{"id":31457,"date":"2024-12-27T08:04:24","date_gmt":"2024-12-27T08:04:24","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=31457"},"modified":"2026-03-26T07:58:30","modified_gmt":"2026-03-26T07:58:30","slug":"perfil-virtuoso-de-andrea-beltrami-2-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/perfil-virtuoso-de-andrea-beltrami-2-2\/","title":{"rendered":"Perfil virtuoso de Andrea Beltrami (2\/2)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><em><a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/perfil-virtuoso-de-andrea-beltrami-1-2\/\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><strong>3. Historia de un alma<br><br>3.1. Amar y sufrir<br><\/strong><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Barberis esboza muy bien la par\u00e1bola existencial de Beltrami, leyendo en ella la acci\u00f3n misteriosa y transformadora de la gracia actuando \u201ca trav\u00e9s de las principales condiciones de la vida salesiana, para que fuera un modelo general de alumno, cl\u00e9rigo, profesor, universitario, sacerdote, escritor, enfermo; un modelo en todas las virtudes, en la paciencia como en la caridad, en el amor a la penitencia como en el celo\u201d. Y es interesante que el propio don Barberis, al introducir la segunda parte de su biograf\u00eda que trata de las virtudes de don Beltrami, afirme: \u201cPodr\u00eda decirse que la vida de nuestro don Beltrami es la historia de un alma m\u00e1s que la historia de una persona. Es todo intr\u00ednseco; y hago todo lo posible para que el querido lector penetre en esa alma, para que admire sus carismas celestiales\u201d. La referencia a \u201cla historia de un alma\u201d no es casual, no s\u00f3lo porque don Beltrami es contempor\u00e1neo de la Santa de Lisieux, sino que podemos decir que son verdaderamente hermanos en el esp\u00edritu que les animaba. El celo apost\u00f3lico por la salvaci\u00f3n es m\u00e1s aut\u00e9ntico y fecundo en quienes han experimentado la salvaci\u00f3n y, habi\u00e9ndose encontrado salvados por la gracia, viven su vida como un puro don de amor a sus hermanos, para que tambi\u00e9n ellos sean alcanzados por el amor redentor de Jes\u00fas. \u201cToda la vida, en verdad, de nuestro don Andrea podr\u00eda resumirse en dos palabras, que forman su tarjeta o divisi\u00f3n: Amar y sufrir &#8211; Amar y sufrir. Amor el m\u00e1s tierno, el m\u00e1s ardiente y, dir\u00eda tambi\u00e9n, el m\u00e1s celoso posible hacia ese bien, en el que se concentra todo el bien. El Dolor el m\u00e1s vivo, el m\u00e1s agudo, el m\u00e1s penetrante de sus pecados, y a la contemplaci\u00f3n de ese bien supremo, que para nosotros se rebaj\u00f3 a la locura, a los dolores y a la muerte de la Cruz. De aqu\u00ed naci\u00f3 en \u00e9l un af\u00e1n febril por el sufrimiento, del que, cuanto m\u00e1s abundaba, m\u00e1s deseo sent\u00eda: de aqu\u00ed vino de nuevo ese gusto, esa voluptuosidad inefable en el sufrimiento, que es el secreto de los santos, y una de las maravillas m\u00e1s sublimes de la Iglesia de Jesucristo\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cY como en el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, ardiente de llamas y coronado de espinas, encuentran pasto tan abundante y tan admirablemente proporcionado estos afectos de amor y de dolor, as\u00ed, desde el primer instante en que conoci\u00f3 esta devoci\u00f3n, hasta el \u00faltimo de su vida, su coraz\u00f3n fue como un jarr\u00f3n de aromas elegidos que ard\u00eda siempre ante aquel divino coraz\u00f3n, y transmit\u00eda el perfume del incienso y de la mirra, del amor y del dolor\u201d. \u201cObtener del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas la anhelada gracia de vivir largos a\u00f1os para sufrir y expiar mis pecados. No morir, sino vivir para sufrir, pero siempre sometida a la voluntad de Dios. As\u00ed podr\u00e9 saciar esta sed. \u00a1Es tan hermoso, tan dulce sufrir cuando Dios ayuda y da paciencia!\u201d. Estos textos son una s\u00edntesis de la espiritualidad victimal de don Beltrami, que, en la perspectiva de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, tan querida por la espiritualidad del siglo XIX y por el propio Don Bosco, supera cualquier lectura dolorosa o, peor a\u00fan, un cierto masoquismo espiritualista. De hecho, fue tambi\u00e9n gracias a Don Beltrami que Don Rua consagr\u00f3 oficialmente la Congregaci\u00f3n Salesiana al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en la \u00faltima noche del siglo XIX.<br><br><strong>3.2. Tras el rastro de la Santa de Lisieux<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La brevedad de la vida cronol\u00f3gica se ve compensada por la sorprendente riqueza del testimonio de una vida virtuosa, que en poco tiempo expres\u00f3 un intenso fervor espiritual y una singular lucha por la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica. No es insignificante que el Venerable Beltrami cerrara su existencia exactamente tres meses despu\u00e9s de la muerte de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas y de la Santa Faz, que fue proclamada Doctora de la Iglesia por Juan Pablo II por la eminente Ciencia del Amor Divino que la distingui\u00f3. A trav\u00e9s de \u00abHistoria de un alma\u00bb emerge la biograf\u00eda interior de una vida que, modelada por el Esp\u00edritu en el jard\u00edn del Carmelo, floreci\u00f3 con frutos de santidad y fecundidad apost\u00f3lica para la Iglesia universal, hasta el punto de que en 1927 fue proclamada Patrona de las Misiones por P\u00edo XI. Don Beltrami tambi\u00e9n muri\u00f3 como Santa Teresina de tuberculosis, pero ambos, en las efusiones de sangre que les llevaron r\u00e1pidamente al final, no vieron tanto el desgaste de un cuerpo y el menguar de las fuerzas, sino que captaron una vocaci\u00f3n particular a vivir en comuni\u00f3n con Jesucristo, que les asimilaba a su sacrificio de amor por el bien de sus hermanos. El 9 de junio de 1895, en la fiesta de la Sant\u00edsima Trinidad, Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas se ofreci\u00f3 como v\u00edctima del holocausto al Amor misericordioso de Dios. El 3 de abril del a\u00f1o siguiente, en la noche entre el Jueves Santo y el Viernes Santo, tuvo una primera manifestaci\u00f3n de la enfermedad que la llevar\u00eda a la muerte. Teresa la recibe como una visita misteriosa del Esposo divino. Al mismo tiempo entra en la prueba de la fe, que durar\u00e1 hasta su muerte. Al deteriorarse su salud, fue trasladada a la enfermer\u00eda a partir del 8 de julio de 1897. Sus hermanas y otras religiosas recogieron sus palabras, mientras los dolores y las pruebas, soportados con paciencia, se intensificaban hasta culminar en su muerte la tarde del 30 de septiembre de 1897. \u201cNo muero, entro en la vida\u201d, hab\u00eda escrito a su hermano espiritual, el padre Belli\u00e8re. Sus \u00faltimas palabras \u201cDios m\u00edo, te amo\u201d son el sello de su existencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hasta el final de su vida, tambi\u00e9n don Beltrami ser\u00eda fiel a su ofrenda de v\u00edctima, como escribi\u00f3 unos d\u00edas antes de su muerte a su maestro de noviciado: \u201cRezo siempre y me ofrezco como v\u00edctima por la Congregaci\u00f3n, por todos los Superiores y hermanos y especialmente por estas casas de noviciado, que contienen las esperanzas de nuestra piadosa Sociedad\u201d.<br><br><strong>4. Espiritualidad de v\u00edctima<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Beltrami relaciona tambi\u00e9n con esta espiritualidad de v\u00edctima, un grado sublime de caridad: \u201cNadie tiene amor m\u00e1s grande que \u00e9ste: dar la vida por sus amigos\u201d (Jn 15, 13). Esto no s\u00f3lo significa el gesto extremo y supremo de la entrega f\u00edsica de la propia vida por otro, sino la vida entera del individuo orientada al bien de otro. Se sinti\u00f3 llamado a esta vocaci\u00f3n: \u201cHay muchos -a\u00f1adi\u00f3-, incluso entre nosotros, los Salesianos, que trabajan mucho y hacen un gran bien; pero no hay tantos que realmente amen sufrir y quieran sufrir mucho por el Se\u00f1or: yo quiero ser uno de ellos\u201d. Precisamente porque no es algo codiciado por la mayor\u00eda, en consecuencia, tampoco se comprende. Pero esto no es nada nuevo. Incluso Jes\u00fas, cuando habl\u00f3 a los disc\u00edpulos de su Pascua, de su subida a Jerusal\u00e9n, se encontr\u00f3 con la incomprensi\u00f3n, y el propio Pedro le apart\u00f3 de ello. En la hora suprema, sus \u00abamigos\u00bb le traicionaron, le negaron y le abandonaron. Sin embargo, la obra de la redenci\u00f3n s\u00f3lo se realiz\u00f3 y se realiza mediante el misterio de la cruz y la ofrenda que Jes\u00fas hace de s\u00ed mismo al Padre como v\u00edctima de expiaci\u00f3n, uniendo a su sacrificio a todos los que aceptan compartir sus sufrimientos por la salvaci\u00f3n de sus hermanos. La verdad de la ofrenda de Beltrami reside en la fecundidad que ofrece su vida santa. De hecho, dio eficacia a sus palabras apoyando en particular a sus hermanos en su vocaci\u00f3n, estimul\u00e1ndolos a aceptar con esp\u00edritu de sacrificio las pruebas de la vida en fidelidad a la vocaci\u00f3n salesiana. Don Bosco, en las Constituciones primitivas, presentaba al Salesiano como aquel que \u201cest\u00e1 dispuesto a soportar el calor y el fr\u00edo, la sed y el hambre, el trabajo y el desprecio, siempre que se trate de la gloria de Dios y de la salvaci\u00f3n de las almas\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La misma enfermedad llev\u00f3 a don Beltrami tanto a una tisis progresiva como a un aislamiento forzoso, que dejaron intactas sus facultades perceptivas e intelectuales, es m\u00e1s, casi las refinaron con la cuchilla del dolor. S\u00f3lo la gracia de la fe le permiti\u00f3 abrazar aquella condici\u00f3n que d\u00eda a d\u00eda le asimilaba m\u00e1s y m\u00e1s a Cristo crucificado y que una estatua del <em>Ecce<\/em><em>homo<\/em>, de un realismo chocante que le repugnaba, querida por \u00e9l en su habitaci\u00f3n, le recordaba constantemente. La fe era la regla de su vida, la clave para comprender a las personas y las diferentes situaciones; a la luz de la fe consideraba sus propios sufrimientos como gracias de Dios, y junto con el aniversario de su profesi\u00f3n religiosa y de su ordenaci\u00f3n sacerdotal, celebraba el del comienzo de su grave enfermedad, que cre\u00eda que hab\u00eda comenzado el 20 de febrero de 1891. En esta ocasi\u00f3n recit\u00f3 de coraz\u00f3n el <em>Te<\/em><em>Deum<\/em> por haberle sido concedido por el Se\u00f1or sufrir por \u00e9l. Meditaba y cultivaba una viva devoci\u00f3n a la Pasi\u00f3n de Cristo y a Jes\u00fas Crucificado: \u201cGran devoci\u00f3n, de la que puede decirse que inform\u00f3 toda la vida del siervo de Dios&#8230; \u00c9ste era el tema casi continuo de sus meditaciones. Siempre ten\u00eda un crucifijo delante de los ojos y sobre todo en las manos&#8230; que besaba de vez en cuando con entusiasmo\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras su muerte, se encontr\u00f3 colgado de su cuello un monedero, con el crucifijo y la medalla de Mar\u00eda Auxiliadora, que conten\u00eda algunos papeles: oraciones en recuerdo de su ordenaci\u00f3n; un mapa en el que estaban dibujados los cinco continentes, para recordar siempre al Se\u00f1or a los misioneros esparcidos por el mundo; y algunas oraciones con las que se hac\u00eda formalmente v\u00edctima del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, especialmente por los moribundos, por las almas del purgatorio, por la prosperidad de la Congregaci\u00f3n y de la Iglesia. Estas oraciones, en las que el pensamiento predominante se hac\u00eda eco de la s\u00faplica de Pablo \u201c<em>Opto ego ipse anathema esse a Christo pro fratribus meis<\/em>\u201d (Yo mismo desear\u00eda ser anatema, separado de Cristo, por el bien de mis hermanos), fueron firmadas por \u00e9l con su propia sangre y aprobadas por su director, el P. Luigi Piscetta, el 15 de noviembre de 1895.<br><br><strong>5. \u00bfEs actual el P. Beltrami?<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La pregunta, no ociosa, ya fue planteada por los j\u00f3venes hermanos del Estudiantado Teol\u00f3gico Internacional de Tur\u00edn-Crocetta cuando, en 1948, con ocasi\u00f3n del 50 aniversario de la muerte del Venerable don Beltrami, organizaron una jornada conmemorativa. Desde las primeras l\u00edneas del folleto que recog\u00eda los discursos pronunciados en aquella ocasi\u00f3n, uno se pregunta qu\u00e9 ten\u00eda que ver el testimonio de Beltrami con la vida salesiana, una vida de apostolado y de acci\u00f3n. Pues bien, tras recordar c\u00f3mo fue ejemplar en los a\u00f1os en que pudo lanzarse a la labor apost\u00f3lica, tambi\u00e9n fue salesiano al aceptar el dolor cuando \u00e9ste parec\u00eda aplastar una carrera y un futuro tan brillante y fruct\u00edferamente emprendidos. Porque fue all\u00ed donde el P. Andr\u00e9s revel\u00f3 una profundidad de sentimientos salesianos y una riqueza de entrega que antes, en el trabajo, pod\u00edan tomarse por una audacia juvenil, un impulso a actuar, una riqueza de dones, algo normal, ordinario, en definitiva. Lo extraordinario comienza, o mejor dicho, se revela en y a trav\u00e9s de la enfermedad. Don Andrea, segregado, excluido ya para siempre de la ense\u00f1anza, de la vida fraterna de colaboraci\u00f3n con sus hermanos y de la gran empresa de Don Bosco, se sinti\u00f3 abocado a un nuevo camino solitario, quiz\u00e1 repugnante para sus hermanos; ciertamente repugnante para la naturaleza humana, tanto m\u00e1s para la suya, \u00a1tan rica y exuberante! Don Beltrami acept\u00f3 este camino y lo emprendi\u00f3 con esp\u00edritu salesiano: \u201csalesianamente\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llama la atenci\u00f3n que se afirme que don Beltrami inaugur\u00f3 en cierto modo un nuevo camino en la estela trazada por Don Bosco, una llamada especial a iluminar el n\u00facleo profundo de la vocaci\u00f3n salesiana y el verdadero dinamismo de la caridad pastoral: \u201cNecesitamos tener lo que \u00e9l ten\u00eda en su coraz\u00f3n, lo que \u00e9l viv\u00eda profundamente en lo m\u00e1s \u00edntimo de su ser. Sin esa riqueza interior, nuestra acci\u00f3n ser\u00eda vana; el P. Beltrami podr\u00eda reprocharnos nuestra vida vana, diciendo con Pablo: \u201c<em>nos quasi morientes, et ecce: vivimos<\/em>\u201d. \u00c9l mismo era consciente de que hab\u00eda iniciado un nuevo camino, como atestigu\u00f3 su hermano Giuseppe: \u201cA mitad de la lecci\u00f3n intent\u00f3 convencerme de la necesidad de seguir su camino, y yo, al no pensar como \u00e9l, me opuse, y \u00e9l sufri\u00f3\u201d. Este sufrimiento vivido en la fe fue verdaderamente fecundo apost\u00f3lica y vocacionalmente: \u201cFue una manifestaci\u00f3n de la nueva y original concepci\u00f3n salesiana querida y puesta en pr\u00e1ctica por \u00e9l, de un dolor f\u00edsico y moral, activo, productivo, incluso materialmente, para la salvaci\u00f3n de las almas\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n hay que decir que, bien debido a un cierto clima espiritual un tanto pietista, o quiz\u00e1 m\u00e1s inconscientemente para no provocar demasiado con su testimonio, con el tiempo se fue arraigando una cierta interpretaci\u00f3n que poco a poco condujo, tambi\u00e9n debido a los grandes cambios que se produjeron, al olvido. Expresi\u00f3n de este proceso son, por ejemplo, los cuadros que le reproducen, que a quienes le conocieron, como don Eugenio Ceria, no les gustaban mucho, porque le recordaban jovial, con un aspecto abierto que inspiraba confianza y seguridad a quienes se acercaban a \u00e9l. El P. Ceria recuerda tambi\u00e9n que, ya durante sus a\u00f1os en Foglizzo, don Beltrami viv\u00eda una intensa vida interior, una profunda e impetuosa uni\u00f3n con Dios, alimentada por la meditaci\u00f3n y la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, hasta tal punto que incluso en pleno invierno, con temperaturas bajo cero, no llevaba abrigo y manten\u00eda abierta la ventana, por lo que le llamaban \u201coso blanco\u201d.<br><br><strong>5.1. Testimonio de uni\u00f3n con Dios<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este esp\u00edritu de sacrificio le hizo madurar una profunda uni\u00f3n con Dios: \u201cSu oraci\u00f3n consist\u00eda en estar continuamente en presencia de Dios, con la mirada fija en el Tabern\u00e1culo y desahog\u00e1ndose ante el Se\u00f1or con continuas jaculatorias y aspiraciones afectuosas. Su meditaci\u00f3n podr\u00eda decirse que era continua&#8230; le penetraba tanto que no se daba cuenta de lo que ocurr\u00eda a su alrededor, y penetraba tanto en el sujeto que le o\u00ed decirme en confianza que generalmente llegaba a comprender tan bien los misterios que meditaba que le parec\u00eda verlos como si aparecieran ante sus ojos\u201d. Esta uni\u00f3n se significaba y realizaba de modo especial en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, cuando cesaban como por arte de magia todos los dolores y toses, traducidos en una perfecta conformidad con la voluntad de Dios, sobre todo aceptando el sufrimiento: \u201cConsideraba el apostolado de los sufrimientos y de las aflicciones como no menos fecundo que el de la vida m\u00e1s activa; y mientras otros habr\u00edan dicho que ocupaba suficientemente aquellos no cortos a\u00f1os en el sufrimiento, \u00e9l santificaba el sufrimiento ofreci\u00e9ndolo al Se\u00f1or y conform\u00e1ndose a la voluntad divina de manera tan general que no s\u00f3lo se resignaba a \u00e9l, sino que se contentaba con \u00e9l\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La petici\u00f3n hecha por el propio Venerable al Se\u00f1or tiene un valor considerable, como se desprende de varias cartas y, en particular, de la dirigida a su primer director de Lanzo, don Giuseppe Scappini, escrita poco m\u00e1s de un mes antes de su muerte: \u201cNo te aflijas, mi dulc\u00edsimo padre en Jesucristo, por mi enfermedad; al contrario, al\u00e9grate en el Se\u00f1or. Yo mismo se lo ped\u00ed al Buen Dios, para tener la oportunidad de expiar mis pecados en este mundo, donde el Purgatorio se hace con m\u00e9ritos. En verdad no ped\u00ed esta enfermedad, pues no ten\u00eda idea de ella, pero ped\u00ed mucho que sufrir, y el Se\u00f1or me lo ha concedido. Bendito seas por siempre; y ay\u00fadame a llevar siempre la Cruz con alegr\u00eda. Cr\u00e9eme, en medio de mis penas, soy feliz con una felicidad plena y cumplida, de modo que me r\u00edo, cuando me dan el p\u00e9same y desean mi recuperaci\u00f3n\u201d.<br><br><strong>5.2. Saber sufrir<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u201cSaber sufrir\u201d: para la propia santificaci\u00f3n, para la expiaci\u00f3n y para el apostolado. Celebr\u00f3 el aniversario de su propia enfermedad: \u201cEl 20 de febrero es el aniversario de mi enfermedad: y lo celebro, como un d\u00eda bendecido por Dios; un d\u00eda bendito, lleno de alegr\u00eda, entre los d\u00edas m\u00e1s hermosos de mi vida\u201d. Quiz\u00e1s el testimonio de don Beltrami confirma la afirmaci\u00f3n de Don Bosco \u201cde Beltrami s\u00f3lo hay uno\u201d, como para indicar la originalidad de la santidad de este hijo suyo al haber experimentado y hecho visible el n\u00facleo secreto de la santidad apost\u00f3lica salesiana. Don Beltrami expresa la necesidad de que la misi\u00f3n salesiana no caiga en la trampa de un activismo y una exterioridad que con el tiempo conducir\u00edan a un destino fatal de muerte, sino que conserve y cultive el n\u00facleo secreto que expresa a la vez profundidad y amplitud de horizonte. Traducciones concretas de este cuidado de la interioridad y de la profundidad espiritual son: la fidelidad a la vida de oraci\u00f3n, la preparaci\u00f3n seria y competente para la propia misi\u00f3n, especialmente para el ministerio sacerdotal, la lucha contra la negligencia y la ignorancia culpable; el uso responsable del tiempo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s profundamente, el testimonio de don Beltrami nos dice que no se vive de glorias pasadas ni de rentas vitalicias, sino que cada hermano y cada generaci\u00f3n deben hacer fructificar el don recibido y saber transmitirlo de forma fiel y creativa a las generaciones futuras. La interrupci\u00f3n de esta cadena virtuosa ser\u00e1 fuente de da\u00f1os y ruina. Saber sufrir es un secreto que da fecundidad a toda empresa apost\u00f3lica. El esp\u00edritu de ofrenda de v\u00edctima de don Beltrami est\u00e1 admirablemente asociado a su ministerio sacerdotal, para el que se prepar\u00f3 con gran responsabilidad y que vivi\u00f3 en forma de una singular comuni\u00f3n con Cristo inmolado por la salvaci\u00f3n de sus hermanos y hermanas: en la lucha y mortificaci\u00f3n contra las pasiones de la carne; en la renuncia a los ideales de un apostolado activo que siempre hab\u00eda deseado; en la sed insaciable de sufrimiento; en la aspiraci\u00f3n a ofrecerse como v\u00edctima por la salvaci\u00f3n de sus hermanos y hermanas. Por ejemplo, para la Congregaci\u00f3n adem\u00e1s de la oraci\u00f3n y el ofrecimiento nominativo por varios hermanos, teniendo en sus manos el cat\u00e1logo de la Congregaci\u00f3n, casas y misiones, ped\u00eda la gracia de la perseverancia y el celo, la conservaci\u00f3n del esp\u00edritu de Don Bosco y su m\u00e9todo educativo. Uno de los libros escritos sobre \u00e9l lleva significativamente el t\u00edtulo de \u201c<em>La<\/em><em>passiflora<\/em><em>ser\u00e1fica<\/em>\u201d, que significa \u201cflor de la pasi\u00f3n\u201d, nombre que le dieron los misioneros jesuitas en 1610, debido a la similitud de algunas partes de la planta con los s\u00edmbolos religiosos de la pasi\u00f3n de Cristo: los zarcillos el l\u00e1tigo con el que fue flagelado; los tres estilos los clavos; los estambres el martillo; los rayos corol\u00edneos la corona de espinas. Autorizada es la opini\u00f3n de Don Nazareno Camilleri, un alma profundamente espiritual: \u201cDon Beltrami nos parece que representa eminentemente, hoy, el ansia divina de la \u201csantificaci\u00f3n del sufrimiento\u201d para la fecundidad social, apost\u00f3lica y misionera, mediante el entusiasmo heroico de la Cruz, de la Redenci\u00f3n de Cristo en medio de la humanidad\u201d.<br><br><strong>5.3 Paso del testigo<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Valsalice, don Andrea fue un ejemplo para todos: un joven cl\u00e9rigo, Luigi Variara, lo eligi\u00f3 como modelo de vida: se hizo sacerdote y misionero salesiano en Colombia y fund\u00f3, inspirado por don Beltrami, la Congregaci\u00f3n de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. Nacido en Viarigi (Asti) en 1875, Luigi Variara fue llevado a los 11 a\u00f1os a Tur\u00edn-Valdocco por su padre. Ingres\u00f3 en el noviciado el 17 de agosto de 1891 y lo complet\u00f3 emitiendo los votos perpetuos. Despu\u00e9s se traslad\u00f3 a Tur\u00edn-Valsalice para estudiar filosof\u00eda. All\u00ed conoci\u00f3 al Venerable Andrea Beltrami. Don Variara se inspirar\u00e1 en \u00e9l cuando m\u00e1s tarde en <em>Agua <\/em><em>de <\/em><em>Dios<\/em> (Colombia) proponga la \u201cconsagraci\u00f3n victimal\u201d a sus Hijas de los Sagrados Corazones.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Fin<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) 3. Historia de un alma 3.1. Amar y sufrir\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Barberis&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":31039,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":28,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,1720,2558,1960,1972,2620,2026,2637],"class_list":["post-31457","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31457"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31457\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51685,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31457\/revisions\/51685"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}