{"id":30193,"date":"2024-10-03T15:24:04","date_gmt":"2024-10-03T15:24:04","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=30193"},"modified":"2024-10-03T15:24:41","modified_gmt":"2024-10-03T15:24:41","slug":"la-serpiente-y-el-rosario-1862","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/la-serpiente-y-el-rosario-1862\/","title":{"rendered":"La serpiente y el rosario (1862)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><strong>I parte<br><\/strong><\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El 20 de agosto de 1862, despu\u00e9s de rezadas las oraciones de la noche y de dar unos avisos relacionados con el orden de la casa, dijo don Bosco:<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Quiero contaros un sue\u00f1o que tuve hace algunas noches. (Tal vez se trate de la precedente a la festividad de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; So\u00f1\u00e9 que me encontraba en compa\u00f1\u00eda de todos los j\u00f3venes en Castelnuovo de Asti, en casa de mi hermano. Mientras todos hac\u00edan recreo, vino hacia m\u00ed un desconocido y me invit\u00f3 a acompa\u00f1arle. Le segu\u00ed y me condujo a un prado pr\u00f3ximo al patio y all\u00ed me se\u00f1al\u00f3 entre la hierba una enorme serpiente de siete u ocho metros de longitud y de un grosor extraordinario. Horrorizado al contemplarla, quise huir.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No, no, me dijo mi acompa\u00f1ante; no huya; venga conmigo y vea.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfY c\u00f3mo quiere, respond\u00ed, que yo me atreva a acercarme a esa bestia?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No tenga miedo, no le har\u00e1 ning\u00fan mal; venga conmigo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00a1Ah! exclam\u00e9; no soy tan necio como para exponerme a tal peligro.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Entonces, continu\u00f3 mi acompa\u00f1ante, aguarde aqu\u00ed.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y seguidamente fue en busca de una cuerda y con ella en la mano volvi\u00f3 junto a m\u00ed y me dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Tome esta cuerda por una punta y suj\u00e9tela bien; yo agarrar\u00e9 el otro extremo y me pondr\u00e9 en la parte opuesta y as\u00ed la mantendremos suspendida sobre la serpiente.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Y despu\u00e9s?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Despu\u00e9s la dejaremos caer sobre su espina dorsal.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00a1Ah! No; por favor. \u00a1Ay de nosotros si lo hacemos! La serpiente saltar\u00e1 enfurecida y nos despedazar\u00e1.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No, no; d\u00e9jeme a m\u00ed, a\u00f1adi\u00f3 el desconocido, yo s\u00e9 lo que me hago.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No, de ninguna manera; no quiero hacer una experiencia que me pueda costar la vida. Y ya me dispon\u00eda a huir. Pero \u00e9l insisti\u00f3 de nuevo, asegur\u00e1ndome que no hab\u00eda nada que temer; que la serpiente no me har\u00eda el menor da\u00f1o. Y tanto me dijo, que me qued\u00e9 donde estaba, dispuesto a hacer lo que me dec\u00eda. El, entretanto, pas\u00f3 al otro lado del monstruo, levant\u00f3 la cuerda y con ella dio un latigazo sobre el lomo del animal. La serpiente dio un salto volviendo la cabeza hacia atr\u00e1s para morder el objeto que la hab\u00eda herido, pero en lugar de clavar los dientes en la cuerda, qued\u00f3 enlazada en ella como por un nudo corredizo. Entonces el desconocido me grit\u00f3:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Sujete bien la cuerda, suj\u00e9tela bien, que no se le escape. Y corri\u00f3 a un peral que hab\u00eda all\u00ed cerca y at\u00f3 a su tronco el extremo que ten\u00eda en la mano; corri\u00f3 despu\u00e9s hacia m\u00ed, tom\u00f3 la otra punta y fue a amarrarla a la reja de una ventana de la casa. Entretanto la serpiente se agitaba, mov\u00eda furiosamente sus anillos y daba tales golpes con la cabeza y anillos en el suelo, que sus carnes se romp\u00edan saltando a pedazos a gran distancia. As\u00ed continu\u00f3 mientras tuvo vida; y, una vez que hubo muerto, no qued\u00f3 de ella m\u00e1s que el esqueleto descarnado.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces, aquel mismo hombre desat\u00f3 la cuerda del \u00e1rbol y de la ventana, la recogi\u00f3, form\u00f3 con ella un ovillo y me dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00a1Preste atenci\u00f3n!<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Meti\u00f3 la cuerda en una caja, la cerr\u00f3, y despu\u00e9s de unos momentos, la abri\u00f3. Los j\u00f3venes hab\u00edan acudido a mi alrededor. Miramos el interior de la caja y quedamos maravillados. La cuerda estaba dispuesta de tal manera que formaba las palabras: \u00a1<em>Ave Mar\u00eda<\/em>!<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Pero \u00bfc\u00f3mo es posible?, dije. T\u00fa metiste la cuerda en la caja a la buena de Dios y ahora aparece de esa manera.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Mira, dijo \u00e9l; la serpiente representa al demonio y la cuerda el <em>Ave Mar\u00eda<\/em>, o mejor, el Rosario, que es una serie de <em>Ave Mar\u00eda<\/em> con el cual, y con las cuales se puede derribar, vencer, destruir a todos los demonios del infierno.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Hasta aqu\u00ed, concluy\u00f3 don Bosco, llega la primera parte del sue\u00f1o. Hay otra segunda parte m\u00e1s interesante para todos. Pero ya es tarde y por eso la contaremos ma\u00f1ana por la noche. Entretanto, tengamos presente lo que dijo mi amigo respecto al <em>Ave Mar\u00eda<\/em> y al Rosario. Rec\u00e9mosla devotamente ante cualquier asalto de la tentaci\u00f3n, seguros de que saldremos siempre victoriosos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1Buenas noches!<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al llegar aqu\u00ed s\u00e9anos permitido hacer alg\u00fan comentario, ya que don Bosco no di\u00f3 ninguna interpretaci\u00f3n a esta escena.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El peral que aparece en el sue\u00f1o es el mismo al que don Bosco ni\u00f1o amarrara una cuerda asegurando el otro extremo de la misma a otro \u00e1rbol poco distante, para entretener con juegos de destreza a sus paisanos, oblig\u00e1ndoles de esta manera a escuchar sus lecciones de catecismo. Nos parece poder comparar este peral con aquel \u00e1rbol del cual se lee en \u00abEl cantar de los Cantares\u00bb, cap\u00edtulo II, vers\u00edculo 3:<br><em>Sicut malus inter ligna silvarum, sic dilectus meus inter filios<\/em>. (Como el manzano entre los \u00e1rboles silvestres, as\u00ed mi Amado entre los mozos). El comentarista Tirino y otros renombrados int\u00e9rpretes de la Sagrada Escritura hacen notar que el manzano representa aqu\u00ed a cualquier \u00e1rbol frutal. Dicha planta, productora de una sombra agradable y salut\u00edfera, es s\u00edmbolo de Jesucristo, de su cruz, de la virtud de la cual dimana la eficacia de la oraci\u00f3n y la seguridad de la victoria. \u00bfSer\u00e1 \u00e9ste el motivo por el que un extremo de la cuerda, fatal para la serpiente, fue atada al peral? Y la otra punta, amarrada al enrejado de la ventana, podr\u00eda simbolizar que al morador de aquella casa y a sus hijos les hab\u00eda sido confiada la misi\u00f3n de propagar el Rosario por todas partes.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed parece que lo comprendi\u00f3 don Bosco.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En I Becchi instituy\u00f3 la fiesta anual del Santo Rosario; quiso que los alumnos de sus casas rezasen todos los d\u00edas la tercera parte del mismo; en sus pl\u00e1ticas y mediante la publicaci\u00f3n de numerosos folletos, procur\u00f3 resucitar esta devoci\u00f3n en el seno de la familia. Defend\u00eda siempre que el Rosario era un arma capaz de proporcionar la victoria, no s\u00f3lo a los individuos, sino a toda la Iglesia. Por eso sus disc\u00edpulos publicaron todas las enc\u00edclicas de Le\u00f3n XIII sobre esta oraci\u00f3n tan del agrado de Mar\u00eda; y con el Bolet\u00edn Salesiano animaron al cumplimiento de los deseos del Vicario de Jesucristo.<br><br><em>Reverend\u00edsimo Padre (don Miguel R\u00faa):<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A mi regreso a Roma, despu\u00e9s del Congreso Eucar\u00edstico de N\u00e1poles, veo con mucho agrado que la exhortaci\u00f3n dirigida a los p\u00e1rrocos en el Bolet\u00edn Salesiano comienza a producir sus frutos. Doy por ello las gracias a V.S. Rdma. y le aseguro que ha realizado una obra muy grata al Santo Padre, el cual desea much\u00edsimo se mantengan vivas sus enc\u00edclicas sobre el Rosario mediante la creaci\u00f3n de la Cofrad\u00eda del mismo t\u00edtulo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A los sentimientos de gratitud, a\u00f1ado adem\u00e1s una s\u00faplica; y es que, de cuando en cuando, renueve con breves l\u00edneas su recuerdo a p\u00e1rrocos y rectores de iglesias, para que el olvido no les haga perder de vista la fundaci\u00f3n de la<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cofrad\u00eda del Santo Rosario.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dios ayude siempre a V.S. Rdma. de quien me profeso.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seguro servidor en Jes\u00fas y Mar\u00eda.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Roma, Palacio del Santo Oficio. 27 de noviembre de 1891.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em>\u2020<em> Fr. VICENTE LEON SALLUA<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arzobispo de Calcedonia<br><\/em><br><br><strong>II parte<br><\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al d\u00eda siguiente, 22 de agosto, le rogamos insistentemente que si no quer\u00eda hacerlo en p\u00fablico, al menos nos contase en privado la segunda parte del sue\u00f1o. Se resist\u00eda a condescender con nuestros deseos, m\u00e1s despu\u00e9s de reiteradas s\u00faplicas accedi\u00f3 y nos asegur\u00f3 que por la noche continuar\u00eda el relato. As\u00ed lo hizo. Rezadas las oraciones, continu\u00f3:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Dadas vuestras continuas peticiones, narrar\u00e9 la segunda parte del sue\u00f1o. Si no todo, al menos os dir\u00e9 lo que puedo referiros. Pero antes es necesario que os ponga una condici\u00f3n, a saber, que nadie escriba ni diga fuera de casa lo que voy a contar. Comentadlo entre vosotros, tomadlo a risa si quer\u00e9is, haced lo que os plazca, pero s\u00f3lo entre vosotros.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras habl\u00e1bamos aquel personaje y yo, sobre el significado de la cuerda y de la serpiente, me volv\u00ed hacia atr\u00e1s y vi algunos j\u00f3venes que recog\u00edan pedazos de carne de la serpiente y se los com\u00edan. Entonces les grit\u00e9 inmediatamente:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que hac\u00e9is? \u00a1Est\u00e1is locos! \u00bfNo sab\u00e9is que esa carne es venenosa y que os har\u00e1 mucho da\u00f1o?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No, no, me respond\u00edan los muchachos; est\u00e1 muy buena.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, despu\u00e9s de haberla comido, ca\u00edan al suelo, se hinchaban y se tornaban duros como una piedra. Yo no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, porque a pesar de aquel espect\u00e1culo, cada vez era mayor el n\u00famero de los que com\u00edan de aquellas carnes. Yo gritaba a uno y a otro; daba bofetadas a \u00e9ste, un pu\u00f1etazo a aqu\u00e9l, intentando impedir que comiesen; pero era in\u00fatil. Aqu\u00ed ca\u00eda uno, mientras all\u00e1 comenzaba otro a comer. Entonces llam\u00e9 a los cl\u00e9rigos en mi auxilio y les dije que se mezclasen entre los j\u00f3venes y se industriasen de manera que ninguno comiese aquella carne. Mi orden no tuvo el efecto deseado, sino que algunos de los mismos cl\u00e9rigos se pusieron tambi\u00e9n a comer carne de la serpiente y cayeron al suelo igual que los dem\u00e1s. Yo estaba fuera de m\u00ed, al ver a mi alrededor a tan gran n\u00famero de muchachos tendidos por tierra en el m\u00e1s miserable de los estados.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me volv\u00ed entonces al desconocido y le dije:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Pero \u00bfqu\u00e9 quiere decir eso? Estos j\u00f3venes saben que esa carne les ocasiona la muerte, y con todo la comen. \u00bfCu\u00e1l es la causa?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El me contest\u00f3: -Ya sabes <em>que<\/em><em>animalis homo non percipit ea quae Dei sunt<\/em>: (el hombre animal no capta las cosas del esp\u00edritu de Dios 1Cor 2,14)<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Pero no hay remedio para que esos j\u00f3venes vuelvan en s\u00ed?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; S\u00ed, que lo hay.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Y cu\u00e1l ser\u00eda?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No hay otro m\u00e1s que el yunque y el martillo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; El yunque? \u00bfEl martillo? \u00bfY c\u00f3mo hay que emplearlos?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Hay que someter a los j\u00f3venes a la acci\u00f3n de entrambos instrumentos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; C\u00f3mo? \u00bfAcaso debo colocarlos sobre el yunque y luego golpearlos con el martillo?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces aqu\u00e9l explicando su pensamiento, dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Mira: el martillo significa la Confesi\u00f3n; el yunque, la Comuni\u00f3n; hay que usar estos dos medios. Puse manos a la obra y comprob\u00e9 que los indicados eran unos remedios eficac\u00edsimos, mas no para todos. Much\u00edsimos recuperaban la vida y curaban, pero el remedio era in\u00fatil para algunos. Estos son los que no se confesaban bien.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando los j\u00f3venes se retiraron a los dormitorios -contin\u00faa Provera-, pregunt\u00e9 a don Bosco por qu\u00e9 su orden a los cl\u00e9rigos, para que impidiesen a los muchachos comer la carne de la serpiente, no hab\u00eda conseguido el efecto deseado. Y me respondi\u00f3:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No todos obedecieron; por el contrario, vi a algunos de los cl\u00e9rigos, como ya dije, que tambi\u00e9n com\u00edan de aquella carne\u00bb. Estos sue\u00f1os representan, en resumidas cuentas, la realidad de la vida. Con las palabras y con los hechos don Bosco refleja el estado interior de una, de cien comunidades en las que, en medio de grandes virtudes, tambi\u00e9n existen miserias humanas. Y no hay que maravillarse de ello, tanto m\u00e1s que el vicio, por su propia naturaleza, tiende a expandirse m\u00e1s que la virtud, de donde nace la necesidad de una vigilancia continua.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alguien podr\u00e1 objetar que habr\u00eda sido m\u00e1s conveniente atenuar u omitir alguna descripci\u00f3n un tanto enojosa, pero nuestro parecer no es el mismo. Si la historia ha de cumplir su noble oficio de maestra de la vida, debe describir el pasado tal y como fue en realidad, para que las generaciones futuras puedan animarse ante el ejemplo del fervor y de la virtud de los que les precedieron y, al mismo tiempo, conocer sus faltas y errores, deduciendo de ellos la prudencia con que debe regular los propios actos. Una narraci\u00f3n que s\u00f3lo presentase un lado de la realidad hist\u00f3rica, conducir\u00eda irremisiblemente a un falso concepto de la misma. Errores y defectos, repetidas veces cometidos, al no ser reconocidos como tales, volver\u00edan a ser causa de nuevas transgresiones sin gran esperanza de enmienda. Una mal entendida apolog\u00eda de nada sirve a los ben\u00e9volos, ni convierte a los mal dispuestos; en cambio, una franqueza ilimitada engendra cr\u00e9dito y confianza.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por tanto, nosotros, al exponer nuestra manera de pensar diremos, adem\u00e1s, que don Bosco dio al sue\u00f1o las explicaciones m\u00e1s adecuadas para las inteligencias de los j\u00f3venes, dejando entrever otras de no menor importancia. No las present\u00f3 con toda claridad, porque no crey\u00f3 llegado el momento oportuno para hacerlo. En efecto: vemos que en lo sue\u00f1os habla no solamente del presente, sino tambi\u00e9n del porvenir lejano, como sucede en el de la Rueda y en otros que iremos exponiendo. Las carnes podridas del monstruo no podr\u00edan significar el esc\u00e1ndalo que hace perder la fe; \u00bfla lectura de los libros inmorales, irreligiosos? \u00bfQu\u00e9 indican la desobediencia al Superior, la ca\u00edda al suelo, la hinchaz\u00f3n, la dureza de los miembros, sino la culpa, la soberbia, la obstinaci\u00f3n en el mal, la malicia?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El veneno es el mismo con que ha contaminado aquella comida maldita el drag\u00f3n descrito por Job en el cap\u00edtulo XLI, que aseguran los Santos Padres ser figura de Lucifer. El vers\u00edculo 15 de dicho cap\u00edtulo, dice as\u00ed: <em>Su coraz\u00f3n es duro como roca.<\/em> Y as\u00ed se trueca el coraz\u00f3n de los miserables envenenados en rebelde y obstinado en el mal. -Y cu\u00e1l ser\u00e1 el remedio contra tal dureza? Don Bosco emplea un s\u00edmbolo un tanto oscuro, pero que se\u00f1ala un remedio sobrenatural. A nosotros se nos ocurre esta explicaci\u00f3n: es necesario que la gracia preveniente, obtenida mediante la oraci\u00f3n y con los sacrificios de los buenos, encienda los corazones endurecidos y los haga maleables; se necesita que los dos sacramentos, es decir, el martillo de la humildad que golpea y el yunque de la eucarist\u00eda sobre el que recibe una forma constante y art\u00edstica, para ser despu\u00e9s enfriado, ejerzan su eficacia divina y concurran a realizar la obra de templar un coraz\u00f3n llagado y d\u00f3cil a la par. Ser\u00e1 entonces cuando \u00e9ste, rodeado de un nimbo de espl\u00e9ndidos rayos de luz, vuelva a ser lo que fuera en otro tiempo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed expresada nuestra idea, volvemos a las cr\u00f3nicas. Con la protecci\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima, don Bosco estaba seguro de recibir y vencer los ataques del enemigo infernal y, en consecuencia, preparaba a sus alumnos para la fiesta de la Natividad de la Madre de Dios. El 29 de agosto di\u00f3 la primera florecilla y otras cinco en las noches sucesivas. Bonetti las escribi\u00f3.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1.\u00aa Hagamos todo un esfuerzo para pasar esta novena sin cometer pecado alguno, ni morral ni venial,<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2.\u00aa Dar un buen consejo a un amigo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la noche siguiente lo dio \u00e9l a todos en general y dijo que nos hici\u00e9semos generosa violencia para corregir nuestros malos h\u00e1bitos mientras somos j\u00f3venes; y que tuvi\u00e9semos con los superiores gran confianza, lo mismo para las cosas del alma que para las cosas del cuerpo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 3.\u00aa Pensar si ser\u00eda bueno hacer una confesi\u00f3n general, y esto para los que a\u00fan no la han hecho; los que ya la hicieron, rezar un acto de contrici\u00f3n por todos los pecados de la vida pasada.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 4.\u00aa Nos cont\u00f3 lo que una vez dijo don Jos\u00e9 Cafasso a un comerciante que le pregunt\u00f3 qu\u00e9 era lo que m\u00e1s le gustaba a la Virgen. Replic\u00f3le \u00e9l:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Qu\u00e9 es lo que m\u00e1s gusta a las madres?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El otro contest\u00f3:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; A las madres les gusta mucho que se acaricie a sus hijos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Bravo, respondi\u00f3 don Jos\u00e9 Cafasso, has contestado bien; si, por tanto, quieres hacer algo muy agradable a la Virgen, haz muchas caricias a su Divino Hijo Jes\u00fas; primero, con una santa comuni\u00f3n, y despu\u00e9s, teniendo lejos de tu coraz\u00f3n toda clase de pecado, aunque s\u00f3lo sea venial. As\u00ed dijo don Jos\u00e9 Cafasso y lo mismo os digo yo a vosotros.<br><em>(MB IT VII, 238-239.242-245 \/ MB ES VII,201-202.204-205)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I parte&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El 20 de agosto de 1862, despu\u00e9s de rezadas las oraciones de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":30186,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":318,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,1738,2636,1768,1960,1966,1972,1984],"class_list":["post-30193","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-catequesis","tag-consejos","tag-don-bosco","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30193","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30193"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30193\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30186"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}