{"id":30464,"date":"2024-10-19T12:58:57","date_gmt":"2024-10-19T12:58:57","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=30464"},"modified":"2024-10-19T12:59:37","modified_gmt":"2024-10-19T12:59:37","slug":"el-segundo-sueno-misionero-a-traves-de-america-1883","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/el-segundo-sueno-misionero-a-traves-de-america-1883\/","title":{"rendered":"El segundo sue\u00f1o misionero: a trav\u00e9s de Am\u00e9rica (1883)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco cont\u00f3 este sue\u00f1o el cuatro de septiembre, en la sesi\u00f3n de la ma\u00f1ana, al Cap\u00edtulo General. Don Juan Bautista Lemoyne lo escribi\u00f3 en seguida y el Siervo de Dios lo repas\u00f3 del principio al fin, a\u00f1adiendo y modificando algo. Nosotros imprimiremos en letra cursiva las partes, que en el original revelan la mano del Santo; en cambio, encerraremos entre corchetes algunos p\u00e1rrafos que Lemoyne introdujo posteriormente a manera de apostillas, hijas de posteriores explicaciones que le dio don Bosco.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era la noche precedente a la fiesta de Santa Rosa de Lima, 30 de agosto, y tuve un sue\u00f1o. Me parec\u00eda estar durmiendo y, al mismo tiempo, que corr\u00eda a gran velocidad, por lo que me sent\u00eda cansado no s\u00f3lo de correr, sino tambi\u00e9n de escribir y como consecuencia del trabajo propio de mis habituales ocupaciones. Mientras pensaba si se trataba de un sue\u00f1o o de una realidad, me pareci\u00f3 entrar en una sala de estar donde hab\u00eda numerosas personas hablando de cosas diversas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se entabl\u00f3 una larga conversaci\u00f3n sobre la multitud de salvajes que, en Australia, en las Indias, en China, en \u00c1frica y m\u00e1s particularmente en Am\u00e9rica, viven a\u00fan en n\u00famero extraordinario sepultados en las sombras de la muerte.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Europa, dijo con seriedad uno de aquellos pensadores, la cristiana Europa, la gran maestra de la civilizaci\u00f3n, parece que se deja llevar de la apat\u00eda respecto a las misiones extranjeras. Pocos son les que se sienten animados a emprender largos viajes hacia pa\u00edses desconocidos para salvar las almas de millones de criaturas que tambi\u00e9n fueron redimidas por el Hijo de Dios, por Cristo Jes\u00fas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otro dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Qu\u00e9 enorme cantidad de id\u00f3latras viven fuera de la Iglesia, lejos del conocimiento del Evangelio, solamente en Am\u00e9rica! Los hombres piensan y los ge\u00f3grafos se enga\u00f1an al creer que las Cordilleras de Am\u00e9rica son como una gran muralla que nos separa de aquella parte del mundo. Y no es as\u00ed. Aquellas extens\u00edsimas cadenas de monta\u00f1as tienen muchas sinuosidades de mil, y m\u00e1s kil\u00f3metros de longitud. en ellas hay selvas inexploradas, bosques, animales, piedras que por otra parte escasean en aquellas latitudes. Carb\u00f3n mineral, petr\u00f3leo, cobre, hierro, plata y oro escondidos en aquellas monta\u00f1as, en el lugar donde ((386)) fueron colocados por la mano omnipotente del Creador en beneficio de los hombres. \u00a1Oh, Cordilleras, Cordilleras, cu\u00e1n rica es vuestra zona oriental!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En aquel momento me sent\u00ed presa del deseo de pedir explicaciones sobre muchas cosas y de saber qui\u00e9nes fuesen aquellas personas all\u00ed reunidas y en qu\u00e9 lugar me encontraba. Pero dije para m\u00ed: &#8211; Antes de hablar es necesario observar qu\u00e9 clase de gente es \u00e9sta. Y dirig\u00ed la mirada a mi alrededor y pude comprobar que todos aquellos personajes me eran desconocidos. Ellos entretanto, como si s\u00f3lo en aquel momento me hubiesen conocido, me invitaron a pasar y me acogieron bondadosamente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo pregunte entonces:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Decidme, por favor: \u00bfEstamos en Tur\u00edn, en Londres, en Madrid o en Par\u00eds? \u00bfD\u00f3nde estamos? Y vosotros, \u00bfqui\u00e9nes sois? \u00bfCon qui\u00e9n tengo el gusto de hablar?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero todos aquellos se\u00f1ores contestaban de una manera vaga hablando siempre de las misiones.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Inmediatamente despu\u00e9s se acerc\u00f3 a m\u00ed un joven de unos diecis\u00e9is a\u00f1os, de amable expresi\u00f3n y de sobrehumana belleza, cuyo cuerpo desped\u00eda una luz m\u00e1s radiante que la del sol. Su vestido estaba tejido con celestial hermosura y en la cabeza llevaba un gorro a manera de corona recamado de viv\u00edsimas piedras preciosas. Mir\u00e1ndome con ojos de bondad, mostr\u00f3 por m\u00ed un inter\u00e9s especial. Su sonrisa expresaba un afecto atrayente en extremo. Me llam\u00f3 por mi nombre, me tom\u00f3 de la mano y comenz\u00f3 a hablarme de la Congregaci\u00f3n Salesiana.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo me sent\u00eda encantado s\u00f3lo con escuchar su voz. A cierto punto lo interrump\u00ed dici\u00e9ndole:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfCon qui\u00e9n tengo el honor de hablar? Haced el favor de decirme vuestro nombre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y el joven:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1No tem\u00e1is! Hablad con toda confianza, que est\u00e1is con un amigo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero y \u00bfvuestro nombre?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Os lo dir\u00eda si hiciese al caso, pero no hace falta, porque me deb\u00e9is conocer.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y mientras dec\u00eda esto, sonre\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me fij\u00e9 mejor en aquella fisonom\u00eda rodeada de luz. \u00a1Cu\u00e1n hermosa era! Entonces reconoc\u00ed en \u00e9l al hijo del Conde Luis Fleury Colle, de Tol\u00f3n, insigne bienhechor de nuestra casa y especialmente de las Misiones de Am\u00e9rica. Este jovencito hab\u00eda muerto poco tiempo antes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh, \u00bft\u00fa?, exclam\u00e9 llam\u00e1ndole por su nombre. \u00a1Luis! \u00bfY todos \u00e9stos qui\u00e9nes son?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Son amigos de vuestros Salesianos y yo como amigo vuestro y de los Salesianos, en nombre de Dios, querr\u00eda daros un poco de trabajo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Veamos de qu\u00e9 se trata. \u00bfQu\u00e9 trabajo es \u00e9se?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Sentaos aqu\u00ed, en esta mesa, y despu\u00e9s tirad de esta cuerda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En medio de aquella gran sala hab\u00eda una mesa sobre la que estaba enrollada una cuerda y vi que la cuerda estaba marcada como el metro con rayas y n\u00fameros. M\u00e1s tarde me di cuenta tambi\u00e9n de que aquella sala estaba colocada en Am\u00e9rica del Sur, precisamente sobre la l\u00ednea del Ecuador y que los n\u00fameros grabados en la cuerda correspond\u00edan a los grados geogr\u00e1ficos de latitud. Yo tom\u00e9, pues, un extremo de la cuerda, lo examin\u00e9 y vi que al principio ten\u00eda se\u00f1alado el n\u00famero cero.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo re\u00eda. Y aquel joven angelical, me dijo:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No es tiempo de re\u00edr. \u00a1Observad! \u00bfQu\u00e9 es lo que hay escrito sobre la cuerda?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El n\u00famero cero.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Tirad un poco.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tir\u00e9 un poco de la cuerda y apareci\u00f3 el n\u00famero 1.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Tirad a\u00fan un poco m\u00e1s y haced un gran rollo con la cuerda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed lo hice y aparecieron los n\u00fameros 2, 3, 4, hasta el 20.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfBasta ya?, pregunt\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No; m\u00e1s, m\u00e1s. Seguid tirando hasta que encontr\u00e9is un nudo, replic\u00f3me el jovencito.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Continu\u00e9 tirando hasta el 47, donde encontr\u00e9 un grueso nudo. Desde aqu\u00ed la cuerda segu\u00eda, pero dividida en numerosas cuerdecillas que se dirig\u00edan hacia Oriente, Occidente y Mediod\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfBasta ya?, pregunt\u00e9. &#8211; \u00bfQu\u00e9 n\u00famero es?, pregunt\u00f3 a su vez el jovencito. &#8211; El n\u00famero 47. &#8211; \u00bfCu\u00e1nto hacen 47 m\u00e1s 3? &#8211; \u00a1Cincuenta! &#8211; \u00bfM\u00e1s 5? &#8211; \u00a1Cincuenta y cinco!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No lo olvid\u00e9is: \u00a1Cincuenta y cinco!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Seguid tirando.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ya he llegado al final, le dije.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Entonces volved hacia atr\u00e1s y tirad de la cuerda por la otra parte. Tir\u00e9 de la cuerda por la parte opuesta hasta llegar al n\u00famero 10.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aquel joven dijo entonces:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Tirad m\u00e1s!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ya no se puede m\u00e1s. No hay m\u00e1s.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1C\u00f3mo! \u00bfQue no hay m\u00e1s? \u00a1Observad bien! \u00bfQu\u00e9 hay?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Hay agua, respond\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto: en aquel momento se oper\u00f3 un fen\u00f3meno extraordinario, que ser\u00eda imposible describir. Yo me encontraba en aquella habitaci\u00f3n y, al tirar de aquella cuerda, ante mi vista se ofrec\u00eda la perspectiva de un pa\u00eds inmenso que yo dominaba como a vista de p\u00e1jaro y que se extend\u00eda cada vez m\u00e1s, seg\u00fan se iba alargando la cuerda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde el primer cero hasta el n\u00famero 55, era una extensi\u00f3n de tierra inmensa que despu\u00e9s de un estrecho mar, al fondo se divid\u00eda en cien islas, de las que una era mucho mayor que las otras. A estas islas parece que alud\u00edan las cuerdecillas desparramadas que part\u00edan del gran nudo. Cada cuerdecita iba a dar a una isla. Algunas de \u00e9stas estaban habitadas por ind\u00edgenas bastante numerosos; otras est\u00e9riles, desnudas, rocosas, deshabitadas; otras completamente cubiertas de hielo y nieve. A occidente numerosos grupos de islas, habitadas por muchos salvajes. (Parece ser que el nudo colocado sobre el n\u00famero o grado 47 representase el lugar de partida, el centro salesiano, la misi\u00f3n principal donde los misioneros, despu\u00e9s de concentrados, salieron hacia las islas Malvinas, Tierra del Fuego y otras islas de aquellas regiones de Am\u00e9rica).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por la tarde opuesta, esto es, del 0 al 10 continuaba la misma tierra terminando en aquella agua que ya hab\u00eda visto \u00faltimamente. Me pareci\u00f3 que aquella agua era el Mar de las Antillas que contemplaba entonces de manera tan sorprendente que no me ser\u00eda posible expresar con palabras tal visi\u00f3n.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando yo dije: &#8211; Hay agua, aquel jovencito me respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ahora sume 55 m\u00e1s 10. \u00bfCu\u00e1nto hacen?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y yo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Suman 65.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ahora ponedlo todo junto y formar\u00e9is una sola cuerda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY despu\u00e9s?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfHacia esta parte qu\u00e9 es lo que hay?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y me se\u00f1alaba un punto en el panorama.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Hacia el Occidente veo alt\u00edsimas monta\u00f1as y al Oriente el mar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (He de hacer notar que yo lo ve\u00eda todo en conjunto, como en miniatura, lo mismo que despu\u00e9s, como dir\u00e9, vi en su grandiosa realidad y en toda su extensi\u00f3n, y los grados se\u00f1alados en la cuerda y que correspond\u00edan con exactitud a los grados geogr\u00e1ficos de latitud, fueron los que me permitieron retener en la memoria durante varios a\u00f1os los puntos sucesivos que visit\u00e9, al hacer el viaje en la segunda parte del \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 sue\u00f1o).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi joven amigo prosigui\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pues bien, estas monta\u00f1as son como una orilla, como un conf\u00edn. Desde aqu\u00ed hasta all\u00e1 se extiende la mies ofrecida a los salesianos. Son millares y millones de habitantes que esperan vuestro auxilio, que aguardan la fe.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dichas monta\u00f1as eran las cordilleras de los Andes de Am\u00e9rica del Sur y aquel mar el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y \u00bfc\u00f3mo hacer?, repliqu\u00e9 yo; \u00bfc\u00f3mo conseguir conducir tantos pueblos al redil de Jesucristo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfC\u00f3mo hacer? \u00a1Mirad!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y he aqu\u00ed que llega don Angel Lago que tra\u00eda una canasta de higos peque\u00f1os y verdes, el cual me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Tome, don Bosco!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQu\u00e9 me traes?, pregunt\u00e9 yo mientras me fijaba en el contenido del canasto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Me han dicho que se los traiga a usted.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero, estos higos no son comestibles; no est\u00e1n maduros.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces, mi joven amigo tom\u00f3 aquel canasto, que era muy ancho, pero que ten\u00eda muy poco fondo, y me lo present\u00f3 diciendo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1He aqu\u00ed el regalo que os hago!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY qu\u00e9 debo hacer con estos higos?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Estos higos no est\u00e1n maduros, pero pertenecen a la gran higuera de la vida. Deb\u00e9is buscar la manera de hacerlos madurar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don \u00c1ngel Lago, secretario particular de don Miguel R\u00faa, muerto en olor de santidad en 1914.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY c\u00f3mo? Si fuesen m\u00e1s grandes&#8230; se podr\u00edan hacer madurar con paja, como se suele hacer con los dem\u00e1s frutos; pero tan peque\u00f1os&#8230; tan verdes&#8230; Es imposible.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Muy al contrario; hab\u00e9is de saber que para hacer madurar estos higos es necesario que todos ellos se unan de nuevo a la planta.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Eso es incre\u00edble! \u00bfC\u00f3mo hacer?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Mirad!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y tomando uno de aquellos frutos lo introdujo en un vaso lleno de sangre, despu\u00e9s en otro vaso de agua y dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Con el sudor y con la sangre los salvajes quedar\u00e1n de nuevo unidos a la planta y ser\u00e1n gratos al due\u00f1o de la vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo pensaba: &#8211; Pero para conseguir esto se necesita mucho tiempo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y seguidamente dije en alta voz: &#8211; No s\u00e9 qu\u00e9 decir.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero aquel joven para m\u00ed tan querido, leyendo mis pensamientos, prosigui\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Esto se conseguir\u00e1 antes de que se cumpla la segunda generaci\u00f3n.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY cu\u00e1l ser\u00e1 la segunda generaci\u00f3n?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La presente no se cuenta. Habr\u00e1 una y despu\u00e9s otra.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo hablaba confusamente, aturullado y como balbuceando al escuchar los magn\u00edficos destinos reservados a nuestra Congregaci\u00f3n y pregunt\u00e9:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero, cada una de estas generaciones, \u00bfcu\u00e1ntos a\u00f1os comprende?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Sesenta a\u00f1os!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY despu\u00e9s?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQuer\u00e9is ver lo que suceder\u00e1 despu\u00e9s? \u00a1Venid!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y sin saber c\u00f3mo, me encontr\u00e9 en una estaci\u00f3n de ferrocarril. En ella hab\u00eda reunida mucha gente. Subimos al tren.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo pregunt\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1bamos. Aquel joven me respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Notadlo bien! \u00a1Mirad! Vamos de viaje a lo largo de la Cordillera.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ten\u00e9is el camino abierto tambi\u00e9n hacia Oriente hasta el mar. Es otro regalo del Se\u00f1or.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY a Boston, donde nos aguardan, cu\u00e1ndo iremos?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Cada cosa a su tiempo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y as\u00ed diciendo sac\u00f3 un mapa donde se destacaba en grande la di\u00f3cesis de Cartagena (Colombia). (Este era el punto de partida).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras yo examinaba aquel mapa, la m\u00e1quina silb\u00f3 y el tren se puso en movimiento. Durante el viaje, mi amigo hablaba mucho, pero yo no lo pod\u00eda o\u00edr por el ruido que hac\u00eda el tren. Con todo, aprend\u00ed cosas hermos\u00edsimas y nuevas sobre astronom\u00eda, n\u00e1utica, meteorolog\u00eda, sobre la fauna y la flora, sobre la topograf\u00eda de aquellas regiones, que \u00e9l me explicaba con maravillosa precisi\u00f3n. Salpicaba entretanto sus palabras con una digna y, al mismo tiempo, tierna familiaridad, demostrando el afecto que me profesaba. Desde un principio, me hab\u00eda tomado de la mano y as\u00ed me tuvo afectuosamente sujeto hasta el fin del sue\u00f1o. Yo llevaba a veces la otra mano que me quedaba libre sobre la suya, pero \u00e9sta parec\u00eda escapar de la m\u00eda como si se evaporase y solamente su izquierda estrechaba mi derecha. El jovencito sonre\u00eda ante mi in\u00fatil tentativa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo al mismo tiempo miraba a trav\u00e9s de las ventanillas del vag\u00f3n y ve\u00eda desfilar ante m\u00ed diversas y estupendas regiones. Bosques, monta\u00f1as, llanuras, r\u00edos largu\u00edsimos y majestuosos que jam\u00e1s pens\u00e9 existiesen en regiones tan distantes de sus fuentes. Por un espacio de m\u00e1s de mil millas costeamos el borde de una floresta virgen, hoy d\u00eda a\u00fan sin explorar. Mi mirada adquir\u00eda una visibilidad asombrosa. No encontraba obst\u00e1culos para llegar hasta el l\u00edmite de aquellas regiones. No s\u00e9 explicar c\u00f3mo se verificaba en mi vista tan extraordinario fen\u00f3meno. Yo estaba como quien, desde lo alto de una colina, al ver extendida a sus pies una gran regi\u00f3n, se coloca delante de los ojos, a peque\u00f1a distancia, una estrecha tira de papel y no ve nada o muy poco; m\u00e1s si se quita aquel papel o lo levanta o lo baja un poco, la vista puede extenderse hasta el extremo horizonte. As\u00ed me sucedi\u00f3 a m\u00ed durante aquella intuici\u00f3n adquisitiva; pero con esta diferencia: a medida que yo me fijaba en un punto y este punto pasaba delante de m\u00ed, era as\u00ed como si se fuesen levantando sucesivamente diversos telones, tras los cuales, yo contemplaba distancias incalculables. No s\u00f3lo ve\u00eda las Cordilleras cuando estaban lejos, sino tambi\u00e9n las cadenas de monta\u00f1as, aisladas en aquellas llanuras inconmensurables, a las cuales ve\u00eda en sus m\u00e1s peque\u00f1os detalles. (Las de Nueva Granada, de Venezuela, de las tres Guayanas; las de Brasil y de Bolivia hasta los \u00faltimos confines).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pude, pues, comprobar la exactitud de aquellas frases o\u00eddas al principio del sue\u00f1o en la gran sala situada bajo el grado cero. Ve\u00eda las entra\u00f1as de las monta\u00f1as y los profundos senos de las llanuras. Ten\u00eda ante mi vista las riquezas incomparables de aquellos pa\u00edses, riquezas que un d\u00eda ser\u00edan descubiertas. Vi innumerables minas de metales preciosos, galer\u00edas interminables de carb\u00f3n mineral, dep\u00f3sitos de petr\u00f3leo tan abundantes como hasta ahora no se han encontrado en otros lugares. Pero esto no era todo. Entre el grado 15 y el 20 hab\u00eda una sinuosidad tan larga y tan estrecha que part\u00eda de un punto donde se formaba un lago. Entonces una voz dijo repetidas veces:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Cuando se comiencen a explotar las minas escondidas en aquellos montes, aparecer\u00e1 aqu\u00ed la tierra prometida que mana leche y miel. Ser\u00e1 una riqueza inconcebible.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero tampoco esto era todo. Lo que mayormente me sorprendi\u00f3 fue el ver que en varios lugares en los que las Cordilleras, repleg\u00e1ndose sobre s\u00ed mismas, formaban valles, de los cuales los actuales ge\u00f3grafos ni siquiera sospechan la existencia, imagin\u00e1ndose que en aquellas partes las faldas de las monta\u00f1as est\u00e1n como cortadas a pico. En estos valles y en estas sinuosidades que tal vez se extend\u00edan millares y millares de kil\u00f3metros, habitan densas poblaciones que a\u00fan no han entrado en contacto con los europeos, pueblos que son aun completamente desconocidos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tren continuaba, entretanto, a toda marcha y despu\u00e9s de girar hacia un lado y hacia otro, se detuvo. All\u00ed baj\u00f3 una gran parte de los viajeros que, pasando bajo las Cordilleras, se dirigi\u00f3 a Occidente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (Don Bosco se refer\u00eda a Bolivia. La estaci\u00f3n era tal vez La Paz, donde una galer\u00eda, al abrir el paso hacia el litoral del Pac\u00edfico, puede poner en comunicaci\u00f3n el Brasil con Lima por medio de otro ferrocarril).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tren se puso nuevamente en movimiento, siguiendo siempre hacia adelante. Como en la primera parte del viaje, atravesamos florestas, penetramos en algunos t\u00faneles, pasamos sobre gigantescos viaductos, nos internamos entre las gargantas de las monta\u00f1as, costeamos lagos y lagunas, sobre enormes puentes cruzamos r\u00edos anch\u00edsimos, recorrimos inmensas llanuras y praderas. Bordeamos el Uruguay. Cre\u00ed que era un r\u00edo poco caudaloso, pero es anch\u00edsimo. En un punto vi al r\u00edo Paran\u00e1 que se acerca al Uruguay como si viniese a ofrecerle el tributo de sus aguas; m\u00e1s, despu\u00e9s de discurrir durante un buen trecho paralelamente, se alejan haciendo un ancho recodo. Ambos r\u00edos eran (Seg\u00fan estos pocos datos parece que esta futura l\u00ednea de ferrocarriles, saliendo de La Paz, llegar\u00eda a Santa Cruz, pasando por la \u00fanica abertura que existe en los montes llamados Cruz de la Sierra, que es atravesada por el r\u00edo Guapay; bordear\u00eda el r\u00edo Parapiti en la provincia de Chiquitos, en Bolivia; tocar\u00eda el extremo norte de la Rep\u00fablica del Paraguay; entrar\u00eda despu\u00e9s en la provincia de San Pablo, en el Brasil, llegando a R\u00edo de Janeiro. De una estaci\u00f3n intermedia, en la provincia de San Pablo, partir\u00eda tal vez la l\u00ednea ferroviaria que pasando entre los r\u00edos Paran\u00e1 y Uruguay, unir\u00eda la capital del Brasil con las Rep\u00fablicas del Uruguay y Argentina).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tren continuaba en marcha, y girando hacia una parte y hacia la otra, despu\u00e9s de un largo espacio de tiempo, se detuvo por segunda vez. Aqu\u00ed descendi\u00f3 tambi\u00e9n del convoy mucha gente que pasando bajo las Cordilleras se dirigi\u00f3 hacia Occidente. (Don Bosco indic\u00f3 en la Rep\u00fablica Argentina la provincia de Mendoza.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por tanto, la estaci\u00f3n era tal vez la de Mendoza y el t\u00fanel el que pon\u00eda en comunicaci\u00f3n con Santiago, capital de la Rep\u00fablica de Chile).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tren reemprendi\u00f3 la marcha a trav\u00e9s de las Pampas y de la Patagonia. Los campos cultivados y las casas esparcidas por una parte y otra, indicaban que la civilizaci\u00f3n tomaba posesi\u00f3n de aquellos desiertos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al comenzar a recorrer la Patagonia, pasamos junto a una ramificaci\u00f3n del R\u00edo Colorado o del Chubut (o tal vez del R\u00edo Negro). No pod\u00eda comprobar si su corriente iba hacia el Atl\u00e1ntico o hacia las Cordilleras. Quer\u00eda resolver este problema, pero no lo lograba, no siendo posible el orientarme.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente llegamos al Estrecho de Magallanes. Yo miraba. Bajamos. Ante m\u00ed, ve\u00eda Punta Arenas. El suelo, por espacio de varias millas, estaba todo recubierto de yacimientos de carb\u00f3n, de tablas, de travesa\u00f1os de madera, de inmensos montones de metal, parte en bruto, parte trabajado. Largas filas de vagonetas de mercanc\u00edas ocupaban las v\u00edas. Mi amigo me se\u00f1al\u00f3 todas estas cosas. Entonces le pregunt\u00e9:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY qu\u00e9 quiere decir todo esto?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El me respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Lo que ahora es s\u00f3lo un proyecto, un d\u00eda ser\u00e1 realidad. &#8211; Estos salvajes en el futuro ser\u00e1n tan d\u00f3ciles que ellos mismos acudir\u00e1n a instruirse, rindiendo su tributo a la religi\u00f3n, a la civilizaci\u00f3n y al comercio. Lo que en otras partes es motivo de admiraci\u00f3n, aqu\u00ed lo ser\u00e1 hasta el punto de superar a cuanto causa estupor entre otros pueblos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Ya he visto bastante, repliqu\u00e9; ahora ll\u00e9vame a ver a mis Salesianos de la Patagonia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Volvimos a la estaci\u00f3n y subimos al tren para el regreso. Despu\u00e9s de haber recorrido un gran trecho de camino, la m\u00e1quina se detuvo junto a un pueblo bastante grande. (Situado tal vez en el grado 47, donde al principio del sue\u00f1o hab\u00eda visto aquel grueso nudo de la cuerda). En la estaci\u00f3n no hab\u00eda nadie esper\u00e1ndome. Baj\u00e9 del tren y me encontr\u00e9 inmediatamente con los Salesianos. Hab\u00eda all\u00ed muchas casas y gran n\u00famero de habitantes; varias iglesias, escuelas, varios colegios para jovencitos, internados para adultos, artesanos y agricultores y un dispensario de religiosas que se dedicaban a labores diversas. Nuestros misioneros se encargaban al mismo tiempo de los jovencitos y de los adultos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo me mezcl\u00e9 entre ellos. Eran muchos, pero yo no los conoc\u00eda y entre ellos no vi a ninguno de mis primeros hijos. Todos me contemplaban maravillados, como si fuese una persona desconocida y yo les dec\u00eda:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfNo me conoc\u00e9is? \u00bfNo conoc\u00e9is a don Bosco?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Oh, don Bosco! Nosotros le conocemos de fama, pero le hemos visto solamente en las fotograf\u00edas. \u00a1En persona no le conocemos!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y don Fagnano, don Costamagna, don Lassagna, don Milanesio, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Nosotros no los hemos conocido. Son los que vinieron aqu\u00ed en tiempos pasados: los primeros Salesianos que llegaron de Europa a estos pa\u00edses. \u00a1Pero han pasado ya tantos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al o\u00edr esta respuesta pens\u00e9 maravillado: &#8211; Pero\u00bb esto es un sue\u00f1o o una realidad? Y golpeaba las manos una contra la otra, me tocaba los brazos y me mov\u00eda oyendo el palmoteo, y me sent\u00eda a m\u00ed mismo y me persuad\u00eda de que no estaba dormido.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta visi\u00f3n fue cosa de un instante. Despu\u00e9s de contemplar el progreso maravilloso de la Iglesia Cat\u00f3lica, de la Congregaci\u00f3n y de la civilizaci\u00f3n en aquellas regiones, yo daba gracias a la Providencia por haberse dignado servirse de m\u00ed como instrumento de su gloria y de la salvaci\u00f3n de las almas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El jovencito Colle, entretanto, me dio a entender que era hora de volver atr\u00e1s; por tanto, despu\u00e9s de saludar a mis Salesianos, volvimos a la estaci\u00f3n, donde el tren estaba preparado para la partida. Subimos, silb\u00f3 la m\u00e1quina y nos dirigimos hacia el Norte. Me caus\u00f3 gran maravilla una novedad que pude contemplar. El territorio de la Patagonia en su parte m\u00e1s pr\u00f3xima al Estrecho de Magallanes, entre las Cordilleras y el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, era menos ancho de lo que ordinariamente creen los ge\u00f3grafos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tren avanzaba velozmente y me pareci\u00f3 que recorr\u00eda las provincias hoy ya civilizadas de la Rep\u00fablica Argentina.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En nuestra marcha penetramos en una floresta virgen, muy ancha, largu\u00edsima, interminable. A cierto punto la m\u00e1quina se detuvo y ante mi vista apareci\u00f3 un doloroso espect\u00e1culo. Una turba inmensa de salvajes se hab\u00eda concentrado en un espacio despejado de la floresta. Sus rostros eran deformes y repugnantes; estaban vestidos al parecer con pieles de animales, cosidas las unas a las otras. Rodeaban a un hombre amarrado que estaba sentado sobre una piedra. El prisionero era muy grueso, porque los salvajes le hab\u00edan alimentado bien. Aquel pobrecillo hab\u00eda sido capturado y parec\u00eda pertenecer a una naci\u00f3n extranjera por la regularidad de sus facciones. Los salvajes lo hab\u00edan sometido a un interrogatorio y \u00e9l les contestaba narr\u00e1ndoles sus diversas aventuras, fruto de sus viajes. De pronto, un salvaje se levant\u00f3 y blandiendo un grueso hierro que no era una espada, pero mucho m\u00e1s afilado, se lanz\u00f3 sobre el prisionero y de un solo golpe le cort\u00f3 la cabeza. Todos los viajeros del ferrocarril est\u00e1bamos asomados a las puertas y ventanillas observando la escena y mudos de espanto. El mismo Colle miraba y callaba. La v\u00edctima lanz\u00f3 un grito desgarrador al ser herida. Sobre el cad\u00e1ver, que yac\u00eda en un lago de sangre, se lanzaron aquellos can\u00edbales y haci\u00e9ndolo pedazos colocaron aquellas carnes a\u00fan calientes y palpitantes sobre un fuego encendido a prop\u00f3sito y, despu\u00e9s de asarlas un poco, comenzaron a com\u00e9rselas medio crudas. Al grito de aquel desgraciado, la m\u00e1quina se puso en movimiento y poco a poco adquiri\u00f3 su velocidad vertiginosa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante largu\u00edsimas horas avanzamos a lo largo de las orillas de un r\u00edo interminable. Y el tren unas veces discurr\u00eda por la orilla derecha y a veces por la izquierda. Yo me fij\u00e9 mucho por la ventanilla en los puentes sobre los cuales hac\u00edamos estos cambios. Entretanto, sobre aquellas orillas aparec\u00edan de cuando en cuando numerosas tribus de salvajes. Siempre que ve\u00edamos aquellas turbas, el jovencito Colle repet\u00eda:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1He ah\u00ed la mies de los Salesianos! \u00a1He ah\u00ed la mies de los Salesianos!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entramos despu\u00e9s en una regi\u00f3n llena de animales feroces y de reptiles venenosos, de formas extra\u00f1as y horribles. Hormigueaban por las faldas de los montes, por los senos de las colinas, por los salientes de aquellos montes y de aquellas colinas cubiertas de sombra, por las orillas de los lagos, por las m\u00e1rgenes de los r\u00edos, por las llanuras, por los declives, por las playas. Unos parec\u00edan perros con alas y eran extraordinariamente gordos, de abultado abdomen (s\u00edmbolo de la gula, de la lujuria, de la soberbia). Otros eran sapos grand\u00edsimos que se alimentaban de ranas. Se ve\u00edan ciertos escondrijos llenos de animales de formas diversas de los que nosotros conocemos. Estas tres especies de alima\u00f1as estaban mezcladas y gru\u00f1\u00edan sordamente como si quisieran morderse. Se ve\u00edan tambi\u00e9n tigres, hienas, leones, pero diferentes de las especies comunes de Asia y \u00c1frica. Mi compa\u00f1ero me dirigi\u00f3 entonces la palabra dici\u00e9ndome mientras me se\u00f1alaba aquellas fieras:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Los Salesianos las amansar\u00e1n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tren, entretanto, se acercaba al lugar de donde hab\u00edamos salido, del cual est\u00e1bamos ya poco distantes. El joven Colle sac\u00f3 entonces un mapa topogr\u00e1fico de una belleza extraordinaria y me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQuer\u00e9is ver el viaje que hab\u00e9is hecho? \u00bfLas regiones que hemos recorrido?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Con mucho gusto, le respond\u00ed.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El entonces extendi\u00f3 aquel mapa en el cual estaba dibujada con maravillosa exactitud toda la Am\u00e9rica del Sur. A\u00fan m\u00e1s, all\u00ed estaba representado todo lo que fue, todo lo que es, todo lo que ser\u00e1 aquella regi\u00f3n, sin confusi\u00f3n alguna, sino con una claridad tal que de un solo golpe de vista se ve\u00eda todo. &#8211; Yo lo comprend\u00ed inmediatamente, pero como los detalles eran tantos, la clara visi\u00f3n de aquellas cosas me dur\u00f3 apenas una hora, y en la actualidad en mi mente reina una gran confusi\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras contemplaba aquel mapa a la espera de que el jovencito a\u00f1adiera alguna explicaci\u00f3n, emocionado por la sorpresa de lo que ten\u00eda ante mis ojos, me pareci\u00f3 que Quirino 1 tocase el Ave Mar\u00eda del alba, pero me despert\u00e9 y me di cuenta que eran las campanas de la parroquia de San Benigno. El sue\u00f1o hab\u00eda durado toda la noche.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco puso t\u00e9rmino a su relato con estas palabras:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Con la dulzura de San Francisco de Sales, los Salesianos atraer\u00e1n hacia Cristo los pueblos de Am\u00e9rica. Ser\u00e1 empresa dificil\u00edsima el moralizar a los salvajes; pero sus hijos obedecer\u00e1n con toda facilidad las consignas de los misioneros y se fundar\u00e1n colonias y la civilizaci\u00f3n suplantar\u00e1 a la barbarie y as\u00ed muchos salvajes entrar\u00e1n en el redil de Cristo.<br><em>(MB IT XVI, 385-394 \/ MB ES 324-332)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco cont\u00f3 este sue\u00f1o el cuatro de septiembre, en la sesi\u00f3n de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":30477,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":318,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,2558,1768,2233,1828,1960,1966,1972,1984],"class_list":["post-30464","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-don-bosco","tag-esperanza","tag-gracias-recibidas","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30464"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30464\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30477"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}