{"id":29193,"date":"2024-07-01T07:26:00","date_gmt":"2024-07-01T07:26:00","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=29193"},"modified":"2024-07-01T07:26:44","modified_gmt":"2024-07-01T07:26:44","slug":"la-carta-de-roma-1884","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/la-carta-de-roma-1884\/","title":{"rendered":"La carta de Roma (1884)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><em>En 1884, estando en Roma, pocos d\u00edas antes de regresar a Tur\u00edn, Don Bosco tuvo dos sue\u00f1os que transcribi\u00f3 en una carta que envi\u00f3 a sus seres queridos de Valdocco. Se la conoce como \u201cLa carta de Roma\u201d y es uno de los textos m\u00e1s estudiados y comentados. Proponemos el texto \u00edntegro y original para su lectura.<br><\/em><\/em><br><br><em>Mis queridos hijos en J. C.:<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo mismo cerca que lejos, siempre pienso en vosotros. Uno solo es mi deseo, que se\u00e1is felices en el tiempo y en la eternidad. Este pensamiento, este deseo me ha impulsado a escribiros esta carta. Siento, queridos m\u00edos, el peso de la distancia a que me encuentro de vosotros y el no veros y el no o\u00edros me causa una pena como no pod\u00e9is imaginar. Por eso, habr\u00eda deseado escribir estas l\u00edneas hace ya una semana, pero las continuas ocupaciones me lo impidieron. Con todo, aunque faltan pocos d\u00edas para mi regreso, quiero anticiparos mi llegada, al menos por medio de una carta, ya que no puedo hacerlo en persona. Son las palabras de quien os ama tiernamente en Jesucristo y tiene el deber de hablaros con la libertad de un padre. Y vosotros me permitir\u00e9is que as\u00ed lo haga \u00bfno es cierto? Y prestar\u00e9is atenci\u00f3n y pondr\u00e9is en pr\u00e1ctica lo que os voy a decir.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Os he afirmado una y otra vez que sois el \u00fanico y continuo pensamiento de mi mente. Ahora bien, en una de las noches pasadas yo me hab\u00eda retirado a mi habitaci\u00f3n y, mientras me dispon\u00eda a entregarme al descanso, comenc\u00e9 a rezar las oraciones que me ense\u00f1\u00f3 mi buena madre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En aquel momento, no s\u00e9 bien si v\u00edctima del sue\u00f1o o fuera de m\u00ed por alguna distracci\u00f3n, me pareci\u00f3 que se presentaban ante m\u00ed dos antiguos alumnos del Oratorio.<br>Uno de ellos se acerc\u00f3 y, salud\u00e1ndome afectuosamente, me dijo:<br>&#8211; \u00a1Don Bosco! \u00bfMe conoce?<br>&#8211; S\u00ed que le conozco, le respond\u00ed.<br>&#8211; \u00bfY se acuerda a\u00fan de m\u00ed?, a\u00f1adi\u00f3.<br>&#8211; De ti y de los dem\u00e1s. T\u00fa eres Valfr\u00e9 y estabas en el Oratorio antes del 1870.<br>&#8211; Diga, continu\u00f3, \u00bfquiere ver a los j\u00f3venes que estaban en el Oratorio en mis tiempos?<br>&#8211; S\u00ed, h\u00e1zmelos ver, le contest\u00e9, eso me proporcionar\u00e1 una gran alegr\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces Valfr\u00e9 me mostr\u00f3 todos los jovencitos con el mismo semblante y con la misma edad y estatura de aquel tiempo. Me parec\u00eda estar en el antiguo Oratorio a la hora de recreo. Era una escena llena de vida, de movimiento y alegr\u00eda. Qui\u00e9n corr\u00eda, qui\u00e9n saltaba, qui\u00e9n hac\u00eda saltar a los dem\u00e1s; qui\u00e9n jugaba a la rana, qui\u00e9n a bandera, qui\u00e9n a la pelota. En un sitio hab\u00eda reunido un corrillo de muchachos pendientes de los labios de un sacerdote que les contaba una historieta. En otro lado, hab\u00eda un cl\u00e9rigo con otro grupo jugando al \u00abburro vuela\u00bb o a los \u00aboficios\u00bb. Se cantaba, se re\u00eda por todas partes, hab\u00eda por doquier sacerdotes y cl\u00e9rigos y alrededor de ellos jovencitos que alborotaban alegremente. Entre j\u00f3venes y superiores reinaba la mayor cordialidad y confianza. Yo estaba encantado al contemplar aquel espect\u00e1culo y Valfr\u00e9 me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Vea, la familiaridad engendra afecto y el afecto, confianza. Esto es lo que abre los corazones y los j\u00f3venes manifiestan todo sin temor a los maestros, a los asistentes y a los superiores. Son sinceros en la confesi\u00f3n y fuera de ella y se prestan con facilidad a todo lo que les quiere mandar aqu\u00e9l que saben los ama.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En tanto se acerc\u00f3 a m\u00ed otro antiguo alumno, que ten\u00eda la barba completamente blanca y me dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Don Bosco \u00bfquiere ver ahora los j\u00f3venes que est\u00e1n actualmente en el Oratorio?<br>Este era Jos\u00e9 Buzzetti.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, respond\u00ed; pues hace un mes que no los veo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y me los se\u00f1al\u00f3: vi el Oratorio y a todos vosotros que estabais en reo. Pero no o\u00eda ya gritos de alegr\u00eda y canciones, no contemplaba aquel movimiento, aquella vida que vi en la primera escena.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En los ademanes y en el rostro de algunos j\u00f3venes se notaba una tristeza, una desgana, un disgusto, una desconfianza que causaba gran pena a mi coraz\u00f3n. Vi, es cierto, a muchos que corr\u00edan, que jugaban, que se mov\u00edan con placentera despreocupaci\u00f3n; pero otros, y eran bastantes, estaban solos, apoyados en las columnas, presa de pensamientos desalentadores; otros estaban por las escaleras y los corredores o en los poyetes, que dan a la pared del jard\u00edn, para no tomar parte en el recreo com\u00fan; otros paseaban lentamente formando grupos y hablando en voz baja entre ellos, lanzando a una y otra parte miradas sospechosas y mal intencionadas; algunos sonre\u00edan pero con una sonrisa acompa\u00f1ada de gestos que hac\u00edan no solamente sospechar, sino creer que san Luis habr\u00eda sentido sonrojo si se hubiese encontrado en compa\u00f1\u00eda de los tales; incluso entre los que jugaban hab\u00eda algunos tan desganados, que daban a entender a las claras que no encontraban gusto alguno en el recreo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfHa visto a sus j\u00f3venes?, me dijo aquel antiguo alumno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed que los veo, le contest\u00e9 suspirando.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Qu\u00e9 diferentes son de lo que \u00e9ramos nosotros!, exclam\u00f3.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Mucho! \u00a1Qu\u00e9 desgana en este recreo!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y de aqu\u00ed proviene la frialdad de muchos para acercarse a los santos sacramentos, el descuido de las pr\u00e1cticas de piedad en la iglesia y en otros lugares; el estar de mala gana en un lugar donde la Divina Providencia los colma de todo bien corporal, espiritual e intelectual. De aqu\u00ed el no corresponder de muchos a la vocaci\u00f3n; de aqu\u00ed la ingratitud para con los superiores; de aqu\u00ed los secretitos y las murmuraciones, con todas las dem\u00e1s deplorables consecuencias.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Comprendo, entiendo, respond\u00ed yo. Pero \u00bfc\u00f3mo animar a estos j\u00f3venes para que vuelvan a la antigua vivacidad, alegr\u00eda y expansi\u00f3n?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Con la caridad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfCon la caridad? Pero \u00bfes que mis j\u00f3venes no son bastante amados? T\u00fa sabes cu\u00e1nto los amo. T\u00fa sabes cu\u00e1nto he sufrido por ellos y cu\u00e1nto he tolerado en el transcurso de cuarenta a\u00f1os y cu\u00e1nto tolero y sufro en la actualidad. Cu\u00e1ntos trabajos, cu\u00e1ntas humillaciones, cu\u00e1ntos obst\u00e1culos, cu\u00e1ntas persecuciones para proporcionarles pan, albergue, maestros y especialmente para buscar la salvaci\u00f3n de sus almas. He hecho cuanto he podido y sabido por ellos que son el afecto de toda mi vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No me refiero a usted.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfDe qui\u00e9n hablas, pues? \u00bfDe los que hacen mis veces? \u00bfDe los directores, de los prefectos, de los maestros, de los asistentes? \u00bfNo ves que son m\u00e1rtires del estudio y del trabajo? \u00bfC\u00f3mo consumen los a\u00f1os de su juventud en favor de ellos, que son como un legado de la Providencia?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Lo veo y lo s\u00e9; pero eso no basta; falta lo mejor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQu\u00e9 falta, pues?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Que los j\u00f3venes no sean solamente amados, sino que se den cuenta de que se les ama.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Pero \u00bfno tienen ojos en la cara? \u00bfNo tienen la luz de la inteligencia? \u00bfNo ven que cuanto se hace en su favor se hace por amor?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; No, lo repito: eso no basta.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQu\u00e9 se requiere, pues?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Que al ser amados en las cosas que les agradan, participando en sus inclinaciones infantiles, aprendan a ver el amor tambi\u00e9n en aquellas cosas que les agradan poco, como son: la disciplina, el estudio, la mortificaci\u00f3n de s\u00ed mismos; y que aprendan a obrar con generosidad y amor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Expl\u00edcate mejor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Observe a los j\u00f3venes en el recreo.<br>Hice lo que me dec\u00eda y exclam\u00e9:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQu\u00e9 hay de particular?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfTantos a\u00f1os como hace que se dedica a la educaci\u00f3n de la juventud y no comprende? Observe mejor. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n nuestros Salesianos?<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me fij\u00e9 y vi que eran muy pocos los sacerdotes y cl\u00e9rigos que estaban mezclados entre los j\u00f3venes y muchos menos los que tomaban parte en sus juegos. Los Superiores no eran ya el alma de los recreos. La mayor parte de ellos paseaban hablando entre s\u00ed, sin preocuparse de lo que hac\u00edan los alumnos; otros asist\u00edan, pero sin pensar para nada en los j\u00f3venes; otros vigilaban desde lejos sin advertir las faltas que se comet\u00edan; alguno que otro correg\u00eda a los infractores, pero con amenazas y esto raramente. Hab\u00eda alg\u00fan Salesiano que deseaba introducirse en alg\u00fan grupo de j\u00f3venes, pero vi que los muchachos buscaban la manera de alejarse de sus maestros y Superiores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces me dijo mi amigo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; En los primitivos tiempos del Oratorio \u00bfno estaba usted siempre en medio de los j\u00f3venes, especialmente a las horas de recreo? \u00bfRecuerda aquellos hermosos a\u00f1os? Era una alegr\u00eda de Para\u00edso, una \u00e9poca que recordamos siempre con emoci\u00f3n, porque el amor lo regulaba todo y nosotros no ten\u00edamos secretos para usted.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00a1Cierto! Entonces todo era para m\u00ed motivo de alegr\u00eda y los j\u00f3venes iban a porf\u00eda por acercarse a m\u00ed, por hablarme y exist\u00eda una verdadera ansiedad por escuchar mis consejos y ponerlos en pr\u00e1ctica. Ahora, en cambio, las continuas audiencias, mis m\u00faltiples ocupaciones y la falta de salud me lo impiden.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Bien, bien; pero si usted no puede, \u00bfpor qu\u00e9 sus Salesianos no se convierten en imitadores suyos? \u00bfPor qu\u00e9 no insiste, no exige que traten a los j\u00f3venes como usted los trataba?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Yo les hablo e insisto hasta cansarme, pero muchos no est\u00e1n decididos a tomarse el trabajo de anta\u00f1o.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Y as\u00ed, descuidando lo menos, pierden lo m\u00e1s, y este m\u00e1s es el fruto de sus fatigas. Que amen lo que agrada a los j\u00f3venes y los j\u00f3venes amar\u00e1n lo que es del gusto de los Superiores. De esta manera el trabajo les ser\u00e1 muy llevadero. La causa del cambio presente del Oratorio es que un buen n\u00famero de j\u00f3venes no tiene confianza con los Superiores. Antiguamente los corazones todos estaban abiertos a los Superiores, por lo que los j\u00f3venes amaban y obedec\u00edan prontamente. Pero ahora los Superiores son considerados s\u00f3lo como tales y no como padres, hermanos y amigos; por tanto, son m\u00e1s temidos que amados. Por eso, si se quiere hacer un solo coraz\u00f3n y una sola alma, por amor a Jes\u00fas, se debe romper esa barrera fatal de la desconfianza que ha de ser suplantada por la m\u00e1s cordial confianza. Es decir: que la obediencia ha de guiar al alumno como la madre a su hijito; entonces reinar\u00e1n en el Oratorio la paz y la antigua alegr\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfC\u00f3mo hacer, pues, para romper esta barrera?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Familiaridad con los j\u00f3venes, especialmente en los recreos. Sin la familiaridad no se puede demostrar el afecto y, sin esta demostraci\u00f3n, no puede haber confianza. El que quiera ser amado es menester que demuestre que ama. Jesucristo se hizo peque\u00f1o con los peque\u00f1os y carg\u00f3 con nuestras debilidades. \u00a1He aqu\u00ed el Maestro de la familiaridad!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El maestro al cual s\u00f3lo se le ve en la c\u00e1tedra, es maestro y nada m\u00e1s, pero, si participa del recreo de los muchachos, se convierte tambi\u00e9n en hermano.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si a uno se le ve en el p\u00falpito predicando, se dir\u00e1 que cumple con su deber, pero si se le ve diciendo en el recreo una buena palabra, habr\u00e1 que reconocer que esa palabra proviene de una persona que ama.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Cu\u00e1ntas conversiones no fueron efecto de alguna de sus palabras pronunciadas improvisamente al o\u00eddo de un jovencito mientras se divert\u00eda! El que sabe que es amado, ama, y el que es amado lo consigue todo, especialmente de los j\u00f3venes. Esta confianza establece como una corriente el\u00e9ctrica entre j\u00f3venes y Superiores. Los corazones se abren y dan a conocer sus necesidades y manifiestan sus defectos. Este amor hace que los Superiores puedan soportar las fatigas, los disgustos, las ingratitudes, las faltas de disciplina, las ligerezas, las negligencias de los j\u00f3venes. Jesucristo no quebr\u00f3 la ca\u00f1a ya rota, ni apag\u00f3 la mecha humeante. He aqu\u00ed vuestro modelo. Entonces no habr\u00e1 quien trabaje por vanagloria, ni quien castigue por vengar su amor propio ofendido; ni quien se retire del campo de la asistencia por celo a una temida preponderancia de otros; ni quien murmure de los otros para ser amado y estimado de los j\u00f3venes, con exclusi\u00f3n de todos los dem\u00e1s superiores, mientras, en cambio, no cosecha m\u00e1s que desprecio e hip\u00f3critas zalamer\u00edas; ni quien se deje robar el coraz\u00f3n por una criatura y, para agasajar a \u00e9sta, descuide a todos los dem\u00e1s jovencitos; ni quienes, por amor a la propia comodidad, menosprecien el deber de la asistencia; ni quienes, por falso respeto humano, se abstengan de amonestar a quien necesite ser amonestado. Si existe este amor efectivo, no se buscar\u00e1 m\u00e1s que la gloria de Dios y el bien de las almas. Cuando languidece este amor, es que las cosas no marchan bien. \u00bfPor qu\u00e9 se quiere sustituir la caridad por la frialdad de un reglamento? \u00bfPor qu\u00e9 los Superiores dejan a un lado la observancia de aquellas reglas de educaci\u00f3n que don Bosco les dict\u00f3? \u00bfPor qu\u00e9, al sistema de prevenir, de vigilar y corregir amorosamente los des\u00f3rdenes, se le quiere reemplazar por aquel otro m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s c\u00f3modo para el que manda, de promulgar la ley y hacerla cumplir, mediante los castigos que encienden odios y acarrean disgustos; y, si se descuida el hacerlas observar, son causa de desprecio para los Superiores y de des\u00f3rdenes grav\u00edsimos?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y esto sucede necesariamente, si falta la familiaridad. Si, por tanto, se desea que, en el Oratorio, reine la antigua felicidad, hay que poner en vigor el antiguo sistema: el Superior sea todo para todos, siempre dispuesto a escuchar toda duda o lamentaci\u00f3n de los muchachos, todo ojos para vigilar paternalmente su conducta, todo coraz\u00f3n para buscar el bien espiritual de sus subalternos y el bienestar temporal de aqu\u00e9llos a quienes la Providencia ha confiado a sus cuidados.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces los corazones no permanecer\u00e1n cerrados y no se ocultar\u00e1n ciertas cosas que causan la muerte de las almas. S\u00f3lo en caso de inmoralidad, sean los Superiores inflexibles. Es mejor correr el peligro de alejar de casa a un inocente que hacer que permanezca en ella un escandaloso. Los asistentes consideren como un estrech\u00edsimo deber de conciencia el referir a los Superiores todo aquello que crean puede constituir ofensa de Dios.<br>Entonces yo le pregunt\u00e9:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY cu\u00e1l es el medio principal para que triunfe semejante familiaridad y ese amor y confianza?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La observancia exacta del Reglamento de la Casa.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY nada m\u00e1s?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El mejor plato en una comida es la buena cara.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras mi antiguo alumno terminaba de hablar con estas palabras, yo continu\u00e9 contemplando con verdadero disgusto el recreo y, poco a poco, me sent\u00eda oprimido por un gran cansancio que iba en aumento. Esta opresi\u00f3n lleg\u00f3 a tal punto, que no pudiendo resistir m\u00e1s, me estremec\u00ed, y despert\u00e9 a rengl\u00f3n seguido.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me encontr\u00e9 de pie junto a mi lecho. Mis piernas estaban tan hinchadas y me dol\u00edan tanto que no pod\u00eda estar de pie. Era ya muy tarde; por tanto, me fui a la cama decidido a escribir estos renglones a mis queridos hijos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo deseo no tener estos sue\u00f1os, porque me producen un cansancio enorme.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al d\u00eda siguiente, sent\u00eda a\u00fan un gran dolor en todos mis huesos y no ve\u00eda la hora de poder descansar. Pero he aqu\u00ed que, llegada la noche, apenas en el lecho, comenc\u00e9 a so\u00f1ar nuevamente.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ten\u00eda ante mi vista el patio ocupado por los muchachos que est\u00e1n actualmente en el Oratorio y junto a m\u00ed al mismo antiguo alumno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Comenc\u00e9 a preguntarle:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Lo que me has dicho se lo har\u00e9 saber a mis Salesianos, pero \u00bfqu\u00e9 debo decir a los j\u00f3venes del Oratorio?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me respondi\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Que reconozcan los trabajos que se imponen los Superiores, los maestros y los asistentes por amor a ellos, pues si no fuese por su bien no se impondr\u00edan tantos sacrificios; que recuerden que la humildad es la fuente de toda tranquilidad; que sepan soportar los defectos de los dem\u00e1s, pues la perfecci\u00f3n no se encuentra en el mundo, sino solamente en el Para\u00edso; que dejen de murmurar, pues la murmuraci\u00f3n enfr\u00eda los corazones; y, sobre todo, que procuren vivir en gracia de Dios. Quien no vive en paz con Dios, no puede tener paz consigo mismo ni con los dem\u00e1s.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfMe est\u00e1s diciendo, pues, que hay entre mis j\u00f3venes quienes no est\u00e1n en paz con Dios?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Esta es, entre otras, la primera causa del malestar reinante, a la que usted debe poner remedio y que no es necesario que yo enumere. En efecto, s\u00f3lo desconf\u00eda quien tiene secretos que ocultar, quien teme que estos secretos sean descubiertos, pues sabe que, de ponerse de manifiesto, se derivar\u00eda de ellos una gran verg\u00fcenza y no pocas desgracias. Al mismo tiempo, si el coraz\u00f3n no est\u00e1 en paz con Dios, vive angustiado, inquieto, rebelde a toda obediencia, se irrita por nada, le parece que todo marcha mal y, como \u00e9l no ama, cree que los Superiores tampoco aman.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Con todo, \u00bfno ves, querido m\u00edo, la frecuencia de confesiones y comuniones que hay en el Oratorio?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Es cierto que la frecuencia de confesiones es grande, pero lo que falta en absoluto, en much\u00edsimos j\u00f3venes que se confiesan, es la firmeza en los prop\u00f3sitos. Se confiesan, pero siempre de las mismas faltas, de las mismas ocasiones pr\u00f3ximas, de las mismas malas costumbres, de las mismas desobediencias, de las mismas negligencias en el cumplimiento de los deberes. Van as\u00ed adelante durante meses y a\u00f1os y algunos llegan hasta el final de los estudios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tales confesiones valen poco o nada; por tanto, no proporcionan la paz y, si un jovencito fuese llamado en tal estado ante el tribunal de Dios, se ver\u00eda en un aprieto.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY hay muchos de \u00e9stos en el Oratorio?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; En relaci\u00f3n con el gran n\u00famero de j\u00f3venes que hay en la casa, afortunadamente son pocos. Mira.<br>Y, al decir esto, me los se\u00f1alaba.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo los observ\u00e9 uno a uno. Pero en esos pocos vi cosas que amargaron grandemente mi coraz\u00f3n. No quiero ponerlas por escrito, pero cuando est\u00e9 de regreso quiero comunicarlas a cada uno de los interesados. Ahora os dir\u00e9 solamente que es tiempo de rezar y de tomar firmes resoluciones; de cumplir, no de palabra sino de hecho, y demostrar que los Comollo, los Domingo Savio, los Besucco y los Saccardi, viven a\u00fan entre nosotros.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por \u00faltimo, pregunt\u00e9 a aquel amigo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfTienes algo m\u00e1s que decirme?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Predica a todos, mayores y peque\u00f1os, que recuerden siempre que son hijos de Mar\u00eda Sant\u00edsima Auxiliadora. Que Ella los ha reunido aqu\u00ed para librarlos de los peligros del mundo, para que se amen como hermanos y para que den gloria a Dios y a Ella con su buena conducta; que es la Virgen quien les provee de pan y de cuanto necesitan para estudiar, obrando infinitos portentos y concediendo innumerables gracias. Que recuerden que est\u00e1n en v\u00edsperas de la fiesta de su Sant\u00edsima Madre y que, con su auxilio, debe caer la barrera de la desconfianza que el demonio ha sabido levantar entre los j\u00f3venes y los Superiores y de la cual sabe servirse para ruina de las almas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfY conseguiremos derribar esa barrera?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; S\u00ed, ciertamente, con tal de que, mayores y peque\u00f1os, est\u00e9n dispuestos a sufrir alguna peque\u00f1a mortificaci\u00f3n por amor a Mar\u00eda y pongan en pr\u00e1ctica cuanto he dicho.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto, yo continuaba observando a los jovencitos y, ante el espect\u00e1culo de los que ve\u00eda encaminarse a su perdici\u00f3n eterna, sent\u00ed tal angustia que me despert\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Querr\u00eda contaros otras muchas cosas important\u00edsimas que vi en este sue\u00f1o, pero el tiempo y las circunstancias no me lo permiten.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Concluyo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfSab\u00e9is qu\u00e9 es lo que desea de vosotros este pobre anciano que ha consumido toda su vida buscando el bien de sus queridos j\u00f3venes?<br>Nada m\u00e1s que, observadas las debidas proporciones, florezcan los d\u00edas felices del antiguo Oratorio. Las jornadas del afecto y de la confianza cristiana entre los j\u00f3venes y los Superiores; los d\u00edas del esp\u00edritu de condescendencia y de mutua tolerancia por amor a Jesucristo; los d\u00edas de los corazones abiertos a la sencillez y al candor; los d\u00edas de la caridad y de la verdadera alegr\u00eda para todos. Necesito que me consol\u00e9is haciendo renacer en m\u00ed la esperanza y prometi\u00e9ndome que har\u00e9is todo lo que deseo para el bien de vuestras almas. Vosotros no sab\u00e9is apreciar la suerte que hab\u00e9is tenido al estar recogidos en el Oratorio. Os aseguro delante de Dios que basta que un joven entre en una Casa Salesiana, para que la Sant\u00edsima Virgen lo tome en seguida bajo su celestial protecci\u00f3n. Pong\u00e1monos, pues, todos de acuerdo. La caridad de los que mandan, la caridad de los que deben obedecer, haga reinar entre nosotros el esp\u00edritu de San Francisco de Sales. \u00a1Oh, mis queridos hijos!, se acerca el tiempo en que me tendr\u00e9 que separar de vosotros y partir para mi eternidad. (Nota del secretario. Al llegar aqu\u00ed, don Bosco dej\u00f3 de dictar; sus ojos estaban llenos de l\u00e1grimas, no a causa del disgusto, sino por la inefable ternura que se reflejaba en su rostro y en sus palabras; unos instantes despu\u00e9s, continu\u00f3). Por tanto, mi mayor deseo, queridos sacerdotes, cl\u00e9rigos y j\u00f3venes, es dejaros encaminados por la senda que el Se\u00f1or desea que sig\u00e1is.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con este fin, el Padre Santo, al cual he visto el viernes nueve de mayo, os env\u00eda de todo coraz\u00f3n su bendici\u00f3n. El d\u00eda de Mar\u00eda Auxiliadora me encontrare en vuestra compa\u00f1\u00eda ante la imagen de nuestra amant\u00edsima Madre. Deseo que su fiesta se celebre con toda solemnidad y que don Jos\u00e9 Lazzero y don Segundo Marchisio se preocupen de que la alegr\u00eda reine tambi\u00e9n en el comedor. La festividad de Mar\u00eda Auxiliadora debe ser el preludio de la fiesta eterna que hemos de celebrar todos juntos un d\u00eda en el Para\u00edso.<br><br><em>Roma, 10 de mayo de 1884<br><\/em><em>Vuestro afect\u00edsimo en J. C., Juan BOSCO, Pbro.<br><\/em><br><em>(MB XVII IT, 107-114 \/ MB XVII ES, 99-105)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1884, estando en Roma, pocos d\u00edas antes de regresar a Tur\u00edn, Don Bosco tuvo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":29186,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":367,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[2566,1720,2636,1768,2198,1816,1972,1984,2032],"class_list":["post-29193","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-jovenes","tag-santos","tag-suenos","tag-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29193","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29193"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29193\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29186"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}