{"id":35723,"date":"2025-04-02T13:29:09","date_gmt":"2025-04-02T13:29:09","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=35723"},"modified":"2025-04-02T13:31:45","modified_gmt":"2025-04-02T13:31:45","slug":"don-elia-comini-sacerdote-martir-en-monte-sole","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/don-elia-comini-sacerdote-martir-en-monte-sole\/","title":{"rendered":"Don Elia Comini: sacerdote m\u00e1rtir en Monte Sole"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El 18 de diciembre de 2024, el Papa Francisco reconoci\u00f3 oficialmente el martirio de don Elia Comini (1910-1944), Salesiano de Don Bosco, quien ser\u00e1 beatificado. Su nombre se suma al de otros sacerdotes\u2014como don Giovanni Fornasini, ya Beato desde 2021\u2014que fueron v\u00edctimas de las feroces violencias nazis en el \u00e1rea de Monte Sole, en las colinas de Bolonia, durante la Segunda Guerra Mundial. La beatificaci\u00f3n de don Elia Comini no es solo un acontecimiento de extraordinaria relevancia para la Iglesia bolonesa y la Familia Salesiana, sino que tambi\u00e9n constituye una invitaci\u00f3n universal a redescubrir el valor del testimonio cristiano: un testimonio en el que la caridad, la justicia y la compasi\u00f3n prevalecen sobre toda forma de violencia y odio.<br><\/em><br><br><strong>De los Apennino a los patios salesianos<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Elia Comini nace el 7 de mayo de 1910 en la localidad \u201cMadonna del Bosco\u201d de Calvenzano de Vergato, en la provincia de Bolonia. Su casa natal est\u00e1 contigua a un peque\u00f1o santuario mariano, dedicado a la \u201cMadonna del Bosco\u201d, y esta fuerte impronta en el signo de Mar\u00eda lo acompa\u00f1ar\u00e1 toda la vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es el segundo hijo de Claudio y Emma Limoni, quienes se casaron, en la iglesia parroquial de Salvaro, el 11 de febrero de 1907. Al a\u00f1o siguiente naci\u00f3 el primog\u00e9nito Amleto. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Elia vino al mundo. Bautizado al d\u00eda siguiente de su nacimiento \u2013 8 de mayo \u2013 en la parroquia Sant\u2019Apollinare de Calvenzano, Elia recibe ese d\u00eda tambi\u00e9n los nombres de \u201cMichele\u201d y \u201cGiuseppe\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando tiene siete a\u00f1os, la familia se traslada a la localidad \u201cCasetta\u201d de Pioppe de Salvaro en el municipio de Grizzana. En 1916, Elia comienza la escuela: asiste a las tres primeras clases de primaria en Calvenzano. En ese per\u00edodo tambi\u00e9n recibe la Primera Comuni\u00f3n. A\u00fan peque\u00f1o, se muestra muy involucrado en el catecismo y en las celebraciones lit\u00fargicas. Recibe la Confirmaci\u00f3n el 29 de julio de 1917. Entre 1919 y 1922, Elia aprende los primeros elementos de pastoral en la \u201c<em>escuela de fuego<\/em>\u201d de Mons. Fidenzio Mellini, quien de joven hab\u00eda conocido a don Bosco, quien le hab\u00eda profetizado el sacerdocio. En 1923, don Mellini orienta tanto a Elia como a su hermano Amleto hacia los Salesianos de Finale Emilia, y ambos aprovechar\u00e1n el carisma pedag\u00f3gico del santo de los j\u00f3venes: Amleto como docente y \u201cemprendedor\u201d en el \u00e1mbito escolar; Elia como Salesiano de Don Bosco.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Noviado desde el 1 de octubre de 1925 en San L\u00e1zaro de Savena, Elia Comini queda hu\u00e9rfano de padre el 14 de septiembre de 1926, a pocos d\u00edas (3 de octubre de 1926) de su Primera Profesi\u00f3n religiosa, que renovar\u00e1 hasta la Perpetua, el 8 de mayo de 1931 en el aniversario de su bautismo, en el Instituto \u201cSan Bernardino\u201d de Chiari. En Chiari ser\u00e1 adem\u00e1s \u201ctirocinante\u201d en el Instituto Salesiano \u201cRota\u201d. Recibe el 23 de diciembre de 1933 los \u00f3rdenes menores del ostiariado y del lectorado; del exorcistado y del acolitado el 22 de febrero de 1934. Es subdi\u00e1cono el 22 de septiembre de 1934. Ordenado di\u00e1cono en la catedral de Brescia el 22 de diciembre de 1934, don Elia es consagrado sacerdote por la imposici\u00f3n de manos del Obispo de Brescia Mons. Giacinto Tredici el 16 de marzo de 1935, con solo 24 a\u00f1os: al d\u00eda siguiente celebra la Primera Misa en el Instituto salesiano \u201cSan Bernardino\u201d de Chiari. El 28 de julio de 1935 celebrar\u00e1 con una Misa en Salvaro.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Inscrito en la facultad de Letras Cl\u00e1sicas y Filosof\u00eda de la entonces Real Universidad de Mil\u00e1n, es muy querido por los alumnos, ya como docentes, ya como padre y gu\u00eda en el Esp\u00edritu: su car\u00e1cter, serio sin rigidez, le vale estima y confianza. Don Elia es tambi\u00e9n un fino m\u00fasico y humanista, que aprecia y sabe hacer apreciar las \u201ccosas bellas\u201d. En los trabajos escritos, muchos estudiantes, adem\u00e1s de desarrollar el tema, encuentran natural abrirle a don Elia su propio coraz\u00f3n, proporcion\u00e1ndole as\u00ed la ocasi\u00f3n para acompa\u00f1arlos y orientarlos. De don Elia \u201cSalesiano\u201d se dir\u00e1 que era como la gallina con los pollitos alrededor (\u00ab<em>Se le\u00eda en su rostro toda la felicidad de escucharlo: parec\u00edan una camada de pollitos alrededor de la gallina<\/em>\u00bb): \u00a1todos cerca de \u00e9l! Esta imagen evoca la de Mt 23,37 y expresa su actitud de reunir a las personas para alegrarlas y cuidarlas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Elia se grad\u00faa el 17 de noviembre de 1939 en Letras Cl\u00e1sicas con una tesis sobre el <em>De resurrectione carnis<\/em> de Tertuliano, con el profesor Luigi Castiglioni (latinista de fama y coautor de un c\u00e9lebre diccionario de lat\u00edn, el \u201cCastiglioni-Mariotti\u201d): al detenerse en las palabras \u00ab<em>resurget igitur caro<\/em>\u00bb, Elia comenta que se trata del canto de victoria despu\u00e9s de una larga y extenuante batalla.<br><br><strong>Un viaje sin retorno<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando el hermano Amleto se traslada a Suiza, la madre \u2013 se\u00f1ora Emma Limoni \u2013 queda sola en Apeninos: por lo tanto, don Elia, en plena sinton\u00eda con los Superiores, le dedicar\u00e1 cada a\u00f1o sus vacaciones. Cuando regresaba a casa ayudaba a la madre, pero \u2013 sacerdote \u2013 se mostraba ante todo disponible en la pastoral local, apoyando a Mons. Mellini.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De acuerdo con los Superiores y en particular con el Inspector, don Francesco Rastello, don Elia regresa a Salvaro tambi\u00e9n en el verano de 1944: ese a\u00f1o espera poder evacuar a su madre de una zona donde, a poca distancia, fuerzas Aliadas, Partisanos y efectivos nazi-fascistas defin\u00edan una situaci\u00f3n de particular riesgo. Don Elia es consciente del peligro que corre al dejar su Treviglio para ir a Salvaro y un hermano, don Giuseppe Bertolli sdb, recuerda: \u00ab<em>al despedirlo le dije que un viaje como el suyo podr\u00eda tambi\u00e9n ser sin retorno; le pregunt\u00e9 tambi\u00e9n, naturalmente bromeando, qu\u00e9 me dejar\u00eda si no regresaba; \u00e9l me respondi\u00f3 con mi mismo tono, que me dejar\u00eda sus libros&#8230;; luego no lo volv\u00ed a ver\u00bb. Don Elia ya era consciente de dirigirse hacia \u201cel ojo del cicl\u00f3n\u201d y no busc\u00f3 en la casa Salesiana (donde f\u00e1cilmente podr\u00eda haber permanecido) una forma de protecci\u00f3n: \u00abEl \u00faltimo recuerdo que tengo de \u00e9l data del verano de 1944, cuando, con motivo de la guerra, la Comunidad comenz\u00f3 a disolverse; a\u00fan siento mis palabras que se dirig\u00edan a \u00e9l con un tono casi de broma, record\u00e1ndole que \u00e9l, en esos oscuros per\u00edodos que est\u00e1bamos a punto de enfrentar, deber\u00eda sentirse privilegiado, ya que en el techo del Instituto se hab\u00eda trazado una cruz blanca y nadie tendr\u00eda el valor de bombardearlo. Sin embargo, \u00e9l, como un profeta, me respondi\u00f3 que tuviera mucho cuidado porque durante las vacaciones podr\u00eda leer en los peri\u00f3dicos que Don Elia Comini hab\u00eda muerto heroicamente en el cumplimiento de su deber<\/em>\u00bb. \u00ab<em>La impresi\u00f3n del peligro al que se expon\u00eda era viva en todos<\/em>\u00bb, ha comentado un hermano.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A lo largo del viaje hacia Salvaro, don Comini hace una parada en M\u00f3dena, donde sufre una grave herida en una pierna: seg\u00fan una reconstrucci\u00f3n, al interponerse entre un veh\u00edculo y un transe\u00fante, evitando as\u00ed un accidente m\u00e1s grave; seg\u00fan otra, por haber ayudado a un se\u00f1or a empujar un carrito. De todos modos, por haber socorrido al pr\u00f3jimo. Dietrich Bonhoeffer escribi\u00f3: \u00ab<em>Cuando un loco lanza su auto sobre la acera, yo no puedo, como pastor, contentarme con enterrar a los muertos y consolar a las familias. Debo, si me encuentro en ese lugar, saltar y agarrar al conductor en su volante<\/em>\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El episodio de M\u00f3dena expresa, en este sentido, una actitud de don Elia que en Salvaro, en los meses siguientes, se manifestar\u00eda a\u00fan m\u00e1s: interponerse, mediar, acudir en primera persona, exponer su vida por los hermanos, siempre consciente del riesgo que ello conlleva y serenamente dispuesto a pagar las consecuencias.<br><br><strong>Un pastor en el frente de guerra<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cojeando, llega a Salvaro al atardecer del 24 de junio de 1944, apoy\u00e1ndose como puede en un bast\u00f3n: \u00a1un instrumento inusual para un joven de 34 a\u00f1os! Encuentra la casa parroquial transformada: Mons. Mellini alberga a decenas de personas, pertenecientes a n\u00facleos familiares de evacuados; adem\u00e1s, las 5 hermanas Esclavas del Sagrado Coraz\u00f3n, responsables de la guarder\u00eda, entre ellas la hermana Alberta Taccini. Anciano, cansado y sacudido por los eventos b\u00e9licos, en ese verano Mons. Fidenzio Mellini tiene dificultades para decidir, se ha vuelto m\u00e1s fr\u00e1gil e incierto. Don Elia, que lo conoce desde ni\u00f1o, comienza a ayudarlo en todo y toma un poco el control de la situaci\u00f3n. La herida en la pierna le impide adem\u00e1s evacuar a su madre: don Elia permanece en Salvaro y, cuando puede volver a caminar bien, las circunstancias cambiantes y las crecientes necesidades pastorales har\u00e1n que se quede.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Elia anima la pastoral, sigue el catecismo, se ocupa de los hu\u00e9rfanos abandonados a s\u00ed mismos. Adem\u00e1s, acoge a los evacuados, anima a los temerosos, modera a los imprudentes. La presencia de don Elia se convierte en un elemento aglutinador, un signo bueno en esos dram\u00e1ticos momentos donde las relaciones humanas son desgarradas por sospechas y oposiciones. Pone al servicio de tanta gente las capacidades organizativas y la inteligencia pr\u00e1ctica adquiridas en a\u00f1os de vida salesiana. Escribe a su hermano Amleto: \u00ab<em>Ciertamente son momentos dram\u00e1ticos, y peores se presagian. Esperamos todo en la gracia de Dios y en la protecci\u00f3n de la Madonna, que deb\u00e9is invocar vosotros por nosotros. Espero poder haceros llegar a\u00fan nuestras noticias<\/em>\u00bb.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los alemanes de la Wehrmacht vigilan la zona y, en las alturas, est\u00e1 la brigada partisana \u201cEstrella Roja\u201d. Don Elia Comini permanece una figura ajena a reivindicaciones o partidarismos de ning\u00fan tipo: es un sacerdote y hace valer instancias de prudencia y pacificaci\u00f3n. A los partisanos les dec\u00eda: \u00ab<em>Muchachos, miren lo que hacen, porque arruinan a la poblaci\u00f3n\u2026<\/em>\u00bb, exponi\u00e9ndola a represalias. Ellos lo respetan y, en julio y septiembre de 1944, pedir\u00e1n Misas en la parroquia de Salvaro. Don Elia acepta, haciendo descender a los partisanos y celebrando sin esconderse, evitando en cambio subir \u00e9l a la zona partisana y prefiriendo \u2013 como siempre har\u00e1 ese verano \u2013 quedarse en Salvaro o en zonas lim\u00edtrofes, sin esconderse ni deslizarse en actitudes \u201cambiguas\u201d a los ojos de los nazi-fascistas.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El 27 de julio, don Elia Comini escribe las \u00faltimas l\u00edneas de su <em>Diario espiritual: \u00ab27 de julio: me encuentro justo en medio de la guerra. Tengo nostalgia de mis hermanos y de mi casa en Treviglio; si pudiera, regresar\u00eda ma\u00f1ana\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde el 20 de julio, compart\u00eda una fraternidad sacerdotal con el padre Martino Capelli, Dehoniano, nacido el 20 de septiembre de 1912 en Nembro en la provincia de B\u00e9rgamo y ya docente de Sagrada Escritura en Bolonia, tambi\u00e9n \u00e9l hu\u00e9sped de Mons. Mellini y ayudando en la pastoral.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Elia y Martino son dos estudiosos de lenguas antiguas que ahora deben ocuparse de las cosas m\u00e1s pr\u00e1cticas y materiales. La casa parroquial de Mons. Mellini se convierte en lo que Mons. Luciano Gherardi luego llamar\u00e1 \u00abla comunidad del arca\u00bb, un lugar que acoge para salvar. El padre Martino era un religioso que se hab\u00eda entusiasmado al escuchar hablar de los m\u00e1rtires mexicanos y habr\u00eda deseado ser misionero en China. Elia, desde joven, es perseguido por una extra\u00f1a conciencia de \u201cdeber morir\u201d y ya a los 17 a\u00f1os hab\u00eda escrito: <em>\u00abSiempre persiste en m\u00ed el pensamiento de que debo morir! \u2013 \u00bfQui\u00e9n sabe?! Hagamos como el siervo fiel: siempre preparado para el llamado, a \u201creddere rationem\u201d de la gesti\u00f3n\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El 24 de julio, don Elia inicia el catecismo para los ni\u00f1os en preparaci\u00f3n a las primeras Comuniones, programadas para el 30 de julio. El 25, nace una ni\u00f1a en el baptisterio (todos los espacios, desde la sacrist\u00eda hasta el gallinero, estaban abarrotados) y se cuelga un lazo rosa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante todo el mes de agosto de 1944, soldados de la Wehrmacht se estacionan en la casa parroquial de Mons. Mellini y en el espacio frente a ella. Entre alemanes, evacuados, consagrados\u2026 la tensi\u00f3n podr\u00eda estallar en cualquier momento: don Elia media y previene tambi\u00e9n en peque\u00f1as cosas, por ejemplo, actuando como \u201camortiguador\u201d entre el volumen demasiado alto de la radio de los alemanes y la paciencia ya demasiado corta de Mons. Mellini. Tambi\u00e9n hubo un poco de Rosario todos juntos. Don Angelo Carboni confirma: <em>\u00abCon la intenci\u00f3n siempre de confortar a Monse\u00f1or, D. Elia se esforz\u00f3 mucho contra la resistencia de una compa\u00f1\u00eda de alemanes que, estableci\u00e9ndose en Salvaro el 1 de agosto, quer\u00eda ocupar varios ambientes de la casa parroquial, quitando toda libertad y comodidad a los familiares y evacuados all\u00ed hospedados. Acomodados los alemanes en el archivo de Monse\u00f1or, aqu\u00ed est\u00e1n de nuevo perturbando, ocupando con sus carros buena parte del patio de la Iglesia; con modos a\u00fan m\u00e1s amables y persuasivas palabras, D. Elia logr\u00f3 tambi\u00e9n esta otra liberaci\u00f3n en favor de Monse\u00f1or, que la opresi\u00f3n de la lucha hab\u00eda obligado a descansar\u00bb<\/em>. En esas semanas, el sacerdote salesiano es firme en proteger el derecho de Mons. Mellini a moverse con cierta comodidad en su propia casa \u2013 as\u00ed como el de los evacuados a no ser alejados de la casa parroquial \u2013: sin embargo, reconoce algunas necesidades de los hombres de la Wehrmacht y eso le atrae la benevolencia hacia Mons. Mellini, que los soldados alemanes aprender\u00e1n a llamar el buen pastor. De los alemanes, don Elia obtiene comida para los evacuados. Adem\u00e1s, canta para calmar a los ni\u00f1os y cuenta episodios de la vida de don Bosco. En un verano marcado por asesinatos y represalias, con don Elia algunos civiles logran incluso ir a escuchar un poco de m\u00fasica, evidentemente difundida por el aparato de los alemanes, y comunicarse con los soldados a trav\u00e9s de breves gestos. Don Rino Germani sdb, Vicepostulador de la Causa, afirma: <em>\u00abEntre las dos fuerzas en lucha se inserta la obra incansable y mediadora del Siervo de Dios. Cuando es necesario se presenta al Comando alem\u00e1n y con educaci\u00f3n y preparaci\u00f3n logra conquistar la estima de alg\u00fan oficial. As\u00ed muchas veces logra evitar represalias, saqueos y lutos\u00bb.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Liberada la casa parroquial de la presencia fija de la Wehrmacht el 1 de septiembre de 1944 \u2013 \u00ab<em>El 1 de septiembre los alemanes dejaron libre la zona de Salvaro, solo algunos permanecieron por unos d\u00edas m\u00e1s en la casa Fabbri<\/em>\u00bb \u2013 la vida en Salvaro puede respirar un alivio. Don Elia Comini persevera mientras tanto en las iniciativas de apostolado, ayudado por los otros sacerdotes y las hermanas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras tanto, el padre Martino acepta algunas invitaciones a predicar en otros lugares y sube a la monta\u00f1a, donde su cabello claro le causa un gran problema con los partisanos que lo sospechan alem\u00e1n, don Elia permanece sustancialmente en Salvaro. El 8 de septiembre escribe al director salesiano de la Casa de Treviglio: <em>\u00abTe dejo imaginar nuestro estado de \u00e1nimo en estos momentos. Hemos atravesado d\u00edas negr\u00edsimos y dram\u00e1ticos. [\u2026] Mi pensamiento est\u00e1 siempre contigo y con los queridos hermanos de all\u00ed. Siento viv\u00edsima la nostalgia [\u2026]\u00bb.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde el 11 predica los Ejercicios a las Hermanas sobre el tema de los Nov\u00edsimos, de los votos religiosos y de la vida del Se\u00f1or Jes\u00fas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Toda la poblaci\u00f3n \u2013 declar\u00f3 una mujer consagrada \u2013 amaba a Don Elia, tambi\u00e9n porque \u00e9l no dudaba en entregarse a todos, en cada momento; no solo ped\u00eda a las personas que rezaran, sino que les ofrec\u00eda un ejemplo v\u00e1lido con su piedad y ese poco de apostolado que, dada la circunstancia, era posible ejercer.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La experiencia de los Ejercicios imprime un dinamismo diferente a toda la semana, y involucra transversalmente a consagrados y laicos. Por la noche, de hecho, don Elia re\u00fane a 80-90 personas: se intentaba suavizar la tensi\u00f3n con un poco de alegr\u00eda, buenos ejemplos, caridad. En esos meses tanto \u00e9l como el padre Martino, al igual que otros sacerdotes: primero entre todos don Giovanni Fornasini, estaban en primera l\u00ednea en muchas obras de bien.<br><br><strong>La masacre de Montesole<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>La matanza m\u00e1s feroz y m\u00e1s grande llevada a cabo por las SS nazis en Europa, durante la guerra de 1939-45, fue la que se consum\u00f3 alrededor de Monte Sole, en los territorios de Marzabotto, Grizzana Morandi y Monzuno, aunque com\u00fanmente se conoce como la \u201cmasacre de Marzabotto\u201d.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre de 1944, los ca\u00eddos fueron 770, pero en total las v\u00edctimas de alemanes y fascistas, desde la primavera de 1944 hasta la liberaci\u00f3n, fueron 955, distribuidas en 115 localidades diferentes dentro de un vasto territorio que comprende los municipios de Marzabotto, Grizzana y Monzuno y algunas porciones de los territorios lim\u00edtrofes. De estos, 216 fueron ni\u00f1os, 316 mujeres, 142 ancianos, 138 v\u00edctimas reconocidas como partisanos, cinco sacerdotes, cuya culpa a los ojos de los alemanes consist\u00eda en haber estado cerca, con la oraci\u00f3n y la ayuda material, a toda la poblaci\u00f3n de Monte Sole en los tr\u00e1gicos meses de guerra y ocupaci\u00f3n militar. Junto a don Elia Comini, Salesiano, y al padre Martino Capelli, Dehoniano, en esos tr\u00e1gicos d\u00edas tambi\u00e9n fueron asesinados tres sacerdotes de la Arquidi\u00f3cesis de Bolonia: don Ubaldo Marchioni, don Ferdinando Casagrande, don Giovanni Fornasini. De los cinco est\u00e1 en curso la Causa de Beatificaci\u00f3n y Canonizaci\u00f3n. Don Giovanni, el \u201c\u00c1ngel de Marzabotto\u201d, cay\u00f3 el 13 de octubre de 1944. Ten\u00eda veintinueve a\u00f1os y su cuerpo permaneci\u00f3 sin sepultar hasta 1945, cuando fue encontrado gravemente martirizado; fue beatificado el 26 de septiembre de 2021. Don Ubaldo muri\u00f3 el 29 de septiembre, asesinado por una r\u00e1faga de ametralladora en el altar de su iglesia de Casaglia; ten\u00eda 26 a\u00f1os, hab\u00eda sido ordenado sacerdote dos a\u00f1os antes. Los soldados alemanes lo encontraron a \u00e9l y a la comunidad en la oraci\u00f3n del rosario. \u00c9l fue asesinado all\u00ed, a los pies del altar. Los otros \u2013 m\u00e1s de 70 \u2013 en el cementerio cercano. Don Ferdinando fue asesinado, el 9 de octubre, por un disparo en la nuca, junto a su hermana Giulia; ten\u00eda 26 a\u00f1os.<br><br><\/em><strong>De la Wehrmacht a las SS<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El 25 de septiembre la Wehrmacht abandona la zona y cede el mando a las SS del 16\u00ba Batall\u00f3n de la Decimosexta Divisi\u00f3n Acorazada \u201cReichsf\u00fchrer \u2013 SS\u201d, una Divisi\u00f3n que incluye elementos SS \u201cTotenkopf \u2013 Cabeza de muerto\u201d y que hab\u00eda estado precedida por una estela de sangre, habiendo estado presente en Sant\u2019Anna di Stazzema (Lucca) el 12 de agosto de 1944; en San Terenzo Monti (Massa-Carrara, en Lunigiana) el 17 de ese mes; en Vinca y alrededores (Massa-Carrara, en Lunigiana a los pies de los Alpes Apuanos) del 24 al 27 de agosto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El 25 de septiembre las SS establecen el \u201cAlto mando\u201d en Sibano. El 26 de septiembre se trasladan a Salvaro, donde tambi\u00e9n est\u00e1 don Elia: zona <em>fuera<\/em> del \u00e1rea de inmediata influencia partisana. La dureza de los comandantes en perseguir el m\u00e1s total desprecio por la vida humana, la costumbre de mentir sobre el destino de los civiles y la estructura paramilitar \u2013 que recurr\u00eda gustosamente a t\u00e9cnicas de \u201ctierra quemada\u201d, en desprecio a cualquier c\u00f3digo de guerra o legitimidad de \u00f3rdenes impartidas desde arriba \u2013 lo convert\u00eda en un escuadr\u00f3n de la muerte que no dejaba nada intacto a su paso. Algunos hab\u00edan recibido una formaci\u00f3n de car\u00e1cter expl\u00edcitamente concentracionista y eliminacionista, destinada a: supresi\u00f3n de la vida, con fines ideol\u00f3gicos; odio hacia quienes profesaban la fe judeocristiana; desprecio por los peque\u00f1os, los pobres, los ancianos y los d\u00e9biles; persecuci\u00f3n de quienes se opusieran a las aberraciones del nacionalsocialismo. Hab\u00eda un verdadero catecismo \u2013 anticristiano y anticat\u00f3lico \u2013 del cual las j\u00f3venes SS estaban impregnadas.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abCuando se piensa que la juventud nazi estaba formada en el desprecio de la personalidad humana de los jud\u00edos y de las otras razas \u201cno elegidas\u201d, en el culto fan\u00e1tico de una supuesta superioridad nacional absoluta, en el mito de la violencia creadora y de las \u201cnuevas armas\u201d portadoras de justicia en el mundo, se comprende d\u00f3nde estaban las ra\u00edces de las aberraciones, facilitadas por la atm\u00f3sfera de guerra y por el temor a una decepcionante derrota\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Elia Comini \u2013 con el padre Capelli \u2013 acude para confortar, tranquilizar, exhortar. Decide que se acojan en la casa parroquial sobre todo a los supervivientes de las familias en las que los alemanes hab\u00edan asesinado por represalia. Al hacerlo, aleja a los sobrevivientes del peligro de encontrar la muerte poco despu\u00e9s, pero sobre todo los arranca \u2013 al menos en la medida de lo posible \u2013 de esa espiral de soledad, desesperaci\u00f3n y p\u00e9rdida de voluntad de vivir que podr\u00eda haberse traducido incluso en deseo de muerte. Adem\u00e1s, logra hablar con los alemanes y, en al menos una ocasi\u00f3n, hacer desistir a las SS de su prop\u00f3sito, haci\u00e9ndolas pasar de largo y pudiendo as\u00ed advertir posteriormente a los refugiados de salir del escondite.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Vicepostulador don Rino Germani sdb escrib\u00eda: <em>\u00abLlega don Elia. Los tranquiliza. Les dice que salgan, porque los alemanes se han ido. Habla con los alemanes y los hace ir m\u00e1s all\u00e1\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n es asesinado Paolo Calanchi, un hombre a quien la conciencia no le reprocha nada y que comete el error de no escapar. Ser\u00e1 nuevamente don Elia quien acuda, antes de que las llamas agredan su cuerpo, intentando al menos honrar sus restos al no haber llegado a tiempo para salvarle la vida: <em>\u00abEl cuerpo de Paolino es salvado de las llamas precisamente por don Elia que, a riesgo de su vida, lo recoge y transporta con un carrito a la Iglesia de Salvaro\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La hija de Paolo Calanchi ha testificado: <em>\u00abMi padre era un hombre bueno y honesto [\u201cen tiempos de cartilla de racionamiento y de hambruna daba pan a quien no ten\u00eda\u201d] y hab\u00eda rechazado escapar sinti\u00e9ndose tranquilo hacia todos. Fue asesinado por los alemanes, fusilado, en represalia; m\u00e1s tarde tambi\u00e9n fue incendiada la casa, pero el cuerpo de mi padre hab\u00eda sido salvado de las llamas precisamente por Don Comini, que, a riesgo de su propia vida, lo hab\u00eda recogido y transportado con un carrito a la Iglesia de Salvaro, donde, en un ata\u00fad que \u00e9l construy\u00f3 con tablas de desecho, fue inhumado en el cementerio. As\u00ed, gracias al coraje de Don Comini y, muy probablemente, tambi\u00e9n de Padre Martino, terminada la guerra, mi madre y yo pudimos encontrar y hacer transportar el ata\u00fad de nuestro querido al cementerio de Vergato, junto al de mi hermano Gianluigi, que muri\u00f3 40 d\u00edas despu\u00e9s al cruzar el frente\u00bb<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vez don Elia hab\u00eda dicho de la Wehrmacht: <em>\u00abDebemos amar tambi\u00e9n a estos alemanes que vienen a molestarnos\u00bb. \u00abAmaba a todos sin preferencia\u00bb. El ministerio de don Elia fue muy valioso para Salvaro y muchos evacuados, en esos d\u00edas. Testigos han declarado: \u00abDon Elia fue nuestra fortuna porque ten\u00edamos al p\u00e1rroco demasiado anciano y d\u00e9bil. Toda la poblaci\u00f3n sab\u00eda que Don Elia ten\u00eda este inter\u00e9s por nosotros; Don Elia ayud\u00f3 a todos. Se puede decir que todos los d\u00edas lo ve\u00edamos. Dec\u00eda la Misa, pero luego a menudo estaba en el atrio de la iglesia mirando: los alemanes estaban abajo, hacia el Reno; los partisanos ven\u00edan de la monta\u00f1a, hacia la Creda. Una vez, por ejemplo, (unos d\u00edas antes del 26) vinieron los partisanos. Nosotros sal\u00edamos de la iglesia de Salvaro y all\u00ed estaban los partisanos, todos armados; y Don Elia se preocupaba mucho de que se fueran, para evitar problemas. Lo escucharon y se fueron. Probablemente, si no hubiera estado \u00e9l, lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s, habr\u00eda ocurrido mucho antes\u00bb; \u00abPor lo que s\u00e9, Don Elia era el alma de la situaci\u00f3n, ya que con su personalidad sab\u00eda manejar muchas cosas que en esos momentos dram\u00e1ticos eran de vital importancia\u00bb.<\/em><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque era un sacerdote joven, don Elia Comini era confiable. Esta su confiabilidad, unida a una profunda rectitud, lo acompa\u00f1aba desde siempre, incluso desde que era seminarista, como resulta de un testimonio: <em>\u00abLo tuve cuatro a\u00f1os en el Rota, desde 1931 hasta 1935, y, aunque a\u00fan era seminarista<\/em>, <strong><em>me dio una ayuda que dif\u00edcilmente habr\u00eda encontrado en otro<\/em><\/strong> <em>hermano, incluso anciano\u00bb.<\/em><br><br><strong>El triduo de pasi\u00f3n<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La situaci\u00f3n, sin embargo, se precipita despu\u00e9s de pocos d\u00edas, el 29 de septiembre por la ma\u00f1ana cuando las SS cometen una terrible masacre en la localidad \u201cCreda\u201d. La se\u00f1al para el inicio de la masacre son un cohete blanco y uno rojo en el aire: comienzan a disparar, las ametralladoras golpean a las v\u00edctimas, atrincheradas contra un p\u00f3rtico y pr\u00e1cticamente sin salida. Se lanzan entonces granadas de mano, algunas incendiarias y el establo \u2013 donde algunos hab\u00edan logrado encontrar refugio \u2013 se incendia. Pocos hombres, aprovechando un instante de distracci\u00f3n de las SS en ese infierno, se precipitan hacia el bosque. Attilio Comastri, herido, se salva porque el cuerpo yerto de su esposa Ines Gandolfi le ha hecho escudo: vagar\u00e1 durante d\u00edas, en estado de shock, hasta que logre cruzar el frente y salvar su vida; hab\u00eda perdido, adem\u00e1s de a su esposa, a su hermana Marcellina y a su hija Bianca, de apenas dos a\u00f1os. Tambi\u00e9n Carlo Cardi logra salvarse, pero su familia es aniquilada: Walter Cardi ten\u00eda solo 14 d\u00edas, fue la m\u00e1s peque\u00f1a v\u00edctima de la masacre de Monte Sole. Mario Lippi, uno de los sobrevivientes, atestigua: <em>\u00abNo s\u00e9 yo mismo c\u00f3mo me salv\u00e9 milagrosamente, dado que, de 82 personas reunidas bajo el p\u00f3rtico, quedaron asesinadas 70 [69, seg\u00fan la reconstrucci\u00f3n oficial]. Recuerdo que adem\u00e1s del fuego de las ametralladoras, los alemanes tambi\u00e9n nos lanzaron granadas de mano y creo que algunas esquirlas de estas me hirieron levemente en el costado derecho, en la espalda y en el brazo derecho. Yo, junto con otras siete personas, aprovechando que en [un] lado del p\u00f3rtico hab\u00eda una puertita que daba a la calle, escap\u00e9 hacia el bosque. Los alemanes, al vernos huir, nos dispararon, matando a uno de nosotros [de] nombre Gandolfi Emilio. Preciso que entre las 82 personas reunidas bajo el mencionado p\u00f3rtico hab\u00eda tambi\u00e9n una veintena de ni\u00f1os, de los cuales dos en pa\u00f1ales, en brazos de sus respectivas madres, y una veintena de mujeres\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la Creda hay 21 ni\u00f1os menores de 11 a\u00f1os, algunos muy peque\u00f1os; 24 mujeres (de las cuales una adolescente); casi 20 \u201cancianos\u201d. Entre las familias m\u00e1s afectadas est\u00e1n los Cardi (7 personas), los Gandolfi (9 personas), los Lolli (5 personas), los Macchelli (6 personas).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde la casa parroquial de Mons. Mellini, mirando hacia arriba, en un momento se ve el humo: pero es muy temprano, la Creda permanece oculta a la vista y el bosque amortigua los ruidos. En la parroquia ese d\u00eda \u2013 29 de septiembre, fiesta de los Santos Arc\u00e1ngeles \u2013 se celebran tres Misas, por la ma\u00f1ana temprano, en inmediata sucesi\u00f3n: la de Mons. Mellini; la de padre Capelli que luego se va a llevar una Unci\u00f3n de los Enfermos en la localidad \u201cCasellina\u201d; la de don Comini. Y es entonces cuando el drama llama a la puerta: <em>\u00abFerdinando Castori, que tambi\u00e9n hab\u00eda escapado de la masacre, lleg\u00f3 a la iglesia de Salvaro manchado de sangre como un carnicero, y se fue a esconder dentro de la c\u00faspide del Campanario\u00bb.<\/em> Hacia las 8 llega a la casa parroquial un hombre desconcertado: parec\u00eda <em>\u00abun monstruo por su aspecto aterrador\u00bb<\/em>, dice la hermana Alberta Taccini. Pide ayuda para los heridos. Una setentena de personas ha muerto o est\u00e1 muriendo entre terribles suplicios. Don Elia, en pocos instantes, tiene la lucidez de esconder a 60\/70 hombres en la sacrist\u00eda, empujando contra la puerta un viejo armario que dejaba el umbral visible desde abajo, pero era no obstante la \u00fanica esperanza de salvaci\u00f3n: <em>\u00abFue entonces cuando Don Elia, precisamente \u00e9l, tuvo la idea de esconder a los hombres al lado de la sacrist\u00eda, poniendo luego un armario frente a la puerta (lo ayudaron una o dos personas que estaban en casa de Monsignore). La idea fue de Don Elia; pero todos estaban en contra de que fuera Don Elia quien hiciera ese trabajo\u2026 \u00c9l lo quiso. Los dem\u00e1s dec\u00edan: \u201c\u00bfY si luego nos descubren?\u201d\u00bb<\/em>. Otra reconstrucci\u00f3n: <em>\u00abDon Elia logr\u00f3 esconder en un local contiguo a la sacrist\u00eda a una sesentena de hombres y contra la puerta empuj\u00f3 un viejo armario. Mientras tanto, el crepitar de las ametralladoras y los gritos desesperados de la gente llegaban desde las casas cercanas. Don Elia tuvo la fuerza de comenzar el S. Sacrificio de la Misa, la \u00faltima de su vida. No hab\u00eda terminado a\u00fan, cuando lleg\u00f3 aterrorizado y agitado un joven de la localidad \u201cCreda\u201d a pedir socorro porque las SS hab\u00edan rodeado una casa y arrestado a sesenta y nueve personas, hombres, mujeres, ni\u00f1os\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00abA\u00fan en vestiduras sagradas,<\/em> <strong><em>postrado en el altar, inmerso en oraci\u00f3n,<\/em><\/strong> <em>invoca por todos la ayuda del Sagrado Coraz\u00f3n, la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora, de san Juan Bosco y de san Miguel Arc\u00e1ngel. Luego, con un breve examen de conciencia, recitando tres veces el acto de dolor, les hace una preparaci\u00f3n a la muerte. Recomienda a la asistencia de las hermanas a todas esas personas y a la Superiora que gu\u00ede fuertemente la oraci\u00f3n para que los fieles puedan encontrar en ella el consuelo del cual tienen necesidad\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A prop\u00f3sito de don Elia y del padre Martino, que regres\u00f3 poco despu\u00e9s, <em>\u00abse constatan algunas dimensiones de una vida sacerdotal gastada conscientemente por los dem\u00e1s hasta el \u00faltimo instante: su muerte fue un prolongar en el don de la vida la Misa celebrada hasta el \u00faltimo d\u00eda\u00bb<\/em>. Su elecci\u00f3n ten\u00eda <em>\u00abra\u00edces lejanas, en la decisi\u00f3n de hacer el bien incluso si se estaba en la \u00faltima hora, dispuestos incluso al martirio\u00bb: \u00abmuchas personas vinieron a buscar ayuda en la parroquia y, a espaldas del p\u00e1rroco, Don Elia y el Padre Martino trataron de esconder a cuantas m\u00e1s personas posible; luego, asegur\u00e1ndose de que estuvieran de alguna manera asistidas, corrieron al lugar de las masacres para poder llevar ayuda tambi\u00e9n a los m\u00e1s desafortunados; el mismo Mons. Mellini no se dio cuenta de esto y continuaba buscando a los dos sacerdotes para que le ayudaran a recibir a toda esa gente\u00bb (\u00abTenemos la certeza de que ninguno de ellos era partisano o hab\u00eda estado con los partisanos\u00bb).<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esos momentos, don Elia demuestra una gran lucidez que se traduce tanto en un esp\u00edritu organizativo como en la conciencia de poner en riesgo su propia vida: <em>\u00abA la luz de todo esto, y Don Elia lo sab\u00eda bien, no podemos, por lo tanto, buscar esa caridad que induce al intento de ayudar a los dem\u00e1s, sino m\u00e1s bien ese tipo de caridad (que luego fue la misma de Cristo) que induce a <strong>participar hasta el fondo en el sufrimiento ajeno<\/strong>, sin temer siquiera la muerte como su \u00faltima manifestaci\u00f3n. El hecho de que su elecci\u00f3n haya sido clara y bien razonada tambi\u00e9n se demuestra por el esp\u00edritu organizativo que manifest\u00f3 hasta unos minutos antes de su muerte, al intentar con prontitud e inteligencia esconder a tantas personas como fuera posible en los locales ocultos de la canonj\u00eda; luego la noticia de la Creda y, despu\u00e9s de la caridad fraterna, la caridad heroica\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una cosa es cierta: si don Elia se hubiera escondido con todos los dem\u00e1s hombres o incluso solo se hubiera quedado al lado de Mons. Mellini, no habr\u00eda tenido nada que temer. En cambio, don Elia y padre Martino toman la estola, los \u00f3leos santos y una caja con algunas Part\u00edculas consagradas <em>\u00abpartieron, por lo tanto, hacia la monta\u00f1a, armados con la estola y el aceite de los enfermos\u00bb: \u00abCuando Don Elia regres\u00f3 de haber ido con Monse\u00f1or, <strong>tom\u00f3 la P\u00edxide con las Hostias<\/strong> y el Aceite Santo y se volvi\u00f3 hacia nosotros: \u00a1a\u00fan ese rostro! estaba tan p\u00e1lido que parec\u00eda uno ya muerto. Y dijo: \u201c\u00a1Recen, recen por m\u00ed, porque tengo una misi\u00f3n que cumplir!\u201d\u00bb. \u00ab\u00a1Recen por m\u00ed, no me dejen solo!\u00bb. \u00abNosotros somos sacerdotes y debemos ir y debemos hacer nuestro deber\u00bb. \u00ab<strong>Vamos a llevar al Se\u00f1or a nuestros hermanos<\/strong>\u00bb.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Arriba en la Creda hay mucha gente que est\u00e1 muriendo entre suplicios: deben acudir, bendecir y \u2013 si es posible \u2013 intentar interponerse respecto a las SS.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La se\u00f1ora Massimina [Zappoli], luego testigo tambi\u00e9n en la investigaci\u00f3n militar de Bolonia, recuerda: <em>\u00abA pesar de las oraciones de todos nosotros, ellos celebraron r\u00e1pidamente la Eucarist\u00eda y, impulsados solo por la esperanza de poder hacer algo por las v\u00edctimas de tanta ferocidad al menos con un consuelo espiritual, tomaron el SS. Sacramento y corrieron hacia la Creda. Recuerdo que mientras Don Elia, ya lanzado en su carrera, pas\u00f3 junto a m\u00ed en la cocina, me aferr\u00e9 a \u00e9l en un \u00faltimo intento de disuadirlo, diciendo que nosotros quedar\u00edamos a merced de nosotros mismos; \u00e9l hizo entender que, por grave que fuera nuestra situaci\u00f3n, hab\u00eda quienes estaban peor que nosotros y era a esos a quienes deb\u00edan ir\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c9l est\u00e1 inamovible y se niega, como luego sugiri\u00f3 Mons. Mellini, a retrasar la subida a la Creda cuando los alemanes se hubieran ido: <em>\u00abHa sido [por lo tanto] una pasi\u00f3n, antes que cruento, [\u2026] del coraz\u00f3n, la pasi\u00f3n del esp\u00edritu. En esos tiempos se estaba aterrorizado por todo y por todos: no se ten\u00eda m\u00e1s confianza en nadie: cualquiera pod\u00eda ser un enemigo determinante para la propia vida. Cuando los dos Sacerdotes se dieron cuenta de que alguien realmente necesitaba de ellos no dudaron tanto en decidir qu\u00e9 hacer [\u2026] y sobre todo <strong>no recurrieron a lo que era la decisi\u00f3n inmediata para todos, es decir, encontrar un escondite<\/strong>, intentar cubrirse y <strong>estar fuera de la contienda. Los dos Sacerdotes, en cambio, se adentraron<\/strong>, conscientemente, sabiendo que su vida estaba al 99% en riesgo; y lo hicieron <strong>para ser verdaderamente sacerdotes<\/strong>: es decir, para asistir y consolar; para dar tambi\u00e9n el servicio de los Sacramentos, por lo tanto, de la oraci\u00f3n, del consuelo que la fe y la religi\u00f3n ofrecen\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una persona dijo: <em>\u00abDon Elia, para nosotros, ya era santo. <strong>Si hubiera sido una persona normal<\/strong> [\u2026] no se habr\u00eda puesto; tambi\u00e9n <strong>se habr\u00eda escondido, detr\u00e1s del armario, como todos los dem\u00e1s\u00bb.<\/strong><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con los hombres escondidos, son las mujeres las que intentan retener a los sacerdotes, en un intento extremo de salvarles la vida. La escena es al mismo tiempo agitada y muy elocuente: <em>\u00abLidia Macchi [\u2026] y otras mujeres intentaron impedirles partir, trataron de retenerlos por la sotana, los persiguieron, los llamaron a gritos para que regresaran: impulsados por una fuerza interior que es ardor de caridad y solicitud misionera, ellos estaban ya decididamente caminando hacia la Creda llevando los consuelos religiosos\u00bb.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una de ellas recuerda: <em>\u00abLos abrac\u00e9, los sosten\u00eda firmes por los brazos, diciendo y suplicando: \u2013 \u00a1No vayan! \u2013 \u00a1No vayan!\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y Lidia Marchi a\u00f1ade: <em>\u00abYo tiraba de Padre Martino por la vestimenta y lo reten\u00eda [\u2026] pero ambos sacerdotes repet\u00edan: \u2013 Debemos ir; el Se\u00f1or nos llama\u00bb.<br><br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00ab<em>Debemos cumplir con nuestro deber. Y [don Elia y padre Martino,] como Jes\u00fas, se dirigieron hacia un destino marcado\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLa decisi\u00f3n de ir a la Creda fue elegida por los dos sacerdotes por <strong>puro esp\u00edritu pastoral; a pesar de que todos intentaban disuadirlos<\/strong>, ellos quisieron ir impulsados por la esperanza de poder salvar a alguien de aquellos que estaban a merced de la rabia de los soldados\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la Creda, casi con seguridad, nunca llegaron. Capturados, seg\u00fan un testigo, cerca de un \u201cpilar\u201d, apenas fuera del campo visual de la parroquia, don Elia y padre Martino fueron vistos m\u00e1s tarde cargados de municiones, a la cabeza de los rastreados, o a\u00fan solos, atados, con cadenas, cerca de un \u00e1rbol mientras no hab\u00eda ninguna batalla en curso y las SS com\u00edan. Don Elia intim\u00f3 a una mujer que escapara, que no se detuviera para evitar ser asesinada: \u00abAnna, por caridad, escapa, escapa\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00abEstaban cargados y encorvados bajo el peso de tantas cajas pesadas que de las espaldas envolv\u00edan el cuerpo por delante y por detr\u00e1s. Con la espalda hac\u00edan una curva que los llevaba casi con la nariz en el suelo\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abSentados en el suelo [\u2026] muy sudados y cansados, con las municiones en la espalda\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00abArrestados son obligados a llevar municiones arriba y abajo por la monta\u00f1a, testigos de inauditas violencias\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00ab[Las SS los hacen] bajar y subir m\u00e1s veces por la monta\u00f1a, bajo su custodia, y adem\u00e1s, realizando, ante los ojos de las dos v\u00edctimas, las m\u00e1s espeluznantes violencias\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n, ahora, la estola, los \u00f3leos santos y sobre todo el Sant\u00edsimo Sacramento? No queda ninguna traza. Lejos de ojos indiscretos, las SS despojaron a la fuerza a los sacerdotes, deshaci\u00e9ndose de ese Tesoro del que nada m\u00e1s se encontrar\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Hacia la tarde del 29 de septiembre de 1944<\/strong>, fueron trasladados con muchos otros hombres (rastreados y no por represalia o no porque fueran filo-partisanos, como demuestran las fuentes), a la casa \u201cde los Birocciai\u201d en Pioppe di Salvaro. M\u00e1s tarde ellos, divididos, tendr\u00e1n destinos muy diferentes: pocos ser\u00e1n liberados, tras una serie de interrogatorios. La mayor\u00eda, evaluados como aptos para el trabajo, ser\u00e1n enviados a campos de trabajo forzado y podr\u00e1n \u2013 posteriormente \u2013 regresar a sus familias. Los evaluados como no aptos, por mero criterio de estado civil (cf. campos de concentraci\u00f3n) o de salud (joven, pero herido o que simula estar enfermo con la esperanza de salvarse) ser\u00e1n asesinados la noche del 1 de octubre en la \u201cBotte\u201d de la Canapiera de Pioppe di Salvaro, ya una ruina porque bombardeada por los Aliados d\u00edas antes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Elia y padre Martino \u2013 que fueron interrogados \u2013 pudieron moverse hasta el \u00faltimo en la casa y recibir visitas. Don Elia intercedi\u00f3 por todos y un joven, muy afectado, se durmi\u00f3 sobre sus rodillas: en una de ellas, don Elia recibi\u00f3 el Breviario, tan querido para \u00e9l y que quiso mantener consigo hasta los \u00faltimos instantes. Hoy, la atenta investigaci\u00f3n hist\u00f3rica a trav\u00e9s de las fuentes documentales, apoyada por la m\u00e1s reciente historiograf\u00eda de parte laica, ha demostrado c\u00f3mo nunca hab\u00eda tenido \u00e9xito un intento de liberar a don Elia, llevado a cabo por el Caballero Emilio Veggetti, y c\u00f3mo don Elia y padre Martino nunca fueron realmente considerados o al menos tratados como \u201cesp\u00edas\u201d.<br><br><strong>El holocausto<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente, fueron incluidos, aunque j\u00f3venes (34 y 32 a\u00f1os), en el grupo de los no aptos y con ellos ejecutados. Vivieron esos \u00faltimos instantes orando, haciendo orar, absolvi\u00e9ndose mutuamente y brindando cada posible consuelo de fe. Don Elia logr\u00f3 transformar la macabra procesi\u00f3n de los condenados hasta una pasarela frente a la laguna de c\u00e1\u00f1amos, donde ser\u00e1n asesinados, en un acto coral de entrega, sosteniendo hasta donde pudo el Breviario abierto en la mano (luego, se lee, un alem\u00e1n golpe\u00f3 con violencia sus manos y el Breviario cay\u00f3 en el embalse) y sobre todo entonando las Letan\u00edas. Cuando se abri\u00f3 el fuego, don Elia Comini salv\u00f3 a un hombre porque le hac\u00eda escudo con su propio cuerpo y grit\u00f3 \u00abPiedad\u00bb. Padre Martino invoc\u00f3 en cambio \u201cPerd\u00f3n\u201d, levant\u00e1ndose con dificultad en la laguna, entre los compa\u00f1eros muertos o moribundos, y trazando la se\u00f1al de la Cruz pocos instantes antes de morir \u00e9l mismo, a causa de una enorme herida. Las SS quisieron asegurarse de que nadie sobreviviera lanzando algunas granadas. En los d\u00edas siguientes, dada la imposibilidad de recuperar los cad\u00e1veres sumergidos en agua y barro a causa de abundantes lluvias (lo intentaron las mujeres, pero ni siquiera don Fornasini pudo lograrlo), un hombre abri\u00f3 las rejas y la impetuosa corriente del r\u00edo Reno se llev\u00f3 todo. Nunca se volvi\u00f3 a encontrar nada de ellos: <em>consummatum est<\/em>!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se hab\u00eda delineado su disposici\u00f3n <em>\u00abincluso al martirio, aunque a los ojos de los hombres parece <strong>necio rechazar la propia salvaci\u00f3n<\/strong> para dar un m\u00edsero alivio a <strong>quien ya estaba destinado a la muerte<\/strong>\u00bb. Mons. Benito Cocchi en septiembre de 1977 en Salvaro dijo: \u00abBien, aqu\u00ed delante del Se\u00f1or digamos que nuestra preferencia va a estos gestos, a estas personas, a aquellos que <strong>pagan de su persona<\/strong>: a quienes en un momento en que solo val\u00edan las armas, la fuerza y la violencia, cuando una casa, la vida de un ni\u00f1o, una familia entera eran valoradas en nada, supieron realizar gestos que no tienen voz en los balances de guerra, pero que son verdaderos tesoros de humanidad, resistencia y alternativa a la violencia; a quienes de este modo sembraban <strong>ra\u00edces para una sociedad y una convivencia m\u00e1s humana<\/strong>\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este sentido, <em>\u00abEl martirio de los sacerdotes constituye el fruto de su elecci\u00f3n consciente de compartir la suerte del reba\u00f1o hasta el sacrificio extremo, cuando los esfuerzos de mediaci\u00f3n entre la poblaci\u00f3n y los ocupantes, largamente perseguidos, pierden toda posibilidad de \u00e9xito\u00bb.<\/em><br>Don Elia Comini hab\u00eda sido l\u00facido sobre su propia suerte, diciendo \u2013 ya en las primeras fases de detenci\u00f3n \u2013: <em>\u00abPara hacer el bien nos encontramos en tantas penas\u00bb; \u00abEra Don Elia quien se\u00f1alando al cielo saludaba con los ojos perlados\u00bb. \u00abElia se asom\u00f3 y me dijo: \u201cVaya a Bolonia, al Cardenal, y d\u00edgale d\u00f3nde nos encontramos\u201d. Le respond\u00ed: \u201c\u00bfC\u00f3mo hago para ir a Bolonia?\u201d. [\u2026] Mientras tanto los soldados me empujaban con la culata del rifle. D. Elia me salud\u00f3 diciendo: \u201c\u00a1Nos veremos en el para\u00edso!\u201d. Grit\u00e9: \u201cNo, no, no diga eso\u201d. \u00c9l respondi\u00f3, triste y resignado: \u201cNos veremos en el Para\u00edso\u201d\u00bb.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con don Bosco\u2026: <em>\u00ab[Les] espero a todos en el Para\u00edso\u00bb!<\/em><br>Era la tarde del 1\u00b0 de octubre, inicio del mes dedicado al Rosario y a las Misiones. En los a\u00f1os de su primera juventud, Elia Comini hab\u00eda dicho a Dios: \u00ab<em>Se\u00f1or, <strong>prep\u00e1rame para ser el menos indigno de ser v\u00edctima aceptable<\/strong>\u00bb <\/em>(\u201cDiario\u201d 1929)<em>; \u00abSe\u00f1or, [\u2026] <strong>rec\u00edbeme tambi\u00e9n como v\u00edctima expiatoria<\/strong>\u00bb <\/em>(1929)<em>; \u00ab<strong>me gustar\u00eda ser una v\u00edctima de holocausto<\/strong>\u00bb <\/em>(1931).<em> \u00ab[A Jes\u00fas] le he pedido <strong>la muerte en lugar de faltar<\/strong> a la vocaci\u00f3n sacerdotal y <strong>al amor heroico por las almas<\/strong>\u00bb<\/em> (1935).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 18 de diciembre de 2024, el Papa Francisco reconoci\u00f3 oficialmente el martirio de don&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":35716,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":15,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,2558,2633,2190,1882,1846,1960,1966,1972,2620,2026],"class_list":["post-35723","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-dios","tag-iglesia","tag-jesus","tag-martires","tag-nuestros-heroes","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35723"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35723\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35716"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}