{"id":30046,"date":"2024-09-23T09:17:31","date_gmt":"2024-09-23T09:17:31","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=30046"},"modified":"2024-09-23T09:19:00","modified_gmt":"2024-09-23T09:19:00","slug":"san-francisco-de-sales-catequista-de-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/san-francisco-de-sales-catequista-de-ninos\/","title":{"rendered":"San Francisco de Sales catequista de ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Formado seg\u00fan en la doctrina cristiana desde la infancia, en su ambiente familiar, luego en las escuelas y finalmente en contacto con los jesuitas, Francisco de Sales hab\u00eda asimilado perfectamente el contenido y el m\u00e9todo de la catequesis de la \u00e9poca.<br><br><strong>Una experiencia de catequesis en Thonon<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El misionero de Chiablese se preguntaba c\u00f3mo catequizar a la juventud de Thonon, que hab\u00eda crecido impregnada de calvinismo. Los medios autoritarios no son necesariamente los m\u00e1s eficaces. \u00bfNo era mejor atraer a los j\u00f3venes e interesarlos? Este era el m\u00e9todo que sol\u00eda seguir el preb\u00edtero de Sales durante su estancia como misionero en Chiablese.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n hab\u00eda intentado una experiencia que merece ser recordada. El 16 de julio de 1596, aprovechando la visita de sus dos j\u00f3venes hermanos, Jean-Fran\u00e7ois de dieciocho a\u00f1os y Bernard de trece, organiz\u00f3 una especie de recitaci\u00f3n p\u00fablica del catecismo para atraer a la juventud de Thonon. \u00c9l mismo compuso un texto en forma de preguntas y respuestas sobre las verdades fundamentales de la fe, e invit\u00f3 a su hermano Bernard a responder.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El m\u00e9todo del catequista es interesante. Al leer este peque\u00f1o catecismo dialogado, hay que recordar que no se trata simplemente de un texto escrito, sino de un di\u00e1logo destinado a ser representado ante un p\u00fablico de j\u00f3venes en forma de \u201cteatrito\u201d. En realidad, la \u201crepresentaci\u00f3n\u201d ten\u00eda lugar en un \u201cescenario\u201d, o podio, como era costumbre entre los jesuitas del colegio de Clermont. De hecho, hay indicaciones esc\u00e9nicas al principio:<br><br><em>Francisco, hablando en primer lugar, dir\u00e1: Hermano m\u00edo, \u00bferes cristiano?<br>Bernard, situado frente a Francisco, responder\u00e1: S\u00ed, hermano m\u00edo, por la gracia de Dios.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo m\u00e1s probable es que el autor haya previsto el uso de gestos para hacer m\u00e1s viva la recitaci\u00f3n. A la pregunta: \u201c\u00bfCu\u00e1ntas cosas debes saber para salvarte?\u201d, la respuesta es: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntos dedos de la mano!\u201d, expresi\u00f3n que Bernard deb\u00eda pronunciar con gestos, es decir, se\u00f1alando los cinco dedos de la mano: el pulgar para la fe, el \u00edndice para la esperanza, el coraz\u00f3n para la caridad, el anular para los sacramentos, el me\u00f1ique para las buenas obras. Del mismo modo, al tratar de las diferentes unciones del bautismo, Bernard deb\u00eda colocar la mano primero sobre el pecho, para indicar que la primera unci\u00f3n consiste en \u201cser abrazado por el amor de Dios\u201d; despu\u00e9s sobre los hombros, porque la segunda unci\u00f3n tiene por objeto \u201chacernos fuertes para llevar el peso de los mandamientos y preceptos divinos\u201d; finalmente sobre la frente para revelar que la finalidad de la \u00faltima unci\u00f3n es \u201chacernos confesar p\u00fablicamente, sin temor y sin verg\u00fcenza, nuestra fe en Nuestro Se\u00f1or\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se da gran importancia a la \u201cse\u00f1al de la cruz\u201d, normalmente acompa\u00f1ada de la f\u00f3rmula En el nombre del Padre con la que comenzaba el catecismo, un signo que con el gesto de la mano sigue, en las partes del cuerpo, un recorrido invertido respecto a la unci\u00f3n bautismal: la frente, el pecho y los dos hombros. La se\u00f1al de la cruz, dir\u00eda Bernard, es \u201cel verdadero signo del cristiano\u201d, a\u00f1adiendo que \u201cel cristiano debe hacerla en todas sus oraciones y en sus principales acciones\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cabe se\u00f1alar tambi\u00e9n que el uso sistem\u00e1tico de los n\u00fameros serv\u00eda de medio mnemot\u00e9cnico. De este modo, el catequizado aprende que hay tres promesas bautismales (renunciar al demonio, profesar la fe y guardar los mandamientos), doce art\u00edculos del Credo, diez mandamientos de Dios, tres tipos de cristianos (herejes, malos cristianos y verdaderos cristianos), cuatro partes del cuerpo que hay que ungir (el pecho, los dos hombros y la frente), tres unciones, cinco cosas necesarias para salvarse (fe, esperanza, caridad, sacramentos y buenas obras), siete sacramentos y tres buenas obras (oraci\u00f3n, ayuno y limosna).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si se examina atentamente el contenido de este catecismo dialogal, es f\u00e1cil detectar su insistencia en varios puntos impugnados por los protestantes. El tono fuerte de ciertas afirmaciones recuerda la proximidad de Thonon con Ginebra y el ardor pol\u00e9mico de la \u00e9poca.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde el principio, aparece una invocaci\u00f3n a la \u201cbendita Virgen Mar\u00eda\u201d. A prop\u00f3sito de la observancia de los Diez Mandamientos, se precisa que hay que a\u00f1adir los preceptos de \u201cnuestra santa Madre Iglesia\u201d. En los tres tipos de cristianos, los herejes son los que \u201cno tienen m\u00e1s que el nombre\u201d, \u201cestando fuera de la Iglesia cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana\u201d. Los sacramentos son siete en n\u00famero. Los ritos y ceremonias de la Iglesia no son meros actos simb\u00f3licos, sino que producen un cambio real en el alma del creyente debido a la eficacia de la gracia. Tambi\u00e9n se observa la insistencia en las \u00abbuenas obras\u00bb para salvarse y la pr\u00e1ctica de la \u201csanta se\u00f1al de la Cruz\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de la \u201cpuesta en escena\u201d bastante excepcional con la participaci\u00f3n del hermano menor, este tipo de catequesis deb\u00eda repetirse a menudo y bajo formas bastante similares. Se sabe, en efecto, que el Ap\u00f3stol de Chiablese \u201cense\u00f1aba el catecismo, lo m\u00e1s a menudo posible, en p\u00fablico o en casas particulares\u201d.<br><br>El obispo catequista<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Convertido en obispo de Ginebra, pero residente en Annecy, Francisco de Sales ense\u00f1\u00f3 personalmente el catecismo a los ni\u00f1os. Tuvo que dar ejemplo a can\u00f3nigos y p\u00e1rrocos que dudaban en rebajarse a este tipo de ministerio: es bien sabido, dir\u00eda un d\u00eda, que \u201cmuchos quieren predicar, pero pocos hacen el catecismo\u201d. Seg\u00fan un testigo, el obispo \u201cse tom\u00f3 la molestia de ense\u00f1ar el catecismo en persona durante dos a\u00f1os en la ciudad, sin ser ayudado por otros\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un testigo lo describe sentado \u201cen un peque\u00f1o teatro creado al efecto, y, mientras estaba all\u00ed, interrogaba, escuchaba y ense\u00f1aba no s\u00f3lo a su peque\u00f1o auditorio, sino tambi\u00e9n a todos los que acud\u00edan de todas partes, acogi\u00e9ndolos con una facilidad y afabilidad incre\u00edbles\u201d. Su atenci\u00f3n se centraba en las relaciones personales que deb\u00eda establecer con los ni\u00f1os: antes de interrogarlos, \u201clos llamaba a todos por su nombre, como si tuviera la lista en la mano\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para hacerse entender, utilizaba un lenguaje sencillo, sacando a veces las comparaciones m\u00e1s inesperadas de la vida cotidiana, como la del perrito: \u201cCuando venimos al mundo, \u00bfc\u00f3mo nacemos? Nacemos como perritos que, lamidos por su madre, abren los ojos. As\u00ed, cuando nacemos, nuestra santa madre Iglesia nos abre los ojos con el bautismo y la doctrina cristiana que nos ense\u00f1a&#8217;\u201d<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la ayuda de algunos colaboradores, el obispo prepar\u00f3 unos \u201ctarjetas\u201d en los que estaban escritos los puntos principales que deb\u00edan aprenderse de memoria durante la semana para poder recitarlos los domingos. Pero \u00bfc\u00f3mo hacerlo si los ni\u00f1os a\u00fan no sab\u00edan leer y sus familias tambi\u00e9n eran analfabetas? Hab\u00eda que contar con la ayuda de personas ben\u00e9volas: p\u00e1rrocos, vicep\u00e1rrocos, maestros de escuela, que estuvieran disponibles durante la semana para dar las repeticiones.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como buen educador, repet\u00eda con demasiada frecuencia las mismas preguntas con las mismas explicaciones. Cuando el ni\u00f1o se equivocaba en la recitaci\u00f3n de sus notas o en la pronunciaci\u00f3n de palabras dif\u00edciles, \u201csonre\u00eda tan amablemente y, corrigiendo el error, volv\u00eda a encaminar al interrogado de un modo tan encantador que parec\u00eda que, de no haberse equivocado, no habr\u00eda podido pronunciarlo tan bien; lo que redoblaba el valor de los peque\u00f1os y aumentaba singularmente la satisfacci\u00f3n de los mayores\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La pedagog\u00eda tradicional de la emulaci\u00f3n y la recompensa ten\u00eda su lugar en las intervenciones de este antiguo alumno de los jesuitas. Un testigo relata esta representaci\u00f3n: \u201cLos peque\u00f1os corr\u00edan exultantes de alegr\u00eda, compitiendo entre s\u00ed; se enorgullec\u00edan cuando pod\u00edan recibir de manos del Beato alg\u00fan regalito como estampitas, medallas, coronas y <em>agnus dei<\/em>, que les daba cuando hab\u00edan respondido bien, y tambi\u00e9n caricias especiales que les hac\u00eda para animarles a aprender bien el catecismo y a responder correctamente\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora bien, esta catequesis a los ni\u00f1os atra\u00eda a los adultos, y no s\u00f3lo a los padres, sino tambi\u00e9n a grandes personalidades, \u201cm\u00e9dicos, presidentes de c\u00e1mara, consejeros y maestros, religiosos y superiores de monasterios\u201d. Todos los estratos sociales estaban representados, \u201ctanto nobles como cl\u00e9rigos y gente del pueblo\u201d, y la multitud estaba tan abarrotada que \u00abuno no pod\u00eda moverse\u00bb. La gente acud\u00eda de la ciudad y de los alrededores.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se hab\u00eda creado, pues, un movimiento, una especie de fen\u00f3meno contagioso. Seg\u00fan algunos, \u201cya no se trataba del catecismo de los ni\u00f1os, sino de la educaci\u00f3n p\u00fablica de todo el pueblo\u201d. La comparaci\u00f3n con el movimiento creado en Roma medio siglo antes por las asambleas vivas y alegres de San Felipe Neri viene espont\u00e1neamente a la mente. En palabras del Padre Lajeunie, \u201cel Oratorio de San Felipe parec\u00eda renacer en Annecy\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El obispo no se contentaba con f\u00f3rmulas aprendidas de memoria, aunque estaba lejos de despreciar el papel de la memoria. Insist\u00eda en que los ni\u00f1os supieran lo que deb\u00edan creer y comprendieran la ense\u00f1anza.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sobre todo, quer\u00eda que la teor\u00eda aprendida durante el catecismo se convirtiera en pr\u00e1ctica en la vida cotidiana. Como escribi\u00f3 uno de sus bi\u00f3grafos, \u201cno s\u00f3lo ense\u00f1aba lo que hay que creer, sino que tambi\u00e9n persuad\u00eda a vivir de acuerdo con lo que se cree\u201d. Animaba a sus oyentes de todas las edades \u201ca acercarse con frecuencia a los sacramentos de la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n\u201d, \u201cles ense\u00f1aba personalmente el modo de prepararse adecuadamente\u201d, y \u201cexplicaba los mandamientos del Dec\u00e1logo y de la Iglesia, los pecados capitales, utilizando ejemplos apropiados, s\u00edmiles y exhortaciones tan cari\u00f1osamente atractivas, que todos se sent\u00edan dulcemente obligados a cumplir con su deber y abrazar la virtud que se les ense\u00f1aba\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cualquier caso, el obispo catequista estaba encantado con lo que hac\u00eda. Cuando se encontraba entre los ni\u00f1os, dice un testigo, parec\u00eda \u201cestar entre sus delicias\u201d. A la salida de una de estas catequesis, en carnaval, tom\u00f3 la pluma para cont\u00e1rselo a Juana de Chantal:<br><br><em>Acabo de terminar la escuela de catecismo, donde me he divertido un poco, ridiculizando las m\u00e1scaras y los bailes para hacer re\u00edr al p\u00fablico; estaba de buen humor, y un numeroso p\u00fablico me ha invitado con sus aplausos a seguir siendo un ni\u00f1o con los ni\u00f1os. Me dicen que lo consigo, \u00a1y yo lo creo!<br><\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le gustaba hablar de las bellas expresiones de los ni\u00f1os, a veces asombrosas por su profundidad. En la carta que acabamos de citar, relataba a la baronesa la respuesta que acababan de darle a la pregunta: \u00bfEs Jesucristo nuestro? \u201cNo hay que dudarlo lo m\u00e1s m\u00ednimo: Jesucristo es nuestro\u201d, le hab\u00eda contestado una ni\u00f1a, que a\u00f1adi\u00f3: \u201cS\u00ed, es m\u00e1s m\u00edo que yo suya y m\u00e1s que yo misma\u201d.<br><br><br><strong>San Francisco de Sales y su \u201cpeque\u00f1o mundo\u201d<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ambiente familiar, cordial y alegre que reinaba en la catequesis era un importante factor de \u00e9xito, favorecido por la armon\u00eda natural que exist\u00eda entre la l\u00edmpida alma cari\u00f1osa de Francisco y los ni\u00f1os, a los que llamaba su \u201cpeque\u00f1o mundo\u201d, porque hab\u00eda conseguido \u201cganarse sus corazones\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando caminaba por las calles, los ni\u00f1os corr\u00edan delante de \u00e9l; a veces se le ve\u00eda tan rodeado de ellos que no pod\u00eda ir m\u00e1s lejos. Lejos de irritarse, los acariciaba, se entreten\u00eda con ellos, pregunt\u00e1ndoles: \u201c\u00bfDe qui\u00e9n eres hijo? \u00bfC\u00f3mo te llamas?\u201d<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg\u00fan su bi\u00f3grafo, un d\u00eda dir\u00eda \u201cque le gustar\u00eda tener el placer de ver y considerar c\u00f3mo el esp\u00edritu de un ni\u00f1o se abre y se expande poco a poco\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Formado seg\u00fan en la doctrina cristiana desde la infancia, en su ambiente familiar, luego&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":30040,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":49,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,1738,2636,2558,1822,2633,1948,1972],"class_list":["post-30046","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-catequesis","tag-consejos","tag-dios","tag-gracia","tag-iglesia","tag-ninos","tag-santos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30046"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30046\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30040"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}