{"id":28509,"date":"2024-05-25T20:26:51","date_gmt":"2024-05-25T20:26:51","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=28509"},"modified":"2024-05-26T14:48:32","modified_gmt":"2024-05-26T14:48:32","slug":"san-francisco-de-sales-estudiante-universitario-en-padua-1-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/san-francisco-de-sales-estudiante-universitario-en-padua-1-2\/","title":{"rendered":"San Francisco de Sales estudiante universitario en Padua (1\/2)"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco fue a Padua, ciudad perteneciente a la Rep\u00fablica de Venecia, en octubre de 1588, acompa\u00f1ado de su hermano cadete Gallois, un ni\u00f1o de doce a\u00f1os que estudiar\u00e1 con los jesuitas, y de su fiel tutor, don D\u00e9age. A finales del siglo XVI, la facultad de Derecho de la Universidad de Padua gozaba de una extraordinaria reputaci\u00f3n, que superaba incluso a la del famoso Studium de Bolonia. Cuando pronunci\u00f3 su Discurso de acci\u00f3n de gracias tras su promoci\u00f3n a doctor, Francisco de Sales teji\u00f3 sus elogios en forma ditir\u00e1mbica:<br><br><em>Hasta ese momento, yo no hab\u00eda dedicado ning\u00fan trabajo a la santa y sagrada ciencia de la ley: pero cuando, despu\u00e9s, decid\u00ed comprometerme a tal estudio, no tuve absolutamente ninguna necesidad de buscar a donde dirigirme o a donde ir; este colegio de Padua inmediatamente me atrajo por su celebridad y, bajo los auspicios m\u00e1s favorables, de hecho, en ese momento, ten\u00eda doctores y lectores como nunca hab\u00eda tenido y nunca m\u00e1s tendr\u00e9 mayores<\/em>.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diga lo que diga, lo cierto es que la decisi\u00f3n de estudiar Derecho no parti\u00f3 de \u00e9l, sino que le fue impuesta por su padre. Otras razones podr\u00edan haber jugado a favor de Padua, a saber, la necesidad que el Senado de un Estado biling\u00fce ten\u00eda de magistrados con una doble cultura, francesa e italiana.<br><br><strong>En la patria del humanismo<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cruzando los Alpes por primera vez, Francisco de Sales puso un pie en la patria del humanismo. En Padua, no s\u00f3lo pudo admirar los palacios y las iglesias, especialmente la bas\u00edlica de San Antonio, sino tambi\u00e9n los frescos de Giotto, los bronces de Donatello, las pinturas de Mantegna y los frescos de Tiziano. Su estancia en la pen\u00ednsula italiana tambi\u00e9n le permiti\u00f3 conocer varias ciudades de arte, en particular, Venecia, Mil\u00e1n y Tur\u00edn.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el plano literario, no pod\u00eda dejar de estar en contacto con algunas de las producciones m\u00e1s famosas. \u00bfTuvo en sus manos la <em>Divina Comedia<\/em> de Dante Alighieri, los poemas de Petrarca, precursor del humanismo y primer poeta de su \u00e9poca, las novelas de Boccaccio, fundador de la prosa italiana, el <em>Orlando furioso<\/em> de Ariosto, o la <em>Gerusalemme liberata<\/em> de Tasso? Su preferencia era la literatura espiritual, en particular la lectura reflexiva del <em>Combate espiritual<\/em> de Lorenzo Scupoli. Reconoc\u00eda modestamente: \u201cNo creo hablar un italiano perfecto\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Padua, Francisco tuvo la suerte de conocer a un distinguido jesuita en la persona del padre Antonio Possevino. Este \u201chumanista errante de vida \u00e9pica\u201d, al que el Papa hab\u00eda encargado misiones diplom\u00e1ticas en Suecia, Dinamarca, Rusia, Polonia y Francia, hab\u00eda fijado su residencia permanente en Padua poco antes de la llegada de Francisco. Se convirti\u00f3 en su director espiritual y gu\u00eda en sus estudios y conocimiento del mundo.<br><br><br><strong>La Universidad de Padua<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fundada en 1222, la Universidad de Padua era la m\u00e1s antigua de Italia despu\u00e9s de Bolonia, de la que era una rama. En ella se ense\u00f1aba con \u00e9xito no s\u00f3lo derecho, considerado como la <em>scientia scientiarum<\/em>, sino tambi\u00e9n teolog\u00eda, filosof\u00eda y medicina. Los cerca de 1.500 estudiantes proced\u00edan de toda Europa y no todos eran cat\u00f3licos, lo que a veces generaba inquietud y malestar.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las peleas eran frecuentes, a veces sangrientas. Uno de los juegos peligrosos preferidos era la \u201ccaza paduana\u201d. Francisco de Sales contar\u00eda un d\u00eda a un amigo, Jean-Pierre Camus, \u201cque un estudiante, tras golpear con una espada a un desconocido, se refugi\u00f3 con una mujer de la que descubri\u00f3 que era la madre del joven al que acababa de asesinar\u201d. \u00c9l mismo, que no circulaba sin espada, se vio un d\u00eda envuelto en una pelea por compa\u00f1eros de estudios, que juzgaron su mansedumbre como una forma de cobard\u00eda.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Profesores y alumnos apreciaban por igual el proverbial <em>patavinam<\/em><em>libertatem<\/em>, que, adem\u00e1s de cultivarse en la b\u00fasqueda intelectual, incitaba a un buen n\u00famero de estudiantes a \u201crevolotear\u201d entreg\u00e1ndose a la buena vida. Ni siquiera los disc\u00edpulos m\u00e1s cercanos a Francisco eran modelos de virtud. La viuda de uno de ellos contar\u00eda m\u00e1s tarde, en su pintoresco lenguaje, c\u00f3mo su futuro marido hab\u00eda montado una farsa de mal gusto con algunos c\u00f3mplices, destinada a arrojar a Francisco en brazos de una \u201cmiserable prostituta\u201d.<br><br><strong>El estudio del derecho<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obedeciendo a su padre, Francisco se dedic\u00f3 con valent\u00eda al estudio del derecho civil, al que quiso a\u00f1adir el del derecho eclesi\u00e1stico, que le convertir\u00eda en un futuro doctor <em>in<\/em><em>utroque<\/em><em>jure<\/em>. El estudio del derecho implicaba tambi\u00e9n el de la jurisprudencia, que es \u201cla ciencia por medio de la cual se administra el derecho\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El estudio se centraba en las fuentes del derecho, es decir, el antiguo derecho romano, recogido e interpretado en el siglo VI por los juristas del emperador Justiniano. A lo largo de su vida, recordar\u00eda la definici\u00f3n de justicia, le\u00edda al principio del <em>Digesto<\/em>: \u201cvoluntad perpetua, firme y constante de dar a cada uno lo que le pertenece\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Examinando los cuadernos de Francisco, podemos identificar algunas de sus reacciones ante ciertas leyes. Est\u00e1 totalmente de acuerdo con el t\u00edtulo del C\u00f3digo que abre la serie de leyes: <em>De la Soberana Trinidad y de la Fe Cat\u00f3lica<\/em>, y con la defensa que sigue inmediatamente: <em>Que no se permita a nadie discutirlas en p\u00fablico<\/em>. \u201cEste t\u00edtulo, as\u00ed escrib\u00eda, es precioso, yo dir\u00eda sublime, y digno de ser le\u00eddo a menudo contra los reformadores, sabihondos y pol\u00edticos\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La educaci\u00f3n legal de Francisco de Sales descansaba sobre una base que parec\u00eda incuestionable en aquella \u00e9poca. Para los cat\u00f3licos de su tiempo, \u201ctolerar\u201d el protestantismo no pod\u00eda tener otro significado que el de ser c\u00f3mplices del error; de ah\u00ed la necesidad de combatirlo y por todos los medios, incluidos los previstos por la ley vigente. En ning\u00fan caso hab\u00eda que resignarse a la presencia de la herej\u00eda, que aparec\u00eda no s\u00f3lo como un error en el plano de la fe, sino tambi\u00e9n como una fuente de divisi\u00f3n y de perturbaci\u00f3n en la Cristiandad. En el af\u00e1n de sus veinte a\u00f1os, Francisco de Sales compart\u00eda este punto de vista.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero este af\u00e1n tambi\u00e9n ten\u00eda rienda suelta sobre aquellos que favorec\u00edan la injusticia y la persecuci\u00f3n, ya que, con respecto al T\u00edtulo XXVI del Libro III, escribi\u00f3: \u201cEs tan preciosa como el oro y digna de ser escrita en letras may\u00fasculas la novena ley, que dice: Que los parientes del pr\u00edncipe sean castigados con fuego si persiguen a los habitantes de las provincias\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M\u00e1s tarde, Francisco apelar\u00eda al que designaba como \u201cnuestro Justiniano\u201d para denunciar la lentitud de la justicia por parte del juez, que \u201cse excusa invocando mil razones de costumbre, estilo, teor\u00eda, pr\u00e1ctica y prudencia\u201d. En sus lecciones sobre derecho eclesi\u00e1stico, estudi\u00f3 la colecci\u00f3n de leyes que utilizar\u00eda m\u00e1s tarde, en particular las del canonista medieval Gratianus, entre otras cosas para demostrar que el obispo de Roma es el \u201cverdadero sucesor de San Pedro y cabeza de la Iglesia militante\u201d, y que los religiosos y religiosas deben ponerse \u201cbajo la obediencia de los obispos\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al consultar las notas manuscritas tomadas por Francisco durante su estancia en Padua, llama la atenci\u00f3n la extrema pulcritud de su letra. Pas\u00f3 de la escritura g\u00f3tica, todav\u00eda utilizada en Par\u00eds, a la escritura moderna de los humanistas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero al final, sus estudios de Derecho debieron aburrirle bastante. En un caluroso d\u00eda de verano, ante la frialdad de las leyes y su lejan\u00eda en el tiempo, escribi\u00f3, desilusionado, este comentario: \u201cSiendo estas materias antiguas, no parec\u00eda provechoso dedicarse a examinarlas en este tiempo canicular, demasiado caluroso para ocuparse c\u00f3modamente de discusiones fr\u00edas y escalofriantes\u201d.<br><br><strong>Estudios teol\u00f3gicos y crisis intelectual<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al tiempo que se dedicaba al estudio del Derecho, Francisco segu\u00eda interes\u00e1ndose por la Teolog\u00eda. Seg\u00fan su sobrino, reci\u00e9n llegado a Padua, se puso a trabajar con toda la diligencia posible, y coloc\u00f3 en el atril de su habitaci\u00f3n la <em>Suma<\/em> del Doctor Ang\u00e9lico, Santo Tom\u00e1s, para tenerla todos los d\u00edas ante los ojos y poder consultarla f\u00e1cilmente para entender otros libros. Le gustaba mucho leer los libros de san Buenaventura. Adquiri\u00f3 un buen conocimiento de los Padres latinos, especialmente de las \u2018dos brillantes luminarias de la Iglesia\u2019, \u2018el gran san Agust\u00edn\u2019 y san Jer\u00f3nimo, que eran tambi\u00e9n \u2018dos grandes capitanes de la Iglesia antigua\u2019, sin olvidar al \u2018glorioso san Ambrosio\u2019 y a san Gregorio Magno. Entre los Padres griegos, admiraba a San Juan Cris\u00f3stomo \u2018que, por su sublime elocuencia, fue alabado y llamado Boca de Oro\u2019. Tambi\u00e9n citaba con frecuencia a san Gregorio Nacianceno, san Basilio, san Gregorio de Nisa, san Atanasio, Or\u00edgenes y otros.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Consultando los fragmentos de notas que han llegado hasta nosotros, aprendemos que tambi\u00e9n le\u00eda a los autores m\u00e1s importantes de su tiempo, en particular, al gran ex\u00e9geta y te\u00f3logo espa\u00f1ol Juan Maldonado, jesuita que hab\u00eda establecido con \u00e9xito nuevos m\u00e9todos en el estudio de los textos de la Escritura y de los Padres de la Iglesia. Adem\u00e1s del estudio personal, Francisco pudo seguir cursos de teolog\u00eda en la universidad, donde don D\u00e9age preparaba su doctorado, y beneficiarse de la ayuda y los consejos de don Possevino. Tambi\u00e9n se sabe que visitaba a menudo a los franciscanos, en la bas\u00edlica de San Antonio.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su reflexi\u00f3n se centr\u00f3 de nuevo en el problema de la predestinaci\u00f3n y de la gracia, hasta el punto de llenar cinco cuadernos. En realidad, Francisco se encontr\u00f3 ante un dilema: permanecer fiel a las convicciones que siempre hab\u00edan sido las suyas, o atenerse a las posiciones cl\u00e1sicas de san Agust\u00edn y santo Tom\u00e1s, \u201cel m\u00e1s grande e incomparable doctor\u201d. Ahora le resultaba dif\u00edcil \u2018simpatizar\u2019 con la doctrina tan desalentadora de estos dos maestros, o al menos con la interpretaci\u00f3n corriente, seg\u00fan la cual los hombres no tienen derecho a la salvaci\u00f3n, porque \u00e9sta depende enteramente de una decisi\u00f3n libre de Dios.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su adolescencia, Francisco se hab\u00eda formado una visi\u00f3n m\u00e1s optimista del plan de Dios. Sus convicciones personales se vieron reforzadas tras la aparici\u00f3n en 1588 del libro del jesuita espa\u00f1ol Luis Molina, cuyo t\u00edtulo latino <em>Concordia<\/em> resum\u00eda bien la tesis: <em>Concordia del libre albedr\u00edo con el don de la gracia<\/em>. En esta obra, la predestinaci\u00f3n en sentido estricto era sustituida por una predestinaci\u00f3n que ten\u00eda en cuenta los m\u00e9ritos del hombre, es decir, sus buenas o malas acciones. En otras palabras, Molina afirmaba tanto la acci\u00f3n soberana de Dios como el papel decisivo de la libertad que otorgaba al hombre.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1606, el obispo de Ginebra tendr\u00eda el honor de ser consultado por el Papa sobre la disputa teol\u00f3gica que enfrentaba al jesuita Molina y al dominico Domingo B\u00e1\u00f1ez sobre la misma cuesti\u00f3n, para quien la doctrina de Molina conced\u00eda demasiada autonom\u00eda a la libertad humana, a riesgo de poner en peligro la soberan\u00eda de Dios.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El <em>Teotimo<\/em>, aparecido en 1616, contiene en el cap\u00edtulo 5 del libro III el pensamiento de Francisco de Sales, resumido en \u2018catorce l\u00edneas\u2019, que, seg\u00fan Jean-Pierre Camus, le hab\u00edan costado \u2018la lectura de mil doscientas p\u00e1ginas de un gran volumen\u2019. Con un encomiable esfuerzo por ser conciso y exacto, Francisco afirmaba tanto la liberalidad y generosidad divinas, como la libertad y responsabilidad humanas en el acto de escribir esta pesada frase: \u2018A nosotros nos toca ser suyos: pues, aunque es un don de Dios pertenecer a Dios, es un don que Dios nunca niega a nadie, al contrario, lo ofrece a todos, para concederlo a quienes consientan voluntariamente en recibirlo\u2019.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo suyas las ideas de los jesuitas, que a los ojos de muchos aparec\u00edan como \u2018novelistas\u2019, y a quienes los jansenistas con Blaise Pascal pronto tachar\u00edan de malos te\u00f3logos, de laxistas, Francisco de Sales injert\u00f3 su teolog\u00eda en la corriente del humanismo cristiano y opt\u00f3 por el \u2018Dios del coraz\u00f3n humano\u2019. La \u2018teolog\u00eda salesiana\u2019, que se apoya en la bondad de Dios, que quiere la salvaci\u00f3n de todos, se presentar\u00e1 igualmente con una apremiante invitaci\u00f3n a la persona humana a responder con todo el \u2018coraz\u00f3n\u2019 a las llamadas de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"..\/es\/nuestros-santos\/san-francisco-de-sales-estudiante-universitario-en-padua-2-2\/\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco fue a Padua, ciudad perteneciente a la Rep\u00fablica de Venecia, en octubre de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":28501,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":8,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2636,2558,2198,2002,1816,1972,2620,2637],"class_list":["post-28509","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-consejos","tag-dios","tag-educacion","tag-historias-de-jovenes","tag-jovenes","tag-santos","tag-testigos","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28509","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28509"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28509\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}