{"id":35533,"date":"2025-03-15T07:45:43","date_gmt":"2025-03-15T07:45:43","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=35533"},"modified":"2025-03-15T07:48:06","modified_gmt":"2025-03-15T07:48:06","slug":"vera-grita-peregrina-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/vera-grita-peregrina-de-esperanza\/","title":{"rendered":"Vera Grita, peregrina de esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vera Grita, hija de Amleto y de Mar\u00eda Anna Zacco de la Pirrera, nacida en Roma el 28 de enero de 1923, era la segunda de cuatro hermanas. Vivi\u00f3 y estudi\u00f3 en Savona, donde obtuvo la habilitaci\u00f3n docente. A los 21 a\u00f1os, durante un repentino bombardeo a\u00e9reo sobre la ciudad (1944), fue atropellada y pisoteada por la multitud en fuga, sufriendo graves consecuencias f\u00edsicas que la marcaron para siempre. Pas\u00f3 desapercibida en su breve vida terrenal, ense\u00f1ando en las escuelas del interior de Liguria (Rialto, Erli, Alpicella, Desierto de Varazze), donde se gan\u00f3 el respeto y el cari\u00f1o de todos por su car\u00e1cter bondadoso y apacible.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Savona, en la parroquia salesiana de Mar\u00eda Auxiliadora, participaba en la Misa y era asidua al sacramento de la Penitencia. Desde 1963, su confesor fue el salesiano don Giovanni Bocchi. Cooperadora Salesiana desde 1967, realiz\u00f3 su vocaci\u00f3n en el don total de s\u00ed misma al Se\u00f1or, que de manera extraordinaria se entregaba a ella, en lo \u00edntimo de su coraz\u00f3n, con la \u201cVoz\u201d, con la \u201cPalabra\u201d, para comunicarle la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes. Someti\u00f3 todos los escritos al director espiritual, el salesiano don Gabriello Zucconi, y guard\u00f3 en el silencio de su coraz\u00f3n el secreto de esa llamada, guiada por el Maestro divino y la Virgen Mar\u00eda que la acompa\u00f1aron a lo largo del camino de la vida oculta, del despojo y del aniquilamiento de s\u00ed misma.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Bajo el impulso de la gracia divina y acogiendo la mediaci\u00f3n de las gu\u00edas espirituales, Vera Grita respondi\u00f3 al don de Dios testimoniando en su vida, marcada por la lucha contra la enfermedad, el encuentro con el Resucitado y dedic\u00e1ndose con heroica generosidad a la ense\u00f1anza y a la educaci\u00f3n de los alumnos, atendiendo a las necesidades de la familia y testimoniando una vida de pobreza evang\u00e9lica. Centrada y firme en el Dios que ama y sostiene, con gran firmeza interior fue capaz de soportar las pruebas y sufrimientos de la vida. Sobre la base de tal solidez interior dio testimonio de una existencia cristiana hecha de paciencia y constancia en el bien. Muri\u00f3 el 22 de diciembre de 1969, a los 46 a\u00f1os, en una habitaci\u00f3n del hospital en Pietra Ligure donde hab\u00eda pasado los \u00faltimos seis meses de vida en un crescendo de sufrimientos aceptados y vividos en uni\u00f3n con Jes\u00fas Crucificado. \u201cEl alma de Vera \u2013 escribi\u00f3 don Borra, Salesiano, su primer bi\u00f3grafo \u2013 con los mensajes y las cartas entra en la fila de esas almas carism\u00e1ticas llamadas a enriquecer la Iglesia con llamas de amor a Dios y a Jes\u00fas Eucar\u00edstico para la dilataci\u00f3n del Reino\u201d.<br><br><strong>Una vida privada de humana esperanza<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Humanamente, la vida de Vera est\u00e1 marcada desde la infancia por la p\u00e9rdida de un horizonte de esperanza. La p\u00e9rdida de la autonom\u00eda econ\u00f3mica en su n\u00facleo familiar, luego la separaci\u00f3n de los padres para ir a Modica en Sicilia con las t\u00edas y sobre todo la muerte del padre en 1943, ponen a Vera ante las consecuencias de eventos humanos particularmente sufridos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s del 4 de julio de 1944, d\u00eda del bombardeo sobre Savona que marcar\u00e1 toda la vida de Vera, tambi\u00e9n sus condiciones de salud se ver\u00e1n comprometidas para siempre. Por lo tanto, la Sierva de Dios se encontr\u00f3 siendo una joven sin ninguna perspectiva de futuro y tuvo que revisar sus proyectos en varias ocasiones y renunciar a muchos deseos: desde los estudios universitarios hasta la ense\u00f1anza y, sobre todo, a una propia familia con el joven que estaba conociendo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A pesar del repentino final de todas sus esperanzas humanas entre los 20 y 21 a\u00f1os, en Vera la esperanza est\u00e1 muy presente: tanto como virtud humana que cree en un cambio posible y se compromete a realizarlo (a pesar de estar muy enferma, prepar\u00f3 y gan\u00f3 el concurso para ense\u00f1ar), como sobre todo como virtud teologal \u2013 anclada en la fe \u2013 que le infunde energ\u00eda y se convierte en instrumento de consuelo para los dem\u00e1s.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Casi todos los testigos que la conocieron destacan tal aparente contradicci\u00f3n entre condiciones de salud comprometidas y la capacidad de no quejarse nunca, atestiguando en cambio alegr\u00eda, esperanza y coraje incluso en circunstancias humanamente desesperadas. Vera se convirti\u00f3 en \u201cportadora de alegr\u00eda\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Una sobrina afirma<\/strong>: \u00abSiempre estaba enferma y sufriendo, pero nunca la vi desanimada o enojada por su condici\u00f3n, siempre ten\u00eda una luz de esperanza sostenida por una gran fe. [\u2026] Mi t\u00eda estaba a menudo hospitalizada, sufriendo y delicada, pero siempre serena y llena de esperanza por el gran Amor que ten\u00eda por Jes\u00fas\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Tambi\u00e9n la hermana Liliana<\/strong> sac\u00f3 de las llamadas vespertinas con ella aliento, serenidad y esperanza, aunque la Sierva de Dios estaba entonces cargada de numerosos problemas de salud y de v\u00ednculos profesionales: \u00abme infund\u00eda \u2013 dice \u2013 confianza y esperanza haci\u00e9ndome reflexionar que Dios siempre est\u00e1 cerca de nosotros y nos gu\u00eda. Sus palabras me devolv\u00edan a los brazos del Se\u00f1or y encontraba la paz\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Agnese Zannino Tibirosa<\/strong>, cuyo testimonio tiene un valor particular ya que estuvo con Vera en el hospital \u201cSanta Corona\u201d en su \u00faltimo a\u00f1o de vida, atestigua: \u00aba pesar de los graves sufrimientos que la enfermedad le provocaba, nunca la escuch\u00e9 quejarse de su estado. Daba alivio y esperanza a todos los que se acercaban a ella y cuando hablaba de su futuro, lo hac\u00eda con entusiasmo y coraje\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hasta el final, Vera Grita se mantuvo as\u00ed: incluso en la \u00faltima parte de su camino terrenal guard\u00f3 una mirada hacia el futuro, esperaba que con los tratamientos el tuberculoma pudiera ser reabsorbido, esperaba poder ocupar la c\u00e1tedra en los Piani di Invrea en el a\u00f1o escolar 1969-1970 as\u00ed como poder dedicarse, una vez salida del hospital, a su propia misi\u00f3n espiritual.<br><br><strong>Educada en la esperanza por el confesor y en el camino espiritual<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>En este sentido, la esperanza atestiguada por Vera est\u00e1 arraigada en Dios y en esa lectura sapiencial de los eventos que su padre espiritual don Gabriello Zucconi y, antes que \u00e9l, el confesor don Giovanni Bocchi le ense\u00f1aron. Precisamente el ministerio de don Bocchi \u2013 hombre de alegr\u00eda y esperanza \u2013 ejerci\u00f3 una influencia positiva sobre Vera, quien \u00e9l acogi\u00f3 en su condici\u00f3n de enferma y a quien ense\u00f1\u00f3 a dar valor a los sufrimientos \u2013 no buscados \u2013 de los que estaba cargada. Don Bocchi fue el primero en ser maestro de esperanza, de \u00e9l se ha dicho: \u00abcon palabras siempre cordiales y llenas de esperanza, ha abierto los corazones a la magnanimidad, al perd\u00f3n, a la transparencia en las relaciones interpersonales; ha vivido las beatitudes con naturalidad y fidelidad diaria\u00bb. \u00abEsperando y teniendo la certeza de que, as\u00ed como ocurri\u00f3 con Cristo, tambi\u00e9n nos suceder\u00e1 a nosotros: la Resurrecci\u00f3n gloriosa\u00bb, don Bocchi realizaba a trav\u00e9s de su ministerio un anuncio de la esperanza cristiana, fundamentada en la omnipotencia de Dios y la resurrecci\u00f3n de Cristo. M\u00e1s tarde, desde \u00c1frica, donde hab\u00eda partido como misionero, dir\u00e1: \u00abestaba all\u00ed porque quer\u00eda llevar y donarles a Jes\u00fas Vivo y presente en la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda con todos los dones de Su Coraz\u00f3n: la Paz, la Misericordia, la Alegr\u00eda, el Amor, la Luz, la Uni\u00f3n, la Esperanza, la Verdad, la Vida eterna\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vera se convirti\u00f3 en portadora de esperanza y alegr\u00eda tambi\u00e9n en ambientes marcados por el sufrimiento f\u00edsico y moral, por limitaciones cognitivas (como entre sus peque\u00f1os alumnos con discapacidad auditiva) o condiciones familiares y sociales no \u00f3ptimas (como en el \u201cclima caldeado\u201d de Erli).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>La amiga Mar\u00eda Mattalia<\/strong> recuerda: \u00abVeo la dulce sonrisa de Vera, a veces cansada por tanto luchar y sufrir; recordando su fuerza de voluntad trato de seguir su ejemplo de bondad, de gran fe, esperanza y amor [\u2026]\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Antonietta Fazio<\/strong> \u2013 ya conserje en la escuela de Casanova \u2013 testific\u00f3 de ella: \u00abera muy querida por sus alumnos a quienes amaba mucho y en particular por aquellos con dificultades intelectuales [\u2026]. Muy religiosa, transmit\u00eda a cada uno fe y esperanza a pesar de que ella misma estaba muy sufriendo f\u00edsicamente pero no moralmente\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esos contextos, Vera trabajaba para hacer renacer las razones de la esperanza. Por ejemplo, en el hospital (donde la comida es poco satisfactoria) se priv\u00f3 de un racimo especial de uvas para que una parte de \u00e9l estuviera en la mesita de todas las enfermas de la sala, as\u00ed como siempre cuid\u00f3 de su persona para presentarse bien, ordenada, con compostura y refinamiento, contribuyendo tambi\u00e9n de este modo a contrarrestar el ambiente de sufrimiento de una cl\u00ednica, y a veces de p\u00e9rdida de la esperanza en muchos enfermos que corren el riesgo de \u201cdejarse ir\u201d.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A trav\u00e9s de los <strong>Mensajes de la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivientes<\/strong>, el Se\u00f1or la educ\u00f3 a una postura de espera, paciencia y confianza en \u00c9l. Incontables son, de hecho, las exhortaciones sobre <em>esperar al Esposo o al Esposo que espera a su esposa<\/em>:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<em>Espera en tu Jes\u00fas siempre, siempre\u201d<\/em>.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Venga \u00c9l a nuestras almas, venga a nuestras casas; venga con nosotros para compartir alegr\u00edas y dolores, fatigas y esperanzas.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Deja hacer a mi Amor y aumenta tu fe, tu esperanza.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>S\u00edgueme en la oscuridad, en las sombras porque conoces el \u00abcamino\u00bb.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a1Espera en M\u00ed, espera en Jes\u00fas!<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s del camino de la esperanza y de la espera vendr\u00e1 la victoria.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Para llamarte a las cosas del Cielo\u201d.<br><br><\/em><strong>Portadora de esperanza en morir y en interceder<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Tambi\u00e9n en la enfermedad y en la muerte, Vera Grita testific\u00f3 la esperanza cristiana. Sab\u00eda que, cuando su misi\u00f3n estuviera cumplida, tambi\u00e9n la vida en la tierra terminar\u00eda. \u00abEsta es tu tarea y cuando est\u00e9 terminada saludar\u00e1s la tierra por los Cielos\u00bb: por lo tanto, no se sent\u00eda \u201cpropietaria\u201d del tiempo, sino que buscaba la obediencia a la voluntad de Dios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En los \u00faltimos meses, a pesar de una condici\u00f3n que se agravaba y expuesta a un empeoramiento del cuadro cl\u00ednico, la Sierva de Dios atestigu\u00f3 serenidad, paz, percepci\u00f3n interior de un \u201ccumplimiento\u201d de su propia vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En los \u00faltimos d\u00edas, aunque estaba naturalmente apegada a la vida, don Giuseppe Formento la describi\u00f3 \u00abya en paz con el Se\u00f1or\u00bb. En tal esp\u00edritu pudo recibir la Comuni\u00f3n hasta pocos d\u00edas antes de morir, y recibir la Unci\u00f3n de los Enfermos el 18 de diciembre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando la hermana Pina fue a visitarla poco antes de la muerte \u2013 Vera hab\u00eda estado aproximadamente tres d\u00edas en coma \u2013 contraviniendo su habitual reserva le dijo que hab\u00eda visto en esos d\u00edas muchas cosas, cosas bell\u00edsimas que lamentablemente no le quedaba tiempo para contar. Hab\u00eda sabido de las oraciones de Padre P\u00edo y del Papa Bueno por ella, adem\u00e1s a\u00f1adi\u00f3 \u2013 refiri\u00e9ndose a la Vida eterna \u2013 \u00abTodos ustedes vendr\u00e1n al para\u00edso conmigo, est\u00e9n seguros de ello\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Liliana Grita<\/strong> tambi\u00e9n testific\u00f3 c\u00f3mo, en el \u00faltimo per\u00edodo, Vera \u00absab\u00eda m\u00e1s del Cielo que de la tierra\u00bb. De su vida se extrajo el siguiente balance: \u00abella, tan sufriente, consolaba a los dem\u00e1s, infundi\u00e9ndoles esperanza y no dudaba en ayudarles\u00bb. Muchas gracias atribuidas a la mediaci\u00f3n intercesora de Vera se refieren, por \u00faltimo, a la esperanza cristiana. Vera \u2013 incluso durante la Pandemia de Covid 19 \u2013 ayud\u00f3 a muchos a reencontrar las razones de la esperanza y fue para ellos protecci\u00f3n, hermana en el esp\u00edritu, ayuda en el sacerdocio. Ayud\u00f3 interiormente a un sacerdote que tras un Ictus hab\u00eda olvidado las oraciones, no pudiendo ya pronunciarlas con su extremo dolor y desorientaci\u00f3n. Hizo que muchos volvieran a orar, pidiendo la curaci\u00f3n de un joven padre afectado por una hemorragia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n la hermana <strong>Mar\u00eda Ilaria Bossi<\/strong>, Maestra de Novicias de las Benedictinas del Sant\u00edsimo Sacramento de Ghiffa, se\u00f1ala c\u00f3mo Vera \u2013 hermana en el esp\u00edritu \u2013 es un alma que dirige al Cielo y acompa\u00f1a hacia el Cielo: \u00abLa siento hermana en el camino hacia el cielo\u2026 Muchos [\u2026] que en ella se reconocen, y a ella se refieren, en el camino evang\u00e9lico, en la carrera hacia el cielo\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En resumen, se comprende c\u00f3mo toda la historia de Vera Grita ha sido sostenida no por esperanzas humanas, por el mero mirar al \u201cma\u00f1ana\u201d esperando que sea mejor que el presente, sino por una verdadera Esperanza teologal: \u00abera serena porque la fe y la esperanza siempre la han sostenido. Cristo estaba en el centro de su vida, de \u00c9l extra\u00eda la fuerza. [\u2026] era una persona serena porque ten\u00eda en el coraz\u00f3n la Esperanza teologal, no la esperanza superficial [\u2026], sino aquella que deriva solo de Dios, que es don y nos prepara para el encuentro con \u00c9l\u00bb.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En una oraci\u00f3n a Mar\u00eda de la Obra de los Tabern\u00e1culos Vivos, se lee: \u00abS\u00fabenos [Mar\u00eda] de la tierra para que desde aqu\u00ed vivamos y seamos para el Cielo, para el Reino de tu hijo\u00bb. Es bonito tambi\u00e9n recordar que don Gabriello tuvo que peregrinar en la esperanza entre tantas pruebas y dificultades, como escribe en una carta a Vera del 4 de marzo de 1968 desde Florencia: \u00abSin embargo, siempre debemos esperar. La presencia de las dificultades no quita que al final el bien, lo bueno, lo bello triunfar\u00e1n. Regresar\u00e1 la paz, el orden, la alegr\u00eda. El hombre, hijo de Dios, recuperar\u00e1 toda la gloria que tuvo desde el principio. El hombre ser\u00e1 salvo en Jes\u00fas y encontrar\u00e1 en Dios todo bien. He aqu\u00ed que entonces regresan a la mente todas las cosas bellas prometidas por Jes\u00fas y el alma en \u00c9l encuentra su paz. \u00c1nimo: ahora estamos como en combate. Vendr\u00e1 el d\u00eda de la victoria. Es certeza en Dios\u00bb.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0En la iglesia de Santa Corona en Pietra Ligure, Vera Grita participaba en la Misa y se iba a orar durante los largos ingresos. Su testimonio de fe en la presencia viva de Jes\u00fas Eucarist\u00eda y de la Virgen Mar\u00eda en su breve vida terrena es un signo de esperanza y de consuelo, para aquellos en este lugar de cuidado que pedir\u00e1n su ayuda y su intercesi\u00f3n ante el Se\u00f1or para ser aliviados y liberados del sufrimiento.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El camino de Vera Grita en la laboriosa operosidad de los d\u00edas tambi\u00e9n ofrece una nueva perspectiva laica a la santidad, convirti\u00e9ndose en ejemplo de conversi\u00f3n, aceptaci\u00f3n y santificaci\u00f3n para los \u2018pobres\u2019, los \u2018fr\u00e1giles\u2019, los \u2018enfermos\u2019 que en ella pueden reconocerse y encontrar esperanza.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Escribe san Pablo, \u00abque los sufrimientos del momento presente no son comparables a la gloria futura que debe ser revelada en nosotros\u00bb. Con \u00abimpaciencia\u00bb esperamos contemplar el rostro de Dios ya que \u00aben la esperanza hemos sido salvados\u00bb (Rom 8, 18.24). Por lo tanto, es absolutamente necesario esperar contra toda esperanza, \u00ab<em>Spes contra spem<\/em>\u00bb. Porque, como escribi\u00f3 Charles P\u00e9guy, la Esperanza es una ni\u00f1a \u00abirredutible\u00bb. En comparaci\u00f3n con la Fe que \u00abes una esposa fiel\u00bb y la Caridad que \u00abes una Madre\u00bb, la Esperanza parece, a primera vista, que no vale nada. Y, sin embargo, es exactamente lo contrario: ser\u00e1 precisamente la Esperanza, escribe P\u00e9guy, \u00abque vino al mundo el d\u00eda de Navidad\u00bb y que \u00abtrayendo a las otras, atravesar\u00e1 los mundos\u00bb.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abEscribe, Vera de Jes\u00fas, yo te dar\u00e9 luz. El \u00e1rbol florecido en primavera ha dado sus frutos. Muchos \u00e1rboles deber\u00e1n volver a florecer en la temporada oportuna para que los frutos sean copiosos\u2026 Te pido que aceptes con fe cada prueba, cada dolor por M\u00ed. Ver\u00e1s los frutos, los primeros frutos de la nueva floraci\u00f3n\u00bb. (Santa Corona \u2013 26 de octubre de 1969 \u2013 Fiesta de Cristo Rey \u2013 Pen\u00faltimo mensaje).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vera Grita, hija de Amleto y de Mar\u00eda Anna Zacco de la Pirrera, nacida&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":35527,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":28,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,2558,2233,2593,1966,1972,2620,2026],"class_list":["post-35533","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-dios","tag-esperanza","tag-familia-salesiana","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35533"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35533\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35527"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}