{"id":28900,"date":"2024-06-18T10:30:51","date_gmt":"2024-06-18T10:30:51","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=28900"},"modified":"2024-06-18T10:31:36","modified_gmt":"2024-06-18T10:31:36","slug":"don-bosco-y-la-consolata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/don-bosco-y-la-consolata\/","title":{"rendered":"Don Bosco y \u201cla Consolata\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El pil\u00f3n m\u00e1s antiguo de la zona de Becchi parece datar de 1700. Se erigi\u00f3 en el fondo de la llanura, hacia el \u201cMainito\u201d, donde se reun\u00edan las familias que viv\u00edan en la antigua \u201cScaiota\u201d. Luego se convirti\u00f3 en una granja salesiana, que ahora ha sido renovada y convertida en una casa juvenil que acoge a grupos de j\u00f3venes peregrinos al Templo y a la Casa de Don Bosco.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este es el pilar de la Consolata, con una estatua de la Virgen Consoladora de los Afligidos, siempre honrada con flores campestres tra\u00eddas por los devotos. Juan Bosco debi\u00f3 de pasar muchas veces junto a ese pilar, quit\u00e1ndose el sombrero y murmurando un Ave Mar\u00eda, como le hab\u00eda ense\u00f1ado su madre.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1958, los Salesianos restauraron el antiguo pilar y, con un solemne oficio religioso, lo inauguraron al culto renovado de la comunidad y de la poblaci\u00f3n, seg\u00fan consta en la Cr\u00f3nica de ese a\u00f1o conservada en los archivos del Instituto \u201cBernardi Semeria\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquella estatua de la Consolata pudo ser, por tanto, la primera imagen de Mar\u00eda Sant\u00edsima que Don Bosco vener\u00f3 en su infancia en su casa.<br><br><strong>En la \u201cConsolata\u201d de Tur\u00edn<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya como estudiante y seminarista en Chieri, Don Bosco debi\u00f3 de ir a Tur\u00edn para venerar a la Virgen Consoladora (MB I, 267-68). Pero es seguro que, como nuevo sacerdote, celebr\u00f3 su segunda Santa Misa precisamente en el Santuario de la Consolata \u201cpara agradecer -como escribi\u00f3- a la Gran Virgen Mar\u00eda los innumerables favores que me hab\u00eda obtenido de su Divino Hijo Jes\u00fas\u201d (MO 115).<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los tiempos del Oratorio errante y sin morada fija, Don Bosco iba con sus muchachos a alguna iglesia de Tur\u00edn para la Misa dominical, y la mayor\u00eda de las veces iban a la Consolata (MB II, 248; 346).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el mes de mayo de 1846-47, para agradecer a la Virgen Consoladora el haberles dado por fin un hogar estable, llev\u00f3 all\u00ed a sus j\u00f3venes a hacer la Santa Comuni\u00f3n, mientras los buenos Padres Oblatos de la Virgen Mar\u00eda, que oficiaban en el Santuario, se prestaban a confesarlos (MB II, 430).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando, en el verano de 1846, Don Bosco cay\u00f3 gravemente enfermo, sus muchachos no s\u00f3lo mostraron su dolor con l\u00e1grimas, sino que, temiendo que los medios humanos no bastaran para su curaci\u00f3n, se turnaban de la ma\u00f1ana a la noche en el Santuario de la Consolata para rogar a Mar\u00eda Sant\u00edsima que preservara a su amigo y padre enfermo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hubo quien incluso hizo votos infantiles y quien ayun\u00f3 a pan y agua para que la Virgen les escuchara. Fueron escuchados y Don Bosco prometi\u00f3 a Dios que hasta su \u00faltimo aliento ser\u00eda para ellos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las visitas de Don Bosco y sus muchachos a la Consolata continuaron. Invitado una vez a cantar una misa en el santuario con sus j\u00f3venes, lleg\u00f3 a la hora convenida con la improvisada \u201cSchola cantorum\u201d, llevando consigo la partitura de una \u00abmisa\u00bb que hab\u00eda compuesto para la ocasi\u00f3n.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El organista del santuario era el famoso maestro Bodoira, a quien Don Bosco invit\u00f3 al \u00f3rgano. \u00c9ste ni siquiera ech\u00f3 un vistazo a la partitura de Don Bosco, pero cuando se dispon\u00eda a tocar la m\u00fasica, no la entendi\u00f3 en absoluto y, abandonando enfadado el puesto de organista, se march\u00f3.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco se sent\u00f3 entonces al \u00f3rgano y acompa\u00f1\u00f3 la Misa siguiendo su composici\u00f3n tachonada de signos que s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda entender. Los j\u00f3venes, que antes se hab\u00edan perdido ante las notas del famoso organista, continuaron hasta el final sin indicaci\u00f3n alguna y sus voces plateadas atrajeron la admiraci\u00f3n y la simpat\u00eda de todos los fieles presentes en el oficio (MB III, 148).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde 1848 hasta 1854, Don Bosco acompa\u00f1\u00f3 a sus muchachos en procesi\u00f3n por las calles de Tur\u00edn hasta la Consolata. Sus j\u00f3venes cantaban alabanzas a la Virgen a lo largo del camino y luego participaban en la Santa Misa que \u00e9l celebraba.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando muri\u00f3 Mam\u00e1 Margarita, el 25 de noviembre de 1856, Don Bosco fue aquella ma\u00f1ana a celebrar la Santa Misa de sufragio en la capilla subterr\u00e1nea del Santuario de la Consolata, deteni\u00e9ndose a rezar largamente ante la imagen de Mar\u00eda la Consoladora, rog\u00e1ndole que fuera madre para \u00e9l y sus hijos. Y Mar\u00eda cumpli\u00f3 sus plegarias (MB V, 566).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el Santuario de la Consolata, Don Bosco no s\u00f3lo tuvo ocasi\u00f3n de celebrar varias veces la Santa Misa, sino que un d\u00eda tambi\u00e9n quiso servirla. Al entrar en el santuario para hacer una visita, oy\u00f3 la se\u00f1al de comienzo de la Misa y se dio cuenta de que faltaba el ministrante. Se levant\u00f3, fue a la sacrist\u00eda, cogi\u00f3 el misal y sirvi\u00f3 la Misa con devoci\u00f3n (MB VII, 86).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la asistencia de Don Bosco al Santuario nunca ces\u00f3, especialmente con ocasi\u00f3n de la Novena y de la Fiesta de la Consolata.<br><br><strong>Estatuilla de la Consolata en la Capilla Pinardi<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El 2 de septiembre de 1847 Don Bosco compr\u00f3 por el precio de 27 liras una estatuilla de Mar\u00eda Consoladora coloc\u00e1ndola en la Capilla Pinardi.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1856, cuando la Capilla estaba siendo demolida, don Francisco Giacomelli, compa\u00f1ero de seminario y gran amigo de Don Bosco, deseando conservar para s\u00ed lo que \u00e9l llamaba el monumento m\u00e1s distinguido de la fundaci\u00f3n del Oratorio, se llev\u00f3 la estatuilla a Avigliana, a su casa paterna.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1882, su hermana hizo construir en la casa un pilar con un nicho y coloc\u00f3 all\u00ed la preciosa reliquia.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando los Salesianos supieron, tras la extinci\u00f3n de la familia Giacomelli, de la existencia del pilar en Avigliana, consiguieron recuperar la antigua estatuilla, que el 12 de abril de 1929 volvi\u00f3 al Oratorio de Tur\u00edn despu\u00e9s de 73 a\u00f1os desde el d\u00eda en que Don Giacomelli la hab\u00eda retirado de la primera capilla (E. GIRAUDI, L&#8217;Oratorio di Don Bosco, Tur\u00edn, SEI, 1935, p. 89-90).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy la hist\u00f3rica estatuilla sigue siendo el \u00fanico recuerdo del pasado en la nueva capilla Pinardi, constituyendo su tesoro m\u00e1s querido y preciado.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco, que difundi\u00f3 por todo el mundo el culto a Mar\u00eda Auxiliadora, nunca olvid\u00f3 su primera devoci\u00f3n a la Virgen, venerada desde su infancia en el pilar de Becchi, bajo la efigie de la \u201cConsolata\u201d. Cuando lleg\u00f3 a Tur\u00edn como joven sacerdote diocesano, durante el per\u00edodo heroico de su \u201cOratorio\u201d, recibi\u00f3 de la Virgen Consoladora en su Santuario luz y consejo, valor y consuelo para la misi\u00f3n que el Se\u00f1or le hab\u00eda confiado.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso tambi\u00e9n es considerado con pleno t\u00edtulo uno de los santos de Turineses.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El pil\u00f3n m\u00e1s antiguo de la zona de Becchi parece datar de 1700. 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