{"id":30758,"date":"2024-11-11T10:25:36","date_gmt":"2024-11-11T10:25:36","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=30758"},"modified":"2024-11-11T10:26:18","modified_gmt":"2024-11-11T10:26:18","slug":"gran-santo-gran-administrador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/gran-santo-gran-administrador\/","title":{"rendered":"Gran santo, gran administrador"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No es f\u00e1cil elegir entre los cientos de cartas in\u00e9ditas de Don Bosco que hemos recuperado en las \u00faltimas d\u00e9cadas las que m\u00e1s merecen ser presentadas y comentadas. En esta ocasi\u00f3n tomamos una muy sencilla, pero que en pocas l\u00edneas resume todo un proyecto de obra educativa salesiana y nos ofrece otros muchos datos de inter\u00e9s. Es la escrita el 7 de mayo de 1877 a una persona del Trentino, un tal Daniel Garbari, que en nombre de dos hermanos le hab\u00eda preguntado repetidamente c\u00f3mo podr\u00eda fundar en su ciudad un instituto educativo, como los que Don Bosco estaba fundando en toda Italia, Francia y Argentina.<br><br><em>Estimado Sr. Garbari,<br><br>Mi ausencia de Tur\u00edn ha sido la causa del retraso en la respuesta a sus cartas, que he recibido regularmente. Me alegro mucho de que nuestra instituci\u00f3n sea bien acogida en sus ciudades. Cuanto m\u00e1s se conozca, m\u00e1s gustar\u00e1 a los propios gobiernos; les guste o no, los hechos nos aseguran que debemos ayudar a los j\u00f3venes peligrosos para convertirlos en buenos ciudadanos o mantenerlos en la deshonra de la c\u00e1rcel.<br>En cuanto a la creaci\u00f3n de un instituto similar a \u00e9ste en la ciudad o ciudades de Trento, no hace falta mucho para empezar:<br>1\u00b0 Una habitaci\u00f3n capaz de albergar a cierto n\u00famero de ni\u00f1os, pero con sus respectivos talleres o laboratorios en el interior.<br>2\u00b0 Algo que pueda proporcionar un poco de pan al director y a las dem\u00e1s personas que le ayudan en el cuidado y la direcci\u00f3n.<br>Los ni\u00f1os se mantienen<br>1\u00b0 de la poca pensi\u00f3n mensual que algunos de ellos pueden pagar, o la pagan familiares u otras personas que los recomiendan.<br>2\u00b0 De los escasos ingresos que les proporciona el trabajo.<br>3\u00b0 Por las subvenciones de los municipios, el gobierno, las congregaciones caritativas y las donaciones de particulares. As\u00ed es como funcionan todas nuestras casas de artesanos, y con la ayuda de Dios hemos progresado bien. Sin embargo, hay que partir de la base de que siempre hemos estado y estaremos al margen de todo lo pol\u00edtico.<br>Nuestro objetivo primordial es reunir a ni\u00f1os peligrosos para hacer de ellos buenos cristianos y honrados ciudadanos. Esto es lo primero que hay que dejar claro a las autoridades civiles y gubernamentales.<br>Como sacerdote, pues, debo estar totalmente de acuerdo con la autoridad eclesi\u00e1stica; por tanto, a la hora de concretar el asunto, escribir\u00eda directamente al arzobispo de Trento, que sin duda no tendr\u00e1 ninguna dificultad.<br>He aqu\u00ed mi reflexi\u00f3n preliminar. A medida que la pr\u00e1ctica contin\u00fae y se necesite m\u00e1s, escribir\u00e9. Por favor, d\u00e9 las gracias en mi nombre a todas las personas que me muestran su amabilidad.<br>Quer\u00eda escribir yo misma con mi fea letra, pero pasar\u00e9 la pluma a mi secretario para que sea m\u00e1s f\u00e1cil de leer.<br><br>Cr\u00e9ame con la mayor estima y gratitud con la que tengo el honor de profesar a Vuestra Eminencia Estimada. Atentamente<br><br>Humilde servidor Sac. Giovanni&nbsp; Bosco Tur\u00edn, 7 de mayo de 1877<\/em><br><br><br><strong>Imagen positiva de la obra salesiana<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En primer lugar, la carta nos informa de c\u00f3mo Don Bosco, tras la aprobaci\u00f3n pontificia de la congregaci\u00f3n salesiana (1874), la apertura de la primera casa salesiana en Francia (1875) y la primera expedici\u00f3n misionera a Am\u00e9rica Latina (1875), estaba siempre ocupado visitando y apoyando sus obras ya existentes y aceptando o no las muchas que le propon\u00edan en aquellos a\u00f1os desde todas partes. En la \u00e9poca de la carta ten\u00eda el pensamiento de abrir las primeras casas de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora m\u00e1s all\u00e1 de la de Mornese \u2013no menos de seis en el bienio 1876-1877- y, sobre todo, estaba interesado en establecerse en Roma, donde llevaba m\u00e1s de diez a\u00f1os intentando sin \u00e9xito tener una sede. No consigui\u00f3 nada. Otro verdadero piamont\u00e9s como Don Bosco, un \u201csacerdote del movimiento\u201d como \u00e9l, no fue bien recibido a orillas del T\u00edber, en la Roma capital ya llena de piamonteses no deseables, por ciertas autoridades pontificias y por cierto clero romano. Durante tres a\u00f1os tuvo que \u201cconformarse\u201d con la \u201cperiferia\u201d romana, es decir, los Castelli Romani y Magliano Sabino.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parad\u00f3jicamente ocurri\u00f3 lo contrario con las administraciones municipales y las mismas autoridades gubernamentales del Reino de Italia, donde Don Bosco contaba, si no con amigos -sus ideas estaban demasiado alejadas- al menos con grandes admiradores. Y por una raz\u00f3n muy simple, en la que todos los gobiernos estaban interesados: gobernar el reci\u00e9n nacido pa\u00eds Italia con ciudadanos honrados, trabajadores y respetuosos de la ley, en lugar de poblar las c\u00e1rceles con \u201cdelincuentes\u201d vagabundos, incapaces de mantenerse a s\u00ed mismos y a sus familias con un trabajo decente propio. Tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, en 1900, el famoso antrop\u00f3logo y crimin\u00f3logo jud\u00edo C\u00e9sar Lombroso habr\u00eda dado todo el cr\u00e9dito a Don Bosco cuando escribi\u00f3: \u201cLos institutos salesianos representan un esfuerzo colosal e ingeniosamente organizado para prevenir la delincuencia, el \u00fanico de hecho realizado en Italia\u201d. Como bien dice la carta en cuesti\u00f3n, la imagen de las obras salesianas en las que, sin alinearse por los distintos partidos pol\u00edticos, se educaba a los muchachos para que se convirtieran en \u201cbuenos cristianos y honrados ciudadanos\u201d era positiva, y esto incluso en el Imperio Austroh\u00fangaro, al que pertenec\u00edan entonces Trentino y Venecia Julia.<br><br><strong>Tipolog\u00eda de una casa salesiana<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la continuaci\u00f3n de la carta, Don Bosco pas\u00f3 a presentar la estructura de una casa de educaci\u00f3n: habitaciones donde alojar a los muchachos (y dio a entender al menos cinco cosas: <strong>patio<\/strong> para jugar, <strong>aulas<\/strong> para estudiar, <strong>refectorio<\/strong> para comer, <strong>dormitorio<\/strong> para dormir, <strong>iglesia<\/strong> para rezar) y \u201c<strong>talleres<\/strong> o <strong>laboratorios<\/strong>\u201d donde ense\u00f1ar un oficio con el que los j\u00f3venes pudieran vivir y tener un futuro una vez salieran del instituto. En cuanto a los recursos econ\u00f3micos, indicaba tres activos: las pensiones m\u00ednimas mensuales que pod\u00edan pagar los padres-familiares de los chicos, los peque\u00f1os ingresos de los talleres artesanales, las subvenciones de la caridad p\u00fablica (gobierno, ayuntamientos) y, sobre todo, la caridad privada. Era exactamente la experiencia de Valdocco. Pero Don Bosco callaba aqu\u00ed una cosa importante: la <strong>consagraci\u00f3n<\/strong> total a la misi\u00f3n educativa del director y sus estrechos colaboradores, sacerdotes y laicos, que por el precio de una hogaza de pan y una cama pasaban las 24 horas del d\u00eda en el trabajo, la oraci\u00f3n, la ense\u00f1anza y la asistencia. Al menos as\u00ed se hac\u00eda en los hogares salesianos de la \u00e9poca, muy apreciados por las autoridades civiles y religiosas, obispos en primer lugar, sin cuya aprobaci\u00f3n evidentemente no era posible fundar un hogar \u201cque educara evangelizando y evangelizara educando\u201d como aquella casa salesiana.<br><br><strong>Resultado<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sabemos si hubo un seguimiento de esta carta. El proyecto de fundaci\u00f3n salesiana del se\u00f1or Garbari ciertamente no sigui\u00f3 adelante. Y lo mismo ocurri\u00f3 con decenas de otras propuestas de fundaci\u00f3n. Pero est\u00e1 hist\u00f3ricamente comprobado que muchos otros instructores, sacerdotes y laicos, en toda Italia se inspiraron en la experiencia de Don Bosco, fundando obras similares, inspir\u00e1ndose en su modelo educativo y en su sistema preventivo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, Garbari tuvo que darse por satisfecho: Don Bosco hab\u00eda sugerido una estrategia que funcion\u00f3 en Tur\u00edn y en otros lugares&#8230; y adem\u00e1s ten\u00eda en sus manos su aut\u00f3grafo, que, por dif\u00edcil de \u201cdescifrar\u201d, segu\u00eda siendo el de un santo. Tanto es as\u00ed que lo conserv\u00f3 celosamente y hoy se guarda en el Archivo Central Salesiano de Roma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No es f\u00e1cil elegir entre los cientos de cartas in\u00e9ditas de Don Bosco que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":30752,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":27,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1708,2566,1720,1732,2636,1768,1960,1972,1864],"class_list":["post-30758","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","tag-benefactores","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-casas-salesianas","tag-consejos","tag-don-bosco","tag-salesianos","tag-santos","tag-trabajo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30758\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30752"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}