{"id":30416,"date":"2024-10-17T07:18:27","date_gmt":"2024-10-17T07:18:27","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=30416"},"modified":"2026-03-26T08:15:42","modified_gmt":"2026-03-26T08:15:42","slug":"la-tradicion-segura-del-beato-miguel-rua-1-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/la-tradicion-segura-del-beato-miguel-rua-1-2\/","title":{"rendered":"La tradici\u00f3n segura del Beato Miguel Rua (1\/2)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cSed buenos, confiad en Dios y el para\u00edso ser\u00e1 vuestro\u201d (Beato Miguel RUA)<\/em><br><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El <em>beato Miguel Rua<\/em> (1837-1910), primer sucesor de Don Bosco, como han demostrado los estudios, las investigaciones y los congresos desarrollados con ocasi\u00f3n del centenario de su muerte, va m\u00e1s all\u00e1 del estereotipo tradicional de ser una \u201ccopia de Don Bosco\u201d, a veces con rasgos menos atractivos o incluso en oposici\u00f3n al fundador, para dar a conocer una figura m\u00e1s completa, armoniosa y simp\u00e1tica.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Rua es la consagraci\u00f3n y la exaltaci\u00f3n de los or\u00edgenes salesianos. Fue testimoniado en los procesos: \u201cDon Rua no debe ser colocado en las filas de los seguidores ordinarios de Don Bosco, ni siquiera de los m\u00e1s fervorosos, porque \u00e9l precede a todos ellos como un perfecto ejemplar, y por esta raz\u00f3n todos aquellos que quieran conocer bien a Don Bosco deben tambi\u00e9n estudiarlo, porque el siervo de Dios hizo un estudio sobre Don Bosco que nadie m\u00e1s puede hacer\u201d. Nadie como \u00e9l comprendi\u00f3 e interpret\u00f3 al fundador en su acci\u00f3n educativa, eclesial y en su espiritualidad. La vocaci\u00f3n y el ideal de Don Rua fueron la vida, las intenciones, las obras, las virtudes, la santidad del padre y gu\u00eda de su existencia juvenil, sacerdotal y religiosa. Don Rua sigue siendo de vital relevancia para el mundo salesiano.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se trat\u00f3 de encontrar al director de la primera casa fuera de Tur\u00edn, en Mirabello Monferrato en 1863, Don Bosco eligi\u00f3 a Don Rua \u201cadmirando en \u00e9l, adem\u00e1s de su conducta ejemplar, su infatigable trabajo, su gran experiencia y esp\u00edritu de sacrificio que se dir\u00eda inenarrable, as\u00ed como sus buenas maneras, tanto que era querido por todos\u201d. M\u00e1s directamente el P. Cerruti, despu\u00e9s de afirmar que hab\u00eda encontrado en el joven director el retrato y la imagen del Padre (Don Bosco), atestigua: \u201cRecuerdo siempre aquella incansable laboriosidad suya, aquella prudencia tan fina y delicada de gobierno, aquel celo por el bien no s\u00f3lo religioso y moral, sino intelectual y f\u00edsico de los hermanos y j\u00f3venes que le estaban confiados. Estos aspectos resumen y encarnan el lema salesiano \u201ctrabajo y templanza\u201d. Un verdadero disc\u00edpulo de Don Bosco <em>verbo et opere<\/em>, en una admirable s\u00edntesis de oraci\u00f3n y trabajo. Un disc\u00edpulo que sigui\u00f3 a su maestro desde su m\u00e1s tierna infancia, haci\u00e9ndolo todo a medias, asimilando de forma vital el esp\u00edritu de sus or\u00edgenes carism\u00e1ticos; un hijo que se sinti\u00f3 engendrado por un amor \u00fanico, como tantos de los primeros muchachos del Oratorio de Valdocco, que decidieron \u201cquedarse con Don Bosco\u201d y entre los que destacaron de forma paradigm\u00e1tica los tres primeros sucesores del padre y maestro de los j\u00f3venes: don Miguel Rua, don Pablo Albera, don Felipe Rinaldi.<br><br><strong>1. Algunos rasgos de la vida virtuosa de don Rua, expresi\u00f3n de continuidad y fidelidad<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se trata de la tradici\u00f3n de quien recibe un don y a su vez lo transmite, tratando de no dispersar el dinamismo y la vitalidad apost\u00f3lica, espiritual y afectiva que debe impregnar las instituciones y las obras. Don Bosco ya lo hab\u00eda intuido: \u201cSi Dios me dijera: Prep\u00e1rate que has de morir y elige un sucesor porque no quiero que fracase la Obra que iniciaste y pide para este sucesor cuantas gracias, virtudes, dones y carismas creas necesarios, para que pueda desempe\u00f1ar bien su cargo, que yo se lo dar\u00e9 todo, te aseguro que no sabr\u00eda qu\u00e9 pedir al Se\u00f1or para este fin, porque ya veo que don Rua ya lo posee todo\u201d. Era el fruto de una asidua frecuentaci\u00f3n, de atesorar cada consejo, de un estudio continuo en observar y anotar cada acto, cada palabra, cada ideal de Don Bosco.<br><br><strong>Conducta ejemplar<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es significativo el testimonio del coadjutor salesiano Giuseppe Balestra, asistente personal de don Rua. Balestra estaba muy atento a los aspectos de la vida cotidiana y en ellos supo captar los rasgos de una santidad en plenitud que marcar\u00eda tambi\u00e9n su camino religioso. Todav\u00eda hoy en las habitaciones de Don Bosco se puede ver el sof\u00e1 que durante 20 a\u00f1os fue la cama del Beato Miguel Rua. Habiendo sucedido a Don Bosco, y ocupado su lugar en esta habitaci\u00f3n, Don Rua nunca quiso tener su propia cama. Por la noche, el Coadjutor Balestra extend\u00eda dos s\u00e1banas sobre ese sof\u00e1, en el que sol\u00eda dormir Don Rua. Por la ma\u00f1ana, las s\u00e1banas estaban dobladas y el sof\u00e1 recuperaba su forma habitual. \u201cTengo la convicci\u00f3n de que el siervo de Dios era un santo, porque en los 11 a\u00f1os que tuve la suerte de vivir a su lado y de observarle continuamente, he encontrado siempre y en todas las cosas la mayor perfecci\u00f3n; de ah\u00ed mi convicci\u00f3n de que era fidel\u00edsimo en el cumplimiento de todos sus deberes y, por tanto, en la m\u00e1s exacta observancia de todos los Mandamientos de Dios, de la Iglesia y de las obligaciones de su propio estado\u201d.<br><br><strong>1.2. Trabajo incansable, laboriosidad infatigable y actividad extraordinari<\/strong>a<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parece incre\u00edble que un hombre de cuerpo tan fr\u00e1gil, con una salud de todo menos florida, haya podido emprender una actividad tan intensa e incansable, tan vasta, interes\u00e1ndose por los sectores m\u00e1s diversos del apostolado salesiano, promoviendo y llevando a cabo iniciativas que, si en su momento parecieron extraordinarias y audaces, hoy son tambi\u00e9n una indicaci\u00f3n y un acicate muy v\u00e1lidos. Esta laboriosidad incansable, rasgo t\u00edpico de la espiritualidad salesiana, fue reconocida en Don Rua por Don Bosco desde su juventud, como atestigua don Lemoyne: \u201cEs verdad, en el oratorio se trabaja mucho, pero no es el trabajo la causa de la muerte. S\u00f3lo hay uno aqu\u00ed en el Oratorio que, sin la ayuda de Dios, deber\u00eda morir de fatiga, y es don Rua, que siempre sigue trabajando m\u00e1s que los dem\u00e1s\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta dedicaci\u00f3n al trabajo era una expresi\u00f3n del esp\u00edritu y de la pr\u00e1ctica de la pobreza que distingui\u00f3 singularmente la vida y las acciones de don Rua: \u201cAmaba inmensamente la pobreza, que le era compa\u00f1era muy grata desde la infancia y cuyo esp\u00edritu pose\u00eda a la perfecci\u00f3n&#8230; La practicaba con alegr\u00eda\u201d. La pr\u00e1ctica de la pobreza, expresada de muchas formas, subrayaba el valor del ejemplo de vida y de tener en cuenta la Providencia divina. Amonestaba: \u201cPersuad\u00edos de que a un fin mucho m\u00e1s elevado tienden mis exhortaciones, se trata de hacer que reine entre nosotros el verdadero esp\u00edritu de pobreza, al que estamos obligados por voto. Si no se cuida la econom\u00eda, y se da demasiado a nuestro cuerpo en tratamientos, en vestidos, en viajes, en comodidades, \u00bfc\u00f3mo podremos tener fervor en las pr\u00e1cticas de piedad? \u00bfC\u00f3mo estar dispuestos a los sacrificios inherentes a la vida salesiana? Ser\u00eda imposible progresar realmente en la perfecci\u00f3n, imposible ser verdaderos hijos de Don Bosco\u201d.<br><br><strong>1.3. Gran experiencia y prudencia de gobierno<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La prudencia define mejor que ninguna otra cualidad el perfil virtuoso del beato Miguel Rua: desde su m\u00e1s tierna infancia se propuso seguir a San Juan Bosco, apresur\u00e1ndose bajo su gu\u00eda a abrazar el estado religioso; se form\u00f3 a s\u00ed mismo mediante una asidua meditaci\u00f3n y un diligente examen de conciencia; rehuy\u00f3 la ociosidad, trabaj\u00f3 incansablemente por el bien y llev\u00f3 una vida irreprochable. Y lo sigui\u00f3 siendo como sacerdote, educador, vicario superior y sucesor de Don Bosco.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el \u00e1mbito de una Congregaci\u00f3n dedicada a la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes introdujo en el proceso formativo la pr\u00e1ctica del aprendizaje, un per\u00edodo de tres a\u00f1os durante el cual los j\u00f3venes salesianos \u201ceran enviados a las casas para desempe\u00f1ar diferentes tareas, pero sobre todo como ayudantes o profesores, con el fin principal de que pudieran convivir con los j\u00f3venes, estudiar su mentalidad, crecer con ellos, y esto bajo la gu\u00eda y supervisi\u00f3n del catequista y Director\u201d. Ofreci\u00f3 tambi\u00e9n indicaciones precisas y directrices claras en los m\u00e1s variados campos de la misi\u00f3n salesiana, con esp\u00edritu de vigilancia evang\u00e9lica.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este ejercicio de prudencia se caracteriz\u00f3 por una docilidad al Esp\u00edritu y una marcada capacidad de discernimiento respecto a las personas llamadas a desempe\u00f1ar cargos de responsabilidad, especialmente en el campo de la formaci\u00f3n y del gobierno de las casas e inspector\u00edas, respecto a las obras y a las diversas situaciones; como cuando, por ejemplo, eligi\u00f3 a don Pablo Albera como Visitador de las casas de Am\u00e9rica o a don Felipe Rinaldi como Prefecto General. \u201cInculcaba a todos los hermanos, especialmente a los directores y provinciales, la exacta observancia de las Reglas, el cumplimiento ejemplar de las pr\u00e1cticas piadosas y siempre el ejercicio de la caridad; y \u00e9l mismo preced\u00eda a todos con el ejemplo, diciendo: &#8216;Un medio de ganarse la confianza de los empleados es no descuidar nunca los propios deberes\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La pr\u00e1ctica de la prudencia, especialmente en el ejercicio del gobierno, produjo como fruto la confianza filial de los hermanos en \u00e9l, consider\u00e1ndolo como un experto consejero y director del esp\u00edritu, no s\u00f3lo para las cosas del alma, sino tambi\u00e9n para las cosas materiales: \u201cLa prudencia del siervo de Dios brill\u00f3 de modo extraordinario al conservar celosamente el secreto confidencial, que enterraba en su alma. Observaba con la mayor cautela el secreto de la correspondencia personal: se trataba de una confesi\u00f3n general, y por eso los hermanos se acercaban a \u00e9l con gran confianza, porque respond\u00eda a todos de la manera m\u00e1s delicada\u201d.<br><br><strong>1.4. \u201cSacerdote del Papa\u201d<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta expresi\u00f3n del Papa Juan XXIII ante la urna de Don Bosco en 1959, expresa muy bien c\u00f3mo Don Rua en la estela de Don Bosco en su caminar cotidiano ve\u00eda y encontraba en el Papa la luz y la gu\u00eda para su acci\u00f3n. \u201cLa Providencia reserv\u00f3 a don Rua pruebas a\u00fan m\u00e1s duras y yo dir\u00eda heroicas de esta fidelidad y docilidad a Don Bosco. Durante su rectorado llegaron de la Santa Sede varios decretos que parec\u00edan romper tradiciones consideradas importantes y caracter\u00edsticas de nuestro esp\u00edritu en la Congregaci\u00f3n. Don Rua, aun sintiendo profundamente el golpe de las repentinas medidas y sinti\u00e9ndose afligido por ellas, se hizo inmediatamente palad\u00edn de la obediencia a las disposiciones de la Santa Sede, invitando a los Salesianos, como verdaderos hijos de la Iglesia y de Don Bosco, a aceptarlas con serenidad y confianza\u00bb.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este es uno de los elementos de maduraci\u00f3n del carisma salesiano en la obediencia a la Iglesia y en la fidelidad al fundador. Ciertamente fue una prueba muy exigente, pero que forj\u00f3 tanto la santidad de Don Rua como el <em>sentire cum ecclesia<\/em> y esa fidelidad al Papa de toda la Congregaci\u00f3n y Familia Salesiana, que en Don Bosco eran notas caracter\u00edsticas e imprescindibles. Obediencia hecha de fe, de amor, traducida en servicio humilde pero cordial, en esp\u00edritu de docilidad filial y fidelidad a las ense\u00f1anzas y directrices del Santo Padre.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es interesante constatar c\u00f3mo incluso en el proceso de beatificaci\u00f3n Don Rua fue a medias con Don Bosco, pero no seg\u00fan un estereotipo repetitivo, sino con originalidad, poniendo de relieve precisamente aquellos aspectos que en el proceso de Don Bosco hab\u00edan suscitado las animadversiones m\u00e1s controvertidas: \u201cAlguna sorpresa y perplejidad puede suscitar la conclusi\u00f3n m\u00e1s evidente a la que se llega comparando las dos Posiciones, es decir, el hecho de que las mismas virtudes m\u00e1s frecuentemente invocadas para delinear la santidad de Don Rua son las constantemente cuestionadas para impugnar la santidad de Don Bosco. Es cierto, en efecto, que son precisamente la prudencia, la templanza y la pobreza los \u00abcaballos de batalla\u00bb de las animadversiones recogidas en la Positio del Fundador\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/la-tradicion-segura-del-beato-miguel-rua-2-2\/\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSed buenos, confiad en Dios y el para\u00edso ser\u00e1 vuestro\u201d (Beato Miguel RUA) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":30409,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":39,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2558,1960,1966,1972,2620,2026],"class_list":["post-30416","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-dios","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30416","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30416"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30416\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51864,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30416\/revisions\/51864"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30409"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30416"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30416"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30416"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}