{"id":34961,"date":"2025-02-02T20:19:03","date_gmt":"2025-02-02T20:19:03","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=34961"},"modified":"2025-02-02T20:20:06","modified_gmt":"2025-02-02T20:20:06","slug":"paseo-de-los-jovenes-al-paraiso-1861","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/paseo-de-los-jovenes-al-paraiso-1861\/","title":{"rendered":"Paseo de los j\u00f3venes al Para\u00edso (1861)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Vamos a proceder a la narraci\u00f3n de otro hermoso sue\u00f1o que tuvo don Bosco durante las noches del 3, 4 y 5 de abril del a\u00f1o 1861. \u00abVarias circunstancias que en \u00e9l se admiran -comenta don Juan Bonetti- convencer\u00e1n plenamente al lector de que se trata de uno de esos sue\u00f1os que el Se\u00f1or se complace en infundir de vez en cuando a sus fieles siervos.\u00bb Bonetti y Ruffino lo describen con todo detalle tal y como nosotros lo exponemos seguidamente:<\/em><br><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la noche del 7 de abril de 1861, despu\u00e9s de las oraciones, subi\u00f3 don Bosco a la tribuna, desde donde sol\u00eda hablar, para decir una buena palabra a los jovencitos y comenz\u00f3 as\u00ed:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Tengo algo muy curioso que contaros. Se trata de un sue\u00f1o. Un sue\u00f1o no es una cosa real. Os lo digo para que no le deis mayor importancia de la que merece. Antes de comenzar mi narraci\u00f3n debo hacer algunas observaciones. Yo os lo cuento todo, de la misma manera que me agrada me dig\u00e1is todas vuestras cosas. Sab\u00e9is que no tengo secretos para vosotros, pero lo que se dice aqu\u00ed debe quedar entre nosotros. No me atrever\u00eda a asegurar que se haga reo de pecado quien lo contase a personas extra\u00f1as, pero es mejor que estas cosas no pasen del dintel del Oratorio. Comentadlo entre vosotros, re\u00edd, bromead, sobre cuanto os voy a decir, cuanto os plazca, pero s\u00f3lo con aquellas personas que sean de vuestra confianza y que cre\u00e1is pueden sacar de ello alg\u00fan provecho, si las consider\u00e1is convenientemente capacitadas para ello.<br>El sue\u00f1o consta de tres partes; lo tuve durante tres noches consecutivas; por eso, hoy os contar\u00e9 una parte y las otras dos en las noches siguientes. Lo que m\u00e1s admiraci\u00f3n me produjo fue que reanud\u00e9 el sue\u00f1o la segunda y tercera noche en el punto preciso en que hab\u00eda quedado la noche precedente al despertarme.<br><br><strong>PRIMERA PARTE<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los sue\u00f1os se tienen durmiendo y, por tanto, yo dorm\u00eda al comenzar a so\u00f1ar.<br>Algunos d\u00edas antes hab\u00eda estado fuera de Tur\u00edn, y pas\u00e9 muy cerca de las colinas de Moncalieri. El espect\u00e1culo de aquellas colinas que comenzaban a cubrirse de verdor, me qued\u00f3 impreso en la mente, y, por tanto, bien pudo ser que las noches siguientes, al dormir, la idea de aquel hermoso espect\u00e1culo viniese de nuevo a impresionar mi fantas\u00eda y \u00e9sta avivase en m\u00ed el deseo de dar un paseo. Lo cierto es que, en sue\u00f1os contempl\u00e9 una amplia y dilatada llanura: ante mis ojos se levantaba una alta y extensa colina. Est\u00e1bamos todos parados cuando, de pronto, hice a mis j\u00f3venes la siguiente propuesta:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Vamos a dar un buen paseo?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero, \u00bfad\u00f3nde?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nos miramos los unos a los otros; reflexionamos unos instantes y despu\u00e9s, no s\u00e9 por qu\u00e9 causa extra\u00f1a, alguno comenz\u00f3 a decir:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Vamos al Para\u00edso?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, s\u00ed; vamos a dar un paseo al Para\u00edso -replicaron los dem\u00e1s.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Bien, bien! \u00a1Vamos! -exclamaron todos a una.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Partiendo de la llanura, despu\u00e9s de caminar un poco, nos encontramos al pie de la colina. Al comenzar a subir por un sendero \u00a1qu\u00e9 admirable espect\u00e1culo! Sobre toda la extensi\u00f3n que pod\u00edamos abarcar con la vista, la dilatada ladera de aquella colina estaba cubierta de bell\u00edsimas plantas de todas las especies: fr\u00e1giles y bajas, fuertes y robustas; con todo, estas \u00faltimas no eran m\u00e1s gruesas que un brazo. Hab\u00eda perales, manzanos, cerezos, ciruelos, vides de variad\u00edsimos aspectos, etc., etc. Lo m\u00e1s singular era que en cada una de las plantas se ve\u00edan flores que comenzaban a brotar y otras plenamente formadas y dotadas de bell\u00edsimos colores; frutos peque\u00f1os y verdes y otros gruesos y maduros; de forma que en aquellas plantas hab\u00eda cuanto de hermoso producen la primavera, el est\u00edo y el oto\u00f1o. La abundancia de frutos era tal, que parec\u00eda que las ramas no podr\u00edan resistir el peso.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los muchachos se acercaban a m\u00ed llenos de curiosidad y me preguntaban la explicaci\u00f3n de aquel fen\u00f3meno, pues no sab\u00edan darse raz\u00f3n de semejante milagro. Recuerdo que, para satisfacerles un poco, les di la siguiente respuesta:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Tened presente que el para\u00edso no es como nuestra tierra, donde cambian las temperaturas y las estaciones. Hab\u00e9is de saber que aqu\u00ed no hay cambio alguno; la temperatura es siempre igual, suav\u00edsima, adaptada a las exigencias de cada planta. Por eso cada una de \u00e9stas recoge en s\u00ed cuanto de hermoso y bueno hay en cada estaci\u00f3n del a\u00f1o.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quedamos, pues, completamente ext\u00e1ticos, contemplando aquel jard\u00edn encantador. Soplaba una suave brisa; en la atm\u00f3sfera reinaba la m\u00e1s completa calma; se percib\u00eda un sosiego, un ambiente de suav\u00edsimos perfumes que penetraba por todos nuestros sentidos, haci\u00e9ndonos comprender que est\u00e1bamos gustando de las delicias de todas aquellas frutas. Los j\u00f3venes tomaban de aqu\u00ed una pera, de all\u00e1 una manzana, de acull\u00e1 una ciruela o un racimo de uvas, mientras que, al mismo tiempo, segu\u00edamos subiendo todos juntos la colina. Cuando llegamos a la cumbre cre\u00edamos estar en el Para\u00edso; en cambio, est\u00e1bamos bien distantes de \u00e9l&#8230; Desde aquella elevaci\u00f3n, y del otro lado de una gran llanura o explanada que estaba en el centro de una extensa altiplanicie, se divisaba una monta\u00f1a tan alta que su c\u00faspide tocaba a las nubes. Por ella sub\u00eda trepando trabajosamente, pero con gran celeridad, una gran multitud de gentes y en lo m\u00e1s elevado estaba El que invitaba a los que sub\u00edan a que continuasen sin desmayo la ascensi\u00f3n. Ve\u00edamos a otros descender desde la cumbre a lo m\u00e1s bajo para ayudar a los que estaban ya muy cansados, por haber escalado un paraje dif\u00edcil y escarpado. Los que, finalmente, llegaban a la meta eran recibidos con gran j\u00fabilo, con extraordinario regocijo. Todos nos dimos cuenta de que el Para\u00edso estaba all\u00e1 y, encamin\u00e1ndonos hacia la altiplanicie, proseguimos despu\u00e9s en direcci\u00f3n a la monta\u00f1a para intentar la subida. Ya hab\u00edamos recorrido un buen trozo de camino, cuando numerosos j\u00f3venes, emprendieron una veloz carrera, para llegar antes, se adelantaron mucho a la multitud de sus compa\u00f1eros.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mas, antes de llegar a la falda de aquella monta\u00f1a, vimos en la altiplanicie un lago lleno de sangre, de una extensi\u00f3n como desde el Oratorio a la Plaza Castillo. Alrededor de este lago, en sus orillas, hab\u00eda manos, pies, y brazos cortados; piernas, cr\u00e1neos y miembros descuartizados. \u00a1Qu\u00e9 horrible espect\u00e1culo! Parec\u00eda que en aquel paraje se hubiera re\u00f1ido una cruenta batalla. Los j\u00f3venes que se hab\u00edan adelantado corriendo y que hab\u00edan sido los primeros en llegar, estaban horrorizados. Yo, que me encontraba a\u00fan muy lejos, y que de nada me hab\u00eda dado cuenta, al observar sus gestos de estupor, y que se hab\u00edan detenido con una gran melancol\u00eda reflejada en sus rostros, les grit\u00e9:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Por qu\u00e9 esa tristeza? \u00bfQu\u00e9 os sucede? \u00a1Seguid adelante!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed? \u00a1Que sigamos adelante! Venga, venga a ver, -me respondieron. Apresur\u00e9 el paso y pude contemplar aquel espect\u00e1culo. Todos los dem\u00e1s j\u00f3venes que acababan de llegar, y que poco antes estaban tan alegres, quedaron silenciosos y llenos de melancol\u00eda. Yo, entretanto, erguido sobre la playa del lago misterioso, observaba a mi alrededor. No era posible seguir adelante. De frente, en la<br>orilla opuesta, se ve\u00eda escrito en grandes caracteres: \u00ab<em>PER SANGUINEM<\/em>\u00bb (por sangre).<br>Los j\u00f3venes se preguntaban unos a otros:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Qu\u00e9 es esto? \u00bfQu\u00e9 quiere decir todo esto? Entonces pregunt\u00e9 a UNO que ahora no recuerdo qui\u00e9n era, el cual me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Aqu\u00ed est\u00e1 la sangre vertida por tantos y tantos que alcanzaron ya la cumbre de la monta\u00f1a que ahora est\u00e1n en el Para\u00edso. \u00a1Esta es la sangre de los m\u00e1rtires! \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 la sangre de Jesucristo, con la que fueron rociados los cuerpos de aqu\u00e9llos que dieron testimonio de la fe! Nadie puede ir al Para\u00edso sin pasar por este lago y sin ser rociado con esta sangre. Esta sangre, defensora de la Santa Monta\u00f1a, representa a la Iglesia Cat\u00f3lica. Todo aquel que intente asaltarla morir\u00e1 v\u00edctima de su locura. Todas estas manos y todos estos pies truncados, estas calaveras deshechas, los miembros cortados en pedazos que veis diseminados por las orillas son los restos miserables de los enemigos que quisieron combatir contra la Iglesia. \u00a1Todos fueron destrozados! \u00a1Todos perecieron en este lago! Aquel joven, en el curso de su conversaci\u00f3n, nombr\u00f3 a numerosos m\u00e1rtires, entre los cuales tambi\u00e9n a los soldados del Papa, ca\u00eddos en el campo de batalla por defender el poder temporal del Pontificado.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dicho esto, se\u00f1alando hacia nuestra derecha, en direcci\u00f3n Este, nos indic\u00f3 un inmenso valle, cuatro o cinco veces m\u00e1s extenso que el valle de sangre, y a\u00f1adi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Veis all\u00e1 aquel valle? Pues all\u00e1 ir\u00e1 a parar la sangre de aqu\u00e9llos que, siguiendo este camino, escalar\u00e1n la monta\u00f1a; la sangre de los justos, de los que morir\u00e1n por la fe en los tiempos venideros.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo procuraba animar a mis j\u00f3venes, que no pod\u00edan disimular el terror que los invad\u00eda al ver y escuchar aquellas cosas, dici\u00e9ndoles que si mor\u00edamos m\u00e1rtires, nuestra sangre ser\u00eda recogida en aquel valle, pero que nuestros miembros no ser\u00edan arrojados a las orillas como los que hab\u00edamos visto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto, los muchachos se apresuraron a ponerse en marcha. Bordeando las orillas del lago, ten\u00edamos a nuestra izquierda la cumbre de la colina que hab\u00edamos cruzado y a la derecha el lago y la monta\u00f1a. A cierta distancia, donde terminaba el lago de sangre, hab\u00eda un paraje plantado de encinas, laureles, palmeras y otras plantas diversas. Nos introdujimos en \u00e9l para comprobar si era posible el acceso a la monta\u00f1a; pero, he aqu\u00ed que ante nuestra vista se ofreci\u00f3 otro nuevo espect\u00e1culo. Vimos otro lago enorme, lleno de agua, y en ella una gran cantidad de miembros partidos y descuartizados. En la orilla se ve\u00eda escrito en caracteres cubitales: \u00ab<em>PER AQUAM<\/em>\u00bb (por agua).<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Qu\u00e9 es esto? \u00bfQui\u00e9n nos explicar\u00e1 el significado de esto?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; En este lago est\u00e1, -nos dijo UNO- el agua que brot\u00f3 del costado de Jesucristo, la cual fue poca en cantidad, pero aument\u00f3 en forma considerable y sigue aumentando y aumentar\u00e1 en el futuro. Esta es el agua del Santo Bautismo, con el cual fueron lavados y purificados los que escalaron ya esta monta\u00f1a y con la que deber\u00e1n ser bautizados y purificados los que han de subir a ella en el porvenir. En ella tendr\u00e1n que ser ba\u00f1ados todos aquellos que quieran ir al Para\u00edso. Al Para\u00edso se llega, o por medio de la inocencia o por medio de la penitencia. Nadie puede salvarse sin haberse ba\u00f1ado en esta agua.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seguidamente, se\u00f1alando los restos humanos, prosigui\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Estos miembros pertenecen a aquellos que atacaron a la Iglesia en el tiempo presente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seguidamente vimos mucha gente y tambi\u00e9n a algunos de nuestros j\u00f3venes caminando sobre las aguas con una celeridad extraordinaria; con una rapidez, que apenas si tocaban la superficie con la punta de los pies y, casi sin mojarse, llegaban a la otra orilla.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nosotros contempl\u00e1bamos at\u00f3nitos aquel portento, cuando nos fue dicho:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Estos son los justos, porque el alma de los santos, cuando est\u00e1 separada del cuerpo, y el mismo cuerpo cuando est\u00e1 glorificado, no s\u00f3lo puede caminar ligera y velozmente sobre el agua, sino tambi\u00e9n volar por el mismo aire.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces, todos los j\u00f3venes desearon correr sobre las aguas del lago, como aqu\u00e9llos a los cuales hab\u00edan visto. Despu\u00e9s me miraron como para interrogarme con la mirada, pero ninguno se atrev\u00eda a iniciar la marcha. Yo les dije:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Por mi parte, no me atrevo; es una temeridad creerse tan justos como para poder cruzar sobre esas aguas sin hundirse.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces todos exclamaron:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Si usted no se atreve, mucho menos nosotros!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Proseguimos adelante, siempre girando alrededor de la monta\u00f1a, cuando he aqu\u00ed que llegamos a un tercer lago, amplio como el primero y lleno de fuego, en el cual se ve\u00edan trozos de miembros humanos despedazados. En la orilla opuesta se le\u00eda un cartel: \u00ab<em>PER IGNEM<\/em>\u00bb (por fuego).<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Aqu\u00ed, nos dijo el mismo int\u00e9rprete, est\u00e1 el fuego de la caridad de Dios y de los santos; las llamas del amor y del deseo, por las que deben pasar los que no lo hicieron por la sangre y el agua. Este es tambi\u00e9n el fuego con que fueron atormentados y consumidos por los tiranos los cuerpos de tantos m\u00e1rtires. Muchos son los que tuvieron que pasar por aqu\u00ed para llegar a la cumbre de la monta\u00f1a. Estas llamas servir\u00e1n tambi\u00e9n de suplicio a los enemigos de la Iglesia. Por tercera vez ve\u00edamos triturados a los enemigos del Se\u00f1or en el campo de sus derrotas.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nos apresuramos, pues, a seguir adelante y del lado de all\u00e1 de este lago vimos otro a manera de ampl\u00edsimo anfiteatro que ofrec\u00eda un aspecto a\u00fan m\u00e1s horrible. Estaba lleno de bestias feroces, de lobos, osos, tigres, leones, panteras, serpientes, perros, gatos y otros much\u00edsimos monstruos que estaban con sus fauces abiertas prestos a devorar a quien se acercase. Vimos mucha gente caminando sobre sus cabezas. Algunos j\u00f3venes comenzaron a correr sobre ellos, pasando sin temor sobre las cabezas de aquellas alima\u00f1as sin sufrir el menor da\u00f1o. Yo quise llamarlos, y les gritaba con todas mis fuerzas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1No! \u00a1Por caridad! \u00a1Deteneos! \u00a1No prosig\u00e1is! \u00bfNo veis c\u00f3mo esos animales est\u00e1n dispuestos a destrozaros y devoraros despu\u00e9s? Pero mi voz no fue escuchada y continuaron caminando sobre los dientes y sobre las cabezas de aquellos animales, como sobre la m\u00e1s segura de las sendas. El int\u00e9rprete de siempre me dijo entonces: -Estos animales son los demonios, los peligros y los lazos del mundo. Los que pasan impunemente sobre las cabezas de las alima\u00f1as son las almas justas, los inocentes. \u00bfNo recuerdas que est\u00e1 escrito? Super <em>aspidem et basiliscum ambulabunt et conculcabunt leonem et draconem<\/em>? (\u00bfCaminar\u00e1n sobre el \u00e1spid y el basilisco y pisotear\u00e1n al le\u00f3n y al drag\u00f3n?). A estas almas se refer\u00eda el profeta David. Y en el Evangelio se lee: <em>Ecce dedi vobis potestatem calcandi supra serpentes et scorpiones et super omnem virtutem inimici: et nihil vobis nocebit<\/em>. (He aqu\u00ed que os he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y sobre los m\u00e1s esforzados enemigos, y no os har\u00e1n el menor da\u00f1o).<br>Entonces nos preguntamos:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; C\u00f3mo haremos para pasar al lado de all\u00e1? \u00bfTendremos que caminar tambi\u00e9n nosotros sobre esas horribles cabezas?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1S\u00ed, s\u00ed, vamos! -me dijo uno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh! Yo no me siento con valor para hacerlo -respond\u00ed-, ser\u00eda una presunci\u00f3n el suponerse tan justo como para poder pasar ileso sobre<br>las cabezas de esos monstruos feroces. Id vosotros, si quer\u00e9is; yo no voy.<br>Y los muchachos volvieron a exclamar:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Ah, si usted no se atreve, mucho menos nosotros!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nos alejamos del lago de las bestias y a poco contemplamos una extensa zona de terreno, ocupada por una gran muchedumbre. Parec\u00eda o era realidad que a algunos les faltaban las narices, a otros las orejas, algunos ten\u00edan la cabeza cortada; quienes estaban sin brazos; \u00e9stos sin piernas, aqu\u00e9llos sin manos o sin pies. Unos no ten\u00edan lengua y a otros les hab\u00edan sacado los ojos. Los j\u00f3venes estaban maravillados de ver a toda aquella pobre gente tan mal parada, cuando UNO nos dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Estos son los amigos de Dios; los que por salvarse mortificaron sus sentidos: el o\u00eddo, la vista, la lengua, haciendo adem\u00e1s muchas obras buenas. Gran n\u00famero de ellos perdieron las partes del cuerpo de que se ven privados, por las grandes obras de penitencia a que se entregaron o por el trabajo a que se dieron en aras de amor a Dios o al pr\u00f3jimo. Los de la cabeza cortada son los que se consagraron al Se\u00f1or de una manera particular.<br>Mientras consider\u00e1bamos estas cosas, vimos una gran muchedumbre de personas, parte de las cuales hab\u00edan atravesado el lago y sub\u00edan la monta\u00f1a poni\u00e9ndose en contacto con otros que, habiendo llegado antes a la cumbre, descend\u00edan para darles la mano y les animaban a que subiesen. Despu\u00e9s, \u00e9stos aplaud\u00edan exclamando:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Bien! \u00a1Bravo! Al o\u00edr aquel ruido de aplausos y aquellas voces, me despert\u00e9 y me di cuenta de que estaba en la cama.<br>Esta es la primera parte del sue\u00f1o, esto es, lo que so\u00f1\u00e9 la primera noche. En la noche del 8 de abril don Bosco se present\u00f3 ante los muchachos que estaban deseosos de o\u00edr la continuaci\u00f3n del sue\u00f1o. Comenz\u00f3 recordando la prohibici\u00f3n de ponerse las manos encima y tambi\u00e9n les prohibi\u00f3 moverse de sitio en la sala de estudio y dar vueltas de ac\u00e1 para all\u00e1, yendo de una a otra mesa. Y a\u00f1adi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El que deba salir del estudio por cualquier motivo, pida siempre permiso al jefe de la mesa. El siervo de Dios se dio cuenta de la impaciencia de los j\u00f3venes y, echando una mirada a su alrededor, prosigui\u00f3, despu\u00e9s de una breve pausa, con aspecto sonriente:<br><br><strong>SEGUNDA PARTE<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Recordar\u00e9is que hab\u00eda un gran lago que hab\u00eda de llenarse de sangre, al fondo del valle, cerca del primer lago! Despu\u00e9s de haber contemplado las varias escenas anteriormente descritas y de recorrer la altiplanicie de que os habl\u00e9, nos encontramos ante un paso libre por el que poder proseguir nuestro camino. Proseguimos, pues, adelante mis muchachos y yo, a trav\u00e9s de un valle que nos llev\u00f3 a una gran plaza. Penetramos en ella; la entrada de dicha plaza era ancha y espaciosa, pero despu\u00e9s se iba estrechando cada vez m\u00e1s, de forma que, al fondo, cerca ya de la monta\u00f1a, terminaba en un sendero abierto entre dos rocas, por el que apenas si pod\u00eda pasar un hombre. La plaza estaba llena de gente alegre que se divert\u00eda despreocupadamente, dirigi\u00e9ndose al mismo tiempo al sendero que llevaba a la monta\u00f1a. Nosotros nos pregunt\u00e1bamos unos a otros:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ser\u00e1 \u00e9ste el camino que conduce al Para\u00edso?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre tanto, los que se encontraban en aquel lugar se dirig\u00edan uno tras otro con la idea de pasar por aquella angostura, y para conseguirlo ten\u00edan que recogerse bien las ropas, encoger los miembros cuanto pod\u00edan e incluso abandonar el equipaje o cuanto llevaban consigo. Esto me dio a entender que, en realidad, aqu\u00e9l era el camino del Para\u00edso, puesto que para ir al cielo no basta solamente estar libre de pecado, sino tambi\u00e9n de todo pensamiento, de todo afecto terrenal, seg\u00fan el dicho del Ap\u00f3stol: <em>Nihil coinquinatum intrabit in ea<\/em>. (Nada contaminado entrar\u00e1 en ella).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nosotros estuvimos observando a los que pasaban por espacio como de una hora. Pero \u00a1cu\u00e1n necio fui! En vez de intentar el paso de aquel sendero, preferimos volver atr\u00e1s para ver lo que hab\u00eda al otro lado de la plaza. Hab\u00edamos divisado otra muchedumbre de gente en aquel lugar y dese\u00e1bamos saber qu\u00e9 era lo que hac\u00edan. Atravesamos, pues, por un camino muy ancho y cuyo fin no pod\u00eda ser apreciado por el ojo humano. All\u00ed contemplamos un extra\u00f1o espect\u00e1culo. Vimos a numerosos hombres y tambi\u00e9n a bastantes de nuestros j\u00f3venes uncidos con animales de diversas especies. Algunos estaban emparejados con bueyes. Yo pensaba: -Qu\u00e9 querr\u00e1 decir esto? Entonces record\u00e9 que el buey es el s\u00edmbolo de la pereza, y deduje que aquellos j\u00f3venes eran los perezosos. Los conoc\u00eda a todos: eran los lentos, los flojos en el cumplimiento de sus deberes. Y al verlos me dec\u00eda a m\u00ed mismo: -S\u00ed, s\u00ed; les est\u00e1 muy bien empleado. No quieren hacer nada y ahora tienen que soportar la compa\u00f1\u00eda de ese animal.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vi a otros uncidos con asnos. Eran los testarudos. As\u00ed emparejados ten\u00edan que soportar pesadas cargas o pacer en compa\u00f1\u00eda de aquellos animales. Eran los que no hac\u00edan caso de los consejos ni de las \u00f3rdenes de los superiores. Vi a otros uncidos con mulos y con caballos y record\u00e9 lo que dice el Se\u00f1or: <em>Factus est sicut equus et mulus quibus non est intelectu<\/em>s. (H\u00edzose como caballo y mulo, que no tienen inteligencia). Eran los que no quieren pensar nunca en las cosas del alma: los desgraciados sin seso.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vi a otros que pac\u00edan en compa\u00f1\u00eda de los puercos: se revolcaban en las inmundicias y en el fango como esos animales y como ellos hozaban en el cieno. Eran los que se alimentan solamente de cosas terrenas; los que viven entregados a las bajas pasiones; los que est\u00e1n alejados del Padre Celestial. \u00a1Oh lamentable espect\u00e1culo! Entonces me acord\u00e9 de lo que dice el Evangelio del Hijo pr\u00f3digo: que qued\u00f3 reducido al m\u00e1s miserable de los estados <em>luxuriose vivendo<\/em> (viviendo lujuriosamente).<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vi despu\u00e9s a much\u00edsima gente y a numerosos j\u00f3venes en compa\u00f1\u00eda de gatos, perros, gallos, conejos, etc.; o sea, a los ladrones, a los escandalosos, a los soberbios, a los t\u00edmidos por respeto humano, y as\u00ed sucesivamente. Al contemplar esta variedad de escenas, nos dimos cuenta de que el gran valle representaba el mundo. Observ\u00e9 detenidamente a cada uno de aquellos j\u00f3venes y desde all\u00ed nos dirigimos a otro lugar tambi\u00e9n muy espacioso, que formaba parte de la inmensa llanura. El terreno ofrec\u00eda un poco de pendiente, de forma que camin\u00e1bamos casi sin darnos cuenta.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A cierta distancia vimos que el paraje tomaba el aspecto de un jard\u00edn y nos dijimos:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Vamos a ver qu\u00e9 es aquello?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Vamos! -exclamaron todos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y comenzamos a encontrar hermos\u00edsimas rosas encarnadas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh, qu\u00e9 bellas rosas! \u00a1Oh, qu\u00e9 bellas rosas! -gritaban los j\u00f3venes mientras corr\u00edan a cortarlas-. Pero, apenas las tuvieron en sus manos, se dieron cuenta de que desped\u00edan un olor desagradable en extremo. Los muchachos no pudieron disimular su desagrado. Vimos tambi\u00e9n numeros\u00edsimas violetas, en apariencia lozanas y que cre\u00edmos despedir\u00edan agradable fragancia; pero cuando nos acercamos a cortarlas para formar algunos ramilletes, nos dimos cuenta de que sus tallos estaban marchitos y que desped\u00edan un olor hediondo.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Proseguimos siempre adelante y he aqu\u00ed que nos encontramos en unos encantadores bosquecillos cubiertos de \u00e1rboles tan cargados de frutos que era un placer el contemplarlos. En especial, los manzanos, \u00a1qu\u00e9 deliciosa apariencia ten\u00edan! Un joven corri\u00f3 inmediatamente y cort\u00f3 de una rama una hermosa fruta de apariencia fragante y madura, mas apenas le hubo clavado los dientes, la arroj\u00f3 indignado lejos de s\u00ed. Estaba llena de tierra y de arena y al gustarla sinti\u00f3 deseos de vomitar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero, \u00bfqu\u00e9 es esto? -nos preguntamos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de nuestros j\u00f3venes, cuyo nombre no recuerdo, nos dijo: -Esto significa la belleza y la bondad aparente del mundo. \u00a1Todo en \u00e9l es ins\u00edpido, enga\u00f1oso!<br>Mientras est\u00e1bamos pensando ad\u00f3nde nos conducir\u00eda nuestro sendero, nos dimos cuenta de que el camino que llev\u00e1bamos descend\u00eda casi insensiblemente. Entonces un jovencito observ\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Por aqu\u00ed vamos bajando cada vez m\u00e1s; me parece que no vamos bien.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ya veremos -le respond\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y seguidamente apareci\u00f3 una muchedumbre incalculable que corr\u00eda por aquel mismo camino que llev\u00e1bamos nosotros. Unos iban en coche, otros a caballo, otros a pie. Algunos saltaban, brincaban, cantaban y danzaban al son de la m\u00fasica y al comp\u00e1s de los tambores. El ruido y la algarab\u00eda eran ensordecedores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Vamos a detenernos un poco -nos dijimos- y observemos a esta gente antes de proseguir en su compa\u00f1\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces un joven descubri\u00f3 en medio de aquella multitud a algunos que parec\u00edan dirigir a cada una de las comparsas. Eran individuos de agradable apariencia, vestidos de una manera elegante, pero por debajo del sombrero asomaban los cuernos. Aquella llanura, pues, era el mundo pervertido dirigido por el maligno. <em>Est via quae videtur recta, et novissima ejus ducunt ad mortem<\/em>. (Es un camino que al hombre parece recto, pero sus postrimer\u00edas conducen a la muerte, Prov 16, 25). De pronto UNO nos dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mirad c\u00f3mo los hombres van a parar al infierno casi sin darse cuenta de ello.<br>Despu\u00e9s de haber contemplado esto y de o\u00edr estas palabras, llam\u00e9 a los j\u00f3venes que iban delante de m\u00ed, los cuales vinieron a mi encuentro corriendo y gritando.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Nosotros no queremos seguir por ah\u00ed!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y seguidamente volvieron precipitadamente hacia atr\u00e1s deshaciendo el camino recorrido y dej\u00e1ndome solo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, ten\u00e9is raz\u00f3n -les dije cuando me un\u00ed a ellos-; huyamos pronto de aqu\u00ed; volvamos atr\u00e1s; de otra manera, sin darnos cuenta, iremos tambi\u00e9n a parar al infierno.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quisimos, pues, volver a la plaza de la que hab\u00edamos partido y seguir el sendero que nos conducir\u00eda a la monta\u00f1a del Para\u00edso; pero cu\u00e1l no ser\u00eda nuestra sorpresa cuando, tras un largo caminar, nos encontramos en un prado. Nos volvimos a una y otra parte sin lograr orientarnos.<br><br>Algunos dec\u00edan:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Hemos equivocado el camino.<br>Otros gritaban:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No; no nos hemos equivocado: el camino es \u00e9ste. Mientras los j\u00f3venes discut\u00edan entre s\u00ed y cada uno quer\u00eda mantener el propio parecer, yo me despert\u00e9.<br>Esta es la segunda parte del sue\u00f1o correspondiente a la segunda noche. Mas, antes de que os retir\u00e9is, escuchad. No quiero que deis importancia a mi sue\u00f1o, pero recordad que los placeres que conducen a la perdici\u00f3n no son m\u00e1s que aparentes; s\u00f3lo ofrecen la belleza exterior. Estad en guardia contra aquellos vicios que nos hacen semejantes a los animales, hasta el punto de emparejarnos con ellos; \u00a1especialmente cuidado con ciertos pecados que nos asemejan a los animales inmundos! \u00a1Oh, cu\u00e1n deshonroso es para una criatura racional, tener que ser comparada, a los bueyes y a los asnos! \u00a1Cu\u00e1n abominable es para quien fue creado a imagen y semejanza de Dios y constituido heredero del Para\u00edso, revolcarse en el fango como los cerdos al cometer aquellos pecados que la Escritura se\u00f1ala al decir: \u00a1<em>Luxuriose vivendo<\/em>!<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Solamente os he contado las circunstancias principales del sue\u00f1o y de forma resumida; pues, si os lo hubiese expuesto tal y como fue, hubiera sido demasiado largo. Igualmente, ayer por la noche solamente os hice un resumen de cuanto vi. Ma\u00f1ana os contar\u00e9 la tercera parte.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto: en la noche del s\u00e1bado 9 de abril, don Bosco continuaba la narraci\u00f3n.<br><br><br><strong>TERCERA PARTE<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No querr\u00eda contaros mis sue\u00f1os. Antes de ayer, apenas hube comenzado mi narraci\u00f3n, me arrepent\u00ed de la promesa que os hice; y yo habr\u00eda deseado no haber dado principio a la exposici\u00f3n de lo que dese\u00e1is saber. Pero he de decir que si callo, guardando mi secreto para m\u00ed, sufro mucho, y, en cambio, public\u00e1ndolo, me proporciono un desahogo que me hace mucho bien. Por tanto, proseguir\u00e9 el relato. Mas antes he de advertir que, en las noches precedentes, hube de suprimir muchas cosas, de las que no era conveniente hablaros, pasando por alto otras, que se pueden ver con los ojos, pero que no se pueden expresar con palabras. Despu\u00e9s de contemplar, pues, como de corrida, todas aquellas escenas ya descritas; despu\u00e9s de haber visto lugares diversos y las maneras de ir al infierno, nosotros quer\u00edamos a toda costa llegar al Para\u00edso. Pero yendo de una parte a otra, nos desviamos del camino, atra\u00eddos por otras cosas. Finalmente, despu\u00e9s de adivinar la senda que deb\u00edamos seguir, llegamos a la plaza en la que hab\u00eda concentrada tanta gente, toda ella dispuesta a llegar a la monta\u00f1a; me refiero a aquella plaza de tan colosales proporciones que terminaba en un paso estrecho y dif\u00edcil entre dos rocas. El que lo atravesaba, apenas hab\u00eda salido a la otra parte, deb\u00eda pasar un puente bastante largo, muy estrecho y sin barandilla, debajo del cual se abr\u00eda un espantoso abismo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh! All\u00e1 est\u00e1 el camino que conduce al Para\u00edso -nos dijimos-; aqu\u00e9l es. \u00a1Vamos!<br>Y nos dirigimos hacia \u00e9l. Algunos j\u00f3venes comenzaron a correr dej\u00e1ndonos atr\u00e1s. Yo hubiera querido que me esperasen, pero ellos estaban empe\u00f1ados en llegar antes que nosotros; mas al llegar al paso estrecho, se detuvieron asustados sin atreverse a seguir adelante. Yo les animaba, incit\u00e1ndoles a pasar:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Adelante! \u00a1Adelante! \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, s\u00ed -me respondieron-; venga usted y haga la prueba. Nos estremece la idea de tener que pasar por un lugar tan estrecho y despu\u00e9s tener que atravesar el puente; si di\u00e9semos un paso en falso, caer\u00edamos dentro de aquellas aguas turbulentas, encajonadas en el abismo, y nadie dar\u00eda ya con nosotros.<br>Pero, finalmente, hubo uno que se decidi\u00f3 a ser el primero en avanzar, sigui\u00e9ndole despu\u00e9s otro, y as\u00ed todos pasamos del lado de all\u00e1, encontr\u00e1ndonos al pie de la monta\u00f1a. Dispuestos a emprender la subida no encontramos sendero alguno que nos la facilitase, y, al bordear la falda, nos salieron al paso multitud de dificultades e impedimentos. Unas veces era una serie de macizos desordenadamente dispuestos; otras, una roca que era necesario salvar; ora, un precipicio; ya, un seto espinoso que se opon\u00eda a nuestro paso. La subida se ofrec\u00eda cada vez m\u00e1s empinada, por lo que nos dimos cuenta de que era grande la fatiga que nos aguardaba. A pesar de ello, no nos desanimamos, comenzando la escalada con el mayor denuedo. Despu\u00e9s de un corto espacio de penosa ascensi\u00f3n, en la que lo mismo nos serv\u00edamos de las manos que de los pies, ayud\u00e1ndonos rec\u00edprocamente, los obst\u00e1culos comenzaron a desaparecer y, al fin nos encontramos ante un sendero practicable por el que pudimos subir c\u00f3modamente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando he aqu\u00ed que llegamos a cierto lugar de la monta\u00f1a en el que vimos a numerosa gente que sufr\u00eda de manera horrible; grande fue nuestra sorpresa y compasi\u00f3n al observar tan extra\u00f1o espect\u00e1culo. No os puedo decir lo que vi, porque os causar\u00eda una pena demasiado intensa y, por otra parte, no ser\u00edais capaces de resistir mi descripci\u00f3n. Nada, pues, os dir\u00e9 sobre esto, prosiguiendo adelante mi relato.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre tanto vimos tambi\u00e9n a otras numerosas personas que sub\u00edan por las laderas de la monta\u00f1a hasta llegar a la cumbre, donde eran acogidas por los que las aguardaban con manifestaciones de j\u00fabilo y grandes aplausos. Al mismo tiempo, o\u00edmos una m\u00fasica verdaderamente divina: un conjunto de voces dulc\u00edsimas que modulaban suav\u00edsimos himnos. Esto nos animaba m\u00e1s y m\u00e1s a continuar la subida. Mientras prosegu\u00edamos adelante yo pensaba y les dec\u00eda a mis muchachos:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfPero nosotros que queremos llegar al Para\u00edso, estamos ya muertos? Siempre he o\u00eddo decir que antes es necesario ser juzgado. \u00bfY nosotros hemos sido juzgados?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No -me respondieron-. Nosotros estamos todav\u00eda vivos; a\u00fan no hemos sido juzgados. Y re\u00edamos al hacer tales comentarios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Sea como fuere -volv\u00ed a decir-; vivos o muertos prosigamos adelante para poder ver lo que hay all\u00e1 arriba; algo habr\u00e1. Y aceleramos la marcha.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A fuerza de caminar, llegamos por fin a la cumbre de la monta\u00f1a. Los que estaban ya en la cima, se aprestaban a festejar nuestra llegada, cuando me volv\u00ed hacia atr\u00e1s para comprobar si estaban conmigo todos los j\u00f3venes; pero con gran dolor pude constatar que me encontraba casi solo. De todos mis compa\u00f1eros, s\u00f3lo tres o cuatro hab\u00edan permanecido junto a m\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y los dem\u00e1s? -pregunt\u00e9, mientras me deten\u00eda bastante contrariado.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh! -me dijeron-; se han quedado por el camino, quienes, en una parte, quienes en otra; pero tal vez lleguen aqu\u00ed. Mir\u00e9 hacia abajo y los vi esparcidos por la monta\u00f1a, entretenidos unos en buscar caracoles entre las piedras; otros, en hacer ramos de flores silvestres; \u00e9stos, en arrancar frutas verdes; aqu\u00e9llos, en perseguir mariposas; algunos, en perseguir grillos, no faltando quienes se hab\u00edan sentado a descansar sobre un matorral bajo la sombra de una planta. Entonces comenc\u00e9 a gritar con todas mis fuerzas mientras me descoyuntaba los brazos por atraer la atenci\u00f3n de aquellos muchachos, llam\u00e1ndoles al mismo tiempo a cada uno por su nombre, incit\u00e1ndoles a que se diesen prisa, pues no era aquel el momento m\u00e1s oportuno para detenerse. Algunos atendieron a mis indicaciones, llegando a ocho los que se juntaron a m\u00ed, pero los dem\u00e1s no me hicieron caso y continuaron ocupados en aquellas bagatelas, sin preocuparse de momento por escalar la cumbre. Yo no quer\u00eda de ninguna manera llegar al Para\u00edso con tan exiguo acompa\u00f1amiento; por eso, resuelto a ir en busca de los remisos, dije a los que me acompa\u00f1aban:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Voy a bajar en busca de aqu\u00e9llos; quedaos vosotros aqu\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dicho y hecho. A cuantos encontraba en mi bajada les ordenaba proseguir hacia arriba. A unos les hac\u00eda una advertencia; a otros, un amable reproche; a \u00e9ste le daba una reprimenda; a aqu\u00e9l, una palmada; al otro, un empuj\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Seguid para arriba, por caridad -les dec\u00eda afanosamente-; no os deteng\u00e1is con esas bagatelas. De esta manera al encontrarme de nuevo al pie de la monta\u00f1a ya hab\u00eda avisado a casi todos y me encontraba entre las bre\u00f1as del monte que hab\u00edamos subido con tanto trabajo. Vi a algunos que, cansados por la fatiga de la ascensi\u00f3n y desanimados por lo que a\u00fan les quedaba por escalar, hab\u00edan resuelto volver hacia abajo. Por mi parte, determin\u00e9 emprender de nuevo la subida para reunirme con los j\u00f3venes que hab\u00edan quedado en la cumbre, pero tropec\u00e9 con una piedra y me despert\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya os he contado el sue\u00f1o. S\u00f3lo deseo de vosotros dos cosas. Os vuelvo a repetir que no cont\u00e9is fuera de casa, a ninguna persona extra\u00f1a, nada de cuanto os he dicho; pues, si alg\u00fan extra\u00f1o oyese estas cosas, tal vez las tomar\u00eda a risa. Yo os las cuento para haceros pasar un rato agradable. Comentad, pues, el sue\u00f1o entre vosotros cuanto quer\u00e1is, pero deseo que no le deis m\u00e1s importancia que la que se puede dar a los sue\u00f1os. Adem\u00e1s, quiero recomendaros otra cosa y es, que ninguno venga a preguntarme si estaba o no estaba, qui\u00e9n era o qui\u00e9n no era; qu\u00e9 hac\u00eda o qu\u00e9 dejaba de hacer, si se hallaba entre los pocos o entre los muchos, qu\u00e9 lugar ocupaba, etc.; porque ser\u00eda repetir la m\u00fasica de este invierno. El contestar a tantas preguntas podr\u00eda ser para algunos m\u00e1s perjudicial que \u00fatil y yo no quiero inquietarlas conciencias.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Solamente os quiero hacer presente que, si el sue\u00f1o no hubiese sido un sue\u00f1o, sino una realidad, y en verdad hubi\u00e9semos tenido que morir entonces, entre tantos j\u00f3venes como est\u00e1is aqu\u00ed reunidos; si nos hubi\u00e9semos dirigido al Para\u00edso, s\u00f3lo un n\u00famero insignificante habr\u00eda llegado a la meta. De setecientos o tal vez ochocientos, quiz\u00e1 tres o cuatro. Pero, no os alarm\u00e9is; entend\u00e1monos. Os explicar\u00e9 esta exorbitante desproporci\u00f3n: quiero decir que s\u00f3lo tres o cuatro habr\u00edan llegado directamente al Para\u00edso, sin pasar alg\u00fan tiempo por las llamas del Purgatorio. Algunos permanecer\u00edan en este lugar de expiaci\u00f3n algunos minutos; otros, tal vez un d\u00eda; otros, varios d\u00edas o varias semanas; en resumen, que casi todos ten\u00edan que pasar un per\u00edodo m\u00e1s o menos largo all\u00ed. \u00bfQuer\u00e9is saber qu\u00e9 es lo que hay que hacer para evitar el Purgatorio? Procurad ganar todas las indulgencias que pod\u00e1is. Si practic\u00e1is aquellas devociones a las que van anejas indulgencias, tras cumplir los requisitos se\u00f1alados se entiende; si gan\u00e1is indulgencias plenarias, ir\u00e9is directamente al Para\u00edso.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco no dio de este sue\u00f1o explicaci\u00f3n alguna personal y pr\u00e1ctica a cada uno de los alumnos, como en otras ocasiones; haciendo muy contadas reflexiones sobre las distintas escenas presentadas en el mismo. No era cosa f\u00e1cil el hacerlo. Se trataba, como probaremos m\u00e1s adelante, de ideas plasmadas en m\u00faltiples cuadros; que lo mismo se suced\u00edan unas a otras que aparec\u00edan simult\u00e1neamente, representando el Oratorio del presente y del futuro; a todos los alumnos de entonces en el Oratorio y a los que vendr\u00edan despu\u00e9s, con su retrato moral y su suerte en el porvenir; a la P\u00eda Sociedad Salesiana con su crecimiento, sus peripecias y azares; a la Iglesia Cat\u00f3lica con las odiosas persecuciones preparadas por sus enemigos, y los triunfos que alcanzar\u00eda; y as\u00ed sucesivamente con referencia a otros hechos particulares o generales.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ante perspectivas tan amplias, entrelaz\u00e1ndose y confundi\u00e9ndose, en el desarrollo de las escenas, hechos, personas y cosas, no pod\u00eda don Bosco, no sab\u00eda exponer por entero lo que se hab\u00eda desarrollado tan vivamente ante su imaginaci\u00f3n; y era conveniente, y aun justo, callar muchas cosas o manifestarlas s\u00f3lo a personas prudentes, a las que pod\u00eda servir este secreto de consuelo o de aviso.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed, pues, al exponer don Bosco a los muchachos varios sue\u00f1os, de los que a su tiempo tendremos que hablar, eleg\u00eda lo que les pod\u00eda ser m\u00e1s \u00fatil, por ser \u00e9sta la intenci\u00f3n del que inspiraba aquellas misteriosas revelaciones. Pero, de vez en cuando, don Bosco, por la honda impresi\u00f3n que hab\u00eda recibido, y tambi\u00e9n por el estudio de la selecci\u00f3n, alud\u00eda confusamente y de pasada a otros hechos, cosas, e ideas, a veces dir\u00edase que incoherentes y ajenas a su relato, pero que revelaban ser mucho m\u00e1s lo que callaba que lo que dec\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto hab\u00eda hecho precisamente en aquellos d\u00edas al describir su magn\u00edfico paseo; y nosotros trataremos de explicarlo brevemente, ya con algunas palabras de don Bosco, ya con algunas reflexiones nuestras, que sometemos al discreto examen de los lectores. Diremos pues:<br>1.\u00b0 La colina que don Bosco encuentra al principio de su camino, parece que representa el Oratorio. Prevalece en ella una vegetaci\u00f3n joven. No existen \u00e1rboles a\u00f1osos de tronco alto y grueso. En todas las estaciones se recogen flores y frutos; lo mismo suceder\u00e1 en el Oratorio. Este, como todas las obras de Dios, se mantiene de la beneficencia, de la cual dice el Eclesi\u00e1stico en el Cap\u00edtulo XL, que es como un jard\u00edn bendecido por Dios que da preciosos frutos; frutos de inmortalidad, semejante al Para\u00edso terrenal; entre los dem\u00e1s \u00e1rboles estaba el \u00e1rbol de la vida.<br>2.\u00b0 El que sube a la monta\u00f1a es el hombre dichoso descrito en el Salmo LXXXIII, cuya fortaleza radica toda en el Se\u00f1or. A pesar de encontrarse en esta tierra, en este valle de l\u00e1grimas, ascensiones <em>in<\/em> <em>corde suo disposuit<\/em> (determin\u00f3 en su coraz\u00f3n subir), est\u00e1 dispuesto a subir continuamente hasta llegar al tabern\u00e1culo del Alt\u00edsimo, o sea, al cielo. Y en su compa\u00f1\u00eda otros muchos. Y el legislador, Jesucristo, le bendecir\u00e1, le colmar\u00e1 de gracias celestiales e ir\u00e1 de virtud en virtud y llegar\u00e1 a ver a Dios en la bienaventurada Si\u00f3n y ser\u00e1 eternamente feliz.<br>3.\u00b0 Los lagos son como el compendio de la historia de la Iglesia. Aquellos miembros innumerables, que se ve\u00edan descuartizados a las orillas de los mismos, pertenecen a los perseguidores de la Iglesia, a los herejes, a los cism\u00e1ticos y a los cristianos rebeldes. De ciertas palabras del sue\u00f1o se deduce que don Bosco hab\u00eda visto algunos acontecimientos presentes y futuros. A unos cuantos en privado -dice la cr\u00f3nica- al hablarles el siervo de Dios de aquel valle vac\u00edo, que estaba del otro lado del lago de sangre, les dijo:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ese valle se ha de llenar especialmente con la sangre de los sacerdotes y pudiera ser que pronto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estos d\u00edas -contin\u00faa la cr\u00f3nica- don Bosco ha ido a visitar al Cardenal De Angelis. Su Eminencia le dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Cu\u00e9nteme algo que me cause alegr\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Le contar\u00e9 un sue\u00f1o. -le replic\u00f3 don Bosco.\u00bb-Le escuchar\u00e9 con sumo gusto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El siervo de Dios comenz\u00f3 a narrar lo que anteriormente hemos descrito, pero con mayor n\u00famero de detalles y consideraciones; pero, al llegar a la descripci\u00f3n del lago de sangre, el Cardenal se torn\u00f3 serio y melanc\u00f3lico. Entonces don Bosco interrumpi\u00f3 el relato diciendo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Aqu\u00ed termino!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Prosiga, prosiga -le dijo el Cardenal.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Basta, ya basta -concluy\u00f3 don Bosco y prosigui\u00f3 hablando de cosas amenas.\u00bb<br>4.\u00b0 La escena que representa el paso estrech\u00edsimo entre las dos rocas, el puentecillo de madera, s\u00edmbolo de la Cruz de Jesucristo, la seguridad de pasar a la otra parte en quien est\u00e1 sostenido por la fe, el peligro de caer en el precipicio al avanzar sin rectitud de intenci\u00f3n, los obst\u00e1culos de toda suerte hasta llegar al lugar en que el sendero se hace m\u00e1s practicable; todo esto, si no estamos en un error, se refiere a las vocaciones religiosas. Los que estaban en la plaza deb\u00edan ser jovencitos llamados por Dios a servirle en la Sociedad Salesiana. En efecto, se hace constar que la gente que estaba esperando en el momento de entrar por el sendero que conduc\u00eda al Para\u00edso, estaba contenta, parec\u00eda feliz y se divert\u00eda: caracter\u00edsticas todas aplicadas de una manera especial a la juventud. A\u00f1adamos que, al subir la monta\u00f1a, unos se deten\u00edan y otros volv\u00edan atr\u00e1s. \u00bfNo representa esto el enfriamiento en la propia vocaci\u00f3n? Don Bosco dio a esta parte del sue\u00f1o un significado que indirectamente pod\u00eda aplicarse a la vocaci\u00f3n, pero no crey\u00f3 oportuno hablar m\u00e1s expl\u00edcitamente de ello.<br>5.\u00b0 En la monta\u00f1a, apenas vencidos los obst\u00e1culos que se ofrecieron en su falda, el siervo de Dios vio una multitud v\u00edctima del sufrimiento. \u00abAlgunos le preguntaron privadamente -escribe don Juan Bonetti- y \u00e9l les respondi\u00f3:<br>Este lugar representa al Purgatorio. Si tuviese que hacer una pl\u00e1tica sobre dicho tema, no har\u00eda m\u00e1s que describir lo que vi. Son cosas que meten miedo. S\u00f3lo dir\u00e9 que, entre las diversas clases de tormentos, vi a unos que eran aplastados por prensas; debajo de las cuales ve\u00edanse asomar las manos, los pies, la cabeza y los ojos se les sal\u00edan de las \u00f3rbitas. Quedaban deslomados, triturados e infund\u00edan un terror indescriptible en el coraz\u00f3n de quien los miraba.\u00bb<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1adimos una postrera e importante observaci\u00f3n, aplicable a este sue\u00f1o y a todos los dem\u00e1s. En estos sue\u00f1os o visiones, por as\u00ed llamarlos, entra casi siempre en escena un personaje misterioso que hace de gu\u00eda y de int\u00e9rprete a don Bosco. -Quien podr\u00e1 ser? He aqu\u00ed la parte m\u00e1s sorprendente y bella de estos sue\u00f1os que don Bosco, tras narrarlos, conservaba en el secreto de su coraz\u00f3n.<br><br><em>(MB IT VI, 864-882 \/ MB ES VI,853-666)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vamos a proceder a la narraci\u00f3n de otro hermoso sue\u00f1o que tuvo don Bosco durante&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":34954,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":197,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[2566,1720,2636,2558,1768,1828,2633,1816,1966,1984],"class_list":["post-34961","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-gracias-recibidas","tag-iglesia","tag-jovenes","tag-salvacion","tag-suenos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34961","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34961"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34961\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34954"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34961"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34961"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34961"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}