{"id":31310,"date":"2024-12-24T07:05:40","date_gmt":"2024-12-24T07:05:40","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=31310"},"modified":"2026-03-26T07:58:02","modified_gmt":"2026-03-26T07:58:02","slug":"maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-13-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-13-13\/","title":{"rendered":"Maravillas de la Madre de Dios invocadas bajo el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora (13\/13)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-12-13\/\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><strong>Gracias obtenidas por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora.<br><\/strong><\/strong><br><strong>I. Gracia recibida de Mar\u00eda Auxiliadora.<br><\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Corr\u00eda el a\u00f1o de Nuestro Se\u00f1or de 1866, cuando en el mes de octubre mi esposa fue atacada por una grav\u00edsima enfermedad, es decir, por una gran inflamaci\u00f3n unida a un gran estre\u00f1imiento, y con par\u00e1sitos. En esta dolorosa coyuntura, se recurri\u00f3 en primer lugar a los expertos en la materia, que no tardaron en declarar que la enfermedad era muy peligrosa. Viendo que la enfermedad se agravaba mucho, y que los remedios humanos de poco o nada serv\u00edan, suger\u00ed a mi compa\u00f1era que se encomendase a Mar\u00eda Auxiliadora, y que ciertamente le conceder\u00eda la salud si era necesario para el alma; al mismo tiempo a\u00f1ad\u00ed la promesa de que si obten\u00eda la salud, en cuanto estuviese terminada la iglesia que se estaba construyendo en Tur\u00edn, nos llevase a las dos a visitarla y hacer alguna oblaci\u00f3n. A esta propuesta respondi\u00f3 que pod\u00eda encomendarse a alg\u00fan Santuario m\u00e1s cercano para no verse obligada a ir tan lejos; a esta respuesta le dije que no hab\u00eda que fijarse tanto en la comodidad como en la grandeza del beneficio que se esperaba.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces ella se recomend\u00f3 y prometi\u00f3 lo que se propon\u00eda. \u00a1Oh poder de Mar\u00eda! No hab\u00edan pasado a\u00fan 30 minutos desde que hab\u00eda hecho su promesa cuando, al preguntarle c\u00f3mo se encontraba, me dijo: Estoy mucho mejor, mi mente est\u00e1 m\u00e1s libre, mi est\u00f3mago ya no est\u00e1 oprimido, siento antojo de hielo, que antes tanto me apetec\u00eda, y tengo m\u00e1s necesidad de caldo, que antes tanto me apetec\u00eda.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A estas palabras me sent\u00ed nacer a una nueva vida, y si no hubiera sido de noche, habr\u00eda salido inmediatamente de mi habitaci\u00f3n para publicar la gracia recibida de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. El hecho es que pas\u00f3 la noche tranquilamente, y a la ma\u00f1ana siguiente apareci\u00f3 el m\u00e9dico y la declar\u00f3 libre de todo peligro. \u00bfQui\u00e9n la cur\u00f3 sino Mar\u00eda Auxiliadora? De hecho, a los pocos d\u00edas abandon\u00f3 la cama y se dedic\u00f3 a las tareas dom\u00e9sticas. Ahora esperamos ansiosamente la terminaci\u00f3n de la iglesia dedicada a ella, y cumplir as\u00ed la promesa hecha.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; He escrito esto, como humilde hijo de la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica, y deseo que se le d\u00e9 toda la publicidad que se juzgue buena para mayor gloria de Dios y de la augusta Madre del Salvador.<br><br>COSTAMAGNA Luigi<br>de Caramagna.<br><br><strong>II. Mar\u00eda Auxiliadora Protectora del campo.<br><\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mornese es un peque\u00f1o pueblo de la di\u00f3cesis de Acqui, provincia de Alessandria, de unos mil habitantes. Este pueblo nuestro, como tantos otros, estaba tristemente asolado por maleza cript\u00f3gama, que durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os hab\u00eda devorado casi toda la cosecha de uva, nuestra principal riqueza. Ya hab\u00edamos recurrido a otros y otros espec\u00edficos para conjurar ese mal, pero en vano. Cuando corri\u00f3 la voz de que algunos campesinos de los pueblos vecinos hab\u00edan prometido una parte del fruto de sus vi\u00f1edos para la continuaci\u00f3n de las obras de la iglesia dedicada a Mar\u00eda Auxiliadora en Tur\u00edn, se vieron maravillosamente favorecidos y tuvieron uvas en abundancia. Movidos por la esperanza de una mejor cosecha y a\u00fan m\u00e1s animados por el pensamiento de contribuir a una obra de religi\u00f3n, los Mornesini decidimos ofrecer la d\u00e9cima parte de nuestra cosecha para este fin. La protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen se hizo sentir entre nosotros de un modo verdaderamente misericordioso. Tuvimos la abundancia de tiempos m\u00e1s felices, y nos sentimos muy felices de poder ofrecer escrupulosamente en especie o en dinero lo que hab\u00edamos prometido. En la ocasi\u00f3n en que el jefe de obras de aquella iglesia invitada vino entre nosotros para recoger las ofrendas, se produjo una fiesta de verdadera alegr\u00eda y exultaci\u00f3n p\u00fablica.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parec\u00eda profundamente conmovido por la prontitud y el desinter\u00e9s con que se hac\u00edan las ofrendas, y por las palabras cristianas con que iban acompa\u00f1adas. Pero uno de nuestros patriotas, en nombre de todos, habl\u00f3 en voz alta de lo que estaba ocurriendo. Nosotros, dijo, debemos grandes cosas a la Sant\u00edsima Virgen Auxiliadora. El a\u00f1o pasado, muchas personas de este pa\u00eds, al tener que ir a la guerra, se pusieron todas bajo la protecci\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora, la mayor\u00eda con una medalla al cuello, fueron valientemente, y tuvieron que afrontar los m\u00e1s graves peligros, pero ninguna cay\u00f3 v\u00edctima de ese azote del Se\u00f1or. Adem\u00e1s, en los pa\u00edses vecinos hubo una plaga de c\u00f3lera, granizo y sequ\u00eda, y nosotros nos libramos de todo. Apenas hubo cosechas de nuestros vecinos, y nosotros fuimos bendecidos con tal abundancia que no se hab\u00eda visto en veinte a\u00f1os. Por estas razones nos alegramos de poder manifestar de este modo nuestra indeleble gratitud a la gran Protectora de la humanidad.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo ser fiel int\u00e9rprete de mis conciudadanos al afirmar que lo que hemos hecho ahora, lo haremos tambi\u00e9n en el futuro, convencidos de que as\u00ed nos haremos cada vez m\u00e1s dignos de las bendiciones celestiales.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 25 de marzo de 1868<br><br><em>Un habitante de Mornese.<br><\/em><br><br><strong>III. Pronta recuperaci\u00f3n.<\/strong><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El joven Bonetti Giovanni de Asti en el internado de Lanzo tuvo el siguiente favor. La tarde del 23 de diciembre pasado, entr\u00f3 de repente en la habitaci\u00f3n del director con pasos inseguros y rostro angustiado. Se acerc\u00f3 a \u00e9l, apoy\u00f3 su persona contra la del piadoso sacerdote y con la mano derecha arrug\u00f3 la frente sin decir palabra. Asombrado al verle tan convulso, le sostiene y, sent\u00e1ndole, le pregunta qu\u00e9 desea. A las repetidas preguntas el pobrecito s\u00f3lo respond\u00eda con suspiros cada vez m\u00e1s agobiados y profundos. Entonces le mir\u00f3 m\u00e1s de cerca a la frente, y vio que sus ojos estaban inm\u00f3viles, sus labios p\u00e1lidos, y su cuerpo al dejar que el peso de su cabeza amenazara con caer. Viendo entonces en qu\u00e9 peligro de vida se encontraba el joven, mand\u00f3 llamar r\u00e1pidamente a un m\u00e9dico. Mientras tanto, la enfermedad se agravaba a cada momento que pasaba, su fisonom\u00eda hab\u00eda tomado un aspecto falso y ya no parec\u00eda el mismo de antes, sus brazos, piernas y frente estaban helados, la flema le asfixiaba, su respiraci\u00f3n se hac\u00eda cada vez m\u00e1s corta y sus mu\u00f1ecas s\u00f3lo se pod\u00edan sentir ligeramente. Dur\u00f3 en este estado cinco dolorosas horas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lleg\u00f3 el m\u00e9dico, le aplic\u00f3 varios remedios, pero siempre en vano. Se acab\u00f3, dijo el m\u00e9dico con tristeza, antes de la ma\u00f1ana este joven estar\u00e1 muerto.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed, desafiando las esperanzas humanas, el buen sacerdote se dirigi\u00f3 al cielo, rog\u00e1ndole que si no era su voluntad que el joven viviera, al menos le concediera un poco de tiempo para confesarse y comulgar. Tom\u00f3 entonces una peque\u00f1a medalla de Mar\u00eda Auxiliadora. Las gracias que ya hab\u00eda obtenido invocando a la Virgen con aquella medalla eran muchas, y aumentaban su esperanza de obtener ayuda de la celestial Protectora. Lleno de confianza en Ella, se arrodill\u00f3, se puso la medalla en el coraz\u00f3n y, junto con otras personas piadosas que hab\u00edan acudido, rez\u00f3 algunas oraciones a Mar\u00eda y al Sant\u00edsimo Sacramento. Y Mar\u00eda escuchaba con tanta confianza las oraciones que le elevaban. La respiraci\u00f3n del peque\u00f1o Juan se hizo m\u00e1s libre, y sus ojos, que hab\u00edan estado como petrificados, se volvieron cari\u00f1osamente para mirar y agradecer a los espectadores el cuidado compasivo que le estaban dando. La mejor\u00eda no tard\u00f3 en llegar, es m\u00e1s, todos consideraron segura la curaci\u00f3n. El propio m\u00e9dico, asombrado por lo ocurrido, exclam\u00f3: Ha sido la gracia de Dios la que ha obrado la salud. En mi larga carrera he visto un gran n\u00famero de enfermos y moribundos, pero a ninguno de los que estaban en el punto de Bonetti vi recuperarse. Sin la intervenci\u00f3n ben\u00e9fica del cielo, esto es para m\u00ed un hecho inexplicable. Y la ciencia, acostumbrada hoy a romper ese admirable lazo que la une a Dios, le rindi\u00f3 humilde homenaje, juzg\u00e1ndose impotente para lograr lo que s\u00f3lo Dios logr\u00f3. El joven que fue objeto de la gloria de la Virgen contin\u00faa hasta el d\u00eda de hoy muy y muy bien. Dice y predica a todos que debe su vida doblemente a Dios y a su poderos\u00edsima Madre, de cuya v\u00e1lida intercesi\u00f3n obtuvo la gracia. Se considerar\u00eda ingrato de coraz\u00f3n si no diese p\u00fablico testimonio de gratitud, y as\u00ed invitase a otros y otras desgraciados que en este valle de l\u00e1grimas sufren y van en busca de consuelo y ayuda.<br><br>(Del peri\u00f3dico: <em>La Virgen<\/em>).<br><br><br>I<strong>V. Mar\u00eda Auxiliadora libera a uno de sus devotos de un fuerte dolor de muelas.<\/strong><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una casa de educaci\u00f3n de Tur\u00edn se encontraba un joven de 19 o 20 a\u00f1os, que desde hac\u00eda varios d\u00edas sufr\u00eda un severo dolor en los dientes. Todo lo que el arte m\u00e9dico suele sugerir en tales casos ya hab\u00eda sido utilizado sin \u00e9xito. El pobre joven se hallaba, pues, en tal punto de exacerbaci\u00f3n, que despertaba la compasi\u00f3n de cuantos le o\u00edan. Si el d\u00eda le parec\u00eda horrible, eterna y desgraciad\u00edsima era la noche, en la que s\u00f3lo pod\u00eda cerrar los ojos para dormir durante breves e interrumpidos momentos. \u00a1Qu\u00e9 deplorable era su estado! Continu\u00f3 as\u00ed durante alg\u00fan tiempo; pero en la noche del 29 de abril, la enfermedad pareci\u00f3 volverse furiosa. El joven gem\u00eda sin cesar en su lecho, suspiraba y gritaba a voz en cuello sin que nadie pudiera aliviarle. Sus compa\u00f1eros, preocupados por su desdichado estado, se dirigieron al director para preguntarle si se dignaba venir a consolarlo. Vino, e intent\u00f3 con palabras devolverle la calma que \u00e9l y sus compa\u00f1eros necesitaban para poder descansar. Pero tan grande era la furia del mal, que \u00e9l, aunque muy obediente, no pod\u00eda cesar en su lamento; diciendo que no sab\u00eda si a\u00fan en el mismo infierno se pod\u00eda sufrir dolor m\u00e1s cruel. El superior pens\u00f3 entonces bien en ponerlo bajo la protecci\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora, a cuyo honor se levanta tambi\u00e9n un majestuoso templo en esta nuestra ciudad. Todos nos arrodillamos y rezamos una breve oraci\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9? La ayuda de Mar\u00eda no se hizo esperar. Cuando el sacerdote imparti\u00f3 la bendici\u00f3n al desolado joven, \u00e9ste se tranquiliz\u00f3 al instante y cay\u00f3 en un sue\u00f1o profundo y pl\u00e1cido. En aquel instante nos asalt\u00f3 la terrible sospecha de que el pobre joven hab\u00eda sucumbido al mal, pero no, ya se hab\u00eda dormido profundamente, y Mar\u00eda hab\u00eda escuchado la oraci\u00f3n de su devoto, y Dios la bendici\u00f3n de su ministro.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pasaron varios meses, y el joven aquejado del dolor de muelas no volvi\u00f3 a sufrirlo.<br><br>(<em>Del mismo<\/em>).<br><br><br><strong>V. Algunas maravillas de Mar\u00eda Auxiliadora.<br><\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que su noble peri\u00f3dico se fijar\u00e1 bien en algunos de los acontecimientos que han tenido lugar entre nosotros, y que expongo en honor de Mar\u00eda Auxiliadora. Seleccionar\u00e9 s\u00f3lo algunos de los que he presenciado en esta ciudad, omitiendo muchos otros que se cuentan todos los d\u00edas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El primero se refiere a una se\u00f1ora de Mil\u00e1n que desde hac\u00eda cinco meses estaba consumida por una pulmon\u00eda unida a una postraci\u00f3n total de la econom\u00eda vital.<br><br>Pasando por estas partes, el Sacerdote B\u2026 le aconsej\u00f3 que recurriera a Mar\u00eda Auxiliadora, mediante una novena de oraci\u00f3n en su honor, con la promesa de alguna oblaci\u00f3n para continuar los trabajos de la iglesia que se estaba construyendo en Tur\u00edn bajo la advocaci\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora. Esta oblaci\u00f3n s\u00f3lo deb\u00eda hacerse una vez obtenida la gracia.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1Una maravilla que contar! Aquel mismo d\u00eda, la enferma pudo reanudar sus ocupaciones ordinarias y serias, comiendo toda clase de alimentos, dando paseos, entrando y saliendo libremente de casa, como si nunca hubiera estado enferma. Cuando termin\u00f3 la novena, se encontraba en un estado de salud florida, como nunca recordaba haber disfrutado antes.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra Se\u00f1ora padec\u00eda desde hac\u00eda tres a\u00f1os una enfermedad palpitante, con muchos inconvenientes que van unidos a esta enfermedad. Pero la llegada de unas fiebres y una especie de hidropes\u00eda la hab\u00edan inmovilizado en la cama. Su enfermedad hab\u00eda llegado a tal punto que cuando el mencionado sacerdote le dio la bendici\u00f3n, su marido tuvo que levantar la mano para que ella pudiera persignarse. Tambi\u00e9n se le recomend\u00f3 una novena en honor de Jes\u00fas Sacramentado y Mar\u00eda Auxiliadora, con la promesa de alguna oblaci\u00f3n para el citado edificio sagrado, pero despu\u00e9s de cumplida la gracia. El mismo d\u00eda en que termin\u00f3 la novena, la enferma qued\u00f3 libre de toda dolencia, y ella misma pudo compilar el relato de su enfermedad, en el que leo lo siguiente:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cMar\u00eda Auxiliadora me ha curado de una enfermedad, para la cual todas las invenciones del arte se consideraban in\u00fatiles. Hoy, \u00faltimo d\u00eda de la novena, estoy libre de toda enfermedad, y voy a la mesa con mi familia, cosa que no hab\u00eda podido hacer durante tres a\u00f1os. Mientras viva, no dejar\u00e9 de magnificar el poder y la bondad de la augusta Reina del Cielo, y me esforzar\u00e9 por promover su culto, especialmente en la iglesia que se est\u00e1 construyendo en Tur\u00edn\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Perm\u00edtaseme a\u00f1adir a\u00fan otro hecho m\u00e1s maravilloso que los anteriores.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un joven en la flor de la vida estaba en medio de una de las carreras m\u00e1s luminosas de las ciencias, cuando le sobrevino una cruel enfermedad en una de sus manos. A pesar de todos los tratamientos, de todas las atenciones de los m\u00e9dicos m\u00e1s acreditados, no se pudo obtener ninguna mejor\u00eda, ni detener el progreso de la enfermedad. Todas las conclusiones de los expertos en la materia coincid\u00edan en que la amputaci\u00f3n era necesaria para evitar la ruina total del cuerpo. Asustado por esta sentencia, decidi\u00f3 recurrir a Mar\u00eda Auxiliadora, aplicando los mismos remedios espirituales que otros hab\u00edan practicado con tanto fruto. La agudeza de los dolores ces\u00f3 al instante, las heridas se mitigaron y en poco tiempo la curaci\u00f3n pareci\u00f3 completa. Quien quisiera satisfacer su curiosidad pod\u00eda admirar aquella mano con las hendiduras y los agujeros de las llagas cicatrizadas, que recordaban la gravedad de su enfermedad y la maravillosa curaci\u00f3n de la misma. Quiso ir a Tur\u00edn para realizar su oblaci\u00f3n en persona, para demostrar a\u00fan m\u00e1s su gratitud a la augusta Reina del Cielo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todav\u00eda tengo muchas otras historias de este tipo, que le contar\u00e9 en otras cartas, si considera que es material apropiado para su publicaci\u00f3n peri\u00f3dica. Le ruego que omita los nombres de las personas a quienes se refieren los hechos, para no exponerlas a preguntas y observaciones importunas. Sin embargo, que estos hechos sirvan para reavivar m\u00e1s y m\u00e1s entre los cristianos la confianza en la protecci\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora, para aumentar sus devotos en la tierra y para tener un d\u00eda una corona m\u00e1s gloriosa de sus devotos en el cielo.<br><br>(De <em>Vera Buona Novella <\/em>de Florencia).<br><br><br>Con aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Fin<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) Gracias obtenidas por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora.I. 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