{"id":35556,"date":"2025-03-17T13:44:08","date_gmt":"2025-03-17T13:44:08","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=35556"},"modified":"2025-03-17T13:46:26","modified_gmt":"2025-03-17T13:46:26","slug":"eleccion-del-primer-rector-mayor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/buena-prensa\/eleccion-del-primer-rector-mayor\/","title":{"rendered":"Elecci\u00f3n del primer Rector Mayor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Durante el und\u00e9cimo Cap\u00edtulo General de la Congregaci\u00f3n Salesiana fue elegido el primer Rector Mayor, don Paolo Albera. Aunque formalmente representa al segundo sucesor de don Bosco, en realidad fue el primero en ser elegido, ya que don Rua hab\u00eda sido nombrado personalmente por don Bosco, por inspiraci\u00f3n divina y a instancias del Papa P\u00edo IX (el nombramiento de don Rua fue oficializado el 27 de noviembre de 1884 y posteriormente confirmado por la Santa Sede el 11 de febrero de 1888). A continuaci\u00f3n, dej\u00e9monos guiar por el relato de don Eugenio Ceria, que narra la elecci\u00f3n del primer sucesor de don Bosco y los trabajos del Cap\u00edtulo General.<br><\/em><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No parece casi posible hablar de antiguos Salesianos sin partir de Don Bosco. Esta vez es para admirar la divina Providencia, que a Don Bosco a lo largo del arduo camino hizo encontrar a los hombres indispensables para \u00e9l en los diversos grados y oficios de su Congregaci\u00f3n en formaci\u00f3n. Hombres, digo, no hechos, sino por hacer. Correspondi\u00f3 al fundador buscarlos j\u00f3venes, hacerlos crecer, educarlos, instruirlos, informarles de su esp\u00edritu, de modo que, dondequiera que los enviara, lo representaran dignamente entre los Socios y ante los extra\u00f1os. He aqu\u00ed el caso tambi\u00e9n de su segundo sucesor. El peque\u00f1o y fr\u00e1gil Paolino Albera, cuando del pueblito natal lleg\u00f3 al Oratorio, no destacaba entre la multitud de compa\u00f1eros por ninguna de esas caracter\u00edsticas que llaman la atenci\u00f3n sobre un reci\u00e9n llegado; pero Don Bosco no tard\u00f3 en descubrir en \u00e9l inocencia de costumbres, capacidad intelectual velada por una natural timidez, y un car\u00e1cter de ni\u00f1o, que le daba buenas esperanzas. Llev\u00e1ndolo hasta el altar, lo envi\u00f3 como Director a Sampierdarena, luego Director a Marsella e Inspector para Francia, donde lo llamaban <em>petit<\/em> Don Bosco, hasta que en 1886 la confianza de los hermanos lo eligi\u00f3 Catequista general o sea Director espiritual de la Sociedad. Pero all\u00ed no se detuvieron sus ascensos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras la muerte de Don Rua, el gobierno de la Sociedad pas\u00f3, seg\u00fan la Regla, a manos del Prefecto General Don Felipe Rinaldi, quien por lo tanto presid\u00eda el Cap\u00edtulo Superior y dirig\u00eda los preparativos para el Cap\u00edtulo General que se celebrar\u00eda dentro del a\u00f1o 1910. Se estableci\u00f3 que el gran congreso se abriera el 15 de agosto, precedido por un curso de ejercicios espirituales, realizados por los Capitulares y predicados por Don Albera.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un diario \u00edntimo de Don Albera, en ingl\u00e9s, nos permite conocer cu\u00e1les eran sus sentimientos en el per\u00edodo de espera. Bajo el 21 de abril encontramos: \u201cHablo largo rato con Don Rinaldi y con gran placer. Deseo de todo coraz\u00f3n que sea elegido para el cargo de Rector Mayor de nuestra Congregaci\u00f3n. Rezar\u00e9 al Esp\u00edritu Santo para obtener esta gracia\u201d. Y bajo el 26: \u201cRara vez se habla del sucesor de Don Rua. Espero que se elija al Prefecto. Tiene las virtudes necesarias para el cargo. Cada d\u00eda rezo por esta gracia\u201d. De nuevo el 11 de mayo: \u201cAcepto ir a Mil\u00e1n para el funeral de Don Rua. Estoy muy contento de obedecer a Don Rinaldi, en quien reconozco a mi verdadero Superior. Rezo todos los d\u00edas pidiendo que sea elegido Rector Mayor\u201d. Bajo el 6 de junio revela el porqu\u00e9 de tanta inclinaci\u00f3n por Don Rinaldi escribiendo de \u00e9l: \u201cTengo una alta idea de su virtud, de su capacidad e iniciativa\u201d. Poco despu\u00e9s, yendo a Roma en su compa\u00f1\u00eda, escrib\u00eda el 8 en Florencia: \u201cVeo que Don Rinaldi es bien aceptado en todas partes y considerado como el sucesor de Don Rua. Deja buena impresi\u00f3n en aquellos con los que habla\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si hubiera sido l\u00edcito hacer propaganda, \u00e9l habr\u00eda sido su gran elector. Ni eran pocos los Salesianos que pensaban de la misma manera. No hablemos de los espa\u00f1oles, entre los cuales hab\u00eda dejado un gran legado de afectos. Inspectores y delegados, cuando llegaban de Espa\u00f1a para el Cap\u00edtulo General, no hac\u00edan muchos misterios ni siquiera al hablar con \u00e9l. Pero \u00e9l a tales discursos mostraba toda la indiferencia de un sordo, que no entiende una s\u00edlaba de lo que se le dice. En esto su actitud era tal, que impresionaba a sus alegres interlocutores. Hab\u00eda realmente un misterio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La noche de la Asunci\u00f3n se celebr\u00f3 la reuni\u00f3n de apertura, en la que Don Rinaldi \u201chabl\u00f3 muy bien\u201d, nota en el diario Don Albera. A la elecci\u00f3n del Rector Mayor se procedi\u00f3 en la sesi\u00f3n de la ma\u00f1ana siguiente. Desde el inicio del escrutinio, los nombres de Don Albera y de Don Rinaldi se alternaban a breves intervalos. El primero aparec\u00eda cada vez m\u00e1s turbado y at\u00f3nito; el otro, en cambio, no daba el menor signo de emoci\u00f3n. La cosa fue notada, y no sin una pizca de curiosidad. Un gran aplauso salud\u00f3 el voto, que alcanzaba la mayor\u00eda absoluta, requerida por la Regla. Don Rinaldi, al haber cumplido el \u00faltimo acto en su calidad de presidente de la asamblea con la proclamaci\u00f3n del elegido, pidi\u00f3 poder leer un recordatorio suyo. Obtenido el consentimiento, se hizo restituir por Don Lemoyne, Secretario del Cap\u00edtulo Superior, un sobre cerrado, entregado el 27 de febrero y que llevaba la sobreescritura: \u201cAbrirse despu\u00e9s de las elecciones que se llevar\u00edan a cabo a la muerte del querido Don Rua\u201d. Tenido en las manos, lo abri\u00f3 y ley\u00f3: \u201cEl sr. Don Rua est\u00e1 gravemente enfermo y yo creo que debo entregar por escrito, lo que se conserva en mi coraz\u00f3n, a su sucesor. El 22 de noviembre de 1877 se celebraba en Borgo S. Martino la habitual fiesta de S. Carlos. En la mesa presidida por el Venerable Juan Bosco y por Mons. Ferr\u00f2, yo tambi\u00e9n estaba sentado al lado de Don Belmonte. En un cierto momento la conversaci\u00f3n cay\u00f3 sobre Don Albera, contando Don Bosco las dificultades que le plante\u00f3 el clero de su pa\u00eds. Fue entonces cuando Mons. Ferr\u00f2 quiso saber si Don Albera hab\u00eda superado esas dificultades: \u2014 Ciertamente, respondi\u00f3 Don Bosco. \u00c9l es mi segundo&#8230; \u2014 Y pasando una mano sobre la frente, suspendi\u00f3 la frase. Pero yo calcul\u00e9 de inmediato que no era el segundo en entrar ni el segundo en dignidad, no siendo del Cap\u00edtulo Superior, ni el segundo Director y deduje que era el segundo sucesor; pero guard\u00e9 estas cosas en mi coraz\u00f3n, esperando los eventos. Tur\u00edn, 27 de febrero de 1910\u201d. Los electores comprendieron entonces el porqu\u00e9 de su comportamiento y sintieron que se les abr\u00eda el coraz\u00f3n: hab\u00edan elegido, por tanto, a quien hab\u00eda sido preconizado por Don Bosco treinta y tres a\u00f1os antes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Inmediatamente se encarg\u00f3 a Don Bertello formular dos telegramas de comunicaci\u00f3n al Santo Padre y al Card. Rampolla, Protector de la Sociedad. Al Papa se le dec\u00eda: \u201cDon Paolo Albera, nuevo Rector Mayor de la Pia Sociedad Salesiana y Cap\u00edtulo General, que con la m\u00e1xima concordia de \u00e1nimos hoy, noventa y cinco aniversario del nacimiento del Venerable Don Bosco, lo eligi\u00f3 y con el m\u00e1ximo j\u00fabilo lo festeja elegido, agradecen a Su Santidad los preciosos consejos y oraciones y protestan profundo respeto y obediencia ilimitada\u201d. Su Santidad respondi\u00f3 pronto enviando la bendici\u00f3n apost\u00f3lica. En el telegrama se alude a un aut\u00f3grafo pontificio del 9 de agosto. Era del tenor siguiente: \u201cA los dilectos hijos de la Congregaci\u00f3n Salesiana del Venerable Don Bosco reunidos para la elecci\u00f3n del Rector General, en la certeza de que todos, dejando de lado cualquier afecto humano, dar\u00e1n su voto a aquel Hermano, que juzguen en el Se\u00f1or el m\u00e1s adecuado para mantener el verdadero esp\u00edritu de la Regla, para alentar y dirigir hacia la perfecci\u00f3n a todos los Miembros del Instituto religioso, y para hacer prosperar las m\u00faltiples obras de caridad y de religi\u00f3n, a las que se han consagrado, impartimos con paternal afecto la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica. Del Vaticano, 9 de agosto de 1910. P\u00edo PP. X\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n el Cardenal Protector hab\u00eda dirigido el 12 de agosto \u201cal Regulador y Electores del Cap\u00edtulo\u201d una palabra paternal de augurio y de aliento, diciendo entre otras cosas: \u201cSu amad\u00edsimo Don Bosco con el m\u00e1s intenso afecto de padre ya sin duda les dirige desde el Cielo la mirada e implora fervientemente del Divino Par\u00e1clito que derrame sobre ustedes las celestiales luces inspir\u00e1ndoles sabios consejos. La santa Iglesia espera de sus sufragios un digno sucesor de Don Bosco y de Don Rua, que sepa sabiamente conservar su obra, m\u00e1s a\u00fan aumentarla con nuevos incrementos. Y yo tambi\u00e9n, con el m\u00e1s vivo inter\u00e9s, unido a ustedes en la oraci\u00f3n, hago c\u00e1lidos votos, para que con el favor divino su elecci\u00f3n sea en todos los aspectos feliz y tal que me traiga la dulce consolaci\u00f3n de ver a la Congregaci\u00f3n Salesiana cada vez m\u00e1s floreciente en beneficio de las almas y en honor del Apostolado cat\u00f3lico. Hagan, por tanto, que en un acto tan sagrado y solemne sus \u00e1nimos se mantengan alejados de consideraciones humanas y sentimientos personales; de modo que guiados \u00fanicamente por rectas intenciones y ardiente deseo de la gloria de Dios y del mayor bien del Instituto, unidos en el nombre del Se\u00f1or en la m\u00e1s perfecta concordia y caridad, puedan elegir como su regidor a aquel que por santidad de vida les sea ejemplo, por bondad de coraz\u00f3n padre amoroso, por prudencia y sabidur\u00eda gu\u00eda segura, por celo y firmeza vigilante guardi\u00e1n de la disciplina, de la observancia religiosa y del esp\u00edritu del Venerable Fundador\u201d. Su Eminencia, recibiendo no mucho despu\u00e9s a Don Albera, le dio signos no dudosos de considerar que la elecci\u00f3n hab\u00eda sido hecha conforme a los votos que \u00e9l hab\u00eda expresado.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cu\u00e1l era en los primeros instantes el sentimiento del elegido, lo dice el diario, en el cual bajo el 16 de agosto leemos: \u201cEste es un d\u00eda de gran desgracia para m\u00ed. He sido elegido Rector Mayor de la Pia Sociedad de San Francisco de Sales. \u00a1Qu\u00e9 responsabilidad sobre mis hombros! Ahora m\u00e1s que nunca debo gritar: Dios, en mi ayuda, ven. He rezado much\u00edsimo, especialmente ante la tumba de Don Bosco\u201d. En su cartera se encontr\u00f3 un papel amarillento, en el que hab\u00eda trazado y firmado este programa: \u201cTendr\u00e9 siempre a Dios en vista, a Jesucristo como modelo, a la Auxiliadora en ayuda, a m\u00ed mismo en sacrificio\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00edan expirado al mismo tiempo todos los miembros del Cap\u00edtulo Superior y hab\u00eda que hacer la elecci\u00f3n, lo cual se llev\u00f3 a cabo en la tercera sesi\u00f3n. Primero fue elegido el Prefecto General. La votaci\u00f3n sobre el nombre de Don Rinaldi result\u00f3 plebiscitaria. De los 73 votantes, 71 le dieron su voto. Solo falt\u00f3 un voto, que fue para Don Paolo Virion, Inspector franc\u00e9s. El otro, muy probablemente el suyo, fue para Don Pietro Ricaldone, Inspector en Espa\u00f1a, a quien \u00e9l ten\u00eda en gran estima. Retom\u00f3, por lo tanto, su fatiga diaria, que deb\u00eda durar a\u00fan doce a\u00f1os, hasta que \u00e9l mismo se convirti\u00f3 en Rector Mayor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hecho esto, el Cap\u00edtulo pas\u00f3 a la elecci\u00f3n de los restantes, que fueron: Don Julio Barberis, Catequista General; Don Jos\u00e9 Bertello, Economo; Don Luis Piscetta, Don Francisco Cerruti, Don Jos\u00e9 Vespignani, Consejeros. Este \u00faltimo, Inspector en Argentina, agradeci\u00f3 a la asamblea por el acto de confianza, y dijo que se sent\u00eda obligado por motivos particulares y tambi\u00e9n por su salud a declinar la nominaci\u00f3n, pidiendo que se llegara a otra elecci\u00f3n. Pero el Superior no crey\u00f3 que deb\u00eda aceptar as\u00ed de inmediato la renuncia y le pidi\u00f3 que suspendiera hasta el d\u00eda siguiente cualquier decisi\u00f3n. Al d\u00eda siguiente, invitado por el Rector Mayor a notificar la resoluci\u00f3n tomada, respondi\u00f3 que, siguiendo el consejo del Superior, se somet\u00eda completamente a la obediencia con respecto a la carga.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primer acto del reelegido Prefecto General fue llevar oficialmente a conocimiento de los Socios la elecci\u00f3n del nuevo Rector Mayor. En una breve carta, mencionando de pasada las diversas fases de su vida, recordaba oportunamente el llamado \u201cSue\u00f1o de la Rueda\u201d, en el cual Don Bosco hab\u00eda visto a Don Albera con una l\u00e1mpara en la mano iluminando y guiando a los dem\u00e1s (MB VI,910). Luego, muy oportunamente conclu\u00eda: \u201cQueridos hermanos, resuenen una vez m\u00e1s en sus o\u00eddos las amorosas palabras de Don Bosco en la carta-testamento: \u2018Su Rector ha muerto, pero se elegir\u00e1 otro que cuidar\u00e1 de ustedes y de su eterna salvaci\u00f3n. Esc\u00fachenlo, \u00e1menlo, obed\u00e9zcanle, recen por \u00e9l, como lo han hecho por m\u00ed\u2019\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora, Don Albera consider\u00f3 oportuno hacer sin demasiada dilaci\u00f3n una comunicaci\u00f3n, tanto m\u00e1s que de ellas recib\u00eda cartas en buen n\u00famero. Les agradec\u00eda, por lo tanto, sus felicitaciones, pero sobre todo sus oraciones. \u201cEspero, escrib\u00eda, que Dios escuche sus votos y que no permita que mi ineptitud sea un perjuicio para aquellas obras a las que el Venerable Don Bosco y el inolvidable Don Rua consagraron toda su vida\u201d. Finalmente, deseaba que entre las dos ramas de la familia de Don Bosco reinara siempre una santa competencia en conservar el esp\u00edritu de caridad y de celo dejado en herencia por el fundador.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Demos ahora una r\u00e1pida mirada a los trabajos del Cap\u00edtulo General. Se puede decir que hubo un solo tema fundamental. El Cap\u00edtulo anterior, tras realizar una revisi\u00f3n bastante somera de los Reglamentos, hab\u00eda deliberado que, tal como estaban, se practicaran durante seis a\u00f1os a modo de experimento y que el Cap\u00edtulo XI los revisara fijando el texto definitivo. Estos Reglamentos eran seis: para los Inspectores, para todas las casas salesianas, para las casas de noviciado, para las parroquias, para los oratorios festivos y para la Pia Uni\u00f3n de Cooperadores. El mismo Cap\u00edtulo X, con una petici\u00f3n firmada por 36 miembros, hab\u00eda solicitado que en el XI se tratara la cuesti\u00f3n administrativa y sobre todo la manera de hacer cada vez m\u00e1s provechosos los ingresos que la Providencia conced\u00eda a cada casa salesiana. Para facilitar el arduo trabajo se nombr\u00f3 para cada Reglamento una Comisi\u00f3n, dir\u00e9 as\u00ed, de t\u00e9cnicos, extracapitular con la tarea de hacer los estudios relativos y presentar al mismo Cap\u00edtulo las conclusiones.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las discusiones, comenzadas en la quinta sesi\u00f3n, se prolongaron por otras 21. Para agotar la materia habr\u00eda sido necesario prolongar mucho m\u00e1s los trabajos; pero el Cap\u00edtulo General, con votaci\u00f3n un\u00e1nime, deleg\u00f3 la tarea de finalizar la revisi\u00f3n al Cap\u00edtulo Superior, el cual prometi\u00f3 llevarla a cabo, nombrando una Comisi\u00f3n espec\u00edfica. Sin embargo, el Cap\u00edtulo General, para mostrar que no se desinteresaba y para ayudar a la obra, manifest\u00f3 el deseo de crear una Comisi\u00f3n encargada de formular los principales criterios que deb\u00edan guiar a la nueva Comisi\u00f3n de los Reglamentos en su larga y delicada tarea. As\u00ed se hizo. Por lo tanto, se llevaron a conocimiento de la asamblea y se aprobaron diez normas directivas, elaboradas por sus delegados bajo la presidencia de Don Ricaldone. El trasfondo de ellas era mantener firme el esp\u00edritu de Don Bosco, conservando \u00edntegros aquellos art\u00edculos que se reconoc\u00edan como suyos, y eliminar de los Reglamentos lo que conten\u00eda de puramente exhortativo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Del XI Cap\u00edtulo General no recordar\u00e9 m\u00e1s que dos episodios, los cuales parecen tener particular importancia. El primero se refiere al Reglamento de los Oratorios festivos. La Comisi\u00f3n extracapitular hab\u00eda cre\u00eddo conveniente podarlo, especialmente en la parte que concern\u00eda a las diversas cargas. A Don Rinaldi le pareci\u00f3 que se destru\u00eda el concepto de Don Bosco sobre los Oratorios festivos; por lo que se levant\u00f3 diciendo: \u201cEl Reglamento impreso en 1877 fue realmente compilado por Don Bosco, y as\u00ed me lo aseguraba Don Rua cuatro meses antes de su muerte. Por lo tanto, hago votos para que se conserve intacto, porque, si se practica, se ver\u00e1 que sigue siendo bueno incluso hoy\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed se encendi\u00f3 una animada discusi\u00f3n, de la cual recojo las intervenciones m\u00e1s notables. El relator declar\u00f3 que la Comisi\u00f3n ignoraba por completo esta particularidad; pero tambi\u00e9n observ\u00f3 que nunca se hab\u00eda practicado ese Reglamento de manera integral en ning\u00fan Oratorio festivo, ni siquiera en Tur\u00edn. La Comisi\u00f3n opinaba que el Reglamento hab\u00eda sido hecho compilar por Don Bosco sobre Reglamentos de los Oratorios festivos lombardos; de todos modos, hab\u00eda entendido solo podarlo e introducir lo que se considerara pr\u00e1ctico en los mejores Oratorios salesianos. Pero Don Rinaldi no se aquiet\u00f3, e insisti\u00f3 en el deseo de Don Rua de que ese Reglamento fuera respetado, como obra de Don Bosco, incluso con la introducci\u00f3n de lo que se considerara \u00fatil para los j\u00f3venes adultos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Reforz\u00f3 esta tesis Don Vespignani. \u00c9l, llegado al Oratorio ya sacerdote en 1876, hab\u00eda recibido de Don Rua la tarea de transcribir del original de Don Bosco ese Reglamento y a\u00fan conservaba los primeros borradores. Tambi\u00e9n Don Barberis asegur\u00f3 haber visto el aut\u00f3grafo. Los opositores lo ten\u00edan en contra de las cargas. Pero Don Rinaldi no se desarm\u00f3, sino que pronunci\u00f3 estas en\u00e9rgicas palabras: \u201cNada se altere del Reglamento de Don Bosco, de lo contrario perder\u00eda autoridad\u201d. Don Vespignani confirm\u00f3 una vez m\u00e1s su pensamiento con ejemplos de Am\u00e9rica y especialmente de Uruguay, donde, habi\u00e9ndose querido en el tiempo de Mons. Lasagna probar de manera diferente, no se hab\u00eda logrado nada. Finalmente, la controversia se cerr\u00f3 votando el siguiente orden del d\u00eda: \u201cEl Cap\u00edtulo General XI delibera que se conserve intacto el \u2018Reglamento de los Oratorios festivos\u2019 de Don Bosco, tal como fue impreso en 1877, haci\u00e9ndole solo en ap\u00e9ndice aquellas adiciones que se consideren oportunas, especialmente para las secciones de los j\u00f3venes m\u00e1s adultos\u201d. Se debe elogiar la sensibilidad de la asamblea ante un intento de reforma en cosas sancionadas por Don Bosco.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El segundo episodio pertenece a la pen\u00faltima sesi\u00f3n por una cuesti\u00f3n no ajena a los Reglamentos, como a primera vista podr\u00eda parecer. La plante\u00f3 de nuevo Don Rinaldi, haci\u00e9ndose int\u00e9rprete del deseo de muchos, que se definiera la posici\u00f3n de los Directores en las casas despu\u00e9s del decreto sobre las confesiones. Hasta 1901, el ser ellos confesores ordinarios de los socios y de los alumnos hac\u00eda que al dirigir actuaran habitualmente con un esp\u00edritu paternal (este argumento est\u00e1 ampliamente expuesto en Anales III,170-194). Despu\u00e9s de entonces, en cambio, se comenzaba a observar que se iba perdiendo el car\u00e1cter paternal querido por Don Bosco en sus Directores y que \u00e9l insinu\u00f3 en el Reglamento de las casas y en otros lugares; los Directores, de hecho, se dedicaban a atender los asuntos materiales, disciplinarios y escolares, de modo que se convert\u00edan en Rectores y no m\u00e1s en Directores. \u201cDebemos volver, dec\u00eda Don Rinaldi, al esp\u00edritu y al concepto de Don Bosco, manifestado especialmente en los \u2018Recuerdos confidenciales\u2019 (Anales III,49-53) y en el Reglamento. El Director debe ser siempre un Director salesiano. Excepto el ministerio de la confesi\u00f3n, nada ha cambiado\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bertello deplor\u00f3 que los Directores hubieran cre\u00eddo que deb\u00edan dejar con la confesi\u00f3n tambi\u00e9n el cuidado espiritual de la casa, dedic\u00e1ndose a oficios materiales. \u201cEsperamos, dijo, que haya sido cosa de un momento. Hay que volver al ideal de Don Bosco, descrito en el Reglamento. Se lean esos art\u00edculos, se mediten y se practiquen\u201d (Los cit\u00f3 seg\u00fan la edici\u00f3n de entonces; en la presente ser\u00edan los 156, 157, 158, 159, 57, 160, 91, 195). Concluy\u00f3 Don Albera diciendo: \u201cEs una cuesti\u00f3n esencial para la vida de nuestra Sociedad, que se conserve el esp\u00edritu del Director seg\u00fan el ideal de Don Bosco; de lo contrario, cambiamos la manera de educar y no seremos m\u00e1s salesianos. Debemos hacer todo lo posible para conservar el esp\u00edritu de paternidad, practicando los recuerdos que Don Bosco nos dej\u00f3: ellos nos dir\u00e1n c\u00f3mo debemos actuar. Especialmente en los informes podremos conocer a nuestros s\u00fabditos y dirigirlos. En cuanto a los j\u00f3venes, la paternidad no implica caricias o concesiones ilimitadas, sino interesarse por ellos, darles la facultad de venir a vernos. No olvidemos luego la importancia del discursito de la tarde. Que se hagan bien y con coraz\u00f3n las predicaciones. Mostremos que nos importa la salvaci\u00f3n de las almas y dejemos a otros las partes odiosas. As\u00ed se conservar\u00e1 al Director la aureola, de la que Don Bosco lo quer\u00eda rodeado\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n esta vez los Capitulares encontraron abierta en el Oratorio una Exposici\u00f3n general de las Escuelas Profesionales y Agr\u00edcolas Salesianas, la tercera, que dur\u00f3 del 3 de julio al 16 de octubre. Habiendo ya descrito las dos anteriores, no es necesario detenernos a repetir m\u00e1s o menos las mismas cosas (Anales III, 452-472). Naturalmente, la experiencia pasada sirvi\u00f3 para una mejor organizaci\u00f3n de la muestra. Predomin\u00f3 el criterio enunciado ya dos veces por el organizador Don Bertello que, es decir, seg\u00fan un ordenamiento querido por Don Bosco, cada Exposici\u00f3n de tal g\u00e9nero es un hecho destinado a repetirse peri\u00f3dicamente para la ense\u00f1anza y est\u00edmulo de las escuelas. La apertura y el cierre recibieron lustre por la intervenci\u00f3n de las autoridades ciudadanas y de representantes del Gobierno. Nunca faltaron visitantes, y entre ellos personalidades de alto grado y tambi\u00e9n de verdadera competencia. En el \u00faltimo d\u00eda, el prof. Piero Gribaudi hizo al nuevo Rector Mayor la primera presentaci\u00f3n de ex-alumnos turineses en un n\u00famero de aproximadamente 300. El Diputado Cornaggia, en su discurso final, pronunci\u00f3 este juicio digno de permanecer (Bolet\u00edn Salesiano, nov. 1910, p. 332): \u201cQuien ha tenido la ocasi\u00f3n de profundizar el estudio sobre el ordenamiento de estas escuelas y de los conceptos que las inspiran, no puede dejar de admirar la sabidur\u00eda de ese Grande, que comprendi\u00f3 las necesidades de los trabajadores en las condiciones de los tiempos nuevos, previniendo a fil\u00e1ntropos y legisladores\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00edan participado en la muestra 55 casas con un n\u00famero total de 203 escuelas. El examen de los trabajos expuestos fue confiado a nueve jurados distintos, de los cuales formaron parte 50 de los m\u00e1s insignes profesores, artistas e industriales de Tur\u00edn. Debiendo tener la Exposici\u00f3n un car\u00e1cter exclusivamente escolar, seg\u00fan tal criterio fueron juzgados los trabajos y adjudicados los premios. Estos \u00faltimos fueron significativos, ofrecidos por el Papa (una medalla de oro), por el Ministerio de Agricultura y Comercio (cinco medallas de plata), por el Municipio de Tur\u00edn (una medalla de oro y dos de plata), por el Consorcio agrario de Tur\u00edn (dos medallas de plata), por la \u201cPro Torino\u201d (una medalla <em>vermeil<\/em>, una de plata y dos de bronce), por los ex-alumnos del C\u00edrculo \u201cDon Bosco\u201d (una medalla de oro), por la Empresa \u201cAugusta\u201d de Tur\u00edn (500 liras en material tipogr\u00e1fico a dividir en tres premios), por el Cap\u00edtulo Superior salesiano (corona de laurel en plata dorada para el gran premio) (Las asignaciones est\u00e1n enumeradas en el citado n\u00famero del Bolet\u00edn Salesiano).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vale la pena reproducir los \u00faltimos per\u00edodos de la relaci\u00f3n, que Don Bertello ley\u00f3 antes de que se proclamaran los premiados. Dijo: \u201cHace aproximadamente tres meses, al inaugurar nuestra peque\u00f1a Exposici\u00f3n, lamentamos que por la muerte del Reverend\u00edsimo Don Rua faltara Aqu\u00e9l a quien pretend\u00edamos hacer el homenaje de nuestros estudios y de nuestros trabajos en su jubileo sacerdotal. La Divina Providencia nos ha dado un nuevo Superior y Padre en la persona del Reverend\u00edsimo Don Albera. Por lo tanto, al cerrar la Exposici\u00f3n, depositamos en sus manos nuestros prop\u00f3sitos y nuestras esperanzas, seguros de que el artesano, que ya fue antes cuidado del Venerable Don Bosco y delicia del se\u00f1or Don Rua, siempre tendr\u00e1 un lugar conveniente en el afecto y en las solicitudes de su Sucesor\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ese fue el \u00faltimo triunfo de Don Bertello. Poco m\u00e1s de un mes despu\u00e9s, el 20 de noviembre, una dolencia repentina apag\u00f3 de golpe una existencia tan laboriosa. El ingenio robusto, la s\u00f3lida cultura, la firmeza del car\u00e1cter y la bondad del alma hicieron de \u00e9l primero un sabio Director de colegio, luego un diligente Inspector y finalmente durante doce a\u00f1os un experimentado Director General de las escuelas profesionales y agr\u00edcolas salesianas. Todo lo deb\u00eda, despu\u00e9s de Dios, a Don Bosco, que lo hab\u00eda educado en el Oratorio desde peque\u00f1o y lo hab\u00eda formado a su imagen y semejanza.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Albera no hab\u00eda puesto el menor retraso en cumplir el gran deber de rendir homenaje al Vicario de Jesucristo, a Aqu\u00e9l que la Regla llama \u201c\u00e1rbitro y supremo Superior\u201d de la Sociedad. Inmediatamente el 1 de septiembre parti\u00f3 hacia Roma, donde, llegado el 2, ya encontr\u00f3 el billete de audiencia para la ma\u00f1ana del 3. Parec\u00eda casi que P\u00edo X estaba impaciente por verlo. De los labios del Papa recogi\u00f3 algunas amables expresiones, que guard\u00f3 en su coraz\u00f3n. A los agradecimientos por el aut\u00f3grafo y la bendici\u00f3n, el Papa respondi\u00f3 que hab\u00eda cre\u00eddo actuar as\u00ed para dar a conocer cu\u00e1nto le agradaba la actividad mundial de los Salesianos y a\u00f1adi\u00f3: \u2014 Nacieron ayer, es cierto, pero est\u00e1n esparcidos por todo el mundo y en todas partes trabajan mucho. \u2014 Estando informado de las victorias ya obtenidas en los tribunales contra los calumniadores de Varazze (Anales III, 729-749), advirti\u00f3: \u2014 Vigilad, porque otros golpes les preparan sus enemigos. \u2014 Finalmente, solicitado humildemente de alguna norma pr\u00e1ctica para el gobierno de la Sociedad, respondi\u00f3: \u2014 No se aparten de los usos y tradiciones introducidos por Don Bosco y Don Rua.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya hab\u00eda terminado 1910 y Don Albera a\u00fan no hab\u00eda hecho una comunicaci\u00f3n a toda la Sociedad. Nuevas ocupaciones para \u00e9l e incesantes, sobre todo las muchas conferencias con los 32 Inspectores, le imped\u00edan siempre concentrarse en la mesa. Solo en la primera mitad de enero, como se desprende del diario, escribi\u00f3 las primeras p\u00e1ginas de una circular, que deb\u00eda resultarle larga. La envi\u00f3 con la fecha del 25. Disculp\u00e1ndose por el retraso en hacerse presente, conmemorando a Don Rua y elogiando a Don Rinaldi por su buen gobierno interino de la Sociedad, se extend\u00eda en particulares noticias sobre el Cap\u00edtulo General, sobre su propia elecci\u00f3n, sobre la visita al Papa, sobre la muerte de Don Bertello. En todo ten\u00eda el aire de un padre que se entretiene familiarmente con sus hijos. Tambi\u00e9n les puso al tanto de sus penas por los hechos de Portugal. Despojada en Lisboa la monarqu\u00eda en octubre de 1910, los revolucionarios hab\u00edan tomado de manera ac\u00e9rrima como blanco a los religiosos, asalt\u00e1ndolos con una furia salvaje. Los Salesianos no tuvieron que lamentar v\u00edctimas; sin embargo, los hermanos del Pinheiro cerca de Lisboa pasaron un mal d\u00eda. Un grupo de energ\u00famenos invadi\u00f3 y saque\u00f3 aquella casa, no solo burl\u00e1ndose de los sacerdotes y de los cl\u00e9rigos, sino tambi\u00e9n profanando sacr\u00edlegamente la capilla y m\u00e1s sacr\u00edlegamente dispersando al suelo e incluso pisoteando las hostias consagradas. Casi todos los Salesianos tuvieron que abandonar Portugal, refugi\u00e1ndose en Espa\u00f1a o en Italia. Los revolucionarios ocuparon sus escuelas y laboratorios, de donde fueron expulsados los alumnos. Tambi\u00e9n en las colonias se extendi\u00f3 la persecuci\u00f3n, de modo que hubo que abandonar Macao y Mozambique, donde se hac\u00eda un gran bien (Anales III, 606 y 622-4). Pero ya entonces Don Albera pod\u00eda escribir: \u201cLos mismos que nos han dispersado, reconocen que han privado a su pa\u00eds de las \u00fanicas escuelas profesionales que pose\u00eda\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c9l, que tantas veces hab\u00eda o\u00eddo a Don Bosco en los inicios de la Sociedad predecir la multiplicaci\u00f3n de sus hijos en cada naci\u00f3n incluso remota, y ve\u00eda entonces cumplidas maravillosamente esas predicciones, sent\u00eda sin duda todo el peso de la inmensa herencia recibida y consideraba que por alg\u00fan tiempo no era conveniente emprender nuevas obras, sino que conven\u00eda aplicarse a consolidar las existentes. Por lo tanto, estimaba deber inculcar la misma cosa a todos los Salesianos: para lograr esto no bastaban por s\u00ed solos los Superiores, se recomendaba encarecidamente la cooperaci\u00f3n com\u00fan. Como luego en esos a\u00f1os el modernismo tend\u00eda a poner en peligro tambi\u00e9n a las familias religiosas, pon\u00eda en aviso a los Salesianos, suplic\u00e1ndoles que huyeran de toda novedad que Don Bosco y Don Rua no hubieran podido aprobar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Junto con la circular enviaba tambi\u00e9n a cada casa un ejemplar de las circulares de Don Rua, que desde el lecho de muerte le hab\u00eda encargado recoger en un volumen. El trabajo tipogr\u00e1fico ya hab\u00eda terminado desde hac\u00eda aproximadamente dos meses; de hecho, la publicaci\u00f3n llevaba en la portada una carta de Don Albera con la fecha del 8 de diciembre de 1910.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para el pr\u00f3ximo aniversario de la muerte de Don Bosco, enviaba por lo tanto a las casas un doble regalo, la circular y el libro. A este segundo le daba un especial valor, porque sab\u00eda que ofrec\u00eda en \u00e9l un gran tesoro de asc\u00e9tica y de pedagog\u00eda salesiana. Las huellas de Don Rua se hab\u00eda propuesto seguir, proponi\u00e9ndose especialmente imitar su caridad y su celo en procurar el bien espiritual de todos los Salesianos.<br><br><em>Anales de la Sociedad Salesiana, vol. IV (1910-1921), pp. 1-13<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante el und\u00e9cimo Cap\u00edtulo General de la Congregaci\u00f3n Salesiana fue elegido el primer Rector Mayor,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":35549,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":30,"footnotes":""},"categories":[175],"tags":[1720,2636,2582,2593,1912,1702,1960],"class_list":["post-35556","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buena-prensa","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-eventos","tag-familia-salesiana","tag-noticias-religiosas","tag-providencia","tag-salesianos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35556"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35556\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35549"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}