{"id":31046,"date":"2024-12-12T17:38:29","date_gmt":"2024-12-12T17:38:29","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=31046"},"modified":"2026-03-26T07:57:56","modified_gmt":"2026-03-26T07:57:56","slug":"perfil-virtuoso-de-andrea-beltrami-1-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/perfil-virtuoso-de-andrea-beltrami-1-2\/","title":{"rendered":"Perfil virtuoso de Andrea Beltrami (1\/2)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El venerable don Andrea Beltrami (1870-1897) es una expresi\u00f3n emblem\u00e1tica de una dimensi\u00f3n constitutiva no s\u00f3lo del carisma salesiano, sino del cristianismo: la dimensi\u00f3n oblativa y sin v\u00edctimas, que en t\u00e9rminos salesianos encarna las exigencias del \u201c<em>caetera<\/em><em>tolle<\/em>\u201d. Un testimonio que, bien por su singularidad, bien por razones en parte ligadas a lecturas fechadas o transmitidas a trav\u00e9s de una cierta vulgata, ha ido desapareciendo de la visibilidad del mundo salesiano. El hecho es que el mensaje cristiano presenta intr\u00ednsecamente aspectos incompatibles con el mundo que, si se ignoran, corren el riesgo de hacer infecundo el propio mensaje evang\u00e9lico y, en concreto, el carisma salesiano, desprotegido en sus ra\u00edces carism\u00e1ticas de esp\u00edritu de sacrificio, trabajo y renuncia apost\u00f3lica. El testimonio de don Andrea Beltrami es paradigm\u00e1tico de toda una corriente de santidad salesiana que, partiendo de los tres Santos Andrea Beltrami, el Beato Augusto Czartoryski, el Beato Luis Variara, contin\u00faa a lo largo del tiempo con otras figuras de la familia como la Beata Eusebia Palomino, la Beata Alexandrina Maria da Costa, la Beata Laura Vicu\u00f1a, sin olvidar el numeroso grupo de m\u00e1rtires.<br><br><strong>1. Radicalismo evang\u00e9lico<\/strong><br><br><strong>1.1 Radical en la elecci\u00f3n vocacional<\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Andrea Beltrami naci\u00f3 en Omegna (Novara), a orillas del lago de Orta, el 24 de junio de 1870. Recibi\u00f3 en su familia una educaci\u00f3n profundamente cristiana, que luego se desarroll\u00f3 en el colegio salesiano de Lanzo, donde ingres\u00f3 en octubre de 1883. Aqu\u00ed madur\u00f3 su vocaci\u00f3n. En Lanzo, un d\u00eda tuvo la gran suerte de conocer a Don Bosco. Fascinado por \u00e9l, surgi\u00f3 en su interior una pregunta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no puedo ser como \u00e9l? \u00bfPor qu\u00e9 no dedicar tambi\u00e9n mi vida a la formaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de los j\u00f3venes?\u201d En 1885, Don Bosco le dijo: \u201cAndrea, \u00a1hazte t\u00fa tambi\u00e9n salesiano!\u201d. En 1886 recibi\u00f3 el h\u00e1bito clerical de Don Bosco en Foglizzo y el 29 de octubre de 1886 comenz\u00f3 su a\u00f1o de noviciado con una resoluci\u00f3n: \u201cQuiero hacerme santo\u201d. Esta resoluci\u00f3n no era formal, sino que se convirti\u00f3 en una raz\u00f3n de vida. Especialmente el P. Eugenio Bianchi, su maestro de noviciado, en su informe a Don Bosco, lo describi\u00f3 como perfecto en todas las virtudes. Tal radicalidad desde el noviciado se expresaba en la obediencia a los superiores, en el ejercicio de la caridad hacia sus compa\u00f1eros, en la observancia religiosa, que se le defin\u00eda como \u201cla Regla personificada\u201d. El 2 de octubre de 1887, en Valsalice (Tur\u00edn), Don Bosco recibi\u00f3 los votos religiosos: se hab\u00eda hecho salesiano e inmediatamente emprendi\u00f3 los estudios para prepararse al sacerdocio.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La firmeza y determinaci\u00f3n en su respuesta a la llamada del Se\u00f1or fue muy llamativa, signo del valor que atribu\u00eda a su vocaci\u00f3n: \u201cLa gracia de la vocaci\u00f3n era para m\u00ed una gracia singular, invencible, irresistible, eficaz. El Se\u00f1or hab\u00eda puesto en mi coraz\u00f3n una firme persuasi\u00f3n, una \u00edntima convicci\u00f3n de que el \u00fanico camino que me conven\u00eda era hacerme salesiano; era una voz de mando que no admit\u00eda r\u00e9plica, que remov\u00eda todo obst\u00e1culo al que no habr\u00eda podido resistir, aunque hubiera querido, y por eso habr\u00eda superado mil dificultades, aunque hubiera sido para pasar sobre el cad\u00e1ver de mi padre y de mi madre, como hizo Chantal cuando pas\u00f3 sobre el cad\u00e1ver de su hijo\u201d. Estas expresiones son muy fuertes y quiz\u00e1 poco agradables a nuestro paladar; son como el preludio de una historia vocacional vivida con una radicalidad que no es f\u00e1cil de comprender, y mucho menos de aceptar.<br><br><strong>1.2. La radicalidad en el itinerario formativo<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un aspecto interesante y revelador de la acci\u00f3n prudencial es la capacidad de dejarse aconsejar y corregir y, a su vez, volverse capaz de correcci\u00f3n y consejo: \u201cMe arrojo como un ni\u00f1o en sus brazos, abandon\u00e1ndome por completo a su direcci\u00f3n. Que ella me conduzca por el camino de la perfecci\u00f3n, estoy resuelto, con la gracia de Dios, a superar cualquier dificultad, a hacer cualquier esfuerzo para seguir sus consejos\u201d; as\u00ed a su director espiritual don Giulio Barberis. En el ejercicio de la ense\u00f1anza y de la asistencia &#8216;hablaba siempre con calma y serenidad&#8230; primero ley\u00f3 atentamente los reglamentos de los mismos oficios&#8230; las reglas y los reglamentos sobre la asistencia y sobre el modo de ense\u00f1ar&#8230; pronto adquiri\u00f3 un conocimiento de cada uno de sus alumnos, de sus necesidades individuales, entonces se convirti\u00f3 en todo para todos y para cada uno&#8217;. En la correcci\u00f3n fraterna, se inspiraba en los principios cristianos e interven\u00eda sopesando bien sus palabras y expresando con claridad sus pensamientos.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue durante este periodo cuando conoci\u00f3 al pr\u00edncipe polaco Augusto Czartoryski, que acababa de ingresar en la Congregaci\u00f3n, y con quien entabl\u00f3 una estrecha amistad: estudiaron juntos lenguas extranjeras y se ayudaron mutuamente a ascender a la cumbre de la santidad. Cuando Augusto cay\u00f3 enfermo, los superiores le pidieron a Andrea que permaneciera cerca de \u00e9l y le ayudara. Pasaron juntos las vacaciones de verano en los institutos salesianos de Lanzo, Penango d&#8217;Asti y Alassio. Augusto, que entretanto hab\u00eda alcanzado el sacerdocio, fue para Andrea \u00e1ngel de la guarda, maestro y ejemplo heroico de santidad. Don Augusto falleci\u00f3 en 1893 y don Andrea dir\u00eda de \u00e9l: \u201cHe curado a un santo\u201d. Cuando don Beltrami enferm\u00f3 a su vez de la misma enfermedad, una de las causas probables fue esta familiaridad de vida con su amigo enfermo.<br><br>1<strong>.3. Radical en el juicio<\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su enfermedad comenz\u00f3 de forma brutal el 20 de febrero de 1891 cuando, tras un viaje muy agotador y durante d\u00edas de duro clima invernal, aparecieron los primeros s\u00edntomas de una enfermedad que minar\u00eda su salud y le llevar\u00eda a la tumba. Si entre las causas figuran la escolarizaci\u00f3n y el contacto con el pr\u00edncipe Czartoryski, que padec\u00eda la enfermedad, cabe destacar tanto el esfuerzo asc\u00e9tico como la ofrenda de la v\u00edctima. Su compatriota y compa\u00f1ero de noviciado Giulio Cane da testimonio de esta lucha contra su hombre viejo: \u201cSiempre estuve convencido de que el siervo de Dios recibi\u00f3 el golpe m\u00e1s grave para su salud por la forma violenta y constante en que se obligaba a renunciar a todos sus movimientos voluntarios para hacerse, dir\u00eda yo, esclavo de la voluntad del Superior, en quien ve\u00eda la de Dios. S\u00f3lo aquellos que pudieron conocer al siervo de Dios en los a\u00f1os de su adolescencia y juventud, con su esp\u00edritu impulsivo y ardiente, casi rebelde a toda restricci\u00f3n, y que saben lo tenaz a sus propias opiniones que es t\u00edpico del pueblo Beltrami Manera, pueden formarse una idea clara del esfuerzo que el siervo de Dios tuvo que imponerse para dominarse a s\u00ed mismo. De las conversaciones que mantuve con el siervo de Dios, llegu\u00e9 a esta convicci\u00f3n: que \u00e9l, receloso de poder conquistarse a s\u00ed mismo por grados en su car\u00e1cter, se propuso, desde los primeros meses de su noviciado, renunciar radicalmente a su voluntad, a sus tendencias, a sus aspiraciones. Todo esto lo consigui\u00f3 con una vigilancia constante sobre s\u00ed mismo para no fracasar nunca en su prop\u00f3sito. Es imposible que semejante lucha interior no contribuyera, m\u00e1s que las fatigas del estudio y de la ense\u00f1anza, a minar la salud del siervo de Dios\u201d. Verdaderamente, el joven Beltrami tom\u00f3 al pie de la letra las palabras del Evangelio: \u201cEl reino de los cielos sufre violencia y los violentos se apoderan de \u00e9l\u201d (Mt 11,12).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Viv\u00eda su sufrimiento con alegr\u00eda interior: \u201cEl Se\u00f1or quiere que sea sacerdote y v\u00edctima: \u00bfqu\u00e9 puede haber m\u00e1s hermoso? Su jornada comenzaba con la Santa Misa, en la que un\u00eda su sufrimiento al Sacrificio de Jes\u00fas presente en el altar. La meditaci\u00f3n se convirti\u00f3 en contemplaci\u00f3n. Ordenado sacerdote por el obispo Cagliero, se entreg\u00f3 por entero a la contemplaci\u00f3n y al apostolado de la pluma. Con una tenacidad de voluntad a toda prueba y un vehemente deseo de santidad, consumi\u00f3 su existencia en el dolor y el trabajo incesante. \u00abLa misi\u00f3n que Dios me conf\u00eda es rezar y sufrir\u201d, dec\u00eda. \u201cEstoy contento y feliz y siempre celebro. Ni morir ni curar, sino vivir para sufrir: en el sufrimiento he encontrado la verdadera satisfacci\u00f3n\u00bb, era su lema. Pero su vocaci\u00f3n m\u00e1s verdadera era la oraci\u00f3n y el sufrimiento: ser v\u00edctima sacrificial con la V\u00edctima divina que es Jes\u00fas. As\u00ed lo revelan sus luminosos y ardientes escritos: \u201cTambi\u00e9n es hermoso en la oscuridad, cuando todos descansan, hacer compa\u00f1\u00eda a Jes\u00fas, a la luz titilante de la l\u00e1mpara ante el Sagrario. Uno conoce entonces la grandeza infinita de su amor\u201d. \u201cPido a Dios largos a\u00f1os de vida para sufrir y expiar, para reparar. Me contento y me regocijo siempre porque puedo hacerlo. Ni morir ni curar, sino vivir para sufrir. En el sufrimiento est\u00e1 mi alegr\u00eda, sufrimiento ofrecido con Jes\u00fas en la cruz\u201d. \u00abMe ofrezco como v\u00edctima con \u00c9l, por la santificaci\u00f3n de los sacerdotes, por los hombres del mundo entero\u201d.<br><br><strong>2. El secreto<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su texto fundamental para comprender la historia de don Andrea Beltrami, don Giulio Barberis sit\u00faa la santidad del joven salesiano en la \u00f3rbita de la de Don Bosco, ap\u00f3stol de la juventud abandonada. Barberis habla del P. Beltrami como \u201c\u00a1brillando como una estrella insigne&#8230; que derram\u00f3 tanta luz como un buen ejemplo y nos anim\u00f3 al bien con sus virtudes!\u201d Se trata, pues, de comprender qu\u00e9 vida ejemplar es \u00e9sta y hasta qu\u00e9 punto es un est\u00edmulo para quienes la contemplan. El testimonio de don Barberis se hace a\u00fan m\u00e1s riguroso y de forma muy atrevida declara: \u201cLlevo m\u00e1s de 50 a\u00f1os en la P\u00eda Sociedad Salesiana; m\u00e1s de 25 a\u00f1os he sido Maestro de Novicios: \u00a1cu\u00e1ntos santos hermanos he conocido, cu\u00e1ntos buenos j\u00f3venes han pasado bajo mis \u00f3rdenes en ese tiempo! \u00a1Cu\u00e1ntas flores escogidas se complaci\u00f3 el Se\u00f1or en trasplantar al jard\u00edn salesiano del Para\u00edso! Y sin embargo, si tengo que decir todo mi pensamiento, aunque no pretendo hacer comparaciones, mi convicci\u00f3n es que nadie ha superado a nuestro querid\u00edsimo don Andrea en virtud y santidad\u201d. Y afirmaba: \u201cEstoy convencido de que es una gracia extraordinaria la que Dios ha querido conceder a la Congregaci\u00f3n fundada por el incomparable Don Bosco, para que, tratando de imitarle, alcancemos en la Iglesia el objetivo que el venerable Don Bosco tuvo al fundarla\u201d. Este testimonio, compartido por muchos, se basa tanto en un profundo conocimiento de la vida de los santos como en una familiaridad con don Beltrami de m\u00e1s de diez a\u00f1os.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A primera vista, la luz de santidad de Beltrami parecer\u00eda contrastar con la santidad de Don Bosco de la que se supone que es un reflejo, pero una lectura atenta permite captar una urdimbre secreta sobre la que se teje la aut\u00e9ntica espiritualidad salesiana. Es esa parte oculta, no visible, la que sin embargo constituye la columna vertebral de la fisonom\u00eda espiritual y apost\u00f3lica de Don Bosco y sus disc\u00edpulos. La ansiedad del \u201c<em>Da<\/em><em>mihi<\/em><em>animas<\/em>\u201d se nutre de la ascesis del \u201c<em>caetera<\/em><em>tolle<\/em>\u201d; la parte delantera del car\u00e1cter misterioso del famoso sue\u00f1o de los diez diamantes, con las gemas de la fe, la esperanza, la caridad, el trabajo y la templanza, exige que la parte trasera corresponda a las de la obediencia, la pobreza, la recompensa, la castidad y el ayuno. La breve existencia del P. Beltrami est\u00e1 densa de un mensaje que representa la levadura evang\u00e9lica que fermenta toda acci\u00f3n pastoral y educativa t\u00edpica de la misi\u00f3n salesiana, y sin la cual la acci\u00f3n apost\u00f3lica est\u00e1 destinada a agotarse en un activismo est\u00e9ril e inconcluso. \u201cLa vida de don Beltrami, transcurrida enteramente oculta en Dios, enteramente en la oraci\u00f3n, en el sufrimiento, en la humillaci\u00f3n, en el sacrificio, enteramente en el trabajo oculto pero constante, en la caridad heroica, aunque restringida a un peque\u00f1o c\u00edrculo seg\u00fan su condici\u00f3n, en conjunto me parece tan admirable que hace decir: la fe siempre ha obrado maravillas, obra maravillas incluso hoy, como ciertamente obrar\u00e1 maravillas mientras dure el mundo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es una entrega total e incondicional de uno mismo al plan de Dios lo que motiva la aut\u00e9ntica radicalidad del discipulado evang\u00e9lico, es decir, de lo que est\u00e1 en la base de una existencia vivida como respuesta generosa a una llamada. El esp\u00edritu con el que don Beltrami vivi\u00f3 su vida est\u00e1 bien expresado por este testimonio relatado por uno de sus compa\u00f1eros que, mientras se compadec\u00eda de \u00e9l por su enfermedad, fue interrumpido por Beltrami en estos t\u00e9rminos: \u201cD\u00e9jalo, dijo, Dios sabe lo que hace; a cada uno le corresponde aceptar su lugar y en eso ser un verdadero salesiano. Vosotros otros sanos trabaj\u00e1is, yo enfermo sufro y rezo\u201d, tan convencido estaba de ser un verdadero imitador de Don Bosco.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto, no es f\u00e1cil captar un secreto as\u00ed, una perla tan preciosa. No fue f\u00e1cil para don Barberis, que lo conoci\u00f3 seriamente durante diez a\u00f1os como director espiritual; no fue f\u00e1cil para la tradici\u00f3n salesiana, que fue marginando a esta figura; tampoco es f\u00e1cil para nosotros hoy y para todo un contexto cultural y antropol\u00f3gico que tiende a marginar el mensaje cristiano, especialmente en su n\u00facleo de obra redentora que pasa por el esc\u00e1ndalo de la humillaci\u00f3n, la pasi\u00f3n y la cruz. \u201cDescribiendo las virtudes singulares de un hombre que vivi\u00f3 siempre encerrado en una casa religiosa, y, en sus a\u00f1os m\u00e1s importantes, en una peque\u00f1a habitaci\u00f3n, sin poder siquiera bajar las escaleras, a causa de su enfermedad, de un hombre de tal humildad que se deshizo cuidadosamente de todos aquellos documentos que hubieran podido dar a conocer sus virtudes, y que procur\u00f3 evitar que se filtrara una sombra de sus altos sentidos piadosos; De alguien que, ante los que quer\u00edan y ante los que no quer\u00edan, se proclamaba un gran pecador mencionando sus innumerables pecados, mientras que siempre se le hab\u00eda tenido por el mejor en cualquier escuela y colegio al que se hubiera presentado, es un trabajo no s\u00f3lo dif\u00edcil, sino casi imposible\u201d. La dificultad para captar el perfil virtuoso depende del hecho de que tales virtudes no eran conspicuas ni estaban apoyadas por hechos externos particulares que llamaran la atenci\u00f3n o despertaran admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/perfil-virtuoso-de-andrea-beltrami-2-2\/\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El venerable don Andrea Beltrami (1870-1897) es una expresi\u00f3n emblem\u00e1tica de una dimensi\u00f3n constitutiva&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":31039,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":10,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,1720,2558,1960,1972,2620,2026,2637],"class_list":["post-31046","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31046"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51679,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31046\/revisions\/51679"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}