{"id":36006,"date":"2025-04-21T16:30:23","date_gmt":"2025-04-21T16:30:23","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=36006"},"modified":"2025-04-26T09:50:51","modified_gmt":"2025-04-26T09:50:51","slug":"educar-nuestras-emociones-con-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/educar-nuestras-emociones-con-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"Educar nuestras emociones con san Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La psicolog\u00eda moderna ha demostrado la importancia y la influencia de las emociones en la vida de la psique humana y cada uno sabe que las emociones son particularmente fuertes durante la juventud. Pero ya casi no se habla de las \u00abpasiones del alma\u00bb, que la antropolog\u00eda cl\u00e1sica ha analizado minuciosamente, como testimonia la obra de Francisco de Sales, y, en particular, cuando escribe que \u00abel alma, en cuanto tal, es la fuente de las pasiones\u00bb. En su vocabulario el t\u00e9rmino \u00abemoci\u00f3n\u00bb a\u00fan no aparece con las connotaciones que le atribuimos. Dir\u00e1, en cambio, que nuestras \u00abpasiones\u00bb en ciertas circunstancias son \u00abmovidas\u00bb. En el \u00e1mbito educativo, la cuesti\u00f3n que se plantea se refiere a la actitud que conviene tener frente a estas manifestaciones involuntarias de nuestra sensibilidad, que siempre tienen un componente fisiol\u00f3gico.<br><\/em><br><br><strong>\u00abYo soy un pobre hombre y nada m\u00e1s\u00bb<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todos los que han conocido a Francisco de Sales han notado su gran sensibilidad y emotividad. Se le sub\u00eda la sangre a la cabeza y el rostro se pon\u00eda todo rojo. Conocemos sus ataques de ira contra los \u00abherejes\u00bb y la cortesana de Padua. Como todo buen Saboyano, era \u00abhabitualmente calmo y dulce, pero capaz de terribles ataques de ira; un volc\u00e1n bajo la nieve\u00bb. Su sensibilidad era muy viva. Con motivo de la muerte de su hermana peque\u00f1a Jeanne, escrib\u00eda a Juana de Chantal, tambi\u00e9n consternada:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a1Ay de m\u00ed, Hija m\u00eda!: yo soy un pobre hombre y nada m\u00e1s. Mi coraz\u00f3n se ha enternecido m\u00e1s de lo que jam\u00e1s habr\u00eda imaginado; pero la verdad es que ha contribuido mucho el disgusto vuestro y de mi madre: he tenido miedo por vuestro coraz\u00f3n y por el de mi madre<\/em>.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la muerte de su madre, no ocult\u00f3 que esa separaci\u00f3n le hab\u00eda hecho derramar l\u00e1grimas; tuvo ciertamente el coraje de cerrarle los ojos y la boca y de darle un \u00faltimo beso, pero despu\u00e9s de eso, confiaba a Juana de Chantal, \u00abel coraz\u00f3n se me hinch\u00f3 grandemente, y llor\u00e9 por esta buena madre m\u00e1s de lo que jam\u00e1s hab\u00eda hecho desde el d\u00eda en que abrac\u00e9 el sacerdocio\u00bb. \u00c9l, en efecto, no frenaba sistem\u00e1ticamente las manifestaciones exteriores de sus sentimientos, su humanismo las aceptaba tranquilamente. Un precioso testimonio de Juana de Chantal nos informa que \u00abnuestro santo no estaba exento de sentimientos y de mociones de las pasiones, y no quer\u00eda ser liberado de ellos\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se sabe bien que las pasiones del alma influyen en el cuerpo, provocando reacciones exteriores a sus movimientos interiores: \u00abNosotros exteriorizamos y manifestamos nuestras pasiones y los movimientos que nuestras almas tienen en com\u00fan con los animales por medio de los ojos, con movimientos de las cejas, de la frente y de todo el rostro\u00bb. As\u00ed, no est\u00e1 en nuestro poder no sentir miedo en determinadas circunstancias: \u00abEs como si uno dijera a una persona que se ve venir contra un le\u00f3n o un oso: No tengas miedo\u00bb. Ahora, \u00abcuando se siente temor se pone uno p\u00e1lido, y cuando somos reprendidos por una cosa que nos contrar\u00eda, se nos sube la sangre al rostro y nos ponemos rojos, o bien la contrariedad puede tambi\u00e9n hacer brotar l\u00e1grimas de nuestros ojos\u00bb. Los ni\u00f1os, \u00absi ven un perro que ladra, inmediatamente se ponen a gritar y no se detienen hasta que est\u00e1n cerca de la mam\u00e1\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando la se\u00f1ora de Chantal encuentre al asesino de su marido, \u00bfc\u00f3mo reaccionar\u00e1 su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb? \u00abS\u00e9 que, sin duda, vuestro coraz\u00f3n se sobresaltar\u00e1 y se sentir\u00e1 conmocionado, y vuestra sangre hervir\u00e1\u00bb, prev\u00e9 su director espiritual, a\u00f1adiendo esta lecci\u00f3n de sabidur\u00eda: \u00abDios nos hace tocar con la mano, en estas emociones, cu\u00e1n cierto es que estamos hechos de carne, de huesos y de esp\u00edritu\u00bb.<br><br><strong>Las doce pasiones del alma<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la antig\u00fcedad, Virgilio, Cicer\u00f3n y Boecio reduc\u00edan a cuatro las pasiones del alma, mientras que san Agust\u00edn conoc\u00eda una sola pasi\u00f3n dominante, el amor, articulado a su vez en cuatro pasiones secundarias: \u00abEl amor que tiende a poseer lo que ama, se llama ansia o <em>deseo<\/em>; cuando lo consigue y lo posee, se llama alegr\u00eda; cuando huye de lo que le es contrario, se llama <em>temor<\/em>; si le sucede perderlo y siente el peso, se llama <em>tristeza<\/em>\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la <em>Filotea<\/em>, Francisco de Sales se\u00f1ala siete, compar\u00e1ndolas con las cuerdas que el lutier debe de vez en cuando afinar: <em>el amor, el odio, el deseo, el temor, la esperanza, la tristeza <\/em>y la<em> alegr\u00eda<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el <em>Te\u00f3timo<\/em>, en cambio, enumera hasta doce. Asombra que \u00abesta multitud de pasiones [\u2026] sea dejada en nuestras almas\u00bb. Las primeras cinco tienen por objeto el bien, o sea, todo aquello que nuestra sensibilidad nos hace espont\u00e1neamente buscar y apreciar como bueno para nosotros (pensemos en los bienes fundamentales de la vida, de la salud y de la alegr\u00eda):<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Si el bien es considerado en s\u00ed mismo, seg\u00fan su bondad natural, genera el <strong>amor<\/strong>, primera y principal pasi\u00f3n; si el bien es considerado en cuanto faltante, provoca el <strong>deseo<\/strong>; si, dese\u00e1ndolo, se piensa que se puede conseguir, se tiene la esperanza; si se teme no poderlo obtener, se entra en la <strong>desesperaci\u00f3n<\/strong>; y cuando, de hecho, se lo posee, se tiene la <strong>alegr\u00eda<\/strong><\/em>.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las otras siete pasiones son aquellas que nos hacen espont\u00e1neamente reaccionar negativamente frente a todo aquello que nos aparece como mal a evitar y a combatir (pensemos en la enfermedad, en el sufrimiento y en la muerte):<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Apenas conocemos el mal, lo <strong>odiamos<\/strong>; si est\u00e1 ausente, lo <strong>huimos<\/strong>; si pensamos que no podemos evitarlo, lo <strong>tememos<\/strong>; si creemos que podemos evitarlo, nos animamos y nos armamos de <strong>coraje<\/strong>; pero si lo sentimos presente, nos entristecemos, y entonces la <strong>ira<\/strong> y el disgusto intervienen repentinamente para rechazarlo y alejarlo o al menos vengarse de \u00e9l; y, si eso no es factible, permanecemos en la <strong>tristeza<\/strong>; pero, si logramos rechazarlo o vengarnos, sentimos satisfacci\u00f3n y un sentido de paz, que es placer del <strong>triunfo<\/strong>, porque as\u00ed como la posesi\u00f3n del bien alegra el coraz\u00f3n, la victoria sobre el mal satisface el coraje<\/em>.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como se ve, a las once pasiones del alma propuestas por santo Tom\u00e1s, Francisco de Sales a\u00f1ade la victoria sobre el mal, que \u00absatisface el coraje\u00bb y provoca la alegr\u00eda del triunfo.<br><br><strong><em>El amor, primera y principal pasi\u00f3n<br><\/em><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como era f\u00e1cil prever, el <em>amor<\/em> es presentado como la \u00abprimera y principal pasi\u00f3n\u00bb: \u00abEl amor viene en primer lugar, entre las pasiones del alma: es el rey de todas las mociones del coraz\u00f3n, transforma en s\u00ed todo el resto y nos hace ser lo que \u00e9l ama\u00bb. \u00abEl amor es la primera pasi\u00f3n del alma\u00bb, repite.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c9l se manifiesta de mil maneras y su lenguaje es muy diversificado; de hecho, \u00abno se expresa solamente con palabras, sino tambi\u00e9n con los ojos, con los gestos y con las acciones. Por lo que se refiere a los ojos, las l\u00e1grimas que brotan de ellos son pruebas de amor\u00bb. Existen tambi\u00e9n los \u00absuspiros de amor\u00bb. Pero tales manifestaciones del amor son diferentes. La m\u00e1s habitual y superficial es la emoci\u00f3n o pasi\u00f3n, la cual pone en movimiento casi involuntariamente la sensibilidad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfY el <em>odio<\/em>? Odiamos espont\u00e1neamente lo que nos aparece como un mal. Es necesario saber que, entre las personas, existen formas de odio y aversiones instintivas, irracionales, inconscientes, como las existentes entre el mulo y el caballo, entre la vi\u00f1a y los repollos. No somos para nada responsables, porque no dependen de nuestra voluntad.<br><br><strong><em>El deseo y la fuga<br><\/em><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El deseo es otra realidad fundamental de nuestra psique. La vida cotidiana provoca m\u00faltiples deseos, porque el deseo consiste en la \u00abesperanza de un bien futuro\u00bb. Los m\u00e1s comunes deseos naturales son aquellos que \u00abse refieren a los bienes, a los placeres y a los honores\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al contrario, nosotros huimos espont\u00e1neamente de los males de la vida. La voluntad humana de Cristo lo empujaba a <em>huir<\/em> de los dolores y de los sufrimientos de la pasi\u00f3n; de ah\u00ed el temblor, la angustia y el sudar sangre.<br><br><strong><em>La esperanza y la desesperaci\u00f3n<br><\/em><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La <em>esperanza<\/em> concierne un bien que se piensa que se puede obtener. Filotea es invitada a examinar c\u00f3mo se ha comportado en referencia a la \u00abesperanza, quiz\u00e1s demasiado a menudo depositada en el mundo y en la criatura, y demasiado poco en Dios y en las cosas eternas\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cuanto a la <em>desesperaci\u00f3n<\/em>, mirad por ejemplo aquella de los \u00abj\u00f3venes aspirantes a la perfecci\u00f3n\u00bb: \u00abApenas encuentran una dificultad en su camino, he aqu\u00ed inmediatamente una sensaci\u00f3n de decepci\u00f3n, que los empuja a hacer un mont\u00f3n de lamentos, tal que da la impresi\u00f3n de estar atribulados por grandes tormentos. El orgullo y la vanidad no pueden tolerar el m\u00ednimo defecto, sin sentirse inmediatamente fuertemente turbados hasta llegar a la desesperaci\u00f3n\u00bb.<br><br><strong><em>La alegr\u00eda y la tristeza<br><\/em><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La <em>alegr\u00eda<\/em> es \u00abla satisfacci\u00f3n por el bien obtenido\u00bb. As\u00ed, \u00abcuando encontramos a aquellos que amamos, no es posible no sentirse conmovidos por la alegr\u00eda y el contento\u00bb. La posesi\u00f3n de un bien produce infaliblemente una complacencia o alegr\u00eda, como la ley de gravedad mueve la piedra: \u00abEs el peso que sacude las cosas, las mueve y las detiene: es el peso que mueve la piedra y la arrastra en el descenso apenas se quitan los obst\u00e1culos; es el mismo peso que le hace continuar el movimiento hacia abajo; finalmente, es siempre el mismo peso que la hace detenerse y asentarse cuando ha llegado a su lugar\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La alegr\u00eda llega a veces a la risa. \u00abLa risa es una pasi\u00f3n que irrumpe sin que lo queramos y no est\u00e1 en nuestro poder retenerlo, tanto m\u00e1s que re\u00edmos y somos movidos a re\u00edr por circunstancias imprevistas\u00bb. \u00bfNuestro Se\u00f1or ha re\u00eddo? El obispo de Ginebra piensa que Jes\u00fas sonre\u00eda cuando quer\u00eda: \u00abNuestro Se\u00f1or no pod\u00eda re\u00edr, porque para \u00e9l nada era imprevisto, dado que conoc\u00eda todo antes de que sucediera; pod\u00eda, ciertamente, sonre\u00edr, pero lo hac\u00eda voluntariamente\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las j\u00f3venes visitandinas, tomadas a veces por una incontenible risa cuando una compa\u00f1era se golpeaba el pecho o una lectora comet\u00eda un error durante la lectura en la mesa, necesitaban una lecci\u00f3n sobre este punto: \u00abLos locos r\u00eden de cualquier situaci\u00f3n, porque todo los sorprende, no logrando prever nada; pero los sabios no r\u00eden con tanta ligereza, porque emplean mayormente la reflexi\u00f3n, la cual hace que prevean las cosas que deben suceder\u00bb. Dicho esto, no es un defecto re\u00edr de alguna imperfecci\u00f3n, \u00absiempre que no se vaya demasiado lejos\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La <em>tristeza<\/em> es \u00abel dolor por un mal presente\u00bb. Ella \u00abturba el alma, provoca temores desmesurados, hace probar disgusto por la oraci\u00f3n, debilita y adormece el cerebro, priva al alma de sabidur\u00eda, de resoluci\u00f3n, de juicio y coraje y aniquila las fuerzas\u00bb; es \u00abcomo un duro invierno que arruina toda la belleza de la tierra y vuelve indolentes a todos los animales; porque quita toda suavidad del alma y la vuelve como perezosa e impotente en toda su facultad\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Puede desembocar en ciertos casos en el llanto: un padre, al acto de enviar a su hijo a la corte o a los estudios, no puede contenerse \u00abde llorar despidi\u00e9ndose de \u00e9l\u00bb; y \u00abuna hija, aunque se haya casado seg\u00fan los deseos del padre y de la madre, los conmueve hasta las l\u00e1grimas al momento de recibir su bendici\u00f3n\u00bb. Alejandro Magno llor\u00f3 cuando se enter\u00f3 de que hab\u00eda otras tierras que nunca podr\u00eda conquistar: \u00abComo un ni\u00f1o que gimotea por una manzana que se le niega, aquel Alejandro, que los historiadores llaman el Grande, m\u00e1s loco que un ni\u00f1o, se pone a llorar a l\u00e1grima viva, porque le parece imposible conquistar los otros mundos\u00bb.<br><br><strong><em>El coraje y el miedo<br><\/em><\/strong>El temor se refiere a un \u00abmal futuro\u00bb. Algunos, queriendo ser valientes, andan por ah\u00ed durante la noche, pero \u00abapenas oyen caer una piedra o el susurro de un rat\u00f3n que huye, se ponen a gritar: \u00a1Dios m\u00edo! &#8211; \u00bfQu\u00e9 pasa?, les preguntan, \u00bfqu\u00e9 hab\u00e9is encontrado? &#8211; He o\u00eddo un ruido. &#8211; Pero \u00bfqu\u00e9? &#8211; No lo s\u00e9\u00bb. Es necesario ser cautelosos, porque \u00abel miedo es un mal mayor que el mal mismo\u00bb.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cuanto al <em>coraje<\/em>, antes de ser una virtud, es un sentimiento que nos sostiene ante dificultades que normalmente deber\u00edan abatimos. Francisco de Sales lo experiment\u00f3 al emprender una larga y arriesgada visita a su di\u00f3cesis de monta\u00f1a:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Estoy a punto de montar a caballo para la visita pastoral, que durar\u00e1 unos cinco meses. [&#8230;] Parto lleno de coraje, y, desde esta ma\u00f1ana, he experimentado una gran alegr\u00eda de poder empezar, aunque, antes, durante varios d\u00edas, hab\u00eda experimentado vanos temores y tristezas.<br><\/em><br><strong><em>La c\u00f3lera y el sentimiento del triunfo<br><\/em><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cuanto a la <em>ira o c\u00f3lera<\/em>, no podemos impedir que nos invada en ciertas circunstancias: \u00abSi me vienen a decir que alguien ha hablado mal de m\u00ed, o que me causan otra contrariedad, inmediatamente estalla la c\u00f3lera y no me queda ni una vena que no se retuerza, porque la sangre hierve\u00bb. Incluso en los monasterios de la Visitaci\u00f3n no faltaban ocasiones para irritarse y enfadarse, y se sent\u00edan prepotentes los ataques del \u00abapetito irascible\u00bb. Nada extra\u00f1o en ello: \u00abImpedir que el resentimiento de la c\u00f3lera se despierte en nosotros y que la sangre nos suba a la cabeza, nunca ser\u00e1 posible; seremos afortunados si podemos tener esta perfecci\u00f3n un cuarto de hora antes de morir\u00bb. Tambi\u00e9n puede suceder \u00abque la ira trastorne y ponga patas arriba mi pobre coraz\u00f3n, que la cabeza me humee por todas partes, que la sangre hierva como una olla al fuego\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La satisfacci\u00f3n de la ira, por haber superado el mal, provoca la exaltante emoci\u00f3n del triunfo. El que triunfa \u00abno puede contener el transporte de su alegr\u00eda\u00bb.<br><br><strong>En busca del equilibrio<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las pasiones y los movimientos del alma son la mayor\u00eda de las veces independientes de nuestra voluntad: \u00abNo se pretende de vosotras que no teng\u00e1is pasiones; no est\u00e1 en vuestro poder\u00bb, dec\u00eda a las hijas de la Visitaci\u00f3n, a\u00f1adiendo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puede hacer una persona para tener tal o cual temperamento, sujeto a esta o aquella pasi\u00f3n? Todo est\u00e1, pues, en las acciones que hacemos derivar por medio de ese movimiento, que depende de nuestra voluntad\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una cosa es segura, los estados de \u00e1nimo y las pasiones hacen del hombre un ser extremadamente sujeto a variaciones de la \u00abtemperatura\u00bb psicol\u00f3gica, a imagen de las variaciones clim\u00e1ticas. \u00abSu vida transcurre sobre esta tierra como las aguas, fluctuando y ondeando en una perpetua variedad de movimientos\u00bb. \u00abHoy se estar\u00e1 felices en exceso, e, inmediatamente despu\u00e9s, exageradamente tristes. En tiempo de carnaval se ver\u00e1n manifestaciones de alegr\u00eda y de alborozo, con acciones necias y alocadas, luego, inmediatamente despu\u00e9s, ver\u00e9is signos de tristeza y de tedio tan exagerados que hacen pensar que se trata de cosas terribles y, en apariencia, irremediables. Otro, en el presente, ser\u00e1 demasiado confiado y nada le espantar\u00e1, e, inmediatamente despu\u00e9s, ser\u00e1 presa de una angustia que le hundir\u00e1 hasta debajo de la tierra\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El director espiritual de Juana de Chantal ha identificado bien las diferentes \u00abestaciones del alma\u00bb atravesadas por esta al principio de su fervorosa vida:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Veo que se encuentran en vuestra alma todas las estaciones del a\u00f1o. Ahora sent\u00eds el invierno a trav\u00e9s de las muchas esterilidades, distracciones, pesadeces y fastidios; ahora los roc\u00edos del mes de mayo con el perfume de las santas florecillas, y ahora el calor de los deseos de agradar a nuestro buen Dios. No queda m\u00e1s que el oto\u00f1o del cual, como dec\u00eds, no veis muchos frutos. Pues bien, a menudo ocurre que, trillando el grano o pisando la uva, se encuentra un fruto m\u00e1s abundante de lo que promet\u00edan las mieses y la vendimia. Vos querr\u00edais que fuera siempre primavera o verano; pero no, Hija m\u00eda: es necesario que ocurra la alternancia de las estaciones en nuestro interior como en nuestro exterior. Solo en el cielo todo ser\u00e1 primavera en cuanto a la belleza, todo ser\u00e1 oto\u00f1o en cuanto al goce y todo ser\u00e1 verano en cuanto al amor. All\u00e1 arriba, no habr\u00e1 m\u00e1s invierno, pero aqu\u00ed es necesario para el ejercicio de la abnegaci\u00f3n y de mil peque\u00f1as y bellas virtudes, que se ejercitan en el tiempo de las arideces<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La salud del alma como la del cuerpo no puede consistir en eliminar estos cuatro humores, sino en alcanzar una \u00abinvariabilidad de humor\u00bb. Cuando una pasi\u00f3n predomina sobre las otras, causa las enfermedades del alma; y como es sumamente dif\u00edcil regularla, de ello se deriva que los hombres son extravagantes y variables, por lo que no se vislumbra otra cosa entre ellos sino fantas\u00edas, inconstancias y estupideces.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las pasiones tienen de bueno el hecho de consentirnos \u00abejercitar la voluntad en la adquisici\u00f3n de la virtud y en la vigilancia espiritual\u00bb. A pesar de ciertas manifestaciones, en las que se debe \u00absofocar y reprimir las pasiones\u00bb, para Francisco de Sales no se trata de eliminarlas, cosa imposible, sino de controlarlas como m\u00e1s se pueda, es decir, moderarlas y orientarlas a un fin que sea bueno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No se trata, por lo tanto, de fingir ignorar nuestras manifestaciones ps\u00edquicas, como si no existieran (lo que una vez m\u00e1s es imposible), sino de \u00abvelar continuamente sobre el propio coraz\u00f3n y sobre el propio esp\u00edritu para mantener las pasiones en la norma y bajo el control de la raz\u00f3n; de lo contrario se tendr\u00e1n solamente originalidades y comportamientos desiguales\u00bb. Filotea no ser\u00e1 feliz, si no cuando haya \u00abaplacado y pacificado tantas pasiones que [le] provocaban inquietud\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tener un esp\u00edritu constante es uno de los mejores ornamentos de la vida cristiana y uno de los m\u00e1s amables medios para adquirir y conservar la gracia de Dios, y tambi\u00e9n para edificar al pr\u00f3jimo. \u00abLa perfecci\u00f3n, por lo tanto, no consiste en la ausencia de las pasiones, sino en su correcta regulaci\u00f3n; las pasiones est\u00e1n en el coraz\u00f3n como las cuerdas en un arpa: es necesario que est\u00e9n afinadas para que podamos decir: Te alabaremos con el arpa\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando las pasiones nos hacen perder el equilibrio interior y exterior, dos m\u00e9todos son posibles: \u00aboponiendo pasiones contrarias, u oponiendo mayores pasiones de la misma especie\u00bb. Si estoy turbado por el \u00abdeseo de las riquezas o del placer voluptuoso\u00bb, combatir\u00e9 tal pasi\u00f3n con el desprecio y la huida, o aspirar\u00e9 a riquezas y placeres superiores. Puedo luchar contra el miedo f\u00edsico con lo contrario que es el coraje, o desarrollando un temor saludable concerniente al alma.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El amor de Dios, por su parte, imprime a las pasiones una verdadera y propia conversi\u00f3n, cambiando su orientaci\u00f3n natural y prospectando para ellas un fin espiritual. Por ejemplo, \u00abel apetito por los alimentos se vuelve muy espiritual si, antes de satisfacerlo, se le da el motivo del amor: y no, Se\u00f1or, no es para complacer a este pobre vientre, ni para satisfacer este apetito que voy a la mesa, sino, seg\u00fan tu Providencia, para mantener este cuerpo que t\u00fa has hecho sujeto a tal miseria; s\u00ed, Se\u00f1or, porque as\u00ed te ha agradado a ti\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La transformaci\u00f3n as\u00ed operada se asemejar\u00e1 a un \u00abartificio\u00bb utilizado en la alquimia que cambia el hierro en oro. \u00ab\u00a1Oh santa y sacra alquimia! &#8211; escribe el obispo de Ginebra -, \u00a1oh polvo divino de la fusi\u00f3n, con el cual todos los metales de nuestras pasiones, afectos y acciones son mutados en el oro pur\u00edsimo de la celestial dilecci\u00f3n!\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estados de \u00e1nimo, pasiones e imaginaciones est\u00e1n profundamente arraigados en el alma humana: representan un recurso excepcional para la vida del alma. Ser\u00e1 tarea de las facultades superiores, la raz\u00f3n y sobre todo la voluntad, moderarlas y gobernarlas. Empresa dif\u00edcil; Francisco de Sales la ha cumplido con \u00e9xito, porque, seg\u00fan afirma la madre de Chantal, \u00abpose\u00eda tal absoluto dominio de sus pasiones que las hac\u00eda obedientes como esclavas; y al final casi no aparec\u00edan m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La psicolog\u00eda moderna ha demostrado la importancia y la influencia de las emociones en la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":36000,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":161,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2636,2198,2225,1972,2032,2026],"class_list":["post-36006","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-educacion","tag-formacion","tag-santos","tag-vida","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36006\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}