{"id":29646,"date":"2024-08-06T07:43:26","date_gmt":"2024-08-06T07:43:26","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=29646"},"modified":"2024-08-06T07:44:15","modified_gmt":"2024-08-06T07:44:15","slug":"una-pergola-de-rosas-1847","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/una-pergola-de-rosas-1847\/","title":{"rendered":"Una p\u00e9rgola de rosas (1847)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>Los sue\u00f1os de Don Bosco son regalos de lo alto para guiar, advertir, corregir, animar. Algunos de ellos fueron puestos por escrito y se han conservado. Uno de ellos -realizado al comienzo de la misi\u00f3n del santo de la juventud- es el de la p\u00e9rgola de rosas, realizado en 1847. Lo presentamos de manera \u00edntegra.<br><\/em><\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una noche de 1864, despu\u00e9s de las oraciones, reuni\u00f3 en su antec\u00e1mara para la conferencia que sol\u00eda dar de vez en cuando, a los que ya pertenec\u00edan a su Congregaci\u00f3n. Estaba entre ellos don V\u00edctor Alasonatti, don Miguel R\u00faa, don Juan Cagliero, don Celestino Durando, don Jos\u00e9 Lazzero y don Julio Barberis. Despu\u00e9s de hablarles del despego del mundo y de la propia familia, para seguir el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, continu\u00f3 de esta manera:<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Os he contado ya diversas cosas, en forma de sue\u00f1os, de las que podemos concluir lo mucho que nos quiere y ayuda la Sant\u00edsima Virgen. Pero ahora que estamos aqu\u00ed solos, para que cada uno de nosotros est\u00e9 bien seguro de que la Virgen Sant\u00edsima ama a nuestra Congregaci\u00f3n y para que nos animemos cada vez m\u00e1s a trabajar por la mayor gloria de Dios, no os voy a contar un sue\u00f1o, sino que la misma bienaventurada Virgen Mar\u00eda quiso que yo viera. Quiere Ella que pongamos en su protecci\u00f3n toda nuestra esperanza. Os hablo en confianza y deseo que lo que voy a deciros no se propague entre los dem\u00e1s de la casa o fuera del Oratorio, para no dar pie a cr\u00edticas de los maliciosos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un d\u00eda del a\u00f1o 1847, despu\u00e9s de haber meditado mucho sobre la manera de hacer el bien a la juventud, se me apareci\u00f3 la Reina del Cielo y me llev\u00f3 a un jard\u00edn encantador. Hab\u00eda un r\u00fastico, pero hermos\u00edsimo y amplio soportal en forma de vest\u00edbulo. Enredaderas cargadas de hojas y de flores envolv\u00edan y adornaban las columnas trepando hacia arriba y se entrecruzaban formando un gracioso toldo. Dada este soportal a un camino hermoso sobre el cual, a todo el alcance de la mirada, se extend\u00eda una p\u00e9rgola encantadora, flanqueada y cubierta de maravillosos rosales en plena floraci\u00f3n. Todo el suelo estaba cubierto de rosas. La bienaventurada Virgen Mar\u00eda me dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Qu\u00edtate los zapatos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y cuando me los hube quitado, agreg\u00f3:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00c9chate a andar bajo la p\u00e9rgola: es el camino que debes seguir.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me gust\u00f3 quitarme los zapatos: me hubiera sabido muy mal pisotear aquellas rosas tan hermosas. Empec\u00e9 a andar y advert\u00ed enseguida que las rosas escond\u00edan agud\u00edsimas espinas que hac\u00edan sangrar mis pies. As\u00ed que me tuve que para a los pocos pasos y volverme atr\u00e1s.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Aqu\u00ed hacen falta los zapatos, dije a mi gu\u00eda.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Ciertamente, me respondi\u00f3; hacen falta buenos zapatos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me calc\u00e9 y me puse de nuevo en camino con cierto n\u00famero de compa\u00f1eros que aparecieron en aquel momento, pidiendo caminar conmigo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ellos me segu\u00edan bajo la p\u00e9rgola, que era de una hermosura incre\u00edble. Pero, seg\u00fan avanz\u00e1bamos, se hac\u00eda m\u00e1s estrecha y baja. Colgaba muchas ramas de lo alto y volv\u00edan a levantarse como festones; otras ca\u00edan perpendicularmente sobre el camino. De los troncos de los rosales sal\u00edan ramas que, a intervalos, avanzaban horizontalmente de ac\u00e1 para all\u00e1; otras, formando un tupido seto, invad\u00edan una parte del camino; algunas serpenteaban a poca altura del suelo. Todas estaban cubiertas de rosas y yo no ve\u00eda m\u00e1s que rosas por todas partes: rosas por encima, rosas a los lados, rosas bajo mis pies. Yo, aunque experimentaba agudos dolores en los pies y hac\u00eda contorsiones, tocaba las rosas de una y otra parte y sent\u00ed que todav\u00eda hab\u00eda espinas m\u00e1s punzantes escondidas por debajo. Pero segu\u00ed caminando. Mis piernas se enredaban en los mismos ramos extendidos por el suelo y se llenaban de rasgu\u00f1os; mov\u00eda un ramo transversal, que me imped\u00eda el paso o me agachaba para esquivarlo y me pinchaba, me sangraban las manos y toda mi persona. Todas las rosas escond\u00edan una enorme cantidad de espinas. A pesar de todo, animado por la Virgen, prosegu\u00ed mi camino. De vez en cuando, sin embargo, recib\u00eda pinchazos m\u00e1s punzantes que me produc\u00edan dolorosos espasmos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que me ve\u00edan, y eran much\u00edsimos, caminar bajo aquella p\u00e9rgola, dec\u00edan: \u201c\u00a1Bosco marcha siempre entre rosas! \u00a1Todo le va bien!\u201d. No ve\u00edan c\u00f3mo las espinas her\u00edan mi pobre cuerpo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchos cl\u00e9rigos, sacerdotes y seglares, invitados por m\u00ed, se hab\u00edan puesto a seguirme alegres, por la belleza de las flores; pero al darse cuenta de que hab\u00eda que caminar sobre las espinas y que \u00e9stas pinchaban por todas partes, empezaron a gritar: \u201c\u00a1Nos hemos equivocado!\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo les respond\u00ed:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; El que quiera caminar deliciosamente sobre rosas, vu\u00e9lvase atr\u00e1s y s\u00edganme los dem\u00e1s.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchos se volvieron atr\u00e1s. Despu\u00e9s de un buen trecho de camino, me volv\u00ed para echar un vistazo a mis compa\u00f1eros. Qu\u00e9 pena tuve a ver que unos hab\u00edan desaparecido y otros me volv\u00edan las espaldas y se alejaban. Volv\u00ed yo tambi\u00e9n hacia atr\u00e1s para llamarlos, pero fue in\u00fatil; ni siquiera me escuchaban. Entonces me ech\u00e9 a llorar: \u00bfEs posible que tenga que andar este camino yo solo?\u201d<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero pronto hall\u00e9 consuelo. Vi llegar hacia m\u00ed un tropel de sacerdotes, cl\u00e9rigos y seglares, los cuales me dijeron: \u201cSomos tuyos, estamos dispuestos a seguirte\u201d. Poni\u00e9ndome a la cabeza reemprend\u00ed el camino. Solamente algunos se descorazonaron y se detuvieron. Una gran parte de ellos lleg\u00f3 conmigo hasta la meta.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Despu\u00e9s de pasar la p\u00e9rgola, me encontr\u00e9 en un hermos\u00edsimo jard\u00edn. Mis pocos seguidores hab\u00edan enflaquecido, estaban desgre\u00f1ados, ensangrentados. Se levant\u00f3 entonces una brisa ligera y, a su soplo, todos quedaron sanos. Corri\u00f3 otro viento y, como por encanto, me encontr\u00e9 rodeado de un n\u00famero inmenso de j\u00f3venes y cl\u00e9rigos, seglares, coadjutores y tambi\u00e9n sacerdotes que se pusieron a trabajar conmigo guiando a aquellos j\u00f3venes. Conoc\u00ed a varios por la fisonom\u00eda, pero a muchos no los conoc\u00eda.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras tanto habiendo llegado a un lugar elevado del jard\u00edn, me encontr\u00e9 frente a un edificio monumental, sorprendente por la magnificencia de su arte. Atraves\u00e9 el umbral y entr\u00e9 en una sala espacios\u00edsima cuya riqueza no pod\u00eda igualar ning\u00fan palacio del mundo. Toda ella estaba cubierta y adornada por rosas fresqu\u00edsimas y sin espinas que exhalaban un suav\u00edsimo aroma. Entonces la Sant\u00edsima Virgen que hab\u00eda sido mi gu\u00eda, me pregunt\u00f3:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Sabes qu\u00e9 significa lo que ahora ves y lo que has visto antes?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No, le respond\u00ed: os ruego me lo expliqu\u00e9is.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces Ella me dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Has de saber, que el camino por ti recorrido, entre rosas y espinas, significa el trabajo que deber\u00e1s realizar en favor de los j\u00f3venes. Tendr\u00e1s que andar con los zapatos de la mortificaci\u00f3n. Las espinas del suelo significan los afectos sensibles, las simpat\u00edas o antipat\u00edas humanas, que distraen al educador de su verdadero fin, lo hieren, y lo detienen en su misi\u00f3n, impidi\u00e9ndole caminar y tejer coronas para la vida eterna.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las rosas son s\u00edmbolo de la caridad ardiente que debe ser tu distintivo y el de todos sus colaboradores. Las otras espinas significan los obst\u00e1culos, los sufrimientos, los disgustos que os esperan. Pero no perd\u00e1is el \u00e1nimo. Con la caridad y la mortificaci\u00f3n, lo superar\u00e9is todo llegar\u00e9is a las rosas sin espinas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Apenas termin\u00f3 de hablar la Madre de Dios, volv\u00ed en m\u00ed y me encontr\u00e9 en mi habitaci\u00f3n.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco, que hab\u00eda comprendido el sue\u00f1o, conclu\u00eda asegurando que, a partir de entonces, se percat\u00f3 del todo del camino que deb\u00eda recorrer; que las oposiciones y las artes con que se le quer\u00eda detener le eran ya conocidas y, si bien ser\u00edan muchas las espinas sobre las cuales deber\u00eda caminar, estaba cierto, seguro de la voluntad de Dios y del \u00e9xito de su gran empresa.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con este sue\u00f1o quedaba tambi\u00e9n don Bosco prevenido para no desanimarse ante las defecciones de los que parec\u00edan destinados a ayudar en su misi\u00f3n. Los primeros que se alejaron de la p\u00e9rgola fueron los sacerdotes diocesanos y los seglares que, al principio, se hab\u00edan entregado al Oratorio festivo. Los que se le agregan despu\u00e9s representan a los salesianos, a los que les est\u00e1 prometido el auxilio y la ayuda divina, figurada por las r\u00e1fagas de viento.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M\u00e1s tarde manifest\u00f3 don Bosco que se le hab\u00eda repetido este sue\u00f1o o visi\u00f3n en diversas ocasiones, a saber, en 1848 y en 1856 y que, cada vez, se le presentaba con alguna variaci\u00f3n de circunstancias. Nosotros los hemos reunido aqu\u00ed, en un solo relato, para evitar repeticiones superfluas.<br><em>(MB III IT, 32-36 \/ MB III ES, 36-40)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los sue\u00f1os de Don Bosco son regalos de lo alto para guiar, advertir, corregir, animar&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":29639,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":275,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,1768,1816,1690,1960,1966,1972,1984,2637],"class_list":["post-29646","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-don-bosco","tag-jovenes","tag-maria","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29646"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29646\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29639"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}