{"id":31001,"date":"2024-12-03T09:30:08","date_gmt":"2024-12-03T09:30:08","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=31001"},"modified":"2024-12-03T09:30:53","modified_gmt":"2024-12-03T09:30:53","slug":"cuarto-sueno-misionero-en-africa-y-china-1885","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/cuarto-sueno-misionero-en-africa-y-china-1885\/","title":{"rendered":"Cuarto Sue\u00f1o Misionero en \u00c1frica y China (1885)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La divina Providencia no cesaba de descorrer, de vez en cuando, delante de los ojos de Don Bosco el velo de la suerte futura de la Sociedad Salesiana en el campo sin l\u00edmites de las Misiones. Tambi\u00e9n en 1885 un sue\u00f1o revelador vino a manifestarle cu\u00e1les eran los designios de Dios para un porvenir remoto. Don Bosco lo cont\u00f3 y coment\u00f3 en presencia de todo el Cap\u00edtulo Superior la noche del 2 de julio; Don Juan Bautista Lemoyne se apresur\u00f3 a tomar nota.<\/em><br><br><br>Me pareci\u00f3, dijo el Siervo de Dios, estar delante de una monta\u00f1a elevad\u00edsima, sobre cuya cumbre estaba un \u00c1ngel resplandeciente de luz que iluminaba las regiones m\u00e1s apartadas. Alrededor de la monta\u00f1a hab\u00eda un extenso reino de gente desconocida.<br><br>El Angel ten\u00eda una espada en su diestra que manten\u00eda levantada, ((644)) espada que brillaba como una llama viv\u00edsima y con la izquierda se\u00f1alaba las regiones circundantes. Entonces me dijo:<br>&#8211; <em>Angelus Arfaxad vocat vos ad proelianda bella Domini et ad congregandos populos in horrea Domini<\/em>. (El Angel de Arfaxad os llama a combatir las batallas del Se\u00f1or y a reunir a los pueblos en los graneros del Se\u00f1or). Su palabra no ten\u00eda como otras veces forma de mandato, sino que parec\u00eda una propuesta.<br><br>Una turba maravillosa de \u00e1ngeles, de los cuales no supe ni pude retener el nombre, lo rodeaba. Entre ellos estaba Luis Colle, al cual hac\u00eda corona una multitud de jovencitos, a los que ense\u00f1aba a cantar alabanzas a Dios y \u00e9l mismo tambi\u00e9n las cantaba.<br><br>Alrededor de la monta\u00f1a, a los pies de la misma y en sus laderas, habitaba multitud de gentes. Todos hablaban entre s\u00ed, pero su lenguaje era desconocido, ininteligible. Yo s\u00f3lo comprend\u00eda lo que dec\u00eda el \u00c1ngel. Me ser\u00eda imposible describir lo que vi. Ve\u00eda al mismo tiempo<br>objetos separados, simult\u00e1neos, los cuales transfiguraban el espect\u00e1culo que se ofrec\u00eda a mi vista. Por tanto, aquello unas veces me parec\u00eda la llanura de la Mesopotamia, otras un monte alt\u00edsimo, y aquella misma monta\u00f1a sobre la cual estaba el \u00c1ngel de Arfaxad, a cada momento tomaba mil aspectos diferentes, hasta convertirse en una serie de sombras vaporosas, pues tales parec\u00edan los habitantes que la poblaban.<br><br>Delante de este monte y durante todo este viaje me parec\u00eda estar elevado a una altura grand\u00edsima, como si me encontrase sobre las nubes circundado de un espacio inmenso. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 expresar con palabras aquella altura, aquella anchura, aquella luz, aquella claridad, en suma, un espect\u00e1culo semejante? Se puede gozar de \u00e9l, pero no se puede describir.<br><br>En \u00e9ste y en otros recorridos hab\u00eda muchos que me acompa\u00f1aban y que me animaban y animaban tambi\u00e9n a los Salesianos para que no se detuviesen en su camino. Entre los que me llevaban de la mano y me obligaban, por as\u00ed decirlo, a seguir adelante, estaba el querido Luis Colle y muchos escuadrones de \u00e1ngeles, los cuales hac\u00edan eco a los c\u00e1nticos de los jovencitos que estaban alrededor de \u00e9l.<br>Me pareci\u00f3, pues, estar en el centro del Africa en un extens\u00edsimo desierto viendo escrito en el suelo con grandes caracteres: \u00abNegros\u00bb. En medio estaba el Angel de Cam, el cual dec\u00eda: &#8211; <em>Cessabit maledictum<\/em> y la bendici\u00f3n del Creador descender\u00e1 sobre sus hijos r\u00e9probos y la miel y el b\u00e1lsamo curar\u00e1n las mordeduras causadas por las serpientes; despu\u00e9s ser\u00e1n cubiertas las torpezas de los hijos de Cam.<br>Todos aquellos pueblos estaban desnudos.<br>Finalmente me pareci\u00f3 estar en Australia.<br>Aqu\u00ed hab\u00eda tambi\u00e9n un \u00e1ngel, pero no ten\u00eda nombre alguno. El guiaba, caminaba y hac\u00eda caminar a la gente hacia el mediod\u00eda. Australia no era un continente sino un conjunto de numerosas islas cuyos habitantes difer\u00edan en car\u00e1cter y formas externas. Una multitud de ni\u00f1os, que viv\u00edan all\u00ed, intentaban venir hacia nosotros, pero se lo imped\u00edan la distancia y las aguas que nos separaban. Tend\u00edan las manos hacia don Bosco y hacia los Salesianos, diciendo:<br>&#8211; \u00a1Venid en nuestro auxilio! \u00bfPor qu\u00e9 no continu\u00e1is la obra que vuestros padres han comenzado? Muchos se detuvieron; otros, haciendo mil esfuerzos, pasaron en medio de los animales feroces y vinieron a mezclarse con los Salesianos, a los cuales yo no conoc\u00eda y comenzaron a cantar: &#8211; <em>Benedictus qui venit in nomine Domini<\/em>. A cierta distancia se ve\u00edan grupos de innumerables islas, pero yo no pod\u00eda distinguir sus caracter\u00edsticas. Me pareci\u00f3 que todo aquel conjunto indicaba que la Divina Providencia ofrec\u00eda una porci\u00f3n del campo evang\u00e9lico a los Salesianos, mas para un futuro lejano. Sus fatigas dar\u00e1n su fruto, porque la mano del Se\u00f1or estar\u00e1 constante con ellos, si saben agradecer sus favores.<br>Si pudiera embalsamar y conservar vivos a unos cincuenta Salesianos de los que ahora est\u00e1n entre nosotros, de aqu\u00ed a quinientos a\u00f1os ver\u00edan qu\u00e9 destino tan estupendo nos reserva la Providencia, si somos fieles.<br>De aqu\u00ed a ciento cincuenta o doscientos a\u00f1os, los Salesianos ser\u00e1n due\u00f1os de todo el mundo.<br>Nosotros seremos bien vistos siempre, aun de los malos, porque nuestro campo especial es de tal naturaleza que se atrae las simpat\u00edas de todos, buenos y malos. Habr\u00e1 alguna mala cabeza que nos quiera destruir, pero ser\u00e1n intentos aislados que no tendr\u00e1n el apoyo de los dem\u00e1s. Todo estriba en que los Salesianos no se dejen llevar del amor a las comodidades y de la desgana en el trabajo. Manteniendo solamente nuestras obras ya existentes y evitando el vicio de la gula, la Congregaci\u00f3n Salesiana ha asegurado su porvenir. La Congregaci\u00f3n prosperar\u00e1, aun materialmente, si procuramos sostener y extender el Bolet\u00edn y la obra de los Hijos de Mar\u00eda Auxiliadora. \u00a1Son tan buenos muchos de estos hijos! Su instituci\u00f3n nos dar\u00e1 Hermanos decididos a mantenerse en su vocaci\u00f3n.<br><br>Estas son las tres cosas que don Bosco vio m\u00e1s claramente y que mejor record\u00f3 y narr\u00f3 la primera vez; pero como expuso sucesivamente a Lemoyne, vio mucho m\u00e1s. Vio todos los pa\u00edses, a los que ser\u00edan llamados los Salesianos con el tiempo, pero en una visi\u00f3n fugaz, haciendo un viaje rapid\u00edsimo, en el que saliendo de un punto volv\u00eda al mismo. Dec\u00eda que hab\u00eda sido algo as\u00ed como un rel\u00e1mpago; con todo, al recorrer aquel inmenso espacio hab\u00eda distinguido en un momento las regiones, las ciudades, los habitantes, los mares, los r\u00edos, las islas, las costumbres y mil hechos que se entremezclaban y un sinf\u00edn de espect\u00e1culos simult\u00e1neos imposibles de describir. Por eso, de todo aquel viaje fant\u00e1stico conservaba un recuerdo poco preciso, no pudiendo hacer de \u00e9l una descripci\u00f3n detallada. Le hab\u00eda parecido que ten\u00eda al lado muchos que le animaban a \u00e9l y a los Salesianos a no detenerse en el camino. Entre los m\u00e1s decididos a estimular a los dem\u00e1s a proseguir adelante, estaba el joven Luis Colle del cual escrib\u00eda al padre el diez de agosto: \u00abNuestro amigo Luis me ha llevado a dar un paseo por el centro del \u00c1frica, tierra de Cam, dec\u00eda \u00e9l, y por las tierras de Arfaxad, esto es, por la China. Si el Se\u00f1or nos permite una entrevista, tendremos muchas cosas de que hablar\u00bb.<br><br>Recorri\u00f3 una zona circular alrededor de la parte meridional de la esfera terrestre. He aqu\u00ed la descripci\u00f3n del viaje, seg\u00fan asegura Lemoyne haberla o\u00eddo de sus labios. Parti\u00f3 de Santiago de Chile y vio Buenos Aires, Sao Paulo, en el Brasil, R\u00edo de Janeiro, Cabo de Buena Esperanza, Madagascar, Golfo P\u00e9rsico, orillas del Mar Caspio, Sennaar, Monte Ararat, Senegal, Ceil\u00e1n, Hong- Kong, Macao a la<br>entrada de un mar sin l\u00edmites y ante la alta monta\u00f1a desde la cual se descubr\u00eda la China; despu\u00e9s, el Celeste Imperio, Australia, las islas Diego Ram\u00edrez, terminando el recorrido con la vuelta a Santiago de Chile. En aquel rapid\u00edsimo viaje don Bosco distingui\u00f3 islas, tierras y naciones esparcidas por todos los grados y otras muchas regiones poco habitadas y desconocidas. De muchas de las localidades que hab\u00eda contemplado en el sue\u00f1o no recordaba los nombres; Macao, por ejemplo, la llamaba Meaco. De las regiones m\u00e1s meridionales de Am\u00e9rica habl\u00f3 con el capit\u00e1n Bove; pero \u00e9ste, no habiendo pasado del cabo de Magallanes por falta de medios y al haberse visto obligado a volver atr\u00e1s por varias circunstancias, no le pudo dar alguna aclaraci\u00f3n.<br>Hemos de decir algo de aquel enigm\u00e1tico Arfaxad. Antes del sue\u00f1o, don Bosco desconoc\u00eda qui\u00e9n era; despu\u00e9s de \u00e9l, hablaba en cambio de este personaje con bastante frecuencia. Encarg\u00f3 al cl\u00e9rigo Festa buscar en diccionarios b\u00edblicos, en historias y geograf\u00edas, en peri\u00f3dicos con qu\u00e9 pueblos de la tierra hab\u00eda tenido relaci\u00f3n aquel supuesto personaje. Al fin, cr\u00e9yose haber dado con la clave del misterio en el primer volumen de Rohrbacher, el cual asegura que de Arfaxad descienden los chinos.<br><br>Su nombre aparece en el cap\u00edtulo d\u00e9cimo del G\u00e9nesis, donde consta la genealog\u00eda de los hijos de No\u00e9, que se repartieron el mundo despu\u00e9s del diluvio. En el vers\u00edculo veintid\u00f3s se lee: <em>Filii Sem Elam et Asur et Arphaxad et Lud et Gueter et Mes<\/em>. Aqu\u00ed, como en otras partes del gran cuadro etnogr\u00e1fico, los nombres propios designan individuos que fueron padres de pueblos, relacionados tambi\u00e9n con las extensas regiones que ocuparon. As\u00ed, por ejemplo, Elam, que significa pa\u00eds alto, indica la regi\u00f3n de Elimaida, que con Susiana, fueron despu\u00e9s provincias de Persia; Asur es el padre de los Asirios. Sobre el tercer nombre los ex\u00e9getas no est\u00e1n acordes al afirmar el pueblo a que se refiere. Algunos, como Vigouroux, se\u00f1alan a Arfaxad la Mesopotamia. De todas formas, estando considerado como uno de los progenitores de pueblos asi\u00e1ticos, siendo nombrado precisamente despu\u00e9s de dos de ellos que poblaron la costa m\u00e1s oriental de la tierra descrita en el documento mosaico, se puede asegurar que tambi\u00e9n Arfaxad indique una poblaci\u00f3n que ha de colocarse seguidamente detr\u00e1s de las precedentes, que se extendi\u00f3 cada vez m\u00e1s hacia el Oriente. No ser\u00eda, pues, improbable que el \u00c1ngel de Arfaxad sea el de India o el de China.<br><br>Don Bosco se fij\u00f3 de una manera m\u00e1s particular en China diciendo que, en dicho territorio, trabajar\u00edan de all\u00ed a poco los Salesianos; y otra vez dijo:<br>&#8211; Si yo tuviese veinte misioneros para enviarlos a China, seguro que ser\u00edan recibidos triunfalmente a pesar de la persecuci\u00f3n. Por eso, desde entonces se preocup\u00f3 grandemente de todo lo relacionado con el Celeste Imperio.<br>Pensaba con frecuencia en este sue\u00f1o, hablaba de \u00e9l con cierta satisfacci\u00f3n y ve\u00eda en \u00e9l como una confirmaci\u00f3n de los otros sue\u00f1os que hab\u00eda tenido sobre las misiones.<br><em>(MB IT XVII 643-645 \/ MB ES 551-553)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La divina Providencia no cesaba de descorrer, de vez en cuando, delante de los ojos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":30994,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":40,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[2566,1720,2558,1768,1894,1960,1966,1972,1984,2620],"class_list":["post-31001","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-misiones","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31001","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31001"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31001\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30994"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}