{"id":34340,"date":"2025-01-08T11:08:47","date_gmt":"2025-01-08T11:08:47","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=34340"},"modified":"2025-01-08T11:09:24","modified_gmt":"2025-01-08T11:09:24","slug":"aguinaldo-2025-anclados-en-la-esperanza-peregrinos-con-los-jovenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/comunicaciones-del-rector-mayor\/aguinaldo-2025-anclados-en-la-esperanza-peregrinos-con-los-jovenes\/","title":{"rendered":"Aguinaldo 2025. Anclados en la esperanza, peregrinos con los j\u00f3venes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_Toc187224828\">INTRODUCCI\u00d3N. ANCLADOS EN LA ESPERANZA, PEREGRINOS CON LOS J\u00d3VENES<\/a><br><a href=\"#_Toc187224829\">1. ENCUENTRO CON CRISTO NUESTRA ESPERANZA PARA RENOVAR EL SUE\u00d1O DE DON BOSCO<\/a><br><a href=\"#_Toc187224830\">1.1 El Jubileo<\/a><br><a href=\"#_Toc187224831\">1.2. El aniversario de la primera expedici\u00f3n misionera salesiana<\/a><br><a href=\"#_Toc187224832\">2. El JUBILEO: CRISTO NUESTRA ESPERANZA<\/a><br><a href=\"#_Toc187224833\">2.1. Peregrinos, anclados en la esperanza cristiana<\/a><br><a href=\"#_Toc187224834\">2.2. Esperanza como camino hacia Cristo, camino hacia la vida eterna<\/a><br><a href=\"#_Toc187224835\">2.3 Caracter\u00edsticas de la esperanza<\/a><br><a href=\"#_Toc187224836\">2.3.1 La esperanza, tensi\u00f3n continua, pronta, visionaria y prof\u00e9tica<\/a><br><a href=\"#_Toc187224837\">2.3.2 La esperanza es apuesta de futuro<\/a><br><a href=\"#_Toc187224838\">2.3.3 La esperanza no es un asunto privado<\/a><br><a href=\"#_Toc187224839\">3. LA ESPERANZA FUNDAMENTO DE LA MISI\u00d3N<\/a><br><a href=\"#_Toc187224840\">3.1. La esperanza es una invitaci\u00f3n a la responsabilidad<\/a><br><a href=\"#_Toc187224841\">3.2 La esperanza exige coraje a la comunidad cristiana en la evangelizaci\u00f3n<\/a><br><a href=\"#_Toc187224842\">3.3. \u00ab<em>Da mihi animas<\/em>\u00bb: el \u00abesp\u00edritu\u00bb de la misi\u00f3n<\/a><br><a href=\"#_Toc187224843\">3.3.1 Las actitudes del enviado<\/a><br><a href=\"#_Toc187224844\">3.3.2 Reconocer, repensar y relanzar.<\/a><br><a href=\"#_Toc187224845\">4. UNA ESPERANZA JUBILAR Y MISIONERA QUE SE TRADUCE EN VIDA CONCRETA Y COTIDIANA<\/a><br><a href=\"#_Toc187224846\">4.1 La esperanza fuerza en la vida cotidiana que exige testimonio<\/a><br><a href=\"#_Toc187224847\">4.2 La esperanza es el arte de la paciencia<\/a><br><a href=\"#_Toc187224848\">5. EL ORIGEN DE NUESTRA ESPERANZA: EN DIOS CON DON BOSCO<\/a><br><a href=\"#_Toc187224849\">5.1 Dios es el origen de nuestra esperanza<\/a><br><a href=\"#_Toc187224850\">5.1.1. Breve referencia al sue\u00f1o<\/a><br><a href=\"#_Toc187224851\">5.1.2. Don Bosco \u00abgigante\u00bb de la esperanza<\/a><br><a href=\"#_Toc187224852\">5.1.3. Caracter\u00edsticas de la esperanza en Don Bosco<\/a><br><a href=\"#_Toc187224853\">5.1.4. Los \u00abfrutos\u00bb de la esperanza en Don Bosco<\/a><br><a href=\"#_Toc187224854\">5.2. La fidelidad de Dios: hasta el final<\/a><br><a href=\"#_Toc187224855\">6. CON\u2026 MAR\u00cdA, ESPERANZA Y PRESENCIA MATERNA<\/a><br><\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224828\">INTRODUCCI\u00d3N. ANCLADOS EN LA ESPERANZA, PEREGRINOS CON LOS J\u00d3VENES<\/a> <\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridas hermanas y hermanos pertenecientes a los diferentes grupos de la Familia Salesiana de Don Bosco, \u00a1reciban un cordial saludo al comienzo de este nuevo a\u00f1o 2025!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sin emoci\u00f3n me dirijo a todos y cada uno en este tiempo de gracia marcado por dos acontecimientos importantes para la vida de la Iglesia y para nuestra Familia: el Jubileo del a\u00f1o 2025, que comenz\u00f3 solemnemente el pasado 24 de diciembre con la apertura de la Puerta Santa de la Bas\u00edlica de San Pedro en el Vaticano, y el 150 aniversario de la primera expedici\u00f3n misionera querida por nuestro padre Don Bosco, que parti\u00f3 el 11 de noviembre de 1875 hacia Argentina y otros pa\u00edses del continente americano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de dos acontecimientos importantes que encuentran en la esperanza su punto de encuentro. De hecho, el papa Francisco ha indicado exactamente esta virtud como perspectiva al convocar el Jubileo; de la misma manera la experiencia misionera es un presagio de esperanza para todos: para los que se han ido (y se van) y para los que se han sido alcanzados por los misioneros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El a\u00f1o que nos ha sido dado est\u00e1, pues, lleno de ideas para nuestro crecimiento concreto y cotidiano, para que nuestra humanidad sea fecunda en la atenci\u00f3n a los dem\u00e1s\u2026 Esto s\u00f3lo suceder\u00e1 en los corazones que ponen a Dios en el centro, hasta el punto de poder decir: \u00abAntes que a m\u00ed te pongo a ti\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este comentario m\u00edo intentar\u00e9 resaltar estos elementos, para profundizar, en clave carism\u00e1tica, lo que la Iglesia est\u00e1 invitada a vivir a lo largo de este a\u00f1o, y subrayar lo que para nosotros, Familia de Don Bosco, debe guiarnos hacia nuevos horizontes.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224829\">1. ENCUENTRO CON CRISTO NUESTRA ESPERANZA PARA RENOVAR EL SUE\u00d1O DE DON BOSCO<\/a> <\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00edtulo del Aguinaldo implica el entrelazamiento de dos acontecimientos: el jubileo ordinario del a\u00f1o 2025 y el 150\u00b0 aniversario de la primera expedici\u00f3n misionera enviada por Don Bosco a Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concomitancia, que me atrevo a definir como \u00abprovidencial\u00bb, de los dos acontecimientos hace del 2025 un a\u00f1o decididamente extraordinario para todos nosotros y para los Salesianos de Don Bosco todav\u00eda m\u00e1s. De hecho, en los meses de febrero, marzo y abril se celebrar\u00e1 el 29\u00ba Cap\u00edtulo General que conducir\u00e1, entre otras cosas, a la elecci\u00f3n del nuevo Rector Mayor y del nuevo Consejo General.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acontecimientos globales y particulares, por tanto, que nos involucran de diferentes maneras y que queremos vivir con profundidad e intensidad. Porque es precisamente gracias a estos acontecimientos que podemos experimentar la alegr\u00eda del encuentro con Cristo y la importancia de permanecer anclados en la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224830\">1.1 El Jubileo<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab<em>\u00a1Spes non confundit! <\/em>\u00a1La esperanza no defrauda!\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed nos presenta el papa Francisco el Jubileo. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! \u00a1Qu\u00e9 indicaci\u00f3n tan \u00abprof\u00e9tica\u00bb!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Jubileo es una peregrinaci\u00f3n para volver a poner a Jesucristo en el centro de nuestra vida y de la vida del mundo. Porque \u00e9l es nuestra esperanza. \u00a1\u00c9l es la Esperanza de la Iglesia y del mundo entero!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos somos conscientes de que hoy el mundo necesita esa esperanza que nos conecta con Jesucristo y con nuestros dem\u00e1s hermanos y hermanas. Necesitamos esa esperanza que nos hace peregrinos, que nos pone en movimiento y que nos hace caminar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablamos de esperanza como redescubrimiento de la presencia de Dios: escribe el papa Francisco: \u00ab\u00a1Que la esperanza les colme coraz\u00f3n!\u00bb<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, no s\u00f3lo calienta el coraz\u00f3n, sino que lo llena, \u00a1lo llena hasta desbordar!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224831\">1.2. El aniversario de la primera expedici\u00f3n misionera salesiana<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y los corazones, de los participantes en la primera expedici\u00f3n misionera salesiana a Argentina hace 150 a\u00f1os, estaban llenos de esta esperanza desbordante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Don Bosco desde Valdocco lanza su coraz\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de todas las fronteras, enviando a sus hijos al otro lado del mundo! Los env\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de toda seguridad humana, los env\u00eda a continuar lo que \u00e9l hab\u00eda comenzado. Se pone en camino con los dem\u00e1s, esperando e infundiendo esperanza. Simplemente los env\u00eda y los primeros hermanos (j\u00f3venes) salen y van. \u00bfD\u00f3nde? \u00a1Ni siquiera lo saben! Pero conf\u00edan en la esperanza, obedecen. Porque es la presencia de Dios la que nos gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella obediencia plena de entusiasmo tambi\u00e9n nuestra esperanza actual encuentra nueva energ\u00eda y nos empuja a salir como peregrinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso hay que celebrar este aniversario: porque nos ayuda a reconocer un don (no una conquista personal, sino un don gratuito del Se\u00f1or), nos permite recordar y, desde la memoria, sacar fuerzas para afrontar y construir el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivamos, pues, hoy, para hacer posible este futuro y hag\u00e1moslo de la \u00fanica manera que consideramos grande: compartiendo con los j\u00f3venes y con todas las personas de nuestros ambientes (empezando por los m\u00e1s pobres y olvidados) el viaje para ir al encuentro con Cristo, nuestra \u00fanica Esperanza.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224832\">2. El JUBILEO: CRISTO NUESTRA ESPERANZA<\/a> <\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jubileo es caminar juntos, anclados en Cristo nuestra esperanza. Pero \u00bfqu\u00e9 significa realmente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Retomo los elementos de la Bula que convocaci\u00f3n del Jubileo 2025 que ponen de relieve algunas caracter\u00edsticas de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224833\">2.1. Peregrinos, anclados en la esperanza cristiana<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos convencidos de que nada ni nadie podr\u00e1 separarnos de Cristo<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Porque es a \u00c9l a quien queremos y debemos permanecer aferrados, anclados. No podemos caminar sin nuestra ancla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ancla de la esperanza es, por tanto, Cristo mismo, que lleva en la cruz, en presencia del Padre, los sufrimientos y las heridas de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ancla, de hecho, tiene forma de cruz, por lo que tambi\u00e9n se representaba en las catacumbas para simbolizar la pertenencia de los fieles difuntos a Cristo Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta ancla ya est\u00e1 firmemente unida al puerto de la salvaci\u00f3n. Nuestra tarea consiste en atar a ella nuestra vida, la cuerda que une nuestra nave al ancla de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Navegamos sobre las agitadas olas del mar y necesitamos anclarnos a algo s\u00f3lido. Pero la tarea ya no es la de echar el ancla y fijarla al fondo del mar. La tarea es atar nuestro barco a la cuerda que, por as\u00ed decirlo, cuelga del Cielo, donde est\u00e1 firmemente fijada el ancla de Cristo. Al unirnos a esta cuerda, nos unimos al ancla de la salvaci\u00f3n y hacemos cierta nuestra esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza es cierta cuando la barca de nuestra vida se ata a esa cuerda que nos une al ancla que est\u00e1 fijada en Cristo crucificado que est\u00e1 a la diestra del Padre, es decir, en la comuni\u00f3n eterna del Padre, en el amor del Esp\u00edritu Santo<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo est\u00e1 bien expresado en la oraci\u00f3n lit\u00fargica de la solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab<\/em><em>Dios todopoderoso, conc\u00e9denos exultar santamente de gozo y alegrarnos con religiosa acci\u00f3n de gracias, porque la ascensi\u00f3n de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y adonde ya se ha adelantado gloriosamente nuestra Cabeza, esperamos llegar tambi\u00e9n los miembros de su cuerpo<\/em><em>\u00bb<\/em><a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor y pol\u00edtico checo V\u00e1clav Havel define la esperanza como un estado de \u00e1nimo, una dimensi\u00f3n del alma. No depende de una observaci\u00f3n previa del mundo, no se trata de una predicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Byung-Chul Han a\u00f1ade: \u00abLa esperanza es una orientaci\u00f3n del coraz\u00f3n que trasciende el mundo inmediato de la experiencia, es un anclaje en alg\u00fan lugar m\u00e1s all\u00e1 del horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ra\u00edces de la esperanza se encuentran en lo trascendente: por eso no es lo mismo tener Esperanza que estar satisfecho porque las cosas van bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos pensar que esperar es simplemente querer sonre\u00edrle a la vida para que ella a su vez te sonr\u00eda, pero no, hay que profundizar m\u00e1s, hay que caminar esa cuerda que nos lleve hacia el ancla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza es la capacidad de cada uno de nosotros de trabajar por algo porque es correcto hacerlo, no porque ese algo tenga un \u00e9xito garantizado. Podr\u00eda ser un fracaso, podr\u00eda salir mal: no esperamos que vaya bien, no somos optimistas. Trabajamos para que esto suceda. Por eso la esperanza no es lo mismo que el optimismo. La esperanza no es la creencia de que algo saldr\u00e1 bien sino la certeza de que algo tiene sentido independientemente de su resultado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacer algo porque tiene sentido: en eso consiste la esperanza, que presupone los valores y presupone la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que le da a ella la fuerza para vivir y a nosotros la fuerza para probar algo una y otra vez, incluso en la desesperaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPero c\u00f3mo caminar permaneciendo anclado? El ancla te lastra, te frena, te fija. \u00bfA d\u00f3nde lleva este camino? Lleva a la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224834\">2.2. Esperanza como camino hacia Cristo, camino hacia la vida eterna<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La promesa de la vida eterna, tal como se nos da a cada uno de nosotros, no pasa por alto el camino de la vida, no es un salto hacia arriba, no propone subirse a un cohete que despega del suelo y vuela hacia el espacio dejando abajo la calle, el polvo del camino, ni deja que el barco vaya a la deriva en medio del mar sin nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta promesa es precisamente un ancla que queda fijada en la eternidad, pero a la que permanecemos unidos por una cuerda que viene a estabilizar la nave que surca el mar. Y es precisamente el hecho de que est\u00e9 fija en el Cielo lo que permite que la nave no permanezca quieta en medio del mar, sino que avance entre las olas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el ancla de Cristo fijase al hombre en el fondo del mar, todos permanecer\u00edamos quietos donde estamos, quiz\u00e1s tranquilos, sin problemas, pero quietos, sin viajar, sin avanzar. En cambio, precisamente el anclaje de la vida al Cielo significa que la promesa que inspira nuestra esperanza no detiene el camino, no da la seguridad de un refugio en el que encerrarse y detenernos, sino que nos da certeza para caminar y continuar el camino. La promesa de una meta cierta, ya alcanzada por Cristo para nosotros, hace que cada paso en el camino de la vida sea firme y decisivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante entender el Jubileo como peregrinaci\u00f3n, como una invitaci\u00f3n a ponernos en movimiento, a salir de nosotros mismos para ir hacia Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jubileo, pues, ha sido, siempre, sin\u00f3nimo de camino. Si realmente deseas a Dios tienes que moverte, tienes que caminar. Porque el deseo de Dios, la nostalgia de Dios, te mueve a encontrarlo y, al mismo tiempo, te lleva a redescubrirte a ti mismo y a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNacemos para no morir nunca\u00bb<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bell\u00edsimo y significativo es el t\u00edtulo de la biograf\u00eda de la sierva de Dios Chiara Corbella Petrillo. S\u00ed, porque nuestra venida al mundo est\u00e1 orientada a la vida eterna. La vida eterna es una promesa que derriba la puerta de la muerte, abri\u00e9ndonos al \u00abcara a cara con Dios\u00bb, para siempre. \u00a1La muerte es una puerta que se cierra y al mismo tiempo un port\u00f3n que se abre de par en par al encuentro definitivo con Dios!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos cu\u00e1n vivo estaba en Don Bosco el deseo del Cielo, propuesto y compartido gozosamente con los j\u00f3venes del Oratorio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224835\"><\/a><a>2.3 <\/a>Caracter\u00edsticas de la esperanza <\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224836\">2.3.1 La esperanza, tensi\u00f3n continua, pronta, visionaria y prof\u00e9tica<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gabriel Marcel<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, el llamado fil\u00f3sofo de la esperanza, nos ense\u00f1a que la esperanza se encuentra en el tejido de una experiencia continua, esperar significa dar cr\u00e9dito a una realidad como portadora del futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eric Fromm<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a> escribe que la esperanza no es una espera pasiva, sino una tensi\u00f3n continua y constante. Es como un tigre, agach\u00e1ndose y saltando s\u00f3lo cuando es el momento preciso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tener esperanza significa estar alerta en todo momento, por todo lo que a\u00fan no ha sucedido. Las v\u00edrgenes que esperaban al novio con las l\u00e1mparas encendidas esperaban, Don Bosco esperaba ante las dificultades y se arrodillaba para orar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza est\u00e1 lista en el momento en que todo est\u00e1 a punto de nacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 vigilante, atenta, en escucha, capaz de liderar la creaci\u00f3n de algo nuevo, de dar vida al futuro en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso es \u00abvisionaria y prof\u00e9tica\u00bb. Focaliza nuestra atenci\u00f3n en lo que a\u00fan no es, es la que ayuda a dar a luz algo nuevo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224837\">2.3.2 La esperanza es apuesta de futuro<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin esperanza no hay revoluci\u00f3n, no hay futuro, s\u00f3lo hay un presente hecho de optimismo est\u00e9ril.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A menudo se piensa que quienes tienen esperanza son optimistas, mientras que los pesimistas son esencialmente su opuesto. No es as\u00ed. Es importante no confundir esperanza con el optimismo. La esperanza es mucho m\u00e1s profunda, porque no depende de estados de \u00e1nimo, sensaciones o sentimentalismos. La esencia del <strong>optimismo<\/strong> es la positividad innata. El optimista vive convencido de que, de alguna manera, las cosas mejorar\u00e1n. Para un optimista el tiempo est\u00e1 cerrado, no contempla el futuro: todo ir\u00e1 bien y ya est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, el tiempo tambi\u00e9n est\u00e1 cerrado para el <strong>pesimista<\/strong>: se encuentra atrapado en el presente como en una prisi\u00f3n, niega todo sin aventurarse a otros mundos posibles. El pesimista es tan testarudo como el optimista, ambos est\u00e1n ciegos ante las posibilidades, porque lo posible les es ajeno, les falta la pasi\u00f3n por lo posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diferencia de ambos, la esperanza apuesta por lo que puede ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que podr\u00eda ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, todav\u00eda, el optimista (como el pesimista) no act\u00faa, porque toda acci\u00f3n implica un riesgo y como no quiere correr ese riesgo, se queda parado, no quiere experimentar el fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza, en cambio, se mueve para buscar, intenta encontrar una direcci\u00f3n, se dirige hacia lo que no conoce, toma rumbo hacia cosas nuevas. Esto es el peregrinar de un cristiano.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224838\">2.3.3 La esperanza no es un asunto privado<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos llevamos esperanzas en nuestros corazones. No es posible no tener esperanza, pero tambi\u00e9n es cierto que podemos enga\u00f1arnos, considerando perspectivas e ideales que nunca se realizar\u00e1n, que no son m\u00e1s que quimeras y se\u00f1uelos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gran parte de nuestra cultura, especialmente la occidental, est\u00e1 llena de falsas esperanzas que enga\u00f1an y destruyen o pueden arruinar irremediablemente la existencia de individuos y sociedades enteras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el pensamiento positivo, basta con sustituir los pensamientos negativos por otros positivos para vivir m\u00e1s felices. A trav\u00e9s de este sencillo mecanismo los aspectos negativos de la vida se omiten por completo y el mundo aparece como un mercado de Amazon que nos proporcionar\u00e1 todo lo que queramos gracias a nuestra actitud positiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concluyendo, si nuestro deseo de pensar en positivo fuera suficiente para ser felices, entonces cada uno ser\u00eda el \u00fanico responsable de su propia felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, el culto a la positividad a\u00edsla a las personas, las vuelve ego\u00edstas y destruye la empat\u00eda, porque las personas est\u00e1n cada vez m\u00e1s ocupadas s\u00f3lo con ellas mismas y no les interesa el sufrimiento de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza, a diferencia del pensamiento positivo, no evita la negatividad de la vida, no a\u00edsla sino que une y reconcilia, porque el protagonista de la Esperanza no soy yo, centrado en mi ego, atrincherado exclusivamente en m\u00ed mismo, el secreto de la Esperanza somos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, hermanas de la Esperanza son el Amor, la Fe y la Trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224839\">3. LA ESPERANZA FUNDAMENTO DE LA MISI\u00d3N<\/a> <\/h1>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224840\">3.1. La esperanza es una invitaci\u00f3n a la responsabilidad<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza es un don y, como tal, debe transmitirse a todas las personas que encontramos en nuestro camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Pedro lo dice claramente: \u00abEstad siempre dispuestos a dar respuesta a cualquiera que os pida raz\u00f3n de vuestra esperanza\u00bb<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Nos invita a no tener miedo, a actuar en la vida cotidiana, a dar raz\u00f3n \u2013\u00a1qu\u00e9 esp\u00edritu salesiano en esta palabra \u00abraz\u00f3n\u00bb! \u2013 de esperanza. Esta es una responsabilidad del cristiano. Si somos mujeres y hombres de esperanza, \u00a1se nota!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abDar respuesta de la esperanza que hay en nosotros\u00bb, se convierte en anuncio de la \u00abbuena nueva\u00bb de Jes\u00fas y de su Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfpor qu\u00e9 es necesario responder a quien nos pide cuentas de la esperanza que hay en nosotros? \u00bfY por qu\u00e9 sentimos la necesidad de reencontrar la esperanza?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Bula que anuncia el Jubileo <em>Spes non confundit<\/em>, el papa Francisco recuerda que \u00abtodos, en realidad, necesitamos recuperar la alegr\u00eda de vivir, porque el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, no puede conformarse con sobrevivir o subsistir mediocremente, amold\u00e1ndose al momento presente y dej\u00e1ndose satisfacer solamente por realidades materiales. Eso nos encierra en el individualismo y corroe la esperanza, generando una tristeza que se anida en el coraz\u00f3n, volvi\u00e9ndonos desagradables e intolerantes\u00bb<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una observaci\u00f3n que llama la atenci\u00f3n, porque describe toda la tristeza que se puede sentir en nuestras sociedades y nuestras comunidades. Es una tristeza disfrazada de falsa alegr\u00eda, que nos anuncian, prometen y aseguran constantemente los medios de comunicaci\u00f3n, la publicidad, la propaganda de los pol\u00edticos, muchos falsos profetas del bienestar. Estar satisfechos con el bienestar nos impide abrirnos a un bien mucho mayor, mucho m\u00e1s verdadero, mucho m\u00e1s eterno: lo que Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles llaman \u00abla salvaci\u00f3n del alma, la salvaci\u00f3n de la vida\u00bb; un bien por el que Jes\u00fas nos invita a no temer perder la vida, los bienes materiales, las falsas seguridades que muchas veces se derrumban en un instante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre estas |cuestiones\u00bb, m\u00e1s o menos expresadas (incluso por los j\u00f3venes), tenemos la tarea de \u00abdar raz\u00f3n\u00bb. \u00bfQu\u00e9 quiero para los j\u00f3venes y para todas las personas que encuentro en mi camino? \u00bfQu\u00e9 me gustar\u00eda pedirle a Dios por ellos? \u00bfC\u00f3mo me gustar\u00eda que cambiaran sus vidas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo hay una respuesta: <em>la vida eterna<\/em>. No s\u00f3lo la vida eterna como estado sublime al que podemos llegar despu\u00e9s de la muerte, sino la vida eterna posible aqu\u00ed y ahora, vida eterna como la define Jes\u00fas: \u00abEsta es la vida eterna: que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo\u00bb<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, es decir, una vida definida, iluminada por la comuni\u00f3n con Cristo y, a trav\u00e9s de \u00c9l, con el Padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tenemos la tarea de acompa\u00f1ar a las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes en este camino hacia la vida eterna, en la acci\u00f3n educativa que nos distingue. Una acci\u00f3n que para nosotros Familia Salesiana es una misi\u00f3n. \u00bfY qu\u00e9 impulsa esta misi\u00f3n nuestra? Siempre Cristo, nuestra esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misi\u00f3n educativa, de hecho, tiene en el centro la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En \u00faltima instancia, la esperanza de Dios nunca es esperanza s\u00f3lo para s\u00ed misma. Es siempre esperanza para los dem\u00e1s: no nos a\u00edsla, nos hace solidarios y nos estimula a educarnos unos a otros en la verdad y en el amor.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224841\">3.2 La esperanza exige coraje a la comunidad cristiana en la evangelizaci\u00f3n<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El coraje y la esperanza son una combinaci\u00f3n interesante. De hecho, si es cierto que es imposible no tener esperanza, tambi\u00e9n lo es que para tener esperanza es necesario tener coraje. El coraje surge de tener la misma mirada de Cristo, capaz de esperar contra toda esperanza<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, de ver una soluci\u00f3n incluso donde aparentemente no hay salida. \u00a1Y qu\u00e9 \u00absalesiana\u00bb es esta actitud!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto requiere el coraje de ser uno mismo, de reconocer la propia identidad en el don de Dios e invertir las energ\u00edas en una responsabilidad precisa. Conscientes de que lo que nos ha sido confiado no es nuestro y que tenemos la tarea de transmitirlo a las pr\u00f3ximas generaciones. Este es el coraz\u00f3n de Dios, esta es la vida de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una actitud que encontramos en la primera expedici\u00f3n misionera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que es muy \u00fatil la referencia al art\u00edculo 34 de las Constituciones de los Salesianos de Don Bosco: destaca lo que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de nuestro movimiento carism\u00e1tico y apost\u00f3lico. Sugiero que cada uno de los grupos de nuestra compleja y hermosa Familia retome los mismos elementos que aqu\u00ed ofrezco, releyendo sus respectivas Constituciones y Estatutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El art\u00edculo tiene por t\u00edtulo <em>Evangelizaci\u00f3n y catequesis<\/em> y dice lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab\u201c<\/em><em>Esta Sociedad comenz\u00f3 siendo una simple catequesis\u201d. Tambi\u00e9n para nosotros la evan\u00adgelizaci\u00f3n y la catequesis son la dimensi\u00f3n fundamental de nuestra misi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Como Don Bosco, estamos llamados, todos y en todas las ocasiones, a ser educadores de la fe. Nuestra ciencia m\u00e1s eminente es, por tanto, conocer a Jesucristo, y nuestra alegr\u00eda m\u00e1s \u00ednti\u00adma, revelar a todos las riquezas insondables de su misterio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Caminamos con los j\u00f3venes para llevarlos a la persona del Se\u00f1or resucitado, de modo que, descubriendo en \u00c9l y en su Evangelio el sentido supremo de su propia existencia, crezcan como hombres nuevos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Virgen Mar\u00eda es una presencia materna en este camino. La hacemos conocer y amar como a la Mujer que crey\u00f3 y que auxilia e infunde esperanza\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este art\u00edculo representa el coraz\u00f3n palpitante que perfila bien, tambi\u00e9n para este Aguinaldo, cu\u00e1les son las energ\u00edas y oportunidades como cumplimiento y actualizaci\u00f3n del \u00absue\u00f1o global\u00bb que Dios inspir\u00f3 en Don Bosco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si vivir el Jubileo significa, ante todo, hacer que Jes\u00fas est\u00e9 y vuelva a estar en primer lugar, el esp\u00edritu misionero es consecuencia de esta primac\u00eda reconocida, que fortalece nuestra esperanza y se traduce en esa caridad educativa y pastoral que hace anunciar a todos los persona de Jesucristo. \u00c9ste es el coraz\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n y caracteriza la aut\u00e9ntica misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es significativo recordar el comienzo de la primera enc\u00edclica de Benedicto XVI, <em>Deus caritas est<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab<\/em><em>No se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva<\/em><em>\u00bb<\/em><a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, el encuentro con Cristo es prioritario y fundamental, no la \u00absimple\u00bb difusi\u00f3n de una doctrina, sino una profunda experiencia personal de Dios que nos empuja a comunicarlo, a hacerlo conocer y experimentar, convirti\u00e9ndonos en verdaderos \u00abmistagogos\u00bb en la vida de los j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224842\">3.3. \u00ab<em>Da mihi animas<\/em>\u00bb: el \u00abesp\u00edritu\u00bb de la misi\u00f3n<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Bosco ten\u00eda siempre ante sus ojos una frase que los j\u00f3venes pod\u00edan leer al pasar por su habitaci\u00f3n, expresi\u00f3n que llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n de Domingo Savio: \u00abDa mihi animas cetera peaje\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un equilibrio fundamental que une, en este lema, las dos prioridades que guiaron la vida de Don Bosco \u2013y que significativamente llamamos \u00abgracia de la unidad\u00bb\u2013, que nos permiten salvaguardar siempre la interioridad y la acci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si faltara el amor de Dios en el coraz\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda haber verdadera caridad pastoral? Y al mismo tiempo, si el ap\u00f3stol no descubriera el rostro de Dios en su pr\u00f3jimo, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda decirse que ama a Dios?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El secreto de Don Bosco es el de haber experimentado personalmente el \u00fanico \u00abmovimiento de caridad hacia Dios y hacia los hermanos\u00bb<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\">[15]<\/a> que caracteriza el esp\u00edritu salesiano.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224843\">3.3.1 Las actitudes del enviado<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay dos sue\u00f1os-clave en la vida de Don Bosco, en los que se evidencian las actitudes del ap\u00f3stol, del enviado:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>el \u00absue\u00f1o de nueve a\u00f1os\u00bb en el que Jes\u00fas y Mar\u00eda piden al peque\u00f1o Juan que se haga humilde, fuerte y robusto con la obediencia y la ciencia, recomend\u00e1ndole siempre la bondad para ganarse el coraz\u00f3n de los j\u00f3venes y teniendo siempre a Mar\u00eda como maestra y gu\u00eda;<\/li>\n\n\n\n<li>el \u00absue\u00f1o de la p\u00e9rgola de rosas\u00bb, que indica la \u00abpasi\u00f3n\u00bb de la vida salesiana que exige tener los \u00abbuenos zapatos\u00bb de la mortificaci\u00f3n y la caridad.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224844\">3.3.2 Reconocer, repensar y relanzar.<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Celebrar el 150 aniversario de la primera expedici\u00f3n misionera de Don Bosco representa un gran don para<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong><em>Reconocer <\/em><\/strong><em>y agradecer a Dios.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reconocimiento deja clara la paternidad de cada hermosa realizaci\u00f3n. Sin reconocimiento no hay capacidad de acoger. Cada vez que no reconocemos un don en nuestra vida personal e institucional, corremos grave riesgo de anularlo y \u00abapropiarnos de \u00e9l\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong><em>Repensar<\/em><\/strong><em>, porque \u00abnada dura para siempre\u00bb<\/em>.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fidelidad implica la capacidad de cambiar en la obediencia, hacia una visi\u00f3n que viene de Dios y de la lectura de los \u00absignos de los tiempos\u00bb. Nada es para siempre: desde el punto de vista personal e institucional, la verdadera fidelidad es la capacidad de cambiar, reconociendo en qu\u00e9 el Se\u00f1or llama a cada uno de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Repensar, entonces, se convierte en un acto generativo, en el que fe y vida se unen; un momento para preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 quieres decirnos Se\u00f1or con esta persona, con esta situaci\u00f3n a la luz de los signos de los tiempos que, para ser le\u00eddos, exigen que tengamos el coraz\u00f3n mismo de Dios?<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong><em>Relanzar<\/em><\/strong><em>, recomenzar cada d\u00eda.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reconocimiento nos lleva a mirar hacia adelante y acoger los nuevos desaf\u00edos, relanzando la misi\u00f3n con esperanza. Misi\u00f3n es llevar la esperanza de Cristo con la conciencia l\u00facida y clara, ligada a la fe, que nos haga reconocer que lo que veo y vivo \u00abno es cosa m\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224845\">4. UNA ESPERANZA JUBILAR Y MISIONERA QUE SE TRADUCE EN VIDA CONCRETA Y COTIDIANA<\/a> <\/h1>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224846\">4.1 La esperanza fuerza en la vida cotidiana que exige testimonio<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santo Tom\u00e1s de Aquino escribe: \u00abSpes introducit ad caritatem\u00bb<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, la esperanza prepara y predispone a la caridad nuestra vida, nuestra humanidad. Una caridad que es tambi\u00e9n justicia, acci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza necesita testimonio. Estamos en el coraz\u00f3n de la misi\u00f3n, porque la misi\u00f3n no se trata de hacer cosas, ante todo, sino que es el testimonio de alguien que ha vivido una experiencia y la cuenta. El testigo es portador de una memoria, suscita preguntas en quienes lo encuentran, suscita asombro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El testimonio de la esperanza requiere una comunidad, es obra de un sujeto colectivo y es contagioso, como lo es nuestra humanidad, porque el testimonio es v\u00ednculo con el Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza en el testimonio de la misi\u00f3n debe construirse de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, entre adultos y j\u00f3venes: este es el camino del futuro. En nuestra cultura, el consumismo se come el futuro, la ideolog\u00eda del consumo lo apaga todo en el \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb, en el \u00abtodo y enseguida\u00bb. Sin embargo, el futuro no puedes consumirlo, no puedes apropiarte de lo que es otro de ti, no puedes apropiarte del otro<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la construcci\u00f3n del futuro, la esperanza es la capacidad de prometer y de mantener las promesas\u2026 algo espl\u00e9ndido y raro en nuestro mundo. Prometer es esperar, poner en movimiento, por eso \u2013como hemos dicho\u2013 la esperanza es camino, es la energ\u00eda misma del camino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224847\">4.2 La esperanza es el arte de la paciencia<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vida, cada don, cada cosa necesita tiempo para crecer. As\u00ed que incluso los dones de Dios necesitan tiempo para madurar. Por eso, en nuestra \u00e9poca en la que, todo e inmediatamente, en nuestro \u00abconsumir\u00bb el tiempo y la vida, se nos pide que demos aliento y fuerza a la virtud de la paciencia: porque la esperanza se realiza en la paciencia<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. De hecho, la esperanza y la paciencia est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza implica la capacidad de esperar, de aguardar el crecimiento, \u00a1casi como si dijera que \u00abuna virtud lleva a otra\u00bb!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para que la esperanza se haga realidad, para que se manifieste en sentido pleno, se necesita paciencia. Nada se manifiesta de forma milagrosa, porque todo est\u00e1 sometido a la ley del tiempo. La paciencia es el arte del labrador que siembra y sabe esperar a que el grano sembrado crezca y d\u00e9 fruto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza comienza en nosotros como espera, y se ejerce como espera vivida conscientemente en nuestra humanidad. La espera es una dimensi\u00f3n muy importante de la experiencia humana. El hombre sabe esperar, el hombre est\u00e1 siempre en una dimensi\u00f3n de espera, porque es la criatura que vive en el tiempo de manera consciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La espera humana es la verdadera medida del tiempo, una medida que no es num\u00e9rica ni cronol\u00f3gica. Nos hemos acostumbrado a calcular la espera, a decir que hemos esperado una hora, que el tren llega cinco minutos tarde, que Internet nos hizo esperar catorce interminables segundos antes de responder a nuestro clic, pero cuando lo medimos as\u00ed, distorsionamos la espera, la convertimos en una cosa, un fen\u00f3meno desligado de nosotros mismos y de lo que esperamos. Es como si la espera fuera algo en s\u00ed, en s\u00ed misma, sin relaci\u00f3n. En cambio, la espera \u2013estamos en el punto crucial\u2013 es una relaci\u00f3n, es una dimensi\u00f3n del misterio de la relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo quien tiene esperanza tiene paciencia. S\u00f3lo quien tiene esperanza es capaz de \u00absoportar\u00bb, de \u00absostener desde abajo\u00bb las diferentes situaciones que presenta la existencia. El que soporta aguanta, espera y logra soportarlo todo, porque su esfuerzo tiene el sentido de la espera, tiene la tensi\u00f3n de la espera, la energ\u00eda amorosa de la espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que el llamado a la paciencia y a la espera implican, a veces, la experiencia de la fatiga, del trabajo, del dolor y de la muerte<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Pues bien, fatiga, dolor y muerte desenmascaran la ilusi\u00f3n de poseer el tiempo, el sentido del tiempo, el valor del tiempo, el sentido y el valor de nuestra vida. Son experiencias negativas, pero tambi\u00e9n positivas, porque el cansancio, el dolor y la muerte pueden ser oportunidades para reencontrar el verdadero sentido del tiempo de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, una vez m\u00e1s, \u00abdar raz\u00f3n de nuestra esperanza\u00bb, convirti\u00e9ndose en anuncio de la \u00abbuena nueva\u00bb de Jes\u00fas y de su Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224848\">5. EL ORIGEN DE NUESTRA ESPERANZA: EN DIOS CON DON BOSCO<\/a> <\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Egidio Vigan\u00f2 ofreci\u00f3 a la Congregaci\u00f3n y a la Familia Salesiana una interesante reflexi\u00f3n sobre el tema de la esperanza, inspir\u00e1ndose en nuestra rica tradici\u00f3n y destacando algunas caracter\u00edsticas espec\u00edficas del esp\u00edritu salesiano le\u00eddo a la luz de esta virtud teologal. Lo hizo de manera particular, comentando el sue\u00f1o de los diez diamantes de Don Bosco<a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\">[20]<\/a> para las participantes en el Cap\u00edtulo General de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dada la profundidad de los contenidos propuestos, me parece \u00fatil recordar la contribuci\u00f3n del VII Sucesor de Don Bosco para recordar lo que, siempre en la perspectiva de la esperanza, todos estamos llamados a vivir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224849\">5.1 Dios es el origen de nuestra esperanza<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224850\">5.1.1. Breve referencia al sue\u00f1o<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La narraci\u00f3n de este extraordinario sue\u00f1o que Don Bosco tuvo en San Benigno Canavese la noche del 10 al 11 de septiembre de 1881 es conocida por todos. Recordemos brevemente su estructura<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sue\u00f1o se desarrolla en tres escenas. <em>En la primera<\/em> el personaje encarna la fisonom\u00eda del salesiano. En la parte anterior de su manto brillan cinco diamantes, tres en el pecho &#8211; \u00abFe\u00bb, \u00abEsperanza\u00bb y \u00abCaridad\u00bb- y dos en los hombros &#8211; \u00abTrabajo\u00bb y \u00abTemplanza\u00bb-. En el lado posterior lucen otros cinco diamantes, en. Que se lee, respectivamente: \u00abObediencia\u00bb, \u00abVoto de Pobreza\u00bb, \u00abPremio\u00bb, \u00abVoto de Castidad\u00bb y \u00abAyuno\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Felipe Rinaldi define a este personaje de los diez diamantes: \u00abEl modelo del verdadero salesiano\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En la segunda escena<\/em> el personaje muestra la adulteraci\u00f3n del modelo: su manto \u00abhab\u00eda perdido el color, estaba apolillado y roto. Donde antes estaban los diamantes, hab\u00eda ahora un deterioro profundo producido por la polilla y otros diminutos insectos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta escena tan triste y deprimente muestra \u00abel reverso del verdadero salesiano\u00bb, el antisalesiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En la tercera escena<\/em> aparece un \u00abjovencito encantador con una t\u00fanica blanca bordada en oro y plata (. .. ) , con un aspecto majestuoso, pero dulce y amable\u00bb. Es portador de un mensaje y exhorta a los salesianos a \u00abescuchar\u00bb, a \u00abcomprender\u00bb, a mantenerse \u00abfuertes y animosos\u00bb, a \u00abdar testimonio con las palabras y con la vida\u00bb, a \u00abser cautos en la aceptaci\u00f3n\u00bb y en la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones, y a hacer crecer sana su Congregaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las tres escenas del sue\u00f1o son animadas y sugerentes. Nos presentan una s\u00edntesis \u00e1gil, personificada y dramatizada de la espiritualidad salesiana. El contenido del sue\u00f1o implica sin duda, en la mente de Don Bosco, un importante cuadro de referencia para nuestra identidad vocacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, el personaje del sue\u00f1o \u2013 como se sabe\u2013 lleva sobre su frente el diamante de la esperanza, lo que indica la certeza de la ayuda de lo alto en una vida completamente creativa, comprometida en la planificaci\u00f3n diaria de actividades pr\u00e1cticas para la salvaci\u00f3n, sobre todo, de juventud. Junto a los dem\u00e1s s\u00edmbolos vinculados a las virtudes teologales, emerge la fisonom\u00eda de una persona sabia y optimista por la fe que lo anima, din\u00e1mica y creativa por la esperanza que lo mueve, siempre orante y humanamente bueno por la caridad que lo impregna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Correspondiente al diamante de la esperanza, en el reverso de la figura encontramos el diamante del \u00abpremio\u00bb. Si la esperanza manifiesta visiblemente el dinamismo y la actividad del salesiano en la construcci6n del Reino, la constancia en sus esfuerzos y el entusiasmo de su dedicaci\u00f3n se basan en la certeza de la ayuda de Dios, que le \u00a1lega por la mediaci6n e intercesi6n de los dos resucitados: Cristo y Mar\u00eda, el diamante del \u00abpremio\u00bb destaca m\u00e1s bien una actitud constante de la conciencia que impregna y anima todo el esfuerzo asc\u00e9tico seg\u00fan la conocida m\u00e1xima de Don Bosco: \u00ab\u00a1Un pedazo de para\u00edso lo arregla todo!\u00bb<a href=\"#_ftn22\" id=\"_ftnref22\">[22]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224851\">5.1.2. Don Bosco \u00abgigante\u00bb de la esperanza<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El salesiano \u2013dec\u00eda Don Bosco\u2013 \u00abest\u00e1 dispuesto a soportar el calor y el fr\u00edo, la sed y el hambre, el cansancio y el desprecio, siempre que se trate de la gloria de Dios y de la salvaci\u00f3n de las almas\u00bb<a href=\"#_ftn23\" id=\"_ftnref23\">[23]<\/a>; el apoyo interior de esta exigente capacidad asc\u00e9tica es el pensamiento del cielo como reflejo de la buena conciencia con la que trabaja y vive. \u00abEn todo cargo, trabajo, pena o disgusto, no olvidemos jam\u00e1s que [\u2026] Dios lleva minuciosa cuenta aun de las cosas m\u00e1s peque\u00f1as hechas por su santo nombre, y es de fe que en su d\u00eda las recompensar\u00e1 con generosidad. Al fin de nuestra vida, cuando nos presentemos ante su divino tribunal, mir\u00e1ndonos con rostro lleno de amor nos dir\u00e1: <em>\u201cMuy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor. Como has sido fiel en lo poco, te dar\u00e9 un cargo importante. Pasa al banquete de tu Se\u00f1or\u201d<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn24\" id=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. \u00abNo olvides en los trabajos y sufrimientos que tenemos preparado en el cielo un gran premio\u00bb<a href=\"#_ftn25\" id=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Y cuando nuestro Padre dice que el salesiano v\u00edctima del exceso de trabajo representa una victoria <em>para toda la Congregaci\u00f3n<\/em>, parece insinuar tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n de comuni\u00f3n fraterna en el premio. \u00a1Casi un sentido comunitario del Para\u00edso!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pensamiento y la conciencia continua del Para\u00edso es una de las ideas soberanas y uno de los valores de fervor de la t\u00edpica espiritualidad y tambi\u00e9n de la pedagog\u00eda de Don Bosco. Es como un iluminar y profundizar el instinto fundamental del alma, que tiende vitalmente a su propio fin \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un mundo sujeto a la secularizaci\u00f3n y a la p\u00e9rdida progresiva del sentido de Dios \u2013sobre todo debido al bienestar y a cierto progreso\u2013 es importante resistir la tentaci\u00f3n \u2013para nosotros y para los j\u00f3venes con los que caminamos\u2013 que nos impide elevar nuestra mirada hacia el para\u00edso y no nos hace sentir la necesidad de sostener y alimentar un compromiso de ascesis vivido en el trabajo cotidiano. En su lugar, va creciendo una mirada temporal, seg\u00fan un horizontalismo m\u00e1s o menos elegante, que cree saber descubrir el ideal de todo dentro mismo del devenir humano y en la vida presente. \u00a1Todo lo contrario de la esperanza!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Bosco ha sido uno de los grandes de la esperanza. Hay muchos elementos que lo demuestran. Su esp\u00edritu salesiano est\u00e1 enteramente impregnado de las certezas y la laboriosidad caracter\u00edsticas de este dinamismo audaz del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hago una breve pausa para recordar c\u00f3mo Don Bosco supo traducir en su vida la energ\u00eda de la esperanza en dos frentes: el compromiso de santificaci\u00f3n personal y la misi\u00f3n de salvaci\u00f3n para los dem\u00e1s; o mejor dicho \u2013y aqu\u00ed reside una caracter\u00edstica central de su esp\u00edritu\u2013 la santificaci\u00f3n personal a trav\u00e9s de la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Recordemos la famosa f\u00f3rmula de las tres \u00abS\u00bb: \u00abSalve, salvando s\u00e1lvate\u00bb<a href=\"#_ftn26\" id=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. Parece un juego mnemot\u00e9cnico dicho simplemente, como un eslogan pedag\u00f3gico, pero es profundo e indica c\u00f3mo las dos vertientes de la santificaci\u00f3n personal y la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s est\u00e1n estrechamente vinculados entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el binomio \u00abtrabajo\u00bb y \u00abtemplanza\u00bb percibimos que la esperanza fue vivida por Don Bosco como proyecci\u00f3n pr\u00e1ctica y cotidiana de una incansable diligencia de santificaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n. Su fe le lleva a preferir, en la contemplaci\u00f3n del misterio de Dios, su inefable plan de salvaci\u00f3n. Ve a Cristo como el Salvador del hombre y el Se\u00f1or de la historia; en su Madre, Mar\u00eda, Auxiliadora de los cristianos; en la Iglesia, el gran Sacramento de la salvaci\u00f3n; en la propia maduraci\u00f3n cristiana y en la juventud necesitada, el vasto campo del \u00abtodav\u00eda-no\u00bb. Por eso su coraz\u00f3n estalla en el grito: \u00abDa mihi animas\u00bb, \u00a1Se\u00f1or, conc\u00e9deme salvar a la juventud y qu\u00edtame el resto! El seguimiento de Cristo y la misi\u00f3n juvenil se funden, en su esp\u00edritu, en un \u00fanico dinamismo teologal que constituye la estructura portante de todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos bien que la dimensi\u00f3n de la esperanza cristiana combina la perspectiva del \u00abya\u00bb y del \u00abtodav\u00eda no\u00bb: algo presente y algo en construcci\u00f3n que, sin embargo, desde hoy comienza a manifestarse, aunque \u00abtodav\u00eda no\u00bb en plenitud.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224852\">5.1.3. Caracter\u00edsticas de la esperanza en Don Bosco<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La certeza del \u00abya\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando preguntamos a la teolog\u00eda cu\u00e1l es el objeto formal de la esperanza, responde que es la convicci\u00f3n \u00edntima de la presencia de Dios que ayuda, que socorre y asiste; la certeza interior sobre el poder del Esp\u00edritu Santo; la amistad con Cristo victorioso que nos hace decir con san Pablo: \u00abTodo lo puedo en aquel que me conforta\u00bb (Flp 4,13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer elemento constitutivo de la esperanza es, por tanto, la certeza del \u00abya\u00bb. La esperanza estimula la fe a ejercitarse en la consideraci\u00f3n de la presencia salvadora de Dios en las vicisitudes humanas, de la potencia del<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esp\u00edritu en la Iglesia y en el mundo, de la realeza de Cristo sobre la historia, de los valores bautismales que iniciaron la vida de la resurrecci\u00f3n en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer elemento constitutivo de la esperanza es, por tanto, un ejercicio de fe en la esencia de Dios como Padre misericordioso y salvador, en lo que Jesucristo ya ha hecho por nosotros, en Pentecost\u00e9s como inicio de la era del Esp\u00edritu Santo, en lo que ya est\u00e1 dentro de nosotros por el Bautismo, por los sacramentos, por la vida en la Iglesia, por la llamada personal de nuestra vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitamos reflexionar que la fe y la esperanza se intercambian en nosotros, sus dinamismos se estimulan y complementan mutuamente y nos hacen vivir en el clima creativo y trascendente del poder del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La clara conciencia del \u00abtodav\u00eda no\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo elemento constitutivo de la esperanza es la conciencia del \u00abtodav\u00eda no\u00bb. No parece muy dif\u00edcil de tenerla; sin embargo, la esperanza exige una conciencia clara no tanto de lo que es malo e injusto, sino de lo que falta a la estatura de Cristo en el tiempo y, por tanto, de lo que es injusto y pecado y tambi\u00e9n de lo que es inmaduro, parcial o raqu\u00edtico en la construcci\u00f3n del Reino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto supone, como marco de referencia, un conocimiento claro del plan divino de salvaci\u00f3n, en el que se injerta la capacidad cr\u00edtica y de discernimiento del que espera. As\u00ed, la cr\u00edtica al hombre de esperanza no es simplemente psicol\u00f3gica o sociol\u00f3gica, sino trascendente, seg\u00fan la \u00f3rbita teol\u00f3gica de la \u00abnueva criatura\u00bb; tambi\u00e9n aprovecha los aportes de las ciencias humanas y las supera con creces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la conciencia del \u00abtodav\u00eda no\u00bb, quien espera percibe lo que est\u00e1 mal, lo que a\u00fan no est\u00e1 maduro, lo que es semilla del Reino de Dios y se compromete a hacer crecer el bien y a combatir el pecado con la perspectiva hist\u00f3rica de Cristo. La capacidad de discernir el \u00abtodav\u00eda no\u00bb se mide siempre por la certeza del \u00abya\u00bb. Por eso, y dir\u00eda especialmente en tiempos dif\u00edciles, quien tiene esperanza empuja y estimula su fe a descubrir los signos de la presencia de Dios y las mediaciones que nos gu\u00edan en la \u00f3rbita trazada por \u00c9l. Esta es una cualidad muy importante hoy en d\u00eda: saber identificar las semillas para ayudarlas a eclosionar y crecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo puedes tener esperanza si no tienes esta capacidad de discernimiento? No basta con poder percibir todo el peso del mal, tambi\u00e9n hay que ser sensibles a la primavera \u00abque brilla por todas partes\u00bb. As\u00ed que, en estos tiempos, que decimos dif\u00edciles (y realmente lo son, compar\u00e1ndolos con los que viv\u00edamos antes de cierta tranquilidad), la esperanza nos ayuda a percibir que tambi\u00e9n hay mucho bien en el mundo y que algo est\u00e1 creciendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La laboriosidad salv\u00edfica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un tercer elemento constitutivo de la esperanza es su exigencia operativa acompa\u00f1ada del compromiso concreto de santificaci\u00f3n apost\u00f3lica, de inventiva y de sacrificio. Necesitamos colaborar con el \u00abya\u00bb que est\u00e1 creciendo, es urgente avanzar para luchar contra el mal en nosotros mismos y en los dem\u00e1s, especialmente en la juventud necesitada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El discernimiento del \u00abya\u00bb y del \u00abtodav\u00eda no\u00bb debe traducirse en la pr\u00e1ctica de la vida, abri\u00e9ndose a intenciones, proyectos, revisi\u00f3n, inventiva, paciencia y constancia. No todo saldr\u00e1 \u00abcomo esper\u00e1bamos\u00bb: habr\u00e1 fracasos, contratiempos, ca\u00eddas, incomprensiones. La esperanza cristiana participa connaturalmente tambi\u00e9n en las tinieblas de la fe.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224853\">5.1.4. Los \u00abfrutos\u00bb de la esperanza en Don Bosco<\/a> <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los tres elementos constitutivos de la esperanza que acabo de indicar se derivan algunos frutos particularmente significativos para el esp\u00edritu salesiano de Don Bosco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La alegr\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del primer elemento constitutivo \u2013la certeza del \u00abya\u00bb\u2013 deriva, como fruto m\u00e1s caracter\u00edstico, la alegr\u00eda. Toda esperanza verdadera explota en alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esp\u00edritu salesiano adquiere como afinidad propia la alegr\u00eda de la esperanza. Incluso la biolog\u00eda sugiere algunos ejemplos. La juventud, que es esperanza humana (y por tanto sugiere una cierta analog\u00eda con el misterio de la esperanza cristiana), est\u00e1 \u00e1vida de alegr\u00eda. Y vemos a Don Bosco traducir la esperanza en un clima de alegr\u00eda para los j\u00f3venes por salvarse. Domingo Savio, que creci\u00f3 en su escuela, dijo: \u00abHacemos consentir la santidad en estar siempre alegres\u00bb. No se trata de una hilaridad superficial, propia del mundo, sino de un gozo interior, de un sustrato de victoria cristiana, de una sinton\u00eda vital con la esperanza, que explota en alegr\u00eda. Una alegr\u00eda que, en \u00faltima instancia, brota de las profundidades de la fe y de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay poco que hacer. Si estamos tristes es porque somos superficiales. Entiendo que hay una tristeza cristiana: Jesucristo la vivi\u00f3. En Getseman\u00ed su alma se entristeci\u00f3 hasta la muerte, sud\u00f3 sangre. Se trata, sin duda, de otro tipo de tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la aflicci\u00f3n o melancol\u00eda por la que una religiosa tiene la impresi\u00f3n de no ser comprendida por nadie, de que los dem\u00e1s no la toman en consideraci\u00f3n, de que tienen envidia o incomprensi\u00f3n de sus cualidades, etc. es una tristeza que no se debe alimentar. Esto debe contrastarse con la profundidad de la esperanza: Dios est\u00e1 conmigo y me quiere; \u00bfQu\u00e9 importa que otros no me tengan en cuenta?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alegr\u00eda, en el esp\u00edritu salesiano, es clima cotidiano; deriva de una fe que espera y de una esperanza que cree, es decir, \u00a1de ese dinamismo del Esp\u00edritu Santo que en nosotros proclama la victoria que vence al mundo!&#8230; La alegr\u00eda es indispensable para testimoniar con autenticidad lo que creemos y esperamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esp\u00edritu salesiano es, ante todo y sobre todo, esto y no una reducci\u00f3n a justas observancias y mortificaciones. La esperanza nos llevar\u00e1 tambi\u00e9n a hacer muchas mortificaciones, \u00a1pero como entrenamiento de vuelo y no como mofas carcelarias! Por consiguiente: \u00a1de la esperanza tanta alegr\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo busca superar su limitaci\u00f3n y su desorientaci\u00f3n con una vida llena de sensaciones excitantes. Cultivar la promoci\u00f3n y la satisfacci\u00f3n de los sentidos, la pel\u00edcula picante, el erotismo, la droga, etc. Es una forma de escapar de una situaci\u00f3n transitoria que parece no tener sentido, de buscar algo que se deslice hacia una \u00abcaricatura de trascendencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La paciencia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro \u00abfruto\u00bb de la esperanza, que procede de la conciencia del \u00abtodav\u00eda no\u00bb, es <em>la paciencia<\/em>. Toda esperanza conlleva una indispensable dotaci\u00f3n de paciencia. La paciencia es una actitud cristiana, intr\u00ednsecamente ligada a la esperanza en su no breve \u00abtodav\u00eda no\u00bb, con sus problemas, sus dificultades y sus oscuridades. Creer en la resurrecci\u00f3n y trabajar por la victoria de la fe, siendo mortales e inmersos en lo transitorio, requiere una estructura interna de esperanza que conduce a la paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expresi\u00f3n m\u00e1s sublime de la paciencia cristiana la experiment\u00f3 Jes\u00fas, especialmente durante su pasi\u00f3n y muerte. Es una paciencia fecunda, precisamente por la esperanza que la anima. Aqu\u00ed, en la paciencia, m\u00e1s que iniciativa y acci\u00f3n, se trata de aceptaci\u00f3n consciente y de pasividad virtuosa que perdura con vistas a la realizaci\u00f3n del plan de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esp\u00edritu salesiano de Don Bosco nos recuerda a menudo la paciencia. En la introducci\u00f3n a las Constituciones, Don Bosco recuerda, aludiendo a san Pablo, que los dolores que debemos soportar en esta vida no tienen comparaci\u00f3n con la recompensa que nos espera: \u00abSol\u00eda decir:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1Animo, pues! Que la esperanza nos sostenga cuando pudiera faltarnos la paciencia\u00bb<a href=\"#_ftn27\" id=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. \u00abS\u00ed; lo que sostiene la paciencia debe ser la esperanza del premio\u00bb<a href=\"#_ftn28\" id=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n Madre Mazzarello insist\u00eda sobre este punto. Uno de sus primeros bi\u00f3grafos, Fernando Maccono, afirma que la esperanza siempre la consol\u00f3 sosteni\u00e9ndola en sus sufrimientos, en sus enfermedades, en sus dudas, y la anim\u00f3 en la hora de la muerte: \u00abSu esperanza era muy viva y activa. \u00abMe parece \u2013atestigua una Hermana\u2013 que esta virtud la animaba en todo y que procuraba infundirla en las dem\u00e1s. Nos exhortaba a llevar bien las peque\u00f1as cruces diarias y a hacer todo con gran pureza de intenci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn29\" id=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza es la madre de la paciencia y la paciencia es la defensa y escudo de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La sensibilidad educativa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del tercer elemento constitutivo de la esperanza \u2013la \u00ablaboriosidad salvadora\u00bb\u2013 procede otro fruto: la <em>sensibilidad pedag\u00f3gica<\/em>. Es una iniciativa de compromiso adecuado, tanto en el contexto de la propia santificaci\u00f3n (seguimiento de Cristo) como en el contexto de la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s (misi\u00f3n). Implica un compromiso pr\u00e1ctico, medido y constante, traducido por Don Bosco en una metodolog\u00eda concreta que implica estas atenciones:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>la cautela<\/em> (o santa \u00abastucia\u00bb): cuando se trata de tener iniciativas, de resolver problemas, Don Bosco lo da todo sin pretensiones de perfeccionismo, pero con humilde practicidad; repiti\u00f3 muchas veces esta frase: \u00abLo \u00f3ptimo es enemigo de lo bueno\u00bb<a href=\"#_ftn30\" id=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li><em>La audacia<\/em>. El mal est\u00e1 organizado, los hijos de las tinieblas act\u00faan con inteligencia. El Evangelio nos dice que los hijos de la luz deben ser m\u00e1s astutos y valientes. Por tanto, para trabajar en el mundo debemos armarnos de una genuina prudencia, es decir, de ese \u00abauriga virtutum\u00bb [gu\u00eda de las dem\u00e1s virtudes] que nos hace \u00e1giles, oportunos y penetrantes en la aplicaci\u00f3n de la verdadera intrepidez para hacer el bien.<\/li>\n\n\n\n<li><em>La magnanimidad<\/em>. No debemos limitar nuestra mirada dentro de las paredes de la casa. Hemos sido llamados por el Se\u00f1or a salvar el mundo, tenemos una misi\u00f3n hist\u00f3rica m\u00e1s importante que la de los astronautas o los hombres de ciencia&#8230; Estamos comprometidos con la liberaci\u00f3n integral del hombre. Nuestra alma debe abrirse a visiones muy amplias. Don Bosco quer\u00eda que estuvi\u00e9ramos \u00aba la vanguardia del progreso\u00bb (y cuando dec\u00eda esta frase se refer\u00eda a medios de comunicaci\u00f3n social).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conocemos la magnanimidad de Don Bosco al lanzar a los j\u00f3venes a responsabilidades apost\u00f3licas; pensemos, por ejemplo, en los primeros misioneros que partieron hacia Am\u00e9rica. \u00a1Tanto los Salesianos como las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora eran poco m\u00e1s que muchachos y muchachas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Bosco se mov\u00eda dentro de vastos horizontes. Ni Valdocco ni Mornese le bastaban; no pod\u00eda permanecer s\u00f3lo dentro de los l\u00edmites de Tur\u00edn, Piamonte, Italia o Europa. Su coraz\u00f3n lat\u00eda con el de la Iglesia universal, porque se sent\u00eda casi investido con la responsabilidad de salvar a todos los j\u00f3venes necesitados del mundo. Quer\u00eda que los salesianos sintieran como propios todos los problemas juveniles m\u00e1s grandes y urgentes de la Iglesia para estar disponibles en todas partes. Y, si bien cultiv\u00f3 la magnanimidad de sus proyectos e iniciativas, fue concreto y pr\u00e1ctico en su realizaci\u00f3n, con un sentido de la gradualidad y con la modestia de los comienzos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed la magnanimidad debe brillar siempre en el rostro del salesiano, como una nota de simpat\u00eda: no debe ser una cabecita sin visiones, sino tener grandeza de alma porque tiene un coraz\u00f3n habitado por la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">P\u00e9guy, con su agudeza un poco violenta, escribi\u00f3: \u00abUna capitulaci\u00f3n es en esencia una operaci\u00f3n en la que se empieza a explicar en lugar de poner en pr\u00e1ctica. Los cobardes siempre han sido gente de muchas explicaciones\u00bb. En el rostro salesiano debe brillar siempre, como nota de simpat\u00eda, tambi\u00e9n la m\u00edstica de la decisi\u00f3n y el ardor humilde de la practicidad. Don Bosco era decidido en sus compromisos a hacer el bien, aunque no pudiera empezar por lo mejor; \u00a1dec\u00eda que sus obras se iniciaban, quiz\u00e1s, en el desorden para tender luego hacia el orden!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza pone en el rostro del salesiano, junto a la profundidad de la contemplaci\u00f3n, la alegr\u00eda de la filiaci\u00f3n divina, el entusiasmo de la gratitud y del optimismo (que provienen de la \u00abfe\u00bb), tambi\u00e9n el coraje de la iniciativa, el esp\u00edritu de sacrificio, la paciencia, la sabidur\u00eda de la gradualidad pedag\u00f3gica, la utop\u00eda de la magnanimidad, la modestia de la practicidad, la prudencia de la astucia y la sonrisa de la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224854\">5.2. La fidelidad de Dios: hasta el final<\/a> <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta aqu\u00ed hemos echado un vistazo a lo que Don Bosco y nuestros santos y beatos expresaron claramente en sus vidas. Son elementos que nos empujan a cada uno de nosotros personalmente, y como Familia Salesiana, a sacar a relucir o \u2013por retomar las palabras de don Egidio Vigan\u00f2\u2013 hacer brillar esa esperanza de la que estamos llamados a \u00abdar raz\u00f3n\u00bb, especialmente a los j\u00f3venes y, entre estos, a los m\u00e1s pobres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha llegado el momento de \u00abechar un vistazo\u00bb un poco m\u00e1s all\u00e1 de lo que es \u00abinmediatamente visible\u00bb y tratar de conocer lo que espera nuestra vida y nos da el valor de esperar diligentemente mientras colaboramos a la venida del \u00abd\u00eda del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, retomando siempre el an\u00e1lisis franco e intenso del VII Sucesor de Don Bosco, centramos nuestra atenci\u00f3n en la perspectiva del \u00abpremio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El diamante \u00abpremio\u00bb se coloca junto con otros cuatro en la parte posterior del manto del personaje del sue\u00f1o. Es casi un secreto, una fuerza que trabaja desde dentro, que nos da el empuj\u00f3n y nos ayuda a apoyar y defender los grandes valores que se ven en la parte de delante. Es interesante observar que el diamante del \u00abpremio\u00bb se sit\u00faa debajo del de la \u00abpobreza\u00bb, porque ciertamente tiene una relaci\u00f3n con las \u00abprivaciones\u00bb vinculadas a aquella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus rayos leemos las siguientes palabras: \u00abSi te deleita la grandeza del premio, que no te espante la multitud del trabajo\u00bb. \u00abEl que conmigo padece, conmigo gozar\u00e1\u00bb. \u00abMoment\u00e1neo es lo que padecemos en la tierra y eterno lo que deleitar\u00e1 a mis amigos en el cielo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verdadero salesiano tiene en su imaginaci\u00f3n, en su coraz\u00f3n, en sus anhelos y en sus horizontes de vida, la visi\u00f3n del premio, como plenitud de los valores proclamados por el Evangelio. Por esta raz\u00f3n \u00absiempre est\u00e1 alegre. Difunde esa alegr\u00eda y sabe educar en el gozo de la vida cristiana y en el sentido de la fiesta\u00bb<a href=\"#_ftn31\" id=\"_ftnref31\">[31]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la casa de Don Bosco y en nuestras casas salesianas se hablaba mucho del Para\u00edso. Era una idea permanente y omnipresente resumida en algunos dichos c\u00e9lebres: \u00abPan, trabajo y para\u00edso\u00bb<a href=\"#_ftn32\" id=\"_ftnref32\">[32]<\/a>; \u00abUn trocito de Para\u00edso lo arregla todo\u00bb<a href=\"#_ftn33\" id=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Son frases recurrentes en Valdocco y Mornese.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguramente muchas Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora recordar\u00e1n la descripci\u00f3n que hizo Madre Enriqueta Sorbone del esp\u00edritu de Mornese: \u00ab\u00a1Aqu\u00ed estamos en el para\u00edso, en casa hay un ambiente de para\u00edso!\u00bb<a href=\"#_ftn34\" id=\"_ftnref34\">[34]<\/a>. Y ciertamente no fue por las privaciones o por la falta de problemas. Fue como la traducci\u00f3n espont\u00e1nea, saltada del coraz\u00f3n, del cartel que Don Bosco hab\u00eda puesto: \u00abServite Domino in laetitia\u00bb<a href=\"#_ftn35\" id=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n Domingo Savio hab\u00eda percibido el mismo clima de vida c\u00e1lido y trascendente: \u00abAqu\u00ed hacemos consistir la santidad en estar muy alegres\u00bb<a href=\"#_ftn36\" id=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las biograf\u00edas de Domingo Savio, Francisco Besucco y Miguel Magone, Don Bosco, incluso describiendo su agon\u00eda, quiere subrayar esta alegr\u00eda inefable, combinada con un verdadero anhelo del Para\u00edso. Mucho m\u00e1s que el horror de la muerte, sus muchachos sienten la atracci\u00f3n de la Pascua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pensamiento de la recompensa es uno de los frutos de la presencia del Esp\u00edritu Santo, es decir, de la intensidad de la fe, la esperanza y la caridad, las tres juntas, aunque est\u00e9 m\u00e1s estrechamente ligada a la esperanza. Esta infunde en el coraz\u00f3n un gozo y una alegr\u00eda que vienen de Arriba y encuentran una hermosa armon\u00eda con las mismas tendencias innatas del coraz\u00f3n humano que vemos cuando vivimos entre muchachos y chicas: la juventud intuye con mayor frescura que el hombre nace para la felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ni siquiera hace falta ir a buscarlo entre los j\u00f3venes. Tomemos un espejo y mir\u00e9monos: s\u00f3lo necesitamos escuchar los latidos de nuestro coraz\u00f3n. Hemos nacido para alcanzar la felicidad, la esperamos incluso sin confesarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea del Para\u00edso, siempre presente en la casa de Don Bosco, no es una utop\u00eda para ingenuos enga\u00f1os, no es la zanahoria que enga\u00f1a al caballo para que camine m\u00e1s r\u00e1pido, es el ansia sustancial de nuestro ser; y es, sobre todo, la realidad del amor de Dios, de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo obrando en la historia; es la presencia viva del Esp\u00edritu Santo la que realmente empuja, de hecho, hacia el premio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Bosco no desprecia ninguna alegr\u00eda de los j\u00f3venes. Al contrario, la despierta, la aumenta, la desarrolla. La famosa \u00abalegr\u00eda\u00bb en la que consiste la santidad no es s\u00f3lo una alegr\u00eda \u00edntima, escondida en el coraz\u00f3n como fruto de la gracia. \u00c9sta es su ra\u00edz. Se expresa tambi\u00e9n exteriormente, en la vida, en el patio y en el sentido de la fiesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1C\u00f3mo preparaba las solemnidades religiosas, los onom\u00e1sticos, las jornadas festivas del Oratorio! Incluso se preocupaba de organizar la celebraci\u00f3n de su propia onom\u00e1stica, no para \u00e9l mismo, sino para crear en el ambiente una atm\u00f3sfera de gozosa gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensemos en los valientes paseos oto\u00f1ales: dos o tres meses para prepararlos, 15 o 20 d\u00edas para vivirlos; luego los prolongados recuerdos y comentarios: una alegr\u00eda muy repartida en el tiempo. \u00a1Qu\u00e9 imaginaci\u00f3n y qu\u00e9 coraje! De Tur\u00edn a Becchi, a G\u00e9nova, a Mornese, a numerosas ciudades del Piamonte, con decenas y decenas de muchachos\u2026 la caminata, el juego, la m\u00fasica, el canto, el teatro: son elementos sustanciales del Sistema Preventivo que, tambi\u00e9n como m\u00e9todo pedag\u00f3gico, presupone una espiritualidad adecuada y explosiva, fruto de una fe, de una esperanza y de una caridad convencidas, valores del cielo aqu\u00ed en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Para\u00edso siempre se asomaba al firmamento de Valdocco, de d\u00eda y de noche, con o sin nubes. Ser testigo hoy de los valores del premio es una profec\u00eda urgente para el mundo y especialmente para la juventud. \u00bfQu\u00e9 ha aportado la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnico-industrial a la sociedad de consumo? Una enorme posibilidad de consuelo y placer, con la consiguiente y pesada tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre otras cosas leemos en las Constituciones de los Salesianos de Don Bosco \u2013pero vale para todo cristiano\u2013 que, \u00abel salesiano [es] un signo de la fuerza de la resurrecci\u00f3n\u00bb y que \u00aben la sencillez y laboriosidad de cada d\u00eda\u00bb es \u00abun educador que anuncia a los j\u00f3venes \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva\u00bb, avivando en ellos los compromisos y el gozo de la esperanza\u00bb<a href=\"#_ftn37\" id=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Mornese y en Valdocco no hab\u00eda ni comodidades ni dictaduras y todo respiraba espontaneidad y alegr\u00eda. El progreso t\u00e9cnico ha facilitado hoy muchas cosas, pero la verdadera alegr\u00eda del hombre no ha aumentado. En cambio, han aumentado la angustia y las n\u00e1useas, ha empeorado la falta de sentido de la existencia, algo que lamentablemente seguimos constatando \u2013especialmente en las sociedades opulentas\u2013 con la tr\u00e1gica estad\u00edstica de los suicidios de adolescentes y j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, adem\u00e1s de la pobreza material que aflige todav\u00eda a una gran parte de la humanidad, se hace urgente encontrar un modo de hacer que los j\u00f3venes perciban el sentido de la vida, los ideales m\u00e1s elevados, la originalidad de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se busca la felicidad, tendencia humana fundamental, pero ya no se conoce el camino correcto y entonces va creciendo una inmensa desilusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los j\u00f3venes, tambi\u00e9n por la falta de adultos significativos, se sienten incapaces de afrontar el sufrimiento, el deber y el compromiso constante. El problema de la fidelidad a los ideales y a la propia vocaci\u00f3n se ha vuelto crucial. La juventud se siente incapaz de asumir sufrimientos y sacrificios. Vive en una atm\u00f3sfera en la que triunfa el divorcio entre amor y sacrificio, de tal manera que la b\u00fasqueda y consecuci\u00f3n por s\u00ed sola del bienestar acaba por asfixiar la capacidad de amar y, por tanto, de so\u00f1ar con el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con raz\u00f3n, como dec\u00edamos, el diamante del premio se sit\u00faa debajo del de la pobreza, como para indicarnos que ambos se complementan y apoyan mutuamente. De hecho, la pobreza evang\u00e9lica implica una visi\u00f3n concreta y trascendente de toda la realidad con una perspectiva realista tambi\u00e9n de las renuncias, los sufrimientos, los contratiempos, las privaciones y las penas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1l es la energ\u00eda interior que hace afrontar todo con confianza y con cara alegre, sin desanimarse? Es, en definitiva, la sensaci\u00f3n de la presencia del cielo en la tierra. Este sentido procede de la fe, de la esperanza y de la caridad, que nos hacen releer toda la existencia con la perspectiva del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo necesita urgentemente profetas que proclamen con sus vidas la gran verdad del Para\u00edso. \u00a1No es una evasi\u00f3n alienante, sino una realidad intensa y estimulante!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, en el esp\u00edritu de Don Bosco hay una preocupaci\u00f3n constante por cultivar la familiaridad con el Para\u00edso, casi como si constituyera el firmamento de la mente, el horizonte del coraz\u00f3n salesiano: trabajamos y luchamos seguros de un premio, mirando a la Patria, a la casa de Dios, a la Tierra Prometida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante se\u00f1alar que la perspectiva del premio no consiste simplemente en la consecuci\u00f3n de una \u00abrecompensa\u00bb, de una especie de consuelo por una vida vivida en medio de tantos sacrificios, de resistencias&#8230; \u00a1Nada de esto! Si fuera simplemente una \u00abrecompensa\u00bb, parecer\u00eda un chantaje. Pero Dios no act\u00faa de esa manera. En su amor no puede dejar de ofrecerse al hombre. Esto \u2013como afirma Jes\u00fas\u2013 es la vida eterna: el conocimiento del Padre. Donde \u00abconocer\u00bb significa \u00abamar\u00bb, hacerse part\u00edcipe pleno de Dios, en continuidad con la existencia terrena vivida \u00aben gracia\u00bb, es decir, en el amor a Dios y a los hermanos y hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este camino estamos invitados a dirigir nuestra mirada a Mar\u00eda, que se hace presente como ayuda diaria, como Madre precursora y auxiliadora. Don Bosco est\u00e1 seguro de su presencia entre nosotros y quiere signos que nos lo recuerden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ella construy\u00f3 una Bas\u00edlica, centro de animaci\u00f3n y difusi\u00f3n de la vocaci\u00f3n salesiana. \u00c9l quer\u00eda su imagen en nuestros ambientes de vida; vincul\u00f3 cada iniciativa apost\u00f3lica a su intercesi\u00f3n y coment\u00f3 con emoci\u00f3n su eficacia real y maternal. Recordemos, por ejemplo, lo que dijo a las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora en la casa de Niza Monferrato: \u00ab\u00a1La Virgen est\u00e1 realmente aqu\u00ed, en medio de vosotras! La Virgen se pasea por esta casa y la cubre con su manto\u00bb<a href=\"#_ftn38\" id=\"_ftnref38\">[38]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de Ella, tambi\u00e9n buscamos otros amigos en la casa de Dios. Nuestros santos y beatos, empezando por los rostros que nos resultan m\u00e1s familiares y que forman parte del llamado \u00abjard\u00edn salesiano\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No tomamos estas decisiones para dividir la gran casa de Dios en peque\u00f1os apartamentos privados, sino para sentirnos m\u00e1s c\u00f3modos en ella y poder hablar de Dios, del Padre, del Hijo, del Esp\u00edritu Santo, de Cristo y de Mar\u00eda, de la creaci\u00f3n y de la historia, no con la inquietud de quien ha escuchado la elevada lecci\u00f3n de un pensador denso, dif\u00edcil y hasta herm\u00e9tico, sino con ese sentido de familiaridad y gozosa sencillez con el que se conversa con quienes fueron nuestros familiares, nuestros hermanos y nuestras hermanas, nuestros colegas y nuestros compa\u00f1eros de trabajo. A algunos de ellos no los hemos conocido en vida, pero los sentimos cercanos y nos inspiran una confianza especial. Conversando con san Jos\u00e9, con Don Bosco, con Madre Mazzarello, con Don Rua, con Domingo Savio, con Laura Vicu\u00f1a, con Don Rinaldi, con Mons. Versiglia y don Caravario, con sor Teresa Vals\u00e8, con sor Eusebia Palomino, etc., es verdaderamente un di\u00e1logo \u00abde casa\u00bb, de familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que nos sugiere el diamante del premio: sentirnos en casa con Dios, con Cristo, con Mar\u00eda, con los santos; sentir su presencia en la propia casa, en un clima de familia que da sentido de Para\u00edso al entorno de la vida diaria.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a id=\"_Toc187224855\">6. CON\u2026 MAR\u00cdA, ESPERANZA Y PRESENCIA MATERNA<\/a> <\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final de este comentario no podemos dejar de volver nuestro coraz\u00f3n y nuestra mirada a la Virgen Mar\u00eda, como nos ense\u00f1\u00f3 Don Bosco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza requiere confianza, capacidad de entregarse y abandonarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo esto tenemos una gu\u00eda y una maestra en Mar\u00eda Sant\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella nos testimonia que esperar es abandonarse y entregarse, y esto es v\u00e1lido tanto para la existencia como para la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este camino, la Virgen nos lleva de la mano, ense\u00f1\u00e1ndonos c\u00f3mo confiar en Dios, c\u00f3mo entregarnos libremente al amor transmitido por su Hijo Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La indicaci\u00f3n y el \u00abmapa de navegaci\u00f3n\u00bb que nos presenta es siempre el mismo: \u00abHaced lo que \u00e9l os diga\u00bb<a href=\"#_ftn39\" id=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Una invitaci\u00f3n que asumimos en nuestra vida cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Mar\u00eda vemos la realizaci\u00f3n del premio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda encarna en s\u00ed misma la atracci\u00f3n y la concreci\u00f3n del Premio: Ella,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab<\/em><em>terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Se\u00f1or como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma m\u00e1s plena a su Hijo, Se\u00f1or de se\u00f1ores y vencedor del pecado y de la muerte<\/em><em>\u00bb<\/em><a href=\"#_ftn40\" id=\"_ftnref40\">[40]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos leer en sus labios algunas hermosas expresiones provenientes de san Pablo. Puesto que est\u00e1n inspiradas por el Esp\u00edritu Santo, Esposo de Mar\u00eda, ciertamente son compartidos por Ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed est\u00e1n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cristo <\/em>Jes\u00fas<em>, muri\u00f3, m\u00e1s todav\u00eda, resucit\u00f3 y est\u00e1 a la derecha de Dios y adem\u00e1s intercede por nosotros \u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo?, \u00bfla tribulaci\u00f3n?, \u00bfla angustia?, \u00bfla persecuci\u00f3n?, \u00bfel hambre?, \u00bfla desnudez?, \u00bfel peligro?, \u00bfla espada?; Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni \u00e1ngeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or<\/em><em>\u00bb<\/em><a href=\"#_ftn41\" id=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos hermanas y hermanos, querid\u00edsimos j\u00f3venes:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Auxiliadora, Don Bosco y todos nuestros santos y beatos est\u00e1n cerca de nosotros en este a\u00f1o extraordinario. Que nos acompa\u00f1en a vivir con profundidad las instancias del Jubileo, ayud\u00e1ndonos a poner en el centro de nuestra vida la persona de Jesucristo, \u00abel Salvador anunciado en el Evangelio, que hoy vive en la Iglesia y en el mundo\u00bb<a href=\"#_ftn42\" id=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que nos impulsen, siguiendo el ejemplo de los primeros misioneros enviados por Don Bosco, a hacer siempre y en todas partes de nuestra vida un don gratuito para los dem\u00e1s, especialmente para los j\u00f3venes y entre ellos los m\u00e1s pobres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, un deseo: que este a\u00f1o nos ayude a crecer en la oraci\u00f3n por la paz, por una humanidad pacificada. Invocamos el don de la paz \u2013el <em>shalom <\/em>b\u00edblico\u2013 que contiene todos los dem\u00e1s y solo encuentra cumplimiento en la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un abrazo fraternal<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Stefano Martoglio S.D.B.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Vicario del Rector Mayor.<\/em> Roma, 31 dicembre 2024<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Francisco, <em>Spes non confundit<\/em>. <em>Bula de convocaci\u00f3n del Jubileo Ordinario del A\u00f1o 2025<\/em>, Ciudad del Vaticano 9 de de mayo de 2024.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>Rom<\/em> 8,39.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Rom 5,3-5<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Oraci\u00f3n colecta de la Misa del d\u00eda de la Ascensi\u00f3n<\/em>, en <em>Misal Romano<\/em>, Libros lit\u00fargicos, Madrid 2016, p. 363.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> Byung-Chul Han, <em>El esp\u00edritu de la esperanza<\/em> , Herder, Barcelona 2024, p. 18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cristiana Paccini \u2013 Simone Troisi, <em>Nacemos para no morir nunca. La historia de Chiara Corbella Petrillo<\/em>, Ediciones Palabra, Madrid 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> Gabriel Marcel, <em>Philosophie der Hoffnung<\/em>, List Verlag, M\u00fcnchen 1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\">[9]<\/a> Erich Fromm, <em>La revoluci\u00f3n de la esperanza<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Ciudad de M\u00e9xico 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>1Pe<\/em> 3,15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\">[11]<\/a> Francisco, <em>Spes non confundit<\/em>, 9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Jn <\/em>17,3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. <em>Rom<\/em> 4,18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\">[14]<\/a> Benedicto XVI, Carta enc\u00edclica<em> Deus caritas est<\/em>, Ciudad del Vaticano, 25 de diciembre de 2005, 1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Const. SDB<\/em>, 3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\">[16]<\/a> Tom\u00e1s de Aquino, <em>Summa theologiae<\/em>, II\u00aa-IIae q. 17 a. 8 co.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. E. Levinas, <em>Totalidad e infinito. Ensayo sobre la exterioridad<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\">[18]<\/a> Para estas reflexiones he tomado de la rica reflexi\u00f3n del Abad general de la Orden de los Cistercienses M. G. Lepori, <em>Capitoli dell\u2019Abate Generale OCist al CFM 2024. Esperar en Cristo<\/em> disponible en varios idiomas (tambi\u00e9n en espa\u00f1ol) en la web: www.ocist.org.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. <em>Rom <\/em>5,3-5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\">[20]<\/a> E. Vigan\u00f2, <em>Un progetto evangelico di vita attiva<\/em>, Elle Di Ci, Leumann (TO) 1982, 68-84.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. E. Vigan\u00f2, <em>Fisionom\u00eda del Salesiano, seg\u00fan el sue\u00f1o del personaje de los diez diamantes, <\/em>en <em>ACS<\/em> 300 (1981), 3-44. La narraci\u00f3n completa del sue\u00f1o se puede encontrar en <em>ACS<\/em> 300 (1981), 45-53; o tambi\u00e9n en <em>MBe<\/em> XV, 165-170.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref22\" id=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>MBe<\/em> VIII, 381.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref23\" id=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Const. SDB<\/em>, 18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref24\" id=\"_ftn24\">[24]<\/a> Juan Bosco, <em>A los socios salesianos<\/em>, en <em>Constituciones y Reglamentos Generales<\/em>, Editorial CCS, Madrid 2017, p. 227.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref25\" id=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>MBe <\/em>VI, 442.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref26\" id=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>MBe <\/em>VI, 409.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref27\" id=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>MBe<\/em> XII, 390.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref28\" id=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref29\" id=\"_ftn29\">[29]<\/a> Fernando Maccono, <em>Santa Maria D. Mazzarello. Confundadora y primera Superiora General de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora. Vol. I,<\/em> Hijas de Maria Auxiliadora, Madrid 1980, p. 386.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref30\" id=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>MBe<\/em> X, 716.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref31\" id=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Const. SDB<\/em>, 17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref32\" id=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>MBe<\/em> XII, 505.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref33\" id=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>MBe<\/em> VIII, 381.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref34\" id=\"_ftn34\">[34]<\/a> Citado en E. Vigan\u00f2, <em>Descubrir el esp\u00edritu de Mornese<\/em>, en <em>ACS<\/em> (1981), 64.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref35\" id=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Sal<\/em> 99.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref36\" id=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>MBe<\/em> V, 258.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref37\" id=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Const. SDB<\/em>, 63. V\u00e9ase tambi\u00e9n, E. Vigan\u00f2, <em>\u00abRendere ragione della gioia e degli impegni della speranza, testimoniando le insondabili ricchezze di Cristo\u00bb. Strenna 1994. Commento del Rettor Maggiore<\/em>, Istituto Figlie di Maria Ausiliatrice, Roma 1993.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref38\" id=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>MBe<\/em> XVII, 478. Cf. G. Capetti, <em>Il cammino dell\u2019Istituto nel corso di un secolo. Vol. I, <\/em>FMA, Roma 1972-1976, 122.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref39\" id=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Jn <\/em>2,5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref40\" id=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>LG<\/em>, 59.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref41\" id=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Rom<\/em> 8,34-39.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref42\" id=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Const. SDB<\/em>, 196.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N. ANCLADOS EN LA ESPERANZA, PEREGRINOS CON LOS J\u00d3VENES1. 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