia, como si la misericordia no fuera una forma t\u00edpica de expresar aquel amor que, en cuanto tal, nunca puede contradecir a la justicia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siendo un sacerdote muy joven, Don Bosco public\u00f3 un volumen, en formato diminuto, titulado \u201cEjercicio&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":36058,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":84,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[2566,1720,1738,2558,1768,2233,1960,1966,1972],"class_list":["post-36065","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-catequesis","tag-dios","tag-don-bosco","tag-esperanza","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36065","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36065"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36065\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}