{"id":29216,"date":"2024-07-03T14:38:43","date_gmt":"2024-07-03T14:38:43","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=29216"},"modified":"2026-03-26T07:55:33","modified_gmt":"2026-03-26T07:55:33","slug":"el-punto-de-inflexion-en-la-vida-de-san-francisco-de-sales-1-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/el-punto-de-inflexion-en-la-vida-de-san-francisco-de-sales-1-2\/","title":{"rendered":"El punto de inflexi\u00f3n en la vida de San Francisco de Sales (1\/2)"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras diez a\u00f1os de estudios en Par\u00eds y tres en la Universidad de Padua, Francisco de Sales regres\u00f3 a Saboya poco antes del comienzo de la primavera de 1592. Confi\u00f3 a su primo Luis que estaba \u201ccada vez m\u00e1s decidido a abrazar el estado eclesi\u00e1stico, a pesar de la resistencia de sus padres\u201d. No obstante, acept\u00f3 ir a Chamb\u00e9ry para inscribirse en el colegio de abogados del Senado de Saboya.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En realidad, estaba en juego todo el rumbo de su vida. Por un lado, la autoridad de su padre le ordenaba, ya que Francisco era el hijo mayor, que se planteara una carrera en el mundo; por otro, estaban sus inclinaciones y la creciente conciencia de que deb\u00eda seguir una vocaci\u00f3n particular: \u201cser de la Iglesia\u201d. Si es cierto que \u201clos padres lo hacen todo por el bien de sus hijos\u201d, no es menos cierto que los puntos de vista de unos y otros no siempre coinciden. Su padre, el se\u00f1or de Boisy, so\u00f1aba con una magn\u00edfica carrera para Francisco: senador del ducado y (\u00bfpor qu\u00e9 no?) presidente del Senado soberano de Saboya. Francisco de Sales escribir\u00eda un d\u00eda que los padres \u201cnunca est\u00e1n satisfechos y nunca saben dejar de hablar a sus hijos de los medios que pueden engrandecerlos\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora bien, para \u00e9l la obediencia era un imperativo fundamental y lo que m\u00e1s tarde dir\u00e1 a Filotea era una regla de vida que ciertamente sigui\u00f3 desde la infancia: \u201cDebes obedecer humildemente a tus superiores eclesi\u00e1sticos, como el Papa y el obispo, el p\u00e1rroco y sus representantes; debes obedecer despu\u00e9s a tus superiores pol\u00edticos, es decir, a tu pr\u00edncipe y a los magistrados que instituy\u00f3 en tu pa\u00eds; debes obedecer finalmente a los superiores de tu casa, es decir, a tu padre, a tu madre\u201d. El problema surg\u00eda de la imposibilidad de conciliar las distintas obediencias. Entre la voluntad de su padre y la suya propia (que cada vez percib\u00eda m\u00e1s como la de Dios) la oposici\u00f3n se hizo inevitable. Sigamos las etapas de la maduraci\u00f3n vocacional de un \u201cdulce rebelde\u201d.<br><br><strong>Mirada retrospectiva<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para comprender el drama vivido por Francisco es necesario volver al pasado, porque este drama marc\u00f3 toda su juventud y se resolvi\u00f3 en 1593. Desde que ten\u00eda unos diez a\u00f1os, Francisco cultiv\u00f3 en su interior su propio proyecto de vida. No pocos acontecimientos que vivi\u00f3 o provoc\u00f3 dan testimonio de ello. A los once a\u00f1os, antes de partir para Par\u00eds, hab\u00eda pedido permiso a su padre para recibir la tonsura. Esta ceremonia, durante la cual el obispo colocaba al candidato en el primer pelda\u00f1o de una carrera eclesi\u00e1stica, tuvo lugar realmente el 20 de septiembre de 1578 Clermont-en-Genevois. Su padre, que al principio se opuso, acab\u00f3 cediendo, porque consideraba que no era m\u00e1s que un capricho infantil. Durante el examen preliminar, asombrado por la exactitud de las respuestas y la modestia del candidato, el obispo le dijo supuestamente: \u201cMuchacho, an\u00edmate, ser\u00e1s un buen siervo de Dios\u201d. En el momento de sacrificar su rubia cabellera, Francisco confes\u00f3 que sent\u00eda cierto pesar. Sin embargo, el compromiso que contrajo quedar\u00e1 siempre fijado en su memoria. En efecto, confi\u00f3 un d\u00eda a la Madre Ang\u00e9lique Arnauld: \u201cDesde hace doce a\u00f1os, estoy tan decidido a ser de la Iglesia, que ni por ning\u00fan reino habr\u00eda cambiado de intenci\u00f3n\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando su padre, que no le era indiferente, decidi\u00f3 enviarle a Par\u00eds para que completara all\u00ed sus estudios, debi\u00f3 de sentir en su alma sentimientos contradictorios, descritos en el <em>Tratado del amor de Dios<\/em>: \u201cCuando un padre env\u00eda a su hijo a la corte o a sus estudios -escribi\u00f3-, no llora al saludarle, lo que demuestra que, aunque quiere hacerlo seg\u00fan la parte superior, por el bien de su hijo, sin embargo, esa partida causa disgusto a la parte inferior, por lo que no le gustar\u00eda dejarle marchar\u201d. Recordemos tambi\u00e9n la elecci\u00f3n del colegio jesuita de Par\u00eds, preferido al de Navarra, el comportamiento de Francisco durante su formaci\u00f3n, la influencia de la direcci\u00f3n espiritual del padre Possevino en Padua y todos los dem\u00e1s factores que podr\u00edan haber jugado a favor de la consolidaci\u00f3n de su vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero ante \u00e9l se alzaba un obst\u00e1culo rocoso: la voluntad de su padre, a la que deb\u00eda no s\u00f3lo una humilde sumisi\u00f3n, seg\u00fan la costumbre de la \u00e9poca, sino algo m\u00e1s y mejor, pues \u201cel amor y el respeto que un hijo profesa a su padre hacen que se decida no s\u00f3lo a vivir seg\u00fan sus mandatos, sino tambi\u00e9n seg\u00fan los deseos y preferencias que expresa\u201d. En Par\u00eds, hacia el final de su estancia, le impresion\u00f3 profundamente la decisi\u00f3n del duque de Joyeuse, antiguo favorito de Enrique III, que se hab\u00eda hecho capuchino tras la muerte de su esposa. Seg\u00fan su amigo Jean Pasquelet, \u201csi no hubiera temido contrariar el alma del se\u00f1or de Boisy, su padre, siendo su hijo mayor, se habr\u00eda hecho capuchino sin falta\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estudiaba por obediencia, pero tambi\u00e9n para ser \u00fatil a su pr\u00f3jimo. \u201cY sigue siendo cierto -declara el padre de Quoex- lo que me dijo cuando estuvo en Par\u00eds y en Padua: que no le interesaba tanto lo que estudiaba, sino m\u00e1s bien pensar si alg\u00fan d\u00eda podr\u00eda servir dignamente a Dios y ayudar al pr\u00f3jimo mediante los estudios que realizaba\u201d. En 1620 confi\u00f3 a Fran\u00e7ois de Ronis: \u201cMientras estuve en Padua, estudi\u00e9 derecho para complacer a mi padre, y para complacerme a m\u00ed mismo estudi\u00e9 teolog\u00eda\u201d. Del mismo modo, Fran\u00e7ois Bochut declar\u00f3 que \u201ccuando fue enviado a Padua a estudiar derecho para complacer a sus padres, su inclinaci\u00f3n le llev\u00f3 a abrazar el estado eclesi\u00e1stico\u201d, y que all\u00ed \u201ccomplet\u00f3 la mayor parte de sus estudios teol\u00f3gicos, dedic\u00e1ndoles la mayor parte de su tiempo\u201d. Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n parece claramente exagerada: Francisco de Sales ciertamente tuvo que dedicar la mayor parte de su tiempo y energ\u00eda a los estudios jur\u00eddicos que formaban parte de su \u201cdeber de estado\u201d. En cuanto a su padre, Jean-Pierre Camus relata esta significativa confidencia: \u201cTuve -me dijo- el mejor padre del mundo; pero era un buen hombre que hab\u00eda pasado la mayor parte de sus a\u00f1os en la corte y en la guerra, por lo que conoc\u00eda las m\u00e1ximas mejor que las de la teolog\u00eda\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Probablemente fue el padre Possevino quien se convirti\u00f3 en su mejor apoyo para orientar su vida. Seg\u00fan su sobrino Carlos Augusto, Possevino le habr\u00eda dicho: \u201cSigue pensando en las cosas divinas y estudiando teolog\u00eda\u201d, a\u00f1adiendo con dulzura: \u201cCr\u00e9eme, tu esp\u00edritu no est\u00e1 hecho para las fatigas del foro y tus ojos no est\u00e1n hechos para soportar su polvo; el camino del siglo es demasiado resbaladizo, hay peligro de perderse. \u00bfNo hay m\u00e1s gloria en proclamar la palabra de nuestro buen Dios a miles de seres humanos, desde las catedrales de las iglesias, que en calentarse las manos golpeando con los pu\u00f1os en los estrados de los fiscales para dirimir las disputas?\u201d Fue sin duda su atracci\u00f3n por este ideal lo que le permiti\u00f3 resistirse a ciertas maniobras y farsas desagradables de algunos camaradas que ciertamente no eran modelos de virtud.<br><br><strong>Un discernimiento y una elecci\u00f3n muy dif\u00edciles<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su viaje de regreso de Padua, Francisco de Sales llevaba consigo una carta de su antiguo profesor Panciroli dirigida a su padre, a quien le aconsejaba que enviara a su hijo al Senado. El se\u00f1or de Boisy no quer\u00eda otra cosa, y para ello hab\u00eda preparado para Francisco una rica biblioteca de derecho, le hab\u00eda proporcionado tierras y un t\u00edtulo, y le hab\u00eda destinado a ser el se\u00f1or de Villaroget. Por \u00faltimo, le pidi\u00f3 que se reuniera con Fran\u00e7oise Suchet, una adolescente de catorce a\u00f1os, \u201chija \u00fanica y muy hermosa\u201d, se\u00f1al\u00f3 Charles-Auguste, para hacer \u201clos arreglos preliminares matrimoniales\u201d. Francisco ten\u00eda veinticinco a\u00f1os, mayor\u00eda de edad seg\u00fan la mentalidad de la \u00e9poca y apta para el matrimonio. Su elecci\u00f3n estaba hecha desde hac\u00eda mucho tiempo, pero no quiso crear rupturas, prefiriendo preparar a su padre para el momento favorable.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se reuni\u00f3 varias veces con la joven, a la que, sin embargo, le hac\u00eda comprender que ten\u00eda otras intenciones. \u201cPara complacer a su padre\u201d, declar\u00f3 Fran\u00e7ois Favre en el proceso de beatificaci\u00f3n, \u201cvisit\u00f3 a la joven, cuyas virtudes admiraba\u201d, pero \u201cno se le pudo persuadir para que aceptara tal matrimonio, a pesar de todos los esfuerzos realizados a este respecto por su padre\u201d. Francisco revel\u00f3 igualmente a Am\u00e9 Bouvard, su confidente: \u201cObedeciendo a mi padre, vi a la joven a la que me destinaba de todo coraz\u00f3n, admir\u00e9 su virtud\u201d, y a\u00f1adi\u00f3, sin rodeos y con convicci\u00f3n: \u201cCr\u00e9eme, te digo la verdad: mi \u00fanico deseo ha sido siempre abrazar la vida eclesi\u00e1stica\u201d. Claude de Blonay afirm\u00f3 haber o\u00eddo de labios del propio Francisco \u201cque hab\u00eda rechazado tan hermosa alianza, no por desprecio al matrimonio, del que sent\u00eda un gran respeto como sacramento, sino m\u00e1s bien por un cierto ardor, \u00edntimo y espiritual, que le inclinaba a ponerse totalmente al servicio de la Iglesia y a ser todo de Dios, con un coraz\u00f3n indiviso\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras tanto, el 24 de noviembre de 1592, durante una sesi\u00f3n en la que dio loables pruebas de sus capacidades, hab\u00eda sido aceptado como abogado en el Colegio de Abogados de Chamb\u00e9ry. A su regreso de Chamb\u00e9ry, vio una se\u00f1al celestial en un incidente relatado por Michel Favre: \u201cEl caballo se desplom\u00f3 bajo \u00e9l y la espada de su vaina se pos\u00f3 en el suelo con la punta apunt\u00e1ndole, [por lo que] de ello extrajo una prueba convincente m\u00e1s de que Dios le quer\u00eda a su servicio, junto con la esperanza de que le proporcionar\u00eda los medios\u201d. Seg\u00fan Charles-Auguste, la espada \u201cde su vaina hab\u00eda trazado una especie de cruz\u201d. Lo que parece cierto es que la perspectiva de una profesi\u00f3n de abogado no debi\u00f3 entusiasmarle, si se da cr\u00e9dito a lo que escribir\u00eda m\u00e1s tarde:<br><br><em>[Seg\u00fan algunos,] cuando el camale\u00f3n se hincha, cambia de color; otros dicen que esto sucede por miedo y aprensi\u00f3n. Dem\u00f3crito afirma que la lengua que le arrancaron, mientras estaba vivo, permiti\u00f3 a quienes la ten\u00edan en la boca ganar las pruebas; esto se aplica tambi\u00e9n al lenguaje de los abogados, que son verdaderos camaleones.<\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pocas semanas despu\u00e9s, le concedieron la licencia de senador de Tur\u00edn. Era un honor extraordinario para su edad, porque si \u201clos abogados discuten en el foro con muchas palabras sobre los hechos y los derechos de las partes\u201d, \u201cel Parlamento o el Senado resuelven todas las dificultades con un decreto de arriba\u201d. Francisco no quiso aceptar este alto cargo, que podr\u00eda alterar una vez m\u00e1s todos los hechos del problema. A pesar del escandalizado asombro de su padre y de la presi\u00f3n de sus mejores amigos, mantuvo estrictamente su negativa. E incluso cuando se le mostr\u00f3 que la acumulaci\u00f3n de cargos civiles y eclesi\u00e1sticos era permisible, replic\u00f3 que \u201cno se deb\u00edan mezclar las cosas sagradas con las profanas\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Finalmente lleg\u00f3 el d\u00eda en que, por una feliz combinaci\u00f3n de circunstancias, pudo desenredar una complicada situaci\u00f3n que podr\u00eda haber degenerado en una dolorosa ruptura con su familia. Pocos meses despu\u00e9s, y precisamente tras la muerte del rector de la catedral en octubre de 1592, algunos confidentes hab\u00edan presentado, sin que \u00e9l lo supiera, una solicitud a Roma para este cargo, lo que le convert\u00eda en la primera persona de la di\u00f3cesis despu\u00e9s del obispo. El 7 de mayo de 1593 lleg\u00f3 el nombramiento romano. Dos d\u00edas despu\u00e9s tuvo lugar el encuentro que marcar\u00eda el punto de inflexi\u00f3n de su vida. Con el apoyo de su madre, Francisco hizo a su anciano padre una petici\u00f3n que nunca se hab\u00eda atrevido a hacer: \u201cTen la cortes\u00eda, padre m\u00edo, [&#8230;] de permitirme ser de la Iglesia\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue un dur\u00edsimo golpe para el Se\u00f1or de Boisy, que de repente vio c\u00f3mo se desmoronaban sus planes. Se qued\u00f3 \u201cestupefacto\u201d, pues no esperaba semejante petici\u00f3n. Charles-Auguste a\u00f1ade que \u201csu se\u00f1ora no lo estaba menos\u201d, pues hab\u00eda estado presente en la escena. Para el padre, el deseo de su hijo de ser sacerdote era un \u201cestado de \u00e1nimo\u201d que alguien le hab\u00eda metido en la cabeza o \u201caconsejado\u201d.<br><br><em>Esperaba -le dijo- que fueras el bast\u00f3n de mi vejez, y en cambio te alejas de m\u00ed antes de tiempo. Ten cuidado con lo que haces. Quiz\u00e1 a\u00fan necesites madurar en tu decisi\u00f3n. Tu cabeza est\u00e1 hecha para una boina m\u00e1s majestuosa. Has dedicado tantos a\u00f1os al estudio de la ley: la jurisprudencia no te servir\u00e1 de nada bajo la sotana de un sacerdote. Tienes hermanos para los que debes ser un padre cuando faltan.<\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para Francisco era una necesidad interior, una \u201cvocaci\u00f3n\u201d que compromet\u00eda toda su persona y toda su vida. Su padre respetaba el sacerdocio, pero segu\u00eda consider\u00e1ndolo una simple funci\u00f3n, una profesi\u00f3n. Ahora, la reforma cat\u00f3lica pretend\u00eda dar al sacerdocio una configuraci\u00f3n renovada, m\u00e1s elevada y exigente, es decir, considerarlo una llamada de Dios sancionada por la Iglesia. El deber de responder a esta llamada divina correspond\u00eda quiz\u00e1 tambi\u00e9n a un nuevo derecho de la persona humana, que Francisco defendi\u00f3 frente a la decisi\u00f3n \u201cunilateral\u201d de su padre. \u00c9ste, tras exponer todas sus buenas razones contra tal proyecto, sabiendo que su hijo ocupar\u00eda un puesto muy honorable, acab\u00f3 cediendo: \u201cPor Dios, haz lo que creas\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una obra aparecida en 1669, Nicolas de Hauteville coment\u00f3 este episodio, comparando el drama del Se\u00f1or de Boisy con el de Abraham, a quien Dios hab\u00eda ordenado sacrificar a su hijo. Pero con esta diferencia, que era Francisco quien hab\u00eda impuesto el sacrificio a su padre. En efecto, escrib\u00eda el antiguo cronista, \u201ctoda la adolescencia y juventud [de Francisco] fue una \u00e9poca de alegr\u00eda, esperanza y consuelo muy gratificante para su buen padre, pero al final hay que confesar que este [nuevo] Isaac fue para \u00e9l un muchacho causa de preocupaciones, amarguras y dolores\u201d. Y agregaba que \u201cla lucha que se desencaden\u00f3 en su interior le hizo enfermar gravemente, pues le resultaba dif\u00edcil permitir que este hijo tan querido se casara con un breviario en lugar de con una apuesto y rica joven heredera de una muy noble y antigua casa de Saboya\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/el-punto-de-inflexion-en-la-vida-de-san-francisco-de-sales-2-2\/\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras diez a\u00f1os de estudios en Par\u00eds y tres en la Universidad de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":29208,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":19,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1708,2566,2558,2633,1966,1972,2620,2637],"class_list":["post-29216","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-benefactores","tag-caridad","tag-dios","tag-iglesia","tag-salvacion","tag-santos","tag-testigos","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29216"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29216\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51657,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29216\/revisions\/51657"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29208"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}