{"id":35426,"date":"2025-03-10T13:08:47","date_gmt":"2025-03-10T13:08:47","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=35426"},"modified":"2025-03-10T13:11:22","modified_gmt":"2025-03-10T13:11:22","slug":"una-rueda-misteriosa-y-profetica-1861","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/una-rueda-misteriosa-y-profetica-1861\/","title":{"rendered":"Una rueda misteriosa y prof\u00e9tica (1861)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El coraz\u00f3n del sabio sabe el cu\u00e1ndo y el c\u00f3mo. Porque todo asunto tiene su cu\u00e1ndo y su c\u00f3mo. Pues es grande el peligro que acecha al hombre, ya que \u00e9ste ignora lo que est\u00e1 por venir, pues lo que est\u00e1 por venir, \u00bfqui\u00e9n va a anunci\u00e1rselo?\u00bb<br>Que don Bosco pose\u00eda este conocimiento propio del coraz\u00f3n del sabio y no le era oculto lo que le interesaba del pasado ni del futuro, nos lo demuestra una vez m\u00e1s la persuasi\u00f3n que inspir\u00f3 las cr\u00f3nicas de don Domingo Ruffino, don Juan Bonetti y las memorias escritas por don Juan Cagliero, por don C\u00e9sar Chiala y otros, testigos todos ellos que oyeron las palabras del siervo de Dios. Con singular concordancia nos exponen otro sue\u00f1o contado por \u00e9l, en el cual vio su Oratorio de Valdocco y los frutos que produc\u00eda, la condici\u00f3n de los alumnos ante los ojos de Dios; a los que eran llamados al estado eclesi\u00e1stico o al estado religioso en la P\u00eda Sociedad, o a vivir en el estado laical y el porvenir de la naciente Congregaci\u00f3n.<br><\/em><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 So\u00f1\u00f3, pues, don Bosco la noche precedente al 2 de mayo y el sue\u00f1o le dur\u00f3 casi seis horas. Apenas amaneci\u00f3, se levant\u00f3 del lecho para tomar algunos apuntes sobre las escenas principales y anotar 1 Eclesiast\u00e9s, VIII, 6, 7. los nombres de algunos personajes que hab\u00eda visto desfilar a trav\u00e9s de su fantas\u00eda mientras dorm\u00eda. En la narraci\u00f3n de dicho sue\u00f1o invirti\u00f3 tres sesiones consecutivas, hablando a sus j\u00f3venes desde la tribuna que le sol\u00edan colocar debajo del p\u00f3rtico, una vez rezadas las oraciones de costumbre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El 2 de mayo estuvo hablando por espacio de unos tres cuartos de hora. El exordio, como suced\u00eda siempre que comenzaba una de estas narraciones, parece un poco confuso y extra\u00f1o, lo que juzgamos natural, por razones que hemos expuesto ya en otros lugares, y las que ofreceremos al juicio de nuestros lectores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Comenz\u00f3, pues, el siervo de Dios a hablar as\u00ed a los j\u00f3venes.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este sue\u00f1o se refiere solamente a los estudiantes. Much\u00edsimas cosas de las que vi en \u00e9l no ser\u00eda capaz de describirlas, por falta de inteligencia y por insuficiencia de palabras.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me parec\u00eda haber salido de mi casa de I Becchi. Me dirig\u00eda por un sendero que conduc\u00eda a un pueblo pr\u00f3ximo a Castelnuovo, llamado Capriglio. Quer\u00eda visitar un campo arenoso de nuestra propiedad, que estaba situado en un vallecillo detr\u00e1s del caser\u00edo llamado Valcappone; la cosecha de este campo apenas si produce para pagar los impuestos. En mi ni\u00f1ez estuve varias veces trabajando en aquel sitio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda recorrido ya un buen trecho de camino, cuando cerca de aquel campo me encontr\u00e9 con un buen hombre, como de unos cuarenta a\u00f1os, de estatura ordinaria, barba larga y bien cuidada y de rostro moreno. Vest\u00eda un traje que le llegaba hasta las rodillas, llevaba ce\u00f1idos los costados y sobre la cabeza una especie de gorrito blanco. Se hallaba en actitud de quien espera a alguien. El tal me salud\u00f3 familiarmente como si yo fuese para \u00e9l persona conocida desde mucho tiempo; despu\u00e9s me pregunt\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfAd\u00f3nde vas?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras deten\u00eda el paso, le repliqu\u00e9:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Voy a ver un campo que tenemos por estos contornos. Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 haces aqu\u00ed?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No seas curioso -me contest\u00f3-. No necesitas saberlo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Bien. Pero al menos haz el favor de decirme tu nombre y qui\u00e9n eres, pues me he dado cuenta de que me conoces. Yo, en cambio, no te conozco.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No hace falta que te diga ni mi nombre, ni mis cualidades. Ven. Prosigamos juntos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me puse en camino con \u00e9l y, despu\u00e9s de avanzar unos pasos, me vi en un extenso campo cubierto de higueras. Mi compa\u00f1ero me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfNo ves qu\u00e9 hermosos higos hay aqu\u00ed? Si quieres puedes tomar y comer los que quieras.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo le respond\u00ed maravillado:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; En este campo nunca hubo higos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y \u00e9l respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues ahora los hay; ah\u00ed los tienes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero no est\u00e1n maduros; todav\u00eda no es tiempo de higos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues a pesar de ello, mira; los hay ya muy hermosos y en su punto; si quieres probarlos date prisa porque se hace tarde.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y como yo no me mov\u00eda, mi amigo insisti\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Date prisa; no pierdas tiempo, que se acerca la noche.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero por qu\u00e9 me das tanta prisa? No, no quiero higos; me agrada verlos, regalarlos, pero no me son agradables al paladar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Si es as\u00ed, sigamos adelante; pero recuerda lo que dice el Evangelio de San Mateo, cuando habla de los grandes acontecimientos que suceder\u00e1n a Jerusal\u00e9n. Dec\u00eda Cristo a los Ap\u00f3stoles: <em>Ab arbore fici discite parabolam. Cum jam ramus ejus tener fuerit et folia nata, scitis quia prope est aestas<\/em>. (Aprended la ense\u00f1anza de la higuera: cuando ya est\u00e9 tierna su rama y salgan las hojas, sabed que ya est\u00e1 cerca el verano). Y ahora est\u00e1 muy cerca, puesto que los higos comienzan a madurar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Reemprendimos la marcha y he aqu\u00ed que apareci\u00f3 otro campo plantado de vi\u00f1as. El desconocido me dijo inmediatamente:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Quieres uvas? Si no te agradan los higos, ah\u00ed tienes uvas: toma y come.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh! Ya las cortaremos a su tiempo de la cepa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues aqu\u00ed tambi\u00e9n las hay.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1A su tiempo!, -le respond\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfPero no ves cu\u00e1nta uva madura?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfPosible? \u00bfY en esta estaci\u00f3n?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Date prisa, que se hace tarde y no hay tiempo que perder.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Qu\u00e9 prisa tenemos? Con tal de que al final del d\u00eda me encuentre en mi casa&#8230;<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Te repito que te des prisa, pues pronto se hace de noche.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Si se hace de noche volver\u00e1 otra vez el d\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No es cierto; ya no volver\u00e1 otra vez el d\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfC\u00f3mo? \u00bfQu\u00e9 es lo que quieres decir?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Que se acerca la noche.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero de qu\u00e9 noche me est\u00e1s hablando? \u00bfQuieres decir que debo preparar la maleta para partir? \u00bfQu\u00e9 debo ir pronto a mi eternidad?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Se aproxima la noche: dispones de muy poco tiempo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Dime al menos si ser\u00e1 pronto. \u00bfCu\u00e1ndo he de partir?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No seas tan curioso. <em>Non plus s\u00e1pere quam oportet s\u00e1pere<\/em>. (No saber m\u00e1s de lo que es necesario saber).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; As\u00ed dec\u00eda mi madre a los entrometidos, pens\u00e9 para m\u00ed, y despu\u00e9s prosegu\u00ed en alta voz. -Por ahora no quiero uvas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seguimos avanzando lentamente y, tras breve caminar, llegamos al campo de nuestra propiedad, en el que encontramos a mi hermano Jos\u00e9 cargando un carro. Al verme se acerc\u00f3 para saludarme; despu\u00e9s salud\u00f3 a mi compa\u00f1ero, pero viendo que \u00e9ste no respond\u00eda al saludo ni le hac\u00eda caso, me pregunt\u00f3 si el tal hab\u00eda sido condisc\u00edpulo m\u00edo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No, -le dije- es la primera vez que le veo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces Jos\u00e9 le dirigi\u00f3 de nuevo la palabra dici\u00e9ndole:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Oiga, por favor, d\u00edgame su nombre; tenga la bondad de contestarme; que yo sepa con quien hablo. Pero el gu\u00eda continuaba sin hacerle caso. Mi hermano, extra\u00f1ado, se dirigi\u00f3 nuevamente a m\u00ed para preguntarme:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero \u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No lo s\u00e9, no ha querido dec\u00edrmelo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ambos insistimos para que nos dijese de d\u00f3nde ven\u00eda, pero el otro volvi\u00f3 a repetir: <em>Non plus s\u00e1pere quam oportet s\u00e1pere<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto mi hermano se hab\u00eda alejado y no volv\u00ed a verle, mientras que el desconocido, dirigi\u00e9ndose a m\u00ed, me dijo: -Quieres ver algo extraordinario?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; De buena gana, -respond\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Quieres ver a tus muchachos tal y como son actualmente? \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1n en el futuro? \u00bfQuieres contarlos?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh!, s\u00ed, s\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues, ven.<br><br><br><strong>I<br><\/strong><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces sac\u00f3 no s\u00e9 de d\u00f3nde una gran m\u00e1quina, que no sabr\u00eda describir, la cual constaba de una gran rueda. Y mientras la colocaba en el suelo le pregunt\u00e9:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQu\u00e9 significa esa rueda?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La eternidad en las manos de Dios, -me respondi\u00f3. Y tomando la manivela de aquella rueda, la hizo girar. Despu\u00e9s me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Toma el manubrio y dale una vuelta.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed lo hice y despu\u00e9s mi acompa\u00f1ante a\u00f1adi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ahora mira dentro.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Observ\u00e9 la m\u00e1quina y vi que ten\u00eda un gran cristal en forma de lente, casi de un metro y medio de di\u00e1metro, emplazado en el centro de la misma y fijo en la rueda. Alrededor de la lente se le\u00eda: <em>Hic est oculus qui humilia respicit in coelo et in terra<\/em>. (Este es el ojo que ve las cosas humildes en el cielo y en la tierra). Inmediatamente apliqu\u00e9 la cara a la lente. Mir\u00e9 y \u00a1oh, espect\u00e1culo maravilloso! Vi en el interior de aquel artefacto a todos mis j\u00f3venes del Oratorio. -Pero \u00bfc\u00f3mo es posible? -me dec\u00eda para m\u00ed. Hasta ahora no vi a ninguno de mis hijos en esta regi\u00f3n y ahora los contemplo a todos reunidos. Pero \u00bfno est\u00e1n en Tur\u00edn? Mir\u00e9 por encima y por los lados de la m\u00e1quina, pero fuera de la lente no ve\u00eda a nadie. Levant\u00e9 el rostro para expresar mi admiraci\u00f3n al compa\u00f1ero, pero, apenas pasados unos instantes, me orden\u00f3 que diese una segunda vuelta a la manivela, y vi una singular y extra\u00f1a separaci\u00f3n de j\u00f3venes. A un lado los buenos y a otro los malos. Los primeros radiantes de felicidad; los otros, que afortunadamente no eran muchos, daban compasi\u00f3n. Yo los reconoc\u00ed a todos, pero \u00a1qu\u00e9 distintos eran de lo que los compa\u00f1eros cre\u00edan! Unos ten\u00edan la lengua agujereada; otros los ojos completamente extraviados; quienes sufr\u00edan dolor de cabeza producido por repugnantes \u00falceras, no faltando los que ten\u00edan el coraz\u00f3n ro\u00eddo por los gusanos. Cuanto m\u00e1s los miraba, m\u00e1s afligido me sent\u00eda. -Pero es posible que estos sean mis hijos? -exclam\u00e9-. No comprendo lo que pueden significar estas extra\u00f1as enfermedades.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al escuchar estas palabras, el que me hab\u00eda conducido a la rueda me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Esc\u00fachame: la lengua agujereada significa las malas conversaciones; la vista extraviada, los que interpretan o juzgan de una manera torcida los designios de Dios, prefiriendo la tierra al cielo; la cabeza enferma representa el menosprecio de tus avisos y consejos y la satisfacci\u00f3n de los propios caprichos; los gusanos son las malas pasiones que corroen el coraz\u00f3n; tambi\u00e9n est\u00e1n ah\u00ed los sordos, los que no quieren escuchar tus palabras para no ponerlas en pr\u00e1ctica. Despu\u00e9s me hizo una se\u00f1al, y yo, dando una tercera vuelta a la rueda apliqu\u00e9 el ojo a la lente del aparato. Vi entonces a cuatro j\u00f3venes atados con gruesas cadenas. Los observ\u00e9 atentamente y los conoc\u00ed a los cuatro. Ped\u00ed explicaci\u00f3n al desconocido y me respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Lo puedes comprender f\u00e1cilmente: son los que no escuchan tus consejos y, si no cambian de conducta, corren el peligro de ir a parar a la c\u00e1rcel y acabar en ella sus d\u00edas por sus delitos o graves desobediencias.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Desear\u00eda tomar nota de sus nombres para no olvidarlos -le dije-, pero el amigo me respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No hace falta; est\u00e1n ya todos anotados; aqu\u00ed los tienes escritos en este cuaderno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces me di cuenta de que mi acompa\u00f1ante ten\u00eda un cuadernillo en la mano. Me orden\u00f3 que diese otra vuelta al manubrio y, despu\u00e9s de hacerlo, me puse nuevamente a mirar. Vi a otros siete j\u00f3venes, todos de aspecto hura\u00f1o y desconocido, con un candado que les cerraba los labios. Tres de ellos se tapaban tambi\u00e9n los o\u00eddos con las manos. Me separ\u00e9 entonces del cristal y quise anotar con l\u00e1piz sus nombres, pero aquel hombre me volvi\u00f3 a decir:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No hace falta; aqu\u00ed los tienes escritos en este cuaderno que llevo siempre conmigo. Y se opuso en absoluto a que escribiese. Yo, lleno de estupor y dolorido por aquella actitud, pregunt\u00e9 el significado de aquel candado que cerraba los labios de aquellos infelices.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El me respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No lo entiendes? Estos son los que se callan.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que callan?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Callan!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces comprend\u00ed que se trataba de la Confesi\u00f3n. Eran los que incluso, cuando el confesor les pregunta, no responden, o responden evasivamente, o faltan a la verdad. Dicen s\u00ed cuando deben responder no y viceversa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El amigo continu\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfVes aquellos tres que, adem\u00e1s de llevar un candado en la boca, se tapan los o\u00eddos con las manos? \u00a1Qu\u00e9 condici\u00f3n tan deplorable la suya! Esos son los que no solamente callan pecados en la confesi\u00f3n, sino que adem\u00e1s no quieren escuchar de ninguna manera los avisos, los consejos, las \u00f3rdenes del confesor. Son los que no prestar\u00e1n o\u00eddo a tus palabras, aunque parezca que las escuchan y que est\u00e1n dispuestos a obrar diversamente. Podr\u00edan quitarse las manos de donde las tienen, pero no quieren hacerlo. Los otros cuatro escucharon tus consejos, tus exhortaciones, pero no se aprovecharon de ellas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y c\u00f3mo har\u00eda para quitarles ese candado?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; <em>Eiiciatur superbia e cordibus eorum<\/em>. (\u00c9chese la soberbia de sus corazones).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Amonestar\u00e9 a \u00e9stos, -prosegu\u00ed-, pero para los que se tapan los o\u00eddos con las manos hay pocas esperanzas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aquel hombre me dio despu\u00e9s un consejo; a saber, que cuando dijese dos palabras desde el p\u00falpito, una fuera sobre la manera de confesarse bien; y por mi parte promet\u00ed obedecerle. No dir\u00e9 que solamente hablar\u00e9 de esto, porque me har\u00eda pesado, pero s\u00ed que inculcar\u00e9 con frecuencia una pr\u00e1ctica tan necesaria. En efecto, es mucho mayor el n\u00famero de los que se condenan por confesarse mal que los que van al infierno por no confesarse, porque a\u00fan los malos alguna vez se confiesan, pero son much\u00edsimos los que no se confiesan bien.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El personaje misterioso me hizo dar otra vuelta a la manivela.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mir\u00e9 despu\u00e9s y vi a otros tres j\u00f3venes en una situaci\u00f3n espantosa. Cada uno de ellos ten\u00eda un mono enorme sobre las espaldas. Al observar atentamente pude comprobar que aquellos animales ten\u00edan cuernos. Cada uno de ellos con las patas delanteras apretaba fuertemente las gargantas de sus infelices v\u00edctimas, de forma que el rostro de aquellos desgraciados muchachos se tornaba de un color rojo sanguinolento, y sus ojos, inyectados en sangre, parec\u00eda que iban a saltar de sus \u00f3rbitas. Con las patas de atr\u00e1s les apretaban los muslos de manera que a duras penas les consent\u00edan moverse, y con la cola, que les llegaba hasta el suelo, les enredaban las piernas hasta el punto que les hac\u00edan imposible el caminar. Esto representaba a los j\u00f3venes que despu\u00e9s de los ejercicios espirituales contin\u00faan en pecado mortal, especialmente contra la pureza y la modestia, habi\u00e9ndose hecho reos en materia grave contra el sexto mandamiento. El demonio les apretaba la garganta para no dejarles hablar cuando deb\u00edan hacerlo; les hac\u00eda enrojecer hasta perder la cabeza, y proceder de una manera irracional, haci\u00e9ndoles esclavos de una verg\u00fcenza fat\u00eddica, que, en lugar de inducirlos a la salvaci\u00f3n, los lleva a la ruina. Mediante sus estratagemas les hacen saltar los ojos de las \u00f3rbitas, para que no puedan ver sus miserias y los medios para salir del estado miserable en que se encuentran, haci\u00e9ndoles v\u00edctimas de su aprensi\u00f3n y repugnancia hacia los Santos Sacramentos. Los tienen aprisionados por los muslos y por las piernas, para que no puedan moverse ni dar un paso por el camino del bien; tal es el procedimiento de la pasi\u00f3n, a causa del h\u00e1bito contra\u00eddo, que llegan a creer imposible la enmienda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Os aseguro, queridos j\u00f3venes, que derram\u00e9 abundantes l\u00e1grimas al contemplar aquel espect\u00e1culo. Habr\u00eda deseado precipitarme a salvar a aquellos infelices, pero apenas me separaba de la lente, nada ve\u00eda. Quise entonces tomar nota de los nombres de los tres desgraciados, pero el amigo me replic\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Es in\u00fatil, pues est\u00e1n ya escritos en este libro que tengo en la mano.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces, con el coraz\u00f3n lleno de una emoci\u00f3n indecible y con l\u00e1grimas en los ojos, me volv\u00ed al compa\u00f1ero y le dije:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero \u00bfes posible qu\u00e9 se encuentren en semejante estado estos tres pobres j\u00f3venes a los cuales he dado tantos consejos y a los que tantos cuidados he dedicado en la confesi\u00f3n y fuera de ella? Y seguidamente le pregunt\u00e9 qu\u00e9 es lo que deber\u00edan hacer para arrojar de encima a tan horribles monstruos. Entonces, mi compa\u00f1ero, comenz\u00f3 a decir muy de prisa y entre dientes estas palabras: Labor, sudor, fervor. (Trabajo, sudor, fervor).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Es in\u00fatil; si hablas as\u00ed no te entender\u00e9 nada.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Vaya! \u00bfEst\u00e1s acostumbrado al empleo de la gram\u00e1tica y al uso de las construcciones en las clases y no comprendes? Presta atenci\u00f3n:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Labor, punto y coma; sudor, punto y coma; fervor, punto. \u00bfHas entendido?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; He comprendido el sentido material de las palabras, pero es necesario que t\u00fa me digas el significado.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y el gu\u00eda continu\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; <em>Labor in assiduis operibus; sudor in poenitentiis continuis; fervor in orationibus ferventibus et perseverantibus<\/em>. (Trabajo en las obras asiduas; sudor en las penitencias continuas; fervor en las oraciones fervorosas y perseverantes). Pero, por \u00e9stos es in\u00fatil que te sacrifiques, no conseguir\u00e1s gan\u00e1rtelos, pues no quieren sacudir el yugo de Satan\u00e1s, del cual son esclavos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto, yo segu\u00eda mirando por la lente y me atormentaba pensando:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero \u00bftodos \u00e9stos se han de perder irremisiblemente? \u00bfEs posible? \u00bfAun despu\u00e9s de haber hecho los ejercicios espirituales? \u00bfTambi\u00e9n aqu\u00e9llos? \u00bfY aquellos otros? \u00bfDespu\u00e9s de haber hecho tanto por ellos&#8230;, despu\u00e9s de haber trabajado tanto&#8230;, despu\u00e9s de tantos sermones&#8230;, despu\u00e9s de tantos consejos como les he dado&#8230;?, punto de reposo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces mi int\u00e9rprete comenz\u00f3 a reprenderme:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Mira el soberbio \u00e9ste! \u00bfY qui\u00e9n eres t\u00fa para pretender convertir a las almas con tu trabajo? \u00bfPorque amas a los j\u00f3venes pretendes que correspondan a tus desvelos? \u00bfAcaso crees que amas m\u00e1s a las almas que Nuestro Divino Salvador y que has sufrido y padecido por ellas m\u00e1s que El? \u00bfPiensas que tu palabra es m\u00e1s eficaz que la de Jesucristo? \u00bfAcaso predicas t\u00fa mejor que El? \u00bfTe imaginas que has tenido mayor caridad y que tu solicitud ha sido m\u00e1s grande para con tus j\u00f3venes que la que El emple\u00f3 para con sus Ap\u00f3stoles? T\u00fa sabes que viv\u00edan con El continuamente, que gozaban ininterrumpidamente del c\u00famulo de sus beneficios, que o\u00edan d\u00eda y noche sus amonestaciones y los preceptos de su doctrina, que contemplaban sus obras que deb\u00edan ser un vivo est\u00edmulo para la santificaci\u00f3n de sus costumbres. \u00a1Cu\u00e1nto no hizo y dijo en favor de Judas! Y, con todo, Judas le traicion\u00f3 y muri\u00f3 impenitente. \u00bfEres t\u00fa acaso mejor que los Ap\u00f3stoles? Pues bien, los Ap\u00f3stoles eligieron siete di\u00e1conos, solamente siete, seleccionados con la mayor solicitud, y, con todo, uno prevaric\u00f3. \u00bfY t\u00fa, entre quinientos, te maravillas de este peque\u00f1o n\u00famero que no corresponde a tus cuidados? \u00bfPretendes conseguir que entre ellos no haya ninguno malo, ning\u00fan pervertido? \u00a1Vaya con el soberbio \u00e9ste! Al o\u00edr esto call\u00e9, pero no sin sentir mi alma oprimida por el dolor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Por lo dem\u00e1s, consu\u00e9late, -prosigui\u00f3 aquel hombre, vi\u00e9ndome tan abatido. Y me hizo dar otra vuelta a la rueda, mientras dec\u00eda: &#8211; \u00a1Admira la generosidad de Dios! Observa cu\u00e1ntas almas te quiere regalar. \u00bfVes ese gran n\u00famero de j\u00f3venes? Volv\u00ed a mirar a trav\u00e9s de la lente y vi una muchedumbre inmensa de j\u00f3venes, a los cuales desconoc\u00eda por completo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, los veo, -respond\u00ed-, pero no los conozco.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues bien, \u00e9stos son los que el Se\u00f1or te dar\u00e1 en lugar de aqu\u00e9llos que no corresponden a tus cuidados. Ten presente que por cada uno de ellos el Se\u00f1or te dar\u00e1 cien.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Ah! \u00a1pobre de m\u00ed!, -exclam\u00e9-; tengo la casa llena; d\u00f3nde colocar\u00e9 a todos estos j\u00f3venes nuevos?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No te preocupes. Por ahora tienes sitio para todos. M\u00e1s adelante, Aquel que te los env\u00eda, te indicar\u00e1 d\u00f3nde los tienes que albergar. El mismo te proporcionar\u00e1 el sitio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No es tanto el lugar donde colocarlos lo que me preocupa, cuanto la manera de darles de comer.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No pienses ahora en eso; el Se\u00f1or proveer\u00e1.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed es as\u00ed, perfectamente, -repliqu\u00e9 lleno de consuelo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y observando durante largo rato y con gran complacencia a aquellos j\u00f3venes, retuve la fisonom\u00eda de muchos de ellos, de forma que ahora los reconocer\u00eda si los volviera a ver. Y as\u00ed termin\u00f3 de hablar don Bosco en la noche del 2 de mayo.<br><br><br><strong>II<br><\/strong><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la noche del 3 de mayo prosigui\u00f3 su relato. A trav\u00e9s de aquel cristal pudo ver la vocaci\u00f3n de cada uno de sus alumnos. En esta ocasi\u00f3n fue conciso y categ\u00f3rico en sus palabras. No dio nombre alguno, dejando para otra ocasi\u00f3n las preguntas que hizo a su gu\u00eda y las explicaciones que oy\u00f3 de labios de \u00e9ste en relaci\u00f3n con ciertos s\u00edmbolos y alegor\u00edas que hab\u00edan desfilado ante su vista. El cl\u00e9rigo Ruffino nos leg\u00f3 algunos nombres sirvi\u00e9ndose de las confidencias que le hicieran algunos de los mismos j\u00f3venes a quienes don Bosco hab\u00eda dicho lo que sobre ellos hab\u00eda visto en el sue\u00f1o, dejando constancia de ello. Dicha nota lleva fecha de 1861.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nosotros entretanto para mayor claridad en la exposici\u00f3n y para evitar demasiadas repeticiones, formaremos un todo \u00fanico, introduciendo en el relato los nombres omitidos y las explicaciones dadas; pero \u00e9stas, en la mayor\u00eda de los casos, no ser\u00e1n presentadas en forma dialogada. Con todo seremos exactos, citando literalmente cuanto escribi\u00f3 el cronista.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco, pues, comenz\u00f3 a decir:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El desconocido continuaba junto al aparato de la rueda y de la lente. Yo me sent\u00eda muy contento por haber visto a tantos jovencitos que vendr\u00edan a vivir con nosotros, cuando me fue dicho:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Quieres contemplar algo m\u00e1s hermoso?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, s\u00ed, veamos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Da una vuelta a la rueda!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed lo hice, mirando despu\u00e9s a trav\u00e9s de la lente. Vi a todos mis j\u00f3venes divididos en numerosos grupos, algo distantes los unos de los otros y ocupando una amplia extensi\u00f3n. Hacia una parte divis\u00e9 un terreno sembrado de legumbres y hortalizas y cubierto en parte de pastos, en cuyos linderos crec\u00edan algunas hileras de vides silvestres. En dicho campo, los j\u00f3venes de uno de los grupos trabajaban la tierra empleando azadas, palas, horcas, picos y rastrillos. Estaban, adem\u00e1s, divididos en cuadrillas que ten\u00edan sus respectivos jefes. Les presid\u00eda el caballero Oreglia di Santo Stefano, el cual distribu\u00eda entre ellos herramientas de labor de toda suerte y obligaba a trabajar a los que no ten\u00edan ganas de hacerlo. A lo lejos, al fondo de aquel terreno, vi a algunos j\u00f3venes arrojando la simiente a la tierra.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El segundo campo se encontraba en la otra parte, en un extenso campo de trigo cubierto de doradas espigas. Un largo foso serv\u00eda de lindero entre \u00e9ste y los dem\u00e1s campos cultivados que se ve\u00edan por doquier y cuyos l\u00edmites se perd\u00edan en el horizonte lejano. Los j\u00f3venes que trabajaban en \u00e9l se dedicaban a recoger las mieses, pero no todos realizaban la misma labor. Unos segaban y hac\u00edan grandes gavillas; otros las amontonaban; qui\u00e9nes espigaban, qui\u00e9n conduc\u00eda un carro; \u00e9ste trillaba, aqu\u00e9l arreglaba las hoces, el otro las distribu\u00eda, el de m\u00e1s all\u00e1 tocaba la guitarra. Os aseguro que era un hermoso espect\u00e1culo de sorprendente variedad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En aquel campo, a la sombra de a\u00f1osos \u00e1rboles, se ve\u00edan numerosas mesas con el alimento necesario para toda aquella gente; y m\u00e1s all\u00e1, a poca distancia, un amplio y magn\u00edfico jard\u00edn cercado de abundante sombra y cubierto de macizos de las m\u00e1s bellas y variadas flores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La separaci\u00f3n entre los que labraban la tierra y los segadores representaba a los que abrazan el estado eclesi\u00e1stico y a los que no siguen esta vocaci\u00f3n. Yo, con todo, no entend\u00eda aquel misterio y volvi\u00e9ndome a mi gu\u00eda, le dije:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Qu\u00e9 significa esto? \u00bfQui\u00e9nes son los que cavan?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfA\u00fan no lo entiendes?, -me replic\u00f3-. Los que cavan son los que trabajan solamente para s\u00ed mismos, esto es, los que no son llamados al estado eclesi\u00e1stico sino al laical.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y entonces comprend\u00ed inmediatamente que aquellos trabajadores eran los artesanos, a los cuales, en su estado, les basta pensar en la salvaci\u00f3n de la propia alma, sin que tengan especial obligaci\u00f3n de dedicarse a la de los dem\u00e1s.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y los segadores que se encuentran en la otra parte del campo?, -repliqu\u00e9. Y pronto supe que eran los llamados al estado eclesi\u00e1stico, de forma que ahora sabr\u00eda decir qui\u00e9n se har\u00e1 sacerdote y qui\u00e9n seguir\u00e1 otra carrera.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras yo contemplaba con verdadera curiosidad aquel campo de trigo, vi que Provera distribu\u00eda las hoces entre los segadores, lo que significaba que podr\u00eda llegar a ser Rector del Seminario o Director de una Comunidad religiosa o de una casa de estudios o algo m\u00e1s. Ha de notarse que no todos los que trabajaban recib\u00edan la hoz de sus manos, ya que los que acud\u00edan a \u00e9l eran solamente los que formar\u00edan parte de nuestra Congregaci\u00f3n; los dem\u00e1s la recib\u00edan de otros distribuidores que no eran de los nuestros, lo que quer\u00eda indicar que estos \u00faltimos se har\u00edan sacerdotes, pero para dedicarse al Sagrado Ministerio fuera del Oratorio. La hoz es s\u00edmbolo de la palabra de Dios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Provera no entregaba la hoz inmediatamente a quienes se la ped\u00edan. A algunos les ordenaba que fuesen antes a comer, y, en efecto, los tales iban a tomar un bocado aqu\u00ed y all\u00e1: s\u00edmbolo de la piedad y el estudio. A Santiago Rossi le mand\u00f3 que fuese a tomar un bocado. Aquellos a quienes se les daba esta orden se dirig\u00edan a un bosquecillo donde estaba el cl\u00e9rigo Durando muy ocupado, entre otras cosas, preparando las mesas para los segadores y d\u00e1ndoles de comer. Esta ocupaci\u00f3n indicaba a los destinados de una manera especial a promover la devoci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento. Mateo Galliano era el encargado de dar de beber a los segadores. Costamagna se present\u00f3 tambi\u00e9n pidiendo una hoz, pero Provera lo mand\u00f3 al jard\u00edn por dos flores. Lo mismo sucedi\u00f3 a Quattr\u00f3ccolo. A Rebuffo se le orden\u00f3 que fuese por tres flores, prometi\u00e9ndole, en cambio que despu\u00e9s se le entregar\u00eda la hoz. Tambi\u00e9n estaba all\u00ed Olivero.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre tanto los j\u00f3venes se hab\u00edan desparramado por entre las espigas. Muchos estaban alineados; otros, delante de un ancho cantero; algunos, junto a otro m\u00e1s estrecho. El reverendo Ciattino, p\u00e1rroco de Maretto, segaba con la hoz que le hab\u00eda entregado Provera. Lo mismo hac\u00edan Francesia y Vibert, Jacinto Perucatti, Merlone, Momo, Garino, Iarach, los cuales habr\u00edan de dedicarse a la salvaci\u00f3n de las almas, mediante el ministerio de la predicaci\u00f3n, si correspond\u00edan a su vocaci\u00f3n. Qui\u00e9nes segaban m\u00e1s, qui\u00e9nes menos. Bondioni trabajaba desesperadamente, pero nada violento puede ser de mucha duraci\u00f3n. Otros manejaban las hoces con todas sus fuerzas, sin lograr cortar la mies. Vaschetti empu\u00f1\u00f3 una hoz y comenz\u00f3 a segar hasta que se sali\u00f3 fuera del campo y\u00e9ndose a trabajar a otra parte. A otros varios les sucedi\u00f3 lo mismo. Entre los que segaban hab\u00eda muchos que no ten\u00edan la hoz afilada; a algunas hoces les faltaba la punta. Algunos las ten\u00edan tan gastadas que al querer emplearlas destrozaban y estropeaban la mies.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A Domingo Ruffino se le encarg\u00f3 que segara un bancal muy ancho; su hoz cortaba muy bien, pero le faltaba la punta, s\u00edmbolo de la humildad; era el deseo de ocupar el grado m\u00e1s elevado entre los iguales. Acudi\u00f3 a Francisco Cerruti para que se la arreglara. En efecto, vi a Cerruti arreglando algunas hoces; se\u00f1al de que deb\u00eda de inculcar en los corazones ciencia y piedad, lo que quer\u00eda decir que ser\u00eda profesor, por eso se le ve\u00eda manejar diestramente el martillo. Golpear con esta herramienta quer\u00eda decir dedicarse a la ense\u00f1anza del clero. Provera le presentaba las hoces estropeadas. Don Jos\u00e9 Rochietti y otros recib\u00edan las que necesitaban ser afiladas, pues se dedicaban a esto. El oficio de afilar representaba a los que se encargaban de formar al clero en la piedad. Viale fue a tomar una hoz que no estaba afilada, pero Provera le dio otra que acababa de ser pasada por la piedra. Vi tambi\u00e9n a un herrero preparando las herramientas de metal, empleadas en la agricultura: era Costanzo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras todos se entregaban con ardor, cada uno a su trabajo, Fusero hac\u00eda las gavillas, lo que indicaba la conservaci\u00f3n de las conciencias en la gracia de Dios; pero, detallando a\u00fan m\u00e1s y viendo en las gavillas representados a los simples fieles, no destinados al estado religioso, se sobrentend\u00eda que ocupar\u00eda en el porvenir un puesto de maestro en la instrucci\u00f3n de los cl\u00e9rigos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda algunos que le ayudaban a atar las gavillas, y recuerdo haber visto, entre otros, a don Juan Turchi y a Ghivarello. Esto representa a los destinados a poner orden en las conciencias, especialmente mediante la pr\u00e1ctica del ministerio de la Confesi\u00f3n, entre los adeptos o aspirantes al estado eclesi\u00e1stico.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otros transportaban gavillas en un carro, s\u00edmbolo de la gracia de Dios. Los pecadores convertidos han de montar en este carro para seguir la recta v\u00eda de la salvaci\u00f3n, que tiene como t\u00e9rmino el cielo. El carro comenz\u00f3 a moverse cuando estuvo completamente cargado de gavillas. Tiraban de \u00e9l, no los j\u00f3venes, sino dos bueyes, s\u00edmbolo de la fuerza o esfuerzo perseverante. Algunos iban conduci\u00e9ndolo. Delante de todos ellos don Miguel R\u00faa, que era el que guiaba, lo que quiere decir que su misi\u00f3n ser\u00eda dirigir las almas hacia el cielo. Don Angel Savio segu\u00eda detr\u00e1s con una escoba atrapando las espigas y las gavillas que se ca\u00edan.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esparcidos por el campo estaban los espigadores, entre los cuales Juan Bonetti y Jos\u00e9 Bongiovanni; esto es: los que atend\u00edan a los pecadores obstinados. Bonetti especialmente est\u00e1 designado por el Se\u00f1or para buscar a los desgraciados que han escapado de la hoz de los segadores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fusero y Anfossi amontonaban gavillas, en el campo, para que fuesen trilladas a su debido tiempo; esto tal vez quer\u00eda decir que a su debido tiempo desempe\u00f1ar\u00edan alguna c\u00e1tedra. Otros, como don V\u00edctor Alasonatti, ataban las gavillas, representaci\u00f3n de los que administran el dinero, vigilan para que se cumplan las reglas; ense\u00f1an las oraciones y el canto sagrado, cooperando, en suma, moral y materialmente, a encaminar a las almas hacia la meta de la salvaci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un espacio de terreno estaba preparado como para trillar las gavillas en \u00e9l. Don Juan Cagliero, que se hab\u00eda dirigido al jard\u00edn en busca de algunas flores, las distribu\u00eda entre los compa\u00f1eros y \u00e9l, con un ramito en la mano, se encamin\u00f3 hacia la era para comenzar la faena. Esta labor simboliza a los destinados por Dios para la instrucci\u00f3n del pueblo llano.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A lo lejos se divisaban unas negras humaredas que levantaban sus penachos al cielo. Era el efecto de la labor de los que atropaban los yerbajos y, sac\u00e1ndolos fuera del campo sembrado de espigas, los amontonaban y les prend\u00edan fuego. Esto simboliza a los destinados a separar a los buenos de los malos, labor reservada a los directores de nuestras futuras casas. Entre \u00e9stos estaban don Francisco Cerruti, Juan Tamietti, Domingo Belmonte, Pablo Albera y otros que actualmente cursan sus primeros estudios, porque son a\u00fan muy j\u00f3venes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todas las escenas anteriormente descritas se desarrollaban al mismo tiempo. Entre aquella multitud de j\u00f3venes vi a algunos que llevaban unas antorchas encendidas para alumbrar a los dem\u00e1s, a pesar de que era pleno d\u00eda. Eran los que hab\u00edan de servir de ejemplo a los dem\u00e1s obreros del Evangelio, iluminando al clero con su conducta. Entre ellos estaba Pablo Albera, el cual, adem\u00e1s de llevar la antorcha, tocaba tambi\u00e9n la guitarra, indicio de que indicar\u00eda el camino a seguir a los sacerdotes anim\u00e1ndoles al cumplimiento de su misi\u00f3n. Se alud\u00eda a alg\u00fan otro cargo que ocupar\u00eda en la Iglesia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mas, en medio de tanto movimiento, no todos los j\u00f3venes al alcance de mi vista se ocupaban de alg\u00fan trabajo. Uno de ellos ten\u00eda una pistola en la mano, esto es, ten\u00eda vocaci\u00f3n militar, pero a\u00fan no se hab\u00eda decidido a seguirla.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunos otros, con las manos a la cintura, observaban a los segadores, dispuestos a seguir su ejemplo; otros parec\u00edan indecisos, pero al considerar la dureza del trabajo, no se resolv\u00edan a empu\u00f1ar la hoz. No faltaban tampoco quienes acud\u00edan presurosos a la faena. Algunos, al llegar el momento de tener que comenzar a segar, permanec\u00edan ociosos; otros empu\u00f1aban la hoz al rev\u00e9s, entre ellos Molino: s\u00edmbolo de los que hacen lo contrario de lo que deben hacer. Much\u00edsimos se alejaban para tomar uvas silvestres, representando a los que pierden el tiempo en cosas extra\u00f1as a su ministerio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras yo contemplaba lo que suced\u00eda en el campo de trigo, vi un grupo de j\u00f3venes cavando la tierra; ofrec\u00edan un espect\u00e1culo singular. La mayor parte de aquellos muchachos trabajaba con singular inter\u00e9s, m\u00e1s tampoco faltaban los negligentes. Algunos manejaban la azada al rev\u00e9s; otros golpeaban la tierra, pero la herramienta no penetraba en ella; no faltaban quienes a cada azadonazo se les sal\u00eda la pala del mango. El mango representaba la rectitud de intenci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Observ\u00e9 entonces que algunos, que al presente son aprendices, estaban en el campo de los que segaban, y, en cambio, otros, que ahora son estudiantes, se encontraban entre los que cavaban la tierra. Intent\u00e9 tomar nota de cuanto ve\u00eda, pero mi int\u00e9rprete me mostraba siempre el cuaderno y no me permit\u00eda escribir.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al mismo tiempo vi tambi\u00e9n a muchos j\u00f3venes que estaban sin hacer nada, no sab\u00edan resolver si ponerse a segar o a cavar la tierra. Los dos Dalmazzo, Primo Gariglio y Monasterolo con otros muchos, estaban mirando, pero ya hab\u00edan tomado una decisi\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n me di cuenta de que algunos, saliendo del grupo de los cavadores, mostraban deseos de ir a segar. Uno corri\u00f3 al campo de trigo tan decidido que no se preocup\u00f3 antes de adquirir una hoz. Avergonzado de aquel necio proceder, volvi\u00f3 atr\u00e1s para pedirla. El que las distribu\u00eda no quer\u00eda d\u00e1rsela y el tal le urg\u00eda para que se la proporcionase.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; A\u00fan no es tiempo, -le respondi\u00f3 el distribuidor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed que lo es, d\u00e1mela.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No; ve antes a tomar dos flores del jard\u00edn.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Bueno!, exclam\u00f3 el solicitante encogi\u00e9ndose de hombros; ir\u00e9 a tomar todas las flores que quieras.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No; solamente dos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se dirigi\u00f3 seguidamente al jard\u00edn, pero al llegar a \u00e9l se dio cuenta de que no hab\u00eda preguntado qu\u00e9 flores eran las que ten\u00eda que cortar, y se apresur\u00f3 a desandar el camino.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Has de cortar, -le dijeron- la flor de la caridad y la flor de la humildad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ya las tengo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Eso es lo que te dice tu presunci\u00f3n, pero en realidad no las tienes. Y aquel joven se revolv\u00eda en un acceso de c\u00f3lera y daba saltos impulsado por la ira que le dominaba.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No es este el momento m\u00e1s oportuno para enfadarse de esa manera, -le dijo el distribuidor-, neg\u00e1ndose resueltamente a entregarle la herramienta que le hab\u00eda pedido.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ante tal actitud, el infeliz se mord\u00eda los pu\u00f1os de rabia. Al contemplar semejante espect\u00e1culo, apart\u00e9 la vista de la lente, a trav\u00e9s de la cual hab\u00eda contemplado tantas cosas, sinti\u00e9ndome lleno de emoci\u00f3n por las aplicaciones morales que me hab\u00eda sugerido mi amigo. Quise rogarle a\u00fan que me diese algunas explicaciones m\u00e1s y \u00e9l a\u00f1adi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El campo sembrado de trigo representa a la Iglesia: la mies es el fruto de la cosecha; la hoz es el s\u00edmbolo de los medios empleados para conseguir dicho fruto, sobre todo la palabra de Dios; la hoz sin punta representa la falta de piedad, y sin filo la carencia de humildad; salirse del campo mientras se siega, quiere decir abandonar el Oratorio o la P\u00eda Sociedad.<br><br><br><strong>III<br><\/strong><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La noche del 4 de mayo don Bosco se dispon\u00eda a finalizar la narraci\u00f3n del sue\u00f1o en el que hab\u00eda visto representados en el primer grupo a los alumnos estudiantes del Oratorio y en el segundo a los que eran llamados al estado eclesi\u00e1stico. Hemos llegado, pues, al tercer cuadro o visi\u00f3n en la que, en apariciones sucesivas don Bosco vio a todos los que en 1861 dieron su nombre a la P\u00eda Sociedad de San Francisco de Sales; el prodigioso engrandecimiento de la misma y el lento ocaso de los primeros salesianos a los que hab\u00edan de seguir los continuadores de la Obra.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco habl\u00f3 as\u00ed:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de haber contemplado a mi placer la escena de la siega, tan rica en detalles, el amable desconocido me dijo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ahora dale diez vueltas a la rueda; cu\u00e9ntalas y despu\u00e9s mira a trav\u00e9s de la lente. Me puse a hacer lo que me hab\u00eda sido ordenado y, tras haber dado la d\u00e9cima vuelta, me puse a mirar a trav\u00e9s del cristal. Y he aqu\u00ed que vi los mismos j\u00f3venes, a los que recordaba haber contemplado d\u00edas antes en edad adolescente, convertidos en adultos de aspecto viril; a otros con larga barba o con cabellos blancos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero \u00bfc\u00f3mo puede ser esto? \u00bfHace apenas unos d\u00edas aqu\u00e9l era un ni\u00f1o al que casi se le pod\u00eda tomar en brazos, y hoy es ya tan mayor?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El amigo me contest\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Es natural; \u00bfcu\u00e1ntas vueltas has dado?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Diez.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues bien: del 61 al 71. Todos tienen ya diez a\u00f1os m\u00e1s de edad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Ah! \u00a1Comprendido!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y como continuase observando a trav\u00e9s de la lente pude ver panoramas desconocidos, casas nuevas que nos pertenec\u00edan y a muchos j\u00f3venes dirigidos por mis queridos hijos del Oratorio, convertidos ya en sacerdotes, en maestros, en directores, que se dedicaban a instruir y proporcionarles honestas diversiones.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Vuelve a dar otras diez vueltas -me dijo el personaje- y llegaremos al 1881. Tom\u00e9 el manubrio y la rueda dio otras diez vueltas. Mir\u00e9 y solamente vi a la mitad de los j\u00f3venes que hab\u00eda contemplado la primera vez, casi todos ya con el pelo blanco y algunos un poco encorvados.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y los otros, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n?, -pregunt\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ya forman parte del n\u00famero de los m\u00e1s, -me respondi\u00f3 el gu\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta considerable disminuci\u00f3n del n\u00famero de mis muchachos me caus\u00f3 un vivo desasosiego, pero me consol\u00f3 el contemplar, en un cuadro inmenso, pa\u00edses nuevos y regiones desconocidas y una gran multitud de j\u00f3venes bajo la custodia y direcci\u00f3n de nuestros maestros que depend\u00edan a\u00fan de mis primeros alumnos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s di otras diez vueltas a la rueda y he aqu\u00ed que solamente vi una cuarta parte de los j\u00f3venes que hab\u00eda contemplado pocos momentos antes; todos ellos se hab\u00edan trocado en ancianos de barbas y cabellos blancos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY todos los dem\u00e1s?, -pregunt\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Forman parte ya del n\u00famero de los m\u00e1s. Estamos en 1891.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y he aqu\u00ed que ante mi vista se desarroll\u00f3 una escena conmovedora. Mis hijos sacerdotes, agotados por la fatiga, estaban rodeados de ni\u00f1os, a los cuales yo no hab\u00eda visto nunca; muchos de fisonom\u00eda y de color distinto de los que habitualmente viven en nuestros pa\u00edses.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Di a\u00fan otras diez vueltas a la rueda y solamente pude ver un tercio de mis primitivos j\u00f3venes, ya decr\u00e9pitos, cargados de espaldas, desfigurados, macilentos, en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Entre otros, recuerdo haber visto a don Miguel R\u00faa, tan viejo y desfigurado que era dif\u00edcil reconocerlo, \u00a1tanto hab\u00eda cambiado!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y los dem\u00e1s?, -pregunt\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pertenecen ya al n\u00famero de los m\u00e1s. Estamos en 1901.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En algunas casas no encontr\u00e9 a ninguno de los antiguos; maestros y directores me eran completamente desconocidos; la muchedumbre de los j\u00f3venes era cada vez m\u00e1s numerosa; las casas aumentaban cada vez m\u00e1s y el personal directivo hab\u00eda crecido tambi\u00e9n de una manera admirable.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ahora, -continu\u00f3 mi amable int\u00e9rprete- dar\u00e1s otras diez vueltas y ver\u00e1s cosas que te llenar\u00e1n de consuelo las unas, y otras que te proporcionar\u00e1n una gran angustia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y di otras diez vueltas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Estamos en 1911! &#8211; exclam\u00f3 el misterioso amigo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Ah, mis queridos j\u00f3venes! Vi nuevas casas, j\u00f3venes nuevos, directores y maestros con h\u00e1bitos y costumbres nuevas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfY mis j\u00f3venes del Oratorio de Tur\u00edn? Busqu\u00e9 una y otra vez entre una gran muchedumbre de muchachos y solamente pude ver a uno de vosotros con los cabellos blancos, consumido por la edad, rodeado de una hermosa corona de j\u00f3venes, a los cuales contaba los comienzos de nuestro Oratorio, record\u00e1ndoles y repiti\u00e9ndoles las cosas aprendidas de labios de don Bosco; y les ense\u00f1aba una fotograf\u00eda que estaba colgada de la pared del locutorio. \u00bfY los otros alumnos ancianos, los superiores de las casas que hab\u00eda visto ya envejecidos?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras una nueva se\u00f1al tom\u00e9 el manubrio y di algunas vueltas m\u00e1s. Despu\u00e9s, solamente vi una llanura desolada sin ser viviente alguno:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh!, -exclam\u00e9 aterrado-. \u00a1Ya no veo ninguno de los m\u00edos! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n, pues, ahora todos los j\u00f3venes a los cuales atend\u00ed y que eran tan vivarachos y robustos y los que se encuentran actualmente conmigo en el Oratorio?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pertenecen ya al n\u00famero de los m\u00e1s. Has de saber que han pasado diez a\u00f1os cada vez que hac\u00edas girar la rueda otras tantas veces.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hice la cuenta y result\u00f3 que hab\u00edan transcurrido cincuenta a\u00f1os y que alrededor del 1911 todos los alumnos actuales del Oratorio habr\u00edan muerto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQuieres ver ahora otro espect\u00e1culo sorprendente?, -me dijo aquel buen hombre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, -respond\u00ed yo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Entonces presta atenci\u00f3n, si te agrada ver y saber algo m\u00e1s. Da una vuelta a la rueda en sentido contrario, y ahora cuenta tantas vueltas cuantas has dado anteriormente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La rueda gir\u00f3.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Ahora mira!, -me dijo el gu\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mir\u00e9 y he aqu\u00ed que vi ante m\u00ed una cantidad inmensa de jovencitos, todos desconocidos, de una infinita variedad de costumbres, pueblos, fisonom\u00edas y lenguas, de forma que por mucho que me esforc\u00e9 s\u00f3lo pude apreciar una m\u00ednima parte de ellos con sus superiores, directores, maestros y asistentes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; A \u00e9stos, en realidad, no los conozco, -dije a mi gu\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues a pesar de ello, -me respondi\u00f3-, son hijos tuyos. Esc\u00fachalos, hablan de ti y de tus primeros hijos que fueron sus superiores y que ya no existen; recuerdan las ense\u00f1anzas que de ti y de ellos recibieron.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Segu\u00ed observando con atenci\u00f3n, pero cuando apart\u00e9 la vista de la lente, la rueda comenz\u00f3 a girar por si sola a tanta velocidad y haciendo tal ruido, que me despert\u00e9, encontr\u00e1ndome en el lecho presa de un cansancio mortal.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora que os he contado estas cosas, vosotros pensar\u00e9is:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Qui\u00e9n sabe! A lo mejor don Bosco es un hombre extraordinario, un personaje, tal vez un santo. Mis queridos j\u00f3venes: para impedir que se susciten conversaciones necias en torno a mi persona, os dejo en plena libertad de creer o no creer en estas cosas, de darles m\u00e1s o menos importancia; s\u00f3lo os ruego que no tom\u00e9is nada de cuanto os he referido a risa al comentarlo, ya con los compa\u00f1eros ya con personas de fuera. Me complace el deciros que el Se\u00f1or dispone de muchos medios para manifestar a los hombres su voluntad. A veces se sirve de los instrumentos m\u00e1s ineptos e indignos, como se sirvi\u00f3 en otro tiempo de la burra de Bala\u00e1n, haci\u00e9ndola hablar, y del falso profeta del mismo nombre, que predijo muchas cosas referentes al Mes\u00edas. Por eso, lo mismo puede suceder conmigo. Os digo adem\u00e1s que no os fieis de mis obras para regular las vuestras. Lo que deb\u00e9is hacer es tomar en cuenta lo que os digo, pues tengo la certeza de que de esa forma cumplir\u00e9is la voluntad de Dios y todo redundar\u00e1 en provecho de vuestras almas. Respecto a lo que hago, no dig\u00e1is nunca: -Lo ha hecho don Bosco y, por tanto, est\u00e1 bien; no. Observad Primero mis acciones, si veis que son buenas, imitadlas; si acaso me veis hacer algo que no est\u00e1 bien, guardaos mucho de imitarlo: desechadlo como cosa mal hecha.<br><em>(MB IT VI, 898-91 \/ MB ES VI, 678-691)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El coraz\u00f3n del sabio sabe el cu\u00e1ndo y el c\u00f3mo. 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