{"id":29827,"date":"2024-08-27T13:31:06","date_gmt":"2024-08-27T13:31:06","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=29827"},"modified":"2024-08-27T13:34:52","modified_gmt":"2024-08-27T13:34:52","slug":"una-sonrisa-al-amanecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/buenas-noches\/una-sonrisa-al-amanecer\/","title":{"rendered":"Una sonrisa al amanecer"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un testimonio conmovedor de Raoul Follereau. Estuvo en una leprosario en una isla del Pac\u00edfico. Una pesadilla de horror. Nada m\u00e1s que cad\u00e1veres andantes, desesperaci\u00f3n, rabia, llagas y horribles mutilaciones.<br>Sin embargo, en medio de tanta devastaci\u00f3n, un anciano enfermo conservaba unos ojos sorprendentemente brillantes y sonrientes. Sufr\u00eda en cuerpo, como sus infelices compa\u00f1eros, pero mostraba apego a la vida, no desesperaci\u00f3n, y dulzura en su trato con los dem\u00e1s.<br>Intrigado por aquel verdadero milagro de la vida, en el infierno del leprosario, Follereau quiso buscar una explicaci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 cosa pod\u00eda dar tanta fuerza para vida a aquel anciano tan golpeado por el mal?<br>Lo sigui\u00f3, discretamente. Descubri\u00f3 que, invariablemente, al despuntar el alba, el anciano se arrastraba hasta la valla que rodeaba el leprosario y llegaba a un lugar concreto.<br>Se sentaba y esperaba.<br>No era la salida del sol lo que esperaba. Ni el espect\u00e1culo del amanecer del Pac\u00edfico.<br>Esperaraba hasta que, al otro lado de la valla, apareciera una mujer, tambi\u00e9n anciana, con el rostro cubierto de finas arrugas y los ojos llenos de dulzura.<br>La mujer no hablaba. S\u00f3lo envi\u00f3 un mensaje silencioso y discreto: una sonrisa. Pero el hombre se iluminaba ante esa sonrisa y respond\u00eda con otra.<br>La conversaci\u00f3n silenciosa duraba unos instantes, luego el anciano se levantaba y volv\u00eda trotando al cuartel. Todas las ma\u00f1anas. Una especie de comuni\u00f3n diaria. El leproso, alimentado y fortificado por aquella sonrisa, pod\u00eda soportar un nuevo d\u00eda y aguantar hasta la nueva cita con la sonrisa de aquel rostro femenino.<br>Cuando Follereau le pregunt\u00f3, el leproso respondi\u00f3: \u201c\u00a1Es mi esposa!\u201d.<br>Y tras un momento de silencio: \u201cAntes de venir aqu\u00ed, ella me cur\u00f3 en secreto, con todo lo que pudo encontrar. Un hechicero le hab\u00eda dado un ung\u00fcento. Todos los d\u00edas me untaba la cara con \u00e9l, excepto una peque\u00f1a parte, lo suficiente para pegar sus labios a ella para darme un beso&#8230; Pero todo fue en vano. Entonces me recogieron y me trajeron aqu\u00ed. Pero ella me sigui\u00f3. Y cuando vuelvo a verla cada d\u00eda, s\u00f3lo por ella s\u00e9 que sigo vivo, s\u00f3lo por ella sigo disfrutando de la vida\u201d.<br><br><br><em>Seguro que alguien le ha sonre\u00eddo esta ma\u00f1ana, aunque usted no se haya dado cuenta. Seguro que alguien espera hoy su sonrisa. Si entra en una iglesia y abre su alma al silencio, se dar\u00e1 cuenta de que Dios, ante todo, le recibe con una sonrisa<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un testimonio conmovedor de Raoul Follereau. Estuvo en una leprosario en una isla del Pac\u00edfico&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":29820,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":23,"footnotes":""},"categories":[174],"tags":[2566,2636,2214,2620,2032],"class_list":["post-29827","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buenas-noches","tag-caridad","tag-consejos","tag-familia","tag-testigos","tag-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29827"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29827\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29820"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}