{"id":30839,"date":"2024-11-21T08:23:24","date_gmt":"2024-11-21T08:23:24","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=30839"},"modified":"2024-11-21T08:24:04","modified_gmt":"2024-11-21T08:24:04","slug":"don-bosco-y-la-musica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/don-bosco-y-la-musica\/","title":{"rendered":"Don Bosco y la m\u00fasica"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para la educaci\u00f3n de sus j\u00f3venes, Don Bosco utilizaba mucho la m\u00fasica. Ya de ni\u00f1o le gustaba cantar. Como ten\u00eda una hermosa voz, el se\u00f1or John Robert, cantor principal de la parroquia, le ense\u00f1\u00f3 a cantar todav\u00eda. En pocos meses, Giovanni pudo entrar en la orquesta e interpretar partes musicales con excelentes resultados. Al mismo tiempo, empez\u00f3 a practicar la \u00abspinetta\u00bb, que era el instrumento de cuerda pulsada con teclado, y tambi\u00e9n el viol\u00edn (MB I, 232).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sacerdote en Tur\u00edn, ejerci\u00f3 de profesor de m\u00fasica de sus primeros oratorianos, formando poco a poco verdaderos coros que atra\u00edan con sus cantos la simpat\u00eda de los oyentes.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras la apertura del hospicio, puso en marcha una escuela de canto gregoriano y, con el tiempo, tambi\u00e9n llev\u00f3 a sus j\u00f3venes cantores a iglesias de la ciudad y de fuera de Tur\u00edn para que interpretaran su repertorio.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Compuso alabanzas sagradas como la del Ni\u00f1o Jes\u00fas, <em>\u00abAh, cantemos al son del j\u00fabilo&#8230;\u00bb.<\/em> Tambi\u00e9n inici\u00f3 a algunos de sus disc\u00edpulos en el estudio de la m\u00fasica, entre ellos Don Giovanni Cagliero, que m\u00e1s tarde se hizo famoso por sus creaciones musicales, gan\u00e1ndose la estima de los expertos. En 1855 Don Bosco organiz\u00f3 la primera banda instrumental en el Oratorio.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, \u00a1no iba con el buen Don Bosco! Ya en los a\u00f1os sesenta incluy\u00f3 en uno de sus Reglamentos un cap\u00edtulo sobre las escuelas nocturnas de m\u00fasica en el que dec\u00eda, entre otras cosas:<br><em>\u00abA todo alumno m\u00fasico se le exige una promesa formal de no ir a cantar o tocar en teatros p\u00fablicos, ni en ninguna otra diversi\u00f3n en la que la Religi\u00f3n y las buenas costumbres pudieran verse comprometidas\u00bb (MB VII, 855)<\/em>.<br><br><strong>M\u00fasica para ni\u00f1os<\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A un religioso franc\u00e9s que hab\u00eda fundado un Oratorio festivo y le pregunt\u00f3 si era conveniente ense\u00f1ar m\u00fasica a los ni\u00f1os, le respondi\u00f3: <em>\u00ab\u00a1Un Oratorio sin m\u00fasica es como un cuerpo sin alma!\u00bb.<\/em><em>(MB V, 347)<\/em>.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco hablaba bastante bien el franc\u00e9s, aunque con cierta libertad gramatical y de expresi\u00f3n. A este respecto fue famosa una de sus respuestas sobre la m\u00fasica de los muchachos. El abad L. Mendre de Marsella, coadjutor de la parroquia de San Jos\u00e9, le apreciaba mucho. Un d\u00eda, se sent\u00f3 a su lado durante un entretenimiento en el Oratorio de San Le\u00f3n. Los peque\u00f1os m\u00fasicos hac\u00edan de vez en cuando el taco. El abad, que sab\u00eda mucho de m\u00fasica, fre\u00eda y chasqueaba cada desafinaci\u00f3n. Don Bosco le susurr\u00f3 al o\u00eddo en su franc\u00e9s: <em>\u00abMonsieur Mendre, la musique de les enfants elle s&#8217;\u00e9coute avec le coeur et non avec les oreilles<\/em> \u00bb (Se\u00f1or Abad Mendre, la m\u00fasica de los ni\u00f1os se escucha con el coraz\u00f3n <em>y<\/em> no con los o\u00eddos). M\u00e1s tarde, el abad record\u00f3 esa respuesta innumerables veces, revelando la sabidur\u00eda y la bondad de Don Bosco (MB XV, 76 n.2).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo esto no significa, sin embargo, que Don Bosco antepusiera la m\u00fasica a la disciplina en el Oratorio. Era siempre afable, pero no pasaba f\u00e1cilmente por alto las faltas de obediencia. Durante algunos a\u00f1os hab\u00eda permitido a los j\u00f3venes miembros de la banda dar un paseo y almorzar en el campo el d\u00eda de Santa Cecilia. Pero en 1859, debido a algunos incidentes, empez\u00f3 a prohibir tales diversiones. Los j\u00f3venes no protestaron abiertamente, pero la mitad de ellos, incitados por un jefe que les hab\u00eda prometido obtener el permiso de Don Bosco, y esperando la impunidad, decidieron salir del Oratorio de todos modos y organizar un almuerzo por su cuenta antes de la fiesta de Santa Cecilia. Hab\u00edan tomado esta decisi\u00f3n pensando que Don Bosco no se dar\u00eda cuenta y no tomar\u00eda medidas. As\u00ed que fueron, en los \u00faltimos d\u00edas de octubre, a comer a una posada cercana. Despu\u00e9s de comer vagaron de nuevo por la ciudad y por la noche volvieron a cenar en el mismo lugar, regresando a Valdocco medio borrachos ya entrada la noche. S\u00f3lo el se\u00f1or Buzzetti, invitado en el \u00faltimo momento, se hab\u00eda negado a unirse a aquellos desobedientes y avis\u00f3 a Don Bosco. \u00c9ste declar\u00f3 tranquilamente disuelta la banda y orden\u00f3 a Buzzetti que recogiera y guardara bajo llave todos los instrumentos y pensara en nuevos alumnos para iniciar la m\u00fasica instrumental. A la ma\u00f1ana siguiente, mand\u00f3 llamar uno por uno a todos los m\u00fasicos d\u00edscolos, lamentando ante cada uno de ellos que le hubieran obligado a ser muy estricto. Luego los devolvi\u00f3 a sus parientes o tutores, recomendando a algunos m\u00e1s necesitados a los talleres de la ciudad. S\u00f3lo uno de aquellos chicos traviesos fue aceptado m\u00e1s tarde, porque Don Rua asegur\u00f3 a Don Bosco que era un muchacho inexperto que se hab\u00eda dejado enga\u00f1ar por sus compa\u00f1eros. \u00a1Y Don Bosco lo mantuvo a prueba durante alg\u00fan tiempo!<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero con las penas no hay que olvidar los consuelos. El 9 de junio de 1868 fue una fecha memorable en la vida de Don Bosco y en la historia de la Congregaci\u00f3n. La nueva Iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora, que \u00e9l hab\u00eda construido con inmensos sacrificios, fue finalmente consagrada. Los asistentes a las solemnes celebraciones se sintieron profundamente conmovidos. Una multitud desbordante abarrotaba la hermosa iglesia de Don Bosco. El Arzobispo de Tur\u00edn, Mons. Riccardi, celebr\u00f3 el rito solemne de la consagraci\u00f3n. En el oficio vespertino del d\u00eda siguiente, durante las V\u00edsperas Solemnes, el coro de Valdocco enton\u00f3 la gran ant\u00edfona musicada por el P. Cagliero: <em>Sancta Maria succurre miseris.<\/em> La multitud de fieles estaba entusiasmada. Tres poderosos coros lo hab\u00edan interpretado a la perfecci\u00f3n. Ciento cincuenta tenores y bajos cantaron en la nave cerca del altar de San Jos\u00e9, doscientos sopranos y contraltos se situaron en lo alto de la barandilla bajo la c\u00fapula, un tercer coro, formado por otros cien tenores y bajos, se situ\u00f3 en la orquesta que entonces daba a la parte trasera de la iglesia. Los tres coros, conectados por un dispositivo el\u00e9ctrico, manten\u00edan la sincron\u00eda a las \u00f3rdenes del Maestro. El bi\u00f3grafo, presente en la representaci\u00f3n, escribi\u00f3 m\u00e1s tarde:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el momento en que todos los coros lograron una armon\u00eda, se produjo una especie de hechizo. Las voces se enlazaron y el eco las lanz\u00f3 en todas direcciones, de modo que el p\u00fablico se sinti\u00f3 inmerso en un mar de voces, sin poder discernir c\u00f3mo y de d\u00f3nde proced\u00edan. Las exclamaciones que entonces se oyeron indicaban c\u00f3mo todos se sent\u00edan subyugados por tan alta maestr\u00eda. El mismo Don Bosco no pod\u00eda contener su intensa emoci\u00f3n. Y \u00e9l, que nunca en la iglesia, durante la oraci\u00f3n, se permit\u00eda decir una palabra, dirigi\u00f3 sus ojos h\u00famedos de l\u00e1grimas a un can\u00f3nigo amigo suyo y en voz baja le dijo: \u00abQuerido Anfossi, \u00bfno crees que est\u00e1s en el Para\u00edso?\u00bb<br>(MB IX, 247-248).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para la educaci\u00f3n de sus j\u00f3venes, Don Bosco utilizaba mucho la m\u00fasica. 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