{"id":35175,"date":"2025-02-11T09:14:31","date_gmt":"2025-02-11T09:14:31","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=35175"},"modified":"2025-02-11T09:17:35","modified_gmt":"2025-02-11T09:17:35","slug":"el-jubileo-y-practicas-devotas-para-la-visita-de-las-iglesias-dialogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/buena-prensa\/el-jubileo-y-practicas-devotas-para-la-visita-de-las-iglesias-dialogo\/","title":{"rendered":"El Jubileo y pr\u00e1cticas devotas para la visita de las iglesias. Di\u00e1logo"},"content":{"rendered":"\n<p><em>San Juan Bosco hab\u00eda comprendido a fondo la importancia de los Jubileos en la vida de la Iglesia. Si en 1850, debido a varias vicisitudes hist\u00f3ricas, no fue posible celebrar el Jubileo, el Papa P\u00edo IX convoc\u00f3 uno extraordinario con ocasi\u00f3n de la proclamaci\u00f3n del dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n (8 de diciembre de 1854). Este Jubileo tuvo una duraci\u00f3n de seis meses, desde el 8 de diciembre de 1854 hasta el 8 de junio de 1855. Don Bosco no dej\u00f3 pasar la ocasi\u00f3n y public\u00f3, precisamente en 1854, el volumen \u201cEl Jubileo y Pr\u00e1cticas devotas para la visita de las iglesias\u201d.<br>Con la promulgaci\u00f3n de la enc\u00edclica \u201cQuanta Cura\u201d y del \u201cSyllabus errorum\u201d, el Papa P\u00edo IX convoc\u00f3 otro Jubileo extraordinario, nuevamente de seis meses, desde el 8 de diciembre de 1864 hasta el 8 de junio de 1865. Tambi\u00e9n en esa ocasi\u00f3n Don Bosco propuso, en las Lecturas Cat\u00f3licas, los \u201cDi\u00e1logos sobre la instituci\u00f3n del Jubileo\u201d.<br>Con miras al Jubileo ordinario de 1875, Don Bosco republic\u00f3 su texto con el t\u00edtulo \u201cEl Jubileo de 1875, su instituci\u00f3n y pr\u00e1cticas devotas para la visita de las Iglesias\u201d, siempre atento a ofrecer a los fieles un subsidio para estas celebraciones ricas en gracias extraordinarias.<br>Presentamos aqu\u00ed precisamente la \u00faltima versi\u00f3n, fechada en 1875.<br><\/em><br><br><strong>DI\u00c1LOGO I. Del Jubileo en general.<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Giuliano<\/em> \u2014 Le saludo, se\u00f1or Presb\u00edtero, estoy aqu\u00ed para hacerle ejercitar un poco de paciencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Presb\u00edtero<\/em> \u2014 Bienvenido, querido Giuliano, siempre me alegra cuando vienen a verme, y, como he dicho en varias ocasiones, siempre estoy a sus se\u00f1ales en todo lo que pueda hacer por la utilidad espiritual de todos mis parroquianos y especialmente por ustedes, que siendo de poco tiempo cat\u00f3licos, tienen en m\u00e1s cosas mayor necesidad de ser instruidos.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Me han dicho que el Papa ha concedido el Jubileo; yo nunca lo he hecho, quisiera ahora ser instruido sobre la manera de hacerlo bien.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Sabiamente pensaste en buscar ser instruido a tiempo, porque desde que te hiciste cat\u00f3lico, no ha tenido lugar ning\u00fan Jubileo; y en la circunstancia de tu abjuraci\u00f3n, no habiendo hablado al respecto de esta pr\u00e1ctica de la Iglesia Cat\u00f3lica, es de temer que tengas en mente no pocos errores. Por lo tanto, d\u00edgame lo que m\u00e1s le preocupa saber, y yo estudiar\u00e9 complacerle haci\u00e9ndole aquellas observaciones que me parezcan \u00fatiles para su ventaja espiritual.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Primero que todo necesitar\u00eda que me dijera de manera f\u00e1cil y clara, qu\u00e9 quiere decir la palabra Jubileo y qu\u00e9 sentido le dan los cat\u00f3licos a la misma, porque cuando desgraciadamente era protestante o\u00eda decir de todo en contra del Jubileo y contra las Indulgencias.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Dos cosas, oh Giuliano, desea de m\u00ed, la explicaci\u00f3n de la palabra Jubileo, y en qu\u00e9 sentido se toma como pr\u00e1ctica religiosa propuesta por la Iglesia Cat\u00f3lica.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cuanto al significado de la palabra no es necesario que me detenga mucho, porque debe bastarnos saber qu\u00e9 se quiere significar con ella. Sin embargo, le citar\u00e9 las principales explicaciones que dan los santos Padres.<br>San Jer\u00f3nimo y otros dicen que la palabra Jubileo deriva de <em>Iubal<\/em>, inventor de los instrumentos musicales, o de <em>Iobel<\/em> que significa cuerno, porque el a\u00f1o del Jubileo entre los hebreos se proclamaba con una trompeta hecha a manera de cuerno de carnero.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunos otros hacen derivar Jubileo de la palabra <em>Habil<\/em>, que significa restituir con alegr\u00eda, porque en ese a\u00f1o las cosas compradas, prestadas o empe\u00f1adas eran devueltas al primer due\u00f1o; lo cual causaba gran alegr\u00eda.<br>Otros dicen que de <em>Iobil<\/em> es derivada la palabra Jubileo, que tambi\u00e9n quiere decir alegr\u00eda, porque en estas ocasiones los buenos cristianos tienen graves motivos para alegrarse por los tesoros espirituales de los que pueden enriquecerse.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Esta es la explicaci\u00f3n de la palabra Jubileo en general, pero me gustar\u00eda saber c\u00f3mo se define por la Iglesia en cuanto es una pr\u00e1ctica de piedad, a la que est\u00e1n anexas las Indulgencias.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Le complacer\u00e9 gustosamente. El Jubileo tomado como pr\u00e1ctica establecida por la Iglesia es una Indulgencia plenaria concedida por el Sumo Pont\u00edfice a la Iglesia universal con plena remisi\u00f3n de todos los pecados a aquellos que dignamente lo adquieren, cumpliendo las obras prescritas.<br>Primero se dice <em>Indulgencia plenaria<\/em>, para distinguirla de la Indulgencia parcial que suelen conceder los Sumos Pont\u00edfices a ciertos ejercicios de piedad cristiana, a ciertas oraciones y a ciertos actos de religi\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta Indulgencia se dice extraordinaria, porque se suele conceder raramente y en casos graves, como cuando amenazan guerras, pestes y terremotos. El Sumo Pont\u00edfice P\u00edo IX concede en este a\u00f1o el Jubileo ordinario, que suele ocurrir cada veinticinco a\u00f1os, con el fin de excitar a los fieles cristianos de todo el mundo a orar por las necesidades presentes de la religi\u00f3n y especialmente por la conversi\u00f3n de los pecadores, por la extirpaci\u00f3n de las herej\u00edas y para alejar muchos errores que algunos buscan difundir entre los fieles con escritos, libros u otros medios, que por desgracia el demonio sabe sugerir en perjuicio de las almas.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Me alegra mucho la definici\u00f3n que me da del Jubileo, pero se le llama con tal diversidad de nombres, que me quedo bastante confundido \u2014 A\u00f1o santo, a\u00f1o centenario, secular, jubilar, Jubileo particular, Jubileo universal, gran Jubileo, Indulgencia en forma de Jubileo, \u2014 he aqu\u00ed los nombres con los que oigo llamarse promiscuamente el Jubileo; tenga la bondad de darme la explicaci\u00f3n.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Estos nombres, aunque a veces se usan para expresar lo mismo, sin embargo, tienen un significado uno algo diferente del otro. \u2014 Les dar\u00e9 una breve explicaci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Jubileo se dice a\u00f1o Jubilar, a\u00f1o santo porque en ese a\u00f1o (como les dir\u00e9 despu\u00e9s) los hebreos deb\u00edan cesar de todo tipo de trabajo y dedicarse exclusivamente a obras de virtud y santidad. A lo que son igualmente invitados todos los fieles cristianos, sin que por otra parte est\u00e9n obligados a abandonar sus ocupaciones temporales ordinarias. Tambi\u00e9n se llama centenario o a\u00f1o cent\u00e9simo, porque en su primera instituci\u00f3n se celebraba cada cien a\u00f1os.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Jubileo luego se dice parcial, cuando se concede solamente en algunos lugares determinados, como ser\u00eda en Roma, o en Santiago de Compostela en Espa\u00f1a. Este Jubileo se llama tambi\u00e9n general, cuando se concede a los fieles en cualquier lugar de la cristiandad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero se dice propiamente Jubileo General o Gran Jubileo, cuando se celebra en el a\u00f1o que est\u00e1 fijado por la Iglesia. Entre los hebreos suced\u00eda cada cincuenta a\u00f1os, entre los cristianos al principio era cada cien a\u00f1os, luego cada cincuenta y ahora cada veinticinco.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Jubileo se dice extraordinario y tambi\u00e9n Indulgencia en forma de Jubileo, cuando por alguna grave raz\u00f3n se concede fuera del a\u00f1o santo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los Sumos Pont\u00edfices, cuando son elevados a su dignidad, suelen solemnizar este acontecimiento con una Indulgencia plenaria, o bien un Jubileo extraordinario.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La diferencia entre el gran Jubileo y el Jubileo particular consiste en que el primero dura un a\u00f1o entero, y el otro dura solamente una parte del a\u00f1o. El que por ejemplo el reinante P\u00edo IX concedi\u00f3 en 1865 dur\u00f3 solamente tres meses, pero estaban anexos los mismos favores del presente Jubileo, que dura todo el a\u00f1o 1875.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La breve explicaci\u00f3n que les he dado de estas palabras, creo que ser\u00e1 a\u00fan mejor aclarada por las otras cosas que espero poder exponerles en otros entretenimientos. Mientras tanto, oh amado Giuliano, persu\u00e1dase de que el Jubileo es un gran tesoro para los cristianos, de donde bien a raz\u00f3n el docto Cardenal Gaetani en su tratado del Jubileo (c. 15) escribi\u00f3 estas bellas palabras: \u00abBienaventurado aquel pueblo que sabe qu\u00e9 cosa es el Jubileo; infelices aquellos que por negligencia o por inconsideraci\u00f3n lo desatienden con la esperanza de llegar a otro (Quien deseara m\u00e1s copiosas noticias sobre lo que fue brevemente mencionado, podr\u00eda consultar: MORONI: <em>A\u00f1o santo y Jubileo<\/em> \u2014 BERGIER art\u00edculo Jubileo \u2014 La obra: <em>Magnum theatrum vitae humanae art\u00edculo Iubileum<\/em>. \u2014 NAVARRO <em>de Jubileo<\/em> nota 1\u00b0 Benzonio lib. 3, cap 4. Vittorelli \u2014 Turrecremata \u2014 Sarnelli tom. X. San Isidoro en las <em>Or\u00edgenes<\/em> lib. 5.).<br><br><strong>DI\u00c1LOGO II. Del Jubileo entre los hebreos<br><\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 He escuchado con placer lo que me ha dicho sobre los varios significados que suelen darse a la palabra Jubileo, y sobre los grandes beneficios que del mismo se pueden obtener. Pero esto no me basta, si debo dar una respuesta a mis antiguos compa\u00f1eros de religi\u00f3n; porque ellos, tomando la sola Biblia como norma de su fe, est\u00e1n fijos en afirmar que el Jubileo es una novedad en la Iglesia, de la que no existe rastro en la Biblia. Desear\u00eda por lo tanto ser instruido sobre esta materia.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Cuando sus antiguos ministros y compa\u00f1eros de religi\u00f3n afirmaban que en la sagrada Escritura no se habla de Jubileo, ellos trataban de ocultarles la verdad, o ellos mismos la ignoraban.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Primero, sin embargo, de exponerles lo que la Biblia dice del Jubileo, conviene que les haga notar c\u00f3mo existe en la Iglesia Cat\u00f3lica una autoridad infalible, que viene de Dios, y es dirigida por el mismo Dios. Esto aparece en muchos textos de la sagrada Biblia y especialmente en las palabras dichas por el Salvador a san Pedro cuando lo estableci\u00f3 como cabeza de la Iglesia, dici\u00e9ndole: \u2014 Todo lo que ates en la tierra, ser\u00e1 atado en el cielo; todo lo que desates en la tierra, ser\u00e1 tambi\u00e9n desatado en el cielo (San Mateo 18). Por lo tanto, podemos admitir con certeza todo lo que esta autoridad establece para el bien de los cristianos sin temor a errar. Adem\u00e1s, es m\u00e1xima admitida por todos los cat\u00f3licos que cuando encontramos alguna verdad cre\u00edda y practicada en todo tiempo en la Iglesia, ni se puede encontrar ning\u00fan tiempo o lugar en el que haya sido instituida, debemos creerla como revelada por el mismo Dios y transmitida en palabras o por escrito desde el principio de la Iglesia hasta nuestros d\u00edas.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Esto creo yo tambi\u00e9n; porque, puesta la autoridad infalible de la Iglesia, nada importa que ella proponga cosas escritas en la Biblia o transmitidas por tradici\u00f3n. Sin embargo, desear\u00eda grandemente saber qu\u00e9 hay en la Biblia respecto al Jubileo; y esto lo deseo a\u00fan m\u00e1s, porque hace poco un antiguo amigo m\u00edo protestante comenzaba a burlarse de m\u00ed sobre la novedad del Jubileo de la que, dec\u00eda, no existe menci\u00f3n en la Biblia.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Aqu\u00ed estoy listo para satisfacer este justo deseo suyo. Abramos juntos la Biblia y leamos aqu\u00ed en el libro del Lev\u00edtico en el cap\u00edtulo XXV, y encontraremos la instituci\u00f3n del Jubileo, como era practicado entre los hebreos.<br>El texto sagrado dice as\u00ed:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Contar\u00e1s, habl\u00f3 el Se\u00f1or a Mois\u00e9s, siete semanas de a\u00f1os, es decir, siete veces siete, que hacen en total cuarenta y nueve a\u00f1os; y el s\u00e9ptimo mes a los diez del mes, en el tiempo de la expiaci\u00f3n, har\u00e1s sonar la trompeta por todo el pa\u00eds. Y santificar\u00e1s el a\u00f1o quincuag\u00e9simo, y anunciar\u00e1s la remisi\u00f3n a todos los habitantes de tu pa\u00eds; porque es el a\u00f1o del Jubileo. Cada uno volver\u00e1 a sus posesiones y cada uno volver\u00e1 a su familia, porque el a\u00f1o quincuag\u00e9simo es el a\u00f1o del Jubileo. No sembrar\u00e9is, y no cosechar\u00e9is lo que haya nacido espont\u00e1neamente en los campos, y no recoger\u00e9is las primicias de la vendimia para santificar el Jubileo, sino que orde\u00f1ar\u00e9is lo que se os presente. En el a\u00f1o del Jubileo, cada uno volver\u00e1 a sus bienes.<br><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hasta aqu\u00ed son palabras del Lev\u00edtico, sobre las cuales creo que no es necesaria una larga explicaci\u00f3n para hacerles comprender cu\u00e1n antigua es la instituci\u00f3n del Jubileo, es decir, desde los primeros tiempos en que los hebreos estaban por entrar en la Tierra Prometida, alrededor del a\u00f1o del mundo 2500.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Del Jubileo se habla luego a\u00fan en muchos otros lugares de la Biblia; como en el mismo libro del Lev\u00edtico, en el cap. XXVII; en el libro de los N\u00fameros, en el cap. XXXVI, en el de Josu\u00e9 en el cap. VI. Pero les basta con lo que hemos dicho, que es por s\u00ed demasiado claro.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Me ha hecho mucho placer mostrarme estas palabras de la Biblia, y me alegra mucho que la Biblia, no solo hable del Jubileo, sino que ordene su observancia a todos los hebreos. Deseo, por otra parte, que me explique un poco m\u00e1s ampliamente las palabras del texto sagrado, para conocer qu\u00e9 fin tuvo Dios al ordenar el Jubileo.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 De la Biblia aparece claro qu\u00e9 fin tuvo Dios al ordenar a Mois\u00e9s la observancia del Jubileo. En primer lugar, Dios, que es toda caridad, quer\u00eda que ese pueblo se acostumbrara a ser benigno y misericordioso hacia el pr\u00f3jimo; por eso en el a\u00f1o del Jubileo se remiten todas las deudas. Aquellos que hab\u00edan vendido o empe\u00f1ado casas, vi\u00f1as, campos u otras cosas, en ese a\u00f1o recuperaban todo como primeros due\u00f1os; los exiliados volv\u00edan a su patria, y los esclavos sin ning\u00fan rescate eran dejados en libertad. De esta manera se imped\u00eda a los ricos hacer adquisiciones desmesuradas, los pobres pod\u00edan conservar la herencia de sus antepasados, y se imped\u00eda la esclavitud tan practicada en esos tiempos entre las naciones paganas. Adem\u00e1s, debiendo el pueblo cesar de las ocupaciones temporales, pod\u00eda dedicarse libremente un a\u00f1o entero a las cosas que ata\u00f1en al culto divino, y as\u00ed ricos y pobres, esclavos y amos se un\u00edan en un solo coraz\u00f3n y en una sola alma para bendecir y agradecer al Se\u00f1or por los beneficios recibidos.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Quiz\u00e1s no ser\u00e1 a prop\u00f3sito, pero me surge una dificultad: si en el a\u00f1o del Jubileo no se sembraba, ni se recog\u00edan los frutos de los campos, \u00bfde qu\u00e9 pod\u00eda alimentarse la gente?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 En esa ocasi\u00f3n, es decir, en el a\u00f1o del Jubileo, ocurr\u00eda un hecho extraordinario, que es un verdadero milagro. En el a\u00f1o anterior el Se\u00f1or hac\u00eda producir a la tierra tal abundancia de toda clase de frutos, que bastaban para todo el a\u00f1o 49 y 50 y parte del 51. En lo que debemos admirar la bondad de Dios, quien, mientras ordena que nos ocupemos de las cosas que ata\u00f1en a su culto divino, piensa \u00e9l mismo en todo lo que puede necesitarnos para el cuerpo. Esta m\u00e1xima fue luego confirmada m\u00e1s de una vez en el Evangelio, especialmente cuando Jesucristo dijo: No quer\u00e1is estar ansiosos por el ma\u00f1ana, diciendo: \u00bfQu\u00e9 comeremos? \u00bfQu\u00e9 beberemos? \u00bfCon qu\u00e9 nos cubriremos? <em>Quaerite primum regnum Dei et iustitiam eius et haec omnia adiicientur vobis<\/em>. Buscad en primer lugar el reino de Dios y su justicia, y las dem\u00e1s cosas os ser\u00e1n a\u00f1adidas.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Otra duda me surge en este momento: \u00bfel a\u00f1o del Jubileo es a\u00fan actualmente precedido por esa abundancia en alg\u00fan lugar de la tierra?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 No, oh Giuliano, la abundancia material del Jubileo hebreo dur\u00f3 entre ese pueblo solo hasta la venida del Mes\u00edas; desde entonces, habi\u00e9ndose cumplido lo que figuraba el antiguo Jubileo, ces\u00f3 esa abundancia material para dar lugar a la abundancia de gracias y bendiciones que los cristianos pueden disfrutar en la santa Religi\u00f3n Cat\u00f3lica.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Estoy bastante satisfecho con lo que me ha dicho (Sobre este tema se puede consultar CALMET DELL\u2019 AQUILA Dic. B\u00edblico en el art\u00edculo Jubileo. \u2014 MENOCHIO: Del a\u00f1o quincuag\u00e9simo del Jubileo de los Jud\u00edos).<br><br><strong>DI\u00c1LOGO III. El Jubileo entre los Cristianos<br><\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Procurar\u00e9 recordar c\u00f3mo se practicaba el Jubileo entre los hebreos, y c\u00f3mo es fuente de bendiciones celestiales en tiempos determinados. Ahora me gustar\u00eda saber si en el Nuevo Testamento se menciona el Jubileo; porque, si existe alg\u00fan texto al respecto, los protestantes est\u00e1n en un aprieto y tendr\u00e1n que convenir que los cat\u00f3licos practican el Jubileo siguiendo el Evangelio.<br><br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Aunque a cada cristiano le basta que una verdad est\u00e9 registrada en cualquier parte de la Biblia para que sea para \u00e9l regla de fe, sin embargo, en este caso podemos estar ampliamente satisfechos tanto con la autoridad del Antiguo como con la del Nuevo Testamento.<br>San Lucas en el cap\u00edtulo cuarto (v. 19) relata el siguiente hecho del Salvador. Al haber ido Jes\u00fas a Nazaret, su patria, le presentaron la Biblia para que explicara alg\u00fan pasaje al pueblo. \u00c9l abri\u00f3 el libro del profeta Isa\u00edas y entre otras cosas aplic\u00f3 a s\u00ed mismo las siguientes palabras: El esp\u00edritu del Se\u00f1or me envi\u00f3 a anunciar a los cautivos la liberaci\u00f3n y a los ciegos la recuperaci\u00f3n de la vista, a poner en libertad a los oprimidos, a predicar el a\u00f1o aceptable del Se\u00f1or y el d\u00eda de la retribuci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De estas palabras, a Giuliano, ustedes conocen c\u00f3mo el Salvador recuerda el antiguo Jubileo, que era todo material y lo ennoblece en un sentido moral, diciendo que \u00e9l anunciaba el verdadero a\u00f1o de la retribuci\u00f3n, un a\u00f1o grato en el cual con sus milagros, con su pasi\u00f3n y muerte habr\u00eda dado la verdadera libertad a los pueblos esclavos del pecado con la abundancia de gracias y bendiciones que se tienen en la religi\u00f3n cristiana (V. MARTINI en San Lucas).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n san Pablo en la segunda carta a los Corintios habla de este tiempo aceptable, del tiempo de la salvaci\u00f3n y de la santificaci\u00f3n (c. 6, 2).<br>De estas palabras y de otros hechos del Nuevo Testamento llegamos a concluir: 1\u00b0 Que el antiguo Jubileo, que era todo material, pas\u00f3 de hecho a la nueva ley, que es toda espiritual. 2\u00b0 La libertad que el pueblo de Dios daba a los esclavos figuraba la completa liberaci\u00f3n que nosotros adquiriremos con la gracia de Dios, por la cual somos liberados de la dura esclavitud del demonio. 3. Que el a\u00f1o de la retribuci\u00f3n, o sea del Jubileo, fue confirmado en el Evangelio, recibido por la Iglesia y practicado seg\u00fan la necesidad de los fieles, y seg\u00fan las oportunidades de los tiempos lo permit\u00edan.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Me persuado cada vez m\u00e1s de una verdad que creo firmemente, porque est\u00e1 registrada en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Ahora me gustar\u00eda saber c\u00f3mo esta pr\u00e1ctica religiosa se ha conservado en la Iglesia Cat\u00f3lica.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Esta es una cosa de gran importancia, y procurar\u00e9 satisfacerles. As\u00ed como el a\u00f1o del Jubileo entre los hebreos era un a\u00f1o de remisi\u00f3n y de perd\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n fue instituido el a\u00f1o del Jubileo entre los cristianos, en el que se conceden grand\u00edsimas indulgencias, es decir, remisi\u00f3n y perd\u00f3n de los pecados. De aqu\u00ed se dio que el a\u00f1o del Jubileo entre los cristianos se llamara a\u00f1o santo, tanto por las muchas obras de piedad que los cristianos suelen ejercer en ese a\u00f1o; como por los grandes favores celestiales que en tal ocasi\u00f3n cada uno puede procurarse.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 No es eso lo que quiero decir; me gustar\u00eda escuchar c\u00f3mo se introdujo este Jubileo entre los cristianos.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Para comprender c\u00f3mo se ha introducido y conservado el Jubileo entre los cristianos, debo se\u00f1alarles una creencia religiosa seguida desde los primeros tiempos de la Iglesia. Consist\u00eda en una gran veneraci\u00f3n que, en el a\u00f1o del Jubileo, llamado en el Evangelio a\u00f1o de retribuci\u00f3n, y por san Pablo a\u00f1o aceptable, tiempo de salvaci\u00f3n, se pod\u00eda adquirir una indulgencia plenaria, o sea la remisi\u00f3n de toda satisfacci\u00f3n debida a Dios por los pecados. Se dice que el primer Jubileo fue concedido por los mismos santos Ap\u00f3stoles en el a\u00f1o 50 de la era vulgar (V. Scaligero y Petavio).<br>Los primeros Pont\u00edfices que sucedieron a san Pedro en el gobierno de la Iglesia continuaron manteniendo viva tal pr\u00e1ctica religiosa, concediendo grandes favores a aquellos que en tiempos determinados se trasladaran a Roma para visitar la iglesia donde estaba sepultado el cuerpo de san Pedro (V. Rutilio, <em>De Iubileo<\/em>. Laurea, Navarro, Vittorelli y otros).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo tanto, siempre fue una persuasi\u00f3n entre los cristianos, incluso de los primeros siglos que, en tiempos determinados al visitar la iglesia de San Pedro en el Vaticano, donde hab\u00eda sido sepultado el cuerpo de ese pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, se ganaban extraordinarios favores espirituales, que nosotros llamamos indulgencias.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los favores celestiales que se esperaban, el gran respeto que todos los cat\u00f3licos ten\u00edan por el glorioso san Pedro, el deseo de visitar la iglesia, las cadenas y el sepulcro del pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, atra\u00edan gente de todas partes del mundo. En ciertos a\u00f1os se ve\u00edan viejos, j\u00f3venes, ricos y pobres partir de lejan\u00edsimos pa\u00edses, superar las m\u00e1s graves dificultades de los caminos para ir a Roma, en plena persuasi\u00f3n de obtener grand\u00edsimas indulgencias.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 San Gregorio Magno, deseando fomentar el esp\u00edritu religioso en los cristianos, y queriendo al mismo tiempo regular su frecuente concurrencia a Roma, en el siglo sexto estableci\u00f3 que cada cien a\u00f1os se pudiera ganar la Indulgencia plenaria, o sea Jubileo, por todos aquellos que, en el a\u00f1o secular, tambi\u00e9n llamado <em>a\u00f1o santo<\/em>, se trasladaran a Roma para visitar la Bas\u00edlica Vaticana, donde hab\u00eda sido sepultado el pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Aqu\u00ed encuentro una dificultad: he le\u00eddo en algunos libritos que el Jubileo fue instituido solamente en el a\u00f1o 1300 por un Papa llamado Bonifacio VIII; y seg\u00fan lo que usted dice, ser\u00eda mucho m\u00e1s antiguo.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Yo tambi\u00e9n s\u00e9 que hay algunos libritos impresos que afirman que Bonifacio VIII es el autor del Jubileo; pero lo dicen inexactamente, porque este Pont\u00edfice fue m\u00e1s bien el primero en publicar con Bula el a\u00f1o santo, o sea la Indulgencia plenaria del Jubileo; pero en esta misma Bula asegura que no hizo m\u00e1s que establecer por escrito lo que ya se practicaba universalmente entre los cristianos.<br><br><strong>DI\u00c1LOGO IV. Primera publicaci\u00f3n solemne del Jubileo, o a\u00f1o santo<br><\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Esta primera publicaci\u00f3n del Jubileo o del a\u00f1o santo es un hecho tan grave y solemne que desear\u00eda escucharlo contar con las m\u00e1s notables circunstancias.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Puesto que les gustan los relatos, creo oportuno exponer las razones que llevaron al Pont\u00edfice Bonifacio VIII a publicar con solemnidad especial una Bula sobre el primer Jubileo solemne. \u2014 Corr\u00eda el a\u00f1o 1300, cuando una extraordinaria cantidad de gente del Estado Romano y extranjera acudi\u00f3 a Roma en tal n\u00famero que parec\u00eda haberse abierto all\u00ed las puertas del cielo. Al comenzar el mes de enero hab\u00eda tal multitud de pueblos por las calles de esa ciudad que apenas se pod\u00eda caminar. Ante este hecho, el Pont\u00edfice orden\u00f3 que se investigara lo que se pudiera encontrar al respecto en las memorias antiguas; y luego hizo llamar a algunos de los m\u00e1s viejos all\u00ed presentes para saber qu\u00e9 los hab\u00eda movido. Entre otros, hab\u00eda un noble y rico saboyano de 107 a\u00f1os. El Papa mismo, en presencia de varios Cardenales, quiso interrogarlo as\u00ed: \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tiene? \u2014 Ciento siete. \u2014 \u00bfPor qu\u00e9 ha venido a Roma? \u2014 Para ganar las grandes Indulgencias. \u2014 \u00bfQui\u00e9n se lo dijo? \u2014 Mi padre. \u2014 \u00bfCu\u00e1ndo? \u2014 Hace cien a\u00f1os mi padre me llev\u00f3 con \u00e9l a Roma, y me dijo que cada cien a\u00f1os en Roma se pod\u00edan obtener grand\u00edsimas Indulgencias, y que, si yo a\u00fan estuviera vivo dentro de cien a\u00f1os, no deber\u00eda descuidar ir a visitar la Bas\u00edlica del pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de este, tambi\u00e9n se hicieron venir otros individuos viejos y j\u00f3venes de varias naciones, quienes, interrogados por el mismo Sumo Pont\u00edfice, todos estaban de acuerdo en afirmar que siempre hab\u00edan o\u00eddo decir que cada a\u00f1o secular al visitar la Bas\u00edlica de San Pedro ganar\u00edan grandes Indulgencias con la remisi\u00f3n de todos los pecados. Ante esa persuasi\u00f3n universal y constante, el Papa promulg\u00f3 una Bula con la que confirmaba lo que hasta entonces se hab\u00eda practicado por tradici\u00f3n oral. Un escritor de aquellos tiempos, familiar con el Pont\u00edfice Bonifacio, asegura haber o\u00eddo a ese Papa decir que hab\u00eda sido movido a publicar su Bula por la creencia divulgada y aceptada en todo el mundo cristiano, es decir, que desde el nacimiento de Cristo se sol\u00eda conceder una gran Indulgencia en cada a\u00f1o secular (Giovanni Cardenal M\u00f3naco).<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Ya que veo que usted ha le\u00eddo mucho, tr\u00e1igame alg\u00fan fragmento de esa Bula, para que pueda estar bien informado sobre esta pr\u00e1ctica universal de la Iglesia.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Ser\u00eda demasiado largo reproduc\u00edrsela toda, le traer\u00e9 el principio, y creo que ser\u00e1 suficiente para ustedes. He aqu\u00ed cu\u00e1les son las palabras del Pont\u00edfice: \u00abUna fiel y antigua tradici\u00f3n de hombres que han vivido durante mucho tiempo asegura que a aquellos que vienen a visitar la honorable Bas\u00edlica del pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles en Roma se les conceden grandes Indulgencias y remisi\u00f3n de los pecados. Por lo tanto, nosotros, que por deber de nuestro oficio deseamos y nos esforzamos con todo el \u00e1nimo por procurar la salvaci\u00f3n de las almas, con nuestra autoridad apost\u00f3lica aprobamos y confirmamos todas las Indulgencias mencionadas, y las renovamos autentic\u00e1ndolas con este nuestro escrito.\u00bb Despu\u00e9s de esto, el Papa expone los motivos que lo llevaron a conceder tales Indulgencias, y cu\u00e1les son las obligaciones que deben cumplirse por aquellos que desean adquirirlas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Conocida la Bula del Papa, es incre\u00edble el entusiasmo que se despert\u00f3 por todas partes para hacer el peregrinaje a Roma. Desde Francia, Inglaterra, Espa\u00f1a, Alemania llegaban en multitud los peregrinos de todas las edades, condiciones, nobles y soberanos. El n\u00famero de extranjeros en Roma lleg\u00f3 hasta dos millones simult\u00e1neamente. Lo cual habr\u00eda producido una grave carest\u00eda, si el Papa no hubiera provisto a tiempo el suministro, haciendo venir alimentos de otros pa\u00edses.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Ahora comprendo muy bien cu\u00e1n antigua es la pr\u00e1ctica del Jubileo en la Iglesia, pero lo que celebramos hoy me parece muy diferente; tanto porque se habla de ello m\u00e1s a menudo, como porque ya no se va a Roma para adquirirlo.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Me hace una observaci\u00f3n oportuna; y a este respecto le dir\u00e9 que el Jubileo, seg\u00fan la Bula del papa Bonifacio, deb\u00eda tener lugar cada cien a\u00f1os; pero como tal espacio de tiempo es demasiado largo y demasiado corta es la vida del hombre, para que todos puedan beneficiarse, as\u00ed de un Papa llamado Clemente VI fue reducido a cada cincuenta a\u00f1os, como era el de los hebreos. Luego otro Pont\u00edfice llamado Gregorio XI lo restringi\u00f3 a cada treinta y tres a\u00f1os en memoria de los treinta y tres a\u00f1os de la vida del Salvador; finalmente, el Papa Pablo II, para que tambi\u00e9n aquellos que mueren j\u00f3venes pudieran adquirir la Indulgencia del Jubileo, estableci\u00f3 que tuviera lugar cada veinticinco a\u00f1os. As\u00ed se ha practicado en la Iglesia hasta hoy. Adem\u00e1s, la obligaci\u00f3n de trasladarse a Roma imped\u00eda que muchos, ya sea por distancia, o por edad, o por enfermedad, pudieran beneficiarse de los favores espirituales del Jubileo. Por lo cual, los romanos Pont\u00edfices concedieron la misma Indulgencia, pero en lugar de la obligaci\u00f3n de trasladarse a Roma, suelen imponer algunas obligaciones que deben cumplirse por aquellos que desean hacer el santo Jubileo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya tenemos en la historia eclesi\u00e1stica registrados 20 a\u00f1os santos, es decir, veinte a\u00f1os en los que fue publicado por los Pont\u00edfices en tiempos diferentes el favor del Jubileo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El \u00faltimo de aquellos que se celebraron fue celebrado por Le\u00f3n XII en el a\u00f1o 1825. Tambi\u00e9n deb\u00eda publicarse en el a\u00f1o 1850, pero las turbulencias p\u00fablicas de esa \u00e9poca no permitieron hacerlo. Ahora estamos celebrando el del Sumo Pont\u00edfice P\u00edo IX, que es verdaderamente el a\u00f1o santo de 1875.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 \u00bfPor qu\u00e9 fue concedido el presente Jubileo por el Papa?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Lo que el Papa concede actualmente es un Jubileo ordinario. Los motivos de este Jubileo son la conversi\u00f3n de los pecadores, y particularmente de los herejes; la paz entre los pr\u00edncipes cristianos y el triunfo de la santa Religi\u00f3n Cat\u00f3lica sobre la herej\u00eda; y adem\u00e1s, el santo Padre tambi\u00e9n se ha propuesto el fin de obtener de Dios luces particulares para conocer muchas proposiciones err\u00f3neas que desde hace alg\u00fan tiempo se est\u00e1n difundiendo entre los fieles con grave da\u00f1o de la fe y con peligro de eterna condenaci\u00f3n para muchos. El Papa en su Enc\u00edclica da raz\u00f3n de lo que hace; y al final prescribe las obras que deben ejecutarse para la adquisici\u00f3n de las santas Indulgencias.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 \u00bfLe parece a usted, se\u00f1or Presb\u00edtero, que las cosas de religi\u00f3n van tan mal? Los herejes se convierten de vez en cuando en gran n\u00famero a la Religi\u00f3n Cat\u00f3lica; el catolicismo triunfa y progresa mucho en las misiones extranjeras.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Es cierto, mi buen Giuliano, que la Religi\u00f3n Cat\u00f3lica prospera mucho en las misiones extranjeras; tambi\u00e9n es cierto que, desde hace algunos a\u00f1os, muchos jud\u00edos, herejes, particularmente protestantes, han renunciado a sus errores para abrazar la santa Religi\u00f3n Cat\u00f3lica, y precisamente por estos progresos el demonio hace todos sus esfuerzos para sostener y difundir la herej\u00eda y la impiedad. Por otro lado, \u00bfde cu\u00e1ntas maneras hoy en d\u00eda se desprecia la religi\u00f3n en p\u00fablico y en privado, en los discursos, en los peri\u00f3dicos, en los libros! No hay cosa santa y venerable que no sea objeto de ataque y no sea censurada y ridiculizada. Tomen, les doy la carta que el Papa escribe a todos los Obispos de la cristiandad, l\u00e9anla con calma; en ella se mencionan los esfuerzos que el infierno hace contra la Iglesia en estos tiempos, qu\u00e9 favores se pueden disfrutar en la circunstancia del Jubileo, y qu\u00e9 cosas se deben hacer para adquirirlos. Mientras tanto, ustedes retengan bien en mente que el Jubileo fue una instituci\u00f3n divina; fue Dios quien lo mand\u00f3 a Mois\u00e9s. Esta instituci\u00f3n pas\u00f3 a los cristianos, y fue practicada en los primeros tiempos de la Iglesia con alguna modificaci\u00f3n, hasta que Bonifacio VIII la estableci\u00f3 regularmente con una Bula. Otros Pont\u00edfices luego la redujeron a la forma con la que se observa hoy. Por lo tanto, practicamos algo que Dios mand\u00f3, y lo hacemos porque es ordenado por la Iglesia para nuestras necesidades particulares; por lo que debemos ser diligentes en aprovecharlo, y profesar sentimientos de suma gratitud hacia Dios, que de tantas maneras demuestra su vivo deseo de que aprovechemos sus favores, y que pensemos en la salvaci\u00f3n de nuestra alma; y debemos al mismo tiempo profesar viva veneraci\u00f3n al Vicario de Jesucristo, cumpliendo con la m\u00e1xima diligencia lo que \u00e9l prescribe, con el fin de procurarnos los favores celestiales (Tratan m\u00e1s ampliamente lo que se expuso anteriormente, el Card. GAETANI: Dell\u2019anno centesimo. \u2014 MANNI: Historia dell\u2019anno santo \u2014 ZACCARIA: Dell\u2019anno santo).<br><br><strong>DI\u00c1LOGO V. De las Indulgencias<br><\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Estamos en un punto dif\u00edcil, del cual siempre he o\u00eddo hablar mal por parte de mis antiguos compa\u00f1eros de herej\u00eda, quiero decir de las Indulgencias. Por lo tanto, desear\u00eda ser instruido sobre ellas, aclarando las dificultades que se presenten en mi mente.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 No me sorprende que vuestros antiguos compa\u00f1eros de herej\u00eda hayan hablado y hablen todav\u00eda con desprecio de las Indulgencias, porque de las Indulgencias los protestantes tomaron pretexto para separarse de la Iglesia Cat\u00f3lica. Cuando ustedes, oh mi Giuliano, tengan una idea justa de las Indulgencias, estar\u00e1n ciertamente satisfechos y bendecir\u00e1n la divina misericordia, que nos ofrece un medio tan f\u00e1cil para ganarnos los tesoros divinos.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Expl\u00edqueme, entonces, qu\u00e9 son estas Indulgencias, y yo me esforzar\u00e9 por sacarles provecho.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Para que comprendan lo que quiere decir Indulgencia, es bueno que retengan c\u00f3mo el pecado produce dos efectos amargu\u00edsimos en nuestra alma: la culpa que nos priva de la gracia y de la amistad de Dios, y la pena que le sigue, que impide la entrada al para\u00edso. Esta pena es de dos tipos: una eterna, la otra temporal. La culpa junto con la pena eterna nos es totalmente remitida, mediante los m\u00e9ritos infinitos de Jesucristo, en el Sacramento de la Penitencia, siempre que nos acerquemos a recibirlo con las debidas disposiciones. Sin embargo, como la pena temporal no siempre nos es completamente remitida en dicho Sacramento, as\u00ed queda en gran parte para satisfacer en esta vida mediante las buenas obras y la penitencia; o en la otra mediante el fuego del purgatorio. Es sobre esta verdad que estaban fundadas las penitencias can\u00f3nicas tan severas que la Iglesia en los primeros siglos impon\u00eda a los pecadores arrepentidos. Tres, siete, diez, hasta quince y veinte a\u00f1os de ayunos en pan y agua, de privaciones y de humillaciones, a veces durante toda la vida; he aqu\u00ed lo que la Iglesia impon\u00eda por un solo pecado, y ella no cre\u00eda que esas satisfacciones superaran la medida de la que el pecador era deudor a la justicia de Dios. \u00bfY qui\u00e9n puede medir la injuria que la culpa hace al sumo Dios y la malicia del pecado? \u00bfQui\u00e9n puede penetrar los profund\u00edsimos secretos eternos y saber cu\u00e1nto la justicia divina exige de nosotros en esta vida para satisfacer nuestras deudas? \u00bfCu\u00e1nto nos tocar\u00e1 estar en el fuego del purgatorio? Para abreviar el tiempo que nos tocar\u00eda permanecer en ese lugar de purgaci\u00f3n y para aliviar la penitencia que deber\u00edamos hacer en la vida presente, tienden los tesoros de las santas Indulgencias: y estas son como un cambio de las severas penitencias can\u00f3nicas que, durante muchos a\u00f1os, y a veces durante toda la vida, como dije, la Iglesia en los primeros tiempos sol\u00eda infligir a los pecadores arrepentidos.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Me parece razonable que despu\u00e9s del perd\u00f3n del pecado a\u00fan quede algo para satisfacer la divina justicia mediante alguna penitencia; pero, \u00bfqu\u00e9 son propiamente las Indulgencias?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Las Indulgencias son la remisi\u00f3n de la pena temporal debida por nuestros pecados, lo cual se hace mediante los tesoros espirituales que Dios ha confiado a la Iglesia.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 \u00bfQu\u00e9 son estos tesoros espirituales de la Iglesia?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Estos tesoros espirituales son los m\u00e9ritos infinitos de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, los de la sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda y de los Santos, como precisamente profesamos en el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, cuando decimos: <em>Creo en la Comuni\u00f3n de los Santos<\/em>. Puesto que siendo infinitos, los m\u00e9ritos de Jesucristo son sobreabundantes en comparaci\u00f3n con los de Mar\u00eda sant\u00edsima, que, concebida sin mancha y vivida sin pecado, nada por lo tanto deb\u00eda a la divina justicia; los M\u00e1rtires y otros Santos, habiendo con sus sufrimientos, en uni\u00f3n con los de Jesucristo, satisfecho m\u00e1s de lo que era necesario por su propia cuenta: todas estas satisfacciones ante Dios son como un tesoro inagotable, que el Romano Pont\u00edfice dispensa seg\u00fan la oportunidad de los tiempos y seg\u00fan las necesidades de los cristianos.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Aqu\u00ed estamos ante la gran dificultad: la Sagrada Escritura no nos habla de Indulgencias. \u00bfQui\u00e9n, entonces, puede conceder las Indulgencias?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 La facultad de dispensar las santas Indulgencias reside en el sumo Pont\u00edfice. Puesto que, en toda sociedad, en todo gobierno, una de las m\u00e1s nobles prerrogativas del Jefe del Estado es el derecho de otorgar gracias y de conmutar penas. Ahora, el sumo Pont\u00edfice, representante de Jesucristo en la tierra, Jefe de la gran Sociedad Cristiana, sin duda tiene derecho a otorgar gracias, a conmutar, a remitir total o parcialmente las penas incurridas por el pecado, en favor de aquellos que de coraz\u00f3n regresan a Dios.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 \u00bfSobre qu\u00e9 se fundamenta este poder del sumo Pont\u00edfice?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Este poder, es decir, la autoridad del sumo Pont\u00edfice para dispensar las Indulgencias, se apoya en las mismas palabras de Jesucristo. En el acto en que \u00e9l design\u00f3 a san Pedro para gobernar la Iglesia, le dijo estas palabras: \u00abTe dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, ser\u00e1 atado tambi\u00e9n en el cielo, y lo que desates en la tierra, ser\u00e1 desatado igualmente en el cielo.\u00bb La cual facultad abarca sin duda un derecho de poder conceder a los cristianos todo lo que puede contribuir al bien de sus almas.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Pero estas palabras me parecen m\u00e1gicas; constituyen a san Pedro como cabeza de la Iglesia, le dan la facultad de remitir los pecados, la facultad de hacer preceptos, de conceder las Indulgencias, \u00a1y todo eso en esas pocas palabras!<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Las palabras dichas por Jesucristo a san Pedro confieren un poder pleno y absoluto, y este poder pleno y absoluto constituye a san Pedro como Cabeza de la Iglesia, Vicario de Jesucristo, dispensador de todos los favores celestiales, por lo tanto, tambi\u00e9n de las santas Indulgencias. Esto se manifiesta ya que el Se\u00f1or le dio las llaves del reino de los cielos: <em>Tibi dabo claves regni coelorum<\/em>; y por las palabras con las que orden\u00f3 a san Pedro que apacentara, es decir, que dispensara a los cristianos lo que las personas y los tiempos requerir\u00edan de \u00e9l para el bien espiritual y eterno: las cuales palabras del Salvador vienen a concluir que el poder dado a san Pedro y a sus sucesores, excluye toda duda sobre la facultad de conceder las Indulgencias.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Entiendo muy bien que con estas palabras el Salvador haya dado especialmente a san Pedro grandes poderes, entre los cuales la facultad de remitir los pecados; pero no puedo comprender que se haya dado la facultad de dispensar las Indulgencias.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Si entiendes muy bien que con esas palabras el Salvador haya dado especialmente a san Pedro (como con otras similares tambi\u00e9n a los otros Ap\u00f3stoles) la facultad de remitir los pecados, es decir, de perdonar la pena eterna, debemos decir que no se ha dado la facultad de remitir la pena temporal mediante las Indulgencias, que en comparaci\u00f3n con aquella se puede decir infinitamente menor.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Es verdad, es verdad: d\u00edgame solo si esas palabras han sido entendidas en este sentido por los Ap\u00f3stoles.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Esto es cosa cierta, y puedo aducirte m\u00e1s hechos notados en la Biblia; me limitar\u00e9 a mencionarte uno solo. Este es de san Pablo, y se refiere a los fieles de Corinto. Entre esos fervorosos cristianos, un joven hab\u00eda cometido un pecado grave, por lo que mereci\u00f3 ser excomulgado. \u00c9l pronto se mostr\u00f3 arrepentido, expresando vivamente el deseo de hacer la debida penitencia. Entonces los corintios rogaron a san Pablo que lo quisiera absolver. Este Ap\u00f3stol us\u00f3 indulgencia, es decir, lo liber\u00f3 de la excomuni\u00f3n, y lo restituy\u00f3 al seno de la Iglesia, aunque por la gravedad del pecado, y seg\u00fan la disciplina en ese tiempo vigente, debi\u00f3 permanecer a\u00fan mucho tiempo separado de la Iglesia. De las cuales palabras y de otras del mismo san Pablo, aparece que \u00e9l mismo ataba y absolvia, es decir, usaba rigor e indulgencia, seg\u00fan c\u00f3mo juzgaba que ser\u00eda de mayor beneficio para las almas.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Estoy muy contento de lo que me ha narrado sobre las Indulgencias, como precisamente se contiene en la sagrada Escritura. Estoy plenamente seguro y tranquilo en creer que Dios ha dado a la Iglesia la facultad de dispensar las Indulgencias. Me har\u00eda, por otro lado, mucho placer que me dijera si la dispensa de estas ha tenido siempre lugar en la Iglesia, porque los protestantes dicen que en los primeros tiempos no se hablaba de Indulgencias.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Tambi\u00e9n en esto se equivocan los protestantes, y la Historia eclesi\u00e1stica est\u00e1 llena de hechos que demuestran la divina instituci\u00f3n de las Indulgencias y el uso constante de las mismas desde los primeros tiempos de la Iglesia. Y puesto que s\u00e9 que les gustan mucho los hechos, as\u00ed quiero contarles algunos en confirmaci\u00f3n de lo que les digo.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Los hechos me gustan mucho, m\u00e1s a\u00fan que las razones, y si se cuentan muchos, me har\u00e1 gran placer.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Despu\u00e9s del tiempo de los Ap\u00f3stoles continu\u00f3 el uso de las Indulgencias. En el primer siglo de la era vulgar tenemos el hecho mencionado; en el segundo siglo leemos que, en el tiempo de la persecuci\u00f3n, cuando alg\u00fan pecador regresaba a la Iglesia, primero estaba obligado a confesar sus pecados, luego se le impon\u00eda un tiempo durante el cual, si se ejercitaba con fervor en obras de penitencia, obtendr\u00eda Indulgencia, es decir, se le acortar\u00eda el tiempo de la penitencia. Para obtener esto con mayor facilidad se recomendaba a aquellos que eran conducidos al martirio, que oraran al obispo, o que le escribieran una nota, suplic\u00e1ndole que les usara indulgencia en vista de los sufrimientos de los m\u00e1rtires y as\u00ed concederles paz con Dios y con la Iglesia (Tertuliano, Ad maj. 1, I).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el siglo tercero san Cipriano, escribiendo a los fieles detenidos en prisi\u00f3n, les advierte que no intercedan demasiado f\u00e1cilmente la Indulgencia por aquellos que la piden, sino que esperen a que den suficientes signos de dolor y de arrepentimiento por sus culpas. De las cuales palabras aparece que en los tiempos de san Cipriano estaban en uso las Indulgencias, y que el santo recomendaba a los m\u00e1rtires que fueran cautos en no interponer su mediaci\u00f3n ante los Obispos, sino por aquellos que se mostraran sinceramente arrepentidos (Ep. 21, 22, 23).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el siglo cuarto, en el a\u00f1o 325, se reuni\u00f3 un Concilio general en la ciudad de Nicea, en el que se trataron m\u00e1s cosas referentes al bien universal de la Iglesia. Al hablar de las Indulgencias, se estableci\u00f3 que aquellos que hacen penitencia pueden obtener Indulgencia del Obispo; y que los m\u00e1s negligentes deben hacer su penitencia por el tiempo establecido. Lo cual no es otra cosa que conceder la Indulgencia a unos y neg\u00e1rsela a otros (Concilio de Nicea, canon 11, 12).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En tiempos posteriores los hechos son innumerables. San Gregorio Magno en una carta escrita al Rey de los Visigodos envi\u00f3 una peque\u00f1a llave que hab\u00eda tocado el cuerpo de san Pedro, y ten\u00eda dentro de s\u00ed un poco de limadura de las cadenas con las que hab\u00eda sido atado ese santo Ap\u00f3stol, para que, dice el Papa, <em>lo que hab\u00eda servido para atar el cuello del Ap\u00f3stol cuando iba al martirio, lo absuelva de todos sus pecados<\/em>. Lo que los santos Padres interpretan en el sentido de Indulgencia plenaria, que el Papa enviaba junto con esa llave bendita.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 San Le\u00f3n Papa, en el a\u00f1o ochocientos tres, habi\u00e9ndose presentado con gran comitiva de cardenales, arzobispos, prelados, ante el Emperador Carlomagno, fue recibido por el piadoso soberano con la m\u00e1xima pompa. Ese monarca pidi\u00f3 y obtuvo como favor particular que dedicara el palacio real de Aquisgr\u00e1n (Aix-la-Chapelle) a la beata Virgen, y que lo enriqueciera con muchas indulgencias que se pudieran lucrar por aquellos que fueran a visitarlo. Si quieren que les cuente a\u00fan m\u00e1s hechos, podr\u00eda relatarles casi toda la Historia eclesi\u00e1stica y especialmente la Historia de las Cruzadas, en las cuales circunstancias los Papas conced\u00edan la Indulgencia plenaria a aquellos que se alistaban para ir a Palestina a liberar los Lugares Santos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para concluir y confirmar lo que he dicho hasta ahora, les expongo aqu\u00ed la doctrina de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre las Indulgencias como fue definida en el Concilio de Trento:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLa facultad de dispensar las Indulgencias habiendo sido concedida por Cristo a la Iglesia, de esta facultad la Iglesia se ha servido desde tiempos muy remotos; por lo tanto, el sacrosanto Concilio manda y ense\u00f1a que se debe considerar que las Indulgencias son \u00fatiles para la salvaci\u00f3n del cristiano, como est\u00e1 probado por la autoridad de los Concilios. Quien diga que las Indulgencias son in\u00fatiles, o niegue que en la Iglesia exista la facultad de dispensarlas, sea anatema: sea excomulgado (Sesi\u00f3n 25, cap. 21).\u00bb<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Basta, basta, si la facultad de dispensar las Indulgencias fue dada por Dios a la Iglesia, fue practicada por los Ap\u00f3stoles, y desde sus tiempos ha estado siempre en uso en la Iglesia en cada siglo hasta nuestros d\u00edas, debemos decir claramente que los protestantes est\u00e1n en grave error cuando se atreven a censurar a la Iglesia Cat\u00f3lica, porque dispensa las santas Indulgencias, como si el uso de las mismas no hubiera sido practicado en los primeros tiempos de la Iglesia.<br><br><strong>DIALOGO VI. Adquisici\u00f3n de las Indulgencias<br><\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Mientras nosotros admiramos la bondad de Dios al dispensar las santas Indulgencias, al conceder tesoros celestiales que no disminuyen, ni disminuir\u00e1n jam\u00e1s, aunque se derramen, como un inmenso oc\u00e9ano que no sufre disminuci\u00f3n por cu\u00e1nta agua se extraiga, debemos, sin embargo, cumplir algunas obligaciones para la adquisici\u00f3n de las mismas. En primer lugar, es bueno subrayar que no es libre cada cristiano de servirse de estos divinos tesoros a su antojo; solo disfrutar\u00e1 de ellos <em>cuando, como y en la mayor o menor cantidad<\/em>, que la santa Iglesia y el sumo Pont\u00edfice determinen. As\u00ed, las Indulgencias se distinguen com\u00fanmente en dos clases: las parciales, es decir, de algunos d\u00edas, meses o a\u00f1os, y plenarias. Por ejemplo, diciendo: <em>Jes\u00fas m\u00edo, misericordia, se ganan cien d\u00edas de Indulgencia. Cuando se dice: Mar\u00eda, ayuda de los cristianos, ruega por nosotros<\/em>, se obtienen 300 d\u00edas. Cada vez que se acompa\u00f1a el Vi\u00e1tico a un enfermo, se pueden ganar siete a\u00f1os de Indulgencia. Estas indulgencias son parciales.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La Indulgencia plenaria es aquella por la cual se nos remite toda la pena, de la que por nuestros pecados somos deudores con Dios; tal es precisamente la que el Papa concede en la ocasi\u00f3n de este Jubileo. Al lucrar esta indulgencia, ustedes vuelven a estar ante Dios, como estaban cuando nacieron, es decir, cuando fueron bautizados; de tal manera que, si uno muriese despu\u00e9s de haber lucrado la Indulgencia del Jubileo, ir\u00eda al para\u00edso sin tocar las penas del purgatorio.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 Deseo de todo coraz\u00f3n ganar esta Indulgencia plenaria; solo notif\u00edqueme qu\u00e9 debo hacer.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 Para lucrar esta, como cualquier otra Indulgencia, se busca ante todo que uno est\u00e9 en gracia de Dios, porque quien ante Dios es culpable de un pecado grave y de pena eterna, ciertamente no es, ni puede ser capaz de recibir la remisi\u00f3n de la pena temporal. Por lo tanto, es un excelente consejo que cada cristiano, que desee adquirir indulgencias cuando y como se conceden, se acerque al Sacramento de la confesi\u00f3n, procurando excitarse a un verdadero dolor, y hacer un firme prop\u00f3sito de no ofender m\u00e1s a Dios en el futuro.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La segunda condici\u00f3n es el cumplimiento de lo que el romano Pont\u00edfice prescribe. Porque la santa Iglesia al abrir el tesoro de las santas Indulgencias, obliga siempre a los fieles a alguna obra buena que hacer en tiempo y lugar determinado. Y esto para preparar nuestro coraz\u00f3n a acoger esos favores extraordinarios, que la misericordia de Dios nos tiene preparados. As\u00ed, para adquirir la Indulgencia de este Jubileo, el sumo Pont\u00edfice quiere que cada uno se acerque a los Sacramentos de la Confesi\u00f3n y de la Comuni\u00f3n, visite devotamente cuatro iglesias por 15 veces seguidas o alternativamente, orando seg\u00fan su intenci\u00f3n, por la exaltaci\u00f3n y prosperidad de nuestra santa madre Iglesia, por la extirpaci\u00f3n de la herej\u00eda, por la paz y concordia de los pr\u00edncipes cristianos, por la paz y unidad de todo el pueblo cristiano.<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giul.<\/em> \u2014 \u00bfBastan estas cosas para ganar la Indulgencia del Jubileo?<br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Presb.<\/em> \u2014 No bastan estas dos cosas, sino que nos falta a\u00fan una, que es la principal. Se requiere que se detesten todos los pecados, incluso los veniales, y adem\u00e1s se deponga el afecto a todos y cada uno de los mismos. Y esto lo haremos ciertamente, si nos disponemos a practicar aquellas cosas que el confesor nos impondr\u00e1, pero sobre todo si hacemos una firme y eficaz resoluci\u00f3n de no querer jam\u00e1s cometer ning\u00fan pecado, si evitamos las ocasiones y practicamos los medios para no recaer. El sumo Pont\u00edfice Clemente VI, para excitar a los cristianos de todo el mundo a la adquisici\u00f3n del Jubileo, dec\u00eda: \u00abJesucristo con su gracia y con la sobreabundancia de los m\u00e9ritos de su pasi\u00f3n dej\u00f3 a la Iglesia militante aqu\u00ed en la tierra un infinito tesoro no escondido dentro de un lienzo, ni enterrado en un campo, sino que lo confi\u00f3 a dispensarse saludablemente a los fieles, lo confi\u00f3 al beato Pedro, que lleva las llaves del cielo, y a sus sucesores Vicarios de Jesucristo en la tierra; a cuyo tesoro suministran los m\u00e9ritos de la beata Madre de Dios y de todos los elegidos (Clem. VI. DD. cut.)\u00bb<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora, oh mi querido Giuliano, han aprendido cu\u00e1nto es necesario para adquirir esta Indulgencia plenaria, y puesto que entre otras cosas se prescribe hacer una visita a cuatro iglesias, as\u00ed que les pondr\u00e9 aqu\u00ed las pr\u00e1cticas devotas necesarias, que les podr\u00e1n servir en cada una de tales visitas (Quien desee instruirse m\u00e1s sobre las santas indulgencias podr\u00eda consultar el MORONI art\u00edculo: <em>Indulgencias. Magnum Theatrum vitae humanae<\/em>. Artic. <em>Indulgentia<\/em>. \u2014 BERGIER <em>Indulgencias<\/em>. \u2014 FERRARI <em>en Biblioteca<\/em>).<br><br><br><em>Para mayor comodidad se resumen aqu\u00ed las intenciones de la Iglesia al promulgar este Jubileo, los favores concedidos durante el mismo y las condiciones para adquirir la Indulgencia Plenaria.<br><\/em><br><br><strong>INTENCIONES DE LA IGLESIA AL PROMULGAR EL JUBILEO<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las intenciones de la Iglesia al invitarnos a participar en el Jubileo son: 1\u00b0 renovar la memoria de nuestra Redenci\u00f3n y excitarnos por ello a una viva gratitud hacia el Divino Salvador; 2\u00b0 reavivar en nosotros los sentimientos de fe, de religi\u00f3n y de piedad; 3\u00b0 prevenirnos mediante los m\u00e1s abundantes luces que el Se\u00f1or otorga en este tiempo de salvaci\u00f3n, contra los errores, la impiedad, la corrupci\u00f3n y los esc\u00e1ndalos que por todas partes nos rodean; 4\u00b0 despertar y aumentar el esp\u00edritu de oraci\u00f3n que es el arma del cristiano; 5\u00b0 excitarnos a la penitencia del coraz\u00f3n, a enmendar los costumbres y a redimir con buenas obras los pecados, que nos atrajeron la ira de Dios; 6\u00b0 obtener mediante esta conversi\u00f3n de los pecadores y el mayor perfeccionamiento de los justos, que Dios anticipe en su misericordia el triunfo de la Iglesia en medio de la cruel guerra que le hacen sus enemigos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A estas intenciones debemos tambi\u00e9n asociarnos en nuestras oraciones.<br><br><br><strong>FAVORES ESPECIALES CONCEDIDOS EN EL TIEMPO DEL JUBILEO<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo tanto, para alentar a los pecadores a participar en el Jubileo, se otorga en todo este a\u00f1o santo a cada confesor la facultad de absolver de cualquier pecado, incluso reservado al Obispo o al Papa; as\u00ed como de conmutar en otras obras de piedad los votos, de casi cualquier especie, que uno haya hecho y que no pueda observar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cada uno, cumpliendo con las condiciones aqu\u00ed indicadas, puede en esta circunstancia adquirir no solo la remisi\u00f3n de todos sus pecados, sino tambi\u00e9n la Indulgencia Plenaria, es decir, la remisi\u00f3n de toda la pena temporal que a\u00fan le quedar\u00eda por expiar en este mundo o en el purgatorio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tal indulgencia es aplicable a las almas del Purgatorio, pero se puede adquirir una sola vez en el transcurso del Jubileo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tiempo del Jubileo ha comenzado el 1\u00b0 de enero y termina el 31 de diciembre de 1875.<br><br><br><strong>CONDICIONES PARA ADQUIRIR LA INDULGENCIA DEL JUBILEO<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1\u00b0 <strong><em>Confesarse con las debidas disposiciones<\/em><\/strong>, mereciendo la absoluci\u00f3n con un verdadero arrepentimiento.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2\u00b0 <strong><em>Acercarse dignamente a la Comuni\u00f3n<\/em><\/strong>: aquellos que no hayan sido a\u00fan admitidos podr\u00e1n hacer que se les conmute en una obra piadosa por el confesor. No basta una sola Comuni\u00f3n para satisfacer al mismo tiempo el precepto pascual y adquirir el Jubileo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3\u00b0 <strong><em>Visitar durante quince d\u00edas seguidos o intercalados cuatro Iglesias<\/em><\/strong> con la intenci\u00f3n de adquirir el Jubileo; la cual intenci\u00f3n basta ponerla una vez desde el principio. La visita debe hacerse a las cuatro Iglesias (Para Tur\u00edn est\u00e1n designadas las Iglesias de san Juan, de la Consolata, de los santos M\u00e1rtires y de san Felipe. En otros lugares cada uno se aconseje con su p\u00e1rroco o director) el mismo d\u00eda. Sin embargo, se puede calcular por un solo d\u00eda el tiempo desde las primeras v\u00edsperas de un d\u00eda hasta todo el d\u00eda siguiente; as\u00ed, por ejemplo, desde el mediod\u00eda de hoy hasta todo ma\u00f1ana se puede calcular un solo d\u00eda. No bastar\u00eda visitar una Iglesia por d\u00eda. Sin embargo, en caso de grave impedimento, los confesores tienen la facultad de modificar las visitas o incluso conmutarlas en otras obras piadosas. Las visitas pueden hacerse antes o despu\u00e9s de la Confesi\u00f3n y Comuni\u00f3n, o incluso en medio. No es necesario, pero es sumamente deseable que se hagan en estado de gracia, es decir, sin pecado mortal en la conciencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No se prescriben oraciones especiales al hacer estas visitas, y puede bastar que uno se detenga alrededor de un cuarto de hora en cada Iglesia recitando los <em>Actos de Fe, de Esperanza, etc. con cinco Padres, Avemar\u00edas y Gloria<\/em>s, orando seg\u00fan la intenci\u00f3n de la Iglesia y del Papa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para comodidad de los devotos se ponen aqu\u00ed algunas consideraciones que pueden servir de lectura al hacer estas visitas.<br><br><br><strong>VISITA A LA PRIMERA IGLESIA. La confesi\u00f3n<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un gran rasgo de la misericordia de Dios hacia los pecadores lo tenemos en el Sacramento de la Confesi\u00f3n. Si Dios hubiera dicho que nos perdonara los pecados solamente con el Bautismo, y no m\u00e1s aquellos que por desgracia se hubieran cometido despu\u00e9s de haber recibido este Sacramento, \u00a1oh! \u00a1cu\u00e1ntos cristianos se ir\u00edan a la eterna perdici\u00f3n! Pero Dios, conociendo nuestra miseria, estableci\u00f3 otro Sacramento, con el cual se nos perdonan los pecados cometidos despu\u00e9s del Bautismo. Y este es el Sacramento de la Confesi\u00f3n. As\u00ed habla el Evangelio: Ocho d\u00edas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas se apareci\u00f3 a sus disc\u00edpulos y les dijo: La paz sea con vosotros. Como el Padre celestial me envi\u00f3, as\u00ed yo os env\u00edo, es decir, la facultad que me dio el Padre Celestial de hacer lo que es bueno para la salvaci\u00f3n de las almas, la misma os doy a vosotros. Luego el Salvador, soplando sobre ellos, dijo: Recibid el Esp\u00edritu Santo; a quienes les perdon\u00e9is los pecados, les ser\u00e1n perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les ser\u00e1n retenidos. Todos comprenden que las palabras retener o no retener quieren decir dar o no dar la absoluci\u00f3n. Esta es la gran facultad dada por Dios a sus Ap\u00f3stoles y a sus sucesores en la administraci\u00f3n de los Santos Sacramentos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De estas palabras del Salvador nace una obligaci\u00f3n para los sagrados Ministros de escuchar las confesiones, y nace igualmente la obligaci\u00f3n para el cristiano de confesar sus culpas, para que se sepa cu\u00e1ndo se debe dar o no dar la absoluci\u00f3n, qu\u00e9 consejos sugerir para remediar el mal hecho, en resumen, dar todos esos avisos paternos que son necesarios para reparar los males de la vida pasada y no cometerlos m\u00e1s en el futuro.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ni la confesi\u00f3n fue algo practicado solamente en alg\u00fan tiempo y en alg\u00fan lugar. Apenas los Ap\u00f3stoles comenzaron a predicar el Evangelio, pronto comenz\u00f3 a practicarse el Sacramento de la Penitencia. Leemos que cuando san Pablo predicaba en \u00c9feso, muchos fieles que ya hab\u00edan abrazado la fe, ven\u00edan a los pies de los Ap\u00f3stoles y confesaban sus pecados. <em>Confitentes et annunciantes actus suos<\/em>. Desde el tiempo de los Ap\u00f3stoles hasta nosotros siempre se ha observado la pr\u00e1ctica de este augusto Sacramento. La Iglesia Cat\u00f3lica conden\u00f3 en todo tiempo como her\u00e9tico a quien tuviera el atrevimiento de negar esta verdad. Ni hay nadie que se haya podido dispensar de ello. Ricos y pobres, siervos y amos, reyes, monarcas, emperadores, sacerdotes, obispos, los mismos Sumos Pont\u00edfices, todos deben doblar las rodillas a los pies de un sagrado ministro para obtener el perd\u00f3n de aquellas culpas que por aventura hubieran cometido despu\u00e9s del Bautismo. Pero \u00a1ay de m\u00ed! \u00a1cu\u00e1ntos cristianos aprovechan mal de este Sacramento! Quien se acerca sin hacer el examen, otros se confiesan con indiferencia, sin dolor o sin prop\u00f3sito; otros luego callan cosas importantes en la confesi\u00f3n, o no cumplen las obligaciones impuestas por el confesor. Estos toman la cosa m\u00e1s santa y m\u00e1s \u00fatil para servirse de ella a ruina de ellos mismos. Santa Teresa tuvo a este respecto una tremenda revelaci\u00f3n. Ella vio que las almas ca\u00edan al infierno como cae la nieve en invierno sobre el dorso de las monta\u00f1as. Asustada de aquella visi\u00f3n, pregunt\u00f3 a Jesucristo la explicaci\u00f3n, y recibi\u00f3 en respuesta que aquellos iban a la perdici\u00f3n por las confesiones mal hechas en su vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para animarnos a confesarnos con plena sinceridad, consideremos que el sacerdote, que nos espera en el tribunal de penitencia, nos espera en nombre de Dios y en nombre de Dios perdona los pecados de los hombres. Si hubiera un reo condenado a muerte por grave delito, y en el acto de ser conducido al pat\u00edbulo se le presentara el ministro del rey diciendo: Tu culpa es perdonada; el rey te hace gracia de la vida, y te acoge entre sus amigos, y para que no dudes de lo que digo, aqu\u00ed est\u00e1 el decreto que me autoriza a revocarte la sentencia de muerte, \u00bfqu\u00e9 sentimientos de gratitud y amor no expresar\u00eda este culpable hacia el rey y hacia su ministro! Esto ocurre precisamente con nosotros. Somos verdaderos culpables que pecando hemos merecido la pena eterna del infierno. El ministro del Rey de reyes, en nombre de Dios, en el tribunal de penitencia nos dice: Dios me manda a vosotros para absolveros de vuestras culpas, para cerraros el infierno, abriros el Para\u00edso, para restituirnos en amistad con Dios. Para que luego no dud\u00e9is de la facultad que me ha sido dada, aqu\u00ed est\u00e1 un decreto firmado por el mismo Jesucristo, que me autoriza a revocar de vosotros la sentencia de muerte. El decreto se expresa as\u00ed: Aquellos a quienes perdon\u00e9is los pecados, les ser\u00e1n perdonados; aquellos a quienes los reteng\u00e1is, les ser\u00e1n retenidos. <em>Quorum remiseritis peccata, remittuntur eis, quorum retinueritis, retenta sunt<\/em>. \u00a1Con qu\u00e9 estima y veneraci\u00f3n debemos acercarnos a un ministro que en nombre de Dios puede hacernos tanto bien e impedirnos tanto mal!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un motivo especial debe animarnos a decir cada culpa al confesor, y es que en ocasi\u00f3n de Jubileo \u00e9l tiene facultad de absolver de cualquier pecado, incluso reservado. Cualquiera que haya incurrido en censuras, excomuniones y otras penas eclesi\u00e1sticas puede ser absuelto por cualquier confesor sin recurrir ni al Obispo ni al Papa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ni nos mantenga alejados de la confesi\u00f3n el temor de que el confesor vaya a revelar a otros las cosas o\u00eddas en confesi\u00f3n. No, esto nunca fue en el pasado, ni nunca lo ser\u00e1 en el futuro. Un buen padre sin duda guarda en secreto las confidencias de sus hijos. El confesor es un verdadero padre espiritual; por lo tanto, tambi\u00e9n humanamente hablando, \u00e9l guarda bajo riguroso secreto cuanto le revelamos. Pero hay m\u00e1s; un precepto absoluto, natural, eclesi\u00e1stico y divino obliga al confesor a callar cualquier cosa o\u00edda en confesi\u00f3n. Se tratar\u00e1 incluso de impedir un grave mal, de liberar a s\u00ed mismo y a todo el mundo de la muerte, \u00e9l no puede servirse de una noticia obtenida en confesi\u00f3n, a menos que el penitente le otorgue expresa facultad de hablar sobre ello. As\u00ed que, ve, oh cristiano, ve a menudo a este amigo; cuanto m\u00e1s a menudo vayas a \u00e9l, m\u00e1s te asegurar\u00e1s de caminar por el camino del cielo; cuanto m\u00e1s a menudo vayas a \u00e9l, te vendr\u00e1 siempre m\u00e1s confirmado el perd\u00f3n de tus pecados, y te ser\u00e1 asegurada esa eterna felicidad prometida por el mismo Jesucristo, que dio un tan grande poder a sus ministros. No te detenga la multitud, ni la gravedad de las culpas. El sacerdote es ministro de la misericordia de Dios, que es infinita. Por lo tanto, \u00e9l puede absolver cualquier n\u00famero de pecados, por graves que sean. Llevemos solamente el coraz\u00f3n humillado y contrito, y luego ciertamente tendremos el perd\u00f3n. <em>Cor contritum et humiliatum<\/em>, <em>Deus, non despicies<\/em>:<br><br><em>ORACI\u00d3N<br><\/em>Oh Jes\u00fas m\u00edo, que has muerto en la cruz por m\u00ed, te agradezco de todo coraz\u00f3n que no me hayas hecho morir en pecado; desde este momento me convierto a ti, te prometo dejar el pecado y observar fielmente tus mandamientos durante todo el tiempo que me dejes en vida. Estoy arrepentido de haberte ofendido; en el futuro quiero amarte y servirte hasta la muerte. Virgen Santa, Madre m\u00eda, ay\u00fadame en ese \u00faltimo punto de la vida. Jes\u00fas, Jos\u00e9, Mar\u00eda, \u00a1espire en paz conmigo el alma m\u00eda! \u2014 <em>Tres Pater, Ave y Gloria<\/em>.<br><br><br><strong>VISITA A LA SEGUNDA IGLESIA. La santa Comuni\u00f3n<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Comprende, oh cristiano, \u00bfqu\u00e9 significa hacer la santa comuni\u00f3n? Significa acercarse a la mesa de los \u00e1ngeles para recibir el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que se da como alimento a nuestra alma bajo las especies del pan y del vino consagrado. En la Misa, en el momento en que el sacerdote pronuncia sobre el pan y el vino las palabras de la consagraci\u00f3n, el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesucristo. Las palabras usadas por nuestro divino Salvador al instituir este Sacramento son: Este es mi cuerpo, este es mi sangre: <em>Hoc est corpus meum, hic est calix sanguinis mei<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estas palabras las usan los sacerdotes en nombre de Jesucristo en el sacrificio de la Santa Misa. Por lo tanto, cuando vamos a hacer la Comuni\u00f3n, recibimos al mismo Jesucristo en cuerpo, sangre, alma y divinidad, es decir, verdadero Dios y verdadero hombre, vivo como est\u00e1 en el cielo. No es su imagen, ni siquiera su figura, como es una estatua, un crucifijo, sino que es el mismo Jesucristo tal como naci\u00f3 de la Inmaculada Virgen Mar\u00eda y por nosotros muri\u00f3 en la cruz. El mismo Jesucristo nos asegur\u00f3 de esta su real presencia en la santa Eucarist\u00eda cuando dijo: Este es mi cuerpo, que ser\u00e1 dado para la salvaci\u00f3n de los hombres: <em>Corpus quod pro vobis tradetur<\/em>. Este es el pan vivo que descendi\u00f3 del Cielo: <em>Hic est panis vivus qui de coelo descendit<\/em>. El pan que yo dar\u00e9 es mi carne. La bebida que yo dar\u00e9 es mi verdadera sangre. Quien no come de este mi cuerpo y no bebe de esta sangre no tiene en s\u00ed la vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jes\u00fas, habiendo instituido este Sacramento para el bien de nuestras almas, desea que nos acerquemos a \u00e9l con frecuencia. Aqu\u00ed est\u00e1n las palabras con las que nos invita: \u00abVenid a m\u00ed todos, los que est\u00e1is cansados y agobiados, y yo os aliviar\u00e9: <em>Venite ad me omnes qui laboratis et onerati estis, et ego reficiam vos<\/em>. En otro lugar dec\u00eda a los hebreos: Vuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto y murieron; pero el que come el alimento figurado en el man\u00e1, ese alimento que yo doy, ese alimento que es mi cuerpo y mi sangre, no morir\u00e1 eternamente. El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en m\u00ed y yo en \u00e9l; porque mi carne es un verdadero alimento, y mi sangre una verdadera bebida.\u00bb \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda resistir a estas amorosas invitaciones del divino Salvador? Para corresponder a estas invitaciones, los cristianos de los primeros tiempos iban cada d\u00eda a escuchar la palabra de Dios y cada d\u00eda se acercaban a la santa comuni\u00f3n. Es en este sacramento que los m\u00e1rtires encontraban su fortaleza, las v\u00edrgenes su fervor, los santos su coraje.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfY nosotros con qu\u00e9 frecuencia nos acercamos a este alimento celestial? Si examinamos los deseos de Jesucristo y nuestra necesidad, debemos comunicarnos con bastante frecuencia. As\u00ed como el man\u00e1 serv\u00eda cada d\u00eda de alimento corporal a los hebreos durante todo el tiempo que vivieron en el desierto hasta que fueron conducidos a la tierra prometida, as\u00ed la santa Comuni\u00f3n deber\u00eda ser nuestro consuelo, el alimento diario en los peligros de este mundo para guiarnos a la verdadera tierra prometida del Para\u00edso. San Agust\u00edn dice as\u00ed: Si cada d\u00eda pedimos a Dios el pan corporal, \u00bfpor qu\u00e9 no procuraremos tambi\u00e9n alimentarnos cada d\u00eda del pan espiritual con la santa Comuni\u00f3n? San Felipe Neri animaba a los cristianos a confesarse cada ocho d\u00edas y a comunicarse incluso m\u00e1s a menudo seg\u00fan el consejo del confesor. Finalmente, la santa Iglesia manifiesta el vivo deseo de la frecuente Comuni\u00f3n en el Concilio de Trento, donde dice: \u00abSer\u00eda cosa sumamente deseable que cada fiel cristiano se mantuviera en tal estado de conciencia que pudiera hacer no solo espiritualmente, sino sacramentalmente la santa comuni\u00f3n cada vez que asista a la santa Misa.\u00bb<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alguno dir\u00e1: Yo soy demasiado pecador. Si t\u00fa eres pecador procura ponerte en gracia con el Sacramento de la Confesi\u00f3n, y luego ac\u00e9rcate a la santa Comuni\u00f3n, y tendr\u00e1s gran ayuda. Otro dir\u00e1: Me comunico raramente para tener mayor fervor. Y esto es un enga\u00f1o. Las cosas que se hacen raramente por lo general se hacen mal. Por otro lado, siendo frecuentes tus necesidades, frecuente debe ser el socorro para tu alma. Algunos a\u00f1aden: Estoy lleno de enfermedades espirituales y no me atrevo a comunicarme a menudo. Responde Jesucristo: Los que est\u00e1n bien no necesitan al m\u00e9dico: por lo tanto, aquellos que son m\u00e1s propensos a inconvenientes, necesitan ser visitados frecuentemente por el m\u00e9dico. \u00c1nimo entonces, oh cristiano, si quieres hacer una acci\u00f3n la m\u00e1s gloriosa a Dios, la m\u00e1s agradable a todos los santos del cielo, la m\u00e1s eficaz para vencer las tentaciones, la m\u00e1s segura para hacerte perseverar en el bien, ciertamente es la santa Comuni\u00f3n.<br><br><em>ORACI\u00d3N<br><\/em>\u00bfPor qu\u00e9, oh Jes\u00fas m\u00edo, vuestra Iglesia, mi madre, quiere que yo jubile en este a\u00f1o? \u00bfHay acaso un motivo de alegr\u00eda m\u00e1s que en otros tiempos? \u00a1Ah! El estar ustedes aqu\u00ed en la tierra, el poder unirnos a Ustedes en la santa Comuni\u00f3n, \u00bfno es un motivo sobre todo otro para hacernos jubilar continuamente? Para m\u00ed no veo otra cosa que alegre mi coraz\u00f3n fuera de Ustedes, verdadero esposo de la Iglesia triunfante, \u00fanico consolador y fortalecedor de la Iglesia militante. Pero, \u00bfc\u00f3mo se estableci\u00f3 destinar un a\u00f1o en particular al j\u00fabilo? \u00a1Ah, desgraciadamente, oh Jes\u00fas m\u00edo, que de este gran bien de la Comuni\u00f3n no le damos la importancia que deber\u00edamos! \u00a1Desgraciadamente, que nos olvidamos f\u00e1cilmente de este incomprensible tesoro, por lo cual vuestra esposa, nuestra madre tierna, se ve obligada de vez en cuando a despertar nuestra atenci\u00f3n para hacernos volver a Ustedes! He aqu\u00ed, he aqu\u00ed por qu\u00e9 quiere que yo jubile. No quiere que yo jubile solo en este a\u00f1o, sino que por este medio quiere llamarme a Ustedes, de quien nunca deb\u00ed perderme y de quien nunca deb\u00ed alejarme. \u00a1Oh! \u00a1\u00c1tame a Ustedes en la santa comuni\u00f3n con tal v\u00ednculo que nunca se disuelva en la eternidad! <em>Tres Pater, Ave y Gloria<\/em>.<br><br><br><strong>VISITA A LA TERCERA IGLESIA. La limosna<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un medio muy eficaz, pero bastante descuidado por los hombres para ganar el para\u00edso es la limosna. Por limosna entiendo cualquier obra de misericordia ejercida hacia el pr\u00f3jimo por amor a Dios. Dios dice en la santa escritura que la limosna obtiene el perd\u00f3n de los pecados, aunque sean en gran multitud: <em>Charitas operit multitudinem peccatorum<\/em>. El divino Salvador dice en el Evangelio as\u00ed<em>: Quod superest date pauperibus<\/em>. Lo que sobrepasa a vuestras necesidades, dadlo a los pobres. Quien tiene dos vestiduras, d\u00e9 una al necesitado, y quien ya tiene m\u00e1s de lo necesario, comparta con quien tiene hambre (Lucas 3). Dios nos asegura que cuanto hacemos por los pobres, \u00c9l lo considera como hecho a s\u00ed mismo: todo lo que dice G. C., que har\u00e9is a uno de mis hermanos m\u00e1s infelices, lo hab\u00e9is hecho a m\u00ed (Mateo 25). \u00bfDese\u00e1is que Dios os perdone los pecados y os libre de la muerte eterna? Haced limosna. <em>Eleemosyna ab omni peccato et a morte liberat<\/em>. \u00bfQuer\u00e9is impedir que vuestra alma vaya a las tinieblas del infierno? Haced limosna. <em>Eleemosyna non partietur animam ire ad tenebras<\/em> (Tob\u00edas 4). En resumen, Dios nos asegura que la limosna es un medio eficac\u00edsimo para obtener el perd\u00f3n de nuestros pecados, hacernos encontrar misericordia a sus ojos y conducirnos a la vida eterna. <em>Eleemosyna est quae purgat a peccato<\/em>, facit invenire misericordiam et vitam aeternam.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si por lo tanto deseas que Dios use misericordia contigo, comienza t\u00fa a usarla hacia los pobres. Dir\u00e1s: yo hago lo que puedo. Pero ten cuidado que el Se\u00f1or te dice que des a los pobres todo lo superfluo: <em>quod superest date pauperibus<\/em>. Por eso te digo que son superfluos esos gastos y esos aumentos de riquezas que haces de a\u00f1o en a\u00f1o. Superflua esa exquisitez que procuras para los objetos de mesa, de los almuerzos, de las alfombras, de los vestidos que podr\u00edan servir para quien tiene hambre, para quien tiene sed, y para cubrir a los desnudos. Superfluo ese lujo en los viajes, en los teatros, en los bailes y otros entretenimientos donde se puede decir que va a terminar el patrimonio de los pobres.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Parece oportuno notar aqu\u00ed la interpretaci\u00f3n que algunos dan al precepto del superfluo, no ciertamente seg\u00fan las palabras de Jesucristo: Es un consejo, dicen ellos, por lo tanto, dado una parte del superfluo en limosna, podemos gastar el resto a nuestro antojo. Yo respondo que el Salvador no fij\u00f3 ninguna parte; sus palabras son positivas, claras y sin distinci\u00f3n: <em>Quod superest date pauperibus<\/em>. Dad el superfluo a los pobres. Para que luego cada uno estuviera persuadido de que la severidad de su mandato estaba motivada por el abuso que muchos hacen de \u00e9l y por el cual corren grave riesgo de perderse eternamente; quiso a\u00f1adir estas otras palabras: Es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico se salve, condenando as\u00ed los vanos pretextos con los que los poseedores de bienes temporales intentan excusarse de dar el superfluo a los pobres.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alguien dice con verdad: Yo no tengo riquezas. Si no tienes riquezas, da lo que puedes. Por otra parte, no te faltan medios y formas para hacer limosna. \u00bfNo hay enfermos que visitar, asistir, velar? \u00bfNo hay j\u00f3venes abandonados que acoger, instruir, albergar en tu casa, si puedes, o al menos llevarlos a donde puedan aprender la ciencia de la salud? \u00bfNo hay pecadores que amonestar, dudosos que aconsejar, afligidos que consolar, ri\u00f1as que calmar, injurias que perdonar? \u00a1Mira con cu\u00e1ntos medios puedes hacer limosna y merecerte la vida eterna! Adem\u00e1s, \u00bfno puedes hacer alguna oraci\u00f3n, alguna confesi\u00f3n, comuni\u00f3n, recitar un rosario, escuchar una misa en sufragio de las almas del purgatorio, por la conversi\u00f3n de los pecadores, o para que sean iluminados los infieles y vengan a la fe? \u00bfNo es tambi\u00e9n una gran limosna mandar a las llamas libros perversos, difundir libros buenos y hablar cuanto puedas en honor de nuestra santa Religi\u00f3n Cat\u00f3lica?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otro motivo que debe excitarte a hacer limosna es el que menciona el Salvador en el Santo Evangelio. \u00c9l dice as\u00ed: No dar\u00e9is a los pobres un vaso de agua fresca, sin que el Padre celestial os d\u00e9 la recompensa. De todo lo que dar\u00e9is a los pobres, recibir\u00e9is el ciento por uno en la vida presente y una recompensa en la vida eterna. De modo que dar algo a los pobres en la vida presente es multiplicar, o sea, es dar a pr\u00e9stamo del cien por uno tambi\u00e9n en la vida presente, reserv\u00e1ndonos luego Dios la plena recompensa en la otra vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He aqu\u00ed la raz\u00f3n por la cual se ven tantas familias dar copiosas limosnas por todas partes y crecer siempre de riquezas en riquezas y de prosperidad en prosperidad. La raz\u00f3n la dice Dios: dad a los pobres, y se os dar\u00e1: date, <em>et dabitur vobis<\/em>. Se os dar\u00e1 el ciento por uno en la vida presente, y la vida eterna en la otra: <em>centuplum accipiet in hac vita et vitam aeternam possidebit<\/em>.<br><br><em>ORACI\u00d3N<br><\/em>Oh Jes\u00fas m\u00edo, estoy plenamente convencido de la necesidad que tengo de hacer limosna, pero \u00bfc\u00f3mo har\u00e9 yo, que, de verdaderos bienes, es decir, espirituales, tengo tal penuria que apenas vivo? \u00bfC\u00f3mo orar\u00e9 yo por los infieles y por los herejes si apenas creo d\u00e9bilmente en las verdades ense\u00f1adas por vuestra santa Iglesia? \u00bfC\u00f3mo orar\u00e9 por los pecadores, si yo mismo amo el pecado? \u00bfC\u00f3mo orar\u00e9 por vuestra Iglesia, por vuestro Vicario, si me doy cuenta casi apenas de que est\u00e1n perseguidos, tanto estoy cegado por las ocupaciones mundanas? \u00a1Ah, Se\u00f1or! Por vuestro sagrado Coraz\u00f3n os ruego que me hag\u00e1is un poco de limosna, que me don\u00e9is un poco de esa caridad que animaba a vuestros primitivos disc\u00edpulos, de esa caridad que bull\u00eda en los corazones de los santos Juan el limosnero, Francisco Javier, Vicente de Pa\u00fal; en el de la B. Margarita Alacoque; entonces s\u00ed que todo lo que tengo ser\u00e1 de todos mis hermanos, y, por cuanto dependa de m\u00ed, celebrar\u00e9 verdaderamente el a\u00f1o del jubileo, compartiendo con quienes est\u00e1n sin los bienes que de Vos he recibido, para que as\u00ed yo goce y jubile de vuestras riquezas. <em>Tres Pater, Ave y Gloria<\/em>.<br><br><br><strong>VISITA A LA CUARTA IGLESIA. Pensamiento de la salvaci\u00f3n<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A los ojos de la fe, el pensamiento de la salvaci\u00f3n es lo m\u00e1s esencial, pero ante el mundo es lo m\u00e1s descuidado. Mientras por lo tanto t\u00fa est\u00e1s en esta iglesia, oh cristiano, lleva tu mirada sobre un Crucifijo, y escucha lo que Jes\u00fas te dice. \u00c9l suelta su lengua y te habla as\u00ed: una cosa sola, oh hombre, te es necesaria: salvar el alma: <em>unum est necessarium<\/em>. Si adquieres honores, gloria, riquezas, ciencias y luego no salvas el alma, todo est\u00e1 perdido para ti. <em>Quid prodest homini si mundum universum lucretur, animae vero suae detrimentum patiatur?<\/em> (Mateo 16, 26).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este pensamiento ha determinado a tantos j\u00f3venes a dejar el mundo, a tantos ricos a dispensar a los pobres sus riquezas, a tantos misioneros a abandonar la patria, ir a pa\u00edses lejan\u00edsimos, a tantos m\u00e1rtires a dar la vida por la fe. Todos estos pensaban que, si perd\u00edan el alma, nada les habr\u00eda servido todos los bienes del mundo para la vida eterna. Por este motivo, san Pablo excitaba a los cristianos a pensar seriamente en el negocio de la salud: \u00abOs rogamos, escribe, oh hermanos, que prest\u00e9is atenci\u00f3n al gran negocio de la salud\u00bb (1<em>Tesalonicenses<\/em> 10, 4).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero \u00bfde qu\u00e9 negocio habla aqu\u00ed san Pablo? Hablaba, dice san Jer\u00f3nimo, de ese negocio que importa todo, negocio que, si se va fallido, se pierde el reino eterno del Para\u00edso, y no queda m\u00e1s que ser arrojados en una fosa de tormentos, que no tendr\u00e1n m\u00e1s fin.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo tanto, ten\u00eda raz\u00f3n san Felipe Neri al llamar locos a todos aquellos que en esta vida se ocupan en procurarse honores y empleos lucrativos, riquezas y poco atienden a salvarse el alma. Cada p\u00e9rdida de bienes, de reputaci\u00f3n, de parientes, de salud, incluso de la vida, puede repararse en esta tierra; pero \u00bfcon qu\u00e9 bien del mundo, con qu\u00e9 fortuna se puede reparar la p\u00e9rdida del alma? Escucha, oh cristiano, es Jesucristo quien te llama: escucha su voz. \u00c9l quiere concederte misericordia o perd\u00f3n de tus pecados, y la remisi\u00f3n de la pena por los mismos pecados debida. Ret\u00e9n sin embargo bien fijo en la mente que aquel que hoy no piensa en salvarse, corre grave riesgo de estar ma\u00f1ana con los condenados en el infierno y de ser perdido por toda la eternidad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero considera que, en este momento, mientras t\u00fa est\u00e1s en la iglesia pensando en tu alma, tantos mueren y quiz\u00e1s van al infierno. \u00a1Cu\u00e1ntos desde el principio del mundo hasta nuestros d\u00edas murieron de toda edad y de toda condici\u00f3n y se fueron eternamente perdidos! \u00bfPuede ser que tuvieran voluntad de condenarse? No creo que alguno de ellos tuviera esta intenci\u00f3n. El enga\u00f1o fue en diferir su conversi\u00f3n; murieron en pecado, y ahora est\u00e1n condenados. Ten bien presente esta m\u00e1xima: el hombre en este mundo hace mucho si se salva, y sabe mucho si tiene la ciencia de la salud; pero no hace nada si pierde el alma, y no sabe nada si ignora aquellas cosas que lo pueden eternamente salvar.<br><br><em>ORACI\u00d3N<br><\/em>\u00a1Oh mi Redentor, vosotros hab\u00e9is gastado vuestra sangre para comprar mi alma, y yo la he perdido tantas veces con el pecado! Os agradezco que me deis a\u00fan tiempo para ponerme en gracia vuestra. Oh mi Dios, estoy arrepentido de haberos ofendido, ojal\u00e1 hubiera muerto antes y no hubiera disgustado a un Dios tan bueno como sois vosotros. S\u00ed, mi Dios, os ofrezco todo mi ser, escondo mis iniquidades en vuestras sacrat\u00edsimas llagas, y s\u00e9 con certeza, oh mi Dios, que vosotros no sab\u00e9is despreciar un coraz\u00f3n que se humilla y se arrepiente. Oh Mar\u00eda, refugio de los pecadores, socorred a un pecador que a vosotros se recomienda y en vosotros conf\u00eda. \u2014 <em>Tres Pater, Ave y Gloria<\/em>, con la jaculatoria: Jes\u00fas m\u00edo, misericordia.<br><br><br><em>Con permiso de la Autoridad eclesi\u00e1stica.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Juan Bosco hab\u00eda comprendido a fondo la importancia de los Jubileos en la vida&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":35168,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":38,"footnotes":""},"categories":[175],"tags":[1738,2636,2558,1768,2582,1822,2633,1834,1966,1972],"class_list":["post-35175","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buena-prensa","tag-catequesis","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-eventos","tag-gracia","tag-iglesia","tag-indulgencias","tag-salvacion","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35175","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35175"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35175\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35168"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}