{"id":28983,"date":"2024-06-21T07:46:54","date_gmt":"2024-06-21T07:46:54","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=28983"},"modified":"2026-03-26T07:53:08","modified_gmt":"2026-03-26T07:53:08","slug":"el-camino-educativo-de-don-bosco-2-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/reflexiones\/el-camino-educativo-de-don-bosco-2-2\/","title":{"rendered":"El camino educativo de Don Bosco (2\/2)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/reflexiones\/el-camino-educativo-de-don-bosco-1-2\/\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><br><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong><strong>El mercado de los brazos j\u00f3venes<br><\/strong><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La \u00e9poca hist\u00f3rica en la que vivi\u00f3 Don Bosco no fue de las m\u00e1s felices. En los barrios de Tur\u00edn, el santo educador descubri\u00f3 un verdadero \u201c<em>mercado de brazos j\u00f3venes<\/em>\u201d: la ciudad estaba cada vez m\u00e1s llena de menores inhumanamente explotados.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mismo Don Bosco recuerda que los primeros muchachos a los que pudo acercarse eran \u201c<em>canteros, alba\u00f1iles, yeseros, cuadradores y otros, que ven\u00edan de pa\u00edses lejanos<\/em>\u201d. Se empleaban en todas partes, sin estar protegidos por ninguna ley. Eran \u201cvendedores ambulantes, vendedores de azufre, limpiabotas, deshollinadores, mozos de cuadra, vendedores ambulantes de hojas, tenderos en el mercado, todos chicos pobres que viv\u00edan al d\u00eda\u201d. Los ve\u00eda trepar en los andamios de los alba\u00f1iles, buscando trabajo como aprendices en los talleres, deambulando por ah\u00ed lanzando el llamado de limpiachimeneas. Los vio jugar por dinero en las esquinas: si intentaba acercarse a ellos, se apartaban recelosos y despectivos. No eran los chicos de los Becchi, en busca de cuentos o juegos de manos. Eran los \u201clobos\u201d de sus sue\u00f1os; eran los primeros efectos de una revoluci\u00f3n que conmocionar\u00eda al mundo, <em>la revoluci\u00f3n industrial<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llegaban por centenares desde peque\u00f1os pueblos de la ciudad, en busca de trabajo. No encuentran m\u00e1s que lugares miserables, en los que se hacina toda la familia, sin aire, sin luz, f\u00e9tidos por la humedad y los desag\u00fces de las alcantarillas. En las f\u00e1bricas y talleres, ninguna medida higi\u00e9nica, ninguna reglamentaci\u00f3n salvo las impuestas por el amo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Escapar de la pobreza del campo a la ciudad significaba tambi\u00e9n aceptar salarios de miseria o adaptarse a un nivel de vida arriesgado para tener algo que ganar. Hasta 1886 no lleg\u00f3 una primera ley, gracias tambi\u00e9n al celo del sacerdote de los artesanos, que regulaba de alguna manera el trabajo de los menores. En las obras en construcci\u00f3n, Don Bosco ve\u00eda \u201c<em>ni\u00f1os de ocho a doce a\u00f1os, lejos de su patria, al servicio de los alba\u00f1iles, pasando el d\u00eda subiendo y bajando por los puentes inseguros, al sol, al viento, subiendo las empinadas escaleras cargadas de cal, de ladrillos, sin otra ayuda educativa que rudas divagaciones o palizas<\/em>\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco traza r\u00e1pidamente la l\u00ednea. Esos chicos necesitan una escuela y un trabajo que les abran un futuro m\u00e1s seguro: necesitan ser chicos, ante todo, vivir la exuberancia de su edad, sin abatirse en las aceras y abarrotar las c\u00e1rceles. La realidad social de nuestro tiempo parece resonar con la de ayer: otros inmigrantes, otros rostros llaman como un r\u00edo desbordado a las puertas de nuestras conciencias.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco fue un educador dotado de intuici\u00f3n, de sentido pr\u00e1ctico, reacio a las soluciones de mesa, a las metodolog\u00edas abstrusas y a los proyectos abstractos. La p\u00e1gina educativa la escribe el santo con su vida, ante su pluma. Es la forma m\u00e1s convincente de hacer cre\u00edble un sistema educativo. Para hacer frente a la injusticia, a la explotaci\u00f3n moral y material de los menores, crea escuelas, organiza talleres artesanales de todo tipo, inventa y promueve iniciativas contractuales para proteger a los ni\u00f1os, estimula las conciencias con propuestas cualificadas de formaci\u00f3n para el trabajo. A la vac\u00eda pol\u00edtica de palacio y a las manifestaciones instrumentales de la plaza responde con estructuras de acogida eficaces, servicios sociales innovadores, objeto de estima y admiraci\u00f3n incluso de los anticlericales m\u00e1s ardientes de la \u00e9poca. Y la historia de hoy no es tan diferente de la de ayer; es m\u00e1s, la historia lleva el vestido que sus sastres confeccionan con sus propias manos e ideas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco crey\u00f3 en el muchacho, apost\u00f3 por sus capacidades, fueran pocas o muchas, visibles u ocultas. Amigo de tantos chicos de la calle, supo leer en sus corazones el potencial oculto de bondad. Era capaz de escarbar en la vida de cada uno y sacar recursos preciosos para adaptar el vestido a la dignidad de sus j\u00f3venes amigos. Una pedagog\u00eda que no toca la esencia de la persona y no sabe conjugar los valores eternos de cada criatura, al margen de toda l\u00f3gica hist\u00f3rica y cultural, corre el riesgo de intervenir sobre personas abstractas o s\u00f3lo en la superficie.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El impacto en el territorio de su tiempo estaba determinado. Mir\u00f3 a su alrededor, a todas partes: vio y cre\u00f3 lo imposible para realizar sus santas utop\u00edas. Entr\u00f3 en contacto con las realidades extremas de la desviaci\u00f3n juvenil. Entr\u00f3 en las c\u00e1rceles: pudo mirar dentro de esta lacra con valent\u00eda y esp\u00edritu sacerdotal. Fue una experiencia que le marc\u00f3 profundamente. Se acerc\u00f3 a los males de la ciudad con una participaci\u00f3n viva y conmovida: era consciente de la existencia de tantos j\u00f3venes que esperaban que alguien se ocupara de ellos. Vio con el coraz\u00f3n y la mente sus traumas humanos, incluso llor\u00f3, pero no se detuvo ante los barrotes; consigui\u00f3 gritar con la fuerza de su coraz\u00f3n, a los que conoci\u00f3, que la c\u00e1rcel no es el hogar que hay que recibir como regalo de la vida, sino que hay otra forma de vivir la vida. Lo grit\u00f3 con opciones concretas a las voces que sal\u00edan de las celdas insalubres, y con gestos de cercan\u00eda a la multitud de chicos sembrados en las calles, cegados por la ignorancia y congelados por la indiferencia de la gente. Fue la insistencia de toda una vida: evitar que tantos acabaran entre rejas o colgados de la horca. Ni siquiera es concebible que su Sistema Preventivo no tuviera relaci\u00f3n con esta amarga e impactante experiencia juvenil. Aunque quisiera, nunca podr\u00eda haber olvidado aquella \u00faltima noche pasada junto a un joven condenado a la horca, ni la escolta de los condenados a muerte y el desmayo ante la horca. \u00bfC\u00f3mo es concebible que su coraz\u00f3n no tuviera una reacci\u00f3n, al pasar entre la gente, tal vez petulante, tal vez compadecida, y ver una vida joven apagada por la l\u00f3gica humana, que ajusta cuentas con los que han acabado en un barranco y no se agachan para tenderles una mano para sacarlos? El campesino de los Becchi, con un coraz\u00f3n tan grande como la arena del mar, era una mano siempre tendida hacia la juventud pobre y abandonada.<br><br><strong>Valioso legado<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todo hombre deja siempre una huella de su paso por la tierra. Don Bosco ha dejado a la historia la encarnaci\u00f3n de un m\u00e9todo educativo que es tambi\u00e9n una espiritualidad, fruto de una sabidur\u00eda educativa experimentada en el trabajo cotidiano, al lado de los j\u00f3venes. \u00a1Se ha escrito mucho sobre esta preciosa herencia!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El campo educativo es hoy tan complejo como siempre, porque se mueve en un tejido cultural desarticulado. Existe un ampl\u00edsimo pluralismo metodol\u00f3gico de intervenciones operativas, tanto sociales como pol\u00edticas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El educador se enfrenta a situaciones dif\u00edciles de descifrar y a menudo contradictorias, con modelos a veces permisivos, a veces autoritarios. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00a1Ay del educador inseguro, frenado por la duda! Quien educa no puede vivir indeciso y perplejo, transitando entre \u201cpor aqu\u00ed o por all\u00e1\u201d. Educar en una sociedad fragmentada no es f\u00e1cil. Con una gran clase de marginados, dividida en tantos fragmentos, no es f\u00e1cil arrojar luz; prevalece lo subjetivo, el inter\u00e9s propio, la tendencia a refugiarse en ideales ef\u00edmeros y transitorios. De los a\u00f1os en que prevalec\u00eda la tendencia al protagonismo, hemos pasado al rechazo o al desinter\u00e9s por la vida p\u00fablica, por la pol\u00edtica: poca participaci\u00f3n, poco deseo de implicaci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la ausencia de un centro que proporcione puntos de referencia estables, se a\u00f1ade la ausencia de un fundamento de certezas, que d\u00e9 a los j\u00f3venes la voluntad de vivir y el amor al servicio de los dem\u00e1s.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y sin embargo, en este mundo de hegemon\u00edas provisionales, carente de una cultura unitaria, con elementos heterog\u00e9neos y aislados, surgen nuevas necesidades: una mejor calidad de vida, unas relaciones humanas m\u00e1s constructivas, la afirmaci\u00f3n de una solidaridad centrada en el voluntariado. Surgen necesidades de nuevos espacios abiertos de di\u00e1logo y encuentro: los j\u00f3venes deciden c\u00f3mo, d\u00f3nde y qu\u00e9 decirse.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la era de la bio\u00e9tica, del control remoto, de la b\u00fasqueda de las cosas bellas y sencillas de la tierra, buscamos un nuevo rostro de la pedagog\u00eda. Es la pedagog\u00eda que se viste de acogida, de disponibilidad, de esp\u00edritu de familia, que genera confianza, alegr\u00eda, optimismo, simpat\u00eda, que abre horizontes propositivos de esperanza, que busca los medios y los caminos para trabajar la novedad de la vida. Es la pedagog\u00eda del coraz\u00f3n humano, la herencia m\u00e1s preciosa que Don Bosco dej\u00f3 a la sociedad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sobre este tejido, abierto y sensible a la prevenci\u00f3n, debe construirse con valor y voluntad un futuro mejor para los muchachos <em>perturbados<\/em> de hoy. Siempre es posible hacer presente la intervenci\u00f3n pedag\u00f3gica de Don Bosco, porque se fundamenta en la esencia natural de todo ser humano. Son los criterios de la raz\u00f3n, la religi\u00f3n y la bondad: el trinomio sobre el que tantos j\u00f3venes se han formado \u201ccomo honrados ciudadanos y buenos cristianos\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No es un m\u00e9todo de estudio, repetimos, sino una forma de vida, la adhesi\u00f3n a un esp\u00edritu, que contiene valores nacidos y madurados con el hombre, creado a imagen y semejanza del Creador. La extraordinaria predilecci\u00f3n por los j\u00f3venes, el profundo respeto por su persona y su libertad, la preocupaci\u00f3n por conjugar las necesidades materiales con las del esp\u00edritu, la paciencia para vivir los ritmos de crecimiento o cambio del muchacho como sujeto activo, no pasivo, de todo proceso educativo, son la s\u00edntesis de esta \u201cpreciosa herencia\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y hay otro aspecto. Hay una cuenta abierta con la sociedad: los j\u00f3venes del futuro exigen un Don Bosco \u201c<em>universal<\/em>\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de los m\u00e1rgenes de su familia apost\u00f3lica. \u00a1Cu\u00e1ntos de nuestros j\u00f3venes no han o\u00eddo hablar nunca de Don Bosco!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es urgente relanzar su mensaje, que sigue vivo: si prescindimos de este proceso natural de reactualizaci\u00f3n, corremos tambi\u00e9n el riesgo de matar los signos positivos presentes en la cultura actual que, aunque con sensibilidades diferentes y objetivos y motivaciones opuestos, tiene en el coraz\u00f3n la promoci\u00f3n humana del joven.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La pedagog\u00eda de Don Bosco, antes de traducirse en documentos reflexivos, en escritos sistem\u00e1ticos tom\u00f3 el rostro de los much\u00edsimos j\u00f3venes que educ\u00f3. Cada p\u00e1gina de su sistema educativo tiene un nombre, un hecho, un logro, tal vez incluso fracasos. \u00bfEl secreto de su santidad? \u00a1Los j\u00f3venes! \u201cPor vosotros estudio, por vosotros trabajo, por vosotros estoy dispuesto a dar la vida\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A los j\u00f3venes sin amor, Don Bosco les devolv\u00eda el amor. A los j\u00f3venes sin familia, porque no exist\u00eda o estaba f\u00edsica y espiritualmente alejada de ellos, Don Bosco procuraba construir o reconstruir el ambiente y el clima de la familia. Hombre dotado de una profunda voluntad de mejora a trav\u00e9s del cambio continuo, Don Bosco se dej\u00f3 guiar por la certeza de que todos los j\u00f3venes, en la pr\u00e1ctica, pod\u00edan llegar a ser mejores. La semilla de la bondad, la posibilidad del \u00e9xito estaba en cada joven; s\u00f3lo hac\u00eda falta encontrar el camino: \u201cSe tom\u00f3 muy a pecho el destino de miles de peque\u00f1os vagabundos, ladrones por abandono o miseria, chicos y chicas hambrientos y sin hogar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aquellos a los que la sociedad pon\u00eda en los m\u00e1rgenes, para Don Bosco estaban en primer lugar; eran el objeto de su fe. Los j\u00f3venes rechazados por la sociedad representaban incluso su gloria; era el reto en un momento hist\u00f3rico en el cual la atenci\u00f3n y los cuidados educativos de la sociedad y de los organismos estaban dirigidos a los chicos de bien, de modo correcto, incluso lo m\u00e1s correctamente posible<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco percibi\u00f3 el poder del amor del educador. No le preocupaba en absoluto adaptarse y conformarse a los sistemas, m\u00e9todos y conceptos pedag\u00f3gicos en uso en su \u00e9poca. Era un enemigo abierto de una educaci\u00f3n que destacaba la autoridad por encima de todo, que predicaba una relaci\u00f3n fr\u00eda y desapegada entre educadores y alumnos. La violencia castigaba moment\u00e1neamente a los viciosos, pero no curaba a los viciosos. Por eso no aceptaba ni permit\u00eda nunca los castigos \u201cejemplares\u201d, que supuestamente ten\u00edan un efecto preventivo, infundiendo miedo, ansiedad y angustia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Comprend\u00eda que ninguna educaci\u00f3n era posible sin ganarse el coraz\u00f3n del joven; el suyo era un m\u00e9todo educativo que conduc\u00eda al consentimiento, a la participaci\u00f3n del joven. Estaba convencido de que ning\u00fan esfuerzo pedag\u00f3gico dar\u00eda fruto mientras no encontrara su fundamento en toda la disposici\u00f3n a escuchar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay una caracter\u00edstica que concierne al \u00e1mbito en el que se desarrolla la educaci\u00f3n y que es t\u00edpica de la pedagog\u00eda de Don Bosco: la creaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de una \u201calegr\u00eda\u201d, por la que cada d\u00eda se convierte en una fiesta. Una alegr\u00eda que s\u00f3lo existe, y no podr\u00eda ser de otro modo, en virtud de la actividad creadora, que excluye todo aburrimiento, toda sensaci\u00f3n de cansancio por no saber c\u00f3mo ocupar el tiempo. En este campo, Don Bosco pose\u00eda una inventiva y una habilidad que le permit\u00edan, con extraordinaria destreza, no s\u00f3lo entretener, sino atraer hacia s\u00ed a los j\u00f3venes mediante juegos, recitaciones, canciones, paseos: el \u00e1mbito de la alegr\u00eda representaba un pasaje obligado para su pedagog\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los j\u00f3venes, por supuesto, tienen que descubrir d\u00f3nde est\u00e1 su error, y para ello necesitan la ayuda del educador, incluso mediante la desaprobaci\u00f3n, pero \u00e9sta no tiene por qu\u00e9 ir acompa\u00f1ada de violencia. La desaprobaci\u00f3n es un llamamiento a la conciencia. El educador debe ser el gu\u00eda de los valores, no de su propia persona. En la intervenci\u00f3n educativa, un v\u00ednculo excesivamente fuerte del alumno con la persona del educador puede amenazar el efecto favorable de la actividad educativa del educador; f\u00e1cilmente puede surgir un mito, generado por la emotividad, hasta el punto de convertirlo en un ideal absolutizado. Los j\u00f3venes no deben estar dispuestos a hacer nuestra voluntad: deben aprender a hacer lo que es correcto y significativo para su crecimiento humano y existencial. El educador trabaja para el futuro, pero no puede trabajar sobre el futuro; debe aceptar, por tanto, estar continuamente expuesto a la revisi\u00f3n de su trabajo, de sus metodolog\u00edas y, sobre todo, debe preocuparse continuamente por descubrir cada vez m\u00e1s profundamente la realidad del educando, para intervenir en el momento oportuno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco sol\u00eda decir: \u201c<em>no basta con que el primer c\u00edrculo, es decir, la familia, est\u00e9 sano, es necesario tambi\u00e9n que ese segundo c\u00edrculo, inevitable, que est\u00e1 formado por los amigos del muchacho, est\u00e9 sano. Empieza por decirle que hay una gran diferencia entre compa\u00f1eros y amigos. A los compa\u00f1eros no los puede elegir; los encuentra en el pupitre del colegio y en el lugar de trabajo o en las reuniones. A los amigos, en cambio, puede y debe elegirlos&#8230;. No obstaculices la vivacidad natural del muchacho y no le llames malo porque no se queda quieto<\/em>\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero esto no basta; el juego y el movimiento pueden ocupar una buena parte, pero no toda la vida del ni\u00f1o. El coraz\u00f3n necesita su propio alimento, necesita amar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u201cUn d\u00eda, tras una serie de consideraciones sobre Don Bosco, invit\u00e9 a los chicos de nuestro centro a expresar con un dibujo, con una palabra, con un gesto la imagen que se hab\u00edan hecho del Santo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunos reprodujeron la figura del sacerdote rodeado de chicos. Otro dibuj\u00f3 una barra: la cara de un chico estaba esbozada en el interior, mientras que desde el exterior una mano intentaba forzar un cerrojo. Otro, tras un largo silencio, dibuj\u00f3 dos manos entrelazadas. Un tercero dibuj\u00f3 corazones de formas variadas y en el centro un medio busto de Don Bosco, con montones y montones de manos tocando esos corazones. Un \u00faltimo escribi\u00f3 una sola palabra: \u00a1padre! La mayor\u00eda de estos chicos no conocen a Don Bosco\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u201cHac\u00eda tiempo que so\u00f1aba con acompa\u00f1arles a Tur\u00edn: las circunstancias no siempre nos hab\u00edan sido favorables. Tras varios intentos infructuosos, hab\u00edamos conseguido reunir a un grupo de ocho chicos, todos con condenas penales. A dos chicos se les hab\u00eda permitido salir de la c\u00e1rcel durante cuatro d\u00edas, tres estaban bajo arresto domiciliario, los dem\u00e1s estaban sujetos a diversas prescripciones.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ojal\u00e1 tuviera la pluma de un artista para describir las emociones que le\u00ed en sus ojos mientras escuchaban la historia de sus compa\u00f1eros ayudados por Don Bosco. Deambulaban por aquellos lugares benditos como si revivieran sus historias. En los aposentos del Santo segu\u00edan la Santa Misa con un recogimiento conmovedor. Los veo cansados, apoyando la cabeza en la urna de Don Bosco, contemplando su cuerpo, susurrando oraciones. Lo que dijeron, lo que Don Bosco dijo a aquellos muchachos nunca lo sabr\u00e9. Con ellos disfrut\u00e9 de la alegr\u00eda de mi propia vocaci\u00f3n\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Don Bosco encontramos una sabidur\u00eda suprema al centrarse en la vida concreta de cada chico o joven que encontraba: su vida se convert\u00eda en su vida, sus sufrimientos se convert\u00edan en sus sufrimientos. No descansaba hasta haberles ayudado. Los chicos que entraban en contacto con Don Bosco se sent\u00edan sus amigos, sent\u00edan que estaba a su lado, percib\u00edan su presencia, saboreaban su afecto. Esto les hizo sentirse seguros, menos solos: para los que viven en los m\u00e1rgenes, \u00e9ste es el mayor apoyo que pueden recibir.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En un manual de primaria, amarillento y desgastado por los a\u00f1os, le\u00ed unas frases, escritas con tinta, al pie de la historia del malabarista Becchi. Quienes las hab\u00edan escrito era la primera vez que o\u00edan hablar de Juan Bosco: \u201cS\u00f3lo Dios, su Palabra, es la regla y la gu\u00eda inmortal de nuestro comportamiento y nuestras acciones. Dios est\u00e1 ah\u00ed a pesar de las guerras. La tierra a pesar del odio sigue d\u00e1ndonos pan para vivir&#8217;.<br><br><br><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 P. Alfonso Alfano, sdb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) El mercado de los brazos j\u00f3venes\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La \u00e9poca hist\u00f3rica en la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":28962,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":22,"footnotes":""},"categories":[468],"tags":[1720,1768,2198,1816,1948,1966,2620],"class_list":["post-28983","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones","tag-carisma-salesiano","tag-don-bosco","tag-educacion","tag-jovenes","tag-ninos","tag-salvacion","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28983","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28983"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28983\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51628,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28983\/revisions\/51628"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28983"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28983"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28983"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}