{"id":29779,"date":"2024-08-23T12:14:46","date_gmt":"2024-08-23T12:14:46","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=29779"},"modified":"2024-08-23T12:15:58","modified_gmt":"2024-08-23T12:15:58","slug":"san-francisco-de-sales-forma-a-sus-colaboradores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/san-francisco-de-sales-forma-a-sus-colaboradores\/","title":{"rendered":"San Francisco de Sales forma a sus colaboradores"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco de Sales no deseaba convertirse en obispo. \u201cNo nac\u00ed para mandar\u201d, le dijo supuestamente a un colaborador, quien, para animarle, le dijo: \u201c\u00a1Pero todo el mundo te quiere!\u201d. Acept\u00f3 al reconocer la voluntad de Dios en la del duque, del obispo monse\u00f1or de Granier, del clero y del pueblo. Fue consagrado obispo de Ginebra el 8 de diciembre de 1602 en la peque\u00f1a iglesia de su parroquia de Thorens. En una carta a Jeanne de Chantal, escribi\u00f3 que, aquel d\u00eda, \u201cDios me hab\u00eda apartado de m\u00ed mismo para tomarme para s\u00ed y, as\u00ed, entregarme al pueblo, lo que significa que me hab\u00eda transformado de lo que era para m\u00ed en lo que deb\u00eda ser para ellos\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para cumplir la misi\u00f3n pastoral que se le hab\u00eda confiado y que ten\u00eda como objetivo servir a \u201cesta miserable y afligida di\u00f3cesis de Ginebra\u201d, necesitaba colaboradores. Por supuesto, seg\u00fan las circunstancias, le gustaba llamar a todos los fieles \u201cmis hermanos y mis colaboradores\u201d, pero este apelativo iba dirigido sobre todo a los miembros del clero, sus \u201chermanos\u201d. La reforma del pueblo reclamada por el Concilio de Trento pod\u00eda, en efecto, comenzar por ellos y a trav\u00e9s de ellos.<br><br><strong>La pedagog\u00eda del ejemplo<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ante todo, el obispo deb\u00eda dar ejemplo: el pastor deb\u00eda convertirse en el modelo para el reba\u00f1o que se le hab\u00eda confiado y, en primer lugar, para el clero. Con este fin, Francisco de Sales se impuso a s\u00ed mismo una Regla episcopal. Redactada en tercera persona, estipulaba no s\u00f3lo los deberes estrictamente religiosos del oficio pastoral, sino tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de una serie de virtudes sociales, como la sencillez de vida, la atenci\u00f3n habitual a los pobres, los buenos modales y la decencia. Desde el principio, leemos un art\u00edculo contra la vanidad eclesi\u00e1stica:<br><br><em>En primer lugar, en cuanto al comportamiento externo, Francisco de Sales, obispo de Ginebra, no usar\u00e1 t\u00fanicas de seda, ni t\u00fanicas m\u00e1s preciosas que las usadas hasta ahora; sin embargo, ser\u00e1n limpias, bien confeccionadas para que puedan llevarse con propiedad alrededor del cuerpo.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su hogar episcopal se contentar\u00e1 con dos cl\u00e9rigos y unos pocos sirvientes, a menudo muy j\u00f3venes. Tambi\u00e9n ellos ser\u00e1n educados en la sencillez, la cortes\u00eda y el sentido de la acogida. La mesa ser\u00e1 frugal, pero ordenada y limpia. Su casa debe estar abierta a todos, porque \u201cla casa de un obispo debe ser como una fuente p\u00fablica, donde los pobres y los ricos tienen el mismo derecho a acercarse a sacar agua\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adem\u00e1s, el obispo debe seguir form\u00e1ndose y estudiando: \u201cSe asegurar\u00e1 de aprender cada d\u00eda algo que sea en cualquier caso \u00fatil y conveniente para su profesi\u00f3n\u201d. Por regla general, dedicar\u00e1 dos horas al estudio, entre las siete y las nueve de la ma\u00f1ana, y despu\u00e9s de cenar podr\u00e1 leer durante una hora. Reconoce que le gusta estudiar, pero le resulta indispensable: se considera un \u201cestudiante perpetuo de teolog\u00eda\u201d.<br><br><strong>Conocer a las personas y las situaciones<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un obispo de esta talla no pod\u00eda contentarse con ser simplemente un buen administrador. Para guiar al reba\u00f1o, el pastor debe conocerlo, y para conocer la situaci\u00f3n exacta de la di\u00f3cesis y del clero en particular, Francisco de Sales emprendi\u00f3 una impresionante serie de visitas pastorales. En 1605, visit\u00f3 76 parroquias de la parte francesa de la di\u00f3cesis y regres\u00f3 \u201cdespu\u00e9s de seis campa\u00f1as ininterrumpida\u201d. Al a\u00f1o siguiente, una gran gira pastoral de varios meses lo llev\u00f3 a 185 parroquias, rodeadas de \u201cmonta\u00f1as aterradoras, cubiertas de una capa de hielo de diez a doce varas de espesor\u201d. En 1607, estuvo presente en 70 parroquias y, en 1608, puso fin a las visitas oficiales de su di\u00f3cesis desplaz\u00e1ndose a 20 parroquias de los alrededores de Annecy, pero sigui\u00f3 realizando muchas m\u00e1s visitas en 1610 a Annecy y a las parroquias de los alrededores. En el transcurso de seis a\u00f1os, habr\u00e1 visitado 311 parroquias con sus filiales.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gracias a estas visitas y a los contactos personales, adquiri\u00f3 un conocimiento preciso de la situaci\u00f3n real y de las necesidades concretas de la poblaci\u00f3n. Observ\u00f3 la ignorancia y la falta de esp\u00edritu sacerdotal de ciertos sacerdotes, por no hablar de los esc\u00e1ndalos de algunos monasterios en los que ya no se observaba la Regla. El culto interesado, reducido a una funci\u00f3n y contaminado por el af\u00e1n de lucro, recordaba con demasiada frecuencia los malos ejemplos tomados de la Biblia: \u201cNos parecemos a Nabal y Absal\u00f3n, que s\u00f3lo se regocijaban en el esquileo del reba\u00f1o\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ampliando su visi\u00f3n de la Iglesia, lleg\u00f3 a denunciar la vanidad de ciertos prelados, verdaderos \u201ccortesanos de la Iglesia\u201d, a los que compar\u00f3 con cocodrilos y camaleones: \u201cEl cocodrilo es un animal a veces terrestre y a veces acu\u00e1tico, da a luz en la tierra y caza en el agua; as\u00ed se comportan los cortesanos de la Iglesia. Los \u00e1rboles vuelven sus hojas despu\u00e9s del solsticio: el olmo, el tilo, el \u00e1lamo, el olivo, el sauce; lo mismo ocurre entre los eclesi\u00e1sticos\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A las quejas sobre el comportamiento del clero a\u00f1adi\u00f3 reproches por su debilidad ante las injusticias cometidas por el poder temporal. Recordando a algunos valientes obispos del pasado, exclam\u00f3: \u201c\u00a1Oh! \u00a1c\u00f3mo me gustar\u00eda ver a alg\u00fan Ambrosio dando \u00f3rdenes a Teodosio, a alg\u00fan Cris\u00f3stomo rega\u00f1ando a Eudoxia, a alg\u00fan Hilario corrigiendo a Constancio!\u201d Si hemos de creer una confidencia de su madre Ang\u00e9lica Arnauld, Monse\u00f1or de Sales tambi\u00e9n gem\u00eda por el \u201cmalestar en la Curia de Roma\u201d, verdaderos \u201ctemas lacrim\u00f3genos\u201d, bien convencido sin embargo de que \u201chablar de ellos al mundo en la situaci\u00f3n en la que se encuentra, es motivo de esc\u00e1ndalo in\u00fatil\u201d.<br><strong>Selecci\u00f3n y formaci\u00f3n de los candidatos<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La renovaci\u00f3n de la Iglesia conllevaba un esfuerzo de discernimiento y de formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes, muy numerosos en aquella \u00e9poca. Durante la primera visita pastoral en 1605, el obispo recibi\u00f3 a 175 j\u00f3venes candidatos; al a\u00f1o siguiente tuvo 176; en menos de dos a\u00f1os hab\u00eda conocido a 570 candidatos al ministerio sacerdotal o novicios en monasterios.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mal proven\u00eda principalmente de la ausencia de vocaci\u00f3n en un buen n\u00famero de ellos. A menudo, la atracci\u00f3n del beneficio temporal o el deseo de las familias de colocar a sus hijos segundones era preeminente. En cada caso, se requer\u00eda discernimiento para evaluar si la vocaci\u00f3n ven\u00eda \u201cdel cielo o de la tierra\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El obispo de Ginebra se tom\u00f3 muy en serio los decretos del Concilio de Trento, que hab\u00edan previsto la creaci\u00f3n de seminarios. La formaci\u00f3n deb\u00eda comenzar a una edad temprana. Ya en 1603 se intent\u00f3 crear un embri\u00f3n de seminario menor en Thonon. Los adolescentes eran pocos, probablemente por falta de medios y de espacio. En 1618, Francisco de Sales se propuso apelar directamente a la autoridad de la Santa Sede para obtener apoyo legal y financiero para su proyecto. Quer\u00eda erigir un seminario, escribi\u00f3, en el que los candidatos pudieran \u201caprender a observar las ceremonias, a catequizar y exhortar, a cantar y a ejercitar las dem\u00e1s virtudes clericales\u201d. Todos sus esfuerzos, sin embargo, fueron en vano debido a la falta de recursos materiales.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfC\u00f3mo asegurar la formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes en tales condiciones? Algunos acud\u00edan a colegios o universidades en el extranjero, mientras que la mayor\u00eda eran formados en rector\u00edas, bajo la direcci\u00f3n de un sacerdote sabio y culto o en monasterios. Francisco de Sales quer\u00eda que cada centro importante de la di\u00f3cesis tuviera un \u201cteologado\u201d, es decir, un miembro del cabildo catedralicio encargado de la ense\u00f1anza de la Sagrada Escritura y de la teolog\u00eda.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, la ordenaci\u00f3n iba precedida de un examen y, antes de que se le asignara una parroquia (con el beneficio asociado), el candidato deb\u00eda superar un concurso. El obispo asist\u00eda e interrogaba personalmente al candidato para asegurarse de que pose\u00eda los conocimientos y las cualidades morales requeridas.<br><br><strong>Formaci\u00f3n continua<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La formaci\u00f3n no deb\u00eda detenerse en el momento de la ordenaci\u00f3n o de la asignaci\u00f3n a una parroquia. Para garantizar la formaci\u00f3n continua de sus sacerdotes, el principal medio de que dispon\u00eda el obispo era la convocatoria anual del s\u00ednodo diocesano. El primer d\u00eda de esta asamblea se solemnizaba con una misa pontifical y una procesi\u00f3n por la ciudad de Annecy. El segundo d\u00eda, el obispo daba la palabra a uno de sus can\u00f3nigos, hac\u00eda releer los estatutos de los s\u00ednodos anteriores y recog\u00eda los comentarios de los p\u00e1rrocos presentes. Despu\u00e9s de esto, comenzar\u00eda el trabajo en comisiones para debatir cuestiones relativas a la disciplina eclesi\u00e1stica y al servicio espiritual y material de las parroquias.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dado que las constituciones sinodales conten\u00edan muchas normas disciplinarias y rituales, el cuidado de la formaci\u00f3n permanente, intelectual y espiritual era visible en ellas. Hac\u00edan referencia a los c\u00e1nones de los antiguos concilios, pero especialmente a los decretos del \u201cSant\u00edsimo Concilio de Trento\u201d. Por otra parte, recomendaban la lectura de obras que trataban de pastoral o espiritualidad, como las de Gersone (probablemente la Instrucci\u00f3n de los p\u00e1rrocos para instruir a la gente sencilla) y las del dominico espa\u00f1ol Luis de Granada, autor de una Introducci\u00f3n al S\u00edmbolo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciencia, escribi\u00f3 en su Exhortaci\u00f3n a los eclesi\u00e1sticos, \u201ces el octavo sacramento de la jerarqu\u00eda de la Iglesia\u201d. Los males de la Iglesia se deb\u00edan principalmente a la ignorancia y la pereza del clero. Afortunadamente, \u00a1llegaron los padres jesuitas! Modelos de sacerdotes cultos y celosos, estos \u201cgrandes hombres\u201d, que \u201cdevoran los libros con sus incesantes estudios\u201d, han \u201crestablecido y consolidado nuestra doctrina y todos los santos misterios de nuestra fe; de modo que a\u00fan hoy, gracias a su encomiable labor, llenan el mundo de hombres doctos que destruyen la herej\u00eda por doquier\u201d. Al final, el obispo resum\u00eda todo su pensamiento: \u201cPuesto que la divina Providencia, sin tener en cuenta mi incapacidad, me ha establecido como vuestro obispo, os exhorto a estudiar sin cansaros, para que, siendo doctos y ejemplares, se\u00e1is irreprochables y est\u00e9is preparados para responder a todos los que os interroguen sobre cuestiones de fe\u201d.<br><br><strong>Formando predicadores<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco de Sales predicaba tan a menudo y tan bien que fue considerado uno de los mejores predicadores de su \u00e9poca y un modelo para los predicadores. No s\u00f3lo predic\u00f3 en su di\u00f3cesis, sino que acept\u00f3 predicar en Par\u00eds, Chamb\u00e9ry, Dijon, Grenoble y Lyon. Tambi\u00e9n predic\u00f3 en el Franco Condado, en Sion en el Valais y en varias ciudades del Piamonte, en particular Carmagnola, Mondov\u00ec, Pinerolo, Chieri y Tur\u00edn.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para conocer su pensamiento sobre la predicaci\u00f3n, hay que remitirse a la carta que dirigi\u00f3 en 1604 a Andrea Fr\u00e9myot, hermano de la baronesa de Chantal, joven arzobispo de Bourges (s\u00f3lo ten\u00eda treinta y un a\u00f1os), que le hab\u00eda pedido consejo sobre c\u00f3mo predicar. Para predicar bien, dijo, se necesitan dos cosas: ciencia y virtud. Para obtener un buen resultado, el predicador debe tratar de instruir a sus oyentes y tocarles el coraz\u00f3n.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para instruirlos, hay que ir siempre a la fuente: las Sagradas Escrituras. No deben descuidarse las obras de los Padres; en efecto, \u201c\u00bfqu\u00e9 es la doctrina de los Padres de la Iglesia, sino una explicaci\u00f3n del Evangelio y una exposici\u00f3n de la Sagrada Escritura?\u201d Es igualmente bueno servirse de las vidas de los santos que nos hacen o\u00edr la m\u00fasica del Evangelio. En cuanto al gran libro de la naturaleza, la creaci\u00f3n de Dios, obra de su palabra, constituye una extraordinaria fuente de inspiraci\u00f3n si se sabe observarlo y meditarlo. Es un libro -escribe- que contiene la palabra de Dios. Como hombre de su tiempo, educado en la escuela de los humanistas cl\u00e1sicos, Francisco de Sales no excluye de sus sermones a los autores paganos de la antig\u00fcedad e incluso una pizca de su mitolog\u00eda, pero los utiliza \u201ccomo se utilizan los hongos, es decir, s\u00f3lo para abrir el apetito\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adem\u00e1s, lo que ayuda mucho a la comprensi\u00f3n de la predicaci\u00f3n y la hace amena es el uso de im\u00e1genes, comparaciones y ejemplos, tomados de la Biblia, de autores antiguos o de la observaci\u00f3n personal. En efecto, los s\u00edmiles poseen \u201cuna incre\u00edble eficacia a la hora de iluminar la inteligencia y mover la voluntad\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero el verdadero secreto de una predicaci\u00f3n eficaz es la caridad y el celo del predicador, que sabe encontrar las palabras adecuadas en el fondo de su coraz\u00f3n. Hay que hablar \u201ccon calor y devoci\u00f3n, con sencillez, con candor y con confianza, estar profundamente convencido de lo que se ense\u00f1a e inculcar a los dem\u00e1s\u201d. Las palabras deben salir del coraz\u00f3n m\u00e1s que de la boca, porque \u201cel coraz\u00f3n habla al coraz\u00f3n, mientras que la boca s\u00f3lo habla a los o\u00eddos\u201d.<br><br><strong>Formar confesores<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra tarea emprendida por Francisco de Sales desde los albores de su episcopado fue redactar una serie de Advertencias a los Confesores. Contienen no s\u00f3lo una doctrina sobre la gracia de este sacramento, sino tambi\u00e9n normas pedag\u00f3gicas dirigidas a aquellos que tienen la responsabilidad de guiar a las personas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En primer lugar, quienes est\u00e1n llamados a trabajar por la formaci\u00f3n de las conciencias y el progreso espiritual de los dem\u00e1s deben empezar por s\u00ed mismos, no sea que merezcan el reproche: \u201cM\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u201d; y la admonici\u00f3n del ap\u00f3stol: \u201cT\u00fa que juzgas a los dem\u00e1s, te condenas a ti mismo\u201d. El confesor es un juez: a \u00e9l le corresponde decidir si absuelve o no al pecador, teniendo en cuenta las disposiciones interiores del penitente y las normas vigentes. Tambi\u00e9n es m\u00e9dico, porque \u201clos pecados son enfermedades y heridas espirituales\u201d, por lo que le corresponde prescribir los remedios adecuados. Sin embargo, Francisco de Sales subraya que el confesor es ante todo un padre:<br><br><em>Recuerda que los pobres penitentes al comenzar su confesi\u00f3n te llaman padre, y que, en efecto, debes tener un coraz\u00f3n paternal hacia ellos. Rec\u00edbelos con inmenso amor, soportando pacientemente su tosquedad, ignorancia, debilidad, lentitud de comprensi\u00f3n y otras imperfecciones, sin dejar nunca de ayudarlos y socorrerlos mientras haya en ellos alguna esperanza de que puedan corregirse.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un buen confesor debe estar atento al estado de vida de cada persona y proceder de forma diversificada, teniendo en cuenta la profesi\u00f3n de cada uno, \u201ccasado o no, eclesi\u00e1stico o no, religioso o secular, abogado o procurador, artesano o agricultor\u201d. El tipo de acogida, sin embargo, deb\u00eda ser el mismo para todos. \u00c9l, seg\u00fan la madre de Chantal, recib\u00eda a todos \u201ccon igual amor y dulzura\u201d: \u00abse\u00f1ores y se\u00f1oras, burgueses, soldados, criadas, campesinos, mendigos, enfermos, malolientes y abyectos presos\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto a las disposiciones interiores, cada penitente se presenta a su manera, y Francisco de Sales puede apelar a su propia experiencia cuando traza una especie de tipolog\u00eda de penitentes. Est\u00e1n los que se acercan \u201catormentados por el miedo y la verg\u00fcenza\u201d, los que son \u201cdesvergonzados y sin ning\u00fan temor\u201d, los que son \u201ct\u00edmidos y alimentan alguna sospecha de obtener el perd\u00f3n de sus pecados\u201d, y los que, finalmente, est\u00e1n \u201cperplejos porque no saben c\u00f3mo decir sus pecados o porque no saben c\u00f3mo hacer su propio examen de conciencia\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una buena manera de animar al penitente t\u00edmido y de infundirle confianza es reconocerle que \u201cno es ning\u00fan \u00e1ngel\u201d, y que \u201cno le parece extra\u00f1o que los hombres cometan pecados\u201d. Con el t\u00edmido hay que comportarse con seriedad y gravedad, record\u00e1ndole que \u201ca la hora de la muerte de nada dar\u00e1 cuenta sino de las confesiones que ha hecho\u201d. Pero, sobre todo, el obispo de Ginebra insiste en esta recomendaci\u00f3n: \u201cSed caritativos y discretos con todos los penitentes y especialmente con las mujeres\u201d. Encontramos este tono salesiano en el siguiente fragmento de consejo: \u201cGuardaos de emplear palabras demasiado duras con los penitentes; pues a veces somos tan austeros en nuestras correcciones que nos mostramos m\u00e1s culpables de lo que son culpables aquellos a quienes reprochamos\u201d. Adem\u00e1s, procurar\u00e1 \u201cno imponer a los penitentes penitencias confusas, sino espec\u00edficas, y estar m\u00e1s inclinado a la dulzura que a la severidad\u201d.<br><br><strong>Formar juntos<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por \u00faltimo, conviene tener en cuenta una preocupaci\u00f3n del obispo de Ginebra sobre el aspecto comunitario de la formaci\u00f3n, pues estaba convencido de la utilidad del encuentro, de la animaci\u00f3n mutua y del ejemplo. No se forma bien si no es juntos; de ah\u00ed el deseo de reunir a los sacerdotes y tambi\u00e9n, en la medida de lo posible, de dividirlos en grupos. Las asambleas sinodales que, en Annecy, ve\u00edan a los p\u00e1rrocos reunidos una vez al a\u00f1o en torno a su obispo eran algo bueno, incluso insustituible, pero no suficiente.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para ello, el obispo de Ginebra ampli\u00f3 el papel de los \u201csupervisores\u201d, una especie de animadores de los sectores pastorales con la \u201cfacultad y la misi\u00f3n de apoyar, advertir, exhortar a los dem\u00e1s sacerdotes y velar por su conducta\u201d. Se encargaban no s\u00f3lo de visitar a los p\u00e1rrocos y las iglesias bajo su jurisdicci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de reunir a sus hermanos dos veces al a\u00f1o para debatir cuestiones pastorales. El obispo era muy partidario de estas reuniones, \u201csubrayando la importancia de las asambleas y ordenando a sus supervisores que le enviaran los registros de los presentes y los motivos de los ausentes\u201d. Seg\u00fan un testigo, les hizo pronunciar \u201csermones sobre las virtudes exigidas a un sacerdote y los deberes de los pastores en relaci\u00f3n con el bien de las almas que les han sido confiadas\u201d. Tambi\u00e9n hubo \u201cuna conferencia espiritual sobre las dificultades que podr\u00edan surgir en relaci\u00f3n con el sentido de las Constituciones sinodales o los medios necesarios para obtener mejores resultados con vistas a la salvaci\u00f3n de las almas\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El deseo de reunir a sacerdotes fervorosos le sugiri\u00f3 un proyecto inspirado en los Oblatos de San Ambrosio, fundados por San Carlos Borromeo para ayudarle en la renovaci\u00f3n del clero. \u00bfNo podr\u00eda intentarse algo similar en Saboya para fomentar no s\u00f3lo la reforma sino tambi\u00e9n la devoci\u00f3n entre las filas del clero? De hecho, seg\u00fan su amigo monse\u00f1or Camus, Francisco de Sales habr\u00eda cultivado el proyecto de crear una congregaci\u00f3n de sacerdotes seculares \u201clibres y sin votos\u201d. Renunci\u00f3 a \u00e9l cuando se fund\u00f3 en Par\u00eds la congregaci\u00f3n del Oratorio, una sociedad de \u201csacerdotes reformados\u201d que intent\u00f3 llevar a Saboya.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus esfuerzos no siempre se vieron coronados por el \u00e9xito; testimonian, en cualquier caso, su constante preocupaci\u00f3n por formar a sus colaboradores en el marco de un proyecto global de renovaci\u00f3n de la vida eclesi\u00e1stica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco de Sales no deseaba convertirse en obispo. \u201cNo nac\u00ed para mandar\u201d, le dijo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":29772,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":28,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2636,2225,1966,1972,2620],"class_list":["post-29779","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-formacion","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29779"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29779\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29772"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}