{"id":29069,"date":"2024-06-27T16:58:34","date_gmt":"2024-06-27T16:58:34","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=29069"},"modified":"2024-06-27T16:59:32","modified_gmt":"2024-06-27T16:59:32","slug":"el-sueno-de-los-9-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/suenos-de-don-bosco\/el-sueno-de-los-9-anos\/","title":{"rendered":"El sue\u00f1o de los 9 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>La serie de los \u201csue\u00f1os\u201d de Don Bosco comienza con el que tuvo a los nueve a\u00f1os, hacia 1824. Es uno de los m\u00e1s importantes, si no el que m\u00e1s, porque apunta a una misi\u00f3n confiada por la Providencia que se concreta en un carisma particular en la Iglesia. Seguir\u00e1n muchas otras, la mayor\u00eda de ellas recogidas en las Memorias Biogr\u00e1ficas y retomadas en otras publicaciones dedicadas a este tema. Nos proponemos presentar las m\u00e1s relevantes en varios art\u00edculos posteriores.<br><\/em><\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abCuando yo ten\u00eda unos nueve a\u00f1os, tuve un sue\u00f1o que me qued\u00f3 profundamente grabado en la mente para toda la vida. En el sue\u00f1o me pareci\u00f3 estar junto a mi casa, en un paraje bastante espacioso, donde hab\u00eda reunida una muchedumbre de chiquillos en pleno juego.<br>Unos re\u00edan, otros jugaban, muchos blasfemaban. Al o\u00edr aquellas blasfemias, me met\u00ed en medio de ellos para hacerlos callar a pu\u00f1etazos e insultos. En aquel momento apareci\u00f3 un hombre muy respetable, de varonil aspecto, noblemente vestido. Un blanco manto le cubr\u00eda de arriba abajo; pero su rostro era luminoso, tanto que no se pod\u00eda fijar en \u00e9l la mirada. Me llam\u00f3 por mi nombre y me mand\u00f3 ponerme al frente de aquellos muchachos, a\u00f1adiendo estas palabras:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; No con golpes, sino con la mansedumbre y la caridad deber\u00e1s ganarte a estos tus amigos. Ponte, pues, ahora mismo a ense\u00f1arles la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aturdido y espantado, dije que yo era un pobre muchacho ignorante, incapaz de hablar de religi\u00f3n a aquellos jovencitos. En aquel momento, los muchachos cesaron en sus ri\u00f1as, alborotos y blasfemias y rodearon al que hablaba. Sin saber casi lo que me dec\u00eda, a\u00f1ad\u00ed:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Qui\u00e9n sois para mandarme estos imposibles?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Precisamente porque esto te parece imposible, debes convertirlo en posible por la obediencia y la adquisici\u00f3n de la ciencia.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfEn d\u00f3nde? \u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 adquirir la ciencia?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Yo te dar\u00e9 la Maestra, bajo cuya disciplina podr\u00e1s llegar a ser sabio y sin la cual toda sabidur\u00eda se convierte en necedad.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Pero \u00bfqui\u00e9n sois vos que me habl\u00e1is de este modo?<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Yo soy el Hijo de aqu\u00e9lla a quien tu madre te acostumbr\u00f3 a saludar tres veces al d\u00eda.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Mi madre me dice que no me junte con los que no conozco sin su permiso; decidme, por tanto, vuestro nombre.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Mi nombre preg\u00fantaselo a mi Madre.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En aquel momento vi junto a \u00e9l una Se\u00f1ora de aspecto majestuoso, vestida con un manto que resplandec\u00eda por todas partes, como si cada uno de sus puntos fuera una estrella refulgente. La cual, vi\u00e9ndome cada vez m\u00e1s desconcertado en mis preguntas y respuestas, me indic\u00f3 que me acercase a ella, y tom\u00e1ndome bondadosamente de la mano:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Mira, me dijo. Al mirar me di cuenta de que aquellos muchachos hab\u00edan escapado, y vi en su lugar una multitud de cabritos, perros, gatos, osos y varios otros animales.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; He aqu\u00ed tu campo, he aqu\u00ed en donde debes trabajar. Hazte humilde, fuerte y robusto, y lo que veas que ocurre en estos momentos con estos animales, lo deber\u00e1s t\u00fa hacer con mis hijos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Volv\u00ed entonces la mirada y, en vez de los animales feroces, aparecieron otros tantos mansos corderillos que, haciendo fiestas al Hombre y a la Se\u00f1ora, segu\u00edan saltando y bailando a su alrededor.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En aquel momento, siempre en sue\u00f1os, me ech\u00e9 a llorar. Ped\u00ed que se me hablase de modo que pudiera comprender, pues no alcanzaba a entender qu\u00e9 quer\u00eda representar todo aquello.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces ella me puso la mano sobre la cabeza y me dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; A su debido tiempo todo lo comprender\u00e1s.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicho esto, un ruido me despert\u00f3 y desapareci\u00f3 la visi\u00f3n. Qued\u00e9 muy aturdido. Me parec\u00eda que ten\u00eda deshechas las manos por los pu\u00f1etazos que hab\u00eda dado y que me dol\u00eda la cara por las bofetadas recibidas; y despu\u00e9s, aquel personaje y aquella se\u00f1ora de tal modo llenaron mi mente, por lo dicho y o\u00eddo, que ya no pude reanudar el sue\u00f1o aquella noche.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por la ma\u00f1ana cont\u00e9 en seguida aquel sue\u00f1o; primero a mis hermanos, que se echaron a re\u00edr, y luego a mi madre y a la abuela. Cada uno lo interpretaba a su manera. Mi hermano Jos\u00e9 dec\u00eda: &#8211; T\u00fa ser\u00e1s pastor de cabras, ovejas y otros animales. Mi madre: &#8211; \u00a1Qui\u00e9n sabe si un d\u00eda ser\u00e1s sacerdote! Antonio, con dureza: &#8211; Tal vez, capit\u00e1n de bandoleros. Pero la abuela, analfabeta del todo, con ribetes de te\u00f3logo, dio la sentencia definitiva: &#8211; No hay que hacer caso de los sue\u00f1os.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo era de la opini\u00f3n de mi abuela, pero nunca pude echar en olvido aquel sue\u00f1o. Lo que expondr\u00e9 a continuaci\u00f3n dar\u00e1 explicaci\u00f3n de ello. Yo no habl\u00e9 m\u00e1s de esto, y mis parientes no le dieron la menor importancia. Pero cuando en el a\u00f1o 1858 fui a Roma para tratar con el Papa sobre la Congregaci\u00f3n salesiana, \u00e9l me hizo exponerle con detalle todas las cosas que tuvieran alguna apariencia de sobrenatural. Entonces cont\u00e9, por primera vez, el sue\u00f1o que tuve de los nueve a los diez a\u00f1os. El Papa mand\u00f3 que lo escribiera literal y detalladamente, y lo dejara para alentar a los hijos de la Congregaci\u00f3n; \u00e9sta era precisamente la finalidad de aquel viaje a Roma\u00bb.<br><em>(Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales. Juan Bosco; MB I IT, 123-125 \/ MB I ES 115-117)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La serie de los \u201csue\u00f1os\u201d de Don Bosco comienza con el que tuvo a los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":29063,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":1044,"footnotes":""},"categories":[186],"tags":[1720,1768,2198,2190,1816,1690,1960,1966,1972,1984],"class_list":["post-29069","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-suenos-de-don-bosco","tag-carisma-salesiano","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-jesus","tag-jovenes","tag-maria","tag-salesianos","tag-salvacion","tag-santos","tag-suenos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29069"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29069\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29063"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}