{"id":35950,"date":"2025-04-17T07:56:32","date_gmt":"2025-04-17T07:56:32","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=35950"},"modified":"2025-04-17T07:58:45","modified_gmt":"2025-04-17T07:58:45","slug":"la-pureza-y-los-medios-para-conservarla-1884","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/la-pureza-y-los-medios-para-conservarla-1884\/","title":{"rendered":"La pureza y los medios para conservarla (1884)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>En este sue\u00f1o de Don Bosco, aparece un jard\u00edn paradis\u00edaco: una ladera verde, \u00e1rboles engalanados y, en el centro, un inmenso tapiz c\u00e1ndido adornado con inscripciones b\u00edblicas que exaltan la pureza. Al borde est\u00e1n sentadas dos jovencitas de doce a\u00f1os, vestidas de blanco con cinturones rojos y coronas de flores: personifican la Inocencia y la Penitencia. Con voz suave dialogan sobre el valor de la inocencia bautismal, sobre los peligros que la amenazan y sobre los sacrificios necesarios para custodiarla: oraci\u00f3n, mortificaci\u00f3n, obediencia, pureza de los sentidos.<br><\/em><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le pareci\u00f3 a don Bosco tener ante s\u00ed un inmenso y encantador collado, cubierto de verdor, en suave pendiente y completamente llano. En las faldas del mismo, se formaba un escal\u00f3n, m\u00e1s bien bajo, desde el cual se sub\u00eda a la vereda donde estaba don Bosco. Aquello parec\u00eda el Para\u00edso terrenal iluminado por una luz m\u00e1s pura y m\u00e1s viva que la del sol. Estaba todo cubierto de verde hierba, esmaltada de multitud de bellas y variadas flores y sombreado por un ingente n\u00famero de \u00e1rboles que, entrelazando las ramas entre s\u00ed, las extend\u00edan a guisa de amplios festones.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En medio del vergel y hasta el l\u00edmite del mismo, se extend\u00eda una alfombra de m\u00e1gico candor, tan luciente que deslumbraba la vista. Ten\u00eda una longitud de muchas millas. Ofrec\u00eda toda la magnificencia de un regio estrado. Como ornato, sobre la franja que corr\u00eda a lo largo de su borde, se ve\u00edan varias inscripciones en caracteres dorados.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por un lado, se le\u00eda: <em>Beati immaculati qui ambulant in lege Domini<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Bienaventurados los puros que andan por los caminos de la ley del Se\u00f1or.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y en el otro: <em>Non privabit bonis eos qui ambulant in innocentia<\/em>. No dejar\u00e1 sin bienes a los que viven en la inocencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el tercer lado: <em>Non confundentur in tempore malo; in diebus famis saturabuntur<\/em>. No se sentir\u00e1n confundidos en el tiempo de la adversidad y, en los d\u00edas de hambre, ser\u00e1n saciados.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el cuarto: <em>Novit Dominus dies immaculatorum et haereditas eorum in aeternum erit<\/em>. Conoci\u00f3 el Se\u00f1or los d\u00edas de los inocentes y la herencia de ellos ser\u00e1 eterna.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En las cuatro esquinas del estrado, en torno de un magn\u00edfico roset\u00f3n, se ve\u00edan estas cuatro inscripciones:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cum simplicibus sermocinatio ejus<\/em>: Su conversaci\u00f3n ser\u00e1 con los sencillos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Proteget gradientes simpliciter<\/em>: Protege a los que suben con humildad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Qui ambulant simpliciter, ambulant confidenter<\/em>: Los que caminan con sencillez, proceden confiadamente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Voluntas eius in iis qui simpliciter ambulant<\/em>: Su voluntad se manifiesta a los que viven sencillamente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En mitad del estrado, hab\u00eda esta \u00faltima inscripci\u00f3n: <em>Qui ambulat simpliciter salvus erit<\/em>: El que procede con sencillez ser\u00e1 salvo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el centro de la pradera, sobre el borde superior de aquella blanca alfombra, se levantaba un estandarte blanqu\u00edsimo, sobre el cual se le\u00eda tambi\u00e9n escrito con caracteres de oro: <em>Fili mi, tu semper mecum es et omnia mea tua sunt<\/em>: Hijo m\u00edo, t\u00fa siempre has estado conmigo y todo lo m\u00edo te pertenece.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si don Bosco se sent\u00eda maravillado a la vista del jard\u00edn, m\u00e1s le llamaron la atenci\u00f3n dos hermosas jovencitas, como de doce a\u00f1os, que estaban sentadas al borde de la alfombra donde el terreno formaba el escal\u00f3n. Una celestial modestia se reflejaba en todo su gracioso continente. De sus ojos constantemente fijos en la altura, flu\u00eda no solamente una ingenua sencillez de paloma, sino que tambi\u00e9n brillaba en ellos la luz de un amor pur\u00edsimo y de un gozo verdaderamente celestial. Sus frentes despejadas y serenas parec\u00edan el asiento del candor y de la sinceridad; sobre sus labios florec\u00eda una alegre y encantadora sonrisa. Los rasgos de sus rostros denotaban un coraz\u00f3n tierno y fervoroso. Los graciosos movimientos de la persona les comunicaba un aire tal de sobrehumana grandeza y de nobleza que contrastaba con su juventud.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vestidura blanca les bajaba hasta los pies, sobre la cual no se distingu\u00eda ni mancha, ni arruga y ni siquiera un granito de polvo. Ten\u00edan ce\u00f1idos los costados con una faja bordada de lirios, de violetas y de rosas. Un adorno semejante, en forma de collar, rodeaba su cuello compuesto de las mismas flores, pero de forma diversa. Como brazaletes llevaban en las mu\u00f1ecas un hacecillo de margaritas blancas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todos estos adornos y flores ten\u00edan formas y colores de una belleza imposible de describir. Todas las piedras m\u00e1s preciosas del mundo, engarzadas con la m\u00e1s exquisita de las artes, parecer\u00edan un poco de fango en su comparaci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sus blanqu\u00edsimas sandalias estaban adornadas con una cinta blanca de bordes dorados con una graciosa lazada en el centro. Blanco tambi\u00e9n, con peque\u00f1os hilos de oro, era el cordoncillo con que estaban atadas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su larga cabellera estaba sujeta con una corona que les ce\u00f1\u00eda la frente y era tan abundante que, al salir de la corona, formaba exuberantes bucles, cayendo despu\u00e9s por la espalda a guisa de abundantes rizos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ambas hab\u00edan comenzado un di\u00e1logo: unas veces alternaban en el hablar; otras, se hac\u00edan preguntas o bien prorrump\u00edan en exclamaciones. A veces, las dos permanec\u00edan sentadas; otras, una estaba sentada y la otra de pie o bien paseaban. Pero nunca sal\u00edan de la superficie de aquella blanca alfombra y jam\u00e1s tocaban las hierbas ni las flores. Don Bosco, en su sue\u00f1o, permanec\u00eda a manera de espectador. Ni \u00e9l dirigi\u00f3 palabra alguna a las jovencitas ni las jovencitas a \u00e9l, pues ni se dieron cuenta de su presencia; la una dec\u00eda a la otra con suav\u00edsimo acento:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQu\u00e9 es la inocencia? El estado afortunado de la gracia santificante, conservado merced a la constante y exacta observancia de la ley divina.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y la otra doncella, con voz no menos dulce:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La conservaci\u00f3n de la pureza, de la inocencia, es fuente y origen de toda ciencia y de toda virtud.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y la primera:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Qu\u00e9 brillo, qu\u00e9 gloria, qu\u00e9 esplendor de virtud, vivir bien entre los malos y, entre los malignos y malvados, conservar el candor de la inocencia y la pureza de las costumbres!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La segunda se puso de pie y, deteni\u00e9ndose junto a la compa\u00f1era:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Bienaventurado el jovencito que no va detr\u00e1s de los consejos de los imp\u00edos y no sigue el camino de los pecadores, sino que su complacencia es la ley del Se\u00f1or, la cual medita d\u00eda y noche.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y ser\u00e1 como el \u00e1rbol plantado a lo largo de las corrientes de las aguas de la gracia del Se\u00f1or, el cual dar\u00e1 a su tiempo fruto copioso de buenas obras: aunque sople el viento, no caer\u00e1n de \u00e9l las hojas de las santas intenciones y del m\u00e9rito y todo cuanto haga tendr\u00e1 un pr\u00f3spero efecto y cada circunstancia de su vida cooperar\u00e1 a acrecentar su premio. Y, as\u00ed diciendo, se\u00f1alaba los \u00e1rboles del jard\u00edn, cargados de frutos bell\u00edsimos, que esparc\u00edan por el aire un perfume delicioso, mientras unos arroyuelos de aguas limp\u00edsimas que, unas veces, discurr\u00edan por dos orillas floridas, otras, ca\u00edan formando peque\u00f1as cascadas o formaban peque\u00f1os lagos y ba\u00f1aban sus pies, con un murmullo que parec\u00eda el sonido misterioso de una m\u00fasica lejana.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La primera doncella replic\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Es como un lirio entre las espinas que Dios acoge en su jard\u00edn y, despu\u00e9s, lo toma para ornamento de su coraz\u00f3n; y puede decir a su Se\u00f1or: Mi Amado para m\u00ed y yo para mi Amado, pues se apacienta en medio de lirios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y, al decir esto, indicaba un gran n\u00famero de lirios hermos\u00edsimos que alzaban su blanca corola entre las hierbas y las dem\u00e1s flores, mientras se\u00f1alaba en la lejan\u00eda un alt\u00edsimo valladar verde que rodeaba todo el jard\u00edn. Este valladar estaba todo cuajado de espinas y, detr\u00e1s de \u00e9l, vagaban unos monstruos asquerosos que intentaban penetrar en el jard\u00edn, pero se lo imped\u00edan las espinas del seto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Es cierto! \u00a1Cu\u00e1nta verdad encierran tus palabras!, a\u00f1adi\u00f3 la segunda, \u00a1Bienaventurado el jovencito que sea hallado sin culpa! \u00bfPero qui\u00e9n ser\u00e1 el tal y qu\u00e9 alabanzas diremos en su honor? Pues ha obrado cosas admirables en su vida. Fue encontrado perfecto y tendr\u00e1 la gloria eterna; pudo haber pecado y no pec\u00f3; hacer el mal y no lo hizo. Por esto, sus bienes han sido establecidos por el Se\u00f1or y sus obras buenas ser\u00e1n celebradas por todas las congregaciones de los Santos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Y, en la tierra, qu\u00e9 gloria les est\u00e1 reservada! Los llamar\u00e1, les se\u00f1alar\u00e1 un lugar en su santuario, los har\u00e1 ministros de sus misterios y les dar\u00e1 un nombre sempiterno que jam\u00e1s perecer\u00e1, concluy\u00f3 la primera.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La segunda se puso de pie y exclam\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQui\u00e9n puede describir la belleza de un inocente? Su alma est\u00e1 espl\u00e9ndidamente vestida, como una de nosotras, adornada con la blanca estola del santo Bautismo. En su cuello, en sus brazos resplandecen gemas divinas, lleva en su dedo el anillo de la alianza con Dios. Camina velozmente en su viaje hacia la eternidad. Se abre delante de sus ojos un sendero sembrado de estrellas&#8230; Es tabern\u00e1culo viviente del Esp\u00edritu Santo. Con la sangre de Jes\u00fas que corre por sus venas y ti\u00f1e sus mejillas y sus labios, con la Sant\u00edsima Trinidad en el coraz\u00f3n inmaculado, despide a su alrededor torrentes de luz que le revisten de un esplendor mayor que el del sol. Desde lo alto, llueven p\u00e9talos de flores celestes que llenan el aire. Todo el ambiente se puebla de las suaves armon\u00edas de los \u00e1ngeles que hacen eco a sus plegarias. Mar\u00eda Sant\u00edsima est\u00e1 a su lado pronta a defenderla. El cielo est\u00e1 abierto para ella. \u00a0Se ha convertido en espect\u00e1culo para las inmensas legiones de los Santos y de los Esp\u00edritus bienaventurados que le invitan agitando sus palmas. Dios, entre los inaccesibles fulgores de su trono de gloria, le se\u00f1ala con la diestra el lugar que le tiene destinado, mientras que, con la izquierda, sostiene la espl\u00e9ndida corona con que le ha de coronar para siempre. El inocente es el deseo, la alegr\u00eda, el aplauso del Para\u00edso. Y, sobre su rostro, est\u00e1 esculpida una alegr\u00eda inefable. Es hijo de Dios. Dios es su Padre. El Para\u00edso es su herencia. Est\u00e1 continuamente con Dios. Lo ve, lo ama, lo sirve, lo posee, lo goza, posee un rayo de las delicias celestiales; est\u00e1 en posesi\u00f3n de todos los tesoros, de todas las gracias, de todos los secretos, de todos los dones, de todas sus perfecciones y de Dios mismo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Por esto, se presenta tan gloriosa la inocencia en los Santos del Antiguo Testamento y en los del Nuevo, y especialmente en los M\u00e1rtires. \u00a1Oh, Inocencia, cu\u00e1n bella eres! Tentada, creces en perfecci\u00f3n, humillada, te levantas m\u00e1s sublime; combatida, sales triunfante; sacrificada, vuelas a recibir la corona. T\u00fa eres libre en la esclavitud, tranquila y segura en los peligros, alegre entre las cadenas. Los poderosos se inclinan ante ti, los pr\u00edncipes te acogen, los grandes te buscan. Los buenos te obedecen, los malos te envidian, los rivales te emulan, los adversarios sucumben ante ti. Y t\u00fa saldr\u00e1s siempre victoriosa, incluso cuando los hombres te condenen injustamente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las dos doncellas hicieron una peque\u00f1a pausa, como para tomar un poco de aliento despu\u00e9s de haber desahogado tan encendidos anhelos, y luego se tomaron de la mano y se miraron una a otra.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh, si los j\u00f3venes conociesen el precioso tesoro de la inocencia, c\u00f3mo cuidar\u00edan, desde el principio de su vida, la estola del santo bautismo! Mas, por el contrario, no reflexionan, no piensan lo que quiere decir mancillarla. La inocencia es un licor precios\u00edsimo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero est\u00e1 encerrado en un fr\u00e1gil vaso de barro y, si no se le lleva con cautela, se rompe con la mayor facilidad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La inocencia es una piedra preciosa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero no se conoce su valor, se pierde y f\u00e1cilmente se la cambia por un objeto vil.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La inocencia es un espejo de oro, que refleja la imagen de Dios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero basta un poco de aire h\u00famedo para empa\u00f1arlo y hay que conservarlo envuelto en un velo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La inocencia es un lirio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero el solo contacto de una mano poco delicada puede marchitarlo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La inocencia es una blanca vestidura. <em>Omni tempore sint vestimenta tua candida<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero basta una sola mancha para hacerla perder su valor; por eso, es necesario caminar con mucha precauci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La inocencia queda violada, si es afeada por una sola mancha, y pierde el tesoro de su gracia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Basta un solo pecado mortal.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y, una vez perdida, queda perdida para siempre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Qu\u00e9 desgracia la de tantas inocencias que se pierden cada d\u00eda! Cuando un jovencito cae en el pecado, el Para\u00edso se le cierra; la Virgen Sant\u00edsima y el \u00c1ngel de la guarda desaparecen, cesan las m\u00fasicas y se eclipsa la luz. Dios no est\u00e1 ya en su coraz\u00f3n, desaparece el camino de estrellas que antes recorr\u00eda; cae y queda al momento solo como una isla en medio del mar, de un mar de fuego que se extiende hasta el extremo horizonte de la eternidad, abism\u00e1ndose hasta la profundidad del caos&#8230; Sobre su cabeza brillan en el cielo, amenazantes, los rayos de la divina justicia. Satan\u00e1s se ha convertido en su compa\u00f1ero, lo ha cargado de cadenas, le ha puesto un pie en el cuello y, con el bidente levantado en alto, ha exclamado:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1He vencido! Tu hijo es mi esclavo. Ya no te pertenece, para \u00e9l se ha terminado la alegr\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si la justicia de Dios le priva en aquel momento del \u00fanico punto de apoyo con que cuenta, est\u00e1 perdido para siempre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Y puede levantarse! La misericordia de Dios es infinita. Una buena confesi\u00f3n le puede devolver la gracia y el t\u00edtulo de hijo de Dios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero la inocencia, jam\u00e1s. \u00a1Y qu\u00e9 consecuencias se originar\u00e1n del primer pecado! Conoce el mal que antes no conoc\u00eda; sentir\u00e1 terriblemente el influjo de las malas inclinaciones; con la deuda enorme que ha contra\u00eddo con la divina justicia, se sentir\u00e1 m\u00e1s d\u00e9bil en los combates espirituales. Sentir\u00e1 lo que antes no sent\u00eda, los efectos de la verg\u00fcenza, de la tristeza, del remordimiento.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y pensar que antes se hab\u00eda dicho de \u00e9l: Dejad que los ni\u00f1os se acerquen a M\u00ed. Ellos ser\u00e1n como los \u00e1ngeles de Dios en el cielo, Hijo m\u00edo, dame tu coraz\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Ah, qu\u00e9 delito tan espantoso cometen aquellos desgraciados que son culpables de que un ni\u00f1o pierda la inocencia! Jes\u00fas ha dicho: El que escandalizare a uno de estos peque\u00f1uelos que creen en M\u00ed, mejor le fuera que le atasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen a lo m\u00e1s profundo del mar. \u00a1Ay del mundo a causa de los esc\u00e1ndalos! No es posible impedir los esc\u00e1ndalos, pero \u00a1ay de aquellos que escandalizan! Guardaos de despreciar a uno de estos peque\u00f1os que creen en M\u00ed, porque os aseguro que sus \u00e1ngeles en el cielo ven perpetuamente el rostro de mi Padre e est\u00e1 en los cielos y piden venganza.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Desgraciados! Pero no menos infelices son los que se dejan robar la inocencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y aqu\u00ed las dos jovencitas comenzaron a pasear; el tema de su conversaci\u00f3n era sobre cu\u00e1l es el medio para conservar la inocencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una dec\u00eda:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Es un gran error el de los j\u00f3venes, al creer que la penitencia la debe practicar solamente quien ha pecado. La penitencia es tambi\u00e9n necesaria para conservar la inocencia. Si San Luis no hubiese hecho penitencia, habr\u00eda ca\u00eddo sin duda en pecado mortal. Esto se deber\u00eda predicar, inculcar, ense\u00f1ar continuamente a los j\u00f3venes. \u00a1Cu\u00e1ntos m\u00e1s numerosos ser\u00edan los que conservar\u00edan la inocencia, mientras que ahora son tan pocos!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Lo dice el Ap\u00f3stol: Hemos de llevar siempre, por todas partes, en nuestro cuerpo, la mortificaci\u00f3n de Jesucristo, a fin de que la vida de Jes\u00fas se manifieste en nosotros.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y Jes\u00fas, santo, inmaculado e inocente, pas\u00f3 una vida de privaciones y dolores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; As\u00ed tambi\u00e9n Mar\u00eda y todos los Santos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y fue para dar ejemplo a todos los j\u00f3venes. Dice San Pablo: \u00abSi viv\u00eds seg\u00fan la carne, morir\u00e9is; si, con el esp\u00edritu dais muerte a las acciones de la carne, vivir\u00e9is\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Por tanto, sin la penitencia no se puede conservar la inocencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y, con todo, muchos querr\u00edan conservar la inocencia, viviendo libremente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Necios! \u00bfAcaso no est\u00e1 escrito: Fue arrebatado para que la malicia no alterase su esp\u00edritu y la seducci\u00f3n no indujese su alma a error?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mas la ofuscaci\u00f3n de la vanidad oscurece el bien y el v\u00e9rtigo de la concupiscencia pervierte al alma inocente. Por tanto, <strong>dos enemigos tienen los inocentes<\/strong>: <strong>las m\u00e1ximas perversas y las malas conversaciones de los malvados<\/strong> y la <strong>concupiscencia<\/strong>. \u00bfNo dice el Se\u00f1or que la muerte en plena juventud es un premio que evita al inocente los combates? \u00abPorque agrad\u00f3 al Se\u00f1or, fue por El amado y, porque viv\u00eda entre los pecadores, fue llevado a otro lugar. Habiendo muerto en edad temprana, recorri\u00f3 un largo camino. Porque Dios amaba su alma, lo sac\u00f3 de en medio de la iniquidad. Fue arrebatado para que la malicia no alterase su esp\u00edritu y la seducci\u00f3n no indujese su alma a error\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Afortunados los ni\u00f1os que abrazan la cruz de la penitencia y con firme prop\u00f3sito dicen con Job: <em>Donec deficiam, non recedam ab innocentia mea<\/em>. Hasta que muera no me apartar\u00e9 del camino de la inocencia.<em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; <\/em>Por tanto, mortificaci\u00f3n para superar el fastidio que sienten en la oraci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Est\u00e1 escrito: <em>Psallam et intelligam in via immaculata. Quando venies ad me? Petite et accipietis. Pater noster!<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n de la inteligencia mediante la humildad, obedecer a los Superiores y a los reglamentos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Tambi\u00e9n est\u00e1 escrito: <em>Si mei non fuerint dominati, tunc immaculatus ero et emundabor a delicto maximo<\/em>. Y esto es la soberbia. Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. El que se humilla ser\u00e1 exaltado y el que se exalta ser\u00e1 humillado. Obedeced a vuestros Superiores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n en decir siempre la verdad, en manifestar los propios defectos y los peligros en los cuales puede uno encontrarse. Entonces recibir\u00e1 siempre consejo, especialmente del confesor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; <em>Pro anima tua, ne confundaris dicere verum<\/em>. Por amor de tu alma no tengas verg\u00fcenza de decir la verdad. Porque hay una verg\u00fcenza que trae consigo el pecado y hay otra verg\u00fcenza que trae consigo la gloria y la gracia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n del coraz\u00f3n, frenando sus movimientos desordenados, amando a todos por amor de Dios y apart\u00e1ndonos resueltamente de aquellos que pretenden mancillar nuestra inocencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Lo ha dicho Jes\u00fas: Si tu mano o tu pie te sirven de esc\u00e1ndalo, c\u00f3rtalos y arr\u00f3jalos lejos de ti; es mejor para ti llegar a la vida, con una mano o con un pie de menos, que, con ambas manos o con ambos pies, ser precipitado al fuego eterno. Y si tu ojo te sirve de esc\u00e1ndalo, s\u00e1catelo y arr\u00f3jalo lejos de ti; es mejor entrar en la vida eterna, con un solo ojo, que con los dos ser arrojado al fuego del infierno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n en soportar valientemente y con franqueza las burlas del respeto humano. <em>Exacuerunt, ut gladium, linguas suas: intenderunt arcum, rem amaram, ut saggitent in occulis immaculatum<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y vencer\u00e1n estas mofas malignas, temiendo ser descubiertos por los Superiores, pensando en las terribles palabras de Jes\u00fas: El que se avergonzare de M\u00ed y de mis palabras, se avergonzar\u00e1 de \u00e9l el Hijo del hombre, cuando venga con toda su majestad y con la del Padre y de los santos \u00c1ngeles.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n de los ojos, al mirar, al leer, apart\u00e1ndose de toda lectura mala e inoportuna.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Un punto esencial. He hecho pacto con mis ojos de no pensar ni siquiera en una virgen. Y en los salmos: Guarda tus ojos para que no vean la vanidad,<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n del o\u00eddo y no escuchar malas conversaciones, palabras hirientes o imp\u00edas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Se lee en el Eclesi\u00e1stico: <em>Saepi aures tuas spinis, linguam nequam noli audire<\/em>. Rodea con un seto de espinas tus o\u00eddos y no escuches la mala lengua.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n en el hablar: no dejarse vencer por la curiosidad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Tambi\u00e9n est\u00e1 escrito: Coloca una puerta y un candado a tu boca. Ten cuidado de no pecar con la lengua, para que no seas derribado a vista de los enemigos que te insidian y tu ca\u00edda llegue a ser incurable y mortal.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificaci\u00f3n del gusto: no comer, no beber demasiado.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El demasiado comer y el demasiado beber fue causa del diluvio universal y del fuego sobre Sodoma y Gomorra y de los mil castigos que cayeron sobre el pueblo hebreo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mortificarse, en suma, sufriendo cuanto nos sucede a lo largo del d\u00eda, el fr\u00edo, el calor y no buscar nuestras satisfacciones. Mortificad vuestros miembros terrenos, dice San Pablo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Recordad el dicho de Jes\u00fas: <em>Si quis vult post me venire, abneget semetipsum et tollat crucem suam quotidie et sequatur me<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Dios mismo, con su pr\u00f3vida mano, rodea de espinas y de cruces a sus inocentes, como hizo con Job, con Jos\u00e9, con Tob\u00edas y con otros Santos. <em>Quia acceptus eras Deo, necesse fuit ut tentatio probaret te<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El camino del inocente tiene sus pruebas, sus sacrificios, pero recibe fuerza en la Comuni\u00f3n, porque quien comulga frecuentemente tiene la vida eterna, est\u00e1 en Jes\u00fas y Jes\u00fas en \u00e9l. Vive la misma vida de Jes\u00fas y El lo resucitar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda. Es \u00e9ste el trigo de los elegidos y el vino que engendra v\u00edrgenes. <em>Parasti in conspectu meo mensam adversus eos, qui tribulant me. Cadent a latere tuo mille et decem millia a dextris tuis, ad te autem non appropinquabunt.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; <\/em>La Virgen Sant\u00edsima a quien tanto ama es su Madre. <em>Ego mater pulchrae dilectionis et timoris et agnitionis et sanctae spei. In me gratia omnis<\/em> (para conocer) viae et veritatis; in me omnis spes vitae et virtutis. <em>Ego diligentes me diligo. Qui elucidant me, vitam aeternam habebunt. Terribilis ut castrorum acies ordinata<\/em>.<em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Las dos doncellas se volvieron entonces y comenzaron a subir lentamente la pendiente.Y la una exclam\u00f3:<em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; <\/em>La salud de los justos viene del Se\u00f1or. El es su protector en el tiempo de la tribulaci\u00f3n. El Se\u00f1or los ayudar\u00e1 y los librar\u00e1. El los librar\u00e1 de las manos de los pecadores y los salvar\u00e1 porque esperaron en El.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y la otra prosigui\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Dios me dot\u00f3 de fortaleza y el camino que recorro es inmaculado.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al llegar ambas doncellas al centro de aquella alfombra, se volvieron.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, grit\u00f3 una de ellas, la inocencia coronada por la penitencia es la reina de todas las virtudes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y la otra exclam\u00f3 tambi\u00e9n:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Cu\u00e1n gloriosa y bella es la generaci\u00f3n de los castos! Su memoria es inmortal y admirable a los ojos de Dios y de los hombres. La gente la imita cuando est\u00e1 presente y la desea, cuando ha partido para el cielo, y, coronada, triunfa en la eternidad, despu\u00e9s de vencer los combates de la castidad. \u00a1Y qu\u00e9 triunfo! \u00a1Qu\u00e9 gozo! Qu\u00e9 gloria al presentar a Dios, inmaculada, la estola del santo Bautismo, despu\u00e9s de tantos combates entre los aplausos, los c\u00e1nticos, el fulgor de los ej\u00e9rcitos celestiales.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras hablaban de esta manera del premio reservado a la inocencia conservada mediante la penitencia, don Bosco vio aparecer legiones de \u00e1ngeles que, bajando del cielo, se asentaban sobre el blanco tapiz. Y se un\u00edan a aquellas dos doncellas, conservando ellas el puesto del centro. Formaban una gran multitud que cantaba: <em>Benedictus Deus et Pater Domini Nostri Jesus Christi, qui benedixit nos in omni benedictione spirituali in coelestibus in Christo; qui elegit nos in ipso ante mundi constitutionem, ut essemus sancti et immaculati in conspectu eius in charitate et praedestinavit nos in adoptionem per Jesum Christum<\/em>.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Las dos ni\u00f1as se pusieron entonces a cantar un himno maravilloso, pero con tales palabras y tales notas, que s\u00f3lo los \u00e1ngeles que estabanm\u00e1s pr\u00f3ximos al centro pod\u00edan modular. Los otros tambi\u00e9n cantaban, pero don Bosco no pod\u00eda o\u00edr sus voces, observando s\u00f3lo los gestos y el movimiento de los labios al adaptar la boca al canto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las dos ni\u00f1as cantaban: <em>Me propter innocentiam suscepisti et confirmasti me in conspectu tuo in aeternum. Benedictus Dominus Deus a saeculo et usque in saeculum; fiat, fiat!<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto, a las primeras escuadras de \u00e1ngeles se a\u00f1adieron otras y otras. Su vestido era de varios colores y adornos, diversos los unos de los otros y especialmente diferente del de las doncellas. Pero la riqueza y magnificencia de los mismos era divina. La belleza de cada uno era tal que la mente humana no la podr\u00eda concebir en manera alguna, ni formarse la m\u00e1s remota idea de ellos. El espect\u00e1culo que ofrec\u00eda esta escena era indescriptible; pero s\u00f3lo a fuerza de a\u00f1adir palabras a palabras, se podr\u00eda explicar en cierta manera el concepto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Terminado el canto de las dos ni\u00f1as, entonaron todos juntos un himno inmenso y tan armonioso que jam\u00e1s se oy\u00f3 cosa igual ni se oir\u00e1 sobre la tierra.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He aqu\u00ed lo que cantaban: <em>Ei, qui potens est vos conservare sine peccato et constituere ante conspectum gloriae suae immaculatos in exultatione, in adventu Domini nostri Jesu Christi: Soli Deo Salvatori nostro, per Jesum Christum Dominum nostrum, gloria et magnificentia, imperium et potestas ante omne saeculum, et nunc et in omnia saecula saeculorum. Amen.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Mientras cantaban, iban llegando nuevas escuadras de \u00e1ngeles y, cuando el canto hubo terminado, poco a poco, todos se elevaron en el aire y desaparecieron al mismo tiempo que aquella visi\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y don Bosco se despert\u00f3.<br><br><em>(MB IT XVII, 722-730 \/ MB ES 625-632)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este sue\u00f1o de Don Bosco, aparece un jard\u00edn paradis\u00edaco: una ladera verde, \u00e1rboles engalanados&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":35943,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":156,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,2636,2558,1768,2198,1828,1960,1972,1984,2026],"class_list":["post-35950","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-gracias-recibidas","tag-salesianos","tag-santos","tag-suenos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35950"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35950\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35943"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}