{"id":35449,"date":"2025-03-11T09:34:47","date_gmt":"2025-03-11T09:34:47","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=35449"},"modified":"2025-03-11T09:37:08","modified_gmt":"2025-03-11T09:37:08","slug":"se-parte-para-las-misiones-confiando-en-los-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/misiones\/se-parte-para-las-misiones-confiando-en-los-suenos\/","title":{"rendered":"Se parte para las misiones&#8230; confiando en los sue\u00f1os"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>Los sue\u00f1os misioneros de Don Bosco, sin anticipar el curso de los acontecimientos futuros, ten\u00edan el sabor de predicciones para el ambiente salesiano.<br><\/em><\/em><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los sue\u00f1os misioneros de 1870-1871 y sobre todo los de la d\u00e9cada de 1880 contribuyeron tambi\u00e9n en no poca medida a que Don Bosco prestara atenci\u00f3n al problema misionero. Si en 1885 invitaba a la prudencia a monse\u00f1or Juan Cagliero: \u201cno hag\u00e1is mucho caso de los sue\u00f1os\u201d sino \u201cs\u00f3lo si son moralmente \u00fatiles\u201d, el mismo Cagliero que parti\u00f3 a la cabeza de la primera expedici\u00f3n misionera (1875) y futuro cardenal, los juzgaba como meros ideales a perseguir. Otros salesianos, en cambio, y sobre todo Don Santiago Costamagna, misionero de la tercera expedici\u00f3n (1877) y futuro inspector y obispo, los entend\u00edan como un itinerario a seguir casi obligatoriamente, hasta el punto de pedir al secretario de Don Bosco, Don Juan Bautista Lemoyne, que le enviara las actualizaciones \u201cnecesarias\u201d. A su vez, el P. Jos\u00e9 Fagnano, tambi\u00e9n misionero de la primera hora y futuro Prefecto Apost\u00f3lico, los ve\u00eda como la expresi\u00f3n de un deseo de toda la Congregaci\u00f3n, que deb\u00eda sentirse responsable de llevarlos a cabo encontrando los medios y el personal. Por \u00faltimo, el P.Luis Lasagna, misionero que parti\u00f3 con la segunda expedici\u00f3n en 1876, y tambi\u00e9n futuro obispo, las ve\u00eda como una clave para conocer al futuro salesiano en misi\u00f3n. Don Alberto Maria De Agostini, entonces en la primera mitad del siglo XX, emprender\u00eda personalmente peligrosas e innumerables excursiones a Sudam\u00e9rica siguiendo la estela de los sue\u00f1os de Don Bosco.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como quiera que se entiendan hoy, el hecho es que los sue\u00f1os misioneros de Don Bosco, aunque no anticiparan el curso de los acontecimientos futuros, ten\u00edan el sabor de predicciones para el ambiente salesiano. Dado que estaban desprovistos de significados simb\u00f3licos y aleg\u00f3ricos y, en cambio, eran ricos en referencias antropol\u00f3gicas, geogr\u00e1ficas, econ\u00f3micas y ambientales (se habla de t\u00faneles, trenes, aviones&#8230;) constitu\u00edan un est\u00edmulo para la acci\u00f3n de los misioneros salesianos, tanto m\u00e1s cuanto que su realizaci\u00f3n real pod\u00eda ser verificada. En otras palabras, los sue\u00f1os misioneros orientaron la historia y esbozaron un programa de obra misionera para la sociedad salesiana.<br><br><strong>La llamada (1875): un proyecto inmediatamente revisado<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En los a\u00f1os setenta, un notable intento de evangelizaci\u00f3n estaba en marcha en Am\u00e9rica Latina, gracias sobre todo a los religiosos, a pesar de las fuertes tensiones entre la Iglesia y cada uno de los Estados liberales. A trav\u00e9s de contactos con el c\u00f3nsul argentino en Savona, Giovanni Battista Gazzolo, Don Bosco se ofreci\u00f3 en diciembre de 1874 a proporcionar sacerdotes para la <em>Iglesia de la Misericordia<\/em> (la iglesia de los italianos) en Buenos Aires, a petici\u00f3n del Vicario General de Buenos Aires Monse\u00f1or Mariano Antonio Espinosa y acept\u00f3 la invitaci\u00f3n de una Comisi\u00f3n interesada en un internado en San Nicol\u00e1s de los Arroyos, 240 km al noroeste de la capital argentina. En realidad, la sociedad salesiana -que por entonces inclu\u00eda tambi\u00e9n a la rama femenina de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora- ten\u00eda como primer objetivo la atenci\u00f3n de la juventud pobre (con catecismos, escuelas, internados, hospicios, oratorios festivos), pero no exclu\u00eda extender sus servicios a todo tipo de ministerios sagrados. As\u00ed que a finales de 1874 Don Bosco no ofrec\u00eda nada m\u00e1s de lo que ya se hac\u00eda en Italia. Adem\u00e1s, las Constituciones Salesianas, aprobadas definitivamente en el mes de abril anterior, justo cuando se llevaba a\u00f1os negociando fundaciones salesianas en \u201ctierras de misi\u00f3n\u201d no europeas, no conten\u00edan ninguna menci\u00f3n a posibles <em>missiones ad gentes<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las cosas cambiaron en pocos meses. El 28 de enero de 1875, en un discurso a los directores, y al d\u00eda siguiente a toda la comunidad salesiana, incluidos los muchachos, Don Bosco anunci\u00f3 que las dos peticiones mencionadas en Argentina hab\u00edan sido aceptadas, despu\u00e9s de que se hubieran rechazado peticiones en otros continentes. Tambi\u00e9n inform\u00f3 que \u201clas Misiones en Sudam\u00e9rica\u201d (que en estos t\u00e9rminos nadie hab\u00eda ofrecido realmente) hab\u00edan sido aceptadas en las condiciones solicitadas, sujetas s\u00f3lo a la aprobaci\u00f3n del Papa. Don Bosco con un golpe maestro presentaba as\u00ed a salesianos y j\u00f3venes un apasionante \u201cproyecto misionero\u201d aprobado por P\u00edo IX.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Inmediatamente comenz\u00f3 una febril preparaci\u00f3n de la expedici\u00f3n misionera. El 5 de febrero su carta circular invitaba a los Salesianos a ofrecerse libremente para tales misiones, donde, aparte de algunas zonas civilizadas, ejercer\u00edan su ministerio entre \u201cpueblos salvajes esparcidos por inmensos territorios\u201d. Aunque hab\u00eda identificado la Patagonia como la tierra de su primer sue\u00f1o misionero -donde crueles salvajes de zonas desconocidas mataban a los misioneros y, en cambio, acog\u00edan a los salesianos-, tal plan para evangelizar a los \u201csalvajes\u201d iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de las peticiones recibidas de Am\u00e9rica. El arzobispo de Buenos Aires, monse\u00f1or Federico Aneiros, ciertamente no era consciente de ello, al menos en aquel momento.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco procedi\u00f3 con determinaci\u00f3n a organizar la expedici\u00f3n. El 31 de agosto comunic\u00f3 al Prefecto de <em>Propaganda Fide<\/em>, el cardenal Alessandro Franchi, que hab\u00eda aceptado la direcci\u00f3n del colegio de S. Nicol\u00e1s como \u201cbase de las misiones\u201d y que, por tanto, solicitaba las facultades espirituales que suelen concederse en estos casos. Recibi\u00f3 algunas de ellas, pero no recibi\u00f3 ninguna de las subvenciones econ\u00f3micas que esperaba porque Argentina no depend\u00eda de la Congregaci\u00f3n de <em>Propaganda Fide<\/em>, ya que con un arzobispo y cuatro obispos no se consideraba \u201ctierra de misi\u00f3n\u201d. \u00bfY la Patagonia? \u00bfY Tierra del Fuego? \u00bfY las decenas y decenas de miles de indios que viven all\u00ed, a dos, tres mil kil\u00f3metros, \u201cen el fin del mundo\u201d, sin ninguna presencia misionera?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Valdocco, en la iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora, durante la famosa ceremonia de despedida de los misioneros el 11 de noviembre, Don Bosco se detuvo en la misi\u00f3n universal de salvaci\u00f3n confiada por el Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles y, por tanto, a la Iglesia. Habl\u00f3 de la escasez de sacerdotes en Argentina, de las familias de emigrantes que se hab\u00edan suscrito y de la labor misionera entre las \u201cgrandes hordas de salvajes\u201d en la Pampa y en la Patagonia, regiones \u201cque rodean la parte civilizada\u201d donde \u201cni la religi\u00f3n de Jesucristo, ni la civilizaci\u00f3n, ni el comercio han penetrado todav\u00eda, donde los pies europeos no han dejado hasta ahora ning\u00fan vestigio\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Trabajo pastoral para los emigrantes italianos y luego <em>plantatio ecclesiae<\/em> en la Patagonia: \u00e9ste fue el doble objetivo original que Don Bosco dej\u00f3 a la primera expedici\u00f3n. (Extra\u00f1amente, sin embargo, no hizo menci\u00f3n de los dos lugares precisos de trabajo acordados al otro lado del Atl\u00e1ntico). Unos meses m\u00e1s tarde, en abril de 1876, insistir\u00eda don Cagliero en que \u201cnuestro objetivo es intentar una \u00faltima expedici\u00f3n a la Patagonia [&#8230;] tomando siempre como base el establecimiento de colegios y hospicios [&#8230;] en las cercan\u00edas de las tribus salvajes\u201d. Lo repetir\u00eda el 1 de agosto: \u201cEn general, recordad siempre que Dios quiere nuestros esfuerzos hacia la Pampa y hacia los Patagones, y hacia los ni\u00f1os pobres y abandonados\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En G\u00e9nova, al embarcar, entreg\u00f3 a cada uno de los diez misioneros -entre ellos cinco sacerdotes- veinte recuerdos especiales. Los reproducimos:<br><br><br><strong>RECUERDOS A LOS MISIONEROS<\/strong><br><br>1. Buscad almas, pero no dinero ni honores ni dignidad.<br>2. Emplead la caridad y la mayor cortes\u00eda con todos, pero evitad la conversaci\u00f3n y la familiaridad con personas del sexo opuesto o de conducta sospechosa.<br>3. No hacer visitas sino por razones de caridad y necesidad.<br>4. No aceptar invitaciones a comer salvo por motivos muy graves. En tales casos aseg\u00farate de que sean dos.<br>5. Cuidad especialmente de los enfermos, los ni\u00f1os, los ancianos y los pobres, y te ganar\u00e1s la bendici\u00f3n de Dios y la buena voluntad de los hombres.<br>6. Rindan homenaje a todas las autoridades civiles, religiosas, municipales y gubernamentales.<br>7. Si te encuentras con alguna persona de autoridad en la calle, procura saludarla obsequiosamente.<br>8. Haz lo mismo con las personas eclesi\u00e1sticas o adscritas a institutos religiosos.<br>9. Huye de la ociosidad y de las cuestiones. Mucha sobriedad en la comida, la bebida y el descanso.<br>10. Amar, temer y respetar a las dem\u00e1s \u00f3rdenes religiosas y hablar siempre bien de ellas. As\u00ed conseguir\u00e1n que todos te estimen y promover\u00e1s el bien de la congregaci\u00f3n.<br>11. Cuida tu salud. Trabaja, pero s\u00f3lo lo que te permitan tus propias fuerzas.<br>12. Que el mundo sepa que sois pobres en vestidos, en comida, en viviendas, y ser\u00e9is ricos a los ojos de Dios y llegar\u00e9is a ser due\u00f1os de los corazones de los hombres.<br>13. Amaos unos a otros, aconsejaos unos a otros, correg\u00edos unos a otros, pero nunca os guard\u00e9is envidia ni rencor, sino que el bien de uno sea el bien de todos; que las penas y sufrimientos de uno sean considerados como penas y sufrimientos de todos, y que cada uno se esfuerce por eliminarlos o al menos mitigarlos.<br>14. Observad vuestras Reglas, y no olvid\u00e9is nunca el ejercicio mensual de la buena muerte.<br>15. Encomendad a Dios todas las ma\u00f1anas las ocupaciones del d\u00eda especialmente las confesiones, escuelas, catecismos y sermones.<br>16. Encomienda constantemente tu devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora y a Jes\u00fas Sacramentado.<br>17. Recomendar a los j\u00f3venes la confesi\u00f3n y comuni\u00f3n frecuentes.<br>18. Para cultivar la vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, inculcar 1. el amor a la castidad, 2. el horror al vicio opuesto, 3. la separaci\u00f3n de los d\u00edscolos, 4. la comuni\u00f3n frecuente, 5. la caridad con signos de especial bondad y benevolencia.<br>19. En los asuntos contenciosos se debe escuchar a ambas partes antes de juzgar.<br>20. En nuestros trabajos y sufrimientos no olvidemos que tenemos una gran recompensa preparada para nosotros en el cielo.<br>Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los sue\u00f1os misioneros de Don Bosco, sin anticipar el curso de los acontecimientos futuros, ten\u00edan&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":35442,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":42,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[1720,2636,1768,1894,1924,1960,1966,1972,2620,2020],"class_list":["post-35449","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-misiones","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-don-bosco","tag-misiones","tag-paises","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos","tag-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35449","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35449"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35449\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35442"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35449"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35449"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}