{"id":31618,"date":"2025-01-02T09:35:57","date_gmt":"2025-01-02T09:35:57","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=31618"},"modified":"2025-01-02T09:36:32","modified_gmt":"2025-01-02T09:36:32","slug":"quinto-sueno-misionero-pekin-1886","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/quinto-sueno-misionero-pekin-1886\/","title":{"rendered":"Quinto sue\u00f1o misionero: Pek\u00edn (1886)"},"content":{"rendered":"\n<p>Durante la noche del d\u00eda nueve al diez de abril, tuvo don Bosco otro sue\u00f1o sobre las misiones, que despu\u00e9s cont\u00f3 a don Miguel R\u00faa, a don Juan Branda y a Carlos Viglietti, con voz ahogada a veces por los sollozos. Viglietti lo escribi\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s y, por orden suya, envi\u00f3 una copia a don Juan Bautista Lemoyne, para que la leyese a todos los Superiores del Oratorio y sirviese de aliento general. \u00abLa copia adjunta, advert\u00eda el secretario, no es m\u00e1s que el esbozo de una magn\u00edfica y ampl\u00edsima visi\u00f3n\u00bb. El texto que damos a la publicidad es el de Viglietti, un poco retocado por Lemoyne, en cuanto a la forma y estilo.<br><br>Don Bosco se encontraba en las proximidades de Castelnuovo, sobre el cerro denominado Bricco del Pino, cerca del valle Sbarnau. Dirig\u00eda todas partes su mirada, pero lo \u00fanico que distingu\u00eda era una densa espesura de bosque, que lo cubr\u00eda todo, recubierta, al mismo tiempo, de una cantidad innumerable de hongos.<br>&#8211; Este, dec\u00eda don Bosco, debe ser el Condado de Jos\u00e9 Rossi, o al menos merecer\u00eda serlo. (Don Bosco, para despertar la hilaridad entre los alumnos, hab\u00eda nombrado conde de aquellas tierras al coadjutor Jos\u00e9 Rossi.)<br>Y en efecto, despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo descubri\u00f3 a Rossi que, muy serio, contemplaba desde un cerro los valles que se extend\u00edan a sus pies. El siervo de Dios lo llam\u00f3, pero \u00e9l no respondi\u00f3 m\u00e1s que con una mirada, como quien est\u00e1 preocupado.<br>Don Bosco, volvi\u00e9ndose hacia otra parte, vio a don Miguel R\u00faa, el cual de la misma manera que Rossi, permanec\u00eda con toda seriedad sentado, descansando.<br>Don Bosco llam\u00f3 a entrambos, pero ellos continuaron silenciosos y no respondieron ni con un adem\u00e1n.<br>Entonces descendi\u00f3 de aquel mont\u00edculo y, despu\u00e9s de caminar un rato, lleg\u00f3 a otro desde cuya altura descubri\u00f3 una selva, pero cultivada y atravesada por caminos y senderos. Desde all\u00ed dirigi\u00f3 su mirada alrededor, proyect\u00e1ndola hasta el horizonte, pero, antes que la retina, qued\u00f3 impresionado su o\u00eddo por el alboroto que hac\u00eda una turba incontable de ni\u00f1os.<br>A pesar de cuanto hac\u00eda por descubrir de d\u00f3nde proced\u00eda aquel ruido, no ve\u00eda nada; despu\u00e9s, a aquel rumor sucedi\u00f3 un griter\u00edo como el que estalla al producirse una cat\u00e1strofe. Finalmente vio una inmensa cantidad de jovencitos, los cuales, corriendo a su alrededor, le dec\u00edan:<br>&#8211; \u00a1Te hemos esperado, te hemos esperado mucho tiempo, pero finalmente est\u00e1s aqu\u00ed; ahora est\u00e1s entre nosotros y no te dejaremos escapar!<br>Don Bosco no comprend\u00eda nada y pensaba qu\u00e9 querr\u00edan de \u00e9l aquellos ni\u00f1os; pero mientras permanec\u00eda como at\u00f3nito en medio de ellos, vio un inmenso reba\u00f1o de corderos conducidos por una pastorcilla, la cual, una vez que hubo separado los j\u00f3venes y las ovejas y colocado a los unos en una parte y a las ovejas en otra, se detuvo junto a \u00e9l y le dijo:<br>&#8211; \u00bfVes todo lo que tienes delante?<br>&#8211; S\u00ed que lo veo, replic\u00f3 el siervo de Dios.<br>&#8211; Pues bien, \u00bfte acuerdas del sue\u00f1o que tuviste a la edad de diez a\u00f1os?<br>&#8211; \u00a1Oh, es muy dif\u00edcil recordarlo! Tengo la mente cansada, no lo recuerdo bien ahora.<br>&#8211; Bien, bien; reflexiona y lo recordar\u00e1s.<br><br>Despu\u00e9s, haciendo que los muchachos se acercasen a Don Bosco, le dijo:<br>&#8211; Mira ahora hacia esa parte, dirige all\u00e1 tu mirada; haced vosotros lo mismo y leed lo que ve\u00e1is escrito&#8230; Y bien, \u00bfqu\u00e9 veis?<br>&#8211; Veo, contest\u00f3 el siervo de Dios, monta\u00f1as, colinas, y m\u00e1s all\u00e1 m\u00e1s monta\u00f1as y mares.<br>Un ni\u00f1o dijo:<br>&#8211; Yo leo: Valpara\u00edso.<br>&#8211; Yo, Santiago, dijo otro.<br>&#8211; Yo, a\u00f1adi\u00f3 un tercero, leo las dos cosas.<br>&#8211; Pues bien, continu\u00f3 la pastorcilla, parte ahora desde aquel punto y sabr\u00e1s la norma que han de seguir los Salesianos en el porvenir.<br>Vu\u00e9lvete ahora hacia esta parte, tira una l\u00ednea visual y mira.<br>&#8211; Veo monta\u00f1as, colinas, mares&#8230;<br>Y los j\u00f3venes afinaban la vista exclamando a coro:<br>&#8211; Leemos Pek\u00edn.<br>Don Bosco vio entonces una gran ciudad. Estaba atravesada por un r\u00edo muy ancho sobre el cual hab\u00eda construidos algunos puentes muy grandes.<br>&#8211; Bien, dijo la doncella que parec\u00eda su Maestra, ahora tira una l\u00ednea desde una extremidad a la otra, desde Pek\u00edn a Santiago, haz centro en coraz\u00f3n de \u00c1frica y tendr\u00e1s una idea exacta de cuanto deben hacer los Salesianos.<br>&#8211; Pero \u00bfc\u00f3mo hacer todo esto?, exclam\u00f3 don Bosco. Las distancias son inmensas, los lugares dif\u00edciles y los Salesianos pocos.<br>&#8211; No te preocupes. \u00bfNo ves all\u00e1 cincuenta misioneros preparados? \u00bfY m\u00e1s all\u00e1 no ves m\u00e1s y muchos m\u00e1s a\u00fan? Traza una l\u00ednea desde Santiago al \u00c1frica Central. \u00bfQu\u00e9 ves?<br>&#8211; Diez centros de misi\u00f3n.<br>&#8211; Bien; estos centros que ves ser\u00e1n casas de estudio y de noviciado que se dedicar\u00e1n a la formaci\u00f3n de los misioneros que han de trabajar en estas regiones. Y ahora vu\u00e9lvete hacia esta parte. Aqu\u00ed ver\u00e1s otros diez centros desde el coraz\u00f3n del \u00c1frica a Pek\u00edn. Tambi\u00e9n estas casas proporcionar\u00e1n misioneros a todas estas otras regiones. All\u00e1 est\u00e1 Hong- Kong, all\u00ed Calcuta, m\u00e1s all\u00e1 Madagascar. En todas estas ciudades y otras m\u00e1s habr\u00e1 numerosas casas, colegios y noviciados. Don Bosco escuchaba mientras observaba detenidamente todo aquello, despu\u00e9s dijo:<br>&#8211; \u00bfY d\u00f3nde encontrar tanta gente y c\u00f3mo enviar misioneros a esos lugares? En esos pa\u00edses existen salvajes que se alimentan de carne<br>humana; hay herejes y perseguidores de la Iglesia: \u00bfc\u00f3mo hacer?<br>&#8211; Mira, replic\u00f3 la pastorcilla, es menester que emplees toda tu buena voluntad. S\u00f3lo tienes que hacer una cosa: recomendar que mis hijos cultiven constantemente la virtud de Mar\u00eda.<br><br>&#8211; Bien, s\u00ed; me parece haber entendido. Repetir\u00e9 a todos tus palabras.<br>&#8211; Y gu\u00e1rdate del error actual, o sea el de mezclar a los que estudian las artes humanas con los que se dedican al estudio de las artes divinas, pues la ciencia del cielo no quiere estar unida a las cosas de la tierra.<br>Don Bosco quer\u00eda continuar hablando, pero la visi\u00f3n desapareci\u00f3; el sue\u00f1o hab\u00eda terminado.<br><em>(MB IT XVIII, 71-74 \/ MB ES 69-72)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante la noche del d\u00eda nueve al diez de abril, tuvo don Bosco otro sue\u00f1o&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":31611,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":106,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,2558,1768,1948,1702,1960,1966,1972,2020],"class_list":["post-31618","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-ninos","tag-providencia","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31618","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31618"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31618\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31611"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31618"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31618"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31618"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}